Percy Jackson le pertenece a
Rick Riordan.
Hola, espero que les guste el capitulo, por favor voten y comenten que les parecio.
Pasado: normal.
futuro: negrita.
quiero leer yo_ pidió Mitchell, recibiendo el libro_ que suerte la mía_ bufó.
me aboco a mi muerte_ leyó.
como_ preguntaron Sally y Poseidón.
debe ser una exageración_ dijo Zeus_ el chico esta vivo.
el titulo no dice que morí, solo que me lance a la muerte_ dijo Percy_ tienen que seguir leyendo_ añadió cuando sus padre lo miraron fijamente.
Pasamos dos días viajando en el tren Amtrak, a través de colinas, ríos y mares de trigo ámbar. No nos atacaron ni una vez, pero tampoco me relajé.
muy bien_ dijo Ares_ ya vas aprendiendo, chico.
Me daba la sensación de que viajábamos en un escaparate, que nos observaban desde arriba y puede que también desde abajo, que había algo acechando, a la espera de la oportunidad adecuada.
pues si_ dijo Lee_ arriba te miran los dioses_ abajo esta Hades y lo monstruos.
gracias, la confirmación me hace sentir mejor_ dijo Percy con sarcasmo.
Intenté pasar inadvertido porque mi nombre y mi foto aparecían en varios periódicos de la costa Este. ElTrenton Register-News mostraba la fotografía que me hizo un turista al bajar del autobús Greyhound. Tenía la miradaida. La espada era un borrón metálico en mis ía podido ser un bate de béisbol o un palo de lacrosse.
recuerdo esa foto_ dijo Rachel_ le dije a mi padre que era una espada, pero el dijo que estaba imaginando cosas, como siempre.
yo le dije a mi padre que ese chico no parecía un criminal_ dijo Piper_ te acuerdas papa_ preguntó.
lo hago_ dijo Tristan.
En el pie de foto se leía: «Percy Jackson, de doce años de edad, buscado para ser interrogado acerca de la desaparición de su madre hace dos semanas. Aquí se leve huyendo del autobús en que abordó a varias ancianas.
abordó a varias ancianas_ preguntó Percy, ellas lo habían atacado.
tiene razón en que son bastante viejas_ dijo Annabeth.
pero yo no las aborde_ dijo Percy.
los mortales siempre nos acusan, no vale la pena enojarse_ dijo Austin.
El autobús explotó en una carretera al este de NuevaJersey poco después de que Jackson abandonara ellugar.
quien apuesta a que creyeron que Percy puso una bomba o algo así_ preguntó Luke.
sabemos que eso creyeron_ dijo Clarisse.
Según las declaraciones de los testigos, la policíacree que el chico podría estar viajando con dos cómplices adolescentes.
no es del todo falso_ dijo Thalia.
Su padrastro, Gabe Ugliano, ha ofrecido una recompensa en metálico por cualquier información que conduzca a su captura.»
recompensa voy a dar yo a quien me traiga la cabeza de ese mortal_ dijo Poseidón, haciendo que Ares, Hermes y Apolo se levantaran.
siéntense_ ordenó Zeus_ aun no hemos terminad la lectura_ les recordó.
bueno_ dijeron los tres dioses decepcionados.
— No te preocupes -me dijo Annabeth-. Los policíasson mortales, no podrán encontrarnos. -Pero no parecía muy segura de sus palabras.
no lo estaba_ dijo Annabeth_ solo quería animarte.
Pasé el resto del día paseando por el tren (lo pasaba fatal sentado quieto) o mirando por las vez vi una familia de centauros galopar por un campo de trigo, con los arcos tensados, mientras cazaban el almuerzo. El hijo centauro, que sería del tamaño de un niño de segundo curso montado en poni, me vio y saludó con la mano.
que suerte tuviste_ dijo Lacy_ no muchos pueden decir que vieron un centauro bebe_ varios asintieron.
fue genial_ dijo Percy.
Miré alrededor en el vagón, pero nadie más los había visto. Todos los adultos estaban absortos en susordenadores portátiles o revistas.
con la tecnología dentro de poco la niebla ya no será necesaria- dijo Atenea_ los mortales no le prestan atención a nada cuando esas esas cosas.
En otra ocasión, por la tarde, vi algo enorme moviéndose por un bosque. Habría jurado que era un león,sólo que no hay leones sueltos en América, y aquel bichoera del tamaño de un todoterreno militar. Su melenarefulgía dorada a la luz de la tarde. Después saltó entre los árboles y desapareció.
entonces lo habías visto antes_ preguntó Thalia, Percy asintió.
de que hablan_ preguntó Poseidón_ has vuelto a ver la león.
una vez_ fue lo único que dijo Percy.
El dinero de la recompensa por devolver al caniche nos había dado sólo para comprar billetes hasta nos alcanzaba para literas, así que dormitábamos en nuestros asientos. El cuello se me quedó hecho un cuatro. Intenté no babear, ya que Annabeth se sentaba a mi lado.
eso es tan encantador_ dijo Afrodita.
que tiene de encantador_ le preguntó Percy a Annabeth, que simplemente agito la cabeza con una sonrisa.
