Ruby Gillman, una joven Kraken de 15 años, ha vivido toda su vida en tierra firme por deseo de su madre y su familia.

Fingir ser humana no era difícil, los humanos son estúpidos, a penas notan la piel azul.

En realidad, son tan estúpidos que habían confundido la naturaleza de los krakens, pensando que eran monstruos sedientos de destrucción, cuando la realidad es que los krakens han sido los defensores del océano desde tiempo inmemoriales.

Pero Ruby no sabía de esto, por eso, cuando uno de sus amigos cayó al agua y ella se lanzó a salvarlo, tuvo una transformación, se volvió gigante y descubrió que podía respirar bajo el agua. Todo esto la llevó a conocer a su abuela, la reina de los krakens y descubrir quién era ella realmente.

Pero su abuela no fue la única a quién conoció. Por coincidencia, o quizá por algún tipo de destino, en su escuela llegó una chica nueva, llamada Chelsea, la cuál resultó ser una sirena. Una criatura marina que según su familia, eran conocidas por su egoísmo, narcisismo y maldad.

Sin saber a donde pertenece o qué hacer con todos estos secretos tan repentinos, de alguna forma, Ruby y Chelsea se hicieron amigas, y la kraken adolescente se dio cuenta que su amiga pelirroja era todo lo contrario a lo que su abuela y su madre decían sobre las sirenas.

Fue poco después que Chelsea se abrió a Ruby, y le contó que ella era hija de Nerisa, la reina sirena, y que luego de la gran guerra entre ambas razas, el Tridente del Océano, el arma marina más poderosa había sido encerrada en un punto inaccesible del océano. Donde solo una kraken poderoso podría alcanzarlo. Nerisa había muerto en un inútil intento por recuperarlo y usarlo.

Ruby y Chelsea sabían que hacer, con el tridente, ambas podían detener la batalla, y hacer que krakens y sirenas vivieran en paz, Chelsea se reencontraría con su madre y Ruby ya no tendría que esconderse. No más luchar, ni esconderse.

Fue difícil, Ruby tuvo que entrenar junto a su abuela arduamente para dominar todos sus nuevos poderes, pero finalmente…

Ruby salió de aquella intensa corriente de agua. A diferencia de otras veces donde el agua la había expulsado con furia, esta vez, fue ella misma, en total control, quién pudo salir.

Su amiga con cola de pez nadó hacia ella, preocupada pero ansiosa a partes iguales.

"Ruby-luby!" Exclamó Chelsea.

Ruby permaneció en silencio, hasta abrir su mano, en comparación con su colosal tamaño, aquella arma de oro parecía casi un palillo de dientes, pero su brillo y su aspecto imponente lo hacían resaltar aún en la mano de la kraken.

Chelsea no dijo nada, en un reflejo rápido se apresuró en tomarlo y sostenerlo con ambas manos. Sus ojos brillaron reflejando aquella majestuosa arma. Su mirada de asombro pronto se posó en su amiga.

"Lo hiciste…" Dijo ella casi incrédula.

Ruby no pudo evitar sonreír, sonrisa que se contagió en la sirena.

"Lo tenemos! Chelsea, ahora podemos usarlo para detener la pelea! Todos podemos vivir en paz, como amigos!"

Chelsea estaba tan fascinada con el tridente, que casi no escuchó lo que Ruby le dijo. La sirena se permite pasar una de sus manos sobre el arma, con una mirada casi soñadora.

"… Chelsea?"

Esta vez, la pelirroja reacciona, y trata de lucir tranquila. "Oh! Si! Claro, eso! Si…"

Hay una breve pausa, antes de que la sirena vuelva sonreír.

"Sabes, Ruby-luby, yo… he esperado este momento durante tanto tiempo. … solo quisiera que no acabara así."

Antes de que Ruby pudiera preguntar de qué estaba hablando, Chelsea usó el tridente para apuñalarla en una de sus brazos, Ruby dejó escapar un grito de dolor y sorpresa, y no se percató de como el arma marina empezó a despertar, gracias a la energía de su propio cuerpo.

Chelsea se separó y apuntó el tridente hacia la kraken, con una mirada de culpa en su rostro.

