El llanto del recién nacido atrajo a los tres capitanes hasta la habitación, ansiosos por resolver la duda que tanto tiempo los había estado atormentando.

Los recibió tu sonrisa, estabas realmente feliz de al fin tener a tu bebé en brazos. A simple vista era obvio el tono de cabello del pequeño.

—No tengo nada que hacer aquí— fue lo único que dijo Kid antes de volver sobre sus pasos.

La pequeña cabellera negra se ocultaba en tu regazo, rápidamente los dos pelinegros se acercaron y colocaron cada uno a tu lado, observando con curiosidad.

—Es un niño— sonreiste mientras mostrabas al pequeño que se negaba a abrir los ojos.

—¿Entonces es mi hijo?— pregunto Luffy.

—Nadie a dicho eso— refutó Law —supongo que tendremos que hacer la prueba de sangre— pero en ese momento algo paso.

—No será necesario— mencionaste mientras observabas al pequeño que finalmente se había dignado a abrir sus ojos, los cuales eran de un cálido color ámbar igual que los de su padre.

—Bueno, iré a buscar algo de carne— se despidió Luffy —felicidades Torao—

Law se quedó unos segundos inmóvil asimilando lo que acababa de suceder pues en ese momento realmente había comprendido que ahora era padre de un pequeño ser.

—¿Estás bien?— preguntaste —sabes que no necesitas aceptar esta responsabilidad—

—No es eso— se dejo caer en la silla al lado de la cama —¿Esta sano?— fue su primera preocupación al recordar la enfermedad que tanto lo atormento de niño y que era hereditaria.

—Chopper dijo que todo estaba bien pero si lo crees necesario puedes revisarlo tu mismo— respondiste desconociendo el motivo de preocupación del pelinegro.

Law no lo pensó más y con cuidado tomo en brazos a su hijo por primera vez, el pequeño mantenía sus ojos abiertos mostrando el parecido con su progenitor, el cirujano de la muerte recostó al pequeño en la cama y comenzó a hacerle una revisión exhaustiva asegurandose de que ninguna mancha blanca estuviera sobre la piel de su hijo. Al terminar suspiro aliviado, todo parecía en orden, aún así se encargaría de revisarlo constantemente por precaución.

—¿Y ahora que planeas hacer?— le preguntaste mientras tomabas de regreso al recién nacido, quien inmediatamente busco su alimento. Law se puso de pie y te dio la espalda mientras miraba por la ventana en un intento de darles privacidad.

—Lo pensé mucho desde que me enteré que podría ser padre— te respondió —se bien lo que es crecer solo y no me gustaría hacerle eso—

—No estará solo, yo siempre estaré con él—

—Mi propósito en el mar se terminó, mi venganza de logró y por ahora no haya nada más de mi interés allá afuera— observo a las tres tripulación que convivían al otro lado de la ventana —ademas note que en este pueblo el único médico es muy mayor y al parecer no hay un sucesor para él, mi padre siempre quiso que esa fuera mi profesión así que tal vez le de una oportunidad—

—Te recuerdo que no estás obligado a nada, yo puedo criarlo sola perfectamente—

—Estar en la vida de mi hijo nunca se sentirá como una obligación, es algo que quiero hacer— se giro al escuchar como el pequeño eructaba —la cuestión que queda resolver es sobre nosotros, realmente nunca pensé en involucrarme sentimentalmente con alguien—

—Bueno, no hay mucho que pensar, somos sus padres y solo eso—

—¿Y estás bien con eso?—

—Claro que si, ni si quiera nos conocemos los suficiente como pare ser considerados más que aliados de una batalla del pasado, sería irrazonable que fingieramos ser una familia; además él estará en contacto con ambos durante toda su vida— meciste al bebé quien comenzaba a ceder ante el sueño —lo único que te pido es que nos esforcemos por tener una relación amistosa por su bien—

—En eso estoy totalmente de acuerdo. Incluso buscaré donde quedarme lo más cerca posible para tener contacto diario con él—

—Eso no será necesario, puedes quedarte en una de las habitaciones de aquí, claro siempre y cuando contribuyas con los gastos tendrás un techo y comida— mencionaste —incluso podrías construir un consultorio a un lado de la taberna, así estarás todos los días con él—

—Podria funcionar— Law suspiro —solo queda informarselo a mí tripulación— el bebé finalmente se había dormido —sera mejor que descanses, yo iré a resolver mis asuntos pendientes— asentiste y lo viste marchar.

Law salió del lugar y le pidió a su tripulación que se reunieran para poder hablar, aún que la verdad es que todos sospechaban sobre la decisión de sus capitán. El pelinegro fue claro y directo sobre lo que planeaba hacer, les dijo que no tenía ningún problema en que ellos siguieran navegando pero que su viaje juntos había llegado a su fin. Y como era de esperarse el primero en negarse a abandonarlo fue Bepo quién salto a hacia el en un abrazo mientras le suplicaba que le permitiera quedarse con él, poco después el resto de la tripulación le siguió, querían demasiado a su capitán como para siquiera pensar en la posibilidad de seguir sin él. Así que sin más y después de una larga discusión se llegó a la conclusión de que todos se mudarian al pueblo.

