Todo estaba en oscuridad desde hace unos 15 minutos en la estación del metro. Más específicamente, la parada que estaba conectada de manera subterránea con la televisora NEO TV, y por tal proximidad, hacia de este medio de transporte, el más óptimo para llegar ha dicho lugar.
Esto no había pasado antes, y las personas allí estaban confundidas, sin embargo, esperaban tan tranquilamente como se podría esperar de los locales, a que repararan el problema.
A la distancia, en el túnel, se veía una pequeña luz, lo cual muchos pensaron que era una señal de que incluso si las luces no funcionaban, el metro ciertamente lo hacía, pero se equivocarían, ya que solo los ojos más afilados allí notarían una moto cruzar a toda velocidad por el lugar, y dejarlo tan rápido como se presentó.
La moto era conducida por Mikoto Kiba y sujetándose a esta, estaba Arashi Mikami, ambos utilizando los trajes y cascos a prueba de balas, los cuales usaban solo cuando ellos representaban a su organización.
En el momento en que Yuuko había recibido el mensaje de Oriha y leído su contenido, actuó de inmediato informando al doctor Masamune, el cual realizó los pasos necesarios para desplegar la operación. Ellos habían respondido en tiempo record, y utilizaron los túneles subterráneos que ellos poseían, que se conectaron al metro en cierto lugar, ya que era la ruta más rápida, y solo allí, llegaron al estacionamiento de la televisora.
El lugar estaba a oscuras, por lo que ambos usaban unas pequeñas Linternas, pero se movían sigilosamente por cada uno de los pasillos de la televisora, para evitar ser descubiertos. Hace solo un minuto, había comenzado una transmisión, que estaba siendo redirigida a ellos por audio, gracias a Yuuko, la cual se mantuvo en el hospital.
Después de todo, Akihiko no se equivocaba, y realmente el lugar fue atacado. No sabían como él podría tener conocimiento de todo esto, pero realmente no importaba. Para Black Label, en especial para Arashi, lo más importante era rescatar a su amiga y miembro de su organización, Oriha. Esto era porque no tenía duda de que Akihiko saldría de allí ileso, como siempre lo hizo.
Unos minutos más tarde, se encontraban a un piso de la sala donde la transmisión se llevaba a cabo, y fue cuando escucharon a Akihiko interactuar con el terrorista. Algo que normalmente no hacía, pero en este caso con rehenes, algo debio ser diferente. Arashi apresuró el paso, y eliminó, junto con Mikoto, a todo miembro del grupo terrorista que encontraban en el camino.
— ¿Estás tan ansioso por ver mi verdadera apariencia?—
Fue lo que escuchó Arashi venir de Akihiko. Había perdido parte del contexto de lo que se hablaba, gracias a concentrarse en eliminar a los miembros del grupo terrorista que encontraron en su paso.
—Muy bien. He aquí mi rostro maldito. —
¡NO! Arashi no gritó, pero su mente entró en pánico, y si él escuchó lo que acababa de decir Akihiko, también lo hicieron todos los demás miembros. Mikoto se había detenido por el Shock, y solo se miraron uno al otro, antes de acelerar nuevamente.
Estaban tan cerca.
Si él llegara a revelar su identidad, lo que posiblemente haría para salvar a alguien importante para él, al igual que lo haría Arashi, es algo que lo pondría en un potencial peligro, así como a su familia, por lo que tienen que detenerlo. Lamentablemente Arashi no creía llegar a tiempo para evitarlo Pero entonces, al avanzar más, no solo lo escuchó en la radio, sino que también lo escuchó provenir de la doble puerta delante de él y Mikoto.
—AAAaaaAAAhhHHH—
—N—¡No es humano!—
— ¡Ayudaaaaaa!—
Se detuvieron de golpe ante los gritos de dolor, al no reconocer la voz de Akihiko entre ellos. Abrieron suavemente la puerta, para dejar solo una abertura, suficiente como para poder ver lo que sucedía dentro.
Todo estaba en la más profunda oscuridad, con excepción del escenario, donde un rehén estaba atado, y el que parecía el líder terrorista estaba sobre ella, apuntándole con un arma.
Bajo el escenario, Arashi veía como las balas volaban en la oscuridad junto a gritos de pánico y dolor, pero se detuvieron casi de inmediato.
Arashi se preparaba para disparar a la persona disfrazada encima del rehén, pero entonces, Akihiko, con vestimenta civil y su rostro descubierto, subió al escenario y se detuvo cerca del terrorista, el cual temblaba ligeramente.
— ¿Qué eres?— preguntó el último de ellos.
—Solo un aliado de la justicia. — respondió Akihiko, y Arashi no podía evitar sentir, que eso sería algo que su amigo de la infancia, Ryuu Moshizuki, hubiera dicho en su lugar. Una muy rara y pequeña sonrisa se dibujó en sus labios, no solo por las palabras, sino al ver a su amigo a salvo.
Cierto, no tenía su traje, pero un solo delincuente no era problema, incluso antes de tener su uniforme a prueba de balas.
Pero no fue todo. El líder terrorista, claramente, no dejaría ganar a Akihiko. No matándolo, sino matando al rehén, ya que una bala fue disparada por el arma de dicho sujeto. Pero entonces, Akihiko aceleró, aceleró como nunca lo había visto.
Arashi pensó que él ya conocía la velocidad máxima de Akihiko, pero en este momento, fue tan rápido, que si pestañaba, se hubiese perdido el desenlace. Esto era algo a discutir más adelante con el resto de la organización, Arashi quiera o no, ya que Mikoto estaba enviando la transmisión en video con su celular, a los miembros restantes en el hospital.
Y así, el terrorista fue derribado, y para la sorpresa de Arashi y Mikoto, de alguna manera la rehén seguía con vida, sin ninguna herida evidente. Arashi solo pudo pensar, que el sugeto perdió el blanco por completo, cosa que vería errónea cuando reprodujera la transmisión de Mikoto más adelante.
Luego de liberar al rehén, y atar al terrorista como siempre lo hacía, Akihiko había saltado a la salida del fondo, visto algo que no le agradó, supuso Arashi, por la mueca que hizo. Luego volvió al escenario, con su rostro oculto nuevamente. No fue mucho el tiempo, cuando él se llevó a la rehén.
Fue entonces cuando ellos ingresaron a ese escenario, y se detuvieron frente al líder, el cual gruñía de dolor. Arashi simplemente levantó su celular, y vio una imagen en negro en la pantalla de este.
—Nivel 0, negro. —Dijo con su voz monótona.
—Black... Label. — dejó escapar el adolorido líder aún en el suelo.
Fue cuando Arashi sacó su arma, y disparó a la cabeza del líder, que resultó ser una mujer.
Mikoto había ingresado con su linterna al área oscura, donde los cómplices estaban. Allí, ella comenzó a fucilarlos, y sin perder tiempo, Arashi le acompañó. Así, en poco tiempo, todos y cada uno, habían sido extirpados de esta ciudad.
Una señal de retirada fue emitida para ambos, los cuales solo dudaron un segundo, pero cumplieron la orden. Unos segundos después, los oficiales de policía habían llegado a ese mismo estudio, quedando horrorizados de lo que encontraron allí.
Esta fue una de las misiones, donde Arashi estaba seguro de haberlo hecho bien. Después de todo, no podían dejar con vida, a ningún tumor maligno que conociera el rostro de Akihiko.
/—/
Él había aparecido hace unos 3 años. Al inicio, simplemente un rumor, uno, que no se podía tomar en serio, dado lo fantasioso y ridículo que parecía. Un supuesto vigilante, una figura que iba salvando a los civiles en los momentos de necesidad, como un superhéroe de los comics.
Para Mido, oficial de investigaciones especiales, esto no era más que un mal chiste, del que se burló las primeras veces. Sin embargo, mientras más crecía el rumor entre la población, y finalmente algunas pruebas visuales aparecieron, mostrando ligeramente la apariencia de dicho vigilante, tuvo que tomarlo más en serio.
Tenía que admitir, por los casos resueltos, que el tipo en cuestión era hábil, muy posiblemente alguien entrenado en el ejército, con experiencia con la criminalidad de la ciudad, por lo que debía ser un ciudadano local. En algunas ocasiones el oficial Mido tuvo que descartar el reporte, por lo ridículo de la descripción del ciudadano que atestiguó el acto.
Fueron 6 meses de estos informes, hasta que por fin se logró obtener una imagen clara del vigilante. Traje de motociclista bastante genérico, pero personalizado con piezas metálicas en todos lados, y un casco con un cráneo en él. El traje en sí, era holgado, por lo que no podría tenerse una descripción de la robustez de la persona en el interior, sea hombre o mujer.
Sin embargo, por la estatura y violencia demostrada, el oficial Mido se inclinó personalmente a pensar que era un hombre bajo el disfraz. Uno bastante fuerte.
Luego de confirmar tan claramente su existencia, y descartarlo como un simple mito urbano, la policía comenzó a buscarlo, ya que no podrían permitir a un demente como este suelto. Sí, podría estar haciendo cosas buenas ante sus ojos, o el de muchos ciudadanos, pero también trajo muchos puntos negativos.
Uno de estos puntos, era el motivar a otros ciudadanos, los más influenciables, que en la mayoría de los casos eran los más jóvenes, a copiarlo. Estos salían a las calles, a altas horas de la noche, tratando de imitar al vigilante, pero con resultados opuestos, creando nuevos casos de asesinatos, personas desaparecidas, tiroteos, entre otros muchos más.
La policía se vio forzada a duplicar sus esfuerzos, pero entonces, los políticos decidieron intervenir. No se supo si este vigilante había salvado la vida de personas influyentes, quizás sus familiares, o simplemente, ellos no querían perder votos, ya que si atrapaban al vigilante, el cual se hacía popular, en su gobierno, era seguro que no serían reelegidos. Mido estaba casi seguro que la respuesta era la más estúpida. Pero no obstante, se prohibió la persecución del vigilante, hasta que vidas humanas se pierdan de manera directa, haciéndolo culpable.
