PERCY JACKSON LE PERTENECE A
RICK RIORDÁN.
Hola, espero que les guste el capitulo, por favor voten y comenten que les parecio.
pasado: normal
futuro: negro
voy yo_ dijo Afrodita, tomando el libro de manos de Poseidón.
Estropeo un autobús en perfecto estado _ leyó Afrodita.
por que harías eso_ preguntó Hefesto.
no tuve elección_ dijo Percy.
No tarde mucho en recoger mis cosas. Decidí que el cuerno del Minotauro se quedase en la cabaña, lo que me dejaba sólo una muda y un cepillo de dientes que meter en la mochila que me había buscado Grover. En la tienda del campamento me prestaron cien dolares y veinte dracmas de oro.
así es prestado_ dijo Will.
al final no pudimos devolverlo_ dijo Annabeth, poniendo los ojos en blanco como si hubieran tenido esa platica muchas veces.
Estas monedas, del tamaño de las galletas de aperitivo, representan las imágenes de varios dioses griegos en una cara y el edificio del Empire State en la otra. Los antiguos dracmas que usaban los mortales eran de plata, nos dijo Quirón, pero los Olímpicos sólo utilizaban oro puro.
por supuesto, dijeron los dioses.
porque quien querría plata, verdad_ preguntó Leo con sarcasmo.
exacto_ asintió Hefesto, sin notar el sarcasmo de su hijo.
Quirón también dijo que las monedas podrían resultar de utilidad para transacciones no mortales, fueran lo que fuesen.
mensajes iris_ dijo Connor.
mensajes que_ preguntaron todos los romanos, los griegos se miraron con el ceño fruncido, como era posible que los romanos no conocieran los mensajes iris.
se llevaran una sorpresa_ dijo finalmente Thalia.
Nos dio a Annabeth y a mí una cantimplora de néctar a cada uno y una bolsa con cierre hermético llena de trocitos de ambrosía, para ser usada sólo en caso de emergencia, si estábamos gravemente heridos. Era comida de dioses, nos recordó Quirón. Nos sanaría prácticamente de cualquier herida, pero era letal para los mortales. Un consumo excesivo nos produciría fiebre. Una sobredosis nos consumiría, literalmente.
por lo general solo un pequeño trozo es suficiente_ dijo Will_ aunque han habido casos donde se necesitó una porción mas grande.
por suerte nunca he visto uno donde se necesite un cantidad que podría ser dañina_ dijo Austin.
Annabeth trajo su gorra mágica de los Yankees, que al parecer había sido regalo de su madre cuando cumplió doce años. Llevaba un libro de arquitectura clásica escrito en griego antiguo, para leer cuando se aburriera,
creíste que podrías leer en una misión_ preguntó Thalia, incrédula.
era mi primera misión_ se defendió Annabeth_ además si hubo oportunidades para leer.
pero apuesto a que no leíste_ dijo Luke, Annabeth se encogió de hombros.
y un largo cuchillo de bronce, oculto en la manga de la camisa. Estaba convencido de que el cuchillo nos delataría en cuanto pasáramos por un detector de metales.
por supuesto que no_ dijo Atenea.
bueno..._ dijeron Percy, Annabeth y Grover, haciendo que los semidioses los miraran confundidos.
Por su parte, Grover llevaba sus pies falsos y pantalones holgados para pasar por humano. Iba tocado con una gorra verde tipo rasta, porque cuando llovía el pelo rizado se le aplastaba y dejaba ver la punta de los cuernecillos. Su mochila naranja estaba llena de pedazos de metal y manzanas para picotear. En el bolsillo llevaba una flauta de junco que su padre cabra le había hecho, aunque sólo se sabía dos canciones: el Concierto para piano n. ° 12 de Mozart y So Yesterday de Hilary Duff, y ninguna de las dos suena demasiado bien con la flauta de Pan.
si lo hacen_ dijo Grover ofendido.
pero en ese tiempo no eras el mejor tocando_ dijo Percy.
aunque ha mejorado bastante_ dijo Annabeth.
Nos despedimos de los otros campistas, echamos un último vistazo a los campos de fresas, el océano y la Casa Grande, y subimos por la colina Mestiza hasta el alto pino que antaño fuera Thalia, la hija de Zeus.
es necesario mencionar que era Thalia_ preguntó Jason con una mueca.
será mejor que te acostumbres, porque seguramente lo van a mencionar mucho_ dijo Percy con una sonrisa de disculpa.
Quirón nos esperaba sentado en su silla de ruedas. Junto a él estaba el tipo con pinta de surfero que había visto durante mi pasaje por la enfermería. Según Grover, el colega era el jefe de seguridad del campamento. Al parecer tenía ojos por todo el cuerpo, así que era imposible sorprenderlo.
y que lo digas_ dijo Chris_ si supieras todo lo que nos ha arruinado.
eso es algo que no cambia_ dijo Katie mientras los hermanos Stoll suspiraban resignados.
No obstante, como hoy llevaba un uniforme de chófer, sólo le vi unos pocos en manos, rostro y cuello. — Éste es Argos -me dijo Quirón-. Os llevará a la ciudad y... bueno, os echará un ojo.
que chiste mas malo Quirón_ dijo Travis, negando con la cabeza como si estuviera decepcionado.
no fue tan malo_ dijo Quirón sonrojado.
Oí pasos detrás de nosotros. Luke subía corriendo por la colina con unas zapatillas de baloncesto en la mano. — ¡Eh! -jadeó-. Me alegro de pillaros aún. -Annabeth se sonrojó, como siempre que Luke estaba cerca-.
estoy segura de que no lo hice_ dijo Annabeth, mientras su versión mayor miraba mal a su novio.
para nada_ dijo Percy fingiendo no ver la mirada de su novio.
Sólo quería desearos buena suerte -me dijo-. Y pensé que... a lo mejor te sirven. Me tendió las zapatillas, que parecían bastante normales. Incluso olían bastante normal.
como huelen unas zapatillas anormales_ preguntó Piper.
la pregunta seria porque estaba oliendo las zapatillas_ preguntó Zoe.
solo sigamos_ dijo Percy rodando los ojos.
— Maya! -dijo Luke. De los talones de los botines surgieron alas de pájaro blancas. Di un respingo y las dejé caer. Las zapatillas revolotearon por el suelo hasta que las alas se plegaron y desaparecieron.
genial_ dijo Dakota.
estas seguro que me las quieres prestar_ preguntó Percy.
por supuesto_ dijo Luke_ espero que te sirvan de mucho_ Percy le sonrió mientras su versión mayor reprimía un bufido.
