Percy Jackson le pertenece a

Rick Riordan

Hola, espero que les guste el capitulo, por favor voten y comenten que les parecio.

chicos, aprovecho el capitulo, para informarles que la próxima semana no podre actualizar por exámenes.

PASADO: NORMAL.

FUTURO: NEGRITA.

ahora leo yo_ dijo Luke, tomando el libro.

visitamos el emporio de gnomos de jardín_ leyó, frunciendo el ceño en confusión.

que hacían en un emporio de gnomos_ preguntó Leo, mientras los dioses se miraban.

En cierto sentido, es bueno saber que hay dioses griegos ahí fuera,

me alegra que pienses así, Percy_ dijo Poseidón, mientras algunos de los dioses le sonreían al muchacho que intento no reírse.

porque tienes alguien a quien echarle la culpa cuando las cosas van mal.

ahora Percy se gano malas miradas de todos los dioses, mientras los semidioses se reían, totalmente de acuerdo con la declaración.

Por ejemplo, si eres un mortal y estás huyendo de un autobús atacado por arpías monstruosas y fulminado por un rayo -y si encima está lloviendo-, es normal que lo atribuyas a tu mala suerte;

pues...si_ dijo Tristan_ siempre pensé que hay que tener muy mala suerte para que te alcance un rayo.

ahora sabe que ha tenido que enojar muchos a Zeus_ dijo Silena.

pero si eres un mestizo, sabes que alguna criatura divina está intentando fastidiarte el día.

me alegra saber que ahora tengo a quien culpar_ murmuró Leo.

culpar de que_ preguntó Beckendorf.

de cualquier cosa_ dijo Leo con una sonrisa falsa.

Así que allí estábamos, Annabeth, Grover y yo, caminando entre los bosques que hay en la orilla de Nueva Jersey. El resplandor de Nueva York teñía de amarillo el cielo a nuestras espaldas, y el hedor del Hudson nos anegaba la pituitaria. Grover temblaba y balaba, con miedo en sus enormes ojos de cabra. — Tres Benévolas -dijo con inquietud-. Y las tres de golpe.

tampoco puedo creerlo_ dijo Poseidón mirando a su hermano.

creí que ya habíamos terminado de discutir eso_ dijo Hades.

terminaremos cuando dejes de intentar matar a mi hijo_ dijo Poseidón.

especialmente porque no esta solo_ dijo Atenea.

no puedo controlar mis futuras acciones_ dijo Hades.

Yo mismo estaba bastante impresionado. La explosión del autobús aún resonaba en mis oídos. Pero Annabeth seguía tirando de nosotros. — ¡Vamos! Cuanto más lejos lleguemos, mejor. — Nuestro dinero estaba allí dentro -le recordé-. Y la comida y la ropa. Todo. —

ahora no tienen nada que los ayude_ dijo Afrodita, con simpatía.

pero es evidente que se las apañaron sin eso_ dijo Deméter.

bueno..._ dijeron Percy, Annabeth y Grover.

Bueno, a lo mejor si no hubieras decidido participar en la pelea…

en serio Annabeth_ preguntó Luke, interrumpiéndose.

yo habría podido_ dijo la pequeña Annabeth, mientras la adolescente se encogía de hombros.

— ¿Qué querías que hiciera? ¿Dejar que os mataran? — No tienes que protegerme, Percy. Me las habría apañado.

siempre te protegeré Annabeth_ dijo Percy_ aunque no lo necesites.

lo sé_ dijo Annabeth_ lo mismo aquí_ añadió besando su mejilla.

— En rebanadas como el pan de sandwich -intervino Grover-, pero se las habría apañado. —

lo importante es que se las habría apañado_ dijo Thalia.

Cierra el hocico, niño cabra -le espetó Annabeth.

que carácter_ dijo Piper.

así es Annabeth_ dijeron todos lo griegos, la niña los miro mal, mientras la adolescente rodaba los ojos.

Grover baló lastimeramente. — Latitas… -se lamentó-. He perdido mi bolsa llena de estupendas latitas para mascar.

awww_ arrullaron varios.

cállense_ dijo Grover sonrojado sobre las risas de todos.

Atravesamos chapoteando terreno fangoso, a través de horribles árboles enroscados que olían a colada mohosa. Al cabo de unos minutos, Annabeth se puso a mi lado. — Mira, yo… -Le falló la voz-. Aprecio que nos ayudases, ¿vale? Has sido muy valiente.

realmente esta haciendo eso_ preguntó Nyssa.

porque es tan sorprendente_ preguntó Jason.

Annabeth es bastante orgullosa_ dijo Percy_ y a los doce era incluso mas que ahora.

— Somos un equipo, ¿no? Se quedó en silencio durante unos cuantos pasos. — Es sólo que si tú murieras… aparte de que a ti no te gustaría nada,

y a su madre y a mi tampoco_ dijo Poseidón, levantando una ceja hacia su nuera.

supondría el fin de la misión. Y puede que ésta sea mi única oportunidad de ver el mundo real. ¿Me entiendes ahora?

solo te importaba Percy para poder el mundo real_ preguntó Lee, mientras el pequeño Percy veía a su compañera de asiento que le dio una pequeña mueca culpable.

creía que ya había quedado claro_ dijo Annabeth_ saben que no quería que me agradara Percy, pero tampoco me hubiera gustado que muriera, es difícil de explicar...

no tienes que hacerlo_ dijo Percy_ sabes que no me lo tome mal en ese momento_ Annabeth le sonrió.

no puedo esperar a escuchar todo el desarrollo de su relación_ le dijo Afrodita, le encantaban los romances complicados.

La tormenta había cesado por fin. El fulgor de la ciudad se desvanecía a nuestra espalda y estábamos sumidos en una oscuridad casi total. No veía a Annabeth, salvo algún destello de su pelo rubio.

que sabemos que te encanta_ dijo Rachel.

no puedo negarlo_ dijo Percy, sin ver sentido en negarlo.

— ¿No has salido del Campamento Mestizo desde que tenías siete años? -le pregunté. — No. Sólo algunas excursiones cortas. Mi padre… — El profesor de historia. — Sí. Bueno, no funcionó vivir con él en casa.

puedo preguntar que pasó_ preguntó Percy en voz baja, mientras Frederick hacia una mueca.

puedes, pero no te responderé_ dijo Annabeth sonriéndole, pero sus ojos eran duros, obviamente era un tema muy delicado.

