Capítulo 52: Limerencia
—¿Papá?—Llamó Lily entrando por la puerta de su cuarto en casa de Sirius.
—Lillian, no es buen momento—advirtió Severus sentado al borde de la cama con los codos en sus rodillas.
—Dudo que lo sea mientras mi otra yo no vuelva.—dilo ella sentándose a su lado—es horrible verme así, he sentido mucha pena.
—Desde que vi a esa versión de ti, no dejo de pensar en lo mal que lo hizo mi otro yo, en que hubiese sido su destino si me hubiera obedecido; verla así desde el más allá, ha de ser el infierno.
—Me figuro que sí….—hizo una pausa pensando en qué decir— Papá, me sentía débil para el próximo hechizo…y fui a ver a Irinna para que me ayudara….
—¡¿Qué has salido de aquí?!—se levantó alertado—¡¿Estás demente?! ¡Johan podría ir a por ti!
—No he salido papá, me he proyectado astralmente—intentó calmarle.— No quiero darte más preocupaciones, no he corrido ningún tipo de riesgo—Severus se tranquilizó.
—De acuerdo…—respiró, despegó los labios para decir algo, pero luego se arrepentía, era obvio que intentaba preguntar por Irinna sin que se notara su desesperación.
—Deberías ir a verla papá, hablar con ella ¿no crees?
—¿Hablar de qué Lillian? Irinna tiene que trabajar, tenía mucho que arreglar en Durmstrang?
—¿Cuánto tiempo vas a seguir fingiendo que te crees eso papá? Conozco a Irinna, va a hacer igual que tú y evitará hablar a toda costa, pero ninguno estáis bien, está insegura creyendo que piensas en Evans cuando…—se aclaró la garganta—bueno no tengo que verbalizarlo, se cree el segundo plato embarazado.
—Eso es una tontería, amo a Irinna.
—Quizás, pero yo también vi como mirabas a Evans, no puedo asegurar que no me sentiría igual, pregúntale a mamá si quieres.
—Irinna es una persona madura e inteligente…
—Y aún así se puso celosa, y tuvo motivos para ello…pero, independientemente de ese suceso, te necesita, no lo admite pero, supongo que sois almas gemelas.
—Hablar de esto contigo, y más sabiendo que en tu caso has tenido una relación con ella, no es cómodo Lillian— dijo Severus queriendo finalizar la conversación.
—Yo estuve casi un año con ella y tengo un rencor que ni imaginas, pero aquí, en este mundo, esa mujer te completa y tú a ella, para mi es incómodo, pero no puedo ignorar cómo está, en especial ahora que el Primer Ministro de Noruega la ha alterado tanto.
—¿Ha ido a verla el Ministro?—preguntó alterado.
—Para echarla esta noche de su…—Severus desapareció
—Parece que le he convencido…—dijo Lily con algo de sarcasmo. Severus se desapareció, fue a Hogwarts desde la Orden y desde su despacho a Durmstrang, Irinna no había cerrado la chimenea. Después de varios días, vio a su diosa de pelo morado frente al fuego, bebiendo en un vaso de whisky una tisana con hielo, ella tenía malos hábitos que él compartía y echar el contenido de una tetera en un vaso así, era su forma de engañar al cerebro.
—Irinna—ella, al oír la voz de Severus se estremeció, no se había acordado de cerrar la chimenea, ni siquiera había pensado que él podía aparecer. Se giró hacia él, enfrentando sus ojos, no quería mostrar debilidad, pero estos se veían hinchados.
—Severrus—saludó ella. Al verla, se alarmó y se acercó, la tomó de las mejillas escrutando moretones que no alcanzaba a ver.
—Como ese infeliz te haya tocado un pelo, juro que lo mato ¿qué te ha hecho?
—Nada—respondió con amargura.
— No me mientas Irinna, mi hija me ha dicho que él ha estado aquí queriendo echarte, dímelo.
—No miento, a diferrrencia de ti, yo si soy capaz de decirrr lo que me hacen sentirrr los de mi alrededorrrr.
— No sé qué quieres decir
—Lo sabes perrrfectamente— dijo Irinna, caminando sin mirar a Severus y sentándose en su sillón de directora, se quedaron unos instantes en silencio.—Ten la dignidad de serrr sincerrro, tú puedes beberrr parrra aforntarrr las cosas, yo ni siquierrrra puedo tomarrr whisky de verrrdad y tengo que conforrrmarrrme con malditas infusiones.
—Irinna, no pienses tonterías, yo te quiero.
—No dudo de que me quierrrras, dudo de que yo sea a quien más quierrres, perrro supongo que nunca me prometiste serrr el amorrrr de tu vida, ese clarrramente errra ella, perrro bueno, entiendo que lo veas como una tonterrría, se supone que no deberrría tenerrr celos de alguien que murrrió.
—Exacto, murió, ella es pasado, tú eres mi presente; no entiendo por qué te importa ahora, nunca me has preguntado quien fue el amor que perdí, igual que yo no lo hice contigo. Éramos dos corazones rotos que se juntaron para divertirse y nunca creí que podría superarla, hasta que empecé a amarte a ti.
—¿Has hecho el amorrr conmigo pensando en ella? — Severus dudó un segundo, el cual le valió a Irinna para sentirse peor que antes— ¿Ves como no era una tonterría? ¿Cómo voy a estarrr a tu lado si nunca voy a saberrr si cuando me besas o me tomas tú cabeza está conmigo o con ella?
—Siempre, desde el primer dia, me ha sobrado contigo—Irinna negaba con la cabeza— salvo una sola vez, la que te tiraron polvo de garganta de fénix y tenías el pelo rojo y ….
—Oh…¿así que el secreto para que pienses en mí, y no en ella, es mantener mi color de cabello? Qué halagadorrr.
—Déjame terminar—dijo Severus con calma—Tenías el pelo rojo y cuando lo estábamos haciendo y tú estabas de espaldas me sorprendí creyendo que eras ella; fue cuando paré, te di la vuelta y te dije que necesitaba verte; creo que ahí fui realmente consciente de que te amaba, no me gustó pensar en Lily Evans mientras estaba contigo, sentí que te era infiel, incluso me sentí culpable por quererte a ti conmigo en lugar de a ella después de lo que siempre la he amado. Esa noche estuve a punto de dejarte porque me aterrorizaron lo fuertes que eran las cosas que sentía por ti.—Irinna pareció conmoverse, recordaba ese día, le pareció tierno que él parara su marcha porque quisiera mirarla.
—Perrro la mirrrabas de una forrrrma que…nunca me has mirado a mi.
—Y espero nunca hacerlo, ella murió por mi culpa, la amé desde los nueve años hasta que tú llegaste a mi vida, jamás fui capaz de decirle lo que sentía y la culpé de casarse con Potter cuando ni siquiera tuve el valor para pedirle elegir entre ambos. La amaba de forma cobarde, y por mi cobardía murió. No puedo olvidar todo lo que la he amado Irinna, pero si verla me afectó de alguna manera fue, porque por primera vez comprobé que no me importaba verla con Potter, fue saber que fuera lo que fuera de su vida, yo era feliz contigo porque te amo a ti….—Severus tomó a Irinna de las manos, ella se levantó y terminó abrazando a su prometido.
—Supongo que me molestó verrr que ella parrrecía celosa de ti, está casada y en teorrría no te amaba, perrro lo que dijo esa niña y su reacción al verrrme me asustarrron, porrrque sí parrrecía que sintiese algo porrr ti; entonces, al verrrte mirrarrla y no reaccionarrr, pensé en qué ocurrirrría si de pronto resucitarrra y…quisierrrra intentarrrlo.
—Si eso ocurriera, tendría que aguantarse con mi novia, como hice yo con el suyo, porque tú, y mis hijos…sois lo más importante en mi vida.
—Odio lo que tú hijo me hace llorrrarr—dijo ella entre lágrimas y una sonrisa.
—Creo que junior podría cederme esta victoria ¿no crees? Odias las cosas cursis pero esas lágrimas me las he ganado yo. —Irinna rio.
—Lágrimas me vas a provocarrr si le pones ese nombre, no pienso llamarrrle Severrrus junior.
—¿Y cómo mostraré al mundo mi legado? —dijo Severus con una ligera sonrisa, Irinna se alegró, desde que su hija desapareció, no le había visto curvar los labios.
—Tu semilla destrozarrrrá mi cuerpo en el parto, me parrrece una forrrma muy evidente de mostrarlo.