— ¡Alucinante! -musitó Grover. Luke sonrió.
la verdad es que si_ dijo Lee.
— A mí me fueron muy útiles en mi misión. Me las regaló papá. Evidentemente, estos días no las utilizo demasiado... -Entristeció la expresión.
pero puedes hacer muchas cosas con ellas_ dijo Hermes_ piensa en todo el potencial.
mmm...puede ser_ dijo Luke frotándose la barbilla.
creo que no nos va a gustar_ dijeron los griegos, mientras los hijos de Hermes sonreían.
No sabía qué decir. Luke ya se había enrollado bastante viniendo a despedirse. Me preocupaba que me guardara rencor por haberme llevado tanta atención en los últimos días. Pero allí estaba, entregándome un regalo mágico...
oh Percy_ dijo Luke_ claro que no te guardaría rencor, además ya que no hay nadie mas en t cabaña, puedes seguir recurriendo a mi_ aseguró.
gracias_ dijo Percy muy conmovido mientras Poseidón y Sally sonreían.
Me sonrojé tanto como Annabeth.
no lo hice_ dijeron ambos Percy.
si, lo hiciste_ dijo Annabeth, su novio le dio una fea mirada mientras los demás reían.
— Eh, tío -dije-. Gracias. — Oye, Percy... -Luke parecía incómodo-. Hay muchas esperanzas puestas en ti. Así que... mata algunos monstruos por mí, ¿vale?
manera de meter presión_ murmuró Thalia, pensando que lo único que quería Luke era poner nervioso a Percy.
Nos dimos la mano. Luke le dio una palmadita a Grover entre los cuernos y un abrazo de despedida a Annabeth, que parecía a punto de desmayarse.
Percy_ gruñó Annabeth mientras Luke se removía en su asiento.
no es mi culpa que eso pareciera_ se defendió Percy.
Cuando Luke se hubo marchado, le dije: — Estás hiperventilando.
había olvidado eso_ dijo Annabeth mirando como Percy se reía.
— De eso nada. — Pero ¿no le dejaste capturar la bandera a él en lugar de ir tú? — Oh... Me pregunto por qué querré ir a ninguna parte contigo, Percy.
por que me amas_ preguntó Percy inocentemente.
en ese momento no lo hacia_ dijo Annabeth.
si claro_ dijeron los griegos del futuro.
solo teníamos doce_ dijeron Percy y Annabeth, ya acostumbrados al calor en sus mejillas.
Descendió por el otro lado de la colina con largas zancadas, hacia donde una furgoneta blanca esperaba junto a la carretera. Argos la siguió, haciendo tintinear las llaves del coche. Recogí las zapatillas voladoras y de pronto tuve un mal presentimiento.
buenos instinto_ susurró Annabeth a Percy.
si tan solo las hubiera dejado ahí_ le dijo Percy al oído.
Miré a Quirón. — No me aconsejas usarlas, ¿verdad? Negó con la cabeza. — Luke tenía buena intención, Percy.
muy buenas_ pensaron Annabeth y Percy sarcásticamente intercambiando miradas sabiendo que estaban pensando lo mismo.
Pero flotar en el aire... no es lo más sensato que puedes hacer.
no se me había ocurrido_ dijo Luke_ lo siento.
todavía agradezco el gesto_ dijo Percy.
Meneé la cabeza, pero entonces se me ocurrió una idea.— Eh, Grover, ¿las quieres tú? Se le encendió la mirada. —
eso fue muy noble de tu parte_ dijo Artemisa.
no había razón para que nadie mas disfrutara de ellas_ dijo Percy, no lo había considerado un gran gesto en ese momento.
¿Yo? En poco tiempo atamos las zapatillas a sus pies falsos, y el primer niño cabra volador del mundo quedó listo para el lanzamiento.
Grover se sonrojó pero sonrió cuando todos estallaron en carcajadas.
— Maya! -gritó. Despegó sin problemas, pero al poco se cayó de lado, desequilibrado por la mochila. Las zapatillas aladas seguían aleteando como pequeños potros salvajes. —
eso aumentó las carcajadas de todos mientras Grover se ponía aun mas rojo.
¡Práctica! -le gritó Quirón por detrás-. ¡Sólo necesitas práctica! — ¡Aaaaah! -Grover siguió volando en zigzag colina abajo, casi a ras del suelo, como un cortador de césped poseso, en dirección a la furgoneta.
por lo menos va en dirección a la furgoneta_ dijo Luke agitando la cabeza con diversión sobre las risas de todos.
Antes de seguirlo, Quirón me agarró del brazo. — Debería haberte entrenado mejor, Percy -dijo-. Si hubiera tenido más tiempo... Hércules, Jasón... todos recibieron más entrenamiento. —
es cierto_ dijo Quirón_ solo tuviste una semana de entrenamiento.
pero fue suficiente_ dijo el pequeño Percy mirando a su yo mayor_ verdad_ preguntó, Percy le dio un pequeño encogimiento de hombros.
No pasa nada. Sólo que ojalá... -Me detuve en seco, porque iba a sonar como un mocoso. Ojalá mi padre me hubiera dado un objeto mágico guay que me ayudara en la misión, algo tan bueno como las zapatillas voladoras de Luke o la gorra de invisibilidad de Annabeth.
estoy seguro que te deje algo_ dijo Poseidón frunciendo el ceño.
lo hiciste_ dijo Percy sonriéndole antes de mirar a Zoe, temiendo que ella no se lo tomara muy bien.
— Pero ¿dónde tengo la cabeza? -exclamó Quiró puedo dejar que te vayas sin esto. Sacó algo del bolsillo del abrigo y me lo entregó. Era un bolígrafo desechable normal y corriente, de tinta negra y con tapa. Probablemente costaba treinta centavos. —
mejor dicho miles de Dracmas_ dijo Clarisse.
Stolls devuélvanme mi pluma_ dijo Percy mirando a las versiones mas jóvenes de sus amigos.
bueno_ dijeron estos decepcionados, devolviéndosela, haciendo que Zoe frunza el ceño, al verla.
es difícil engañar a Percy_ dijo Travis.
Madre mía -dije-. Gracias.
amo tu sarcasmo_ dijo Rachel con una risita.
— Es un regalo de tu padre. Lo he guardado durante años, sin saber que te estaba destinado. Pero ahora la profecía se ha manifestado claramente. Eres tú.
no tan claro una vez que Thalia regresó_ dijo Percy_ y luego apareció el enano.
a quien le dijiste enano_ preguntó Nico.
al único enano que vino con nosotros_ dijo Percy.
vamos a seguir_ dijo Annabeth.
