Ayumi no conocía la canción que sonaba en ese momento en el escarabajo, pero el profesor la tarareaba chapurreando la letra como podía y veía a Shiho sonreírle desde el asiento copiloto. El sol golpeaba sus caras brillando con todo su resplandor y el olor a salitre entraba por las ventanas entre bajadas, era el día perfecto para irse de acampada.
Notó una mano caliente sobre la suya y sus mejillas se sonrojaron al ver a Mitsuhiko sonreírle con los hoyuelos marcados en sus mejillas. Ellos siempre habían sido cercanos, pero es cercanía se había profundizado esas últimas semanas. Ella había estado esperando y él finalmente se armó de valor para invitarla al festival del instituto, y ahora, se había convertido en la mirada que buscaba a cada cambio de clase. No pudo evitar devolverle la sonrisa con el mismo entusiasmo.
Sintió sus mejillas calentarse y la mirada de Shiho sobre ellos, y la vergüenza, hizo que girase la cabeza hacia la ventana.
Shiho sonrió al percatarse e hizo ver que no se daba cuenta. El amor a esa edad era tan dulce, que era difícil para ella no pararse a contemplarlo después de ver que el amor entre sus viejos compañeros florecía de esa manera. Giró la mirada para ver el paisaje costero y se acordó del pequeño niño con gafas.
"Genta, ¿No vas a ayudarme a montar las tiendas de campaña?" Protestó Mitsuhiko al ver a su amigo demasiado entusiasmado para preparar el fuego.
"No es mi culpa de que el profesor se haya olvidado de traer el carbón y tengamos que apañárnoslas con esto. Estoy ocupado, así que no protestes si quieres cenar." Contestó el corpulento formando el pilón de leña.
"Yo te ayudo." Sonrió Ayumi mientras se acercaba a él para coger los palos de una de las tiendas. "Genta y Shiho pueden preparan la cena mientras, ¿no crees?"
"S-sí." Tartamudeó tímidamente.
No se habían ido muy lejos, estaban cerca de un parque natural en la prefectura de Saitama, y para su suerte, no había tanta gente como esperaban. Habían tardado unas semanas para ponerse de acuerdo y hacer esa acampada, los exámenes finales no les había dejado mucho tiempo libre, pero ya podían notar que se acercaban a la recta final.
"Cuidado, así te puedes hacer daño." Dijo Mitsuhiko acercándose a ella para ayudarla con las juntas, tocando una de sus manos por accidente y sonrojándose por ello. Apartó la mano de la suya y le enseñó como hacerlo para facilitárselo. "Mira, así no tienes que hacer tanta fuerza."
"Gracias." Sonrió Ayumi tímidamente. Ella siempre había sido abiertamente extrovertida, pero Mitsuhiko también era capaz de sacar su timidez y el rojo de sus mejillas.
"¿Necesitáis ayuda?" Preguntó el profesor acercándose con un poco de cojera.
"No les molestes, profesor." Intervino Shiho a distancia sin dejar de pelar las patatas. "¿Porqué no vienes a pelar patatas y dejas que la parejita acabe con eso?" Preguntó sonriendo, haciendo que el profesor se rascase la cabeza nervioso al percatarse del rubor de los dos adolescentes.
Las tiendas estuvieron preparadas media hora más tarde y Genta se ocupó de que el estofado no tardase mucho más.
"Oye, ¿Por qué no nos damos un chapuzón en el lago mientras se acaba la cena?" Preguntó Ayumi observando como el sol todavía transmitía esa sensación cálida y esas ganas de darse un chapuzón.
"Eso suena bien, estoy sudando." Contestó Mitsuhiko dejándose caer cansado sobre el césped.
"Ahora no es buen momento, ¿no veis que el estofado todavía no está?" Preguntó Genta priorizando su estofado.
"Venga, que hemos venido aquí para divertirnos." Intervino el profesor quitándole la cuchara de las manos. "Soy viejo, pero puedo vigilar un estofado sin problema." Sonrió levantando el pulgar. "Aprovechad antes de que caiga el atardecer."
"¡Venga, vamos a por las toallas!" Dijo Ayumi animada mientras se dirigía a una de las tiendas con una sonrisa pegada en la cara.
"Shiho, también podría ir con vosotros." Comentó el profesor mientras emoezaba a remover el contenido de la olla.
"¿Yo?" Preguntó apartando ligeramente el libro que acababa de empezar a leer a la vez que alzaba una ceja.
"¡Sí!¡Ven a bañarte con nosotros!" Sonrió Ayumi emocionada.
Shiho pensó en protestar, pero hacía mucho tiempo que no pasaban un rato juntos y la adolescente parecía muy contenta de que al fin se hubiesen reunido. No estaba tan acalorada como ellos pero reconocía que tampoco era una mala idea darse un baño en un lugar como este. El verano todavía no se había marchado y con el buen clima que les acompañaba apetecía todo.