"Lo siento, Ruby-luby... de verdad me gustó ser tu amiga."

Sin decir más, Chelsea disparó un rayo de energía en contra de Ruby, lanzándola con fuerza al suelo del océano y seguidamente destruyó las rocas cercanas, creando una tumba de grandes rocas que cayó sobre Ruby, dejándola sepultada.

Chelsea contempló esa vista durante un segundo, antes de darse vuelta, y nadar lo más rápido que pudo hacia la infinidad del océano.

Chelsea nadó y nadó hasta una zona inhabitada, en las profundidades más oscuras donde la luz no llega. Allí, con una mirada llena de pánico pero esperanza, nadó por un abismo, hasta encontrar una marca, un extraño grabado en la roca.

Respirando agitadamente y viéndose muy cansada, la sirena pelirroja sostuvo el tridente, y con fuerza lo incrustó en la roca, haciendo que esa extraña marca empezara a brillar. La luz que emitió fue tan intensa, que apartó por completo las sombras del lugar.

Esto duró así unos segundos, y luego, hubo un colapso en aquel muro, y las rocas cayeron.

… hubo silencio, nada más que sombras profundas. Chelsea se mantuvo en silencio, con los ojos fijos en la nada.

"… Mamá…?"

Apenas susurro al vacío. Se sintió una tensión en las aguas, justo antes de que una serie de luces empezaran a surgir, cual bombillas de luz que se encendían una tras otra, hasta emerger dos grandes ojos brillantes sobre una silueta apenas iluminada.

Chelsea sonrió, una expresión de alivio, nostalgia y, cariño, sin inmutarse por la extraña y siniestra figura que pronto emergió desde las sombras.

Un ser lleno de escamas rojizas, su cuerpo cubierto de picos y una boca adornada con filosos dientes que dibujaban una sonrisa maliciosa y depredadora.

"Chelsea, mi pequeña~"

Habló aquel ser, una voz femenina que emitía algo parecido a cariño, aunque el eco áspero y casi rasposo hacía difícil reconocerlo.

"Mamá!"

Gritó la sirena adolescente y sin rastro de miedo o duda se acercó a aquel ser y lo envolvió con sus brazos en un fuerte y amoroso abrazo. Este gesto fue respondido por el ser, envolviendo sus porpios brazos sobre la chica.

"Te extrañé…" Murmuró Chelsea con afecto y profundo dolor, mientras reforzaba su agarre sobre el otro ser.

"Yo a ti mi pequeña~" El ser se separa y toma las mejillas de la adolescente entre sus manos, con suficiente suavidad para que los picos y las escamas filosas no la dañen.

"Siempre supe que lo lograrías, Chelsea. No por nada eres hija de Nerisa, la reina de las sirenas! mi hija~"

Chelsea cerró los ojos, con una sonrisa casi soñadora, sintiendo el toque de, su madre.

La reina sirena por su parte, desvió los ojos del rostro de su hija, y en cambio vio al tridente en manos de la pelirroja. Sus ojos brillaron con un sentimiento de peligro y ambición. Con lentitud y firmeza tomó el arma, casi arrebatándola de las manos de su hija, el repentino movimiento sorprendió a Chelsea, y ella miró a su madre algo desconcertada.

"Mamá?"

"Hiciste un excelente trabajo hija. Trayéndome el tridente, ahora tengo el poder del océano a mi disposición."

"Qué?"

"Esta vez, esos repugnantes calamares no me detendrán! Acabaré con cada uno de ellos!"

La mirada Nerisa se llenó de rabia e ira, mientras apretaba el tridente en sus manos y hacía que este emitiera un brillo en sus marcas impregnadas.

"Pe-Pero mamá! No puedes! Recuerda lo que pasó por intentarlo!"

"Esta vez, será diferente! Tengo el elemento sorpresa y esa masa de tentáculos ya está vieja y débil. Las sirenas no envejecen y sigo siendo tan poderosa cómo siempre. Y ahora con el tridente, lo soy aún más!"

"Pe-Pero… creí que dijiste que podíamos olvidar todo eso de la guerra! Dijiste que con el tridente yo podría liberarte y que-… que podríamos escapar juntas sin preocuparnos de los krakens ni nada más!"