Al anochecer te volviste a reunir con el pelinegro quien fue a llevarte la cena, las otras dos tripulaciones ya se habían marchado después de darles sus felicitaciones a ambos junto con un par de regalos. En ese momento te expuso la decisión de su tripulación y por respuesta solo obtuvo una pequeña risita de tu parte.

—Vaya que le nombre de Piratas corazón les queda muy bien— reíste —y eso que la primera vez que te vi pensé que no tenías uno— te burlaste pero Law ignoro tu comentario.

—La pregunta aquí es ¿Dónde los voy a meter a todos?—

—Tienen dinero ¿No?— mencionaste —pueden construir un par de habitaciones al lado de mi taberna, les ofrecería las demás que tengo pero entonces no podría hospedar a los viajeros y mis ingresos se verían afectados—

—Podria ser— respondió pensativo —por cierto ¿De dónde obtienes los alimentos con los que abasteces tu cocina?—

—Algunos los compro a los demás pobladores pero otro los consigo en una isla vecina ¿Por qué?—

—Por que creo que ya encontré en que poner a trabajar a mis compañeros— se dirigió a la puerta dispuesto a marcharse —trata de descansar, estaré en la habitación de al lado por si me necesitas— salió de la habitación.

Te recostarte observando al pequeño bulto que se encontraba a tu lado, sus mejillas sonrosadas lo hacían verse aún más adorable, estabas feliz además ahora ya no estarías sola pues tú compañía acababa de aumentar considerablemente.

Los siguientes días empezaron a verse cambios a tu alrededor, pues los recién llegados no tardaron en comenzar a construir lo que sería su nuevo hogar, mientras que Law se acerco al médico del lugar para ayudarle y familiarizarse con la gente, el anciano estaba encantado de tener alguien con quién compartir sus conocimientos.

Todo el tiempo que necesitaste para recuperarte no hubo nada de que preocuparse pues todos estaban dispuestos a ayudarte, alguno se encargaban de tus cuidados y necesidades personales para que pudieras estar todo el tiempo con tu bebé mientras que otros se encargaban de atender la taberna.

Para cuando tú pequeño cumplió tres meses volviste a tus actividades habituales. La clientela en la taberna había aumentado a tal punto que planeabas construir más habitaciones pues ya no había espacio para hospedar a tanta gente que venía a ver al "médico milagroso" que fue como comenzaron a llamar a Law pues según los rumores no había enfermedad que no pudiera curar, esto hizo que toda la economía del pueblo comenzará a mejorar. Tus gastos también disminuyeron pues los antiguos piratas ahora eran agricultores y cazadores así que ya no tenías que pagar por los insumos básicos para la cocina.

De hecho, lo que más te agradaba de este cambio es que tenías una niñera personal. Bepo se encargaba de tener a tu hijo en brazos mientras tú trabajabas, y el pequeño parecía realmente cómodo. Así que era habitual encontrarte en la cocina ocupada con Bepo haciéndote compañía.

Los mese pasaron y todos se adaptaron cada vez más a su rutina. Cuando no tenías clientes te escabullias al consultorio de Law para ayudarlo, poco a poco comenzabas a convertirte en una enfermera muy útil. Law por su parte hacia lo mismo al terminar con sus pacientes, solía ayudarte a limpiar la cocina al anochecer. Poco a poco se habían acostumbrado a la presencia del otro. Bepo se turnaba para estar con ambos, a veces llevaba al bebé al consultorio y otras simplemente se quedaba en la cocina, realmente parecían una familia.

Y aún que nadie decía nada, la gente del pueblo ya los consideraba un matrimonio debido a lo unidos que se veían, habían llegado al punto que no tomaban decisiones sin la opinión del otro.

Esa tarde en particular había sido muy ajetreada para ambos así que a penas habían tenido oportunidad de verse. Alimentaste al bebé y poco después Bepo se lo llevó para dormirlo. Te quedaste sola en la cocina mientras terminabas de limpiar y preparar las cosas para el día siguiente, por la ventana podías observar el consultorio de Law y la luz aún encendida de este. Bostezaste mostrando el agotamiento de tu cuerpo, te sentaste a seguir limpiando pero podías sentir la pesades en tus ojos.

Cuando Law termino con su último paciente ya pasaba de la media noche, estiró sus brazos en un intento de relajarse y se dirigió a su habitación, pero entonces noto la cocina aún iluminada y se acerco para encontrarte dormida con la cabeza recargada en la mesa. Con cuidado te tomo en brazos y apago la luz de la vela que ilumina tu alrededor, te cargo hasta tu habitación y con cuidado te recostó en la cama, estaba por marcharse cuando en medio del sueño lo llamaste.

—¿Law?—

—Aqui estoy— se coloco a tu lado.

—Gracias por... no dejarme sola— murmuraste claramente dormida, el pelinegro sonrió, sabía que te hacías la dura cada vez que mencionabas que podías sola.

—Nunca te dejaré sola— respondió provocando una sonrisa en tu rostro por una conversación que no recordarías.