Me refiero a que mi casa es el Campamento Mestizo. En el campamento entrenas y entrenas, y eso está muy bien, pero los monstruos están en el mundo real. Ahí es donde aprendes si sirves para algo o no.

eso es un poco duro_ dijo Sally.

es nuestra vida_ dijo Luke encogiéndose de hombros, todo asintieron.

Me pareció detectar cierta duda en su voz. — Eres muy valiente -le dije. — ¿Eso crees? —

no te conozco mucho, pero es evidente que lo eres_ dijo Percy, Annabeth mantuvo su vista en el libro, pero Percy pudo notar que luchaba contra una sonrisa.

Cualquiera capaz de hacerle frente a una Furia lo es. -Aunque no veía nada, tuve la sensación de que sonreía. —

lo hacia_ dijo Annabeth.

es bueno que ya empiezan a llevarse bien_ dijo Michael.

no cantes victoria tan pronto_ dijo Grover.

Mira -dijo-, quizá tendría que decírtelo… Antes, en el autobús, ocurrió algo curioso… Fuera lo que fuese lo que iba a decir, se vio interrumpido por un sonido agudo,

pero que te iba a decir_ preguntó Kayla.

no recuerdo si lo llegue a saber_ dijo Percy haciendo memoria.

creo que no_ dijo Annabeth_ y no me acuerdo que era_ añadió.

como el de una lechuza al ser torturada. —

que_ gruñó Atenea_ quien se atrevería_ preguntó con los ojos entrecerrados.

¡Eh, mi flauta sigue funcionando! -exclamó Grover-.

eso hizo que todos estallaran en carcajadas.

¡Si me acordara de alguna canción busca sendas, podríamos salir del bosque! -Tocó unas notas, pero la melodía no se apartó demasiado de Hillary Duff. En ese momento me estampé contra un árbol y me salió un buen chichón. Añádelo a la lista de superpoderes que no tengo: visión de infrarrojos.

nadie tiene visión infrarrojos_ dijo Katie.

pero seria Genial_ dijo Travis_ imagina no todo lo que podríamos hacer.

si lo hago terminare agradeciéndole a los dioses que no tengas eso_ dijo Katie.

muy cierto_ asintió Travis, pasándole un brazo por los hombros.

Tras tropezar, maldecir y sentirme un desgraciado en general durante aproximadamente un kilómetro más, empecé a ver luz delante: los colores de un cartel de neón. Olí comida. Comida frita, grasienta y exquisita.

esa comida es mala para ustedes_ regaño Deméter viendo las miradas deseosas de los semidioses.

somos semidioses_ dijo Leo_ realmente tiene sentido comer sano todo el tiempo_ preguntó.

necesitan estar fuerte_ dijo Deméter, mientras varios ponían expresiones pensativas.

Reparé en que no había comido nada poco saludable desde mi llegada a la colina Mestiza, donde vivíamos a base de uvas, pan, queso y barbacoas de carne extrafina preparadas por ninfas.

eso tampo suena tan mal_ dijo Piper_ salvo por la barbacoa_ arrugó la nariz, haciendo que varios la miraran como si estuviera loca.

también hay una opcion vegetariana_ dijo Miranda.

La verdad, estaba necesitando una hamburguesa doble con queso.

una hamburguesa siempre viene bien_ asintió Connor.

Seguimos andando hasta que vi una carretera de dos carriles entre los árboles. Al otro lado había una gasolinera cerrada, una vieja valla publicitaria que anunciaba una peli de los noventa, y un local abierto, que era la fuente de la luz de neón y el buen aroma. No era el restaurante de comida rápida que había esperado, sino una de esas raras tiendas de carretera donde venden flamencos decorativos para el jardín, indios de madera, ositos de cemento y cosas así. El edificio principal, largo y bajo, estaba rodeado de hileras e hileras de pequeñas estatuas. El letrero de neón encima de la puerta me resultó ilegible, porque si hay algo peor para mi dislexia que el inglés corriente, es el inglés corriente en cursiva roja de neón.

el neón es terrible para la dislexia_ dijo Will_ muy pocos de nosotros podrían leer algo de ese letrero sin tener dolor de cabeza.

pero ciertamente nos llamaría mucho la atención_ dijo Hazel.

especialmente si huele a hamburguesas_ dijo Frank.

Leí algo como: «moperio de mongos de rajdín elatida MEE».

Luke parpadeo y verifico la lectura comprobando que estaba en griego.

eso es lo que yo leí_ explicó Percy, Luke asintió y continuó la lectura.

— ¿Qué demonios pone ahí? -pregunté. — No lo sé -contestó Annabeth. Le gustaba tanto leer que había olvidado que también era disléxica.

todos suelen olvidarlo con nosotros_ dijo Malcolm.

eso y que tienen THDA_ dijo Connor_ pueden pasar horas sentados_ varios asintieron.

Grover nos lo tradujo: — Emporio de gnomos de jardín de la tía Eme.

ese nombre me suena_ dijo Hades.

A cada lado de la entrada, como se anunciaba, había dos gnomos de jardín, unos feos y pequeñajos barbudos de cemento que sonreían y saludaban, como si estuvieran posando para una foto. Crucé la carretera siguiendo el rastro aromático de las hamburguesas. — Ve con cuidado -me advirtió Grover.

hazle caso a Grover_ dijo Sally.

demasiado tarde_ murmuró Grover, aunque sabia que no era del todo culpa de sus amigos.

— Dentro las luces están encendidas -dijo Annabeth-. A lo mejor está abierto. — Un bar -comenté con nostalgia. — Sí, un bar -coincidió ella. — ¿Os habéis vuelto locos? -dijo Grover-. Este sitio es rarísimo. No le hicimos caso.

claro que no_ dijo Nico, agitando la cabeza.

es el lugar de un monstruo, verdad_ preguntó Annabeth_ estamos siendo atraídos a una trampa_ el trio de la misión asintió, haciendo que los padres suspiraran.

El aparcamiento de delante era un bosque de estatuas: animales de cemento, niños de cemento, hasta un sátiro de cemento tocando la flauta.— ¡Beee-eee! -baló Grover-. ¡Se parece a mi tío Ferdinand!

no_ dijo Atenea enderezándose_ es ella_ preguntó.

así parece_ dijo Poseidón entre dientes.

será mejor que salgan de ahí_ dijeron varios, que estaban intuyendo quien era el monstruo.

quien es_ preguntó Tristan, pero no obtuvo respuesta.

