¿Cuánto alcohol se me subió a la cabeza por ver a Kenny tan atractivo?
Uno... Dos... Tres... Cuatro...
No sé, perdí la cuenta. Supongo que bastante.
Sentado en el sofá de la discoteca, observo al rubio que está entretenido con otras personas, más que todo, con algunas chicas de la otra mesa que le llamaron la atención de conocerlo durante la noche en el salón de baile.
Lo miré con algo de deseo, sentía que lo que quedaba de conciencia estaba siendo absorto por el gusto hacia él. No entendía ¿Por qué? Si él era también uno de mis mejores amigos, a pesar de que con Kyle las cosas eran diferentes.
Quise decir que más que nada era una fantasía Homo erótica que mi mente quiso recrear en ese momento de imaginarlo desnudo conmigo en una cama, haciendo el amor con él en el transcurso de la madrugada, perderme por ahí y vivir lejos de mi realidad actual.
¡Vaya! El alcohol te hace ver videos que no son ciertos en esta realidad.
Se suponía que ninguno de los dos éramos maricones. No obstante, que tenía que lo viera como algo más que un amigo. Y eso conllevaría a la pregunta del millón:
¿Haría el amor con él o simplemente es una fantasía que mi mente divagó y ahí murió?
Supongo que diría: "No sé, tal vez sí, tal vez no..." en este caso.
En conclusión, me levanté del sofá para salir a fumar un rato afuera que llevaba entre el bolsillo de la chaqueta, un cigarrillo que lo había guardado hoy en la mañana, cuando Kenny me lo ofreció. No quería interrumpirle su diversión, me sentía algo tonto por ello y decidí salir sin decirle nada.
Dirigí mis pasos tambaleantes por culpa de la borrachera que traía consigo hacia la banca que estaba cerca de la discoteca, sola y fría como la noche que reflejó en mi espejo que miré con decepción.
Una calada al cigarrillo me haría sentir mejor; pero sentí que antes una arcada en mi estómago estaba a punto de devolverse por el tubo del esófago y salir por mi boca, lo más pronto posible. De suerte que, visualice rápido un contenedor de basura que está situado detrás del lugar y logré sastifacer esa necesidad asquerosa, sin que nadie me viera.
Sin embargo, escuché que la voz de Kenny me llamó. No pude contestarle, enseguida.
—Amigo, ¿Estás bien?
Supuse que él por intuición se acercó a dónde estaba.
—Sí, no te preocupes... —Contesté al tomar respiración, después de una pausa corta—.
—¿Quieres qué te acompañe a coger un taxi?
Negué con un tono golpeado. Percibí que su pregunta me incómodo un poco, no quise ser grosero con él. Odiaba vivir lejos del pueblo, así que horas antes le había enviado un mensaje de texto a mi madre que iba a pasar la noche en casa de mi mejor amigo. Pero Kenny, me puso a volar el pajarito y eso cambió un poco mis planes de la quedada.
Le tomé la mano para atraerlo un poco más hacia adentro y arrinconarlo contra la pared con el objetivo de excitarlo y después llevármelo a una residencia. Su mirada se denotó sorpresiva por mi actitud y no dudó en preguntar ¿Qué diablos me había pasado?
Aunque la pregunta sobraba, él mismo se dio la respuesta. Supuso que por culpa de los tragos lo había visto más bonito que nunca.
—Obvio... —Dije en voz alta, lo que internamente había pensado—.
—Uhmmm mmm...
—Entonces, ¿Qué dices, nos vamos?
Kenny asintió.
Lo cogí de la mano, entrecruzando mis dedos con los de él, para partir a un lugar más privado, caminando por un sendero algo oscuro, solo y silencioso. No sé que hacía más excitante la ocasión. Si el lugar por donde estábamos caminando o el sastifacer esa fantasía ligera y sin tanto protocolo.
Pasamos por un parque, que daba más claridad al lugar, estaba completamente solo, aunque eso era de esperarse que nadie anduviera por ahí... Kenny me señaló que nos sentarámos un rato en esas bancas.
—No, ¿Para qué?
—Solo ven, aún no quiero llegar pronto a mi casa.