Fue por esto que la policía estuvo parcialmente atada de manos, y no era porque la muerte no rodeaba al vigilante, pero ninguno de los testigos podría confirmar que él fuera responsable. Cuando detenía a un grupo relativamente grande y escapaba con la víctima, se encontraban varias personas con disparos en sus cabezas, o explosiones destruían todo el lugar. Es como si el tipo fuera literalmente un amuleto de mala suerte para los criminales, o poseía un equipo de limpieza, haciendo el trabajo sucio para él. Esto hacía que el héroe local, ese que peleaba solo con sus puños, fuera más oscuro de lo que mostraba su cara pública.
Alguien que atrae mala suerte a los criminales, si claro. Aunque a los ciudadanos no les importaba, o lo veían en una luz de aceptación, al ver a los criminales morir, por lo que ellos llamaban Karma, la policía lo veía de otra manera. El vigilante era simplemente un asesino, buscando venganza contra los mismos criminales que detenía. También tenía cómplices en las sombras, los cuales eliminaban a los criminales de más peso. Esto, al final, creaba la falsa imagen, de que el vigilante no mataba y que eran las coincidencias, o simplemente la fortuna, que terminaba con la vida de tantos. Qué ingenuos.
Nunca se pudo probar la teoría de la policía, pero esta noche fue diferente. Todo el audio se registró, los disparos y al final, cuando la policía logró irrumpir en el lugar, encontró los cuerpos de un poco más de una docena de personas, en el mismo salón donde se realizó la transmisión. ¡Ahora tenían al bastardo escurridizo!
En estos momentos, el oficial Mido se encontraba en el asiento de copiloto en un Vehículo blindado 4x4 de fabricación estadounidense, Alpine Armoring Pit Bull VX. Se esperaba que en este vehículo, fueran transportados varios de los terroristas de la transmisión pasada, pero el pez grande que buscaban hace tiempo, fue capturado eh iba en la parte trasera, acompañado de alrededor de 8 oficiales armados.
El transporte se dirigía a la jefatura superior de Policía, la mayor y más fortificada de toda la ciudad. La sala de interrogatorio de allí, fue previamente reforzada. Esto se debe a la seguridad que tenían los agentes de policía en ellos mismos, sobre la idea de capturar al vigilante, lo que mostro ser útil. Tenían unos 15 minutos luego de comenzar a movilizarse, pero la jefatura superior estaba algo lejos del lugar de los hechos. Afortunadamente, por alguna razón, las calles parecían más despobladas de lo habitual. Unos 5 minutos más y llegarían al lugar, y al fin, asegurarían al pasajero de negro, y terminarían con la locura que había desatado.
Ring Ring
El oficial Mido levantó una ceja. ¿Una llamada, ahora? Cualquiera de los oficiales en la jefatura o en otro lugar, sabrían lo que hacía en este momento, por lo que no es buena idea desconcentrarlo con llamadas innecesarias. No obstante, él contestó la llamada.
— ¿Sí? — fue lo único que dijo.
El piloto se centró en la carretera, pero no pudo evitar la curiosidad, cuando el oficial, a su lado, parecía susurrar una discusión, no mucho después de recibir una llamada. El oficial Mido, apagó su celular dejando escapar un gruñido.
—Da la vuelta. — ordenó el oficial.
— ¿Señor? — esta simple pregunta hacía saber la confusión del conductor, así como pidiendo una confirmación de lo dicho.
El oficial Mido, hizo una mueca.
—Da la vuelta. — repitió.
Esta era una posibilidad, pero honestamente no esperó se realizara con tal velocidad. Solo deseaba tener el tiempo suficiente, para desenmascarar a este tipo, y no se refería simplemente de manera literal. Alguien que trae tanta muerte, no debe ser la imagen de un héroe, ante los ciudadanos.
Miró su teléfono celular, donde un aviso importante llegó justo antes de que el caos se liberara. La jefatura superior de Policía estaba rodeada. En un tiempo increíblemente corto, los ciudadanos habían rodeado el lugar, y no había espacio ni en las calles para que el vehículo pueda transitar con seguridad. Parece que, tener como objetivo, la mayor y más segura jefatura para llevar al vigilante, fue algo demasiado obvio. Por el momento era mejor alejarse del lugar, y buscar una jefatura más pequeña.
Él debió sospechar de algo pasando, cuando las calles parecían tan desprovistas de movimiento del tránsito habitual, para esta situación. Él solo pudo gruñir.
El regreso fue bastante simple, dada la falta de otros vehículos, y llegaron a una de las jefaturas. En el transcurso del viaje, se comunicó con sus camaradas allí, para que prepararan de manera especial el cuarto de interrogatorio. Se alegró de saber que, en esa jefatura, poseían grilletes realmente duros, por lo que, al llegar a esa sala, lo tendrían asegurado.
Al llegar a las afueras, Mido a penas notó a personas, por lo que, respiró aliviado. No se dio cuenta de los peatones que inmediatamente usaron su celular para subir las fotos, y videos del peculiar vehículo, haciendo que esa información se expanda de manera inimaginablemente rápida por las redes.
Las puertas traseras fueron abiertas, y salió el apresado, siendo rodeado por los oficiales armados, sus movimientos ahora ralentizados, luego de que esposas fueran colocadas también en sus pies.
Al salir, allí esperaba uno de los amigos de Mido, el oficial Tatara, mirando todo con una expresión de cansancio. Ambos oficiales simplemente se saludaron con un movimiento de la cabeza y la mención de sus nombres como reconocimiento, y así, se movieron al interior del lugar.
La misma jefatura no tenía mucho personal, lo que podría ser resultado de la hora. Solo faltaban algunos pocos metros, cuando el vigilante detuvo su paso, haciendo que uno de los oficiales que estaba detrás, chocara contra este, pero ni siquiera se movió.
Los oficiales armados, rodeando al vigilante, se detuvieron y apuntaron con sus armas en sincronía, pero no dispararon. No eran tontos, ya que era bien conocido que el vigilante tenía un traje a prueba de balas, pero incluso cuando las personas usan chaleco, el impacto puede doler como una perra, por lo que aún estaban confiados, pensando que el traje reaccionaria de la misma manera.
—Vamos, muévete, solo estás perdiendo el tiempo. —
Tras estas palabras, el vigilante levantó su mano para apuntar, seguida por la siguiente mano al estar unida por las esposas, con el fin de señalar hacia delante.
Allí, el oficial Mido pudo apreciar como uno de los oficiales, escoltaba sin esposas al que se supo es el jefe de seguridad de la televisora.
— ¿Por qué lo están liberando? — Su voz profunda acentuaba cada palabra.
—Obviamente, porque no se encontró evidencia en su contra. Y no, que tú le pegues no es evidencia. — respondió el oficial que escoltaba al sujeto en cuestión. Mido mismo pensaba que la liberación era demasiado temprana, no es posible que se realice un interrogatorio adecuado en tan corto tiempo.
Ellos viajaron alrededor de 25 minutos hasta llegar aquí, por lo que el tiempo es ridículamente corto para estar completamente seguro de la inocencia de un sospechoso, y aunque Mido no quería admitirlo, normalmente las personas atacadas por este vigilante, tenían algo que ensuciaba sus manos.
—El Ceo de la televisora, nos contactó, y lo reconoce como la persona que contrató para el trabajo, no parte de los terroristas. — Prosiguió el policía a su costado. —Tengo su número de contacto, y se le informó que no debe abandonar la ciudad, hasta que el caso esté cerrado. —
—Y por supuesto, soy un ciudadano respetuoso de la ley, por lo que les aseguro ayudaré tanto como pueda. — dijo grandilocuentemente el sospechoso a su lado.
Tatara suspiró, pero no dijo nada. Básicamente, el Ceo de la televisora, se convirtió en la cuartada, la cual le daba una salida fácil al hombre frente a ellos. Por otro lado, Mido fruncía el ceño. Actualmente, tenía algo demasiado grande entre manos, como para perder más tiempo...
—Más te vale haber hecho todo el papeleo necesario. — Señaló Mido al oficial al lado del sospechoso.
— ¡Por supuesto, señor! — Respondió sin perder el ritmo.
—Bien, entonces... — Cerró la boca, cuando el vigilante giró para mirarlo fijamente. Luego, se volvió al frente, su mirada, esta vez, fija en el encargado de seguridad que estaba siendo liberado.
—Yo sé de ti. — sus palabras salieron con un tono de acusación que todos pudieron captar, clavando una pequeña porción de duda en el hombre frente a él. — sé lo que planean, tú y tu organización. Su plan para cambiar la sociedad como la conocemos. — esas palabras hicieron que una ceja se moviera, pero la fachada de persona ingenua no se derrumbó... Todavía.
—Sé sobre sus miembros y habilidades. — no era falso, pero tampoco era difícil de recordar para él. No era que sus habilidades eran muy variadas. La mayoría eran superfuertes, pero había uno fuerte y tan hábil como Yuuko en sus filas.
—Suficiente, no necesito escuchar tus desvaríos. — dijo exasperado el jefe de seguridad, pero ignorándolo, él dejó escapar el segmento de información, de la cual, nunca esperó que él supiera.
—Sé, dé su princesa. —
Ahora la compostura, tanto del jefe de seguridad, como el guardia a su lado, se derrumbó por un momento. Fue algo realmente corto, pero no estaban rodeados de novatos. Mido y Tatara fueron lo suficientemente experimentados, para notar el momento de exaltación, lo que lo sorprendió más, fue la reacción de su compañero.
—Habla claro, chico. — dijo el oficial Tatara. Un poco de familiaridad en su forma de dirigirse al vigilante. El oficial Mido entrecerró los ojos a esto, pero antes de que pueda decir nada, el vigilante completó su sentencia. Una tan terrible que, incluso sin las pruebas, no podrían dejar ir a este otro sujeto, ya que se había vuelto una prioridad, incluso por encima del mismo vigilante.
