Mi experiencia como carroñera jamás podría haberme preparado para las dimensiones del Supremacy . Los destructores abandonados que yo frecuentaba eran gigantescos, aún cuando sólo quedaban restos de ellos, pero la nave del Líder Supremo era colosal. Tal y como aprendí un tiempo después, podía albergar todo tipo de estructuras e incluso fabricaba sus propios cazas y caminantes. Era la ciudad flotante más grande que yo hubiera visto y aunque sólo conocía el Puesto de Niima con su puñado de habitantes, no hacía falta mucho para confirmar que estaba en terreno nuevo y peligroso que no dejaba de resultar fascinante.
Sin embargo no podía controlar mi curiosidad mientras el hombre que había tendido su mano antes me guiaba a paso firme por un pasillo impecable de luces blancas y paredes negras. Se había presentado como Armitage Hux, General de la Primera Orden, y aunque su actitud pretendía ser intimidante yo no sentía miedo en absoluto. De hecho, parecía contento de tenerme a bordo y me atrevería a decir que estaba siendo bastante cordial conmigo.
No se habían molestado en ponerme esposas pero tampoco hacía falta. Yo me estaba dejando llevar como un puñado de arena en el viento, sabiendo que no tenía escapatoria en esas circunstancias, pero albergando la esperanza de que nada podía ser peor que Jakku. Mis expectativas, por cierto, eran bastante bajas. Sin embargo, sentía que estaba en el camino correcto porque necesitaba saber qué había sucedido con Ben y él era parte de todo ese nuevo y frío mundo. Me había prometido a mí misma no mirar hacia atrás para poder alcanzar ese futuro que cobardemente había postergado, ya que nadie vendría a salvarme de mi destino de carroñera. En el peor de los escenarios, podría improvisar. Mi mente no dejaba de analizar el espacio y su rutina tan particular.
Intenté pedir información al General con algunas preguntas, pero lo único que pude sacar en claro fue que ellos habían recibido la señal de auxilio del TIE antes de que la tormenta se lo tragara y finalmente sus sensores detectaron la posición exacta de su único tripulante durante la noche gracias a un localizador que llevaba en el cinturón y que Ben había logrado reparar, supongo, durante esas horas en las que desapareció de mi vista. Al menos eso me aseguró de que, de momento, él se encontraba a salvo.
Tragué saliva con sabor a alivio y disgusto en partes iguales, porque ahora sabía que estaba en lo cierto pero ya era tarde para cambiar de idea. Un leve escalofrío me puso en alerta, quizás eran mis recientes poderes advirtiéndome que las impecables paredes de duracero y el aparente orden que reinaba en esos pasillos no era del todo perfecto.
—¿Cuándo podré ver a Ben? —Sin quererlo cometí el error de llamarlo por el nombre que él me había prohibido revelar. El General arrugó el entrecejo durante una fracción de segundo, como si le sorprendiera mi pregunta, y luego respondió.
—¿Ren? Oh, él no está aquí. Me temo que sus obligaciones le han retenido, pero lo verás muy pronto.
—¿Acaso él es el Líder Supremo?
Hux soltó una aguda carcajada que dejó perplejos a sus guardias, quienes se miraron unos con otros sin saber qué hacer, como si ver reír a su superior no fuera algo común. Luego se aclaró la garganta y respondió en tono seco, ignorando mi pregunta.
—Ya veo por qué está tan interesado en tí. Tengo órdenes de mostrarte tus cuarteles. Espero que los encuentres de tu agrado.
Se detuvo ante una puerta para ingresar unos códigos, después esperó a que esta se abriera para invitarme a entrar. Noté que los stormtroopers se retiraban pero uno de ellos se quedó de pie con un gesto de Hux, supongo que esa era su forma de decirme que yo no era una prisionera común y corriente, pero al fin y al cabo tampoco era libre.