Grover no paraba de roncar, balar y despertarme.
lo siento_ murmuró Grover sonrojado.
Una vez se revolvió en el asiento y se le cayó un pie de pega. Annabeth y yo tuvimos que ponérselo de nuevo antes de que los otros pasajeros se dieran cuenta. — Vale -me dijo Annabeth en cuanto terminamos deponerle la zapatilla a Grover-, ¿quién quiere tu ayuda?
que directa_ dijeron todos.
y yo que creí que ya empezarían a llevarse bien_ dijo Sally.
solo esperen a escuchar_ dijo Annabeth.
— ¿Perdona? — Hace un momento, cuando estabas durmiendo, murmurabas «No voy a ayudarte».
ven_ preguntó Annabeth_ quería saber de sus sueño.
no puedes culparnos_ dijo Silena con una pequeña sonrisa.
¿Con quién soñabas? No quería contárselo. Era la segunda vez que soñaba con la voz maligna del foso, pero me preocupaba tanto que al final se lo dije. Annabeth reflexionó un rato. — No parece que se trate de Hades -dijo por fin-.
al fin_ dijo Hades_ ya era de que reconocieran que no soy yo_ añadió.
dijo no parece_ dijo Deméter.
Siempre aparece encima de un trono negro, y nunca ríe.
si me rio_ dijo Hades.
de cosas malas_ dijo Poseidón.
una risa es una risa_ dijo Hades.
— Me ofreció a mi madre a cambio. ¿Quién más podría hacer eso? —
es cierto sabemos que eres tu quien la tiene_ dijo Afrodita.
Supongo... pero si lo que quería es que lo ayudaras a salir del inframundo,
no necesito su ayuda para salir del inframundo_ dijo Hades.
si lo que busca es desatar una guerra contra los Olímpicos, ¿por qué te pide que le lleves el rayo maestro si ya lo tiene? Negué con la cabeza, deseando conocer la respuesta.
porque mi padre no lo tiene_ dijo Hazel_ el no es quien lo robo.
ahora lo sabemos_ dijo Annabeth, Hades le daba una breve mirada a su hija.
Pensé en lo que Grover me había contado, que las Furias del autobús parecían buscar algo. «¿Dónde está? ¿Dónde?» Quizá Grover presentía mis emociones. Roncó en sueños, murmuró algo sobre verduras y volvió la cabeza.
Grover se puso muy rojo cuando todos estallaron en carcajadas.
y a penas es la primer misión_ gimió Grover para sus adentros.
Annabeth le remetió la gorra para que le tapara los cuernos.— Percy, no puedes hacer un trato con Hades. Ya lo sabes, ¿verdad? Es mentiroso, no tiene corazón y sí mucha avaricia.
oye_ dijeron Nico y Hazel.
no deberías juzgar sin conocer, niña_ espetó Hades, Annabeth apretó los dientes y miro fijamente al dios, pero la adolescente no se contuvo.
Thalia era mi amiga_ respondió Annabeth_ y usted la mato, delante de mi, usted mando a los monstruos que nos persiguieron hasta el campamento y casi nos matan varias veces, es el culpable de muchas de mis pesadillas...
Annabeth_ la detuvo Atenea_ creo que ella tiene razones mas que suficientes para pensar así de ti, tío_ dijo queriendo acabar con el asunto, Hades hizo un gesto con la cabeza y volvió a mirar el libro.
No me importa que sus Benévolas no se mostraran tan agresivas esta vez...— ¿Esta vez? ¿Quieres decir que ya te habías encontrado con ellas antes? Se sacó su collar y me mostró una cuenta blanca pintada con la imagen de un pino, uno de sus premios por concluir un nuevo verano. — Digamos que no tengo ningún aprecio por el Señor de los Muertos.
si no lo dices no e entero_ dijo Nico.
las cosas han cambiado_ dijo Annabeth_ tengo a Thalia y he tenido tiempo para pensar bien las cosas y entender otras, ya no pienso lo mismo de Hades.
supongo que es suficiente_ dijo Hades.
No puede tentarte para hacer un trato a cambio de tu madre.
es su madre Annabeth, no va a ser nada fácil_ dijo Miranda.
nunca dije que lo fuera_ dijo Annabeth.
— ¿Qué harías tú si fuera tu padre? —
aquí viene_ susurró Annabeth al ver como la expresión de su yo pasado se endurecía mientras Frederick, prestaba mas atención a la lectura, ansiando la respuesta.
Eso es fácil -contestó-. Lo dejaría pudrirse. —
Annabeth_ dijo Atenea mientras Frederick agachaba la mirada, por supuesto que a su hija no le importaría lo que le pasara.
lo dices en serio_ preguntó Frank asombrado.
si_ dijo Annabeth, Frederick se estremeció ante la frialdad en su voz.
no lo sé_ susurró Annabeth, ahora haría lo que sea por su padre, pero en ese tiempo guardaba mucho resentimiento, Percy la abrazó con fuerza sabiendo el debate que estaba teniendo consigo misma.