—Un arma biológica. Una que será liberada a escala mundial. —
La sorpresa de los oficiales que lo escoltaban fue imposible de ocultar, pero entonces, antes de que pudieran reaccionar, el aparentemente dócil jefe de seguridad se movió de manera veloz a su derecha para seguido tomar algo del bolsillo interior de su camiseta, que resultó ser una navaja que lanzó, hasta el interruptor de luz, cortando de manera certera el cableado que mantenía las luces encendidas, sumergiendo a todos allí en una profunda oscuridad.
Esta era una táctica que él usaría contra Arashi en otra realidad, hacerse uno en las sombras, ocultando su presencia, como el asesino experimentado que es. No, él no era un Jet Injector, solo alguien que había afilado sus habilidades, para ser extremadamente bueno en lo que hacía, que era el asesinato silencioso.
Fueron segundos, y antes de que nadie pudiera reaccionar, una fuente de luz fue creada, una que todos allí pudieron notar, debido a la falta de iluminación. Fueron chispas, chispas las que aparecieron debido al choque rápido de dos objetos metálicos, un cuchillo de combate, y el otro, simplemente el costado de las esposas alrededor de las muñecas del vigilante.
Este choque seguido por destellos, solo sucedieron un par de veces, demostrando al asesino profesional, que no era la suerte la que influía en esta situación, sino que su enemigo, lo superaba en habilidad.
El siguiente ataque no llegó, y la oscuridad parecía tragarse todo, lo que mostraba aparentemente, que la estrategia de sumergirse en la oscuridad sería tan efectiva como fue con Arashi, en aquella línea de tiempo. Sin embargo, había una diferencia en comparación a cuando enfrentaría a Arashi, el cual apenas tenía una pequeña linterna, la cual fue fácil de arrebatar con sus habilidades, y no tenía que ver con el vigilante. Para el trabajo policial en el asalto a NEO TV, donde la energía eléctrica fue cortada en el edificio, los oficiales designados para participar en tan importante misión estaban preparados para el escenario oscuro.
8 linternas fueron encendidas, las cuales estaban acopladas con las armas de fuego de los oficiales que rodeaban al vigilante, los cuales buscaron rápidamente a aquel que se había revelado como posible miembro de un grupo terrorista, al cual no podían dejar escapar.
Fue localizado con bastante rapidez, ya que, incluso con su experiencia, y que con la vestimenta adecuada él pudo haberse mimetizado mejor con la oscuridad, curiosamente ese día llevaba una camisa rosada de manga larga, la cual era un faro, ante el más mínimo roce de la luz, por lo que fue localizado rápidamente, mientras este intentaba, no eliminarlos como se pensaría, pero escapar.
— ¡No se mueva!—
— ¡Deténgase! —
Fueron algunas de las advertencias que los oficiales gritaron, pero obviamente fueron ignorados, por lo que un par de ellos abrieron fuego apuntando a la parte baja del sospechoso, dándole en uno de los muslos, lo que hizo que perdiera el equilibrio, y por el impulso que llevaba, callera estrepitosamente al suelo.
En esta escena, lo más sorprendente para el oficial Mido, fue que el vigilante no había intentado escapar. Cierto, estaba rodeado, y esposado, pero con su traje, en la oscuridad actual, él era casi invisible, incluso cuando era iluminado directamente, por lo que hubiera sido fácil. Al menos que, él también quería información de este tipo, por lo mencionado anteriormente.
Mido hizo señas a 2 de los guardias que rodeaban al vigilante, para que fueran por el sospechoso, y con la herida en la pierna, esa fue una tarea sencilla. Lo esposaron, y trajeron cargado, cada uno de los oficiales sujetándolo de un brazo, para mantenerlo de pie.
Al acercarse, el sospechoso simplemente gruñó por la herida, pero levantó la vista, encontrándose con el ceño fruncido de Mido.
—Llama a unos paramédicos para dar primeros auxilios. — Ordenó Mido a Tatara. — tenemos mucho trabajo esta noche, y nadie dejará esta jefatura sin escupirlo todo. —
¡BANG!
Ese fue el sonido de un disparo, uno que no fue realizado por ninguno de los 8 guardias, Tatara ni Mido. Viendo todos estos en conjunto, como el cuerpo del Jefe de seguridad se desplomaba como muñeca de trapo, aun siendo sujetado por ambos oficiales. Todos pudieron darse cuenta de que estaba muerto al instante, ya que un agujero en su cabeza era visible.
Al otro lado, con el arma extendida, estaba el oficial de policía que lo escoltaba, con una sonrisa que podría ser descrita como desquiciada.
— ¡Por la princesa!— fue lo único que dijo. No se veía miedo en su expresión, sino un fanatismo extremo. Por lo que, abrió la boca y allí colocó su arma de fuego. Los grandes ojos de todos los presentes, demostraron claramente su sorpresa, y ninguna palabra pudo salir de sus bocas, antes de que este antiguo camarada, que ellos pensaban de confianza, halara el gatillo.
¡BANG!
Terminando así con su vida.
Eso no lo había esperado nadie, o eso pensó el oficial Mido al inicio, pero entonces, comprendió, el porqué el vigilante no había escapado. Es posible que una razón fuera, porque quería información del ahora difunto, pero la verdadera razón era exigir algo de ellos, ya que él, les tenía donde quería.
Una organización, con miembros fanáticos como los que se habían mostrado frente a sus ojos, en posesión de armas biológicas, que serían liberadas a nivel mundial. Esto estaba mucho más allá del valor de detener a un vigilante, sin importar como deseara Mido. El bastardo era más astuto de lo que habría podido pensar, y los tenía contra las cuerdas.
Y teniendo en cuenta como estaban las calles y la población en general, mido sabía que ellos, la policía en conjunto, obtuvieron la pajilla más corta en todo esto.
De esa manera, con su orgullo pisoteado, pero con el deber por delante, se detuvo frente al vigilante, esperando sus exigencias. Porque en este punto, si él decidía callar, Japón, no, la humanidad podría pagarlo, si lo que se dijo era cierto.
— ¿Qué tal si hacemos un trato? — fue lo que dijo. No parecía una petición a los ojos de Mido, porque no lo era. Él los tenía, y solo podrían seguirle el juego por ahora, pero no significa que Mido se humillaría a sí mismo frente a este sujeto.
— Lo pensaré, si tu información lo vale. — Fue lo que dijo, para consecuentemente darle la espalda sin esperar una respuesta, y dar las órdenes pertinentes, para poder dirigirse a la sala de interrogatorios con algo aún más grande en manos, algo que no deseaba, pero que no podría ignorar.
/-/
...
Joder, eso escaló muy rápido.
Yo era consciente de que había un topo en la policía, ya que en la serie uno les pasaba la información a la organización antagónica, pero no esperaba que el tipo fuera... así.
Ahora, me doy cuenta de que yo no debería estar aquí, quiero decir, ¿qué gano? Pero no pude evitarlo. En mi defensa, la sorpresa de ser culpado de más de 15 homicidios, no fue algo que podría dejar pasar tan fácilmente.
Pero entonces, luego de quedarme meditando sobre lo que mencionó el oficial, es posible que se refiriese a los que acabo de enfrentar, los cuales, aunque con huesos rotos, estaban bastante vivos. Pero entonces, había cierto grupo que, se aseguraba de eliminar a los peces grandes, en ocasiones, cuando yo actuaba.
Yo era consciente del rumor sobre mí, y la supuesta suerte que traía a los criminales. Es cierto, dado que los testigos nunca me vieron usar un arma, o eliminar a los maleantes, yo tenía mi cuartada. Pero cuando un ladrillo caía desde varios pisos, aplastando la cabeza del perpetrador, o un disparo se veía en la cabeza del mismo, las personas lo atribuyeron al Karma. Yo, por otro lado, sabía quienes lo hacían. Comencé a verlo como un problema, ya que, básicamente, me estaban usando para facilitar sus homicidios.
Estaba planeando un escape digno de Batman, hasta que me topo con el jefe de seguridad, a punto de ser liberado, lo que, por supuesto, no podía permitir, pero ¿este resultado? No lo esperaba, incluso sabiendo que había un topo gracias a la serie.
Oh hombre, con todo lo que sucedió, simplemente no había pensado en escapar, en caso de que el asesino profesional, comenzara a cortar gargantas de policías.
El que supuse era el líder de los agentes, el llamado Mido, si recuerdo correctamente por el saludo con Tatara en la entrada, se acercó a mí, y colocó una expresión similar a alguien que chupa un limón, mientras un zorrillo disparaba su hedor directamente hacia su cara.
Él no dijo nada, como si esperara que yo dijera algo. Tomando en cuenta lo que había pasado, y los pequeños Spoilers que dejé salir, es posible que, quieran más información. Quizás no sea muy, digno, pero posiblemente lo mejor era tomar ventaja de esta situación.
— ¿Qué tal si hacemos un trato? —dije girándome hacia el oficial y elevando ligeramente mis manos esposadas hacia él, dejando claro, cuál sería el pago que deseaba. El oficial parecía esperar esas palabras, lanzando un bufido con desprecio. Pero luego de ver al cuerpo del compañero que acaba de quitarse la vida, su ceño se frunció aún más.
—Lo pensaré, si tu información lo vale. — bajé las manos tras lo que dijo, y asentí. Oh, claro que lo valdrá, yo tenía todas las cartas aquí, sin mencionar los grandes spoilers.
Ahora que lo pienso, hay información que necesito. Es decir, sé lo que se supone que debería suceder en la serie, pero no direcciones y fechas, por lo que podría usar a la policía para descubrir la próxima bandera, el dónde, y cuándo, que se supone debo encontrar. Y ese punto, en realidad, será el último, si todo sale como lo planeo.
Mido comenzó a dar órdenes. Algunas obviamente para encargarse del desastre aquí, y reparar la energía eléctrica en esta sección de la jefatura.
Luego de todas las órdenes, fui escoltado por Mido y Tatara, junto a 4 oficiales armados, solo por las dudas, supuse. Llegamos al salón de interrogatorio, donde los 4 escoltas esperaron fuera, mientras Tatara y Mido ingresaron conmigo.
