Lo único que me pertenece es la idea.
Primer one-shot y probablemente último sobre esta película.
Hipótesis
Rojo y sangre.
Antes ambos me disgustaban, ahora me encantan.
Tanto el color como la sustancia parecen ser nuestro sino.
La maldición de nuestra familia: Los Sharpe.
Desde el nacimiento hasta la muerte en algunos casos.
La arcilla de nuestras tierras es escarlata de ahí que a "Allerdale Hall", la llamen "Crimson Peak".
El anillo familiar también es del mismo tono.
La llegada de mi primer periodo desencadeno el nacimiento de mi lado oscuro.
Sentí un desgarro en mi zona íntima. Como cuando se te rasga una costura en la ropa. Fui al baño y vi unos hilillos rojos. Me recordaron al azafrán. En un primer momento me asuste mucho, luego recordé haber leído algo sobre la menstruación. Benditos libros.
La bocazas se lo dijo.
Era de noche y note como alguien me destapaba. Iba a preguntar que pasaba cuando una mano me tapo la boca. Entonces me llegaron los olores: tabaco, alcohol y sudor.
- No grites – era la voz de mi padre.
Normalmente estaba de viaje dilapidando el dinero familiar. Lo más probable es que volviera del bar. Yo estaba medio dormida y atontada.
Se subió a mi cama entre mis piernas. Forcejeo con mi camisón y yo chille escandalizada. No entendía que pretendía, pero me asusto. Recibí un bofetón por su parte.
- Yo te he dado la vida y de la misma manera puedo quitártela – me amenazo estrangulándome.
Era un bruto al cual era mejor no enfadar y más si estaba borracho.
Muerta de vergüenza deje que me desnudara. Bruscamente apretó mis apenas incipientes senos. Jadee exaltada lo cual hizo que me ganara otro golpe.
Lamió mis pezones hasta que se irguieron. Momento en que succiono y mordió uno mientras pellizcaba el otro. Hubo momentos en que creí que me los arrancaría por la fuerza que usaba. Al mismo tiempo se restregaba contra mi zona intima.
Poco a poco empecé a notar un bulto cada vez mayor.
Se incorporo y desabrocho sus ropas mostrándome como eran los hombres ahí abajo.
Vi aquella "cosa" larga y fea sobre salir de una mata de pelo. Me recordó a un gusano. Volvió a colocar su palma contra mis labios y acerco aquello a mi entrepierna.
Me la metió y grite. El sonido salió amortiguado. Nunca había experimentado un dolor así. Prefería mil veces las zurras que me daban él y madre.
Se movió frenéticamente sobre mí sin importarle mi dolor, mi llanto, mis quejas y mis suplicas para que la tortura acabara. Le dio igual. Al contrario que yo, él parecía disfrutar con aquello. Creí que me moriría del asco.
De repente oímos un ruido. Paró en seco y los dos miramos hacia la puerta que acababa de abrirse. Ella estaba allí de pie observando todo con los ojos muy abiertos. Le pedí ayuda con la mirada. Era mi madre y su deber era protegerme. Incluso de ese monstruo.
- Si tienes algo que decir simplemente escúpelo – la animo.
El la odiaba.
Pareció dudar, pero al final le hizo caso. Yo esperaba que le pusiera fin a lo que fuera que mi padre me estaba haciendo.
- No dejes tu semilla en su interior – susurro.
No entendí que quiso decir con eso. Era demasiado joven y lo único que me vino a la mente ante aquella palabra fueron cosas como: plantas, flores y demás. Para mi mente en proceso de corrupción, la relación entre lo que mi padre me estaba haciendo y la jardinería, carecía por completo de sentido.
Él pareció molestarse mucho. Se dejo caer sobre mí, dificultándome respirar y reanudo sus movimientos con mayor entusiasmo. Hasta tal punto que mi cabeza comenzó a golpear contra el cabecero de la cama.
Empezó a emitir sonidos extraños que nunca antes había escuchado, asustándome aun más. Parecía un animal enloquecido. En un momento dado note tres movimientos más lentos y profundos, junto con exclamaciones.