—Tu cuerpo, solo será muestra de lo loco que me has vuelto en la cama y en todas las superficies horizontales que existen—Irinna sonrió y le besó intensamente, Severus continuó el beso y deslizó las manos bajo la túnica de la joven directora; sentir la mano de su prometido en el trasero encendió sus impulsos, pegó su pelvis a la de él y jugó con su lengua dentro de su boca, mordió su labio y lo miró con fiereza. Empujó a Severus a su sillón de directora, deslizó las manos desde sus rodillas a sus ingles; el miembro de Severus, abultaba salvajemente sus pantalones e Irinna le puso remedio al liberarlo. Él recordó su primer encuentro sexual, y cómo deseaba derramar en su boca, contuvo el hacerlo porque quería probar su tesoro entre las piernas, pero más adelante comprobó que Irinna era impresionante; ella alojaba en su garganta al nuevo inquilino con una calidez y suavidad propias de un regalo celestial, disfrutaba de hacerlo, jugaba a perseguir y enrollar dulcemente a su miembro con la lengua y cuando sabía que estaba a punto de perder el juego, su cabeza se movía al compás de los deseos del jefe de las serpientes y recibía su leche como néctar de los dioses.
Mas esta vez, Irinna no podía dar ese final, por lo que Severus invirtió los papeles; la tumbó sobre la mesa y dio pequeños besos en su cuello, su aroma era embriagador. Deslizó la punta de sus dedos por encima de su ropa, ella hizo amago de quitársela, pero él la detuvo, cualquiera podía entrar por la puerta o por la chimenea, desnudarla sería un riesgo, les excitaba el riesgo de ser descubiertos, pero podían serlo dignamente. Por encima de su delicado vestido, mordió uno de sus pezones, ella infló el pecho, hacia semanas que no la tocaba. Irinna era sensible y muy salvaje, habría sido difícil para ella aguantar el celibato. Levantó el vestido, metió una mano por dentro de su ropa interior y le encantó encontrarla empapada. Sin poder evitarlo, pero con discreción, Severus llevó la mano libre a sus pantalones, necesitaba tocarse; saber que los adentros de Irinna clamaban por él de esa forma tan mojada habia endurecido su polla. Comenzó a meter dos de sus dedos dentro de Irinna mientras se autocomplacía, ella jadeaba, sudaba y arqueaba la espalda; abrió aun más las piernas e introdujo dos de sus dedos junto con los de Severus. Él, tras introducir coordinadamente con ella sus dedos y meterlos tan rápido como podía, notando que Irina estaba a punto de venirse, sacó sus dedos y le quitó las bragas, la puso al borde de la mesa, se arrodilló y mientras movía su brazo rítmicamente para masturbarse, lamió el caliente y deseoso monte de venus que ya mostraba gran humedad deseosa de remedio.
—Sev….—gimió ella, recibir placer oral no era muy común, ella prefería darlo, si lo daba tenía el poder y controlaba la situación de lo contrario, Severus mandaba, y en este caso, a ella le encantaba ser subsumida por él; su lengua recorrió todas sus entradas, su clítoris se hinchaba más y más, sus pies se posaban en sus hombros y sus rodillas temblaban de placer—¡Dios, Severrrrus!—Irinna derramó sus fluidos sobre él, él estaba más duro que nunca, la sequía les había hecho extrañarse tantísimo que las sensaciones eran extremas; Irinna lo miró, miró como limpiaba su orgasmo con la lengua mientras con la mano estimulaba ese duro y marcado pene, ella lo deseaba, lo deseaba dentro de ella; empujó a Severus de nuevo al sillón y se colocó encima de él; mientras se introducía su miembro, su cara alcanzaba un nuevo estadio de placer, al tiempo que sus pezones se erizaban más a través de su ropa. Severus retiró de de ella la túnica y manteniendo los tirantes de su vestido en los hombros, sacó sus pechos a la vista. Ella empezó a cabalgar, ambos gemían, él estrujó sus pechos, ella gritó, botaba sobre él, sus pechos se movían sobre sus firmes y fuertes manos; en un momento dado, él mordió uno de sus pezones, provocando que ella comprimiera su virilidad entre sus paredes mientras se perdía en otro orgasmo. Producto de este, Snape la clavó a fondo, y en un vaivén de locura derramó en los adentros de su prometida.
—Te extrañaba tanto Sev… Irinna respiraba entre cortada, perlada en sudor, con el pelo revuelto y las mejillas encendidas.
—Y yo a ti— dijo él con dificultad, aún sin salir de ella. — muchísimo…eres una diosa, aun me cuesta entender…qué haces conmigo.
—A juzgarrr porrr como te he dejado la cara y las pierrrnas, yo dirrría que disfrutarrr muchísimo…—Severus rio y la besó—Te queda muy bien el sillón de directorrr, te da poderrr, me excita muchísimo.
—Lo mismo digo y si aquí no saben verlo, estoy seguro de que cuando Mcgonagall se retire, Hogwarts sería honrado de tenerte como directora.
—¿No querrías serrrlo tú? —preguntó sorprendida.
—No lo fui porque quisiera, debía serlo; seguía instrucciones todo el tiempo, a mi me temen en Hogwarts, a ti, sin embargo, te respetan allá donde estés, has nacido para dirigir; además, desconozco si mi mandato sería tan "pacífico" como lo fue, ahora no tengo matones que torturen a quien ose discutirme y tendría que tener más paciencia de la que tengo para impartir disciplina.
—Quizá te desenvolvierrras mejorrrr en Durmstrang, los alumnos aquí, no se plantean discutirrr al dirrectorrr, o no lo hacían hasta que implantarrron la estúpida ley.
—Me encantaría dirigir este colegio pero dudo que pudiera, no soporto a tu Ministro y no pienso darles en bandeja la solución para que te echen.
—En realidad, las cosas han cambiado, el ministro ha sabido que estoy embarrrazada y ya no le imporrrta el matrimonio, ahorrra quierrre triplicarrrme el sueldo y regalarrrnos una mansión si nuestro niño estudia aquí.
—Eso es…genial ¿no? es decir, me gustaría que estudiara en Hogwarts pero, Lily tiene unos conocimientos increíbles, y desde que tú eres directora, el nivel de tus alumnos se ha incrementado aun más, podría acostumbrarme a este lugar.
—Tu hija piensa lo mismo perrrro, creo que el precio aun es más elevado…
…..
—Dos semanas limpiando las cocinas de forma muggle os irán bien para pensaros de nuevo el romper las normas. —expuso Remus junto a Lily retirando las varitas a sus amigos.
—¡¿Dos semanas?!—exclamaron al unísono Sirius y Marie.
—Venga ya Lily, no puedes estar de acuerdo con esto, creía que ya no estábamos enfadadas—dijo Marie.
—Y ya no estamos enfadadas, pero por supuesto que estoy de acuerdo con el criterio de Remus, da gracias de que el castigo no es mayor para ti por saltarte el toque de queda y consumir droga proporcionada por Lucius Malfoy —dijo Lily, conocedora de que James le había dicho a Sirius lo que tomó su novia con Narcissa antes de que ella se pudiera sincerar.
—En realidad, yo no me salté el toque de queda, yo estaba ya en pijama y en la cama, en las normas no dice que tenga que respetar el toque de queda en MI habitación. Realmente fue Severus quien me sacó de Slytherin y me llevó a Gryffindor haciéndome estar en los pasillos. —se defendió Marie.
—¿Realmente te vas a defender de lo del toque de queda y no de lo otro?—preguntó Sirius con indignación, pues él no había creído a James hasta ese momento.
—Creo que Marie acaba de ganar un viaje al apasionante mundo de limpiar una semana los baños de Mirtle la llorona—dijo Lily.
—Bien pensado Lily—coincidió Remus—vámonos a dormir, nos lo hemos ganado.
—¿Hasta qué hora tenemos que estar aquí? – preguntó Sirius.
—Hasta que terminéis Canuto, así que yo de vosotros empezaría rápido.—Lily y Remus abandonaron las cocinas y pusieron rumbo a Gryffindor—¿Estás segura de que no deberíamos quedarnos uno de los dos para controlar que no se maten o se devoren el uno al otro? Sirius está enfadado, pero siguen estando a solas.
—Tranquilo, cuando Severus se ha enterado de que los hemos castigado se ha ofrecido a vigilarles, pero la gracia está en que aún no lo saben, se van a acordar todo el año de que no se puede ser tan irrespetuoso y descarado. —Remus rio.
—A veces me gusta el sentido del humor que tiene Snape, su vigilancia es la guinda del pastel a este castigo. —Lily asintió y rio—Se preocupa mucho por Marie ¿verdad? Resulta enternecedor.
