Crecer apestaba, de verdad

Crecer en un mundo en el que todos tenían superpoderes y tu no, apestaba aún más

Izuku Midoriya había crecido como una paria durante toda su vida

Los adultos trataban de hacerlo soportable. Ninguno le había tomado la suficiente importancia o cariño como para hacer más que tratar de ignorar su existencia para no ponerlo en el foco de atención de los demás niños. Ninguno hacia nada más, algunos hacían aún menos que eso y trataban de que la enemistad que existía hacia el se intensificara

La verdad, Izuku solo había sufrido por su situación hasta que tuvo diez años. Una vez que acepto que sus planes de convertirse en un héroe no iban a suceder en este mundo, trato de encontrar otra cosa que lo llenara tanto

Evidentemente, todo estaba casi cerrado para el, pero aún había opciones

Estadísticamente, todos los que nacían sin un quirk terminaban suicidándose. De hecho, todas las estadiscitas hechas por el gobierno de japón indicaban que el noventa y cinco por ciento de la población quirkless no llegaba a la pubertad y el cinco por ciento restante terminaba trabajando en trabajos con condiciones inhumanas hasta que morían en el trabajo o morían de viejos

Izuku imagino que morían solos, vacíos y más infelices de lo que jamás nadie que no sea quirkless podía entender

No quería eso. Con todas sus fuerzas no quería eso

Pero, de nuevo, Izuku no tenia muchas fuerzas para empezar

Al salir de la secundaria, casi todas las puertas se cerraron en su cara antes de siquiera poder tocar

Demasiado riesgoso tener a un quirkless en su equipo de trabajo y no era lo suficientemente valioso como para que valiera la pena el riesgo

Básicamente era un suicidio contratar a alguien como el, siendo tan frágil y débil en una sociedad que estaba construida para que un solo hombre pudiera hacer el trabajo de una maquina en menos tiempo, más eficiente y resistente

Izuku no cabía en un mundo así

Tampoco es que no lo hubiera intentado. Había entrenado en un gimnasio local. Tratado de mejorar sus aptitudes físicas para que al menos pudiera dar una apariencia que sugiriera que podía aguantar el trabajo

No funciono, por supuesto, pero lo había intentado

-¿Quieres poder?-

Era un hombre de ojos amables, sentado en el parque mirando a los niños jugar y alimentando a las palomas. Tenia el pelo teñido de blanco y una barba que le llegaba hasta el pecho. Encorvado con el peso de su vejez y, sin embargo, con sus ojos más ardientes que el sol

-Mírate. Tan dedicado al detalle. Tanto fuego ardiendo en tus ojos. Y, sin embargo, tan perdido-

El hombre se levanto a duras penas. Izuku casi podía escuchar los viejos huesos crujir por el simple movimiento

Era significativamente más bajo que Izuku y hacia que se sintiera tan pequeño por el simple hecho de estar de pie frente a el

A lo largo de los años había aprendido a lidiar con personas problemáticas. A no retroceder ni darle el gusto a nadie de intimidarlo y, sin embargo, la amabilidad en los ojos del hombre hizo que titubeara

Dudaba que fuera digno de estar en su presencia

El hombre sonrió. Una sonrisa a toda regla con los dientes más brillantes que Izuku había visto y, de la nada, se elevo hasta estar en su altura por un bloque de piedra que salió bruscamente del suelo

Los ojos del hombre llenaron la visión de Izuku. Ojos verdes que no podían confundirse con nada excepto con los suyos

-¿Quieres poder?-

La pregunta lo molestaba

Si, quería poder, pero ser quirkless era una parte tan fundamental de si mismo que dudaba que fuera Izuku Midoriya si aceptaba su propuesta

Al final, Izuku Midoriya era un conjunto complejo y retorcido que no había llegado a comprender del todo, pero sabía que ser quirkless era una parte fundamental de su vida

-Ofrezco la solución y te eliges a ti mismo. Las cosas que harías serian grandiosas-

Las palabras del hombre eran amables y sus ojos seguían siendo cálidos a pesar de rechazar su propuesta, lo que hizo que confiara aún más en él

-Un camino viejo…-

Vio la esperanza brillar en su sonrisa.