Nos detuvimos ante la puerta. — No llaméis -dijo Grover-. Huelo monstruos. — Tienes la nariz entumecida por las Furias -le dijo Annabeth-.

eso no tiene ninguna lógica Annie_ dijo Thalia.

lo sé_ dijo Annabeth frunciendo el ceño.

Yo sólo huelo hamburguesas. ¿No tienes hambre? —

están hechizados_ dijo Austin_ es la única explicación, Annabeth sabe que los sátiros tienen mejor olfato_ todos asintieron.

¡Carne! -exclamó con desdén-. ¡Yo soy vegetariano! — Comes enchiladas de queso y latas de aluminio -le recordé. — Eso son verduras.

desde cuando las latas son verduras_ preguntó Katie.

no viene de animales_ fue la respuesta de Grover.

Venga, vámonos. Estas estatuas me están mirando. Entonces la puerta se abrió con un chirrido y ante nosotros apareció una mujer árabe; por lo menos eso supuse, porque llevaba una túnica larga y negra que le tapaba todo menos las manos.

supongo que es mucho esperar que sea realmente una mujer árabe_ dijo Frederick, que tenia una vaga idea de quien podría ser esa mujer y esperaba estar equivocado.

Los ojos le brillaban tras un velo de gasa negra, pero eso era cuanto podía discernirse. Sus manos color café parecían ancianas, pero eran elegantes y estaban cuidadas, así que supuse que era una anciana que en el pasado había sido una bella dama.

lo fue_ dijo Poseidón_ era verdaderamente hermosa.

no es momento Poseidón_ lo regañó Sally.

Su acento sonaba ligeramente a Oriente Medio. — Niños, es muy tarde para estar solos fuera -dijo-. ¿Dónde están vuestros padres? — Están… esto… -empezó Annabeth. — Somos huérfanos -dije. — ¿Huérfanos? -repitió la mujer-. ¡Pero eso no puede ser!

es una mentira creíble_ dijo Piper_ no seria muy raro que algún huérfano vaya a parar ahí_ muchos asintieron.

— Nos separamos de la caravana -contesté-. Nuestra caravana del circo. El director de pista nos dijo que nos encontraríamos en la gasolinera si nos perdíamos, pero puede que se haya olvidado, o a lo mejor se refería a otra gasolinera. En cualquier caso, nos hemos perdido.

caravana de circo_ preguntó Jason.

podría pasar_ se defendió Percy_ la explicación fue lo suficientemente creíble.

de cualquier manera, ella no les va a creer_ dijo Reyna_ solo fingirá hacerlo.

¿Eso que huelo es comida? — Oh, queridos niños -respondió la mujer-. Tenéis que entrar, pobrecillos. Soy la tía Eme. Pasad directamente al fondo del almacén, por favor. Hay una zona de comida. Le dimos las gracias y entramos. — ¿La caravana del circo? -me susurró Annabeth. — ¿No hay que tener siempre una estrategia pensada?

pero una buena estrategia_ dijo Annabeth.

debiste ser mas especifica_ dijo Percy.

— En tu cabeza no hay más que algas.

su hija era tan encantadora_ le dijo Sally a Frederick con sarcasmo.

lo heredó de su madre_ asintió Frederick.

El almacén estaba lleno de más estatuas: personas en todas las posturas posibles, luciendo todo tipo de indumentaria y distintas expresiones. Pensé que se necesitaría un buen trozo de jardín para poner aquellas estatuas, pues eran todas de tamaño natural. Pero, sobre todo, pensé en comida. Vale, llámame imbécil por entrar en la tienda de una señora rara sólo porque tenía hambre,

imbécil_ dijeron todos.

lo bueno es que lo admite_ dijo Poseidón en broma.

papa_ se quejaron ambos Percy, sobre las risas de todos.

pero es que a veces hago cosas impulsivas.

a veces_ preguntaron los del futuro.

desde que inicio el libro ya he perdido la cuenta de las cosas impulsivas que has hecho_ dijo Dakota.

Además, tú no has olido las hamburguesas de la tía Eme.

estoy de acuerdo_ dijo Annabeth_ tendrían que olerlas para entender.

El aroma era como el gas de la risa en la silla del dentista: provocaba que todo lo demás desapareciera. Apenas reparé en los sollozos nerviosos de Grover,

porque no los agarras y los sacas de ahí_ preguntó Gwen.

no habría funcionado_ dijo Grover_ lucharían contra mi.

o en el modo en que los ojos de las estatuas parecían seguirme, o en el hecho de que la tía Eme hubiese cerrado la puerta con llave detrás de nosotros.

yo no note eso_ dijo Annabeth.

el hechizo debe ser muy fuerte para que no te importe que te hayan encerrado_ dijo Sally, Poseidón estuvo de acuerdo.

Lo único que me importaba era la zona de comida. Y, efectivamente, estaba al fondo del almacén, un mostrador de comida rápida con un grill, una máquina de bebidas, un horno para bollos y un dispensador de nachos con queso. Y unas cuantas mesas de picnic. — Por favor, sentaos -dijo la tía Eme. — Alucinante -comenté. — Hum… -musitó Grover-. No tenemos dinero, señora. Antes de que yo pudiera darle un codazo en las costillas,

esas cosas se dicen luego de comer Grover_ dijo Travis.

justo antes de empezar a correr_ dijo Connor, varios asintieron.

lo que yo quería era que nos fuéramos de ahí_ les recordó Grover.

tía Eme contestó: — No, niños. No hace falta dinero. Es un caso especial, ¿verdad? Es mi regalo para unos huérfanos tan agradables. — Gracias, señora -contestó Annabeth. Me pareció que la tía Eme se ponía tensa, como si Annabeth hubiera hecho algo mal, pero enseguida pareció relajada de nuevo y supuse que habría sido mi imaginación.

definitivamente no fue tu imaginación_ dijo Poseidón_ pero no es por Annabeth, sino por su madre.

— De nada, Annabeth -respondió-. Tienes unos preciosos ojos grises, niña. -Sólo más tarde me pregunté cómo habría sabido el nombre de Annabeth, porque no nos habíamos presentado.

los monstruos siempre saben_ dijo Jake_ no se como, pero lo hacen.

Nuestra anfitriona se puso a cocinar detrás del mostrador. Antes de que nos diéramos cuenta, había traído bandejas de plástico con hamburguesas, batidos de vainilla y patatas fritas. Me había comido media hamburguesa cuando me acordé de respirar.

te comprendo_ dijo Nico.

quien necesita respirar cuando tiene una hamburguesa, verdad_ preguntó Reyna, levantando una ceja.

exacto_ asintió Nico.