Aunque su ritmo y ganas no eran las mismas que las de ellos.
"Joder, el agua está a helada." Protestó sin entender como ellos podían nadar como si nada y salpicarse de esa manera.
"¡Genta, déjalo ya! ¡Ya somos mayorcitos para las ahogadillas!" Protestó Ayumi defendiendo a Mitsuhiko.
"¡Uno nunca es lo suficiente mayor para las ahogadillas! Desde que sois una parejita os habéis vuelto más aburridos." Refunfuñó Genta soltando al delgado.
"¡No somos una parejita!" Contestaron a la vez fuertemente sonrojados.
Shiho rió ante la escena mientras empezaba a nadar con calma. El agua fría relajaba sus músculos y el ruido que hacían las ramas de los árboles al chocar las unas con las otras, le hacía desconectar del mundo de ciudad del que se escapaban.
Estaba agradecida de haber aceptado y no haber decidido quedarse el fin de semana sola en casa. Hacía unos meses que había entrado a trabajar en los laboratorios de una farmacéutica reconocida, y pese a que disfrutaba de su trabajo, todavía no había conseguido adaptarse del todo con sus compañeros de trabajo. Tampoco es que le importase hacer o dejar de hacer amistades, pero en el trabajo siempre era mejor tener un trato agradable con la gente. Le costaba acostumbrarse a la amabilidad y era demasiado introvertida.
"¡Shiho! ¿Juegas al voleibol con nosotros?" Preguntó Genta practicando los toques con la pelota que había traído."
"¡Genta, estás salpicando mucho!" Protestó Mitsuhiko tapándose los ojos.
"Eso os lo dejo a vosotros." Contestó Shiho dirigiéndose a la orilla. "Yo voy a secarme y a preparar la mesa. Vosotros no tardéis."
"¡Sí!" Contestaron los tres a la vez.
"Pero si somos tres no podemos jugar." Comentó Ayumi cruzando los brazos.
"Podemos pasarnos la pelota sin dejar que caiga." Solucionó Genta tirándosela por sorpresa a su amigo. "A quien se le caiga…¡ahogadilla!" Dijo haciendo que los tres riesen.
Ayumi se giró para observar a Shiho marcharse y observó una figura acercarse a la orilla.
"¿Ese de ahí no es Shinichi?" Preguntó Mitsuhiko flotando con la pelota.
Ayumi asintió sin dejar de mirarles. El profesor no les había dicho que vendría y pudo ver rápido que Shiho parecía igual de sorprendida que ellos. No pudo evitar sonreír al ver como el detective desdoblaba una toalla para saludar a la pelirroja abrazándola en ella.
Mitsuhiko vio como Ayumi admiraba la escena y tragó saliva imaginándose a ellos compartiendo un abrazo igual de cercano que ese.
"¿Por qué os habéis sonrojado?" Preguntó Genta sin entender nada. "¿Vamos a jugar o no?"
"¡Toma!" Contestó Mitsuhiko devolviéndosela cuando se encontraba igual de desprevenido.
Estuvieron un rato con la pelota, pero la falta de sol les hizo coger algo de frío.
"Yo creo que voy a salir ya." Dijo Ayumi.
"Yo también." Añadió Mitsuhiko siguiendo a su compañera y dejando a su amigo confuso.
Ayumi volvió a la tienda secándose el pelo con la toalla y visualizó a Shinichi y a Shiho charlando y riendo mientras los esperaban en la mesa. Se cambió el bañador mojado por una muda seca y se dirigió a la mesa una vez acabó. No había tardado mucho, pero Genta y Mitsuhiko ya estaban sentados.
"Ahora que está Ayumi ya podemos servir la cena." Comentó el profesor acercándole el cucharón a Shiho con impaciencia.
"Empecemos a comer ahora o más tarde, tu ración va a tener la misma cantidad." Advirtió Shiho.
"Pero hoy hemos venido de acampada y tengo hambre." Protestó él. "Cuenta como día especial."
"Si sigue protestando sólo conseguirá quedarse sin postre." Comentó consiguiendo que dejase de quejarse.
Shinichi rió mientras la ayudaba acercándole todos los platos.
"Gracias." Agradeció Ayumi aceptando su ración.
Genta había preparado un estofado espectacular y el ambiente de la cena se volvió más cálido a cada cucharada. Cuando Shiho sirvió el té, ya le dolía la tripa de tanto reírse y las lágrimas se le escapaban entre carcajadas. Ojalá pudiesen hacer esas acampadas todos los fines de semana.
"Yo creo que voy a ir a dormir." Comentó el profesor después de bostezar.