—Oh sí… Severus intenta…protegerla mucho, es demasiado ingenua y se preocupa por su bienestar, al igual que James, y que yo.
—Yo no veo que sea tan ingenua si me lo permites, es bastante valiente.
—Sí, pero confía demasiado en cosas y personas que no debe, por ejemplo, lo de la cosa esa que se tomó; a nadie salvo a la petarda de su novia se le ocurriría probar algo proveniente de Lucius Malfoy ¿qué decide hacer Marie? Fiarse y probarlo. Una sustancia que además no debe mezclarse jamás con alcohol ¿y qué hizo ella? Mezclar.
—¿Cómo no le han quitado la prefectura? —preguntó Remus.
—Severus me ha suplicado que no lo pida, además no hay más pruebas de eso más que las palabras de ellas mismas, Marie no querrá perjudicar a Narcissa y ella no va a confesar.
—En fin, supongo que suficiente tiene con que le obliguen a casarse con ese monstruo—se compadeció Remus—probablemente yo también me drogaría de ser así.
—Ella está encantada con ese matrimonio, es rica y guapa, en mi opinión solo es vicio de niña consentida.
—También es posible.
…..
–Sirius…—comenzó Marie cuando los prefectos se fueron—vamos, llevas todo el día sin hablarme… siento haber mencionado a Regulus, de verdad….
—Te acabo de hablar delante de ellos ¿o es que no me has oído? —dijo Sirius mientras ponía a llenar dos cubos de agua en el fregadero.
—No sé si de verdad querías una respuesta, James ya te lo había contado.
—Sí y por una vez en la vida no creí a James, por alguna razón, en lo referente a ti, siempre te está defendiendo y protegiendo.
—¿Y crees que decirte que me acosté contigo porque iba alterada por unas drogas es una forma de protegerme?
—Era una forma de hacerme olvidar que clamaste el nombre de mi hermano mientras follábamos, delante de mis amigos.
—No exageres las cosas, esta mañana me dijiste que fue un comentario que hice después de hacerlo, no mientras y no "clamé" solo me confundí ¿Cómo tengo que pedirte perdón?
—¿Qué tal no mencionando a otro que no sea yo?—Marie tomó su cubo y su trapo y se arrodilló en el suelo para limpiar, Sirius seguía de pie, ella pensó seriamente en el consejo de Marlene, no podía hacer nada para corregirse, realmente parecía querer una compensación de daños en lugar de una solución.
—¿Sabes Sirius? Marlene me ha aconsejado que me olvide de disculpas y de intentar conversar contigo, como aconsejaban Alice y Lily, y te compense con una sucia y esmerada felación ¿Es eso lo que quieres?
—¿Q…qué?—preguntó sorprendidísimo y desconcertado, ninguna chica le hablaba tan claro como ella, normalmente si se enfadaban, o lo mandaban a la mierda y él se liaba con otra, o directamente empezaban a tocarle y a tener el final propuesto por Marlene, pero jamás le habían planteado la situación de tener que elegir.
—Que si esto simplemente es una ofensa que no voy a poder solucionar por mucho que te explique, bájate los pantalones y aprovechemos que ya estoy de rodillas para chupártela, así te quedarías contento y no volveríamos a acordarnos de esto jamás, pero si quieres saber el por qué de las cosas y de verdad resolverlo, al menos intenta hablar conmigo. —Sirius se quedó callado unos segundos, Marie, interpretó ese silencio recogiéndose el pelo en una cola.
—¿De verdad tomaste drogas con Narcissa?—preguntó Sirius, dejándola sorprendida. Marie se levantó y se acercó a él.
—Sí, es cierto, no estoy orgullosa de lo que hice pero…—alzó los hombros—no sé, simplemente…no quise que se enfadara conmigo o que creyera que soy una rajada, Lily y Severus ya estaban enfadados, no quería más problemas y me dijo que era muy divertido y ya lo había probado, me dijo que a ella le hacía feliz y que triplicaba el placer cuando estaba " a solas con Lucius" ya me entiendes y…no tenía motivos para no fiarme de ella y realmente, no me sentí mal en ningún momento.
—¿Tú necesitas algo que te aumente el placer conmigo?
—¡No! No para nada, lo probé porque…no sé porque fui estúpida y estaba algo bebida y algo triste, después al ir hacia mi cuarto pensé en que lo que había tomado iba a triplicar mi placer contigo y me puse muy caliente de solo pensarlo, por eso fui a verte.
—¿Y Regulus cómo encaja en todo esto?
—Estaba con nosotras cuando bebíamos, él y Cissy discutieron por sus respectivas relaciones, él se fue muy airado y pensé que debía haber ido tras él pero me quedé con Cissy y me estuvo hablando de ti para convencerme de algo y…que para ese algo Regulus tendría que hablar con tus padres por ti y….no sé, supongo que todo eso se lió en mi cabeza…—se quedaron en silencio, Sirius pareció comprender la confusión pero quiso asegurarse.
—¿Mi hermano te parece….hmmm…. atractivo?
—Obviamente Sirius, tengo ojos, es un hecho que los Black sois guapos, de hecho, se parece a ti, pero eso no significa que quiera acostarme con él ¿Acaso Lily o Marlene no te parecen atractivas?
—Sí, aunque Marlene tiene mucho morbo, quizá fuese ella la que quisiera acostarse conmigo, o contigo, es un ser sexual en sí misma. —Marie rio, Sirius y ella se miraron, Marie tomó sus manos y él las acarició.
—Bueno, una solución que me propuso por lo del nombre fue hacer un trio.
—¿Un trio con Marlene y contigo como solución? —Sirius lo imaginó—Tienes que hacer más caso a los consejos de Marlene, vale, acepto, puedes llamarme Regulus todo lo que quieras—Marie golpeó su hombro de broma y rio.
—En realidad lo que me propuso fue que yo hiciera un trio con tu hermano y contigo, así nombrase a quien nombrase, nadie se sentiría excluido.
—Ja, ja, ja, sobre mi cadáver, sigue los consejos de Lily, ella es fiel y casta mujer, Marlene es promiscua.
—¿La promiscuidad solo compensa si implica darte placer a ti?—Sirius la acercó a sí y la besó, después, se quedaron mirándose con ternura.
—Obvio, hay que saber filtrar, por ejemplo, eso de una sucia y esmerada felación ¿sigue en pie? Ese es buen consejo.
—Me parece que, haré caso a la fiel y casta de mi mejor amiga.
—Tampoco hay que pasarse, James pasa mucha hambre, no querrás dejarme famélico ¿no?
—James se porta muy bien con Lily, nunca se enfada, le regala cosas…quizá te ponga a dieta…
—Di qué quieres que te regale y lo tendrás Mery, el materialismo es un gran aliado para mi. —Marie negó con la cabeza, le llamó idiota y le volvió a besar.
—¿Entonces estamos bien? —preguntó ella.
—Estamos bien, está olvidado, pero te pido que no vuelvas a….
—No volveré a llamarte Regulus, lo prometo…
—No, te pido que no vuelvas a tomar nada que te ofrezca mi prima, en especial si viene de Lucius Malfoy—Marie asintió—Por cierto ¿qué era eso de lo que intentaban convencerte para que me convencieras? —Marie suspiró y se lo contó todo tal y como se lo había dicho Narcissa. Sirius escuchó todo sin intervenir, pero con gran escepticismo.
—Marie, veo mucho más posible y realista que hagamos un trio con mi hermano, así que imagínate. No, ni de broma, no pienso ir.
—Pero Sirius su deseo….
—Su deseo me importa un pimiento, me alegra que quiera invitar a su hermana, de verdad, adoro a Andrómeda, pero no se lo van a permitir, deberías decirle que se deje de tonterías; si asume su destino como orgullo de los Black, que sea con todas las consecuencias, una de ellas es entender como muerta a gente que quiere porque esa es la forma de actuar de la noble y antigua casa de los Black. No entiendo como mi hermano está dispuesto a prestarse a eso.
—Le dije a Narcissa que no querrías y comprendo el por qué, pero…¿podría ser posible que, tanto Regulus como Narcissa, al ver que todas las esperanzas están puestas en ellos, quieran reclamar algo? Quiero decir, siempre están haciendo lo que todos los demás quieren, asumiendo unas responsabilidades que en teoría no les tocarían por nacimiento y siendo la marioneta de los demás, es posible que quieran reclamar un pago a cambio…y ese "pago" sea poder ver a sus hermanos en una fiesta así.