-Un camino nuevo…-

Vio la sangre de incontables almas.

-Un camino conocido…-

Se vio teniendo amigos. Siendo feliz.

-Un camino por conocer…-

Se vio victorioso. El único que quedaba en la cima de una montaña de cadáveres.

-¿Qué escogerás?-

Eso, Izuku se dio cuenta de que tendría que responder

Al final, el hombre no le dio tiempo de hacerlo

Un brazo firme y lleno de cicatrices se alzo

-La izquierda es para la fama-

Gloria. Victoria. Supremacía. Conquista.

-La derecha es para la seguridad-

Amigos. Familia. Esperanza. Heroicidad.

-Siempre esta la opción de retroceder-

Ser vio morir. Una vida infeliz. Larga y extenuante vida. Morir solo y triste. Sin nada ni nadie

-Pero recuerda…-

Los ojos del hombre volvieron a fijarse en el

Eran dos soles ardientes

Tan ardientes que hacían que las rodillas de Izuku temblaran y estuvieran a punto de fallar

-La decisión de un Rey siempre es suya. Para bien y para mal-

El vapor había comenzado a salir del hombre. Como si su cuerpo contuviera un poder que estaba tratando de salir por cada poro de su cuerpo

-Dime, pequeño Rey. ¿Qué escogerás?-

En el instante en el que parpadeo, se había ido

No había un camino claro. Estaba solo en medio de un parque cualquiera en Musutafu. No había ningún camino claro. Ni siquiera sabía que estaría buscando o que pasaría. No sabía absolutamente nada y probablemente el hombre estaba fanfarroneando. Tratando de meterse con su mente.

Probablemente era un villano que estaba jugando con su comida. Probablemente estaba esperando a que se moviera por alguna clase de placer sádico antes de terminar con su vida

Sin embargo, el volver hacia atrás no era una opción

Nunca se había considerado ambicioso. Al menos, no desde los diez años. Siempre había tomado lo mejor que podía de la situación en la que se encontraba y trataba de sacar lo mejor, tan sencillo como eso, pero eso ya no sería más

Había futuro. Tenia opciones. Tenía decisiones

Morir heroicamente

Morir conquistando

Morir solo

Todo se reduce a esas tres opciones

El niño en el saltaba inmediatamente hacia la heroicidad. Sin ninguna duda el mismo lo hubiera tomado sin pensar hasta hace unos años

Pero ahora que había visto la verdad del mundo. Que había visto el abismo por lo que era. Lo que le hacia el mundo a las personas como él. Lo que se esperaba de las personas quirkless. Lo que pasaba cuando intentaba superarse sin tener ninguna mejora biológica, no estaba tan seguro de querer ser un héroe

Los héroes no podían salvar a todos. Nadie podía salvar a todos

Izuku no era una persona codiciosa o ambiciosa, tampoco. Nunca le había llamado la conquista. Nunca espero tener que conquistar. Hoy en día los conquistadores antiguos se pintaban como sanguinarios y asesinos. Los conquistadores actuales se mostraban en marqueting y sin hacer realmente ningún cambio además de vender su mercancía

Al final, los dos caminos tenían pros y contras

Izuku respiro hondo

Y tomo el primer paso hacia su nueva vida

-.-.-.-.-.-.

-Sabes que no puedes hacer eso-

Era un salón del trono

Los súbditos debajo del trono charlaban animadamente y planeaban conspiraciones detrás de sus sonrisas. Espías tratando de robar información. Asesinos entrando a casas. Antiguos guerreros que se preparaban para tener una confrontación

La voz los hizo callar

-Lo que puedo o no puedo hacer no lo decide nadie más que yo-

-Estaba destinado a morir como perro. No es un Rey. No en este plano-

-Aún no lo es-

Los brillantes ojos del rey se centraron en el vacío. Mirando pasados, presentes y futuros que nadie más podía ver. La brillante sonrisa que estaba plasmada en su rostro se hizo aún más grande

-¿Qué elegirás, pequeño rey?-