Annabeth sorbió su batido. Grover pellizcaba patatas y miraba el papel encerado de la bandeja como si le apeteciera comérselo, pero seguía demasiado nervioso.

la niebla lo cubriría_ preguntó Leo_ si esa mujer fuera mortal_ añadió.

por lo general lo hará_ asintió Grover.

— ¿Qué es ese ruido sibilante? -preguntó. Yo no oí nada. Annabeth tampoco. — ¿Sibilante? -repitió la tía Eme-. Puede que sea el aceite de la freidora. Tienes buen oído, Grover. — Tomo vitaminas… para el oído. — Eso está muy bien -respondió ella-. Pero, por favor, relájate. La tía Eme no comió nada. No se había descubierto la cabeza ni para cocinar, y ahora estaba sentada con los dedos entrelazados, observándonos comer. Es un poco inquietante tener a alguien mirándote cuando no puedes verle la cara, pero la hamburguesa me había saciado y empezaba a sentir cierta somnolencia,

encima de hechizados, estarán atontados_ dijo Silena_ como le hicieron para salir de ahí.

con mucha suerte_ dijo Percy.

creo que eso resume todas nuestras misiones_ dijo Annabeth.

así que supuse que lo mínimo era intentar dar un poco de conversación cortés a nuestra anfitriona. — Así que vende gnomos -dije, intentando sonar interesado.

fallaste_ dijo Grover.

diría que lo siento..._ empezó Percy_ pero ella intento matarnos.

fue mas descortés_ estuvo de acuerdo Mitchell.

— Pues sí -contestó la tía Eme-. Y animales. Y personas. Cualquier cosa para el jardín. Los hago por encargo. Las estatuas son muy populares, ya sabéis. — ¿Tiene mucho trabajo? — No mucho, no. Desde que construyeron la autopista, casi ningún coche pasa por aquí. Valoro cada cliente que consigo. Sentí una vibración en el cuello, como si alguien estuviera mirándome. Me volví, pero sólo era la estatua de una chica con una cesta de Pascua.

las estatuas realmente pueden verlos_ preguntó Lacy.

yo creo que si_ dijo Percy_ pero podría ser que solo dan esa sensación.

Su detallismo era increíble, mucho más preciso que el que se ve en la mayoría de las estatuas.

por que será_ dijo Artemisa sarcásticamente con una mueca.

Pero algo raro le pasaba en la cara. Parecía sorprendida, incluso aterrorizada. — Ya -dijo la tía Eme con tristeza-. Como ves, algunas de mis creaciones no salen muy bien. Están dañadas y no se venden. La cara es lo más difícil de conseguir. Siempre la cara.

por supuesto, si lo último que ven es a ella_ dijo Atenea.

deberíamos recordarle que ella la convirtió_ preguntó Percy a Annabeth.

adelante_ dijo Annabeth_ creo que aun no te odia lo suficiente_ añadió.

— ¿Hace usted las estatuas? -pregunté. — Oh, desde luego. Antes tenía dos hermanas que me ayudaban en el negocio, pero me abandonaron, y ahora la tía Eme está sola. Sólo tengo mis estatuas. Por eso las hago. Me hacen compañía. -La tristeza de su voz parecía tan profunda y real que la compadecí.

compadeciste a Medusa_ preguntó Annabeth.

medusa_ preguntaron varios que aun no terminaban de captar quien era.

parece muy triste_ dijo Percy_ y si no lo has notado, ni tu ni yo hemos descubierto que es un monstruo.

Annabeth había dejado de comer. Se inclinó hacia delante e inquirió: — ¿Dos hermanas? —

dime que al fin lo descubriste_ pidió Atenea.

ya casi_ dijo Annabeth, haciendo que sus padres respiren aliviados.

Es una historia terrible. Desde luego, no es para niños. Verás, Annabeth, hace mucho tiempo, cuando yo era joven, una mala mujer tuvo celos de mí.

si y que mas_ dijo Atenea.

ya pasaron tres mil años, bien podrías admitirlo_ dijo Poseidón.

no hay nada que admitir_ dijo Atenea.

Yo tenía un novio,

no éramos novios_ murmuró Poseidón.

ya sabéis, y esa mala mujer estaba decidida a separarnos. Provocó un terrible accidente. Mis hermanas se quedaron conmigo. Compartieron mi mala suerte tanto tiempo como pudieron, pero al final nos dejaron. Sólo yo he sobrevivido, pero a qué precio, niños. A qué precio. No estaba seguro de a qué se refería, pero me apené por su desdicha. Los párpados me pesaban cada vez más, mi estómago saciado me provocaba somnolencia. Pobre mujer. ¿Quién querría hacer daño a alguien tan agradable?

ella no es agradable_ dijo Atenea.

pero lo parecía_ se defendió Percy.

era bastante agradable cuando la conocí_ dijo Poseidón.

tu mejor cállate_ dijo Atenea.

— ¿Percy? -Annabeth me estaba sacudiendo-. Tal vez deberíamos marcharnos. Ya sabes… el jefe de pista estará esperándonos.

al fin te diste cuenta_ dijo Atenea_ ahora podrán salir de ahí.

Por algún motivo parecía tensa. En ese momento Grover se estaba comiendo el papel encerado de la bandeja de plástico, pero si a tía Eme le pareció raro, no dijo nada. — Qué ojos grises más bonitos -volvió a decirle a Annabeth-. Vaya que sí, hace mucho que no veo unos ojos grises como los tuyos. Se acercó como para acariciarle la mejilla,

no toques a mi hija_ gruñeron Atenea y Frederick.

no creo que me deje tocar_ dijo Annabeth estremeciéndose un poco ante la idea de que medusa la tocara, antes de darle una mirada rara a su padre.

pero Annabeth se puso en pie bruscamente. — Tenemos que marcharnos, de verdad. — ¡Sí! -Grover se tragó el papel encerado y también se puso en pie-. ¡El jefe de pista nos espera! ¡Vamos!

vamos_ alentó Rachel_ salgan antes de que se descubra.

Yo no quería irme. Me sentía ahíto y amodorrado. La tía Eme era muy agradable y quería quedarme con ella un rato.—

Percy_ gimió Sally_ ya levántate.

todo salió bien, mama_ dijo Percy tranquilizadoramente.