—Es posible, pero…no servirá de nada, les harán sufrir—Sirius la miró angustiado—¿Crees que Andrómeda y yo no nos sentimos culpables por la posición en la que dejamos a nuestros hermanos pequeños? Seguramente, de no ser por mi culpa, Regulus podría casarse o ser novio de Cassandra sin ataduras, ninguno es el primogénito, pero por mi culpa, ahora debe comportarse de otra manera y asumir un papel injusto. Le ofrecí marcharnos los dos, creí que si no les quedaba ningún hijo cambiarían de parecer, pero me equivoqué, preferirían vernos muertos que seguir viviendo en deshonra; torturaron a mi hermano y yo no pude defenderle, ¿y sabes lo que me contó la noche de la fiesta de Slughorn? Que mi padre, para que se olvidara de Cassandra, lo llevó con una prostituta a su primera vez y fue horrible, y sabe que pagó a algunas chicas del colegio para que se acostaran con él.
—Eso no lo sabía….
—Marie, en familias como la mía, no les es suficiente con hacerles adultos a marchas forzadas, sus intereses son lo primero, Marie, les da igual lo que quieran ¿sabes que Lucius estaba prometido con Andrómeda antes que con Narcissa? ¿Crees que les importó servirles a una cría de 10 años en bandeja? No, como Andrómeda les salió mal, se dedicaron a educar a Cissy para ser todo lo que Lucius pudiera desear ¿su color favorito? El de Malfoy, ¿su comida favorita? La de Malfoy ¿sus aficiones? Las de él, la esposa perfecta, una que no le cuestione nada, una que le defienda sobre sus propias ideas y su propio cerebro. Narcissa estaba llena de ambición ¿crees que hará algo de lo que quiere? Por mucho que no quiera aceptarlo, como mucho podrá decidir qué postura adoptará para ser inseminada si Lucius se lo permite.
—Sirius eso es cruel, Narcissa sabe que piensas así y le duele muchísimo, ella sabe de música, de arte, es una bailarina increíble, y es muy inteligente—reprendió Marie.
—Pero es que, eso da igual Marie, ojalá no fuera así, ojalá de verdad fuese tan tonta como quieren que sea, porque es a lo que la van a condenar y ella es tonta por aceptarlo.
—Regulus tiene razón entonces, soy afortunada de estar contigo, porque tú no estás atado a nadie y podrás estar con quien quieras. —Sirius la besó con ternura.
—Por desgracia para él, así es…y claro que tienes suerte de estar conmigo, soy increíble— bromeó queriendo abandonar el tema de su familia que tanto le afectaba.
—Increíblemente egocéntrico —lo besó Marie.
—Increíblemente inteligente, increíblemente divertido, increíblemente bueno en la cama…—enumeró Sirius.
—Meh…no lo creo, no clamaría el nombre de tu hermano en la cama si así fuera—bromeó Marie.
—Oh, te vas a arrepentir de eso—Dijo él con una sonrisa, Sirius la miró sorprendido de haber sido pillado desprevenido y decidió vengarse manchándole la cara con una de las tartas que había preparadas para el día siguiente.
—No eliges bien a tus rivales, Black—Marie tomó puré de patatas sobrante de uno de los platos que debían limpiar y manchó el cabello de Sirius— Oh no…tu querido pelo…ahora está sucio.
—No más que tú—dijo él lanzándole sirope de chocolate por todo el pecho.
—Me has manchado la camisa…—observó Marie.
—Una pena, quizá deberías quitártela—Marie lo miró retadora y se quedó en sostén, él no iba a ganar esta batalla.
—Aún tengo chocolate aquí…—dijo Marie tomando un poco de sirope del inicio de sus pechos con la punta del dedo y saboreándolo.
—Yo te lo limpio querida—dijo él creyéndose ganador
—Oh, qué dulce…—permitió que se acercara hasta milímetros de ella— Casi tanto como la miel—Sin que Sirius se cerciorase, Marie cogió un palito de madera del tarro de miel y lo untó en el pantalón de Sirius— ambos rieron, ignorando que la puerta se acababa de abrir.
—Eso lo vas a limpiar con la lengua señorita Mikaelson.
—Lo mismo te digo conmigo señor Black, odio estar sucia…—Sirius la miró con fuego en los ojos.
—Yo también…
—Tendremos que ponerle remedio a eso—dijo una voz antes de que dos chorros de agua helada impactaran en los amantes.
—¡Ah, ah ah! —chillaron ambos, Severus Snape había entrado en el momento justo para frustrar su calentura y le pareció divertido refrescar el fuego que estaba fraguándose en las cocinas del comedor donde todos comían.
—¡¿Pero ¡¿qué haces anormal?!— recriminó Sirius.
—¡¿Qué te pasa?! ¡Casi me da algo! —gritó Marie.
—Me ha parecido que necesitabais una ducha bien fría, no sé si lo recordáis, pero estáis en un castigo, no en una cita. —dijo Severus, satisfecho de haber impedido ese acercamiento.
—Podrías haber carraspeado al entrar ¿no te parece? —recriminó Marie buscando su camisa, avergonzada de que Severus la viera en sostén.
—Podrías no quitarte la camisa a la primera de cambio o no ponérselo tan fácil a Black ¿no te parece? —reprochó Severus molesto.
—Es lo que hacen los novios Snape, aunque claro, es normal que para ti sea raro ya que nadie se te acerca. ¿Acaso nos estabas espiando o qué?
—No Black, yo voy a hacer las guardias de vuestro castigo, Lily me comentó el maravilloso castigo de Lupin y me ofrecí voluntario para controlar que cumpláis un castigo en lugar de montar una orgía.
—Y aunque te dijeran que no, tú has venido. — aventuró Sirius
—Al contrario, me dieron carta blanca para modificar el castigo como quisiera, es más, me dijeron que esperase un poco desde que empezaseis el castigo. Por si acaso os estabais matando o empezabais a fornicar; por lo visto os conocen bien.
—¿Nos vas a secar o qué? Nos han quitado las varitas y me estoy congelando—Dijo Lilly Snape bastante molesta. Severus les aventó un chorro de aire caliente a cada uno.
—Ahora poneros a limpiar, en silencio—ordenó Severus disfrutando de su poder como prefecto. Se sentó en una silla y abrió un libro "Preparación de los EXTASIS 3ª parte" no iba a dejar de estudiar, pero por nada del mundo iba a perder la oportunidad de hacérselo pasar mal a Sirius, aunque Marie fuera un daño colateral.
—Sirius y Marie comenzaron a lavar los platos juntos, Marie, los limpiaba y él los secaba; sin que Severus les oyera, se decían cosas mientras utilizaban el ruido del menaje chocando entre sí, se reían discretamente y se rozaban con cualquier excusa. En un momento dado, Sirius desvió el agua del grifo para salpicarla "sin querer" y ella le devolvió la travesura, olvidando que Severus estaba allí y que había presenciado como se besaron después. Severus, haciendo gala de su cinismo y cobrándose deudas por molestias que ambos le habían ocasionado, decidió aprovechar la ocasión.
—Black ¿Recuerdas cuando estabas castigado a limpiar el suelo de Slytherin y Rabastan te cambió el uniforme por uno de prostituta francesa? Se buen chico y provócame un dejavú, ponte a fregar de rodillas, hay muchas manchas.
—Que te jodan Snivellus.—respondió Sirius, Severus le apuntó con la varita y Sirius se vio ataviado con un vestido negro, un delantal blanco y una cofia.
—Quítame esto o uso el delantal para estrangularte. —advirtió Sirius, avergonzado por verse de esa guisa delante de su novia.
—Inténtalo Black, pero quien tiene la varita soy yo, y siempre puedo añadirte zapatos de tacón.
—Vamos Severus, quítale eso— pidió Marie.
—No, y tú, ven a sentarte aquí conmigo, deja los platos, te entretienes demasiado. —dijo Severus
—Me niego a estar sentada sin hacer nada, mientras mi novio limpia las cocinas.
—Oh, disculpa ¿has creído que te iba a librar del castigo por ser mi amiga mientras "Bernadette, la criada sexy" limpia el suelo? —dijo Severus refiriéndose a Sirius—Nada de eso, querida, tú vas a hacerme los encargos que tengo para que yo pueda estudiar.
—No puedes hacer eso pelo grasiento, hacerte los deberes no entra dentro del castigo y como prefecto no puedes hacerlo. —dijo Sirius con indignación mientras sacaba la fregona de un armario.