Al sentarme al otro lado de la mesa en esa pequeña habitación, lo primero que noté fue el espejo frente a mí, uno que, por las películas, estaba seguro de su función. Entonces, señalé hacia el espejo, cuando los dos oficiales frente a mí estaban tomando asiento.
— ¿Están seguros de que las personas allí son de confianza? —
Tatara levantó una ceja y luego mira a Mido, el cual frunció el ceño, pero luego dirigió la mirada a Tatara.
—Ve. — dijo de manera fria, y a pesar de que Tatara parecía querer replicar, lo pensó dos veces luego de ver la expresión seria de Mido, el cual, de por sí, parecía tener un rango por encima de Tatara, por lo que este ultimo simplemente se levantó, y salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de él.
Nos quedamos solos en un incómodo silencio, el cual tardo cerca de un minuto. Un minuto que parecía una eternidad, con el oficial Mido dando golpecitos con el pie, haciendo saber lo ansioso que estaba por comenzar.
Era mejor de esa manera, no quería meter a Tatara en problemas, por su familiaridad al tratar conmigo. Ya sabía que esta persona era su superior, así que, por supuesto, no sería otro que Tatara el que saldría de la habitación.
Mido parecía sentir algo en su bolsillo, y sacó el celular y lo miró. Luego lo colocó frente a él.
—Comencemos entonces con… — comenzó Mido, tras encender la aplicación de grabadora en su celular, para luego entrecruzar sus dedos.
—Antes, comienza por hablarme de esas muertes de las que me culpas—le interrumpí, a lo que Mido entrecerró los ojos. Incluso con la suposición de que fueron los miembros de Black label, preferiría no tener esa duda en mi conciencia.
—Mira, me encantaría cuestionarte sobre esos "accidentes" que parecen seguirte incluso en días como este. —dijo con un tono bajo. — pero si lo que dijiste allí detrás, es por lo menos mínimamente cierto, podríamos llegar a un acuerdo, incluso darte un perdón. —
Servir y proteger era y siempre fue el lema de la policía, y aunque parece que yo le desagradaba al oficial frente a mí, la cantidad potencial de vidas en juego era demasiada como para compararla con mi historial.
Tenía que respetar a este tipo, al menos por su profesionalidad. Fue así como comencé a narrar todo.
Yo no necesitaba que el interrogatorio girara en torno a la forma en que me enteré de esto, o que ellos me engañaran para que revele más de lo que yo quería, y un punto más importante aún, es que no deseaba que se extendiera este interrogatorio toda la noche. Así que simplemente haría un monólogo con algunos puntos importantes. Fue con esto en mente que inicié.
Entonces, le conté sobre esa organización secreta, la cual tenía a sus miembros principales en Japón desde hace algunos años, y claro, los culpé de ser la razón de mi inicio en el camino del vigilantismo, no es que ellos supieran mejor.
Por supuesto, hablamos de los Jet Injector, ya que fue un nombre que fue mencionado por el líder de los Terroristas en el escenario. Aparentemente, el sonido de los equipos siguió funcionando por un tiempo, por lo que, hay cosas que no pude ocultar.
—Sobre los Jet Injector, todo inicio hace varios años, donde secuestros fueron llevados a cabo, con personas que no serían extrañados por la sociedad. — esta parte la estaba inventando, tomando en cuenta lo frecuente que eran los secuestros hace unos años.
—Estos fueron usados como conejillos de india, para experimentos con un virus aún no registrado. Si los experimentos resultaban bien, dotaban a los sujetos con habilidades que superaban las que un humano normal nunca podría acceder de manera mundana. Estas personas con habilidades amplificadas, son llamadas Jet Injector — Mido entrecerró la mirada hacia mí en ese momento, y se me ocurrió añadir algo.
—Los primeros sujetos fueron no más que carne de cañón para sus pruebas, pero una de ellas salió como deseaban, una de ellas fue un éxito. Y de ese éxito fue que lograron crear a sus Jet Injector — apreté mis puños sobre la mesa, casi raspando la superficie. La expresión en su rostro, me dijo que entendió a que me refería.
Uh, espera, ¿no era esto algo parecido al fondo del personaje V, de vendetta? Quiero decir, los malvados que experimentaron con sujetos de prueba, y uno de estos, escapó con vida de ese lugar, para luego, como resultado de esos experimentos, ese sujeto de prueba obtuvo fuerza mejorada, la cual usó para luego darles caza. Ah, bueno, estoy seguro de que no seré demandado, ya que esa película no existe aquí... todavía.
Luego de esa pequeña introducción, fui al plato fuerte. Lo que el virus estaba destinado a hacer. Matar la racionalidad de las personas, dotándolas de fuerza, y sin el agotamiento físico, lo que lo haría máquinas sin descanso. Pero también mencioné el punto sumamente importante, el efecto más nefasto, que era una rabia ciega, para que todos se mataran unos a otros. Bien, eso no era totalmente la verdad, pero ¿quién me creería si le digo que el virus hará un apocalipsis zombi? Si lo explicara así, seguro me enviarían al manicomio.
La expresión de Mido era sombría.
—Algo a añadir, es que, aunque ellos ciertamente estaban avanzando con el virus que causaría todo esto, aún no estaba completo. –
Ellos ciertamente no esperaban un día festivo para el uso. El virus D99 ciertamente podía hacer mucho con el cuerpo, pero no tanto con la mente, por lo que se necesitaba otro ingrediente que actuaria en ese punto, pero aún no sabía cuál era ese componente, o cuando ellos lo conseguirían.
Lo siguiente fue una información básica, la cual sería una descripción detallada de los miembros de dicha organización. Tendrían que conformarse con esto de momento, aunque a decir verdad, si todo salía bien, ni siquiera seria una información necesaria para la policía, porque estos mismos serian eliminados, sea por Black Label... o por mí.
Di mi advertencia con cada uno, especialmente con las dos gemelas y el tipo vestido como ken de la WWE.
Al terminar, un silencio inundó la habitación, más cercana al relato de un adolescente con exceso de imaginación, y, sin embargo, no podría ser ignorada, dado lo que había ocurrido solo 30 minutos antes.
—Seguro entiende la importancia de que este grupo sea detenido, pero antes de que comience a compartir la información, debe saber que este grupo tiene manos en todos lados incluso gente influyente. —esta parte la ignoraba, pero era mejor prevenir que lamentar. –Así que, Sugiero que se mantenga esta información en tu grupo de más confianza. —Mido procesó la información, mientras sus manos se apretaban mas por lo sombrío que todo se pintaba.
—Ahora, lo que necesito de ustedes. —Mido entrecerró los ojos ante lo que era claramente una demanda. — Quiero que investigues, de la manera más sutil posible, los barcos que traerán cargas a este país, en este mes. —Mido procesó mi pedido por un momento.
— ¿Por qué deberíamos?—la pregunta estaba cargada de un ligero rencor, pero aún no lo descartó, como el profesional que es.
—Creo que lo mencioné antes, pero el virus no está completo... aún. —los ojos de Mido se abrieron, entendiendo de inmediato a lo que me refería. Allí llegaría mas muestras del virus D99, pero eso no era realmente lo importante para mí, sino estar allí, ya que sería un momento clave para terminar con esto.
Él claramente quería seguir y saber más, pero aparentemente ya había sobrepasado su tiempo.
La puerta fue golpeada con prisa y ambos dirigimos la mirada hacia allí.
Mido suspiró, como si supiera lo que le esperaba tras la puerta.
Se levantó y abrió la puerta encontrándose con Konomi Suzue, la cual, en un susurro lleno de pánico, le transmitió la información.
Mido me lanzó una mirada resignada.
—Sígueme— fue lo único que dijo, y aunque quise hacerlo, levanté ligeramente mis manos mostrando las esposas allí, y me giré ligeramente, para mostrar mis piernas esposadas de la misma manera. No es que me detendrían, pero no quería romper más propiedad privada frente a ellos.
Mido no parecía tener los ánimos para hacerlo, así que envió a Suzue para quitarme las esposas, la cual envió una mirada incrédula a Mido, pero siguió la orden y procedió a liberarme de las "restricciones".
Me levanté y seguí a Mido por los pasillos, el cual caminó a mi lado, siguiendo mi paso, para luego extender una tarjeta de presentación que resultó ser su información personal.
—Esperamos su colaboración con este caso, y le puedo prometer indulgencia con el suyo. —
Yo estaba ligeramente confundido con la facilidad con que estaba siendo liberado. Cierto, Di una cantidad importante de información, pero honestamente pensé que me mantendrían aquí, si no por más información, por mi trayectoria como vigilante. No dejé ver mi confusión, y lo seguí a la salida, la cual desde varios metros pude apreciar luz, lo que me dice que, la energía fue reparada en esa área.
Al acercarme me di cuenta de mi equivocación en dos puntos. El primero fue el ruido. Antes de llegar al salón que conecta con la salida, pude escuchar una verdadera multitud de personas, todos gritando furiosos.
Al acercarme más me di cuenta de que La energía eléctrica no había sido restaurada, más bien, la luz venía por segmentos que estaban en llamas dentro de la jefatura. Concentrándome pude notar fragmentos de cristal y una cabeza de botella, llevándome a la conclusión de que, se habían usado cocteles molotov.
Viendo al fondo, a la salida, pude ver a varios policías antimotines cubriendo la entrada con sus grandes escudos, mientras una multitud furiosa intentaba entrar.
Por alguna razón, no pensé que esto podría pasar, a pesar de que, algo similar sucedió históricamente en mi vida pasada.
No exactamente con un vigilante, pero en 1852, hubo un hombre que había pasado por ciertos eventos, que lo llevaron de la riqueza a la pobreza, pero con su habilidad, logró ser amado por los ciudadanos de los estados unidos. Era algo como un influencer en ese tiempo. En ese año, no había muchas formas de entretenimiento, y ese hombre les proporcionaba ese momento que tanto deseaban. Amaban a ese hombre que se hacía llamar EMPERADOR DE LOS ESTADOS UNIDOS. Se arrodillaban ante él, e incluso le daban dinero, mencionando que eran los impuestos para su emperador. El punto que lo hace similar a este momento, es el día en que este hombre fue apresado por un policía. ¡El pueblo de San francisco enloqueció cuando se enteró! Y la cantidad de personas que fueron a tratar de liberarlo fue tal, que la policía no tuvo otra alternativa que liberarlo y pedirle perdón públicamente.