Por favor, queridos niños -suplicó-. Tengo muy pocas ocasiones de estar en tan buena compañía. Antes de marcharos, ¿no posaríais para mí? —

no_ gritó Thalia_ mas les vale que no lo hagan.

déjenme adivinar_ dijo Will viendo las expresiones de Percy y Annabeth_ lo hicieron.

tu que crees_ preguntaron ambos.

¿Posar? -preguntó Annabeth, cautelosa. — Para una fotografía. Después la utilizaré para un grupo escultórico. Los niños son muy populares. A todo el mundo le gustan los niños.

pero no de piedra_ dijo Reyna.

técnicamente si_ dijo Connor_ pero claro nadie podría pensar que son niños de verdad.

de que lado estas_ le preguntó Malcolm.

Annabeth cambiaba el peso del cuerpo de un pie a otro.— Mire, señora, no creo que podamos. Vamos, Percy. — ¡Claro que podemos! -salté. Estaba irritado con Annabeth por mostrarse tan maleducada con una anciana que acababa de alimentarnos gratis-.

estabas siendo maleducada_ dijo Percy cuando su novia lo miró.

solo sigue Luke_ dijo Annabeth.

Es sólo una foto, Annabeth. ¿Qué daño va a hacernos?

quieres que te responda_ preguntó Annabeth.

no gracias_ dijo Percy.

— Claro, Annabeth -ronroneó la mujer-, ningún daño. A Annabeth no le gustaba, pero al final cedió.

Annabeth_ dijo Luke.

que opcion tenia_ preguntó Annabeth_ era mejor seguirle la corriente.

La tía Eme nos condujo de nuevo al jardín de las estatuas, por la puerta de delante. Una vez allí, nos llevó hasta un banco junto al sátiro de piedra. — Ahora voy a colocaros correctamente -dijo-. La chica en el medio, y los dos caballeretes uno a cada lado. — No hay demasiada luz para una foto -comenté. —

en eso es en lo que te fijas_ preguntó Jason.

Hermanito creí que ya habías entendido que Percy no es normal_ dijo Thalia.

lo dice la mas normal de mis primas_ dijo Percy.

así es_ asintió Thalia.

Descuida, hay de sobra -repuso la tía Eme-. De sobra para que nos veamos unos a otros, ¿verdad? — ¿Dónde tiene la cámara? -preguntó Grover.

con razón son los mejores amigos_ dijo Rachel con una risita, Grover y Percy se sonrieron.

La mujer dio un paso atrás, como para admirar la composición. — La cara es lo más difícil.

imagino que si_ dijo Hestia.

¿Podéis sonreír todos, por favor? ¿Una ancha sonrisa? Grover miró al sátiro de cemento junto a él y murmuró: — Se parece mucho al tío Ferdinand.

no es tu tío Ferdinand, verdad_ preguntó Chris, Grover no contestó.

— Grover -le riñó tía Eme-, mira a este lado, cariño. Seguía sin cámara. — Percy… -dijo Annabeth. Algún instinto me indicó que escuchara a Annabeth, pero estaba luchando contra la somnolencia surgida de la comida y la voz de la anciana.

tienes buenos instintos_ dijo Quirón_ escúchalos.

— Sólo será un momento -añadió tía Eme-. Es que no os veo muy bien con este maldito velo… —

salgan de ahí_ gritaron todos.

Percy, algo no va bien -insistió Annabeth. — ¿Que no va bien? -repitió la tía Eme mientras levantaba los brazos para quitarse el velo-. Te equivocas, querida. Esta noche tengo una compañía exquisita.

lamentablemente no puedo decir lo mismo_ dijo Annabeth.

mientras antes se deshagan de ella mejor_ dijo Atenea.

me conformo con que salgamos_ murmuró Percy.

¿Qué podría ir mal? — ¡Es el tío Ferdinand! -balbució Grover.

oh Grover_ dijo Lacy apenada.

esta bien_ dijo Grover_ el fue siguiendo su sueño y yo sabia que tal vez nunca volvería a verlo con vida.

— ¡No la mires! -gritó Annabeth, y al punto se encasquetó la gorra de los Yankees y desapareció. Sus manos invisibles nos empujaron a Grover y a mí fuera del banco.

en ese momento se oyeron muchos suspiros de alivios.

Estaba en el suelo, mirando las sandalias de la tía Eme. Grover se escabulló en una dirección y Annabeth en la otra, pero yo estaba demasiado aturdido para moverme.

Percy_ gritó Poseidón sobresaltando a su hijo.

estas asustando a los niños_ dijo Hestia.

Entonces oí un extraño y áspero sonido encima de mí. Alcé la mirada hasta las manos de la tía Eme, que ahora eran nudosas y estaban llenas de verrugas, con afiladas garras de bronce en lugar de uñas. Me dispuse a levantar la cabeza,

no_ gimió Sally.

no lo hice_ dijo Percy, pero nadie parecía escucharlo.

creo que es mejor dejar seguir la lectura_ dijo Annabeth viendo la tensión de la gente del pasado.

pero en algún lugar a mi izquierda Annabeth gritó: — ¡No! ¡No lo hagas!

escúchala_ dijo el pequeño Percy, Annabeth, le tomo la mano disimuladamente, cosa que Percy agradeció.

El sonido áspero de nuevo: pequeñas serpientes justo encima de mí, allí donde… donde debía estar la cabeza dela tía Eme. — ¡Huye! -baló Grover, y lo oí correr por la grava, mientras gritaba «Maya!», a fin de que sus zapatillas echaran a volar. No podía moverme. Me quedé mirando las garras nudosas de la anciana e intenté luchar contra el trance en que me había sumido. — Qué pena destrozar una cara tan atractiva y joven - me susurró-.

eso hizo que varios pusieran cara de trauma.

esto es tu culpa_ le dijo Poseidón a Atenea.

mi culpa_ preguntó Atenea_ quiere quedarse con tu hijo por lo mucho que se te parece.

sabes a lo que me refiero_ dijo Poseidón_ tu creaste a Medusa.

ella se lo merecía_ dijo Atenea.

Quédate conmigo, Percy. Sólo tienes que mirar arriba.

nunca_ dijo Percy con una mueca, apretando el agarre que tenia en la mano de Annabeth.

Me resistí al impulso de obedecer y miré a un lado. Entonces vi una de esas esferas de cristal que la gente pone en los jardines. Se veía el reflejo oscuro de la tía Eme en el cristal naranja; se había quitado el tocado, revelando un rostro como un círculo pálido y brillante. El pelo se le movía, retorciéndose como serpientes.

no pasa nada si la vez reflejada_ preguntó Piper.

tienes que verla directamente_ aclaró Jason.