¿A qué viene eso? Annabeth me miró fijamente con sus ojos grises. Tenía la misma expresión que le había visto en el bosque cuando desenvainó la espada contra el perro del infierno.
se lo vas a decir_ preguntó Thalia, que había atraído a la pequeña Annabeth mas cerca de ella_ a nosotros nos costó mucho que nos lo dijeras.
Percy tiene algo que hace que te abras a él_ dijo Annabeth.
— A mi padre le molesto desde el día que nací, Percy-dijo-. Nunca le gustaron los niños.
eso no es cierto Annabeth_ dijo Frederick_ eres mi hija.
Cuando me tuvo, le pidió a Atenea que me recogiera y me criara en el Olimpo, porque él estaba demasiado ocupado con su trabajo.
no es eso_ dijo Frederick_ yo era joven, no sabia que iba a hacer contigo.
no es excusa_ dijo Annabeth.
claro que no, pero..._ Frederick, se interrumpió viendo que a ella realmente no le importaba lo que tuviera que decir.
A ella no le hizo mucha gracia. Le dijo que los héroes tienen que ser criados por su padre mortal.
así es_ dijo Atenea_ seria demasiado peligroso ser criados por nosotros.
lo sabemos_ dijeron los semidioses.
— Pero ¿cómo...? Es decir, supongo que no naciste en un hospital. — Aparecí en la puerta de mi padre, en una cesta de oro, transportada desde el Olimpo por Céfiro, el Viento del Oeste.
que limusina ni nada, las cestas de oro son los de hoy_ dijo Leo, todos asintieron muy serios, logrando sacarle una sonrisita a Annabeth.
Cualquiera recordaría el momento como un milagro, ¿no?
pues si_ dijo Tristan_ tal vez eso me habría ayudado a entender mejor a Pipes_ añadió.
ella no llegó así_ preguntó Frederick.
son situaciones diferentes_ dijo Afrodita.
Y hasta sacaría unas fotos digitales o algo así.
Frederick hizo una pequeña mueca, eran muy escazas las fotos que tenia de Annabeth, ahora le gustaría haber sacado una foto de ese día.
Pues bien, siempre hablaba de mi llegada como si fuera lo más molesto que le hubiera sucedido en la vida.
no lo es, Annie..._ intentó Frederick.
Annabeth_ dijo Annabeth.
Cuando cumplí cinco años, se casó y se olvidó por completo de Atenea.
Annabeth resopló ante eso, odiaba el día en que ella llegó a la vida de su padre.
Se buscó una mujer mortal «normal» y un par de hijos mortales «normales»,
no te gustaban los niños y tuviste dos hijos mas_ preguntó Sally.
no es que no me gustaran los niños_ dijo Frederick.
solo no le gustaba su hija rara_ dijo Annabeth.
yo te amaba Annabeth_ dijo Frederick, la niña no dignifico eso con una respuesta, peor la adolescente, tenia una pequeña sonrisa sabiendo que su padre si la quería, pero claro nadie se dio cuenta.
e intentó fingir que yo no existía.
eso no..._ intento Frederick.
es exactamente lo que paso_ espetó Annabeth.
tranquila, Annabeth, no vale la pena que discutas_ dijo Luke, Annabeth asintió, pero no creía que pudiera contenerse.
Miré por la ventanilla del tren. Vi las luces de una ciudad dormida a toda velocidad. Quería que Annabeth se sintiera mejor, pero no sabía cómo lograrlo.
no había nada que pusieras hacer_ dijo Annabeth_ pero al final hiciste mas de lo que podría pedir.
no hice nada_ dijo Percy.
— Mi madre se casó con un hombre absolutamente espantoso -le conté-. Grover dice que lo hizo para protegerme, para ocultarme tras el aroma de una familia humana. A lo mejor tu padre intentaba hacer lo mismo.
a menos que la madrastra de Annabeth apeste, lo dudo_ dijo Kayla.
siendo hija de Atenea, tal vez bastaba con el aroma de cualquier otra mujer_ dijo Percy, mirando mal a quien se atreviera a discutir.
gracias Percy, pero no es eso_ dijo Annabeth.
Annabeth seguía jugueteando con su collar. No dejaba de pellizcar el anillo de oro de la universidad, que colgaba entre las cuentas. Se me ocurrió que el anillo probablemente era de su padre. Me pregunté por qué lo llevaba si lo odiaba tanto.
Frederick se animo un poco ante eso.
no es asunto tuyo_ dijo Annabeth.
por eso no pregunte_ dijo Percy, entendiendo que no debía ser fácil que todos sepan su historia.
— No le importo -dijo-. Su mujer, mi madrastra, me trataba como a un monstruo. No me dejaba jugar con sus hijos.
eso es horrible_ dijo Hestia_ claro que querías jugar con tus hermanitos.
mis unicos hermanos son hijos de Atenea_ dijo Annabeth.
ellos no tienen la culpa Annabeth_ dijo Malcolm suavemente.
lo sé_ dijo Annabeth_ pero realmente no tuvimos oportunidad de acercarnos.