Sacudí la cabeza con diversión. ¿Supongo que podría llamarme a mí mismo Emperador de Japón?
Luego de un pequeño bufido, caminé dirigiéndome hacia la salida que tenía en mente. Echando un vistazo rápido hacia atrás, pude ver al oficial Mido, colocar Pulgar e índice entre sus ojos, sujetando la nariz, intentando controlar lo que parecía ser una migraña llegando.
Este es un gran desastre, así que lo lamento por él. Por supuesto, no puedo salir por la entrada principal, dado el cúmulo de personas, pero había otra forma para llamar la atención, y aminorar un poco la carga de todos los oficiales aquí.
/—/
Hace solo unos pocos minutos desde que la grabación del peculiar vehículo policial fue subida a las redes, se podía ver a la multitud crecer en grandes cantidades a las afueras de la jefatura de policía, hasta que las calles parecían sofocarse. Los gritos de protesta inundaban cada calle y rincón de esa zona, como nunca había sido visto por esta ciudad.
Los oficiales antidisturbios comenzaban a salir de la jefatura, aglomerándose a la entrada de la misma, usando sus escudos, bloqueando la única entrada a dicho lugar. Los habitantes de esta ciudad nunca se habían amotinado en tales magnitudes y unidos por una misma razón en común, por lo que la mayoría no sabía qué hacer.
Pero entonces, entre la multitud había personas con experiencia en revueltas, motines o huelgas. Estas personas eran los extranjeros que ahora tenían esta ciudad como su nuevo hogar, y tomaron como misión personal, el mostrarles a los habitantes de esta ciudad, como una revuelta debía hacerse. Fue todo un caos.
Habían conseguido armas contundentes de diferentes formas, bates, martillos, simples palos, no importaba, todos se estrellaban contra los escudos que cubrían la entrada, tratando de abrir las defensas y colarse, para liberar a una sola persona.
Fue por la alta cantidad de personas y lo estrecho de la entrada, que no pudieron explotar sus ventajas, las cuales eran sus números contra los oficiales, pero los experimentados tenían alternativas a ello. Fue entonces cuando las botellas encendidas comenzaron a pasar por las cabezas de los oficiales, e iluminaron el interior de la jefatura, hasta ahora oscura. Todos los ciudadanos dieron una pausa tras esto, ya que no era para nada común en sus protestas, pero decidieron reforzar sus esfuerzos para entrar, por el hecho de que ahora, la vida del objetivo común podría correr peligro en caso de incendio.
Las cosas estaban por intensificarse, cuando un grupo trajo lo que parecía ser el neumático de un tractor, con la intensión de encenderlo y lanzarlo contra los antimotines en la entrada, pero entonces…
Scrash!
Una de las ventanas laterales de la jefatura simplemente fue destruida. Los más cercanos a la entrada siquiera notaron nada, así como una gran parte de la multitud, pero los que estaban cerca lograron ver claramente como alguien, algo similar a una sombra, había saltado del interior llegando a la pared del edificio continuo, usándolo como base para saltar nuevamente hacia la jefatura. Era una especie de rebote de pared a pared, que solo podrías ver en los videojuegos, no en la realidad, ya que necesitarías una fuerza muscular y habilidad que muy pocos podrían poseer. Cuando esa sombra llegó al techo de la jefatura, la cual era simplemente de tres pisos, muchos abrieron los ojos por la sorpresa, mientras otros gritaron su nombre, haciendo que muchos otros se detuvieran.
Poco a poco, el enfoque parecía dirigirse a la persona en el techo de la jefatura, el cual se detuvo en lo alto del lugar, devolviéndoles la mirada. El silencio fue ensordecedor luego de todo el ruido y gritos posteriores, y todos parecían retener la respiración. ¿Era realmente él? Era lo que muchos se preguntaban, aunque otros, lo que lo vieron salir, estaban convencidos de que lo era. Pero lo que pasaba por la mente de muchos en ese momento era, ¿cómo reaccionaría él? Es cierto, ellos vinieron a ayudarlo, aunque ahora muchos dudaban, de que esa ayuda fue necesaria. ¿Cómo eran ellos a sus ojos? ¿Estaba orgulloso o decepcionado de ellos por esta locura?
El silencio era tan profundo, que algunos de los más agudos, juraron que habían escuchado al héroe local decir algo como:
—Sí que me aman.—
Cuando todos parecían reconocer su presencia allí, él simplemente levantó la mano en señal de saludo. Esa simple señal fue suficiente para que las personas allí explotaran en alegría. Es como si hubieran cumplido una enorme misión, de la cual, su vida y de sus seres queridos dependía. No es que fuera menos cierto en sus mentes.
Fue así, en medio de los gritos de alegría y euforia por la misión cumplida, fue que él se alejó, dejando ese lugar. Afortunadamente, los extintores eran algo común en estas instituciones públicas, por lo que, el pequeño fuego sería apagado, siempre que las protestas se detuvieran.
Aunque, no toda la ciudad estuvo en esta pequeña revuelta, hay quienes tenían sus propios planes, estuvieran o no consientes de lo que acababa de pasar.
/—/
A pesar del caos en el que se había convertido la ciudad de Mochizuki, no todo el mundo estaba enterado de lo que ocurría. Algunos estaban incomunicados, en otras diligencias, fuera de casa, o simplemente en sus pasatiempos. Uno de estos era Hirano Kohta, que volvía del club de paintball, luego de una tarde allí.
Antes solo asistía junto con su amigo de la infancia, Maresato Akihiko, lo que resultaron ser los juegos más emocionantes, a pesar de que Kohta aún no había ganado ninguno de los encuentros.
Él antes veía las historias y animes donde un espadachín detenía a alguien armado, y solo podía burlarse y catalogar inmediatamente esa historia o serie como basura. Eso fue, hasta que no pudo derrotar a su amigo. Mientras Kohta usaba el equivalente a un Rifle, Akihiko usaba solamente un cuchillo de combate falso en su contra, y aunque Kohta tenía la ventaja de la distancia, aún no podía hacer nada. Ahora, tenía que tomarse su tiempo para ver, si el personaje era realmente hábil, igual que su amigo, o si solo era algo ridículamente exagerado... no como si las habilidades de su amigo no lo fueran.
No hubo necesidad de hablar al respecto, luego de haberle mostrado tal destreza sin ocultarlas, pero Kohta era consciente de que su amigo era el vigilante local. Es decir, no es como si fuera difícil llegar a esa conclusión, con el justiciero que podía incluso eludir disparos de vándalos. En ocasiones, Aki lo llamaba, para que fingiera que estaba en su casa, como cuartada, en caso de que su madre lo llamase preocupada.
Kohta sonrió en su remembranza. Era una amistad tan profunda, que no tenían que decirse nada, cuando el otro posiblemente lo sabía, por las acciones realizadas, o simplemente por el estado de ánimo. Kohta no le había preguntado, pero él estaba totalmente seguro que su amigo simplemente le confirmaría que era el vigilante, solo con preguntar. Tan fuerte era su amistad.
Por supuesto, Kohta le había preguntado a Akihiko, como puede ser tan rápido, tan resistente. Era anormal, mucho más allá de lo que cualquier tipo de entrenamiento podría llevar a alguien, y había una respuesta para ello, una de hecho, con el sello de su doctora, y estaba ahora documentado como el primer caso registrado, a pesar de que el nombre de Akihiko se había mantenido oculto, para proteger su privacidad.
Akihiko tenía una condición o enfermedad, dependiendo de tu perspectiva, que era una variante inversa a la Distrofia muscular. La distrofia muscular proviene por problemas genéticos, y debilitaba tus músculos a tal escala, que tu vida realmente se hace muy difícil, por decirlo suavemente. En algunos ejemplos serían que, tus piernas no tendrán la fuerza para mantenerte de pie como lo estarían otras personas, por lo que caerías frecuentemente al suelo. En el suelo encontrarías que es difícil levantarte, luego de caerte, o estar en cama, esto era tan grave, que al final, incluso tu capacidad de aprendizaje se vería afectada.
La condición de Akihiko, fortalecía sus músculos, los endurecía. Según el análisis médico, los ejercicios de Akihiko eran, obligatorios para mantenerse saludable. Esto debía remarcarse muy por encima de lo que se pensaría normalmente, porque, según el documento médico, si Akihiko dejaba el entrenamiento, sus músculos seguirían endureciéndose, y fortaleciendo, lo que causaría que su cuerpo, se endureciera tanto, que no podría moverse, dejándolo encerrado en su propio cuerpo. Kohta se estremeció, ese era un destino horrible, por lo que apoyaba a su amigo en su club de atletismo, y guardó este secreto, tanto como su identidad como el vigilante.
Una de las razones era, que muchos podrían llegar a la conclusión luego de ver a este chico tan fuerte, justo como el vigilante, que había demostrado ser bastante imbatible. Otra es, que él quería que su amigo viviera una vida normal, o tan normal como pudiera.
Kohta había tomado como misión, el mejorar, para que, mediante sus partidos de paintball, su amigo también mejorara, haciendo que de esa manera, no fuera golpeado por ningún maleante nuevamente, como aquel en el callejón hace un par de años.
Por esto, Kohta asistía en ocasiones en solitario, solo para seguir mejorando, Se sorprendió al descubrir, que en este punto, nadie más podría derrotarlo en un uno contra uno, por lo que se necesitaban equipos de mínimo 3 personas, para darle un reto, y aun esa cantidad de personas, no aseguraba la victoria. Esto le había hecho un nombre a Kohta en el lugar, y su reputación solo crecía. Para muchos, era el tipo rudo, de pocas palabras, pero la verdad es que él aún no era muy bueno para socializar. Simplemente, aceptaba los duelos, de manera rígida, pero su apariencia actual, brindaba un aire de chico duro, pero culto, sea por su físico trabajado, por los lentes que daban un aire de misterio, o por las pocas emociones que transmitía, ya que él no entregaba nada.