Tía Eme. Tía «M»…

al fin_ exclamaron varios.

no puede ser que recién se este dando cuenta_ dijo Ares.

¿Cómo podía haber estado tan ciego? Piensa, me ordené. ¿Cómo moría Medusa en el mito?

le cortaron la cabeza dormida_ dijo Beckendorf.

pero ahí esta muy despierta_ dijo Percy.

Pero no podía pensar. Algo me dijo que en el mito Medusa estaba dormida cuando fue atacada por mi tocayo Perseo.

así fue_ dijo Poseidón_ Perseo tuvo mucha suerte de encontrarla dormida justo en ese momento.

Pero en aquel momento yo no la veía muy dormida. Si quería, habría podido arrancarme la cabeza con sus garras en un instante.

pero no es eso lo que quiere_ dijo Annabeth sin sonar contenta_ ella quería hacerte el menor daño posible_ Percy asintió con una expresión de disgusto.

por la forma en que lo dices, parecería que quisieras que le hiciera daño_ dijo Rachel.

pero sabes que no es eso_ dijo Annabeth.

— Esto me lo hizo la de los ojos grises, Percy -dijo Medusa, y no sonaba en absoluto como un monstruo. Su voz me invitaba a mirar, a simpatizar con una pobre abuelita-. La madre de Annabeth, la maldita Atenea, transformó a una mujer hermosa en esto.

por una buena razón_ dijo Atenea_ creyó que tenia derecho a profanar mi templo.

pero tenia que darle el poder de petrificar_ preguntó Clarisse.

medusa era bastante arrogante respecto a su belleza_ dijo Atenea_ quitársela y asegurarse que nadie mas pueda verla fue un castigo apropiado.

— ¡No la escuches! -exclamó Annabeth desde algún sitio entre las estatuas-. ¡Corre, Percy! — ¡Silencio! -gruñó Medusa, y volvió a modular la voz hasta alcanzar un cálido ronroneo-. Ya ves por qué tengo que destruir a la chica, Percy. Es la hija de mi enemiga. Desmenuzaré su estatua.

y por eso terminó muerta_ dijo Thalia.

nadie amenaza a Annabeth delante de Percy_ asintió Nico.

va a hacer esto toda la lectura, verdad_ preguntó Percy, Annabeth asintió dándole un rápido beso.

Pero tú, querido Percy, no tienes por qué sufrir. — No -murmuré. Intenté mover las piernas. — ¿De verdad quieres ayudar a los dioses? -me preguntó Medusa-. ¿Entiendes qué te espera en esta búsqueda insensata, Percy? ¿Qué te sucederá si llegas al inframundo? No seas un peón de los Olímpicos, querido. Estarás mejor como estatua. Sufrirás menos daño. Mucho menos. —

en teoría, tiene razón_ murmuró alguien que no vieron.

no crean_ dijo Percy_ el inframundo no es tan malo_ aseguró.

tal vez sea hora de remodelarlo_ dijo Hades frunciendo el ceño.

¡Percy! -Detrás de mí oí una especie de zumbido, como un colibrí de cien kilos lanzándose en picado.

cien kilos_ preguntó Grover ofendido.

no era una cifra real_ dijo Percy_ solo quería decir que sonaba a un colibrí muy grande_ añadió levantando las manos en rendición.

Grover gritó-: ¡Agáchate! Me di la vuelta y allí estaba Grover en el cielo nocturno, llegando en picado con sus zapatos alados, con una rama de árbol del tamaño de un bate de béisbol. Tenía los ojos apretados y movía la cabeza de lado a lado. Navegaba guiándose por el oído y el olfato. — ¡Agáchate! -volvió a gritar-. ¡Voy a atizarle!

vamos Grover_ dijo Lee, mientras Dionisio miraba al sátiro impresionado.

me alegra saber que las zapatillas resultaran útiles_ dijo Luke.

ayudaron mucho_ asintió Grover_ al menos hasta que intentaron matarme_ añadió en su mente.

Eso me puso por fin en acción. Conociendo a Grover, seguro que no le acertaría a Medusa y me daría a mí.

vaya, pero que confianza me tienes_ dijo Grover.

querías que me moviera o no_ preguntó Percy.

Así pues, me arrojé hacia un lado. ¡Zaca! Supuse que sería el sonido de Grover al chocar contra un árbol, pero Medusa rugió de dolor. —

eso_ dijo Frank_ se lo tiene merecido_ Grover sonrió, enderezándose un poco en su asiento.

¡Sátiro miserable! -masculló-. ¡Te añadiré a mi colección! — ¡Ésa por el tío Ferdinand! -le respondió Grover.

tu tío debe estar muy orgulloso donde quiera que este_ dijo Castor.

Me escabullí en cuclillas y me oculté entre las estatuas mientras Grover se volvía para hacer otra pasadita.

mocoso_ dijo Ares_ tienes que enfrentar al monstruo, no dejar que el sátiro, se encargue de todo.

espere_ dijo Percy.

¡Tracazás! — ¡Aaargh! -aulló Medusa, y su melena de serpientes silbaba y escupía. — ¡Percy! :-dijo la voz de Annabeth junto a mí. Di un respingo tan grande que casi tiro un gnomo de jardín con un pie. — ¡Por Dios! ¡No puedes fallar! -Annabeth se quitó la gorra de los Yankees y se volvió visible-. Tienes que cortarle la cabeza. — ¿Qué? ¿Te has vuelto loca? Larguémonos de aquí. —

no puedes_ dijo Artemisa frunciéndole el ceño, había empezado creer que ese héroe podía ser diferente, pero ese comentario, le quitaba mucho puntos_ tienes que matarla.

lo sé_ dijo Percy.

Medusa es una amenaza. Es mala. La mataría yo misma, pero… -tragó saliva, como si le costase admitirlo pero tú vas mejor armado. Además, nunca conseguiría acercarme. Me rebanaría por culpa de mi madre.

puedes repetir eso_ preguntó Poseidón haciendo que Atenea lo mira con ira, Luke que no era estúpido, siguió leyendo como si no hubiera escuchado al dios.

Tú… tú tienes una oportunidad. —

eso fue difícil, no Annabeth_ preguntó Silena.

mas de lo que crees_ dijo Annabeth.