Recordé la excursión al Museo Metropolitano de Arte, cuando pulvericé a la señora Dodds. Quirón me había lanzado un boli que se convirtió en espada. ¿Sería aquél...?Le quité la tapa, y el bolígrafo creció y se volvió más pesado en mi mano. Al instante siguiente sostenía una espada de bronce brillante y de doble filo, con empuñadura plana de cuero tachonado en oro. Era la primera arma equilibrada que empuñaba. —
por lo menos no tendrás que ir a la misión con una espada que no te favorezca_ dijo Luke, Percy asintió, su espada realmente era la única que le servía tan bien.
La espada tiene una larga y trágica historia que no hace falta que repasemos-dijo Quirón-. Se llama Anaklusmos.
así que si era esa_ murmuró Zoe.
espero que no te moleste_ dijo Percy.
no lo sé_ dijo Zoe_ al principio de la lectura lo habría hecho, pero ahora veremos si eres digno de ella.
— Contracorriente -traduje, sorprendido de que el griego clásico me resultara tan sencillo. — Úsala sólo para emergencias, y sólo contra monstruos.
escuchaste Percy, solo contra monstruos_ dijo Rachel.
la apuñalaste_ preguntó Kayla.
ella se atravesó_ se defendió Percy.
no es cierto_ dijo Rachel.
Ningún héroe debe hacer daño a los mortales amenos que sea absolutamente necesario, pero esta espada no los lastimará en ningún caso.
aun así no es agradable_ dijo Rachel.
Miré la afiladísima hoja. — ¿Qué quiere decir con que no lastimará a los mortales? ¿Cómo puede no hacerlo? — La espada está hecha de bronce celestial. Forjado por los cíclopes, templado en el corazón del monte Etna y enfriado en las aguas del río Lete. Es letal para los monstruos y para cualquier criatura del inframundo, siempre y cuando no te maten primero, claro.
creo que no era necesario la aclaración_ dijo Jake.
nunca se sabe_ dijo Quirón encogiéndose de hombros.
Sin embargo, a los mortales los atraviesa como una ilusión; sencillamente, no son lo bastante importantes para que la espada los mate.
oye_ se quejó Rachel, mientras los padres mortales parecían ofendidos.
tu eres la oráculo_ le dijo Will_ no cuentas.
¡Ah!, y he de advertirte otra cosa: como semidiós, puedes perecer tanto bajo armas celestiales como normales. Eres doblemente vulnerable. — Es bueno saberlo.
lo es_ dijo Quirón_ muchos han muerto por creer que las armas mortales no podrían matarlos.
— Ahora tapa el boli. Toqué la punta de la espada con la tapa del bolígrafo y Anaklusmos se encogió hasta convertirse de nuevo en bolígrafo. Me lo metí en el bolsillo, un poco nervioso porque en la escuela era famoso por perder bolis.
lo recuerdo_ dijo Grover_ siempre tenia que prestarte uno y ese también lo perdías.
son muy fáciles de perder_ dijo Percy_ un momento están el el pupitre y al siguiente rodando por el suelo_ varios asintieron.
— No puedes -dijo Quirón. — ¿Qué no puedo? — Perderlo -dijo-. Está encantado. Siempre reaparecerá en tu bolsillo. Inténtalo. Me mostré receloso, pero lancé el bolígrafo tan lejos como pude colina abajo y lo vi desaparecer entre la hierba. — Puede que tarde unos instantes -dijo Quiró mira en tu bolsillo. Y, en efecto, el boli estaba allí. — Vale, esto sí que mola -admití-,
la verdad es que si_ dijo Hazel_ no tienes que preocuparte de perder tu arma en una batalla.
así es, aunque tarda un poco mas en volver en forma de espada_ dijo Percy.
pero ¿qué pasa si un mortal me ve sacando la espada? Quirón sonrió. — La niebla siempre ayuda, Percy. — ¿La niebla?— Sí. Lee la Ilíada. Está llena de referencias a ese asunto.
no tiene tiempo para leer la Ilíada_ dijo Nyssa.
siempre puede hacer que Annabeth se la cuenta_ dijo Beckendorf.
Cada vez que los elementos monstruosos o divinos se funden con el mundo mortal, generan niebla, y ésta oscurece la visión de los humanos. Tú, siendo mestizo, verás las cosas como son, pero los humanos lo interpretarán de otra manera.
es por eso que no vemos nada de su mundo_ entendió Tristan.
también depende de que tan rápido seas para aceptar ciertas cosas_ dijo Hestia.
Es increíble hasta dónde pueden llegar los humanos con tal que las cosas encajen en su versión de la realidad. Me metí Anaklusmos otra vez en el bolsillo. Por primera vez sentí que la misión era real. Estaba abandonando la colina Mestiza. Me dirigía al oeste sin supervisión adulta, sin un plan de emergencia alternativo, ni siquiera un teléfono móvil
pero tienen para mensajes iris_ dijo Lacy.
ahora lo sé_ dijo Percy_ pero en ese momento no veía como podríamos contactar al campamentos.
y no podían conseguir un teléfono_ preguntó Piper, los semidioses señalaron el libro.
(Quirón nos había contado que los monstruos podían rastrear los móviles; llevar uno sería peor que lanzar una bengala).
es enserio_ preguntó Leo.
lo es_ dijo Annabeth_ usar un teléfono es demasiado riesgoso para nosotros.
Yo no tenía otra arma más poderosa que una espada para luchar contra monstruos y llegar al Mundo de los Muertos.
es todo lo que necesitas_ dijo Poseidón_ se que me harás sentir orgulloso_ añadió con confianza.
— Quirón, cuando dices que los dioses son inmortales... Me refiero a que... hubo un tiempo antes de ellos, ¿no? -pregunté. — Hubo cuatro edades antes de ellos. La Era de los Titanes fue la Cuarta Edad, a veces llamada Edad de Oro, nombre que desde luego no le hace justicia.
era una época horrible_ dijo Atenea_ los titanes eran pésimos gobernantes.
como si los dioses fueran mejores_ dijo una voz en la cabeza de Luke, que la agitó rápidamente para callarla.