—He dicho, de rodillas, Black—dijo Severus haciendo desaparecer la fregona y sustituyéndolo por un trapo.— Y como prefecto puedo darle la forma que me dé la gana al castigo; dado que tu querida novia perdió mi tiempo de estudio mientras creíamos que se la había tragado la tierra, ahora tendrá que compensarme.
—¿Qué? Yo no perdí tu tiempo, te enfadaste conmigo y te fuiste— se defendió Marie.
—Me fui, hasta que el idiota de Potter se dio cuenta de que te habías perdido y Lily me suplicó encontrarte, Potter hasta se metió en el bosque prohibido por ti ¿resultado? No estudié nada, y tengo varios encargos que cumplir para comprarme lo que quiero en navidad. —Sirius se quedó descolocado al oir esas palabras ¿James y Lily habían buscado a su chica y le habían pedido ayuda a Snape y no a él?
—No me perdí, estaba con Narcissa
—Exacto, entraste en mi casa y aun no sé ni cómo y pasaste la tarde bebiendo con Cissy, es material suficiente para un castigo más.
—¿Entraste sola en Slytherin? —preguntó Sirius.
—Eso…está fuera de contexto, no es así realmente— se excusó Marie, confiaba en Sirius, literalmente le confiaría su vida, pero desvelar ciertas cosas implicaría meter en problemas a James y a Lily, quienes claramente habían decidido por alguna buena razón, no decírselo a Sirius. Miró a Severus con rabia en los ojos.
—Y harás los deberes de unos cuantos alumnos a parte de los míos.
—¿Por qué harías los deberes de otros? —preguntó Marie—te advierto que no pienso hacer los deberes al asqueroso de Rabastan Lestrange.
—Harás los deberes de quien te diga, cobro 5 galeones por pergamino que relleno y eso me permite pagar muchas cosas, 10 o 12 dependiendo de la persona o la dificultad.— dijo Severus— En mi mochila tienes la lista de deberes y pociones que hacer y todo lo necesario, esmérate, y no te quejes, tengo a Cissy haciéndome el trabajo de historia de la magia.
—Así que eres una especie de prostituto escolar—aseveró Sirius— como nadie jamás en su sano juicio pagaría por tu cuerpo, les vendes tu mente para comprarte cosas.
—Tu novio es tonto, Marie—Severus cambió el calzado de Sirius por tacones bastante incómodos e inestables y acortó el vestido de criada para que sus rodillas se despellejaran directamente contra el suelo.—De hecho para que lo sepas, tu amigo Petigrew lleva pasando el curso gracias a mi.
—¿Quieres dejar de ser tan cruel, Sev?—se molestó Marie.
—¿Se te ha olvidado que me ha llamado prostituto hace tres segundos? Que abrirle las piernas no te haga perder la perspectiva, tú misma me robaste clientes antes de la fiesta de Slughorn para comprarte un vestido; te considero buena amiga y seguro que su sexo ni es tan bueno.—soltó Severus mirándolos con un gesto despectivo; Sirius tiró el trapo y se levantó para golpear a Severus, así fuera vestido de criada putilla.
—Su sexo es espectacularmente increíble, no pienso permitirte ni a ti, ni a nadie que se dude ni de su hombría ni de lo que me hace disfrutar, porque si no llegas a interrumpir, Sirius habría limpiado la mesa con mi espalda y yo hubiera estado de acuerdo—intervino Marie interponiéndose entre ambos; a diferencia de Lily, tenía que poner a cada uno en su lugar—¿te queda claro? —Severus puso los ojos en blanco.
—Lo que tu digas, ha de ser que de cada "meneo" te golpea la cabeza y te quedas más tonta.
—Ahora sí que te rompo la cara—dijo Sirius.
—Olvídalo Sirius, solo quiere provocarte para castigarte más, no le des esa satisfacción—Severus sonrió, Marie tenía toda la razón, Sirius se contuvo mirándolo con odio, mientras su amiga sacaba sus deberes de la mochila. Al hacerlo, entre los pergaminos encontró una carta de un banco muggle, reclamaban un pago bastante alto, bajo la amenaza de que si no pagaba en una semana, le quitarían su casa; dicha carta tenía fecha de hacía tres días. Entonces lo entendió todo, sabía por Lily, que cuando Severus estaba muy agobiado o apesadumbrado, se volvía más cruel de lo habitual, y era normal, sus padres le habían abandonado, y la única manera de mantener el único techo que tenía, era haciendo esos encargos, pero eso chocaba con estudiar para los exámenes, era imposible que le diera tiempo, y era demasiado orgulloso para simplemente pedir ayuda, por eso, modificaba su castigo.
—¿Y me quieres decir quien hará lo que haría Marie, Snivellus? No me da tiempo a hacerlo todo y lo sabes. — Preguntó Sirius con rabia.
—Pues te quedarás toda la noche Black. —dijo Severus sin despegar los ojos del libro.
—¿Y si termina la noche y no está terminado? Te quedarás sin desayunar porque los elfos no podrán cocinar. —rebatió Sirius.
—Los elfos limpian con un chasquido, el castigo de limpiar solo es para "castigar" Black, no porque sea una necesidad imperiosa.
—Sev, por favor, hasta tú tendrás que dormir ¿no? De lo contrario no podrás estudiar mañana. — Severus movió su varita y exactamente la mitad de todo lo que había que limpiar quedó reluciente.
—Tienes hasta las tres para que todo quede impoluto, como te pases un minuto, Marie deberá limpiar el doble mañana y te aseguro que te tendré congelado mirando como lo hace todo ella sola.
—¿Qué? —se sorprendió Marie.
—Elige bien con quien aliarte la próxima vez. —Dijo Severus, Marie lo taladró con la mirada como él solía hacer. Las horas transcurrieron, y Sirius consiguió terminar todo a tiempo, tenia las rodillas en carne viva de la fricción del suelo limpiando y de las caídas que había experimentado por culpa de los zapatos de tacón que casi le rompen un tobillo. Severus disfrutó enormemente toda la velada, por una parte, humillaba a Sirius, por otra parte, ejercía su poder, disfrutaba de ver como se caía y se hacia daño y de cómo se quejaba o aguantaba las lágrimas. Bien es cierto que no le gustó ver a Marie enfadarse y sufrir por él, pero tampoco le importó en exceso, quizá con esa visión de su novio, la libido bajase tanto que no tuviera ganas de acostarse con Black y acabaran rompiendo, o Black acabase desesperado por no conseguir excitarla, en cualquier caso, perjudicaba a Black y eso le valía oro.
—¿Cuánto necesitas para ver que la cocina está limpia? He terminado antes de lo que has dicho.—Se quejó Sirius.
—Porque te he quitado la mayoría de la faena —dijo Severus caminando para escrutar toda superficie. — imagino que, para un niño rico como tú, esta noche habrá sido toda una vida de los simples mortales.
—No soy un niño rico—dijo Sirius con enfado.
—Provienes de familia rica y te las has ingeniado para que Potter te adopte, niño rico. —Severus quiso fastidiar aun más a Sirius y se detuvo en una de las baldosas del suelo. — Aquí hay una mancha de grasa Black, límpiala.
—Es imposible, lo he limpiado todo—Sirius intentó acercarse como podía y en efecto, había una mancha, pero estaba seguro de que la había creado él a propósito.
—¿Ves cómo no habías limpiado bien?
— Habrá caído de tu pelo asqueroso cuando paseabas. —Severus enarcó las cejas, vertió sirope de chocolate en esa baldosa y pasó los zapatos por encima.
—La baldosa está manchada de chocolate ¿no quieres limpiarla con la lengua Black?—Marie negó con la cabeza no dando crédito a lo que oía; Severus se quitó los zapatos— Oh y mis suelas también…¿Los limpias tú o camino con ellos? Quizá manche todo esto…—Sirius le miró con un profundo odio, su venganza iba a ser inolvidable.
—Te limpiaré los zapatos y la maldita mancha…—dijo él fraguando un castigo acorde a la humillación.
—Ni se te ocurra Sirius—se indignó Marie— ¿no crees que te estás pasando Severus?
—Acabo de preguntarle si lo limpia o ando hasta que el chocolate se desvanezca de mis suelas, ha elegido libremente— aseguró Severus con cinismo.
—Devuélvele su ropa y deja que se vaya, lo ha limpiado todo—Severus iba a jugar un rato más con la paciencia de Sirius pero la mirada de Marie, hizo saltar sus alarmas y decidió hacerle caso.