¿Qué? Yo no puedo… — Mira, ¿quieres que siga convirtiendo a más gente inocente en estatuas? -Señaló una pareja de amantes abrazados, convertidos en piedra por el monstruo.

no creo que sea momento para las indirectas, querida_ dijo Afrodita.

no era una indirecta_ dijo Annabeth.

no sé, a mi me pareció que quisiste decir algo_ dijo Percy pensativo.

como si fueras bueno captando indirectas_ dijo Annabeth rodando los ojos.

Annabeth agarró una bola verde de un pedestal cercano. — Un escudo pulido iría mejor. -Estudió la esfera con aire crítico-. La convexidad causará cierta distorsión. El tamaño del reflejo disminuirá en una proporción…

ahora en español_ dijeron varios.

pero si esta muy fácil_ dijo Leo.

tu entendiste eso_ preguntó Piper.

es hijo de Hefesto_ dijo Nyssa.

— ¿Quieres hablar claro? — ¡Eso hago! -Me entregó la bola-. Bueno, ten, mira al monstruo a través del cristal, nunca directamente. —

pero eso significa que estará de espaldas al monstruo_ dijo Ares, Percy asintió.

¡Eh! -gritó Grover desde algún lugar por encima de nosotros-. ¡Creo que está inconsciente! — ¡Groaaaaaaar! — Puede que no -se corrigió Grover.

eso aligero un poquito la tensión que se estaba instalando ante el momento decisivo entre Percy y Medusa.

Se abalanzó para hacer otro barrido con su improvisado bate. — Date prisa -me dijo Annabeth-. Grover tiene buen olfato, pero al final acabará cayéndose.

en serio chicos, no necesito que confíen tanto en mi_ dijo Grover.

sabes que tengo razón_ dijo Annabeth sonriéndole con cariño.

Saqué mi boli y lo destapé. La hoja de bronce de Anaklusmos salió disparada. Seguí el ruido sibilante y los escupitajos del pelo de Medusa. Mantuve la mirada fija en la bola de cristal para ver sólo el reflejo de Medusa, no el bicho real. Cuando la vi, Grover llegaba para atizarla otra vez con el bate, pero esta vez volaba demasiado bajo. Medusa agarró la rama y lo apartó de su trayectoria. Grover tropezó en el aire y se estrelló contra un oso de piedra con un doloroso quejido.

eso no hizo cosquillas precisamente_ dijo Grover con una mueca como recordando el dolor de ese momento.

ya ayudaste lo suficiente_ dijo Dionisio_ ahora todo depende del héroe.

Medusa iba a abalanzarse sobre él cuando grité: — ¡Eh! ¡Aquí! Avancé hacia ella, cosa que no era tan fácil, teniendo en cuenta que sostenía una espada en una mano y una bola de cristal en la otra. Si la bruja cargaba, no me sería fácil defenderme.

no pienses así_ dijo Apolo_ tienes una buena espada, estoy seguro que sabras que hacer cuando llegue el momento.

Sin embargo, dejó que me acercara: seis metros, cinco, tres… Entonces vi el reflejo de su cara. No podía ser tan fea. Aquel cristal verde debía de distorsionar la imagen, afeándola incluso más.

oh no, es muy fea_ dijo Afrodita_ en todo caso el cristal, le quita algo de fealdad.

— No le harías daño a una viejecita, Percy -susurró-. Sé que no lo harías. Vacilé,

no puede ser_ dijo Ares.

era un niño, querido_ dijo Afrodita_ además obviamente hizo lo que tenia que hacer.

fascinado por el rostro que veía reflejado en el cristal:

como que fascinado_ preguntó Annabeth.

no de buena manera_ aclaró Percy.

los ojos, que parecían arder a través del vidrio verde, me debilitaban los brazos. Desde el oso de cemento, Grover gimió: — ¡No la escuches, Percy! Medusa estalló en carcajadas. — Demasiado tarde. Se me abalanzó con las garras por delante. Yo le rebané el cuello de un único mandoble.

bien_ dijo Luke_ así se hace, Percy.

nada mal pringado_ dijo Ares_ tal vez tienes esperanza.

no olvides que es el líder del campamento_ dijo Poseidón sonriéndole con orgullo a su hijo.

estuvo muy bien_ dijo Annabeth a Percy, que le sonrió.

Oí un siseo asqueroso y un silbido como de viento en una caverna: el sonido del monstruo desintegrándose. Algo cayó al suelo junto a mis pies. Necesité toda mi fuerza de voluntad para no mirar. Noté un líquido viscoso y caliente empapándome el calcetín, pequeñas cabecitas de serpiente mordisqueando los cordones de mis zapatillas. — Puaj, qué asco -dijo Grover.

eso lo describe bien_ dijo Percy_ fue completamente asqueroso ese momento.

no debería haberse hecho polvo la cabeza_ preguntó Piper.

se explica_ dijo Percy.

Aún seguía con los ojos bien cerrados, pero supongo que oía al bicho borbotear y despedir vapor-. ¡Mega puaj! Annabeth se materializó a mi lado con la mirada vuelta hacia el cielo. Sostenía el velo negro de Medusa. — No te muevas -dijo. Con mucho cuidado, sin mirar abajo ni un instante, se arrodilló, envolvió la cabeza del monstruo en el paño negro y la recogió. Aún chorreaba un líquido verdoso. — ¿Estás bien? -me preguntó con voz temblorosa. — Sí -mentí, a punto de vomitar mi hamburguesa doble con queso-.

podrías haberme dicho que no_ dijo Annabeth.

no había tanta confianza_ dijo Percy.

y cuando ya éramos amigos, cual es tu excusa_ preguntó Annabeth.

no quería preocuparte_ dijo Percy.

¿Por qué… por qué no se ha desintegrado la cabeza? — En cuanto la cercenas se convierte en trofeo de guerra -me explicó-, como tu cuerno de minotauro.

pero el cuerno no era desagradable_ dijo Piper.

pero era útil_ dijo Annabeth_ la cabeza de medusa también.

todavía funciona_ preguntó Tristan, todos asintieron.

muy bien_ dijo Percy, escondiendo una sonrisa.