Todo se sentía tan extraño, era más bien como un reclutamiento. Hux me otorgó un paquete con ropa nueva e indicó a un droide de servicio que me trajera algo de comer. La conmoción no me impidió agradecerle y con ese gesto me gané una fugaz sonrisa del General. Tal vez sentía lástima por mí, en cambio yo no estaba muy segura de lo que me sucedía. No voy a negar que me alegraba de no tener que trabajar duramente por un trozo de pan que apenas llenaba mi estómago, tampoco está mal que reconozca que la comida de la nave sabía increíblemente bien. Pero algo me susurraba que no debía confiarme, me sentía como una presa guiada hacia una trampa.
El cuarto tenía lo indispensable, que era mucho más de lo que yo poseía. No podía creer que esa habitación me perteneciera, pero Hux fue muy claro al respecto: ese sería mi hogar. En un rincón había un escritorio con un datapad que tenía acceso a mapas de la nave y estaba conectado a la holonet. Era como si se esforzaran en demostrar que no tenían nada que ocultar y me daban la bienvenida a su tripulación.
Me vestí con rapidez luego de una ducha lenta, me apena decir que fue la primera de mi vida, pero en Jakku contábamos con otras formas de higienizarnos. Sentí un poco de vergüenza entonces al notar lo diferentes que éramos, las vidas opuestas que llevábamos Ben y yo. ¿Cómo pude imaginar que teníamos algo en común? ¿Acaso bastaba con el hecho de que ambos éramos elegidos de la Fuerza? Ni siquiera yo creía en esas cosas.
Apenas tuve tiempo de lamentar mis decisiones cuando Hux apareció de nuevo en el umbral. Era evidente que le complacía verme con ropa limpia y el cabello recién lavado. De alguna manera supe que le preocupaban mucho esas cosas. O tal vez era lo que su aspecto me decía acerca de él. Ignoraba si mi perspicacia iba en aumento o sólo era una de mis viejas habilidades de leer el rostro de las personas e intentar adivinar sus intenciones. Pero el General era cuidadoso, un verdadero estratega que no revelaba nada que no quisiera.
Me acompañó por un breve viaje en turboascensor en completo silencio, sin otra compañía que la del stormtrooper de antes. No había señales de Ben por ninguna parte pero ya imaginaba que iba a tener noticias de él muy pronto. Y por supuesto, cuando eso sucedió, no fue como yo esperaba.
Desde el momento en que puse un pie en la estancia, supe que todo había cambiado. Nuestro tímido acercamiento durante la tormenta se había convertido en una distancia abismal, más aún cuando descubrí que él no había sido del todo sincero conmigo.
Ignoraba entonces sus motivos para no decirme que él era conocido por todos como Kylo Ren, tal vez debí hacerle caso a mis instintos que ya me anticiparon que debía tener cuidado con él. O quizás debí creerle cuando dijo que pronto descubriría cosas escalofriantes acerca de él. Pero no iba a engañarme a mí misma, no lo haré ahora. Yo necesitaba saber.
Cuando las puertas se abrieron, ahí estaba él.
La sala del trono era inmensa, con sus guardias de rojo quietos como estatuas. Si no hubiese sido por la extraña energía del lugar, yo habría apostado a que lo eran. Pero el brillo de sus armas, listas para atacar, me hizo notar mi error. Hux se retiró discretamente y desvió la mirada antes de desaparecer en el turboascensor.
Ben, arrodillado y de espaldas, permanecía con la cabeza levemente inclinada hacia el suelo. Desde mi lugar podía ver que llevaba puesta la máscara que rescató del TIE y se había cambiado de ropa por una versión completa y sana de su armadura negra. Quise gritar para llamar su atención, pero él pareció adivinarlo y envió un mensaje sin elevar la voz, justo directo en mi cerebro.
"Aguarda. No te resistas."
Confieso que deseaba rebelarme, llegar hasta él y sacudirlo por haberme preocupado de esa forma, aunque algo en su mensaje me obligó a permanecer alerta y la verdad es que me alegraba verlo con vida y no en el estómago de un gusano de arena.
Entendí que había cometido un error al pensar que Ben era el Líder Supremo, aunque Snoke no se molestó en presentarse formalmente conmigo. Al igual que todo en esa sala, era presuntuoso y letal, por supuesto que le gustaba montar una escena también. El rumor de mi confusión de antes le habría llegado a través de Hux, estaba segura de eso.