A mi padre le parecía bien. Cada vez que pasaba algo peligroso (lo típico, que llegaban los monstruos), los dos me miraban con resentimiento, como diciéndome:«¿Cómo te atreves a poner en peligro a nuestra familia?
solo queríamos protegerlos a todos_ dijo Frederick.
querías proteger a tu familia normal_ dijo Annabeth_ te importaba muy poco lo que me ocurriera.
no es así, Annabeth_ dijo Frederick_ me preocupaba constantemente que algo te pasara_ aseguró.
no te creo_ dijo Annabeth_ tu nunca me quisiste, especialmente después de que ella llegó_ se le empañaron los ojos, pero mantuvo las lagrimas a raya.
»Al final lo entendí: no me querían. Así que me escapé. — ¿Cuántos años tenías? — Los mismos que cuando entré en el campamento. Siete.
Frederick recordaba con dolorosa claridad el día en que Annabeth se fue, recuerda haberla buscado y no dar con ella.
eras demasiado joven para estar sola_ dijo Sally.
cualquier cosa era mejor que quedarme en esa casa_ dijo Annabeth.
— Pero... no podías llegar sola hasta la colina Mestiza. — No, sola no. Atenea me vigilaba, me guió hasta conseguir ayuda. Hice un par de amigos inesperados que cuidaron de mí, al menos durante un tiempo.
Thalia_ dijo Piper.
y Luke_ dijo Annabeth_ ellos me encontraron y me cuidaron, a pesar de estar en las mismas condiciones que yo.
eras tan pequeña_ Luke sonrió al recordar_ no había manera de dejarte.
se veía tan lida intentando matarnos_ dijo Thalia con cariño_ era una cosita muy valiente_ Annabeth les sonrió a ambos.
Quería preguntar qué había ocurrido, pero Annabeth parecía absorta en sus recuerdos. Así que escuché los ronquidos de Grover y miré por la ventanilla del tren, mientras los campos oscuros de Ohio pasaban a toda velocidad. Hacia el final de nuestro segundo día en el tren, el 13 de junio, ocho días antes del solsticio de verano, cruzamos unas colinas doradas y el río Mississipi hasta San Luis. Annabeth estiró el cuello para ver el famoso arco, el Gateway Arch, que a mí me pareció una enorme asa de bolsa de la compra en medio de la ciudad. —
Atenea y sus hijos miraron a Percy horrorizados ante eso.
ahora que lo pienso, eso parece_ dijo Poseidón.
no lo hace_ dijo Atenea.
no podías darle una mejor descripción_ preguntó Annabeth_ siempre he querido verlo_ añadió.
lo siento_ dijo Percy.
Quiero hacer eso -suspiró. — ¿El qué? -pregunté. — Construir algo como eso. ¿Has visto alguna vez el Partenón, Percy? — Sólo en fotos. — Algún día iré a verlo en persona.
debe ser hermoso_ dijo Annabeth con expresión soñadora, Atenea le sonrió.
Voy a construir el mayor monumento a los dioses que se haya hecho nunca. Algo que dure mil años.
Los dioses miraron a la niña con distintas expresiones, algunos complacidos, otros con agradecimiento, mientras Atenea parecía orgullosa.
lo que estas haciendo durara mas de mil años_ dijo Percy en su oído, Annabeth esperaba que así fuera y que los dioses o.
Me reí. — ¿Tú? ¿Arquitecta? -
que significa eso_ preguntó Annabeth, levantando una ceja.
no creo que lo dijera como un insulto_ dijo Percy.
No sé por qué, la idea de una Annabeth quietecita y dibujando todo el día me hizo gracia. Se ruborizó.—
por el THDA_ dijo Percy_ pero ahora se que si es capaz_ añadió.
Sí, arquitecta. Atenea espera de sus hijos que creen cosas, no sólo que las rompan, como cierto dios delos terremotos que me sé muy bien.
hey_ se quejó Poseidón.
no puedes negar que tiene razón_ dijo Atenea.
Observé los remolinos en el agua marrón del Mississipi. — Perdona -dijo Annabeth-. Eso ha sido una maldad.
solo un poco_ dijo Reyna.
— ¿No podríamos colaborar un poquito? decir... ¿es que Atenea y Poseidón nunca han cooperado? Annabeth tuvo que pensarlo. — Supongo que... en el tema del carro -dijo, vacilante-. Lo inventó mi madre, pero Poseidón creó los caballos con las crestas de las olas. Así que tuvieron que trabajar juntos para completarlo.
tuvo un buen resultado_ dijo Poseidón_ podríamos seguir cooperando, pero Atenea se niega.
y porque será_ preguntó Atenea.
eres demasiado orgullosa_ explicó Poseidón.
— Entonces también podemos hacerlo nosotros, ¿no? Llegamos a la ciudad, Annabeth seguía mirando el arco mientras desaparecía detrás de un edificio. — Supongo -dijo al final.
y por lo visto, resulto muy bien_ dijo Silena.
mejor de lo que te imaginas_ dijo Percy.
