Despedida

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—¡Papá! ¡Mamá! ¡Es hoy! ¡Es hoy!

—No me quiero despertar— murmuró Ash contra la almohada.

—Ni yo— contestó la pelirroja.

La pequeña niña no se dió por vencida y empezó a saltar en la cama de sus padres mientras repetía— ¡Es hoy! ¡Es hoy! ¡Es hoy! ¡Es hoy!

Ash suspiró derrotado, primero se sentó sobre el colchón mientras se frotaba los ojos y bostezando, habló— Cariño, ayer estuve trabajando hasta tarde, hoy quiero...

—Pero papá— interrumpiendo a Ash, Ashley habló— ¡Hoy es el día que empiezo mi viaje!

Ash abrió los ojos de golpe y miró la hora, eran las cinco de la mañana, por supuesto que a esa hora iba a estar muerto de sueño, más si estuvo trabajando hasta altas horas de la noche, pero su hija decía la verdad, hoy empezaba su viaje. Los nervios que sintió durante la última semana, volvieron de golpe.

—Pero amor— Misty suspiró y al igual que Ash, miró la hora— son las cinco de la mañana, aún falta para que empieces, ve a la cama a dormir.

—Pero...— ella desvió la mirada— no quiero quedarme dormida como lo hizo papá cuando tenía mi edad.

Misty soltó una carcajada, no iba a negar que le hacía gracia, Ash miró de reojo a la pelirroja con el ceño fruncido.

—A ti no te pasará lo que me pasó a mí, ve a la cama y yo mismo te despertaré, no tienes porque preocuparte— sacudió el cabello negro de su pequeña y le sonrió, aunque estuviera muerto de miedo por su hija, sabía que a ella le hacía ilusión, al igual que a él de pequeño.

—Prefiero que me despierte mi mamá...—murmuró mirando a Ash con pena—te amo mucho papi, pero...

Misty, quien aún se reía, asintió— Entiendo, yo te despertaré, no te preocupes.

—Gracias, mami— se acercó a su mamá y besó su mejilla, Misty asintió y volvió a acostarse en la cama, luego la pelinegra se dirigió a donde Ash, quien tenía los brazos cruzados, fingiendo indignación— Papá te quiero.

—Se nota.

La niña soltó una risa y besó la mejilla de su padre y salió de la habitación dando pequeños saltos de emoción.

Ash suspiró y se quedó sentado en la cama unos minutos más, sin decir nada.

—No te preocupes, ya sabes que está lista—Ash volteó a ver a su esposa, quién lo miraba con una pequeña sonrisa.

—Lo sé, pero...

—Tú tranquilo, que después de todo no estará sola.

Automáticamente frunció el ceño, recordando quién iba a acompañar a su hija—Eso me preocupa aún más.

Misty soltó una risa, se acercó a Ash y se acurrucó a su lado—No seas así, es un buen chico y no solo estará él, Luz también estará con ellos.

—Luz no me preocupa, Gen sí, él será un buen chico para tí, pero tú no puedes ver sus malvadas intenciones.

—Tienen diez años, Ash— ella rodó los ojos— ¿De qué malvadas intenciones hablas? ¿Él intentará darle la mano y luego la invitará a comer un helado? —preguntó de manera sarcástica.

Ash se quedó en silencio un momento y posteriormente farfulló— el helado es malo para la salud.

Misty ignoró olímpicamente lo que acababa de decir Ash y simplemente dijo—Duerme un poco, ¿Quieres?

Ash suspiró y se recostó junto a ella— Bien, voy a intentarlo.

—Ya verás que todo saldrá bien.

...

—No te olvides de esto —Ash sostenía una bicicleta naranja completamente reparada, era la misma que alguna vez carbonizó, años atrás él le había prometido a su hija que la utilizaría, por lo que estaba feliz de poder cumplir su promesa— Ten.