Hoy fue un día sin duda entretenido para él, puesto que un trió extranjero lo retó tras escuchar de sus habilidades, y estos no eran novatos. Se vio esforzándose realmente para poder hacerles frente. Kohta logró eliminar a dos de sus adversarios, con tácticas que él había creado para enfrentar a Akihiko, pero se encontró con el tercer miembro, chocando inadvertidamente en un área donde la visibilidad era pobre, donde terminaron impactando el uno en el otro con sus armas. En esta ocasión la lucha terminó en empate, con el grupo elogiando a Kohta, e intentando quedar con él nuevamente para otra competencia, pero este tenía planes, y la hora se acercaba, por lo que se retiró del lugar, con una pequeña reverencia de disculpa.
En estos momentos, Kohta se encontraba caminando hacia el hospital central. ¿Por qué? Bueno, él se había mantenido en contacto con Saya Takagi, su compañera de clases, por dos razones.
La principal razón era, por supuesto, estar al día con el caso del chico que supuestamente fue golpeado por Akihiko. Chico que, a pesar de no conocer personalmente, ya Kohta tenía en una luz negativa, por lo que su amigo había contado el día anterior, sobre su reunión.
Según Saya, hoy sería dado de alta, por lo que, al menos, quería conocer su rostro. No, él no iba a encararlo el día de hoy, ya que no estaba aún mentalizado para enfrentar a alguien, del que no sabía casi nada, ya que esto podría terminar siendo contraproducente para él.
La segunda razón, bueno, Saya ciertamente era el tipo de chica que le gustaba a Kohta, aunque no se atrevería a decirlo tan apresuradamente, él no era tan galante y valiente como lo pintaban los demás.
Pero tampoco era ciego. En el momento que ella vio a su amigo sin su máscara, Kohta ya sabía que no habría oportunidad, al ver la expresión del rostro de Saya. Él supo que no había forma de que sucediera nada, y aun así, se mantuvo en contacto para ver qué clase de persona era ella, ya que, con todo lo ocurrido en la escuela, quería mantener a salvo a su único y mejor amigo. Kohta terminó sorprendiéndose al descubrir, que en realidad ella lo había conocido incluso antes que él.
Asi que, ella, al igual que Kohta, había sido salvada por Akihiko en su infancia, solo que no pudo encontrarlo luego de eso. En ese momento, Kohta solo pudo reír con buen humor, aunque ella se molestó un poco, había un significado especial en lo que ella había revelado.
Al final, Kohta suspiraba de buen humor. Este fue el segundo intento de Kohta en su vida, de seguir el sentimiento que él podría describir como estar enamorado. Incluso si nuevamente no fue posible seguir adelante, en esta ocasión al menos supo, sin ninguna duda en absoluto, que su blanco amoroso era una chica.
Kohta no pudo evitar que la palma de su mano se estrellara contra su rostro, y sonrojarse por la vergüenza, mientras su mente, le recordaba todos los momentos vergonzosos, relacionados con ese tema.
Pero antes de esos momentos, vino su primer Recuerdo, aquel que Kohta apreciaba, ya que fue el primer encuentro con su mejor amigo, el cual debía admitir, no fue en las mejores circunstancias para Kohta. Desde pequeño, este siempre fue un niño tímido, pero este punto parecía siempre atraer a cierto tipo de niños, los que siempre se metían con él.
En este caso, él fue engañado, para asistir a ese parque, alejado de sus padres, por lo que era un supuesto nuevo amigo. En ese lugar, no solo se burlaron de él, sino que luego comenzaron a empujarlo, y pegarle, cuando no accedió a darles su dinero de manera frecuente. Después de todo, su familia era rica y él no necesitaba ese dinero, según ellos.
Fue en ese momento, cuando se presentó. Kohta estaba en el suelo, y solo pudo ver como este otro niño, abría sus brazos delante de sus matones, para evitar que sigan pegándole. Por supuesto, a estos no les importó, cuando comenzaron a pegarle y pegarle mucho más. Fueron unos 5 minutos eternos de esta persona recibiendo patadas, tanto, que a los matones parecían dolerle los pies o puños, y luego de amenazas, para no decirles a sus padres sobre esto, se retiraron.
El pequeño Kohta no sabía cómo sentirse. Él vio como este niño, supuso él, por los pantalones cortos y su lógica infantil, se había lanzado a su ayuda, y él, en cambio, no dijo ni hizo nada, por lo que sintió vergüenza de sí mismo, pero más que eso, sentía admiración por este niño, el cual, en lugar de mostrarse muy lastimado como Kohta pensó, dada la paliza, simplemente se levantó con un salto, y limpió el polvo de su ropa, procediendo a tomar algo del suelo, que Kohta reconoció como una de las máscaras que se usan en los festivales de verano, y colocarla en su cara, la cual aún no veía.
Y así, el niño se giró como si nada hubiese pasado.
— ¿Estás bien? — fue lo que dijo, dándole una sonrisa paciente, y extendiendo su mano, para ayudar a levantarse.
En ese momento, Kohta vio al primer niño de su edad que le ha tendido una mano, en más de una manera. Admiración fue el primer pensamiento, pero luego fue la alegría. Venía a este lugar por una supuesta sorpresa, y sí que la había obtenido.
Fue así como comenzó su amistad. Luego de saber lo que había pasado, sus padres aprobaron a Aki como su amigo, y lo invitaban, junto con su familia, a cenas para reuniones amistosas, donde los padres se conocían más, eh informaban de las particularidades de sus hijos, donde los padres de Kohta estaban realmente curiosos del niño que ayudó a su pequeño, y que no mostraba su rostro.
Luego de la reunión entre adultos, donde los niños se quedaron en el patio de la familia de Kohta, se vio a la madre de Kohta con lágrimas en los ojos y cubriendo su boca para tratar de reprimir las emociones, tras conocer la historia tras el uso de esa máscara. Ella solo podía imaginar que eso le pasara a su hijo, y eso le rompió el corazón. Ella no dudó en acercarse al pequeño, y tratar de darle el mayor y más reconfortante abrazo.
Para el cumpleaños número 7 de Akihiko, Kohta fue llevado por su madre a casa de su nuevo amigo, sin idea de lo que este encontraría allí. Luego del común saludo entre madres, Kohta fue dejado allí, donde vio a su amigo por primera vez sin la máscara, lo que arrastraría al niño, a una larga temporada de confusión. Desde ese día, él pensó que su amigo era, en realidad una niña que fingía ser un niño.
Él no pudo evitar que sus sentimientos crecieran, pero siguiendo su tímido comportamiento, Kohta no intentó nada, para no arruinar su amistad.
Inicialmente hacían los ejercicios juntos, pero luego de que, sus hormonas lo traicionasen en uno de esos entrenamientos, su ahora descubierta amiga, le sugirió entrenar en su propia casa, si no podría seguir el ritmo, ya que el espacio allí era más que suficiente, a lo que Kohta avergonzado, aceptó, al menos por el momento.
En un viaje a aguas termales pagadas por su familia, él descubrió que no, no era una niña, lo que lo arrastró aún más en un largo periodo de confusión. A los 12 años, esa confusión no se había desvanecido. Kohta estaba seguro de ser Heterosexual, pero su amigo de la infancia lo había hecho dudar... Mucho.
Ahora bien, en una escuela anterior, un año después, hubo una ocasión donde en los vestidores, un chico le quitó la máscara a Akihiko en frente de los demás chicos, y allí Kohta suspiró de alivio. No, él no era el único que su amigo había hecho dudar ese día, y lo vio en los rostros de todos. Su amigo en la infancia, al menos hasta los 13 años, no era solo una trampa, ¡era una maldita mina terrestre con carga nuclear!
En los últimos años, la apariencia de Akihiko se había inclinado un poco más al lado masculino, posiblemente gracias a los ejercicios que realizaba. En fin, Kohta se desviaba de su objetivo actual, al adentrarse en recuerdos de la infancia.
Kohta aún tenía su arma de paintball en manos, admirando el diseño que el mismo había construido. Ya solo faltaba algunas cuadras para que este llegara al hospital, por lo que también podría disfrutar del viaje.
Pasó frente a una tienda, y pude ver de reojo, que su revista favorita, sobre armamento había llegado. Se detuvo de inmediato, y aunque dudó un momento, decidió que eso no tomaría mucho tiempo y él todavía llegaría al hospital para cumplir su objetivo. Así que, sin perder más tiempo, ingresó a la tienda.
A las afueras del hospital central, se podía ver a una Rei Miyamoto con los brazos cruzados, no del mejor humor al estar en la intemperie, pero el sentimiento de ver a su amigo recuperado, superaba su malestar de esperar fuera del mismo hospital, de donde fue echada de manera tan desagradable. La razón de su molestia podía extenderse a otro pequeño detalle, que lo hacía incluso más incómodo.
A su derecha, dirigiendo la mirada fijamente a la salida del centro de salud, estaba su antigua mejor amiga, Saya Takagi. La razón por la que ella no ingresó, y buscó a Takashi junto a la madre de este, fue simple para Rei. Saya era una niña mimada, cuyos padres la sobre protegían, por lo que cada vez que ella salía a algún lugar que no fuera la escuela, era enviada con una escolta. En este caso, cuando pasaba de las 8:00 pm, fue aún peor, enviando a dos de estos guardias, por lo que no pudo ingresar por la gran cantidad de personas de aspecto sospechoso que la seguirían.
Así que en la actualidad, ambas se quedaron a unos 40 metros de distancia, la una de la otra, sin dirigirse la mirada, intentando fingir que la otra no estaba allí. Rei estaba furiosa de que su supuesta amiga no se pusiera de su lado, sino que tomara el bando enemigo, e incluso la agrediera. Por parte de Saya, Rei literalmente escupió sobre la persona por la cual siente un inequívoco interés amoroso, algo de lo que su antigua amiga, quizás no sabía completamente, ya que ella no había hecho la conexión entre Akihiko y su príncipe. Pero la ignorancia no es escusa para hacer algo tan deplorable ante los ojos de Saya.