Entramos en la estación Amtrak del centro de la ciudad. La megafonía nos indicó que había tres horas de espera antes de partir hacia Denver. Grover se estiró. Antes de despertarse por completo, dijo:— Comida. — Venga, chico cabra -dijo Annabeth-. Vamos a hacer turismo cultural. — ¿Turismo? — El Gateway Arch. Puede que sea mi única oportunidad de subir.
no puedo creer que vayan a hacer turismo en una misión_ dijo Jason.
que mas podíamos hacer_ dijo Annabeth_ teníamos tiempo y cualquier cosas era mejor que quedarse ahí.
¿Venís o no? Grover y yo intercambiamos miradas. Yo quería decir que no, pero supuse que si Annabeth pensaba ir de todos modos, no podíamos dejarla sola tan tranquilamente.
pues no_ dijoFrank no seria correcto.
no es como si ir al arco fuera una tortura_ dijo Annabeth_ al menos no tendremos que estar quietos.
Grover se encogió de hombros. — Si hay un bar sin monstruos, vale. El arco estaba a un kilómetro y medio de la estación. A última hora, las colas para entrar no eran tan largas. Nos abrimos paso por el museo subterráneo, vimos vagones cubiertos y otras antiguallas del mil ochocientos. No era muy emocionante, pero Annabeth no dejó de contarnos cosas interesantes de cómo se había construido el arco, y Grover no dejó de pasarme gominolas, así que tampoco me aburrí.
yo habría querido irme de inmediato_ dijo Travis, varios asintieron.
no si te llevara Katie y te ofrecieran comida_ dijo Connor.
tienes razón, hermanos mío_ aceptó Travis.
bueno saber_ dijo Katie.
No obstante, no dejé de mirar alrededor, a las demás personas de la fila. — ¿Hueles algo? -le susurré a Grover. Sacó la nariz de la bolsa de gominolas lo suficiente para inspirar. —Estamos bajo tierra -dijo con cara de asco-. El aire bajo tierra siempre huele a monstruos. Probablemente no signifique nada.
adivinare, si significaba algo_ dijo Zoe.
si_ asintieron los tres.
genial_ dijo Sally.
Pero yo tenía un mal presentimiento, la impresión de que no deberíamos estar allí. — Chicos -les dije-, ¿sabéis los símbolos de poder de los dioses? Annabeth estaba intentando leer la historia del arco, pero levantó la vista.
pero si ya te la sabes_ dijo Luke.
es diferente leer lo que dice ahí_ dijo Annabeth.
— ¿Sí? — Bueno, Hade... -Grover se aclaró la en un lugar público... ¿Te refieres a nuestro amigo de abajo? —
nuestro amigo de abajo, en serio_ preguntó Hades, sobre las risas de sus hermanos, Grover se encogió de hombros tímidamente.
Esto... sí, claro -contesté-. Nuestro amigo de muy abajo.
y yo que estaba contemplando dejarlo vivir_ dijo Hades.
¿No tiene un gorro como el de Annabeth? — ¿El yelmo de oscuridad? -dijo ella-. Sí, ése es su símbolo de poder. Lo vi junto a su asiento durante el concilio del solsticio de invierno. — ¿Estaba allí? -pregunté. Asintió. — Es el único momento en que se le permite visitar el Olimpo: el día más oscuro del año.
porqué_ preguntó Leo.
cosas malas pasarían si yo no asistiera_ dijo Hades.
eso me sonó ha amenaza_ le dijo Piper a Leo, que asintió.
Pero si lo que he oído es cierto, su casco es mucho más poderoso que mi gorra de invisibilidad. —
por supuesto que si_ dijo Hades.
Le permite convertirse en oscuridad -confirmó Grover-. Puede fundirse con las sombras o atravesar paredes. No se le puede tocar, ver u oír. Y es capaz de irradiar un miedo tan intenso que puede volverte loco o paralizarte el corazón. ¿Por qué crees que todas las criaturas racionales temen la oscuridad?
tiene sentido_ dijo Frank.
tambien esta el hecho de que muchos de los monstruos prefieren la oscuridad_ dijo Hades.
— Pero entonces... ¿cómo sabemos que no está aquí justo ahora, vigilándonos? -pregunté. Annabeth y Grover intercambiaron sendas miradas. — No lo sabemos -repuso Grover. —
no creo que esa fuera la respuesta que buscaba_ dijo Will.
tengo mejores cosas que hacer que estar espiándolos_ dijo Hades.
Gracias, eso me hace sentir mucho mejor -respondí-. ¿Te quedan gominolas azules?
todos miraron fijamente a Percy antes de estallar en carcajadas.
Casi había conseguido dominar mis frágiles nervios cuando vi el curioso ascensor que iba a llevarnos hasta la cima del arco y supe que tendría problemas. No soporto los lugares cerrados. Me vuelven loco.
eso viene con ser mi hijo_ dijo Poseidón_ al mar no le gusta que lo contengan_ explicó.
podrías haber dicho algo_ dijo Annabeth.
no fue tan malo_ dijo Percy.
Nos apretujaron en una de las cabinas, junto a una señora gorda y su perro, un chihuahua con collar de estrás. Supuse que debía de ser un chihuahua lazarillo, porque ningún guardia le dijo nada a la señora.
no existen los chihuahuas lazarillos_ dijo Will_ o si_ preguntó con algo de duda.
no lo creo_ dijo Apolo.
entonces porque no le dijeron anda_ dijo Zoe_ monstruo_ preguntó.
lo mas probable_ dijo Artemisa.