—Cuando recupere mi varita te vas a enterar—susurró Sirius al oído de Severus— Vámonos Marie, me duelen los ojos de ver a este adefesio tantas horas.—dijo Sirius.
—Adelántate Sirius, yo quiero tener unas palabras con Severus—dijo ella cruzando los brazos; Sirius asintió y se marchó, en ese momento su cabeza solo ocupaba planes de venganza, cómo le iba a contar todo a James y las cosas que iba a reprocharle a Remus.—No me puedo creer lo que has hecho esta noche.
—¿El qué? ¿Ejercer mi derecho de castigaros como prefecto que soy?
—Castigarnos por una mala conducta escolar es una cosa, humillarnos es otra completamente distinta; puedo entender que odies a Sirius por todo lo que te ha hecho durante estos años, pero veo que no es algo en un solo sentido, ¿quieres pegarte con él porque se ha metido contigo? Me parece perfecto; ¿quieres reírte de él en un castigo porque te llenó la mochila de aceite? Tienes todo el derecho; Incluso ¿quieres insultarle indiscriminadamente porque os odiáis? Lo entiendo. ¿Pero lo de hoy? Ha sido humillación gratuita, humillación que además también me he llevado yo. ¿Tenías que mojarnos como si fuéramos animales en celo? ¿Tenías que disfrazarle de esa forma tan ridícula sabiendo que no tiene varita para humillarlo delante de su novia? ¿Tenías que hacerle fregar de rodillas solo por el placer de verlo por debajo de ti? ¿Amenazarle con hacerme trabajar a mí el doble si no conseguía limpiar todo en poco tiempo? ¿Y te crees que no me he dado cuenta de que cada 20 minutos añadías suciedad a algo sin que él lo viese?
—No te quejes, tú solo has tenido que hacer deberes, no ha sido nada que no hagas a diario.
—MIS deberes Severus, no los de la petarda de Maddison, los de Rabastan, los de Peter, los de Yaksley, los de Rosier, los de Bass, los de Russo, los de Jenkins y los de otros muchísimos más.
—¿Preferirías haber estado limpiando?
—Preferiría haber cumplido mi castigo al igual que él, no que parecieras el mafioso o noble que tiene cautiva a la mujer del campesino incapaz; te ha faltado desnudarme y decirle que como tú tenías varita podías hacerme lo que quisieras mientras él miraba.
—Ya te habías semi desnudado tú sola, no es mi culpa—dijo con cinismo, Marie negó con la cabeza.
—Te vuelves otro cuando tienes autoridad sobre alguien Severus, eres cínico, manipulador y perverso, no eres para nada la persona a la que considero mi amigo; soy la primera a la que le gusta tu particular sentido del humor y la primera que le dice a Lily que exagera ciertas actitudes negativas, pero lo de hoy ha sido despreciable, y te ha dado igual como me sentara como novia. Quizá Lily no sepa ponerte en tu sitio como amigo frente a su novio, pero yo sí que sé hacerlo; ¿te gustaría que Narcissa humillase a Lily? ¿te parecería gracioso que casi la desnudara y la obligara a fregar de rodillas? ¿Qué se riera cuando se cae y se hace daño? ¿Qué le amenazara con hacértelo pasar mal si ella no la obedecía?
—Eso no es lo mismo. —dijo Severus comenzando por primera vez, a empatizar con alguien sin que el amor romántico fuese la causa.
—¿Por qué? ¿Por qué Lily no te corresponde? El sentimiento es exactamente el mismo, has sido mezquino y te ha importado una mierda como me estuvieras haciendo sentir a mí; no lucho contra lo mal que os lleváis y hasta te he defendido cuando Sirius ha intentado justificar algo malo que te ha hecho, pero hoy has sido tremendamente egoísta.
—¿Y tú no lo fuiste ayer escondiéndote en…?
—¡No me escondí de nadie! ¡Empecé a recordar cosas y acabé en Slytherin, quizá porque es mi casa verdadera y estaba en mi cabeza la forma de entrar sin contraseña!, pero no tengo la culpa de que perdieras el tiempo por buscarme! ¡Ah y…para la próxima, si necesitas ayuda para no perder tu casa, pídela y estaré encantada de ayudarte sin necesidad de que utilices un castigo como excusa!
—¡¿Cómo has…?!
—Te dejaste la carta del banco dentro de la mochila, y si hubieras sido un poco más listo, podrías haber conseguido más dinero, antes y mucho más rápido; Tanto Lily como yo hubiéramos podido pedirle el dinero a James o a Sirius sin que supieran que era para ti, tanto Lily como yo podríamos habernos puesto a ayudarte haciendo tus encargos y los deberes, o incluso yo sola, lo podría haber hecho si me hubieras explicado que gracias a buscarme no pudiste hacerlos e ibas a perder tu casa. Hubiese pasado toda la mañana y la tarde ayudándote. Pero tú has preferido "castigarme".
—¿Y qué? ¿Ahora se lo vas a contar a todo el mundo? Ya saben que soy pobre, no les vas a dar ninguna novedad.
—No Severus, a diferencia de ti, yo tengo en cuenta nuestra amistad y lo que tú puedas sentir, y puedo equivocarme como hice ayer, pero nunca haría las cosas a malas ni te humillaría como daño colateral de mi satisfacción personal. Eso sí, si Sirius se venga de ti, que estoy segura de que lo hará, no habrá reproche por mi parte, como le he dicho a ellos muchas veces, si te portas como un cabrón, después tienes consecuencias— finalizó— Disfruta de los galeones que te he conseguido, podrás pagar la casa y una reforma si quieres, solo espero que no tengas que vivir en ella solo porque el poder o la autoridad te corrompan tanto que pierdas a todos.
—Venga Marie, no saques las cosas de quicio—dijo sintiéndose mal y odiando ese arrepentimiento.
—Pues pídele disculpas a Sirius por lo de hoy.
—Eso conmigo no te va a funcionar, no soy Black, yo no quiero acostarme contigo. Lo siento, pero Black ha hecho suficiente daño en esta vida como para que, si me paso una vez, ni siquiera se equilibre la balanza.
—¿Y a mí me las vas a pedir por haberme convertido en un daño colateral?
—No—dijo con orgullo.—La joven Snape se quedó en silencio, no esperaba esa respuesta. Cruzó los brazos y enarcó las cejas.
—Pues menuda decepción, parece que entonces solo finjas ser buen amigo si es Lily la que te lo pide o la está mirando, no pensé que James tuviera razón—Marie tomó sus pertenencias y se fue dejando a Severus con la palabra en la boca.
Cuando Marie llegó a la sala común se encontró escuchando discusiones en una habitación de chicos, sabiendo que seguramente serían Sirius y Remus, entró a su cuarto y despertó a Lilly de un golpecito descuidado en el brazo.
—Castigo cumplido prefecta ¿me das mi varita?—dijo enfadada
—¿Ya has llegado?..¿Qué…qué hora es?—dijo somnolienta, vio que eran las 3:30 am y sus ojos se abrieron como platos—Pero si os dejamos tras la cena, solo eran las nueve ¿qué ha pasado?.
—Ha pasado que has dejado a Severus el poder para humillar a Sirius y lo ha hecho de una forma magistral, perjudicándome a mi también por supuesto, algo que no le ha importado.
—¿Qué? Solo le dije que os vigilara para que no pasaseis el castigo copulando entre tarta de calabaza y pudin.
—Nos quitasteis las varitas ¿era necesario? Con cualquiera de vosotros no la hubiéramos usado, hubiéramos cumplido el castigo como corresponde.
—Tú no conoces a Sirius tanto como yo en los castigos, siempre hace trampas.
—Severus lo primero que hizo fue empaparnos con agua helada para separarnos, y después de secarnos, cuando vio que nos besábamos una vez, vistió a Sirius de criada francesa putilla; le puso una cofia y unos zapatos de tacón de aguja que ni yo me atrevería a llevar, le ha hecho fregar de rodillas, se ha reído cuando se caía y le han dado igual las veces que yo le pedía que le devolviese su ropa, hacia que repitiera todo, y él mismo manchaba cosas que ya estaban limpias, le ha amenazado con que si no estaba todo limpio antes de las tres, me haría trabajar a mí mañana el doble y lo congelaría para que él no pudiera ayudarme. Sirius lo ha conseguido, y como se ve que eso no era lo que Severus había previsto, por poco hace que Sirius le friegue las suelas de los zapatos si no llego a ponerle en su sitio.
—¡¿Cómo?!—se escandalizó Lily en voz baja.