"Pero si todavía es pronto." Protestó Genta antes de darle un buen sorbo a su té. "¿Por qué no vamos a dar un paseo nocturno?" Preguntó mirando hacia sus amigos.
"No me parece mala idea la verdad." Sonrió Mitsuhiko. "¿Vosotros os apuntáis?" Preguntó mirando a la pareja de adultos.
"Yo creo que me voy a servir otro café más." Contestó Shinichi agarrando la cafetera.
"Yo voy a quedarme a vigilar de que el profesor no asalte la neverita mientras se hace el dormido." Comentó la pelirroja con una sonrisa. "Aun así tened cuidado, y no vengáis tarde."
El trio asintió y agarraron un par de botellas de agua antes de ponerse a caminar, no pretendían ir lejos, pero querían rodear el lago y observar todas esas cosas que no tenían en la ciudad, y vete a saber tú, a lo mejor con un poco de suerte eran capaz de ver algún animal nocturno. Ayumi solo esperaba que no se encontrasen con ningún lobo o animal parecido.
"Las estrellas se ven genial desde aquí." Comentó Mitsuhiko parando en uno de los embarcaderos.
"Hemos escogido un buen sitio." Sonrió Ayumi.
"¿Creéis que podríamos coger una de las barcas?" Preguntó el corpulento acercándose a ellas.
"Es peligroso, Genta. Ni siquiera sabes conducirlas." Le advirtió el delgado.
"Si hubiésemos traído el bañador podríamos darnos otro baño." Comentó Ayumi acercando la mano al agua para notar la buena temperatura que tenía.
"Pues sí, ya llevamos un rato andando." Asintió Mitsuhiko abanicándose con la mano. "A lo mejor deberíamos empezar a seguir el camino de vuelta." Dijo saliendo del embarcadero.
"Esperad, ¿Esos de ahí no son Shinichi y Shiho?" Preguntó Genta señalando al otro lado de lago. Se veía oscuro, pero todavía podía reconocerlos.
Ayumi se giró para mirarles llena de curiosidad. Sí que eran ellos. Se habían metido en el lago y nadaban sin apenas moverse, el uno muy cerca del otro. Joder, se veían tan bien juntos que no podía dejar de mirarles. Miró a Mitsuhiko de reojo y sus mejillas se enrojecieron con fuerza.
¿Cómo se sentía abrazar a la persona que te gusta?
"¡Mirad!¡Se van a besar!" Señaló Genta sorprendido.
Ayumi se giró para mirarles sin vergüenza.
¿Qué sensación transmitía besar a alguien? ¿Qué se sentía al besar a quien quieres?
Shinichi se sumergió en el lago y se quedó flotando en la superficie sin importarle la oscuridad de la noche. El agua estaba tranquila y podía escuchar a los grillos y búhos a su alrededor. Las estrellas y la gran luna llena que hoy tenían hacían que la noche fuese más iluminada que de costumbre, y después de haber conducido hasta ahí sin apenas descansar, ese baño era pura gloria.
"Así que estabas aquí."
Shinichi levantó la mirada y sonrió al verla. "Me habéis dado mucha envidia antes."
"¿No está fría?" Dijo dudando antes de acercarse un poco más y meter los pies hasta los tobillos.
"Está perfecta." Sonrió acercándole una mano. "Vente conmigo."
Ella le devolvió la sonrisa y se desprendió del vestido antes de acercarse a él. "joder, ahora está más fría que antes." Protestó agarrándose a él una vez se sumergió. El agua estaba helada, pero su piel estaba caliente.
Él la abrazó y la agarró de los muslos para cruzar sus piernas tras su espalda. No le molestaba lo fría que estuviese el agua si la tenía así de cerca. Enterró su cara en su cuello y disfrutó de esa tranquilidad tan deseada. "Tenía ganas de verte…"
Ella sonrió mientras jugaba con el pelo de su nuca. "¿Tanto como para volver antes de tu viaje por trabajo?"
"Digamos que intenté resolverlo rápido para volver cuanto antes al aeropuerto." Comentó acariciando su cuello con su nariz. "No podía dormir sin ti."
"¿De verdad?" Preguntó haciendo ver que se sorprendía. "Te estás volviendo un cursi." Dijo inclinándose hacia atrás para salpicarle un poco de agua.
"¡Oye, deja de hacer eso!" Intentó frenarla cogiéndola por la cintura para hundirla bajo el agua con él como venganza.
"¿Acaso quieres ahogarme?" Preguntó apartando el agua de su cara una vez volvió a coger aire.
"Has empezado tú." Sonrió satisfecho.
Estaba guapísima, y esa relación de la que tan poco le gustaba hablar, le estaba sentando de maravilla. Le encantaba ver como había encontrado a alguien que adoraba sus obsesiones y sus casos interminables, y a la vez, le asombraba ver como a él le gustaban cada uno de los defectos que ella odiaba. No sabía como habían llegado hasta ahí, pero sólo podía agradecer a esa puerta que se había abierto conduciéndole hacia ella.