Empezamos a subir por el interior del arco. Nunca había estado en un ascensor curvo, y a mi estómago no le entusiasmó la experiencia.
te entiendo perfectamente_ pensó Thalia.
— ¿No tenéis padres? -preguntó la gorda. Tenía ojos negros y brillantes; dientes puntiagudos y manchados de café; llevaba un sombrero tejano de a la flácida, y un vestido que le sacaba tantos michelines que parecía un zepelín vaquero. — Se han quedado abajo -respondió Annabeth-. Les asustan las alturas. — Oh, pobrecillos. El chihuahua gruñó y la mujer le dijo: — Venga, hijito, ahora compórtate.
hijito_ preguntaron varios.
no seria la primera en llamar hijo a su perro_ dijo Piper.
es cierto_ asintió Silena, aunque ya todos sabían que no era muy posible que fuera una mujer normal.
-El perro tenía los mismos ojos brillantes de su dueña, inteligentes y malvados.— ¿Se llama Igito? -pregunté. — No -contestó la señora y sonrió, como si eso lo aclarara todo.
seguro lo hace_ dijo Connor_ pero tendrás que esperar para entenderlo.
así fue_ pensó Percy.
Encima del arco, la plataforma de observación me recordó a una lata de refresco enmoquetada. Filas de pequeñas ventanitas daban a la ciudad por un lado y al río por el otro. La vista no estaba mal, pero si hay algo que me guste menos que un espacio reducido, es un espacio reducido a ciento ochenta metros de altura. No tardé en sentirme mal.
no te culpo_ dijo Nico_ debió ser horrible.
esa fue la parte menos horrible_ dijo Percy.
y que lo digas_ dijeron Grover y Annabeth.
Annabeth no dejó de hablar de los soportes estructurales, y de que ella habría hecho más grandes las ventanas y el suelo transparente.
solo lo haces peor_ dijo Nico, poniéndose verde de solo imaginarlo, igual que Thalia.
estas bien_ preguntó Jason viendo raro a su hermana.
si, solo algo cansada_ dijo Thalia.
Probablemente habría podido quedarse horas allí arriba, pero, por suerte para mí, el guarda anunció que la plataforma de observación cerraría en pocos minutos. Conduje a Grover y Annabeth hacia la salida, los hice subir a una cabina del ascensor y, cuando estaba a punto de entrar yo también, reparé en que ya había dos turistas dentro. No quedaba espacio para mí. — Siguiente coche, señor -dijo el guarda. — ¿Bajamos y esperamos contigo? -dijo Annabeth. Pero eso iba a ser un lío y tardaríamos aún más tiempo, así que dije: — No, no pasa nada. Nos vemos abajo, chicos.
no es lo mas sensato separarse_ dijo Artemisa_ pero es cierto que eso los demoraría mas.
de cualquier manera ya lo hicieron_ dijo Sally, esperando que las cosas no sean tan malas como estaba imaginando.
Grover y Annabeth parecían algo nerviosos, pero dejaron que la puerta se cerrara. Su cabina desapareció por la rampa. En la plataforma sólo quedábamos yo, un crío con sus padres, el guarda y la gorda del chihuahua. Le sonreí incómodo y ella me devolvió la sonrisa y se pasó la lengua bífida por los dientes. Un momento. ¿Lengua bífida? Antes de que pudiese decidir que efectivamente había visto eso, el chihuahua saltó hacia mí y empezó aladrarme.
los chihuahuas siempre hacen eso_ dijo Beckendorf_ a esas ratas no les da miedo nada.
no los llames ratas_ dijo Silena_ pero si, son muy valientes.
la verdad es que si parecen ratas_ dijo Jake.
son preciosos_ dijo Nyssa.
chicos, en serio van a discutir por esto_ preguntó Hefesto.
— Bueno, bueno, hijito -dijo la señora-. ¿Te parece éste un buen momento? Tenemos delante a esta gente tan amable. — ¡Perrito! -dijo el niño pequeño-. ¡Mira, un perrito! Sus padres lo apartaron. El chihuahua me enseñó los dientes y de su hocico negro empezó a salir espuma. —
creo que esta algo ansioso_ dijo Michael.
cuando no lo están_ preguntó Lee.
Bueno, hijo -susurró la gorda-. Si insistes. El estómago se me congeló. — Oiga, perdone, ¿acaba de llamar hijo a este chihuahua? — Quimera, querido -me corrigió la gorda-. No es un chihuahua. Es fácil confundirlos.
es que se parecen tanto_ dijo Hazel con sarcasmo.
bueno, Percy l vio como uno_ dijo Reyna.
Se remangó las mangas vaqueras y reveló una piel azulada y escamosa. Cuando sonrió, sus dientes eran colmillos. Las pupilas de sus ojos eran rajitas como de reptil. El chihuahua ladró más alto, y con cada ladrido crecía. Primero hasta adoptar el tamaño de un doberman, después hasta el de un león. Entonces el ladrido se convirtió en rugido.
eso si suena como una quiera_ dijo Luke.
creo que lo prefería de chihuahua_ dijo Kayla.