Así pasó el tiempo, en un silencio ciertamente incómodo, con una tensión que sentías podías cortar con un cuchillo.
Mientras esperaban, Saya notó algo peculiar en el ambiente. Es cierto que ella no sabía mucho sobre el funcionamiento de la ciudad de Mochizuki en este período de tiempo, ya que ella no suele estar aquí a estas horas, pero había algo raro. A pesar de que debería ser una hora pico para el tránsito, donde las personas volvían a casa del trabajo, las calles estaban prácticamente desiertas.
Este peculiar pensamiento fue despedido rápidamente, al notar a la entrada del hospital, donde se veía a Takashi siendo escoltado en una silla de ruedas fuera del lugar. Esto era en realidad algo común, sucedía cuando una persona que estaba interna, era dada de alta en el hospital. No importa lo que pasó contigo, si estuviste interno, la salida en silla de ruedas era parte del protocolo.
Una enfermera empujaba desde la parte de atrás, mientras conversaba con la madre de Takashi, la cual parecía haber vuelto a su forma más relajada de actuar. Tanto Rei como Saya notaron esto, y lo tomaron como una señal de la recuperación de Takashi.
Saya ciertamente se alegraba de ver bien a su amigo, pero su principal razón para estar aquí, era evitar que Rei manipulara a Takashi, con lo que sucedió anteriormente. Ella sabía que, si hubiera una forma en la que Takashi mentiría, sería para ayudar o al menos ganar puntos con la chica que le gusta.
Takashi parecía poder sentir la tención entre las dos, viéndose confundido inicialmente, pero terminó suspirando. No sabía exactamente lo que había pasado, pero si la razón por la que Saya estaría molesta, al menos con él, ¿pero, con Rei? Este solamente sería un dolor de cabeza llegando. Y era una noche tan tranquila... quizás demasiado tranquila. Takashi no se había detenido a prestarle atención, pero era todo tan anormalmente silencioso, que tanto los peatones como los vehículos, no se encontraban por ningún lado.
Solo podría preguntarse, si todos estaban en algún tipo de evento, tan increíble que casi todos estaban allí, y esperaba que no fuera el caso, ya que había pasado alguno de los días más aburridos en el hospital, y aún quería algo para que su sangre vuelva a fluir, por así decirlo. Fue tanto su aburrimiento, que los días se volvieron confusos para él, despertando en lugares y momentos aleatorios en ese hospital. Él solo podía pensar que estaba extremadamente cansado y aburrido, como para mantenerse despierto.
Esta ciudad no dormía, eso él lo sabía, dado que él había nacido y crecido en esta ciudad. Mientras este era llevado hasta ellas en la silla de ruedas, notó a algunas personas que aparecían a costados de la acera, uno por el lado de Saya, y el otro por el lado de Rei. Los que descartó rápidamente, ya que eran un poco de normalidad entre tanta falta de movimiento.
Mientras detrás de Takashi, su madre y la enfermera estaban más concentradas en las chicas que parecían no llevarse bien, pero que veían con más ánimo a Takashi, a lo que la madre de Takashi soltó una ligera risilla tras un comentario susurrado de la enfermera.
—Su hijo es bastante popular.—Felizmente, su madre no pudo estar en desacuerdo con la enfermera cuando le susurró eso.
Tan pronto como ellos se acercaron, inmediatamente cesó la hostilidad, fingiendo que la pequeña rencilla que tenían, no existió.
Lo que fue tremendamente divertido para las dos mujeres mayores, pero confundían más al único chico allí.
—¡Takashi!—hablaron ambas al mismo tiempo cuando se acercaron lo suficiente. Esto hizo que ambas miraran rápidamente a la otra con desagrado, pero ocultaron la emoción rápidamente.
—Rei, Takagi.—saludo Takashi, dejando clara su preferencia hacia Rei, ya que, él la llamaba por su nombre a diferencia de Saya, a la cual aún se refería por su apellido.
Rei coloca sus brazos inocentemente en su espalda, con una sonrisa al notar esto, pero Saya no reacciona de la manera que ella esperaba, pues Saya solo tiene una mano en la cadera, con una mirada impasible, lo que irritó a Rei ligeramente, ya que hacía parecer que ella era la inmadura aquí, a pesar de ser un año mayor.
Curiosamente, esto irritaba a Saya un poco, puesto que se supone que son amigos de la infancia, y Takashi aún no se digna por llamarla por su nombre. La razón por la que no le irritaba tanto, es que ella tenía la ilusión de que fuera otra persona la que la llamara por su nombre, y no Takashi.
—Me alegra verlas, pero ¿no es demasiado peligroso venir a esta hora? No debieron hacerlo. — continuo Takashi luego de su saludo, colocando una mano en su nuca, frotándola con un poco de vergüenza.
—Quería poder ver que estás bien, ya que...— miró con poca sutileza a la enfermera, a pesar de que esta no sabía nada del tema. — Me sacaron la última vez que vine a visitarte.—
La enfermera allí, se veía confundida inicialmente, pero no es que muchas personas fueran sacadas de la clínica esa semana, o mes incluso, solo una persona, cuyos actos no fueron precisamente apreciados por el personal aquí. Por suerte para Rei, esta enfermera no era más que profesional, y decidió fingir que no sabía nada, a pesar de que se aseguró de recordar el rostro de esta chica, ya que estaba en la lista negra de ella y sus compañeras, luego de que hiciera un escándalo, escupiendo al chico que ayudaba tanto en el lugar, que más que un miembro más del personal, era básicamente parte de la familia.
—Yo vine a acompañarte a casa. — interrumpió Saya el ambiente que se volvía incómodo, mientras colocaba una mano sobre el automóvil familiar.
Rei no lo sabía, pero Fue Saya quien acompañó a la madre de Takashi al lugar, y se ofreció a llevarlos a casa. La madre de Takashi, estuvo encantada con esto, lo que jugaba en el plan de Saya, para alejar a Takashi de Rei el tiempo suficiente como para que, la próxima vez que se vieran, fuera en la escuela, apresurando las cosas lo suficiente como para que, Takashi pudiera hablar con el director y limpiar el nombre de Akihiko.
Luego que el nombre del príncipe sea limpiado, realmente no le importaba cuanto veneno Rei quisiera inyectar en la mente de Takashi, lo más importante estaría hecho, y el tiempo haría entrar en razón a su antigua amiga.
Rei, comprensiblemente, miró con sorpresa a Saya, sin esperar que esa fuera la razón, por la que la encontró fuera del hospital cuando ella llegó.
—Yo, uh... —comenzó Takashi, hasta que su madre puso las manos en sus hombros.
—Y estoy muy agradecida por eso, Saya-chan. —expresó su madre, haciendo lo que su amigo de la infancia no había hecho aún. Llamarla por su nombre. Pero entonces, Takashi miró a Rei.
—¿Vendrás con nosotros, verdad Rei?—
Rei parecía no haber esperado toda esta situación, y casi instintivamente, miró en dirección a Saya, la cual parecía esperar su mirada, y tenía una pequeña sonrisa triunfante.
Esto no solo era una pelea entre ex-amigas, se volvió una declaración de guerra para Saya, en el momento en que Rei escupió sobre el chico que le gusta.
Y como en cada batalla de una guerra, uno debía prepararse. Es por esto que, tan pronto como Saya se enteró de que hoy Takashi sería dado de alta, pidió el vehículo familiar y un conductor a su madre, y así, ella pasó antes por la casa de la familia Komuro y pudo ofrecerse, no solo a llevar a la madre de Takashi al hospital a recoger a su hijo, sino a traerlos de vuelta.
Un servicio como este, no es algo que simplemente se desprecie, no solo por la intensión, sino también por la situación. Por esto, Saya ya había preparado el camino, incluso si Rei no asistía.
—No. —Dijo Rei fingiendo una sonrisa. — Hisashi me espera en una cafeteria cercana, solo vine a ver como estabas. Esto era una mentira, pero al menos ella no le daría a Saya el gusto de haberla dejado sola por elección propia.
Rei, por supuesto, se presentó sin un plan, y por eso, Saya había ganado.
—Oh, ya veo. —dejó escapar Takashi, haciendo una pequeña mueca en la mención del nombre de su amigo. Él aún no había notado como sus amigos se reunían más que antes, pero por la noticia actual, no pudo ocultar muy bien su decepción.— Nos veremos mañana en la escuela entonces.—
—¡Claro!—Dijo Rei, mientras veía como la madre de Takashi lo empujaba suavemente hacia los asientos traseros del vehículo-
Rei no pudo evitar ver de reojo a Saya, la cual estaba en el asiento delantero, con una pequeña sonrisa que Rei solo pudo describir como petulante. Ambas sabían que Rei quería dar esta noticia a Takashi en persona por dos razones, cada una aferrándose a una razón diferente.
Una de ellas dos, pensó que la razón era el orgullo, ella no solo mencionaría algo así por teléfono, ya que en esa información, vendría el ataque de una amiga a otra, y porque él era amigo de ambas, ese tipo de noticias, no se informaba de otra manera que personal. La otra, tenía en mente, por supuesto, que la razón era la clara diferencia en el nivel de manipulación, por el hecho de que, si Rei diera ese informe, presentándose claramente alterada, pues Takashi sedería con más facilidad.
Rei apretó el puño que tenía a su espalda, mientras con su otra mano, se despedía del vehículo que se alejaba. Su orgullo no permitiría que ella mostrara su irritación en frente de Takashi y su madre. Al ver hacia atrás, notó que la enfermera había vuelto al hospital sin una palabra. No es que a Rei realmente le importara si no era recibida aquí, no era el único hospital de la ciudad.
Fue así, luego de un largo suspiro para poder tranquilizarse un poco, y una larga mirada en la dirección por donde se fue el Vehículo con Takashi, que con algo de irritación comenzó a alejarse del lugar.