—Cuando le decíamos que no podía hacer lo que estaba haciendo, ha dicho que él podía modificar los castigos si lo consideraba conveniente y que además como era el único con varita podía hacer lo que quisiera. Así que enhorabuena, Lupin y tú nos habéis castigado de forma inolvidable. Primero me he reconciliado con Sirius y después he soportado como le humillaban sin poder evitarlo, lo que estoy segura, de que para Sirius habrá sido una forma de Snape de mostrarme quien es más o mejor hombre.
—Marie, lo siento muchísimo, mañana pienso hablar con él, no me puedo creer lo que ha hecho, se va a enterar.
—¿Y qué vas a decirle Lily? "¿Por qué has hecho lo que estaba clarísimo que ibas a hacer si te dejaba carta blanca para castigar a tu peor enemigo?"
—No pensaba que se fuese a comportar así, estando tú allí y siendo su novia…—Marie bufó.
—Puede que Severus se comporte con James porque está enamorado de ti, pero eso no funciona igual con Sirius y conmigo.
—Se comporta con James porque soy su mejor amiga, no por lo otro, ¿no crees que te estás juntando demasiado con la víbora de Narcissa?—Marie bufó con sarcasmo.
—Lily eres la chica más lista y empática que conozco, y quizá no quieras abordar el tema porque te duele o porque no quieres plantearte si tú también sientes algo, pero tenme el respeto de no hacerte la tonta conmigo con algo que es más que evidente para todo el mundo ¿de acuerdo? — La joven Snape se fue a dormir, corrió los doseles e hizo un hechizo antimolestias, no quería oir a Lily ni discutir más, ya había dicho todo lo que debía, aunque eso dejase en vela a su amiga.
Lily le echó la bronca del siglo a Severus y por sus actos, tanto Sirius como Marie fueron dispensados del castigo, Marie declinó seguir entrenando con Severus por el momento, pues seguía decepcionada por sus actos, así que solo entrenaba con Lily y James.
El tiempo pasó y las navidades transcurrieron con armonía, Sirius decidió quedarse en Hogwarts para estar junto a Marie, y como los demás, a excepción de Severus, se habían ido con sus familias, se habían quedado solos; ello les dio mucho tiempo para encuentros salvajes en privado, citas interminables, navidades idílicas con regalos, villancicos, nieve y nubes de azúcar. Que Marie apenas le hablara a Severus fue un trampolín para Sirius, cimentando fuertemente su relación, no tenia que soportar a su enemigo cerca de su novia, lo cual le hacía estar de mejor humor y le permitía pasar más tiempo con ella, mas por supuesto, no había olvidado lo ocurrido la noche de su castigo.
Tres meses después, los merodeadores no habían hecho nada y eso era raro, ello hizo a Severus temer cuan grandes serían las represalias y qué estarían planeando. Quizá se había pasado de la raya, quizá no había pensado en la actitud que James tomaría al respecto, Sirius y James eran jodidos demonios si se lo proponían y esta vez tenían motivos, Lily estaba enfadada con él y Marie evitaba hablarle y mirarle más allá de lo estrictamente necesario. De hecho, hasta Narcissa se había puesto de su parte aunque imaginarse a su primo así le hiciese gracia, había humillado a Marie y aunque ella no le hubiese delatado, se solidarizaba, pues ella no permitiría que le hiciesen algo así a Lucius y menos, un amigo.
Cuando Severus le comentó su preocupación a Cissy, ella hizo caso omiso de sus tribulaciones, dijo que estarían madurando o que se les habría olvidado. Pero nadie les conocía como él, en sus ojos lo veía, algo planeaban, algo secreto de lo que ni sus novias se habrían enterado, algo grande, y seguramente inolvidable.
….
Draco había aprovechado los días para leer toda la biblioteca de los Black por si ello le daba algún conocimiento extra para encontrar a su hermana. Se enteró de la discusión de sus padres y de lo de Dumbroch y le afectó bastante, tantas mentiras, tantas intrigas y tanto miedo por Lily estaban haciendo peligrar su cordura, no poder salir de esa casa y no tener a sus amigos y solo ocasionalmente a su novia, era tan asfixiante que hasta había llegado a extrañar a Potter desde que le dieron permiso para salir.
El trío de oro se encontraba en el gran comedor, desayunando por primera vez juntos de nuevo en el colegio. Ron estaba indignado y asustado, Hermione se moría de ganas de ir a la biblioteca a investigar, Harry y Ginny querían volver a volar. Desde que Harry había participado en el hechizo, habían pasado dos semanas, hablar con sus padres, oir sus voces, ver el aspecto que tendrían a sus trece años, era un tesoro guardado en su mente con el que soñaba todas las noches. Sin embargo, se sentía mal por no ayudar más a Lilly, pues Narcissa estaba convencida de que sus sentimientos o recuerdos, desviaban el hechizo. La Pansy de su realidad quiso conocer a su homóloga y quiso también ayudar en el hechizo pero ello fue declinado por Draco, quien le solicitaba los apuntes de las clases a las que no estaba asistiendo, no quería tener que repetir séptimo por tercera vez.
—¿Así que ahora han puesto más protección en Hogwarts?—preguntó Ron.
—Sí, pero es normal, la profesora Mcgonagall se quedó de piedra cuando vio a la otra Lilly, ella fue entrenada por Dumbledore, con su inmenso poder y esos hechizos, ahora el colegio es casi impenetrable.— Respondió Hermione.
—¿Entonces por qué tiene que venir mi hermana o Harry y no Mafoy?
—Porque ahora sabemos que Draco es el plan B—dijo Hermione.
—No lo veo justo, ellos han sido torturados y se tienen que reincorporar pero a Malfoy le dan un susto ¿y su seguridad es lo primordial?— se quejó el pelirrojo.
—Ron, tu hermana y yo también necesitábamos salir de ahí y hacer algo de vida normal, llevamos las protecciones que nos ha dicho la otra Lilly y cuando salgamos solos pienso ir con la capa de invisibilidad—aseguró Harry— y te agradecería que no hablases de nosotros como si no estuviéramos delante.
—Me sigue pareciendo un riesgo, ¿si hay protecciones por qué Malfoy no se las pone y viene?
—Parece que quieras que le capturen—se enfadó Hermione.
—Prefiero que lo capturen a él antes que a cualquier otro.
—Pues perdona si no quiero que maten a mi novio.
—Ah ¿se folla a otra y se lo enseña a mi familia pero como ha experimentado un peligro tres veces inferior a lo que nosotros el año pasado ya puede ser tu novio de nuevo?
—No Ron, son motivos que no entenderías.— explicó Hermione.
—Lo que no entiendo es tu desesperación por él.
—Basta Ron, no sabes lo que es eso, te juro que llegué a temerle más que a Voldemort, es una persona horrible, sádica y aterradora pero no podemos pasar más tiempo encerrados, estuvimos más de un mes en una celda y después sin poder salir de la Orden, si tu novia de la otra realidad me asegura que puedo salir, le haré caso.—defendió Harry.
—Señorrrrita Grangerrr, Señorrr Potter ¿pueden venirrrr conmigo porrr favorrr?— solicitó Irinna Petrova, acercándose a ellos al finalizar el desayuno, los chicos la miraron, se veía cansada, pero más feliz que la última vez que la vieron. Según les había dicho Lilly, ella estaba haciendo una labor de investigación muy exhaustiva.
—Por supuesto, profesora—dijo Hermione observándola, tras unos segundos se aclaró la garganta—¿podría venir Ron también?
—Prefierrro que no, su implicación emocional es muy alta—explicó Irinna.
—¿Y la de sus padres o su hermano no lo son?—rebatió Ron.
—Quizá sí, y porrr eso estoy aquí y no en el cuarrrtel; cuanta menos gente destrozada o desesperanzada tengamos, mejorrr parrra la señorrrita Snape, señorrr Weasley—hizo una pausa— me consta que es usted un héroe de nuestro mundo, y sé que puedo contarrr con usted y que se ofrece voluntarrrio parrra correr los riesgos necesarrrrios perrro hágame caso, no quierrrre estarrr presente en esto.— explicó Irinna con paciencia; ciertamente, casi todo el mundo prefería a Irinna antes que a Snape, ella era estricta y sarcástica pero estaba más apegada al estilo de Mcgonagall que al de Severus; si te creía estúpido, lo sabrías, pero manteniéndose en la línea del respeto que el jefe de las serpientes traspasaba cada cinco segundos.
—Puedo soportar lo que sea profesora, créame, haría lo que fuera por Lilly.