El niño pequeño gritó. Sus padres lo arrastraron hacia la salida, detrás del guarda, que se quedó atónito, mirando al monstruo con la boca abierta.
es posible que pudieran ver a través de la niebla_ dijo Apolo.
Quimera era ahora tan alta que tenía la peluda espalda pegada al techo. La melena de la cabeza de león estaba cubierta de sangre seca, el cuerpo y las pezuñas eran de cabra gigante, y por cola tenía una serpiente, tres metros de cola de cascabel.
ya se que es malo, pero me gustaría verlo_ dijo Mitchell.
si no esta intentando matarte hasta podría ser hermoso_ dijo Lacy.
supongo que si_ dijo Percy.
El collar de estrás aún le colgaba del cuello, y la medalla para perros del tamaño de una matrícula era fácilmente legible: «Quimera: tiene la rabia,
lo note en cuanto empezó a arrojar espuma por la boca_ dijo Hazel.
escupe fuego, es venenoso. Si lo encuentran, por favor, llamen al Tártaro, extensión 954.
se puede llamar al tártaro_ preguntó Rachel, incrédula.
por supuesto_ dijo Hades.
»Reparé en que ni siquiera había destapado el bolígrafo.
Percy_ gimió Poseidón.
como es que sigues vivo_ preguntó Dionisio.
Tenía las manos entumecidas. Estaba a tres metros de las fauces sangrientas de Quimera y sabía que, en cuanto me moviera, la criatura se abalanzaría sobre mí.
lo hará_ dijo Ares_ pero tampoco te puedes quedar quieto.
seria genial que no te mostraras tan emocionado_ dijo Poseidón.
La señora serpiente dejó escapar un silbido que bien podría haber sido una risa. — Siéntete honrado, Percy Jackson.
y porque me sentiría honrado_ preguntó Percy.
equidna no ataca a cualquiera_ dijo Hera.
El señor Zeus rara vez me permite probar un héroe con uno de los de mi estirpe.
y no se te ocurrió mejor momento que en una misión para conseguir tu propio rayo_ preguntó Poseidón.
no debo estar convencido de que no lo tenga_ dijo Zeus, pero parecía algo avergonzado.
¡Pues yo soy la madre de los monstruos, la terrible Equidna! Me quedé mirándola y sólo atiné a decir: — ¿Eso no es una especie de oso hormiguero?
no se si eres muy valiente o muy estúpido_ dijo Ares, sobre las risas de todos.
un poco de ambos_ dijeron los griegos futuros.
Aulló y su rostro ofidio se volvió marrón verdoso de la rabia.—
no le gusta la comparación_ dijo Hera.
¡Detesto que la gente diga eso! ¡Odio Australia! Mira que llamar a ese ridículo animal como yo. Por eso, Percy Jackson, ¡mi hijo va a destruirte! Quimera cargó, sus dientes de león rechinando. Conseguí saltar a un lado y evitar el mordisco.
vamos Percy_ dijo Luke_ se que tu puedes.
si esta aquí es que pudo_ dijo Atenea.
bueno..._ dijo Percy.
Acabé junto a la familia y el guarda, todos gritando e intentando abrir las puertas de emergencia. No podía consentir que les hiciera daño.
es raro ver a un hombre al que le importen los demás_ pensó Zoe, especialmente si no los conoce.
Destapé la espada, corrí al otro lado de la plataforma y grité: — ¡Ey, chihuahua! Quimera se volvió con insólita rapidez y, antes de que mi espada estuviese dispuesta, abrió su pestilente boca y me lanzó directamente un chorro de fuego. Logré arrojarme a un lado y la moqueta se incendió, desprendiendo un calor tan intenso que casi me deja sin cejas. Por detrás de donde me encontraba un instante antes, en uno de los lados del arco había ahora un boquete. Se veía el metal fundido por los bordes. «Fantástico -pensé-. Acabamos de cargarnos un monumento nacional.
el primero de muchos_ dijo Annabeth.
no es mi culpa que los monstruos sientan fascinación por matarme en esos lugares_ dijo Percy.
cuantos monumentos has destruido_ preguntó Atenea.
no quiere saber_ dijo Percy.
»Anaklusmos ya estaba preparada y cuando Quimera se dio la vuelta, le lancé un mandoble al cuello.
no_ advirtieron los dioses_ eso no funcionara.
lo aprendí del modo difícil_ dijo Percy.
Ese fue mi error: la hoja chisporroteó contra el collar de perro y la inercia del impulso me desequilibró. Intenté recuperarme al tiempo que me defendía de la fiera boca de león, pero descuidé por completo la cola de serpiente, que se sacudió y me hincó los colmillos en la pantorrilla. Sentí la pierna entera arder.
eso hizo que varios perdieran el color.
como es que..._ preguntó Sally sin poder terminar la pregunta.
los venenos funcionan mas lento en mis hijos_ dijo Poseidón_ pero aun así, no veo como conseguiste ayuda lo suficientemente rápido.
ya sale_ dijo Percy.