"NO SEAS BOBA!" Gritó la sirena maligna a su hija haciéndola retroceder. "Con el tridente en mis manos soy el ser más poderoso del océano! MI DESTINO ES GOBERNAR!"

"Pero… pero…"

"CHELLSARA!" Grito la reina con furia. "NO PUEDES MOSTRAR DEBILIDAD DE ESA FORMA! ERES UNA SIRENA, ERES MI HIJA!"

Grito la reina tomando con furia a su hija por le brazo y la atrajo para verla a la cara.

"Mamá! Me lastimas…!"

"SOLO HAY UN OBJETIVO PARA NOSOTRAS Y ES GOBERNAR! ACABAR CON LA VIDA DE ESAS KRAKENS Y TOMAR EL LUGAR QUE NOS PERTENECE!"

"Acabar…?" Chelsea quedó atónita ante tal comentario. "Pe-Pero…"

La mirada de la reina mostró una furia ciega ante el gesto dolido y preocupado de la pelirroja.

"Pe-Pero mamá! Una de esas krakens es mi amiga! Ella me ayudó a liberarte!"

"AMIGA?!" Nerisa empujó a Chelsea hacia atrás obligándola a retrocer.

Chelsea levantó la vista para ver como su madre empezaba a crecer, aquellas luces en su cuerpo intensificaron su brillo y el agua a su alrededor empezó a correr, formando la ilusión de ser su propio cabello.

"Las sirenas NO TIENEN AMIGAS! MUCHO MENOS SO NAMIGAS DE LAS BOLSAS DE TINTA LLAMAS KRAKENS!"

Chelsea estaba aterrada, la mirada que su madre le dirigía no mostraba más que odio y rencor.

Eventualmente, la reina suspira y se agarra la frente con una mano.

"Ugh… en qué me equivoqué contigo?"

"… mamá…"

La reina mira con decepción a su hija, y parece tratar de contenerse. "Chelsea, te daré, UNA, oportunidad."

Habla Nerisa mientras se eleva en el agua por sobre su hija, intimidándola y haciéndola encogerse sobre si misma.

"Olvida esas estupideces del mundo fuera del agua y únete a mí! Gobernemos el océano entero y destruyamos a los Krakens y los terrestres! Cumple, tu destino cómo sirena!"

La pelirroja no puede responder, demasiado asustada y sorprendida por la actitud de su madre. El silencio se prolonga y hace a la reina roja fruncir el ceño y mirar con enojo y decepción a la más pequeña.

"… Supongo que me equivoqué contigo."

Sin decir más, la reina sirena se mueve cómo bala rumbo hacia arriba. Su nado es tan ráido que sacude el agua y provoca a Chelsea agitarse y girar un par de veces en su sitio. Para cuando ella abre los ojos, su madre aún en su gigantezca forma, es poco más que un borrón en la lejanía.

La sirena pelirroja siente sus hombros caer, y todo su cuerpo flotar en el vacío…

Nerisa había llegado a la superficie, el poder del tridente la convirtió en una titán, y usó el poder de este para empezara esparcir el caos. La abuela de Ruby, la reina de los krakens, y su hija, madre de Ruby habían llegado a detenerla, empezando una feroz batalla.

Por su parte, Ruby había sido encontrada por su tío, hermano de su madre, y este le ayudó a ver como su madre la eligió a ella antes que al océano. Aún con su corazón dolido por la traición, y lamentándose por su error, Ruby se liberó de las rocas y se dispuso a corregir su error.

Lo que la joven kraken no esperaba, era escuchar un llanto silencioso no demasiado lejos. El silencio del océano le permitió escucharlo.

Al levantar la mirada, pudo distinguir a Chelsea, sentada sobre una roca de un arrecife más arriba. La pelirroja había doblado su cola para abrazarla, e inclinar su frente sobre esta para ocultar su rostro.

La mirada de Ruby se frunció en enojo, pero al ver y escuchar el llanto de la sirena, lentamente se suavizó. El carácter amable de la chica azul dominó, y pronto se acercó preocupada a la chica con cola de pez.

"Chelsea?"