Esta, la era de la civilización occidental y el mandato de Zeus, es la Quinta. — ¿Y cómo era... antes de los dioses? Quirón apretó los labios. — Ni siquiera yo soy tan viejo como para acordarme de eso, niño, pero sé que fue una época de oscuridad y barbarie para los mortales. Cronos, el señor de los titanes, llamó a su reinado la Edad de Oro porque los hombres vivían inocentes y libres de todo conocimiento. Pero eso no era más que propaganda.
y eso les parecía bien a los titanes_ preguntó Frederick.
se creía que los mortales no merecían el privilegio del conocimiento_ dijo Atenea_ además mientras menos sepan es mas fácil controlarlos.
Al rey de los titanes poco le importaban los de tu especie, salvo como entremeses o como fuente de entretenimiento barato.
los titanes comían humanos_ preguntó Leo.
Cronos se comió a sus hijos_ le recordó Mitchell.
buen punto_ dijo Leo.
Hasta los primeros tiempos del reinado de Zeus, cuando Prometeo, el titán bueno, entregó el fuego a la humanidad, tu especie no empezó a progresar, y Prometeo fue considerado un pensador radical incluso entonces. Zeus lo castigó severamente, como recordarás.
pero eso no fue bueno para la civilización_ preguntó Tristan.
los humanos tampoco eran de nuestro agrado_ dijo Zeus.
Por supuesto, al final los humanos empezaron a caer simpáticos a los dioses, y así nació la civilización occidental. — Pero ahora los dioses no pueden morir, ¿no? Quiero decir, mientras la civilización occidental siga viva, ellos seguirán también. Así que... aunque yo fracase, nada podría ir tan mal como para que se desmadre todo, ¿no? Quirón me sonrió con melancolía.
lamentablemente no_ dijo Deméter_ que no podamos morir, no significa que las cosas seguirán bien si fracasaras.
bueno saber_ dijo Percy con un hilo de voz.
— Nadie sabe cuánto tiempo durará la Edad del Oeste, Percy. Los dioses son inmortales, sí. Pero también lo eran los titanes. Y siguen existiendo, encerrados en sus distintas prisiones, obligados a soportar dolor y castigos interminables, reducido su poder, pero aún vivitos y coleando.
demasiado para nuestro gusto_ pensaron todos los del futuro intercambiando miradas, parecía que tanto los griegos como los romanos habían padecido por los titanes y no podían esperar para saber como fue la guerra en cada lado.
Que las Parcas impidan que los dioses sufran jamás una condena tal, o que nosotros regresemos a la oscuridad y el caos del pasado. Lo único que podemos hacer, niño, es seguir nuestro destino. — Nuestro destino... suponiendo que sepamos cuáles. —
no es necesario saber el destino para seguirlo_ dijo Apolo_ la mayoría de veces es mejor no saber.
Relájate y mantén la cabeza despejada. Y recuerda: puede que estés a punto de evitar la mayor guerra en la historia de la humanidad.
así que no te preocupes por fallar Percy_ dijo Leo, guiñándole un ojo_ si fracasas solo tendremos una guerra enorme.
me alegra saber que solo será eso_ dijo Percy secamente.
— Relájate -repetí-. Estoy muy relajado.
esa es la actitud_ dijo Luke revolviendo el cabello de Percy.
Cuando llegué al pie de la colina, volví la vista atrás. Bajo el pino que había sido Thalia, hija de Zeus, Quirón se erguía en toda su altura de hombre caballo y nos despidió levantando el arco. La típica despedida de campamento del típico centauro.
ya...lo típico que pasa en cada campamento_ dijo Reyna.
ustedes tiene un lobo que habla_ dijo Quirón.
touche_ dijeron los romanos, mientras los griegos los miraban raro.
Argo nos condujo a la parte oeste de Long Island. Me pareció raro volver a una autopista, con Annabeth y Grover sentados a mi lado como si fuéramos compañeros de coche habituales. Tras dos semanas en la colina Mestiza, el mundo real parecía pura fantasía. Descubrí que me quedaba embobado mirando cada McDonald's, a cada chaval en la parte trasera del coche de sus padres, cada valla publicitaria y cada centro comercial.
yo también lo hacia_ dijo Annabeth recordando_ había pasando tanto tiempo desde que vi el mundo real.
creo que a todos nos pasa la primera vez que salimos del campamento_ dijo Silena.
— De momento bien -le dije a Annabeth-. Quince kilómetros y ni un solo monstruo.
Percy_ gimieron varios.
lo sé, lo sé_ dijo Percy levantando las manos en rendición, mientras su versión pasada fruncía el ceño.
Me lanzó una mirada de irritación. Luego dijo: — Da mala suerte hablar de esa manera, sesos de alga.
lo recordare_ dijeron, Percy, Piper y Leo.
— Recuérdamelo de nuevo, ¿vale? ¿Por qué me odias tanto? — No te odio.
podrías haberme engañado_ dijo Percy.
es cierto_ dijo Annabeth_ no de odio.
pero en el libro, si_ dijo Percy.
claro que no_ dijo Annabeth.
claro que..._ Percy fue interrumpido.
ya basta los dos_ dijo Annabeth.
pero listilla, no ves que estamos coqueteando_ preguntó Percy con una sonrisa divertida.
no estamos coqueteando_ dijeron las jóvenes versiones completamente sonrojados, pero dejaron de pelear.
— Pues casi me engañas. Dobló su gorra de invisibilidad.
a mi también_ dijeron varios, haciendo que Annabeth rodara los ojos.
— Mira... es sólo que se supone que no tenemos que llevarnos bien. Nuestros padres son rivales.—
pues lo han seguido al pie de la letra_ dijo Afrodita.
que puedo decir, es difícil no querer a este sesos de algas_ dijo Annabeth.
dices las cosas mas dulces_ dijo Percy, solo medio en broma, Poseidón sonrió mientras Atenea contenía una mueca.
¿Por qué? — ¿Cuántas razones quieres?
hay muchas_ asintió Atenea.
-Suspiró-. Una vez mi madre sorprendió a Poseidón con su novia en el templo de Atenea, algo sumamente irrespetuoso.
muy irrespetuoso_ asintió Atenea.
nunca lo vas a superar_ preguntó Poseidón.
siendo justos papa, no podrías haber buscado otro lugar_ preguntó Percy_ lady Atenea tiene razón en que fuiste muy irrespetuoso_ Poseidón frunció el ceño mientras Atenea lo veía con sorpresa.