Ashley tomó con su mano izquierda el manubrio del objeto y sonrió— gracias papá —apoyó en el suelo la bicicleta y rápidamente saltó a los brazos de Ash— te voy a extrañar mucho— susurró contra su pecho.

—Yo también, bebé —ambos se separaron luego de unos segundos —diviértete mucho, haz amigos, entrena duro con tus Pokémon y verás que pronto serás la mejor entrenadora que el mundo haya visto.

Ashley sonrió y asintió— De acuerdo, Squirtle y yo intentaremos dar lo mejor de nosotras, ¿Verdad amiga? —la chica de diez años se arrodilló frente a su primer Pokémon y le sonrió.

—¡Squirtle!

—¡Pikapichu! —Exclamó el Pikachu, saltando al hombro de Ashley.

—Pikachu, también te extrañaré mucho—Ésta acarició la cabeza del Pokémon, sonriendo.

—Tampoco olvides llamar todos los días— agregó Misty, quien estaba a un lado mirando todo, sus ojos estaban empañados en lágrimas, abrió sus brazos y Ashley se acercó para abrazarla— te amo cariño, cuídate mucho.

—Lo haré y por favor no se preocupen tanto, no estaré sola— al separarse, la niña apuntó a sus dos amigos con la cabeza— Luz y Gen estarán conmigo.

Ash miró a los niños, ellos estaban a un lado, junto a sus padres.

—No estés tan preocupado— Ash sintió un apretón en su hombro, miró a su lado y vió al padre de los amigos de su hija— ellos estarán bien.

—No me fío de tu hijo— susurró frunciendo el ceño.

—Por favor, tienen diez años.

—Yo me interese en Mist a los diez años.

—Es diferente...

—Bueno, tienes razón Gary—miró a su hija, quien estaba hablando con sus dos amigos, ajena a la conversación de los mayores—, es diferente, ellos han vivido muchísimo más tiempo juntos... seguramente tu hijo ya siente algo por mi hija.

—¿Y si es así qué? Mi hijo es genial.

Ash rodó los ojos y prestó atención a lo que decían los niños.

—¡No puedo esperar a ver en persona todos los Pokémon que hay en todo Kanto! —dijo Gen, mientras sonreía.

Ashley y Luz asintieron.

—¡Squirtle y yo venceremos a todos! —exclamó Ashley, con su mano derecha formó un puño y lo chocó contra la pequeña mano del Pokémon de agua.

—¡Charmander y yo seremos un gran equipo! —Gen alzó a su pequeño compañero en sus brazos y sonrió.

—¡Bulbasaur, seremos imparables! —dijo Luz, mientras acariciaba la cabeza de su Pokémon.

—Serán un buen equipo ustedes tres— la madre de los gemelos, Leaf les sonrió dándoles ánimos.

—Exactamente —dijo Misty— por cierto... — una sonrisa traviesa apareció en su rostro— no crean que tendré piedad con ustedes, prepárense muy bien para poder ganar la medalla cascada ¿De acuerdo? —Los niños asintieron, emocionados— una vez aclarado eso... —ella volvió a abrir sus brazos— necesito un último abrazo de mi pequeña—Ashley, con un par de lágrimas en los ojos, se acercó a su mamá y la abrazó.

Sintieron unos brazos extra en el abrazo y ambas sonrieron al ver al moreno.

Las despedidas siempre eran duras, Ash lo sabía muy bien, había tenido que pasar por muchas a lo largo de toda su vida, sin embargo algo dentro de él ese día se rompió, su pequeña ya había crecido, en ese momento él solo quería detener el tiempo para así tenerla en sus brazos para siempre, pero entendía que ese deseo era egoísta por lo que sabía que tenía que dejarla ir.

Y lo hizo.

Con el corazón en la mano, miró a su hija caminar junto a sus amigos y suspiró.

—Adiós, cariño.

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Ya casi acabamos con el reto :')

Nos leemos mañana, en el último día

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CELMYAEPYEN_06