La pelirroja levantó la mirada, pudo ver el rostro gigante de su, ex amiga, sobresaliendo desde debajo, y mirara con preocupación.

Chelsea sorbió un poco su llanto por su nariz antes de desviar la mirada con suma tristeza.

"Vienes a gritarme? … o vas a encerrarme cómo hicieron con mi madre? Está bien, no me importa…"

la pelirroja murmura esto con una voz muy suave, Ruby solo la escucha por el silencio que hay alrededor. Aún así, se la ve confusa.

"Tu madre? Pero, pensé… tú dijiste…"

Chelsea vuelve a sorber y abraza su cola más cerca buscando protección.

"Después de la guerra contra tu reino, el reino sirena se disolvió porque nadie confiaba en mi madre. Mi madre y yo fuimos desterradas y aborrecidas por las demás sirenas. Mi madre pensó que con el tridente podría volver a reinar, pero cuando tu abuela la encontró la encerró en un abismo. Ella me dijo que si conseguía el tridente podría liberarla, y entonces… ambas podríamos alejarnos de todo, y vivir juntas en paz… pero… me mintió…! Ella solo quería el tridente! Me usó!"

Al decir todo aquello, el llanto de Chelsea se hizo más fuerte hasta que no pudo seguir y empezó a llorar sobre su cola con mucha fuerza. Ruby podía casi sentir el agitar de las aguas a la par de la respiración agitada de la sirena.

"Mi madre era lo único que tenía! Nadie en el océano me quiere! Todos me odian! Y ahora… estoy sola…"

Ruby podía sentir sus propios ojos soltar lágrimas, aunque el océano no hacía posible verlas. Sin si quiera darse cuenta, su cuerpo empezó a brillar, y su tamaño cambió.

Chelsea tenía la mirada baja, los ojos cerrados y su frente contra su cola. Apenas se percató el momento que Ruby se puso a su lado, y le extendió su pequeña mano.

A pesar de tener su forma marina, Ruby se había encogido a su tamaño, y le entregó a su amiga una amable sonrisa.

"No estás sola. Ya no."

Chelsea quedó impactada al verla. Con mucho miedo, poco a poco, alcanzó a tomar la suave mano azul en la suya.

La batalla en contra de Nerisa siguió. El poder de la reina sirena potenciado por el tridente hizo imposible para las krakens hacerle frente. Es cuando ambas parecían derrotadas que Ruby emergió del océano para ayudar a su familia.

Nerisa la combatió, pero fue tomada desprevenida cuando desde la cabeza de Ruby, Chelsea se lanzó contra ella y logró asestarle un fuerte golpe con su cola, golpe que sirvió para que perdiera el balance y así Ruby la golpeara con su puño.

Nerisa cayó, y Ruby fue a ayudar a su abuela y su madre. Mientras la reina se recuperaba y se dispone a volver a la batalla, Chelsea aprovecha su tamaño pequeño para nadar alrededor de ella y lograr asestarle un par de golpes. Todo termina cuando Nerisa se enfurece, y dispara una onda expansiva desde el tridente que golpea a Chelsea y la empuja hacia el fondo marino. La sirena adolescente ve como su madre apunta el tridente contra ella y dispara un rayo de energía, Chelsea apenas logra nadar para esquivarlo aunque el impacto de la explisión la deja lastimada.

Cansada y herida, Chelsea solo ve como su madre se levanta y regresa a la superficie, deseando lo mejor para su amiga Kraken.

Ruby y su familia se unen y ven a la reina sirena volver emerger, con su plan listo, las tres miembros de la familia real se lanzan a pelear, dispuestas a destruir el tridente.

Los humanos que celebran su fiesta escolar en aquel crucero observan toda la batalla, apoyando a Ruby y su familia.

Nerisa logra librarse de las kraken adultas pero la adolescente logra tomar el tridente y forcejea con la sirena. Es en ese momento, que Ruby usa sus ojos de láser sobre el arma dorada, su madre y su abuela, desde atrás hacen igual, enfocándose todas su ataque en un ismo punto. Ante la mirada de horror de la reina roja, la concentración de energía logra romper el tridente, causando una fuerte explosión que hace a todas caer.

