Esta historia es una adaptación sin fines de lucro, para fans del SasuSaku. Si no te gustan las adaptaciones por favor no la leas. Todos los créditos correspondientes son M. Kishimoto y S Wright.

Prólogo

Al ver a mi ex levantarse de la terraza, me estremecí ante el profundo corte sobre su ojo. Ay. Seguro que necesitaría unos puntos, pero no me sentía muy comprensiva en ese momento.

―Quizás deberías hacer algo, Sakura ―dijo Amayo, acercándose sigilosamente a mí.

Le di a mi madre adoptiva un encogimiento de hombros impotente. Nadie con cerebro intentaría interponerse entre Sasuke Uchiha y algo que él quisiera. Y en ese momento, lo que él parecía querer era golpear a mi ex prometido hasta dejarlo en el suelo.

No me opondría en absoluto a eso.

Naruto había sido algo así como un idiota últimamente. Hoy, había ido demasiado lejos. Puede que no se hubiera vuelto tan problemático como los otros que estaban decididos a separarnos a Sasuke y a mí, pero él ciertamente lo estaba pidiendo.

Amayo se volvió hacia su esposo.

―No podemos simplemente quedarnos aquí parados.

―¿Por qué no? ―preguntó Hamaki―. Naruto debería haberlo sabido mejor.

Sí, sí, debería haberlo hecho.

Como un magnate de los negocios de gran éxito, Sasuke tenía la reputación de ser alguien con quien no te cruzabas ni subestimabas. Era determinado. Implacable. Despiadado. Autoritario. Intimidantemente inteligente. Más rico que Dios. Y, hasta hace varios meses, casado con su trabajo.

Ahora estaba casado conmigo.

También era mi jefe.

Rara vez perdía la calma así. Probablemente porque no desperdiciaba energía emocional dejando que otros se metieran bajo su piel, pero como se suponía que los demás no debían saber que nuestro matrimonio era puramente un acuerdo comercial, él naturalmente tenía que desempeñar el papel de marido posesivo. Y dado que no podía perder el flagrante borde del peligro que llevaba, ciertamente tenía una vibra amenazadora en este momento.

Sasuke miró fijamente al idiota.

―Te lo advertí, ¿no? Te advertí una y otra vez que te mantuvieras alejado de ella, pero no escuchaste ―lo reprendió, su tono era suave―. Peor aún, hiciste esta mierda. Para alguien que dice preocuparse por Sakura, seguro que no lo demuestras.

Naruto apretó los puños.

―Yo si me preocupo por ella, ella es...

―No es tuya ―terminó Sasuke por él―. Son mis anillos en su dedo. Es mi nombre el que ha tomado. Es mi cama la que ella comparte. Ella es mía. Entonces, si te preocupas por ella o no, no es jodidamente relevante.

Naruto tragó.

―Fue mía primero.

―Y deberías haberte aferrado a ella con fuerza. No lo hiciste. La dejaste ir. Ese fue tu error.

―Hice lo mejor para ella.

–No, hiciste lo mejor para ti. Es posible que te hayas preocupado por Sakura, pero no la pusiste primero, ella nunca fue tu prioridad.

Las fosas nasales de Naruto se ensancharon.

―Yo era joven en ese entonces. Un chico.

―Un chico que quería el espacio para perseguir sus ambiciones. Ella te dio eso; no te maldijo por eso. ¿Y cómo se lo pagas? Intentando romper su matrimonio. ¿Crees que te lo agradecerá? ¿Qué querrá a alguien que le haga eso?

La mandíbula de mi ex se endureció.

―Lo que creo... es que Sakura merece ser amada. Tú nunca la amarás, no tienes eso en ti.

Esas palabras me apuñalaron en el pecho... porque eran ciertas. Sasuke no me amaba. Nunca lo hizo. Nunca lo haría.

No debería importarme. No se suponía que me importara. Y definitivamente no me gustó lo que hice, pero me había enamorado de mi falso marido. Sí, era así de estúpida.

Sasuke suspiró.

―Eso lo has dicho antes, no me importaba lo que pensaras entonces y ahora todavía no me importa. No me interesas y no eres de ningún interés para ella. Tienes que ser un hombre y aceptarlo, porque no quiero que juegues estos juegos con ella. Te vas a ir de aquí y te mantendrás alejado.

Naruto levantó la barbilla.

―No puedes dictar lo que hago.

―Cuando se trata de mi esposa, absolutamente que puedo.

―No la retendrás a largo plazo, ¿sabes? Ella verá que tengo razón sobre ti eventualmente y entonces te dejará.

Sasuke ladeó la cabeza y lo miró con curiosidad.

–Por qué crees que la dejaría hacer algo así?

La cabeza de Naruto se echó hacia atrás.

―No puedes obligar a alguien a quedarse contigo.

–Sakura sabe que nunca la dejaría ir.

Maldita sea, Sasuke era tan bueno actuando que, si no hubiera sido tan claro acerca de no querer un matrimonio real, podría haberlo creído.

―Ella es sólo una posesión para ti ―insistió Naruto.

―Mi posesión más preciada ―dijo Sasuke―. Y tengo toda la intención de quedármela. Llega a un acuerdo con eso. Acéptalo. No la molestes. Deshazte de este sueño que tienes de recuperarla. No sucederá.

―¿Y si no me alejo de ella?

La boca de Sasuke se curvó en una sonrisa cruel y escalofriante que casi me hizo temblar.

―Haré que hubieras deseado haberlo hecho.

Los ojos de Naruto parpadearon.

―Ella puede conseguir a alguien mejor que tú. No la mereces.

―¿Y crees que tú sí? Tú, que te comportaste como un completo imbécil, ¿crees que la mereces?

La vergüenza cruzó por el rostro de mi ex.

―Quizá ninguno de los dos lo hagamos, pero...

―No hay "peros". Te equivocas al pensar que estarías casado con ella ahora si no lo hubieras estropeado. La habría alejado de ti, incluso si me tomara años. No pienses ni por un momento que sería tuya si A, B o C no hubieran sucedido. La habría hecho mía de una forma u otra. Sería un error pensar que no lo digo en serio. Soy despiadado a la hora de perseguir lo que quiero. Deja de confiar en que lo joda y la pierda de la forma en que tú lo hiciste. Nunca dejaría que alguien tan importante para mí se fuera de mi vida.

Naruto entrecerró los ojos y estudió a Sasuke con detenimiento.

–Hijo de puta, creo que podrías preocuparte por ella a tu manera.

La mirada de Sasuke se deslizó hacia mí, ardiendo de posesión, impaciencia y algo... más. Algo que hizo que mi pulso se acelerara y mi respiración se detuviera, pero Naruto estaba equivocado, Sasuke no se preocupaba por mí. No había forma de que quisiera que este matrimonio fuera real. Ni siquiera quería una novia, mucho menos una esposa... ¿verdad?