En otra ocasión, Atenea y Poseidón compitieron por ser el patrón de la ciudad de Atenas. Tu padre hizo brotar un estúpido manantial de agua salada como regalo. Mi madre creó el olivo. La gente vio que su regalo era mejor y llamaron a la ciudad con su nombre. — Deben de gustarles mucho las olivas.
todos tuvieron que esconder sus sonrisas mientras la diosa le daba una mirada de muerte a Percy.
el manantial era mejor regalo_ dijo Poseidón.
ni siquiera era bebible_ dijo Atenea.
con el manantial podrían separar el la sal del agua para hacer mejor las comidas_ dijo Percy, Poseidón levantó una ceja hacia Atenea.
las olivas sirven como aceites, aderezo, entre otras cosas y pueden ser exportadas, lo que generaría dinero_ dijo Annabeth, Atenea le dio una mirada de suficiencia a Poseidón.
para exportarlas necesitarían el mar, molestar a Poseidón no fue lo mas sabio_ dijo Percy, Poseidón asintió hacia la diosa.
solo sigamos_ dijo Grover luciendo como que ya había escuchado esta discusión.
— Eh, pasa de mí. — Hombre, si hubiera inventado la pizza... eso podría entenderlo.
eso, si hubiera inventado la pizza todos la elegiríamos_ dijo Percy, Annabeth lo miro mal mientras varios asentían.
— ¡Te he dicho que pases de mí! Argo sonrió en el asiento delantero. No dijo nada, pero me guiñó el ojo azul que tenía en la nuca.
Argos ya sabia que iban a terminar juntos_ dijo Afrodita, encantada.
no creo que fuera eso_ dijo Percy, aunque no pudo esconder su sonrisa.
El tráfico de Queens empezó a ralentizarnos. Cuando llegamos a Manhattan, el sol se estaba poniendo y había empezado a llover. Argos nos dejó en la estación de autobuses Greyhound del Upper East Side, no muy lejos del apartamento de Gabe y mi madre. Pegado a un buzón, había un cartel empapado con mi foto: «¿Ha visto a este chico?» Lo arranqué antes de que Annabeth y Grover se dieran cuenta.
lo notamos_ dijo Annabeth.
pero no creímos que quisieras que lo mencionáramos_ dijo Grover.
supongo que era de esperarse_ dijo Sally, aunque le sorprendía que no estuviera también su foto.
Argos descargó nuestro equipaje, se aseguró de que teníamos nuestros billetes de autobús y luego se marchó, abriendo el ojo del dorso de la mano para echarnos un último vistazo mientras salía del aparcamiento. Pensé en lo cerca que estaba de mi antiguo apartamento. En un día normal, mi madre ya habría vuelto a casa de la tienda de golosinas. Probablemente Gabe el Apestoso estaría allí en aquel momento, jugando al póquer y sin echarla siquiera de menos.
es lo mas probable_ dijo Sally_ los dioses no quieran que se pierda una partida porque su esposa no esta_ murmuró haciendo que Poseidón apretara con fuerza su tridente, cuando todo acabara iría a buscar a ese sujeto.
Grover se cargó al hombro su mochila. Miró hacia donde yo estaba mirando. — ¿Quieres saber por qué se casó con él, Percy? — ¿Me estabas leyendo la mente o qué? -repuse, mirándolo fijamente. — Sólo tus emociones. -Se encogió de hombros-.
nada mas_ dijo Hazel con sarcasmo_ los dioses no quieran que también le leas la mente.
si...sobre eso..._ dijo Grover.
puedes leer mi mente_ preguntó Percy.
segundo libro_ dijo Grover_ aunque trato de no hacerlo.
Supongo que se me ha olvidado decirte que los sátiros tenemos esa facultad. Estabas pensando en tu madre y tu padrastro, ¿verdad? Asentí, preguntándome qué más se habría olvidado Grover de contarme. — Tu madre se casó con Gabe por ti.
como_ preguntó Percy_ que tuve que ver yo ahí_ preguntó frunciendo el ceño en dirección a su madre.
todo, Percy_ suspiró Sally, realmente preferiría que su hijo no lo supiera.
Lo llamas «apestoso», pero te quedas corto. Ese tipo tiene un aura... ¡Puaj! Lo huelo desde aquí. Huelo restos de él en ti, y ni siquiera has estado cerca desde hace una semana. — Gracias -respondí-. ¿Dónde está la ducha más cercana?
lo bueno es que ya no huelo así_ dijo Percy_ verdad_ preguntó inseguro cuando Grover no lo miró.
ya no lo haces_ aseguró Grover.
pero yo si, cierto_ preguntó el pequeño Percy con una mueca.
y bastante_ dijo Grover, haciendo que la mueca de Percy se hiciera mas pronunciada.
— Tendrías que estar agradecido, Percy. Tu padrastro huele tan asquerosamente a humano que es capaz de enmascarar la presencia de cualquier semidiós. Lo supe en cuanto olfateé el interior de su Camaro: Gabe lleva ocultando tu esencia durante años. Si no hubieses vivido con él todos los veranos, probablemente los monstruos te habrían encontrado hace mucho tiempo. Tu madre se quedó con él para protegerte. Era una señora muy lista.
realmente es muy lista_ dijo Atenea.
te casaste ci el para protegerme_ preguntó Percy.
era la única manera de asegurarme que los monstruos tardaran en encontrarte_ dijo Sally.
mama..._ la voz de Percy se desvaneció, odiaba la idea de que su madre hubiera sufrido todos esos años por su culpa.
Debía de quererte mucho para aguantar a ese tipo... por si te sirve de consuelo. No me servía de ningún consuelo, pero me abstuve de expresarlo.
por supuesto que no me consuela_ dijo Percy_ mi madre no debería tener que pasar por todo eso solo por mi.
no me arrepiento_ dijo Sally_ y lo volvería a hacer si eso te mantiene seguro_ añadió con firmeza, Percy le dio una pequeña sonrisa, aun sin estar feliz con la situación.
«Volveré a verla -pensé-. No se ha ido. »Me pregunté si Grover seguiría leyendo mis emociones, mezcladas como estaban.
un poco, pero me daba dolor de cabeza_ dijo Grover.
Me alegraba de que él y Annabeth estuvieran conmigo,
ya me empiezas a apreciar sesos de algas_ dijo Annabeth con un pequeño golpe en el hombro intentando animarlo.
por supuesto este...listilla_ dijo Percy, varios sonrieron, mientras Afrodita intentaba no chillar sobre lo lindos que eran.
pero me sentía culpable por no haber sido sincero con ellos. No les había contado el motivo por el que había aceptado aquella loca misión. La verdad era que me daba igual recuperar el rayo de Zeus, salvar el mundo o siquiera ayudar a mi padre a salir del lío.
también te quiero hijo_ dijo Poseidón.
te quiero, peor lo único que me interesaba era salvar a mi madre_ dijo Percy.