Ruby no se da cuenta que cae a la profundidad, su cuerpo se encoge, y en cansancio hace que quede inconsciente mientras en su mano tiene aún una pieza del tridente.

La otra mitad cae al océano, Chelsea alcanza a tomarla y se apresura a nadar hacia su amiga.

La sirena pelirroja sujeta a Ruby y trata de hablarle para que reaccione, cuando ambas se ven a los ojos se sonríen y recuerdan su promesa de usar el tridente para traer paz al océano, ambas juntan las dos piezas y las sujetan, uniendo sus manos, logrando que el tridente recupere su brillo.

En la superficie del agua, Nerisa pese a perder el tridente sigue sintiendo el poder de este, y de nuevo logra derribar a las mujeres krakens que ya están muy cansadas.

Pero cuando su victoria parece segura, desde el agua surgen nuevamente las dos adolescentes, juntas sujetando el tridente en sus manos entrelazadas. Ruby tiene su forma gigante, y Chelsea había cambiado a una forma gigante similar a la de su madre, pero sus escamas ostentan un brillo rojo más suave y brillante.

Juntas, Ruby y Chelsea lanzan un rayo de energía contra Nerisa, y esta usa el agua del océano para combatirlas, pero ambas amigas se lanzan por delante, y atraviesan el agua, logrando incrustar el tridente en el pecho de la reina sirena. El arma dorada brilla intensamente, y absorbe el poder de la reina roja, haciendo que esta emita un brillo que se transforma en una explosión de luz que cubre a todos.

Nerisa cae al agua, su cuerpo devuelto a su tamaño normal, y aquel marinero que una vez quiso acabar con los krakens, logra encerrarla en una jaula.

El tridente se rompe en pedazos, pero ninguna de las amigas le da importancia a eso, Ruby se reencuentra con su familia, y con todo el paz, ella puede asistir al baile de su escuela en el barco, Ruby toma a Chelsea y nada con ella hacia la fiesta, cuando ambas salen del agua, visten ahora hermosos vestidos marinos con adornos del mismo océano.

La noche pasa con felicidad para todos, y elogian a ambas como heroínas.

...

La vida de todos cambió para bien luego de esa noche. Ruby ganó más amigos, el pueblo dejó de ver a su familia como monstruos, y ella junto a Chelsea, se volvieron amigas inseparables.

Un sonido en el celular de ambas las alertan de una amenaza, y sin perder tiempo, las dos corren al agua, para tomar sus formas marinas, y proteger el océano.


A/N: LEER POR FAVOR.

Hola! Si hace poco vi la película, y aunque estoy de acuerdo con las críticas que le hacen, no las comparto. Me pareció una película entretenida y divertida para pasar el rato. No es lo mejor que Dreamworks ha hecho, pero tampoco es lo peor que han hecho.

Me gustaron los personajes, la animación, y aunque la trama es un maldito cliché, creo que la usaron bien. Además la química que hay entre Ruby y Chelsea se me hizo demasiado buena, con una chica demasiado atada a las normas de su familia y la otra con demasiada libertad, creo que ambas se complementan bien y sería lindo verlas en más trabajos, como una serie, tal vez.

Entonces el único problema real que le vi a la película es el final. Desde el tráiler ya sabíamos que la gemela malvada de la sirenita era la villana, así que no hay sorpresa. Hubieran hecho que la historia falsa de Chelsea fuera real, siendo hija de Nerisa, Chelsea querría el tridente para liberar a su madre, y la propia madre se revelaría como la villana, ESO si hubiera sido inesperado.

Por eso escribí esto. Sé que en el final lo aceleré demasiado y no fui nada detallista, pero lo que más quería era mostrar la parte de Chelsea y Nerisa cómo personajes diferentes, no tengo tanto problema con la batalla final, estuvo bien. Solo cambié la forma de la derrota de Nerisa para que las dos amigas ganaran juntas. Ah y lo de Ruby pudiendo cambiar de tamaño, no sé, lo necesitaba para la escena de ambas con el tridente.

No mucho más no me quiero extender mucho. Espero les gustara y pueden compartirme su opinión de la película y de este one-shot. Gracias!