Puso una cara que me repugno por completo. El muy cerdo parecía inmensamente feliz, mientras que yo me sentía desdichada, sucia y adolorida. Estaba jadeando y parecía cansado. Al recuperar el aliento se volvió hacia madre y le dijo:
- Tú a mi no me das ordenes. Me la follare siempre que quiera y no me importa si se queda encinta. Cuantos más hijos mejor – añadió.
Me sentí mareada y horrorizada por sus palabras.
La tortura había acabado.
Note humedad entre mis piernas y me limpie con una toalla de mano.
Había sangre junto con una sustancia espesa, viscosa y blanca que me recordó a las flemas. Eso debía ser la "semilla".
Vomite asqueada por todo y prepare la bañera. Necesitaba desesperadamente sentirme limpia, aunque fuera físicamente.
Mientras me frotaba intentando arrancarme la piel, idee un plan. Nunca más me haría algo así. Debía matarlo.
La noche siguiente volvió a ir al bar.
En cuanto acosté a Thomas pase a la acción.
Humedecí el tramo de escaleras superior que conduce a la buhardilla. Por si acaso hice lo mismo con el pasamanos. Me asegure de que fuera resbaladizo y espere en la habitación más próxima por si acaso tenia que darle un empujón. No hizo falta. Iba tan embriagado que ni siquiera pudo intentar detener su caída. Rodó escaleras abajo. Me acerque a él para comprobar si había conseguido mi objetivo. La fortuna me sonrió. Yacía tendido con los ojos abiertos de par en par. Oí un ruido por lo que corrí a cubrir las pruebas de juego sucio.
Creo que ella siempre sospecho, pero nunca me pregunto. No sé si fue porque no se atrevía, porque no quería saberlo, porque ya conocía la respuesta, o simplemente le daba igual.
Ninguno lloro su muerte. Apenas acudió gente a su entierro y los que lo hicieron fue por respeto hacia nosotros, no hacia ese deshecho humano.
Tras mi traumática experiencia con mi padre tenía muchas preguntas. Después de su muerte, investigue en la biblioteca hasta dar con los libros más censurables de la colección. En ellos se hablaba sin tapujos de practicas sexuales, posturas y masturbación.
En un primer momento me sentí incomoda y avergonzada, pero pronto me gano la curiosidad. A medida que leía esos textos inapropiados para una jovencita como yo, no podía evitar preguntarme: ¿cómo se sentiría hacer esas cosas?, ¿qué tan diferente sería hacerlo con otra persona?
Lo último no podía comprobarlo, pero si podía descubrir mis zonas erógenas por mi cuenta. La primera vez que alcance el orgasmo casi me caigo. Estar de pie fue una mala idea.
Thomas y yo siempre estuvimos necesitados de cariño. Afortunadamente nos teníamos el uno al otro para cubrir esa carencia. Siempre le expresaba mi afecto cuando estábamos a solas.
Un día algo cambio. Mi hermano pequeño experimento su primera erección. Tuve que calmarlo porque se llevo un buen susto. Le explique que estaba haciéndose mayor y que esa era una consecuencia lógica.
- Relájate, yo me asegurare de que todo vuelva a la normalidad – le sonreí.
Sabía lo que tenía que hacer para ayudarlo.
Despacio libere su pene. Era más pequeño que el de padre. Lo acaricie rozándolo suavemente. Le oí tragar saliva.
- Tú solo disfruta - le pedí.
Le masturbe con una mano primero. Me sorprendió el tacto, no se parecía a mi vulva. Movida por la curiosidad le di una lamida. Thomas jadeo sorprendido.
- ¿No te gusta?, ¿quieres que pare? - jamás le haría lo que el monstruo de nuestro padre me hizo a mi.
- Es...raro...sigue, por favor - me suplico.
Me alegro oír esas palabras.
Seguí lamiendo un poco más antes de introducir el glande en mi boca. Se le corto la respiración.
- ¿Bien? - pregunte cuando lo solté.