Eso me hizo sacar algo de onda. ¿Tanto así fue el recorrido de la discoteca a unas cuantas cuadras qué quedaban cerca a su casa?
Bueno, South Park tampoco es que era tan grande. Aunque, sí se veía más urbanizado que cuando vivía en el pueblo.
De todos modos, le hice caso. Me senté en una de las bancas; pero lo que más me sorprendió fue cuando él se sentó encima mío al abrir un poco sus piernas, tomó mi mentón y de una, nos besamos.
El beso se extendió más, a que sintierámos esa pasión quemándose en nuestras ropas, movimientos ínfimos hacia Ken al excitarme el miembro con el propósito de que me lo cogiera. Igual ya se estaba poniendo calientito, entonces para que nos dejamos de pendejadas.
Luego, acercó sus labios para decirme algo en el oído:
—Stanley, tú siempre me has gustado. Pero nunca te dije nada porqué continuamente estabas a lado de Wendy.
¡Mierda!
¡¿No podía decírmelo mejor en otro momento?!
No creo que no. O parece que el borracho era él y no yo...
¡Qué lindo!
Exclamé en forma sarcástica por no decir varias veces, mierda...
En fin, nos paramos y seguimos nuestro camino. Sin embargo, Kenny se notaba que quería hacerlo en público al atajarme contra las frías paredes de los edificios y que lo levantará dándole unas cuantas embestidas, antes de llegar a su casa.
—Amor, aguanta... —Dije con una voz suave—.
Él me miró con súplica, con sus ojitos lindos azulejos celestiales que brillaron en la oscuridad, diciendo que le cumpliera su deseo ardiente en público.
Negué con la misma voz. No tenía la suficiente estabilidad para levantarlo y hacer lo que él quería. Además, de que dentro de mi conciencia, me indicó que eso no estaba bien.
Mas bien me acerqué a darle un beso, dónde humedecimos nuestras lenguas y él accedió después con un apretón de nalga que me dió, al abrazarme de la cintura.
Pegué un sobresalto que lo que hice fue apretarle más el cuello y cortar el beso bruscamente.
—Entonces, ¡Nos vamos ya! —Impostó Kenny al cogerme de nuevo la mano y tratar de jalarme hacia adelante, como si la prisa de tener sexo, lo hicieran caminar firme.
Estábamos algo tomados, y eso hacía que el camino se hiciera más lento y más largo, sin mencionar la urgencia de Ken por llegar a su casa.
—Espera nené, no me jales así... —Dije al sentir que me iba a caer en cualquier momento por la prisa del contrario—.
—¿Por qué?, ¿Qué pasa?
—Porque me vas a hacer caer...
Kenny asintió bajándole un poco a la velocidad, hasta llegar a su casa.
Se veía ansioso, por abrir la puerta y entrar en silencio hasta llegar directamente a su cuarto; pero maldecía cada vez que se le caían las llaves, yo le ayude a tientas abriendo ese portón que le estaba complicando a mi amigo Kenny.
Él me cogió la mano y me guío con la luz apagada hasta entrar a su habitación, tras cerrar de nuevo la puerta y echarle seguro a esta.
Ahora sí, no habría porqué darle más espera a lo que los dos estábamos de acuerdo de hacer, Ken me tumbó sobre la cama, guiando mis pasos hacia atrás, dónde iba a ser nuestro encuentro íntimo, un beso que no se despegaba por nada del mundo al ahogar esa respiración sin soltar nuestros labios.
—Stanley, ¿Me coges o te cojo? —Susurro el rubio al escanear con la mirada todo mi cuerpo, tras hacer una pausa corta—.
—Yo te cojo... —Respondí en el mismo tono de voz que él empleo—.
—¡Ok!
Nos quitamos la ropa con la ayuda del otro, él se sentó encima mío, después de haberme hecho una mamada, de igual forma lo traté con cariño al introducirle mi falo a su entrada. No quería lastimarlo del todo, ya que fue algo rápido que quería hacer después de la fiesta.
Prácticamente, lo que la mañana iba a indicar, habría pasado de todos modos.