Cuanto más pensaba en ello, más rencor le guardaba a Poseidón por no haberme visitado nunca, ni haber ayudado a mi madre, ni siquiera habernos enviado un miserable cheque para la pensión. Sólo me reclamaba porque necesitaba que le hicieran un trabajito.
Poseidón hizo una mueca ante eso.
Percy..._ Poseidón fue interrumpido.
eso es pasado papa_ dijo Percy_ ya no me asiento así_ aseguró.
Lo único que me importaba era mamá. Hades se la había llevado injustamente, y Hades iba a devolvérmela. «Serás traicionado por quien se dice tu amigo -susurró el Oráculo en mi mente-.
pero quien es ese amigo_ dijo Hermes_ es evidente que no es ninguno de tus compañeros de viaje.
es alguien que encontraran mas adelante_ preguntó Apolo, pero no hubo respuesta.
Al final, no conseguirás salvar lo más importante.» «Cierra la boca», le ordené.
muy bien_ dijo Artemisa_ es mejor que no le prestes atención.
La lluvia no cesaba. La espera nos impacientaba y decidimos jugar a darle toquecitos a una manzana de Grover. Annabeth era increíble.
me alegra que admitas que soy increíble_ dijo Annabeth.
solo jugando con la manzana_ dijo Percy burlándose de su novia, que le sacó la lengua.
Hacía botar la manzana en su rodilla, codo, hombro, lo que fuera. Yo tampoco era muy malo.
eras muy bueno_ dijo Annabeth.
El juego terminó cuando le lancé la manzana a Grover demasiado cerca de su boca. En un mega mordisco de cabra engulló nuestra pelota. Grover se ruborizó e intentó disculparse, pero Annabeth y yo estábamos muriéndonos de risa.
lo mismo pasaba en la sala, todos estallaron en carcajadas mientras Grover se ponía muy rojo.
Por fin llegó el autobús. Cuando nos pusimos en fila para embarcar, Grover empezó a mirar alrededor, olisqueando el aire como si oliera su plato favorito de la cafetería: enchiladas. — ¿Qué pasa? -le pregunté. — No lo sé. A lo mejor no es nada. Pero se notaba que sí era algo.
si era algo_ dijeron los tres.
ahora que_ preguntaron los padres de Percy y Annabeth, divinos y mortales.
Empecé a mirar yo también por encima del hombro. Me sentí aliviado cuando por fin subimos y encontramos asientos juntos al final del autobús. Guardamos nuestras mochilas en el portaequipajes. Annabeth no paraba de sacudir con nerviosismo su gorra de los Yankees contra el muslo. Cuando subieron los últimos pasajeros, Annabeth me apretó la rodilla.
uhhhh_ dijeron varios moviendo las cejas.
no puede ser_ se quejaron Percy y Annabeth viviéndose a sonrojar.
si los ignoran, dejaran de molestarlos mas rápido_ dijo Annabeth a sus jóvenes versiones.
— Percy. Una anciana acababa de subir. Llevaba un vestido de terciopelo arrugado, guantes de encaje y un gorro naranja de punto; también llevaba un gran bolso estampado. Cuando levantó la cabeza, sus ojos negros emitieron un destello, y mi pulso estuvo a punto de pararse. Era la señora Dodds.
Hades_ gruñó Poseidón.
por algo la envié_ dijo Hades.
y después no quieres que crean que eres el malo de la historia_ dijo Deméter negando con la cabeza.
Más vieja y arrugada, pero sin duda la misma cara perversa. Me agaché en el asiento. Detrás de ella venían otras dos viejas: una con gorro verde y la otra con gorro morado. Por lo demás, tenían exactamente el mismo aspecto que la señora Dodds: las mismas manos nudosas, el mismo bolso estampado, el mismo vestido arrugado. Un trío de abuelas diabólicas.
las tres_ dijo Atenea_ les mandaste a las tres furias_ repitió furiosa.
así parece_ dijo Hades, frunciendo, aquí parecía estar pasando algo muy serio, pero no podía entender que era.
te lo advierto Hades..._ empezaron Poseidón y Atenea.
sus críos están ahí_ dijo Hades_ totalmente ilesos.
no es el punto_ dijeron Frederick y Sally.
Se sentaron en la primera fila, justo detrás del conductor. Las dos del asiento del pasillo miraron hacia atrás con un gesto disimulado pero de mensaje muy claro: de aquí no sale nadie. El autobús arrancó y nos encaminamos por las calles de Manhattan, relucientes a causa de la lluvia. — No ha pasado muerta mucho tiempo -dije intentando evitar el temblor en mi voz-. Creía que habías dicho que podían ser expulsadas durante una vida entera. —
pueden_ dijo Artemisa_ pero no significa que no puedan volver antes.
especialmente si mi querido Hermano no pretende dejar de perseguirte_ dijo Poseidón entre dientes.
Dije que si tenías suerte -repuso Annabeth-.Evidentemente, no la tienes.
ya me acostumbre_ suspiró Percy resignado.
— Las tres -sollozó Grover-. Di immortales! — No pasa nada -dijo Annabeth, esforzándose por mantener la calma-. Las Furias. Los tres peores monstruos del inframundo. Ningún problema.
creo que hay que estudiar definiciones_ dijo Malcolm.
es mejor eso que entrar en panico pensando que estamos atrapados_ dijo Annabeth.
Escaparemos por las ventanillas. — No se abren -musitó Grover. — ¿Hay puerta de emergencia? No la había.
quien construyó ese autobús_ preguntó Hefesto.
menso mal que lo destruyen_ dijo Leo_ era un peligro ambulante_ varios asintieron.
Y aunque la hubiera, no habría sido de ayuda. Para entonces, estábamos en la Novena Avenida, de camino al puente Lincoln. — No nos atacarán con testigos -dije-. ¿Verdad?— Los mortales no tienen buena vista -me recordó Annabeth-. Sus cerebros sólo pueden procesar lo que vena través de la niebla. — Verán a tres viejas matándonos, ¿no? Pensó en ello. — Es difícil saberlo.
como podrían obviar eso_ preguntó Piper.
ni idea, pero los mortales siempre adaptan las cosas para hacerlas mas fácil de encajar en su mundo_ dijo Jason.