Yo conocía su nombre porque alguna vez lo había escuchado en el mercado de Niima, pero no me pareció tan aterrador como lo describían los viajeros. Su aspecto, sin embargo, me produjo inmediato rechazo. Algo en sus ojos grandes y vacíos que parecían perforarlo todo, me advirtió que su perversión era poderosa y que debía ser fuerte para no darle lo que sea que iba a exigir de mí. Me pareció la criatura más desagradable de cuantos especímenes conocía, y la lista no era muy extensa pero por supuesto que incluía a Unkar. Su rostro deformado por las cicatrices no era tan espantoso como la frialdad de su voz, pero me esforcé en ocultar mi desprecio y ponerme en guardia.
—Que agradable detalle has tenido al decidir acompañarnos, joven Rey. Acércate.
No pensaba moverme ni un milímetro, pero de nuevo oí la voz de Ben en mi mente, un poco más desesperada que antes.
"Hazle caso, Rey"
Snoke miró a Ben con un gesto arrogante y luego clavó sus ojos en mí. Empezaba a sospechar que él era capaz de escuchar nuestra conversación. Sus palabras siguientes me lo confirmaron.
—Yo lo sé todo, niña. Pero reconozco que me agradan las sorpresas. Como tú. ¿Quién iba a decir que mi leal aprendiz iba a encontrar otra usuaria de la Fuerza en ese planeta olvidado? —Snoke se reclinó en su gran trono y me miró de arriba a abajo—. ¡Una carroñera!
Caminé unos pasos hacia él, pasando por al lado de Ben que apenas movió la cabeza como si le importara muy poco mi presencia allí. Pensé que debía de estar molesto por nuestra pelea de antes, pero ahora tenía cosas más urgentes de las que ocuparme. Claro que aún no imaginaba el panorama completo y lo único que quería era averiguar qué iba a suceder conmigo. Utilizaría los recursos de negociación que me habían servido durante toda la vida.
—Líder Supremo. No tengo interés en unirme a la Primera Orden, pero agradezco las atenciones que ha tenido conmigo hasta ahora. Puedo asegurarle que no tengo valor y que sólo sería un estorbo en su tripulación. Me iré tan pronto como pueda reclamar mi recompensa.
Durante unos largos segundos, nadie dijo nada. Ben se incorporó lentamente sin dejar de mirarme, sentía sus ojos a través de la máscara clavados en mi nuca y seguramente no podía creer lo que yo estaba diciendo. Snoke pareció sopesar mis palabras apoyando una mano en el mentón, pero luego rompió a reír con un sonido más horrendo que el graznido de un Destripador acorralando a su presa.
—¡Ella tiene sentido del humor!
Ben apareció a mi lado, interponiéndose entre Snoke y yo. Hizo un gesto con la mano como si intentara apartarme o protegerme, yo no estaba segura de cómo interpretarlo, pero no tuve tiempo de hacerlo.
—Líder Supremo, ella no…
—¡Silencio!
De los dedos de Snoke salieron unos rayos similares a los de nuestra primera discusión en Jakku, y de la misma forma impactaron sobre el cuerpo desprevenido de Ben, arrojándolo contra una pared violentamente.
¿Por qué ese ser nefasto tenía tanto poder sobre él? Mi primera reacción fue correr hasta donde estaba Ben, pero mis pies parecían pegados al suelo negro de la sala. No podía moverme y la consternación me impedía gritar. Pero él se incorporó ágilmente, como si estuviera acostumbrado a ese tipo de cosas. La certeza de que así era me indignó muchísimo.
Un grito profundo emergió de mi pecho, no podía controlarlo. Al igual que durante la tormenta de arena, sentí que se apoderaba de mi cuerpo una energía intensa, capaz de lastimar a otros. Pero yo sólo quería salvar a Ben, no tenía miedo de Snoke ni de sus guardias.
Ahora comprendo que no estaba pensando con claridad.