A la mañana siguiente, después de alimentar al pequeño y dejarlo a cargo de Bepo, bajaste a continuar tus labores. Te encontraste a Law conversando con un joven del pueblo, quien en cuanto te vio se dirigió hacia ti.

—Buenos días— te sonrió aquel a quien reconociste como el hijo de uno de los pescadores del pueblo —¿Podria hablar a solas contigo?— asentiste pensando que se trataría de negocios mientras que Law se despido pensando lo mismo y se fue a su consultorio.

El pelinegro estaba por empezar a atender a sus pacientes cuando Penguin y Shachi entraron corriendo a su consultorio.

—¡CAPITAN!— gritaron al mismo tiempo.

—¿Que rayos les pasa? ¿No ven que molestan a mis pacientes?— se quejo el pelinegro.

—¡Tiene que venir ahora!— dijo uno.

—¡Tiene que hacer algo!— dijo el otro.

—¿De que demonios hablan?— Law se veía molesto por la interrupción y justo en ese momento Bepo entro corriendo cayendo sobre sus amigos, por suerte no llevaba al bebé en brazos.

—¡Capitán!— soltó Bepo —¡Le acaban de proponer matrimonio a _!— Law tardó en reaccionar ante las palabras que le dijeron pero después de pasar el shock inicial si rostro volvió a mostrar la calma de siempre.

—Eso no es nuestro asunto— dijo fríamente.

—¿Pero capitán...?— replicaron.

—Dije que no es nuestro asunto— su voz mostraba claramente que no quería escuchar una sola palabra más sobre el tema, así que sus subordinados abandonaron el lugar rápidamente.

Todo ese día, Law estuvo de un pésimo humor a penas y se contuvo para no desatar su molestia con los pacientes. Ese día tampoco te apareciste por su consultorio lo que solo empeoró sus animos ni siquiera el hecho de que Bepo llevo al bebé a pasar tiempo con él lo hizo sentir mejor.

Cuando el último paciente se marchó, Law camino directo a su habitación pero fue imposible que no viera como despedidas al sujeto de esa mañana con una sonrisa. Apretó sus puños molesto y se marchó a su habitación. En la soledad comprendió porque se sentía así, si bien era cierto que aún no cumplían siquiera el año de estar conviviendo te habías vuelto una parte muy importante de su día a día, amaba como te recargabas en su hombro cada vez que lo veías estudiando un libro de medicina, amaba que lo regañara cuando creías que estaba siendo demasiado duro con algún paciente, amaba como lo observabas cada vez que pasaba tiempo con su hijo, amaba cada parte de su vida que compartía contigo. Así que se puso de pie dispuesto a hablar contigo, tal vez aún habia tiempo de hacer algo. Pero al abrir la puerta se sorprendió al verte del otro lado.

—¿Podemos hablar?— preguntaste y el se hizo a un lado para que pudieras entrar a su habitación —Esta mañana recibí una propuesta interesante— dijiste mientras te sentabas en la cama, Law se quedó de pie frente a ti.

—Bepo me dijo algo al respecto— al inicio Law planeaba impedir cualquier cosa que se hubiera concertado pero recuperando la calma razonó que lo mejor sería respetar tu decisión.

—¿Enserio? Vaya que la información corre rápidamente— te burlaste —me ofrecieron un buen trato, estabilidad para mí y mi hijo, incluso no tiene problemas en que te involucres activamente en la vida de tu hijo— observaste al pelinegro —ademas es una persona muy agradable y amable, no tengo dudas de que cuidaría bien de nosotros, sin mencionar que con su ayuda la taberna mejoraría mucho—

—Suena como una buena opción— Law coloco sus manos tras de él para que no vieras como apretaba los puños —ademas así por fin el pueblo terminaría por aceptarte, es un buen partido—

—Lo se— miraste por la ventana —lo rechace—

—¿Que?— una expresión de alivio inundó el rostro del pelinegro —¿Por qué? Así podrías tener la estabilidad y tranquilidad que tanto has querido—

—Me di cuenta de que todo lo que quería para mí y mi hijo ya lo tengo— cruzaron miradas —contigo— Law tardó unos momentos en reaccionar ante tu confesión pero inmediatamente te tomo del brazo y te atrajo hacia él.

—Estaba a punto de ir a tu habitación con la intención de anular cualquier arreglo que hubieran hecho— se sincero —hoy me di cuenta de que no me agrada la idea de verte en brazos de otro—

—La verdad es que yo tampoco lo había notado, pero cuando escuché su propuesta no pude pensar en nadie más que no fueras tú—

—No tienes que pensar en nada como eso nunca más por qué no permitiré que nadie intente apartarte de mi lado— sonrió y sin pensarlo de un rápido movimiento lo tomaste del cuello y lo atrajiste hacia ti uniendo sus labios.

Al inicio tu actuar lo tomo desprevenido pero con gusto siguió tus movimientos, se pararon cuando la falta de oxígeno fue una molestia.

—¿Eso significa que ahora sí existe un nosotros?— pregunto Law en medio de una sonrisa.

—Siempre hubo un nosotros— volviste a besarlo.