Pero no podemos contar con los mortales para que nos ayuden. ¿Y una salida de emergencia en el techo...?Llegamos al túnel Lincoln, y el autobús se quedó a oscuras salvo por las bombillitas del pasillo. Sin el repiqueteo de la lluvia contra el techo, el silencio era espeluznante. La señora Dodds se levantó. Como si lo hubiera ensayado, anunció en voz alta: — Tengo que ir al aseo. — Y yo -añadió la segunda furia. — Y yo -repitió la tercera.
super casual_ dijo Frank.
no es la mejor disimulando_ dijo Hades.
lo raro aquí es que ese autobús no tena salidas de emergencia, pero si baño_ dijo Hefesto, agitando la cabeza.
Y las tres echaron a andar por el pasillo. — Percy, ponte mi gorra -me urgió Annabeth. —
le vas a prestar tu gorra_ preguntó Thalia sorprendida.
era muy importante_ dijo Annabeth.
¿Para qué? — Te buscan a ti. Vuélvete invisible y déjalas pasar. Luego intenta llegar a la parte de delante y escapar. — Pero vosotros...— Hay bastantes probabilidades de que no reparen en nosotros. Eres hijo de uno de los Tres Grandes, ¿recuerdas? Puede que tu olor sea abrumador.
es cierto_ dijo Atenea_ es mejor que te vayas y seguramente ellos estarán bien.
Percy nunca los dejaría_ dijo Katie.
— No puedo dejaros. — No te preocupes por nosotros -insistió Grover-.¡Ve! Me temblaban las manos. Me sentí como un cobarde, pero agarré la gorra de los Yankees y me la puse.
la cobardía no tiene que ver_ dijo Hestia_ era la mejor alternativa.
una vez que te fueras ellas los dejarían en paz para seguir buscándote_ asintió Hermes.
Cuando miré hacia abajo, mi cuerpo ya no estaba. Empecé a avanzar poco a poco por el pasillo. Conseguí adelantar diez filas y me escondí en un asiento vacío justo cuando pasaban las Furias. La señora Dodds se detuvo, olisqueó y se quedó mirándome fijamente. El corazón me latía desbocado.
en ese momento varios cruzaron los dedos, esperando que no descubrieran que estaba ahí.
Al parecer no vio nada, pues las tres siguieron avanzando.
tu olor es lo suficientemente fuerte como para confundirla y no darse cuenta que estabas justo ahí_ dijo Frank.
supongo que si_ dijo Percy.
Por los pelos, pensé, y continué hasta la parte delantera del autobús. Ya casi salíamos del túnel Lincoln. Estaba a punto de apretar el botón de parada de emergencia cuando oí unos aullidos espeluznantes en la última fila. Las ancianas ya no eran ancianas. Sus rostros seguían siendo los mismos -supongo que no podían volverse más feas-,
pues no_ dijo Nico_ ya se llevaron toda la fealdad posible.
estoy de acuerdo_ asintió Percy.
pero a partir del cuello habían encogido hasta transformarse en cuerpos de arpía marrones y coriáceos, con alas de murciélago y manos y pies como garras de gárgola. Los bolsos se habían convertido en fieros látigos. Las Furias rodeaban a Grover y Annabeth, esgrimiendo sus látigos. — ¿Dónde está? ¿Dónde? -silbaban entre dientes. Los demás pasajeros gritaban y se escondían bajo sus asientos. Bueno, por lo menos veían algo. — ¡No está aquí! -gritó Annabeth-. ¡Se ha ido! Las Furias levantaron los látigos. Annabeth sacó el cuchillo de bronce.
Atenea sintió en dirección a su hija.
planeas enfrentarte a las tres furias con solo un cuchillo_ preguntó Frederick con voz queda.
que opción tengo_ preguntó Annabeth mientras la adolescente asentía.
Grover agarró una lata de su mochila y se dispuso a lanzarla.
nada mal_ dijo Dionisio dándole una mirada extraña a Grover.
Entonces hice algo tan impulsivo y peligroso que deberían haberme nombrado para Niño THDA del Año.
deberíamos hacer eso_ dijo Travis_ premiar al niño THDA del verano_ varios asintieron.
Percy ganaría todas las veces_ dijo Nico.
no si hacemos varias categorías_ dijo Connor.
creo que es mejor que siga mi lady_ dijo Quirón, al ver que la mayoría de los campistas queria hacer el concurso.
El conductor del autobús estaba distraído, intentando ver qué pasaba por el retrovisor. Aún invisible, le arrebaté el volante y lo giré abruptamente hacia la izquierda.
Percy_ dijo Sally.
no podía dejarlos_ dijo Percy.
definitivamente te ganaste el premio_ dijeron los dioses.
Todo el mundo aulló al ser lanzado hacia la derecha, y yo oí lo que esperaba fuera el sonido de tres Furias aplastándose contra las ventanas. —
ojala_ dijo Lee_ porque con tu suerte terminan aplastándose Annabeth y Grover.
¡Eh, eh! ¿Qué dem...? -gritó el conductor-.¡Uaaaah! Forcejeamos por el volante y el autobús rozó la pared del túnel, chirriando, rechinando y lanzando chispas alrededor. Salimos del túnel Lincoln a toda velocidad y volvimos a la tormenta, hombres y monstruos dando tumbos dentro del autobús, mientras los coches eran apartados o derribados como si fueran bolos.
así se conduce_ dijo Ares_ esperemos que las furias recibieran su merecido.
y que los mortales no salieran heridos_ dijo Sally.
estoy seguro que no les paso nada_ dijo Percy.
De algún modo, el conductor encontró una salida. Dejamos la autopista a todo trapo, cruzamos media docena de semáforos y acabamos, aún a velocidad de vértigo, en una de esas carreteras rurales de Nueva Jersey en las que es imposible creer que haya tanta nada justo al otro lado de Nueva York. Había un bosque a la izquierda y el río Hudson a la derecha, hacia donde el conductor parecía dirigirse. Otra gran idea:
hay no_ dijo Luke golpeándose la frente con una mano.
fue una buena idea_ dijo Percy_ la anterior también.
pues si_ dijo Reyna_ que fuera imprudente y peligrosa no quita que fue buena.
gracias_ dijo Percy.
tiré del freno de mano. El autobús aulló, derrapó ciento ochenta grados sobre el asfalto mojado y se estrelló contra los árboles. Se encendieron las luces de emergencia. La puerta se abrió de par en par.
bueno...al menos ya paró_ dijo Sally dejando salir el aire que no sabia que estaba conteniendo.
ahora corran para que no los atrapen_ dijo Frederick.