Cualquier cosa que estuviera intentando hacer, no sirvió de nada. A Snoke le bastó con levantar su dedo meñique para arrojarme por el aire y luego depositarme sin delicadeza alguna justo al lado de Ben. El impacto contra el suelo no dolió tanto como mi orgullo herido o el enojo que percibí en mi compañero. Porque pretender que yo le obedecía era una de sus nuevas frustraciones.
Noté que se resistía al impulso de ofrecerme una mano para que me levantara, pero yo me las arreglé sola. Después de lo que habíamos compartido no había forma en que no quisiera resolver el misterio de su hostilidad de una vez por todas.
—El poderoso Kylo Ren —Snoke se puso de pie y avanzó hacia nosotros—. Cuando te encontré ví todo lo que un maestro sueña ver: un poder puro y salvaje. El potencial de tu linaje. Pero me temo que estaba equivocado —Snoke giró para fijarse en mí de nuevo antes de continuar—. Ella es más fuerte que tú. Y más valiente. Impresionante.
Sus palabras me hicieron sentir enferma, de ninguna manera buscaba ser alabada por él.
—Me pregunto si valdrá la pena que tú la entrenes —continuó—. Podría enviarla directamente con los caballeros y hasta sería capaz de ocupar tu puesto de Maestro algún día.
Me retorcía el estómago pensar que tenía que cumplir las órdenes de ese ser, pero se me cruzó por la mente la posibilidad de volverme fuerte para sacar a Ben de ese lugar. Snoke no parecía percibir en mi mente nada más que ignorancia y caudal de poder en bruto, listo para ser explotado. No se daba cuenta de que mi deseo de supervivencia estaba ligado a otras cosas porque era incapaz de comprender el significado de la esperanza.
—Yo lo haré —Ben elevó el mentón, recuperando su aplomo—. No pienso defraudarlo, Líder Supremo.
Snoke dibujó una sonrisa perversa e hizo un gesto con la mano para despedirnos.
—Veremos —fue todo lo que dijo antes de regresar a su trono.
Finalmente Ben y yo estábamos de vuelta a solas, pero el camino de regreso a mis cuarteles no fue exactamente un reencuentro feliz. Prácticamente me arrastró por los corredores caminando a grandes zancadas, casi corriendo. Estaba ansioso por imponer toda la distancia posible entre Snoke y nosotros, pero ya intuía yo que él lo acosaría de muchas maneras aún estando lejos. Me indicó que entrara en la habitación y se quitó el casco con el sonido de un clic. No había rastros del guardia de antes por ninguna parte.
Se veía tan diferente, no era por culpa de las luces frías de la nave. Algo había cambiado entre nosotros, en él. Estaba pálido y respiraba agitadamente, tensaba su mandíbula como si estuviera evitando lanzar palabras dolorosas. Pero sus ojos seguían teniendo ese color especial, teñido de dolor y secretos. La conexión, esa cercanía que parecía ligarme a él sin que pudiera evitarlo, seguía allí.
—Ben…
—Prometí que iba a sacarte de ese planeta —interrumpió él, ignorando la mano que yo le tendía en gesto amistoso—. Debes confiar en mí ahora.
—¿Por qué no me dijiste quién eras? —retiré la mano, recordando que él no estaba listo todavía.
—¿Hubieras venido conmigo si te hubiera dicho lo que hacía aquí?
—Yo...
No pude articular otra palabra, sin embargo esa era toda la respuesta que él necesitaba.
—El entrenamiento comienza mañana. Duerme.
Quedé un rato mirando la puerta cerrada herméticamente y luego apoyé la espalda en ella, dejando que mi cuerpo se escurriera por el cansancio. Sus ojos tristes me persiguieron en extraños sueños, como si todo lo que acababa de experimentar ya hubiera sucedido antes. A pesar de su frialdad, yo estaba segura de que en alguna parte de Kylo aguardaba Ben y mi nuevo objetivo era rescatarlo de la oscuridad.
Pero no tenía idea entonces de que su influencia fuera tan vasta.
...
Después de un hiatus obligado y a casi un año de comenzar, les traigo una nueva entrega de esta historia, prometiendo terminarla muy pronto. ¡Gracias por la paciencia!