—Si sus amigos consideran prudente decirrrrselo más tarde, lo permitirré, perrro mientras, seguirrré mi criterrrio, Potterr, Grangerrr, conmigo, ahorrra.— ordenó Irinna comenzando su itinerario.
—No te preocupes Ron, te lo contaremos todo— le susurró Hermione. Ella y Harry siguieron a la profesora hasta el despacho de Snape. Sintieron un escalofrío pensando la de cosas que habrían pasado ahí dentro y lo que Lilly habría planeado y sufrido. Allí se encontraban Pansy y Blaise.
—¿Parkinson y Zabinni pueden estar?—preguntó Harry con recelo.
—Al igual que su amigo Weasley, el señorrrr Malfoy tampoco ha de saberrr cierrrtas cosas, perrrro no puedo trabajarrr sola, necesito refuerrrzos. Esperrro que no le hayan dicho al señorrr Weasley que le contarrrán esto después, estoy segurrra de que cuando oigan lo que tengo que decirrrles, serrrán los primerrros que querrán ocultarrrselo.
—¿Qué es tan grave como para que…tengamos que omitirles información profesora? —preguntó Hermione con temor.
—¿Potterr puso usted al tanto a la señorrita Grangerrr sobre el ultimo hechizo del espejo?
—Sí señora—respondió este.
—Perrrfecto, Parkinson y Zabinni también están al corriente, respecto a lo que vio, no sé si recuerrrrda que su madre empezó a converrrsarrr con Sirrrius sobre una tal "Marie".
—Sí, lo recuerdo vagamente, sin embargo no era la primera vez que oíamos ese nombre, Sirius la llamaba "Mery Marie" poco después de desaparecer Lilly, nos dijo…hmmm bueno no me gusta decir esas palabras pero, la describió como…la zorra más retorcida y sibilina que jamás hubiera conocido, dijo que después de pedirle matrimonio se esfumó con una valiosa joya de su familia.—dijo Harry.
—Sí, algo parrrecido manifestó el ultimo hechizo, perrro tu madre se escandalizó; tu no estuviste Potterr, fuiste a refrescarrrrte, perrro mostrarrron la foto de ellos dos en su boda, y la muchacha…. errrra Lillian.
—¿Perdón?—preguntó Pansy, Irinna asintió.
—Cuando les dije que errra idéntica, tanto Severrrus como Narrrcissa como Black, no veían lo mismo, y la otra señorrita Snape, no veía a nadie. Eso me hizo pensarrrr….
—Oh no, ¿paradojas otra vez?—concluyó Hermione con hastío, Irinna asintió, Harry se quejó.
—¿Qué es eso de las paradojas?—Preguntó Blaise, Hermione le hizo un resumen rápido, Irinna les había contado lo de las otras Pansy y Lilly, y lo de los hechizos, pero no había podido dar tanta información.
—Severrrus dijo que esa tal Marrie, errrra muy buena amiga suya, y porrr eso lleva su segundo nombre.
—¿Alguien amigo de mis padres, prometida de Sirius y amiga de Snape? Resulta muy extraño—reconoció Harry.
—Su padrrre, Potterr, contó que la conocierrron en "extrañas circunstancias" y según Black, errra una prostituta contratada porrr su madre que le robó, refirrrió que eso le contó Potterr, mas él dijo que adorrraban a Marie, y que eso jamás lo dirrrían de ella. Severrrus y Narrrcissa dijerrron que eso no errra cierrrto, que sus padres se la llevarrron a la fuerrrza y jamás la volvierrron a verrr.
—Son demasiadas cosas raras como para que sean simples coincidencias.—reflexionó Pansy.
—Un momento, si Lilly se llama Marie por esa chica que usted cree que es nuestra Lilly….¿significa que la línea temporal está inalterada? ¿Qué esto debía pasar?—preguntó Hermione
—Significa también que Lilly se habría prometido con el profesor Black en el pasado.—dijo Pansy.
—Rayos, pobre Ron…—se lamentó Harry
—Y pobre Snape ¿sabéis lo que será para él lo que será saber que su hija se ha acostado con el profesor Back?—preguntó Blaise
—¿Para él? Para la señora Malfoy, Black es su primo y ella es su hija—dijo Pansy—menos mal que dicen que todas las familias de sangre pura están emparentadas.
—Volviendo al tema realmente grave…—redirigió Irinna—necesito que ustedes me ayuden a localizarrr alguna foto o registro de esa chica, dado que me ha sido imposible encontrarrrr nada de esa supuesta Marie Mikaelson.
—Profesora, si esa Marie es quien creemos…¿significa que vimos a la vez el futuro y el pasado de lo que nos pasará o de como se puede transformar nuestro mundo?—preguntó Harry.
—Todos describen que esa chica desapareció, no sé si eso indica que murrrió o que volvió con nosotros, perrro en esa línea, se quedó, creo que lo que vimos es el futuro de la decisión que ella pueda tomar si está en su mano. En esa línea los Potter están vivos y coexistirían dos Lillys, una de las dos, enloquecerrría.
—Pero Voldemort sigue vivo, porque si Marie sacó a Snape de los mortifagos, significa que quizá se marchó antes de oír la profecía y de condenar a mis padres…
—Nos pondremos a buscar profesora, Hermione y yo tenemos el privilegio de prefectas, consultaremos los historiales escolares—aseguró Pansy.
—Necesito algo más de ustedes—advirtió Irinna.—La señorrrita Greengrass, contactó conmigo al enterrrarrse de lo sufrido porrr el señorrr Malfoy, en su carrrta me confiesa unas cosas, digamos, perturbadorrras sobre ella y su herrrmana, relacionadas con el malnacido que les secuestró, Potter. Quisierrra que fuerrran a verrrla a una dirrrección que he conseguido porrr mis influencias—dijo otorgándole un pergamino doblado a Harry — y se enterrren de cómo empezó todo con ella, ella también conocía a ese tal Johan e incluso podríamos tenerrr inforrrmación sobre el inicio de esto con el señorrrr Nott.
—No sé si yo pueda profesora, Daphne casi me mata—dijo Pansy.
—Lo sé Parkinson, pero gracias a usted, o al odio que le profesa, es posible que averrrigüemos muchos por qués…—Pansy desvió la mirada, necesitaría hacer de tripas corazón para hacer eso, pero se obligaría por Draco; los cuatro salieron del despacho y no necesitaron hablar, sabían lo peligrosas que eran las implicaciones que todo ello aparejaba. Harry y Hermione tomaron la dura decisión de decirle a Ron la verdad, al fin y al cabo, si Lilly volvía, sería algo que enfrentar y que le pillara de sorpresa, podía ser muy doloroso.
…..
Era el último hechizo de realidades que iban a hacer, en esta, necesitarían algo personal de la Lilly de la nueva realidad y no podían volver a fallar, las fuerzas de la otra Lilly comenzaban a flaquear y su tiempo se agotaba para volver. Esta vez, Draco haría contacto; en casi todas las realidades él era su hermano, por lo que confiaría en él más fácilmente. Como apoyo estaba Narcissa, Sirius, Remus y Lilly, Severus estaba de camino.
Realizaron el ritual concreto una vez más, y el espejo se opacó unos segundos. Al desempañarse vieron a una chica rubia platinada semi tumbada en el suelo, las ondas le caían en gracia por la espalda y la calidad de su ropa era muy buena. Cissy creyó que el hechizo les había llevado hacia el pasado, que esa era ella pero instantes después, la chica se giró. Apretaba su brazo contra el pecho llorando y se balanceaba hacia delante, en su rostro se vislumbraba el sufrimiento.
—¿Lilly?—preguntó Draco, ella no respondia, volvió a llamarle y supieron que les oyó pero era como si no fuera con ella.—¿Lilly puedes oírme?
—¡Seas quien seas, lárgate de mi casa!—gritó ella entre escrutó la estancia, era inequívocamente la mansión Malfoy ¿y la llamaba su casa?—Su madre pareció entender lo que pasaba y le susurró algo al oído, Draco la miró extrañado, su madre asintió.
—¿Scarlett?—ese nombre sí surgió efecto, la chica miró en dirección al espejo desde el que provenían las voces, al ver al chico, ella se limpió las lágrimas y tragó saliva.
—Draco ¿puedes dejarme sola por favor? No es un buen momento…
—¿Qué te pasa?—preguntó angustiado.
—Lo sabes perfectamente, papá te lo tiene que haber contado o no estarías aquí, estará diciéndoselo a todo el mundo.
—¿Decirme qué?
—Que ahora soy una de ellos