Pero no la desenvuelvas. Aún puede petrificar. Grover se quejó mientras bajaba de la estatua del oso. Tenía un buen moratón en la frente. La gorra rasta verde le colgaba de uno de sus cuernecitos de cabra y los pies falsos se le habían salido de las pezuñas. Las zapatillas mágicas volaban sin rumbo alrededor de su cabeza. — Pareces el Barón Rojo -dije-. Buen trabajo. Sonrió tímidamente. — No me ha molado nada. Bueno, darle con la rama en la cabeza sí ha molado, pero estrellarme contra ese oso no.

al menos le diste antes de chocar contra el oso_ dijo Katie.

solo eso hizo que todo valiera la pena_ asintió Grover.

Cazó las zapatillas al vuelo y yo volví a tapar mi espada. Luego regresamos al almacén. Encontramos unas bolsas de plástico detrás del mostrador y envolvimos varias veces la cabeza de Medusa. La colocamos encima de la mesa en que habíamos cenado y nos sentamos alrededor, demasiado cansados para hablar. Al final dije: — ¿Así que tenemos que darle las gracias a Atenea por este monstruo? Annabeth me lanzó una mirada de irritación.

misma que le daban Annabeth y Atenea.

Medusa no fue lo suficientemente peligrosa para ti, que tenia que enojar a Annabeth_ preguntó Nico.

era solo para hacer conversación_ dijo Percy sin darle importancia, mientras Poseidón intentaba no reír.

— A tu padre, de hecho.

exacto_ asintieron Atenea y sus hijos.

¿No te acuerdas? Medusa era la novia de Poseidón. Decidieron verse en el templo de mi madre. Por eso Atenea la convirtió en monstruo. Ella y sus dos hermanas, que la habían ayudado a meterse en el templo, se convirtieron en las tres gorgonas.

me preguntaba porque castigo a las hermanas_ dijo Leo.

las tres me faltaron el respeto_ dijo Atenea.

Por eso Medusa quería hacerme picadillo, pero también pretendía conservarte a ti como bonita estatua.

admites que te parece lindo_ preguntó Lacy.

a Medusa se lo parecía_ dijo Annabeth, sonrojada.

Aún le gusta tu padre. Probablemente le recordabas a él. Me ardía la cara.

tu querías hacer conversación_ dijo Annabeth, haciendo reír a su novio.

— Vaya, así que ha sido culpa mía que nos encontráramos con Medusa.

no, los dos cayeron en eso_ dijo Zoe.

Annabeth se irguió e imitó mi voz en falsete: — «Tan sólo es una foto, Annabeth. ¿Qué daño puede hacernos?» —

eso si fue tu culpa_ dijo Annabeth.

lo que digas listilla_ dijo Percy.

Vale, vale -respondí-. Eres imposible.

si_ dijo Percy.

— Y tú insufrible. —

totalmente de acuerdo_ dijo Annabeth.

Y tú… — ¡Eh! -nos interrumpió Grover-. Me estáis dando migraña, y los sátiros no tienen migraña.

ya me acostumbre_ dijo Grover_ después de todo es su forma de coquetear_ suspiró resignado.

¿Qué vamos a hacer con la cabeza? Miré el bulto.

aquí viene_ dijo Percy ocultando una sonrisa, mientras Annabeth intentaba parecer severa.

De un agujero en el plástico salía una pequeña serpiente. En la bolsa estaba escrito: «cuidamos su negocio.» Me enfadé, no sólo con Annabeth o su madre, sino con todos los dioses por aquella absurda misión, por sacarnos de la carretera con un rayo y por habernos enfrentado en dos grandes batallas el primer día que salíamos del campamento.

algunos dioses no teníamos que ver_ dijo Apolo.

eso daba igual en ese momento_ dijo Percy.

A ese ritmo, jamás llegaríamos a Los Ángeles vivos, mucho menos antes del solsticio de verano.

estoy de acuerdo_ dijo Percy_ si quieren ese rayo, deberían dejar de molestar_ varios asintieron mientras los dioses le fruncían el ceño a Percy.

¿Qué había dicho Medusa? «No seas un peón de los Olímpicos, querido. Estarás mejor como estatua. Sufrirás menos daño. Mucho menos.» Me puse en pie. — Ahora vuelvo. — Percy -me llamó Annabeth-.

que vas a hacer, Percy_ preguntó Sally.

ya verán_ dijo Percy.

¿Qué estás…? En el fondo del almacén encontré el despacho de Medusa. Sus libros de contabilidad mostraban sus últimos encargos, todos envíos al inframundo para decorar el jardín de Hades y Perséfone.

a mi esposa le gustan esas estatuas_ dijo Hades cuando todos voltearon a verlo.

algo que nunca entendí_ dijo Nico_ son horribles_ añadió.

Según una factura, la dirección del inframundo era Estudios de Grabación El Otro Barrio, West Hollywood, California. Doblé la factura y me la metí en el bolsillo. En la caja registradora encontré veinte dólares, unos cuantos dracmas de oro y unos embalajes de envío rápido del Hermes Nocturno Express. Busqué por el resto del despacho hasta que encontré una caja adecuada. Regresé a la mesa de picnic, metí dentro la cabeza de Medusa y rellené el formulario de envío. Los Dioses Monte Olimpo Planta 600 Edificio Empire State Nueva York, NY Con mis mejores deseos, Percy Jackson

Luke dejo de leer, mientras todos miraban a Percy como si se hubiera vuelto loco.

se la mandaste a los dioses_ preguntó Reyna_ y con una nota que podría sonar desafiante.

como te..._ Zeus no pudo continuar cuando Apolo empezó a reír, contagiando a Hermes, luego a Hefesto, al final la mayoría de los dioses parecía divertido.

eso si que es tener agallas_ dijo Ares, que parecía estar pasándolo genial.

nuestro hijo, se va a hacer matar un día de estos_ dijo Poseidón a Sally que asintió.

— Eso no va a gustarles -me avisó Grover-. Te considerarán un impertinente.

es un impertinente_ dijeron todos los dioses, unos molestos, otros muy divertidos.

Metí unos cuantos dracmas de oro en la bolsita. En cuanto la cerré, se oyó un sonido de caja registradora. El paquete flotó por encima de la mesa y desapareció con un suave «pop». — Es que soy un impertinente -respondí.

ya nos dimos cuenta_ dijo Jason.

Miré a Annabeth, a ver si se atrevía a criticarme. No se atrevió. Parecía resignada al hecho de que yo tenía un notable talento para fastidiar a los dioses.

así es_ asintió Annabeth.

será mejor que me vaya haciendo a la idea_ suspiró la pequeña.

— Vamos -murmuró-. Necesitamos un nuevo plan.

es el final del capitulo_ dijo Luke cerrando el libro.