El conductor fue el primero en salir, y los pasajeros lo siguieron gritando como enloquecidos. Yo me metí en el asiento del conductor y los dejé pasar. Las Furias recuperaron el equilibrio. Revolvieron sus látigos contra Annabeth, mientras ésta amenazaba con su cuchillo y les ordenaba que retrocedieran en griego clásico. Grover les lanzaba trozos de lata. Observé la puerta abierta. Era libre de marcharme, pero no podía dejar a mis amigos.
ya era obvio que nos los iban a dejar_ dijo Percy_ así que tenia que ayudar.
te lo agradecí_ dijo Grover.
admito que fue lo mejor que te quedaras_ dijo Annabeth.
Me quité la gorra de invisibilidad. — ¡Eh! Las Furias se volvieron, me mostraron sus colmillos amarillos y de repente la salida me pareció una idea fenomenal.
a pesar de la situación varios empezaron a reír.
eso debiste pensarlo antes_ dijo Rachel sin dejar de reír.
La señora Dodds se abalanzó hacia mí por el pasillo, como hacía en clase justo antes de entregarme un muy deficiente en el examen de matemáticas. Cada vez que su látigo restallaba, llamas rojas recorrían la tralla. Sus dos horrendas hermanas se precipitaron saltando por encima de los asientos como enormes y asquerosos lagartos.
y después preguntas porque te odian_ dijo Nico, negando con la cabeza.
me odian sin saber lo que pensé de ellas_ dijo Percy.
— Perseus Jackson -dijo la señora Dodds con tono de ultratumba-, has ofendido a los dioses. Vas a morir. — Me gustaba más como profesora de matemáticas -le dije.
eso provocó otra ronda de carcajadas.
solo tu podrías responder de esa manera a una amenazada de muerte_ dijo Annabeth con una sonrisa cariñosa.
Gruñó. Annabeth y Grover se movían tras las Furias con cautela, buscando una salida. Saqué el bolígrafo de mi bolsillo y lo destapé. Anaklusmos se alargó hasta convertirse en una brillante espada de doble filo. Las Furias vacilaron.
eso hizo que varios empezaran a sonreír, pero sabían que no bastaría para espantar a las furias.
es una espada imponente_ dijo Zoe.
La señora Dodds ya tenía el dudoso placer de conocer la hoja de Anaklusmos. Evidentemente, no le gustó nada volver a verla. — Sométete ahora -silbó entre dientes- y no sufrirás tormento eterno.
es una buena oferta, pero tendré que rechazarla_ dijo Percy.
sobre todo porque no es de las que cumplen su promesa_ dijo el Percy mayor.
— Buen intento -contesté. —
nah, no fue tan bueno_ se corrigió Percy.
¡Percy, cuidado! -me advirtió Annabeth. La señora Dodds enroscó su látigo en mi espada mientras las otras dos Furias se me echaban encima. Sentí la mano como atrapada en plomo fundido, pero conseguí no soltar a Anaklusmos. Golpeé a la Furia de la izquierda con la empuñadura y la envié de espaldas contra un asiento. Me volví y le asesté un tajo a la de la derecha. En cuanto la hoja tocó su cuello, gritó y explotó en una nube de polvo.
ese es mi hijo_ dijeron Poseidón y Sally.
una menos, quedan dos_ dijo Malcolm, sin perder detalle de la primera misión de esos tres.
Annabeth aplicó a la señora Dodds una llave de lucha libre y tiró de ella hacia atrás, mientras Grover le arrebataba el látigo.
realmente son un gran equipo_ dijo Rachel, los tres sonrieron, recordando todo lo que habían pasado juntos.
— ¡Ay! -gritó él-. ¡Ay! ¡Quema! ¡Quema! La Furia a la que le había dado con la empuñadura en el hocico volvió a atacarme, con las garras preparadas, pero le asesté un mandoble y se abrió como una piñata. La señora Dodds intentaba quitarse a Annabeth de encima. Daba patadas, arañaba, silbaba y mordía, pero Annabeth aguantó mientras Grover le ataba las piernas con su propio látigo.
parece que si podrán con lo que es espera_ pensó Quirón, algo mas tranquilo de enviar a esos chicos a una misión tan peligrosa.
Al final ambos consiguieron tumbarla en el pasillo. Intentó levantarse, pero no tenía espacio para batir sus alas de murciélago, así que volvió a caerse.— ¡Zeus te destruirá! -prometió-. ¡Tu alma será de Hades!
creí que todas las almas eras de Hades al final_ dijo Frank.
si, pero hay almas que serán felices, otras que sufrirán y otras que atenderé personalmente_ dijo Hades_ eso es a lo que se refiere.
— Braceas meas vescimini! -le grité.
eso hizo que todos los romano se rieran, mientras los griegos se preguntaban a que quiso decir.
No estoy muy seguro de dónde salió el latín. Creo que significaba «Y un cuerno».
ahora los griegos también se rieron.
también se puede traducir como comete mis pantalones_ dijo Dakota, aumentando las risas al imaginar a Percy diciéndole eso a la furia.
Un trueno sacudió el autobús. Se me erizó el vello dela nuca.
por supuesto que Zeus no podía faltar_ dijo Poseidón.
— ¡Salid! -ordenó Annabeth-. ¡Ahora! No necesité que me lo repitiese. Salimos corriendo fuera y encontramos a los demás pasajeros vagando sin rumbo, aturdidos, discutiendo con el conductor o dando vueltas en círculos y gritando impotentes. — ¡Vamos a morir! -Un turista con una camisa hawaiana me hizo una foto antes de que pudiera tapar la espada. —
las armas de semidioses salen en fotos_ preguntó Leo.
si, pero nadie lo nota_ dijo Nyssa.
¡Nuestras bolsas! -dijo Grover-. Hemos dejado núes...¡BUUUUUUM! Las ventanas del autobús explotaron y los pasajeros corrieron despavoridos. El rayo dejo un gran agujero en el techo, pero un aullido enfurecido desde el interior me indica que la señora Dodds aun no estaba muerta. — ¡Corred! -exclamó Annabeth-. ¡Está pidiendo refuerzos! ¡Tenemos que largarnos de aquí! Nos internamos en el bosque bajo un diluvio, con el autobús en llamas a nuestra espalda y nada más que oscuridad ante nosotros
es el final del capitulo_ dijo Afrodita, cerrando el libro.
y que final_ dijo Ares_ las cosas se van poniendo mas interesantes.
la verdad es que si_ admitieron todos.
