Recordaba haber oído aquella voz en sueños desde pequeña, una voz femenina, suave y dulce, una voz familiar y llena de cálido cariño que se escuchaba como un eco a la distancia llamándola por su nombre. «¡Bloom!», «¡Bloom!», decía; a lo lejos solía distinguir a dos figuras, un hombre y una mujer de rostros indistinguibles, extendían sus brazos hacía ella como deseando abrazarla y en ellos se sentía un gran pesar; algunas otras eran tres mujeres, altas, de oscura vestimenta y narices aguileñas como las de aquellas brujas de los cuentos que tanto la fascinaban. Ahora una vez más la oía, más cerca de lo que alguna vez la había escuchado e incluso así su forma se mantenía irreconocible, tan solo una mancha cálida como el verano de un suave tono naranja. «¡Bloom!», «¡Bloom!» se oía, «¡Bloom!»… con fuerza, una llamada casi desesperada; «¡Bloom!», «¡Bloom!» y el vacío a su alrededor temblaba. «¡Bloom!»… «¡Bloom!», fue lo último que escucho antes de despertar.
El brillo del sol golpeo sus ojos al despertar, por un momento aturdida, la confusión habitual que se experimenta al ser despertado repentinamente, con un quejido cerró sus ojos hasta que su cuerpo comenzó a desperezarse y pudo abrirlos sin sentir dolorosa la luz sobre ellos; bostezó y se estiró en su asiento, pronto, con su vista clara ahora, se dio cuenta de que estaba en su salón de clases ya vacío, nuevamente bostezó y llevo su vista a su izquierda donde a pocos pasos de ella estaban Selina, Constanza y Beatrice.
— ¿Teniendo dulces sueños Bella addormentata?— Selina no la miraba, examinaba sus uñas con una sonrisa burlona que acompañaba a su tono de fingida molestia, si bien Bloom estaba molesta por ser despertada (esto era algo que ha tenido desde niña), sonrió un poco por la actitud de Selina, era reconfortante la verdad, sobre todo porque desde hace unas semanas Selina parecía algo distante, no solo con ella sino con Constanza y Beatrice por igual—.
— Certo che si, pero imagina mi sorpresa al despertar y encontrarme con la bruja malvada y no con mi apuesto príncipe— Selina cerró sus ojos y sonrió divertida mientras que Constanza y Beatrice, las gemelas, reían ligeramente—..
Después de eso ninguna dijo nada, esperaron a que Bloom guardara sus cosas y dejaron con prisa el salón, las clases habían terminado y no pensaban en quedarse más de lo necesario dentro de la escuela. Las cuatro iban en una agradable calma, oyendo a Beatrice tararear una canción que había tenido en la mente desde hacía unos días, por costumbre terminaron sentadas en el parque de Gardenia, las vacaciones habían comenzado con el sonar del último timbre escolar, Bloom podía sentir con entusiasmo el calor del verano en Gardenia, esa era su estación preferida, el calor le era reconfortante incluso en esos días donde la brisa era sofocante y terminaba con todo el cuerpo sudado incluso si pasaba todo el día echada en su cama, el calor siempre había tenido algo que la hacía sentir cómoda y soñolienta y genuinamente relajada.
— Allora, ¿cuáles son sus planes para el verano?—ya sabía la respuesta claro, ninguna de las tres había hablado de otra cosa, Constanza y Beatrice se irían juntas a un pequeño viaje a Francia a pasar el verano junto a una amiga de la infancia de ambas, sus padres confiaban en que eran lo suficientemente responsables como para permitirles hacer solas un viaje a si, por su parte Selina no haría nada lujoso, y Bloom realmente esperaba poder pasar el verano con ella y divertirse por Gardenia tal como solían hacerlo, pero Selina haría una visita a una tía lejana, en Benevento, y al igual que las gemelas lo haría sola. Bloom pudo ver en sus rostros como ninguna quería responder realmente, las tres sabían lo frustrada que estaba porque sus padres no la dejarían hacer algo así, era cierto que no tenían mucho dinero, pero eran capaces de costear un pequeño viaje para ella, que estaría feliz de incluso ir y visitar a sus tíos a Roma, después de todo hacía ya algún tiempo que no veía a su prima—.
La tarde se pasó rápido, al final cada una dijo a Bloom lo que pensaban hacer y cómo esperaban que fueran sus vacaciones de verano. Bloom las oyó con gusto, de verdad, pero no podía evitar sentirse un poco… "ácida" por ello. Para cuando volvió a su casa el reloj de su teléfono marcaba las cinco treinta, su madre y Kiko la recibieron con un abrazo y ella cargo a su pequeño compañero y estuvo mimándolo durante un rato, mientras contaba a su madre como había ido su día, sin perder la oportunidad de hacerle saber lo que sus amigas harían; si su madre se dio cuenta del tono cansado que había usado, no dio indicios de ello. El resto del día lo pasó en su habitación terminando un dibujo que había estado en proceso desde hace un tiempo, era algo sencillo, una máscara como las que se usarían en algún baile de este tipo en las fiesta de la realeza, la idea había venido a ella, al igual que tantas otras, en un sueño; la máscara flotaba frente a ella, etérea, de una naranja suave y cubierta con escarcha. Al final bajo a cenar cuando su padre la había llamado, Bloom lo abrazó con una sonrisa y conversó con él de la misma forma en la que lo había hecho con su madre, se ahorró el tono exasperado cuando recontó lo de los viajes de sus amigas, sabía que con su padre eso no funcionaría; era muy denso como para darse cuenta de su intención. Ya por la noche, cambiada en su piyama, tomó uno de sus libros de fantasía, su preferido entre todos cuantos tenía, trataba sobre hadas, de todas las criaturas, y junto con los dragones, sus favoritas y con el en sus manos, se durmió mientras releía una de las historias cortas que dicho libro contenía.
He aquí el primer capitulo del primer fic de la saga "Miraculous 1", me alegra poder publicarlo por fin, sobre todo porque publique primero el primer capitulo de "Majo to Tsuki", que es una historia que va mucho más adelante que esta (pero que se conecta con esta en algún punto.)
Nota: no, no escribí mal piyama/pijama, supongo que la palabra cambia su grafía dependiendo del país.