"Ven aquí." Dijo acercándola de nuevo hacia él, dejando su rostro muy cerca del suyo.
Ella cruzó sus brazos tras su cuello acortando con un beso esa poca distancia que los separaba. Él no separó las manos de su cintura e intentó profundizar el beso en cuanto pudo pero una voz les interrumpió a la distancia.
"¡¿Para cuando una boda?!" Escucharon decir a Genta.
Shiho se separó ligeramente de él sin quitar los brazos de su cuello y se rió. "Creo que nos han pillado."
Él gruñó al ser interrumpido y la miro con cara triste. "Puede que debamos volver a la tienda." Dijo antes de girarse para contestar a Genta aunque no lo viese. "¡Genta, eres un envidioso!"
Shiho volvió a reír y salió del agua para escurrirse el pelo y enrollarse en la toalla. Shinichi la siguió y se pusieron a preparar más té mientras esperaban a que se les secase el pelo al lado de la hoguera.
"Sí que tardan." Comentó ella preocupada.
"Ya no son unos niños, no te preocupes tanto. Seguro que llegan en nada." Contestó con un tono tranquilo. "Son casi unos adultos."
"Lo sé…" Contestó ella mordiéndose el labio mientras pensaba en como había pasado el tiempo. "Ayumi está bien protegida."
"Y que lo digas." Sonrió él. "Además, Mitsuhiko la mira con adoración."
Ella también sonrió. "Hacen una bonita pareja, ¿No crees?"
Shinichi asintió parándose un momento para observarla. "Nosotros también, ¿No crees?" Le devolvió la pregunta.
Shiho le miró con sorpresa y finalmente le sonrió. No había sido fácil empezar esa relación y no era fácil hacer que funcionase con todos esos obstáculos que normalmente traían los casos, pero era muy fácil para ella quererle, era como un instinto natural.
"Eres un cursi." Repitió acercándose a su pecho a la vez que él le rodeaba el hombro con el brazo. Adoraba estar con él, pero había veces que todavía le costaba asimilar el amor que recibía, había veces que no sabía como contestarle aunque reventase de amor por dentro.
"Y tú una repelente." Dijo tapando su cara con su mano libre para molestarla. El gesto le hizo más gracia, podía taparle toda la cara sin ningún problema.
"¿Es que acaso quieres morir?" Preguntó ella afilando la mirada después de liberarse.
Él rió y peinó los mechones que había alborotado. Ella quitó rápido su ceño fruncido y se quedó mirándole. Esos pequeños gestos de cariño que tenía tan constantemente con ella, seguían sorprendiéndola.
"Shiho, ¿Quieres venir a vivir conmigo?" Preguntó Shinichi de repente, haciendo que ella se sorprendiese todavía más.
"¿Qué?¿A qué viene esa pregunta?" Preguntó ella confundida.
"El otro día vi una casa, cerca de nuestro barrio. No sé por que me llamó la atención, pero tenía unos rosales de las rosas que tanto te gustan en la entrada y por un momento nos vi ahí. Nos vi viviendo juntos, asomados por el balcón, te vi en la ventana de la cocina mientras tarareabas, nos vi leyendo en el salón e incluso llegué a vernos en uno de esos malos lunes que a veces tenemos." Explicó como si recordase los momentos que incluso no habían vivido. "Sé que no llevamos tanto tiempo saliendo juntos y que nunca hemos hablado de esto, pero también sé que tengo claro que quiero vivir contigo."
Shiho se quedó atónita, esa declaración había sonado tan bonita para sus oídos que no sabía como reaccionar.
"Entonces…¿Qué me dices?¿Nos vamos a vivir juntos?" Preguntó impaciente empezando a dudar si de verdad se había apresurado tanto como temía.
Ella se había quedado en blanco, todavía estaba asimilando lo que acababa de pasar. ¿Qué se suponía que debía decir?
"¡Dile que sí!" Dijo Ayumi emocionada.
La pareja se giró para ver como sus viejos amigos volvían finalmente. No sabían cuanto habían podido escuchar de la conversación, pero los tres tenían una amplia sonrisa en la cara y todo eso solo hizo que Shiho se sonrojara con fuerza.
Shinichi sonrió y se giró de nuevo para mirar a la pelirroja, que parecía estar más que nerviosa. Él cogió sus manos entre las suyas para calmarla. Entendía los miedos que podían aparecer por su cabeza en ese momento, pero él estaba ahí para enfrentarlos.
Ella finalmente alzó la cabeza para mirarle y sonreírle. "¿Podremos tener un gato?"
"Tendremos un gato." Afirmó acercándose para abrazarla.