Asintió con la cabeza un tanto ansioso. Seguí lamiendo, acariciando y succionando hasta que libero su semilla en mi boca.
Su cara de placer y gemidos no tuvieron precio. Me sentí contenta de haberle ayudado y a la vez frustrada. Yo también quería recibir placer.
Hago gárgaras en el baño mientras él se recupera de la experiencia.
- Luci - me llamo.
- ¿Si? - le cuestione.
- ¿Cómo puedo devolverte el favor? - sus mejillas estaban rojas.
Su pregunta me hizo muy feliz.
Me desnude en frente suyo. El pobre aparto la mirada apenado, pero pude ver que me lanzaba miradas con el rabillo del ojo.
Le enseñe a tocarme, a llevarme al orgasmo y con el tiempo también mis zonas más sensibles.
Hasta que finalmente solo nos faltaba por dar un paso.
Quería que mi hermano me hiciese el amor.
Una noche que vino a buscarme excitado, le enseñe mi vulva y suplique por su miembro. En un primer momento pensé que se negaría por su mirada desconcertada.
- Guíame - murmuro.
Emocionada ubique su pene en mi entrada.
Titubeo al principio, pero poco a poco se adentro en mi interior.
Mi hermano era suave y delicado penetrándome. No había punto de comparación con padre. Rápidamente deseche esos pensamientos, concentrándome en sentir y disfrutar de nuestra primera vez.
- Es mejor que...todo lo que...hemos hecho...hasta ahora - me confeso en un susurro entrecortado debido a sus movimientos.
- Coincido – apenas podía pensar, mucho menos hablar.
Alcanzamos el clímax a la vez. Estábamos recuperando el aliento, mirándonos a los ojos y a punto de besarnos, cuando un ruido nos hizo mirar hacia la puerta.
Madre nos veía horrorizada.
¿Quién se creía que era esa puta para juzgarme?
Nos tacho de monstruos y declaro que nos separaría.
Eso me hizo actuar precipitadamente. Nadie se interpondría entre mi hermano y yo.
La sorprendí en la bañera y la mate con el cuchillo de cocina más grande que encontré.
Lo de cortarle un mechón de pelo y trenzarlo fue algo infantil. Ella odiaba ese peinado. También me quede con la sortija.
Por desgracia, su muerte ocasión lo que pretendía: nuestra separación. Al menos de forma temporal.
De ahí saque una importante lección: matar de forma que parezca un accidente.
Cuando volvimos a reunirnos, apenas teníamos dinero.
La idea de utilizar a mujeres ricas fue mía. Deseaba que los sueños de mi hermano se hicieran realidad. Mientras no follase con ninguna soportaría a sus "esposas". A fin de cuentas solo eran instrumentos. Un mal necesario.
Lo quería todo de Thomas, incluido un hijo.
Me sentí muy feliz cuando mi deseo se hizo realidad.
Lamentablemente nació mal y perdimos a nuestro pequeño angelito.
Enola me dio la falsa esperanza de que podía salvarlo. Por esa razón vivó más que las otras dos. También la envenené más rápido, ya que le dí dosis altas tras la perdida del niño. Estaba furiosa por su mentira. La quería muerta inmediatamente.
Edith Cushing era una mariposa, yo una polilla negra.
Ella fue un demonio que destrozo nuestras vidas, me robo el corazón de Thomas y provoco nuestras muertes.
En un ataque de locura mate a mi hermano, a mi compañero, a mi amante, a mi primer amor, al padre de mi hijo.
Ahora estoy condenada a vagar por nuestro hogar durante toda la eternidad.
Completamente sola.
31/07/2023
Primera vez que publico una violación. No sé que tal haya quedado.
Gracias por leer.
PD: Los estudios demuestran que muchos verdugos primero fueron víctimas. De ahí esta teoría de lo que pudo haber pasado para que naciera esa relación incestuosa.
Quiero creer que los fantasmas de la casa encontraron la paz tras la muerte de los hermanos Sharpe. A fin de cuentas la verdad salio a la luz y sus crímenes cesaron. Lo mismo con la madre de Edith en cuanto estuvo a salvo.