Intenté clavarle la espada en la boca, pero la cola se revolvió y me hizo trastabillar. La espada se me escurrió entre las manos y cayó por el boquete a las aguas del Mississipi.
encima de todo, ahora estas desarmado_ dijo Hermes.
Conseguí ponerme en pie, pero sabía que había perdido. Estaba desarmado. Sentía el veneno mortal subiéndome hacia el pecho. Recordé que Quirón había dicho que la espada siempre regresaría a mí, pero no había bolígrafo alguno en mi bolsillo. Quizá había ido aparar demasiado lejos, o tal vez sólo regresaba en forma de bolígrafo.
puede regresar en espada_ dijo Quirón_ pero tardara un poco mas, porque en esa forma es mas visible.
entonces tendrás que esperar un poco mas_ dijo Katie.
pero no tiene tiempo para esperar_ dijo Travis.
No lo sabía, y tampoco iba a vivir lo suficiente para averiguarlo. Retrocedí hacia el muro y Quimera avanzó, gruñendo y exhalando vaho por su asquerosa boca. La serpiente, Equidna, se carcajeó. — Ya no hacen héroes como los de antes, ¿eh, hijo?
somos mejores, no_ dijo Michael.
así es_ dijo Apolo.
los héroes del pasado no eran tan buenos como la mayoría cree_ dijo Zoe, al menos esos muchachos se veían mas decentes.
El monstruo gruñó. No parecía tener prisa por acabar conmigo, ahora que me había vencido. Miré al guarda y a la familia. El chavalín se escondía tras las piernas de su padre. Tenía que proteger a aquella gente. No podía morir sin más.
realmente eres un buen muchacho_ dijo Afrodita, mientras Sally, pese a la preocupación parecía muy orgullosa.
Intenté pensar, pero me dolía todo el cuerpo y la cabeza me daba vueltas. Me enfrentaba a un monstruo enorme que escupía fuego y a su madre, y tenía miedo. No podía huir, así que me acerqué al borde del boquete y miré. Allá abajo, el río brillaba.
eso es_ dijo Poseidón_ lánzate.
son 180 metros_ dijo Nyssa.
aun así, puede hacerlo_ dijo Poseidón.
Si moría, ¿se marcharían los monstruos? ¿Dejarían en paz a los humanos?
lo harían_ asintió Zeus.
— Si eres hijo de Poseidón -silbó Equidna-, no debes tener miedo al agua. Salta, Percy Jackson. Demuéstrame que el agua no te hará daño. Salta y recupera tu espada. Demuestra tu linaje.
en serio, permitió eso_ preguntó Zeus_ no es que me moleste, solo me sorprende.
vamos a fingir que te creo_ dijo Poseidón, que también estaba sorprendido de que lo dejara saltar.
Sí, vale, pensé. En alguna parte había leído que saltar al agua desde dos pisos de altura es como saltar sobre asfalto sólido. Desde allí, el impacto me espachurraría.
para cualquier otro seria cierto_ dijo Poseidón_ pero como mi hijo el agua no te dañaría_ explicó.
La boca de Quimera empezó a ponerse incandescente, calentándose antes de soltar otra vaharada de fuego. — No tienes fe -me retó Equidna-. No confías en los dioses.
los dioses fruncieron el ceño, mientras los semidioses se miraban, dudaba que alguno de ellos realmente confiara en los dioses.
Pero no puedo culparte, pequeño cobarde.
si hay algo que Percy no es, es un cobarde_ dijo Chris.
Los dioses son desleales.
Zeus frunció el ceño ante el insulto de alguien que trabajaba para él.
Será mejor para ti morir ahora. El veneno ya está en tu corazón. Tenía razón: estaba muriendo. Mi respiración se ralentizaba. Nadie podía salvarme, ni siquiera los dioses. Retrocedí y miré hacia abajo, al agua. Recordé la cálida sonrisa de mi padre cuando yo era un bebé. Tenía que haberme visto. Seguramente me visitó cuando yo estaba en la cuna.
fuiste un bebe adorable_ dijo Poseidón_ y parecías entender que no debías hacer ruido mientras yo estuviera ahí.
Recordé el tridente verde que se había formado encima de mi cabeza la noche de la captura de la bandera, cuando Poseidón me reclamó como su hijo. Pero aquello no era el mar. Era el Mississipi, en el centro de Estados Unidos de América. No había ningún dios del mar.
agua es agua_ dijo Poseidón puede que yo no este ahí, pero igual te ayudara, en la mayoría de los casos, al menos.
— ¡Muere, descreído! -rugió Equidna, y Quimera me lanzó un chorro de llamas a la cara. — Padre, ayúdame -recé.
siempre_ dijo Poseidón.
Me volví y salté al vacío. Mi ropa estaba ardiendo, el veneno recorría mis venas y estaba cayendo al río.
es el final del capitulo_ dijo Mitchell.
no creías que podrás salvarte y aun así te tiraste_ preguntó Dakota.
lo importante era salvar a los mortales_ dijo Percy_ si igual me iba a morir al menos los ayudaría_ se encogió de hombros.
