Cahara se irguió nuevamente de la dura cama de madera en la fría habitación de piedra en la que había despertado ya varias veces pues era uno de los pocos lugares relativamente seguros donde podía descansar aunque sea un poco, aunque eso de por sí ya es un extra tomando en cuenta en el lugar donde se encontraba.

En este lugar abandonado por la mano de dios, llamado Las Mazmorras del Miedo y el Hambre.

Un lugar que llevaba a la locura a cualquier persona, donde el horror estaba a la vuelta de cada esquina y la perversión supura en cada centímetro de cada piedra. Donde hasta el hombre más cuerdo se ve reducido a sus deseos carnales más oscuros y donde puede cumplirlos hasta el final.

El mercenario se cruzó de brazos, por un momento también agradeciendo que tuviese ambos brazos en su lugar, antes de cerrar los ojos poniendo su mente a trabajar en busca de los últimos momentos que recuerda antes de despertar.

Al cabo de unos momentos abrió los ojos y puso una mano en su mentón para reflexionar en voz alta.

-Hmmm, quizás no debí meter mi mano ahí.

Podía recordar que hace tan solo unas horas estaba enfrentando un enemigo, no podía recordar cual pero en este punto no importaba, lo que si venía a su mente era que durante la pelea un papel llegó arrastrado por el viento y se atasco bajo su pie. Durante un raro momento de paz trajo el papel cerca de su rostro y leyó lo que decía.

"Try Tongue But Hole"

Parpadeo un par de veces leyendo este mensaje que apareció de repente, en este punto se encogió de hombros pues ya había hecho cosas peores, pero tampoco estaba dispuesto a usar su lengua.

Las palabras de su padre adoptivo resonaron en su mente.

"Nunca pongas tu corazón donde no pondrias tu miembro, y nunca pongas tu miembro donde no pondrias tu dedo"

Era básicamente su forma de decirle que no meta su mano cuando estaban preparando la comida, pero también podía aplicarse a diversas situaciones de la vida cotidiana.

Sin embargo, esta vez lo intentó y murió.

Pero sobrevivió.

Cahara suspiro fuertemente sacando de su bolsillo un cuaderno de viaje forrado en cuero con hojas amarillentas con un lazo para mantenerlo cerrado, en medio de este también descansaba un palo tallado con la punta de un carbón sujeta con una pequeña cuerda.

Abrió una página antes de hacer una pequeña marca junto con otras marcando un grupo de 5 antes de darse una pasada por las anteriores, caras enteras de estas repletas de las mismas marcas llenaban de una esquina a otra.

-¿Cuántas veces van con esta?.- Se preguntó.

Ya no le importaba, tenía recuerdos de que había logrado escapar de este lugar y sin embargo siempre terminaba despertando otra vez aquí mismo. Incluso un par de veces donde había acabado él mismo con su propia vida y como era de esperarse, he aquí, una vez más.

Dejó de contarlas luego de las 100.

Y saber contar hasta ese número ya era un logro tomando en cuenta el estándar de educación.

Descansó su barbilla sobre sus nudillos frunciendo el ceño, sabiendo que el día no había cambiado en lo más mínimo. Pues ya había verificado eso en algunas de sus "vueltas" anteriores, tampoco las horas o incluso el clima.

Si tuviera que poner un indicador de sanidad probablemente en este punto estaría en -100, pues nuevamente ese era el número más alto que sabía contar. Y tampoco estaba seguro si ese número era matemáticamente posible de acuerdo a sus conocimientos.

-Bueno.- Se dijo a si mismo.- Intentemos esto, una vez más.