Normalmente, habría algún taxi estacionado, y ella podría volver a casa, pero parece que tendría que ir al metro, ya que por alguna razón, la ciudad parecía deshabitada. No estaba lejos, solo a algunas cuadras, por lo que lo tomaría para poder calmarse antes de llegar a casa. Sin embargo, ella no había notado a la persona vestida de negro que la seguía a unos pocos metros, y el vehículo que, más adelante, esperaba con alguien vestido de la misma manera.
/-/
Comencé a abrir los ojos, luego de una noche de sueño tranquila. Fue fácil encontrar una escusa por llegar tarde ayer en la noche, ya que la ciudad básicamente se detuvo por varias horas, lo que también incluía el transporte público. Sí, así de grande fue la revuelta de ayer.
Bostecé y quité la sabana de enzima mío, y tras levantarme de la cama, me dirigí a las ventanas, alejando las cortinas para que el aire fresco de la mañana ingresara. Para mi sorpresa, fue luz la que arremetió contra mis ojos, la luz de la mañana, lo que me hizo fruncir el ceño en extrañeza, ya que a mi hora normal de levantarme, 5:30, aún no había luz solar, pero luego de dirigir mi mirada al reloj de mesa, en mi pequeño escritorio, pude confirmar el porqué.
Fue allí que vi que, no eran las 5:30, y más bien eran las 8:15 de la mañana, mostrando en un caso muy raro, que el sueño me había reclamado más de lo normal. Lo que podría explicarse por el uso de mi Noble phantasm anoche. No es que solo necesite voluntad para usarse después de todo, y debía reponer esa energía, aunque me extraña no haber sido despertado por ninguno de los miembros de mi familia.
Estaba usando un pijama de cuerpo completo, y de esa misma manera, bajé a la cocina, viéndola completamente vacía. Bien, era lunes por lo que sería más sorprendente que encontrara a alguien. Simplemente sonreí de buen humor, al intuir el porqué no fui despertado. Esto es porque de hecho, no despertarme es una forma perfecta para que yo no vaya hoy a la escuela, sin tener que buscar alguna excusa.
Mientras pensaba esto, fue cuando lo que parecía mi desayuno cubierto en la mesa, y una pequeña nota en él. Me acerqué, tome la nota con curiosidad de su contenido, y como pensaba, fue mamá quien la escribió.
—Cariño, lo siento por no despertarte, te veías realmente cansado.
Aquí está tu desayuno, por favor disfrútalo.
A las 10:00 ¿crees que puedes pasar a recoger a tu hermana a la escuela? Por ciertos motivos que podríamos hablar más tarde, la estamos retirando de esa escuela.
Tu padre y yo hablaremos con ambos cuando volvamos del trabajo, sobre una decisión que tomamos. Llegaste tan tarde ayer, y pareciendo tan cansado, que no te molestamos.
Mientras, por favor, encárgate de cuidar a Alice.
Besos, mamá—
Oh, con los motivos para retirar a Alice de la escuela, debe referirse al acoso que ella recibe. Supongo que mamá también se enteró de eso, aunque no sé si ella supo que en gran parte fue por mi culpa. Me pregunto de qué querrá hablar.
Bueno, muy listo de su parte, ocupar mis manos, para que no vaya a la escuela. Fingiendo que no sabe lo que pasa, ¿eh? Fui a la cocina para preparar un café. No era realmente necesario, simplemente me gustaba.
Luego que estuvo listo, tomé un pozuelo de cerámica, y me senté a la mesa, preparándome a disfrutar de mi desayuno. Hace tiempo que no pruebo la comida de mamá, ya que en la mayor parte del tiempo, soy el que cocina, jaja.
Mientras di el primer sorbo al café, antes de comenzar el desayuno, decidí encender el televisor, y comenzar a buscar cierto tipo de programación. No importa la hora, estaba seguro de que en algún canal, encontraría noticias de lo sucedido ayer.
En parte era para saber si hubo heridos en la revuelta, pero para ser honesto... Quiero saber lo que se dice de mí. Bueno, incluso Saitama en todo su estoicismo, demostraba interés por un club de fans, y es un sentimiento natural si estás en esta línea de trabajo, o al menos eso siento. Quiero decir, si haces de héroe por diversión, uno de los puntos principales, además de salvar a las personas, por supuesto, es ver como las personas hablan de lo increíble que eres. Sí, incluso siendo básicamente una entidad pseudo-divina, aún soy bastante humano...
Al encender el televisor, busqué mi canal de noticias favorito, los comerciales habían terminado solo unos segundos luego de sintonizarlo, y comenzó el informe. Se mostraba a una reportera llamada Yuri, la cual ya había demostrado anteriormente ser una fan. Claro, si voy a colocar noticias, no pondré a mis detractores, que por supuesto, existían, así que me senté en la mesa, mientras las noticias iniciaban.
—Gracias por seguir en sintonía con nosotros. — comenzó la reportera llamada Yuri.
—Seguimos cubriendo el suceso de anoche, el cual movió a toda la ciudad como una sola, en defensa a nuestro héroe local. Esta reportera solo quiere agradecer a cada uno de ustedes por el milagro que se realizó ayer, y pudieron ver hace poco en nuestra transmisión. —Prosiguió esta.
¿Eh? ¿Entonces la noticia de lo sucedido en la jefatura ya pasó? Ah, qué mala suerte, tendré que buscar más información sobre eso más adelante.
—Vamos a presentar los reportajes realizados a algunos de los rehenes rescatados en NEO TV.—
Esto llamó inmediatamente mi atención.
—Sí, fue un evento horrible, pero alguna de las rehenes se sintieron lo suficientemente bien, como para darnos sus testimonios. —
Y luego de esta declaración, se mostró una grabación de un reportaje de la noche anterior, hecho en el exterior de la televisora, donde todo pasó.
Las primeras entrevistas, yo diría que fueron las más básicas y con menos información que presentar, y a eso me refiero con, los rehenes que estaban conmigo al inicio de todo, en el salón de al lado, donde la transmisión de los terroristas ocurrió.
La mayoría solo habló de lo asustado que estuvieron, muchos de ellos ni siquiera pensó mucho en lo que pasó luego que los hubieran forzado a ese salón, incluyendo mi aparición allí. Ya que no llevaba mi traje característico, es bastante seguro, que muchos pensaban que era solo un tipo que se hacía pasar por el héroe local, lo cual, lamentablemente, ha sucedido antes, y no siempre llegué a tiempo para evitar la tragedia.
Ellos fueron razones por la cual casi me retiro de esto, pero más que por diversión, aún había una organización que enviaría el mundo a su fin si no los detenía, así que, quiera o no, debía mantenerme, hasta que ellos fueran detenidos. Suspiré al recordar eso, e intenté concentrarme en la actualidad.
Las noticias aún hablaban sobre lo ocurrido la noche anterior, pero no únicamente sobre mis hazañas, sino también sobre los terroristas, y a pesar de que me gustaba mi club de fans, sería bueno saber más sobre las repercusiones de la información que corre en el medio público.
Primero que nada, el término jet-inyector. Todos se preguntaban qué era precisamente eso, y si yo era realmente uno, sea lo que sea. Eran extraterrestres, súper-humanos, ¿un término para referirse a algún tipo de súper-soldado?
Se habló sobre la muerte de todos los terroristas involucrados, lo que hizo que mis detractores tuvieran mucho de donde agarrar para intentar echar por los suelos mi reputación. De momento la policía se negó a dar declaraciones, y bueno, luego del ataque a la Jefatura la noche anterior, es comprensible querer mantener un perfil bajo ante el público en este momento.
Se anunció que los reportajes importantes sobre este tema serían emitidos en la transmisión nocturna. Ah, estas personas si sabían cómo reunir televidentes. De repente, unos papeles fueron pasados a la reportera, la cual no parecía esperarlos.
—¡Noticias de última hora!— prosiguió la reportera, lo que hizo que yo levantara una ceja, por su expresión. Al costado de la pantalla, comienza a mostrarse una toma aérea de un área llena de árboles.
—La policía recibió, hace unas horas, el reporte anónimo de una especie de bunker blindado, donde mantenían atrapadas a varias mujeres en contra de su voluntad. La policía ha revelado que muchas de estas personas, fueron reportadas como desaparecidas. Algunas de estas, desde hace años —
Mis ojos se abrieron enormemente, al reconocer el exterior que se mostraba en pantalla. Ese lugar era el escenario del capítulo final del anime, donde los protagonistas se enfrentarían a los principales villanos, aunque estos últimos escaparían. Esto era jodidamente serio, ya que podría significar una de dos cosas, ninguna que me tranquilizara.
Primero, que ese lugar fue descubierto antes de tiempo por alguien, dado los cambios en el canon que he realizado con mis actos. Estos podrían ser los miembros de Black Label, o alguien que desconocía. Esto era una mala noticia, dado que, lo que sucedía en la serie ya no pasaría, por lo que, si konomi Suzue es secuestrada, como en el anime, por Kyōji Tobishiro, en esta ocasión, no tendría idea de a donde la llevaran.
Fruncí el ceño incluso más. Esta ciudad es enorme, lo sé, y sé que a pesar de mi velocidad, no puedo estar en todos lados, pero es bastante irritante, saber que estos tipos pudieron eludirme y secuestrar a estas personas. Al menos en este punto, me alegra que fueran encontradas.
El segundo punto, y el que más me preocupa seria... ¿El último capítulo de la serie pasó ayer? Si ese reporte anónimo fue hecho por Black Label, ¿significa que mi plan ya no funcionará, ya que las fechas de todos los sucesos se estropearon por mis obras?
Esto podía ser bastante serio, lo único que se me ocurría para confirmar si mis planes estaban lanzados a la basura, era llamar a Mido más tarde. Luego de obtener la información que le pedí, podría confirmar si aún puedo salvar esto.
—Lamentablemente, no todas las jóvenes secuestradas pudieron ser salvadas a tiempo. — prosiguió la reportera, llamando nuevamente mi atención. —la vida de la mayoría de las chicas encontradas aquí, fueron víctimas de una poderosa droga, una que destruye la psique de las mismas, la cual, no tiene cura. — se mostraron escenas de las chicas siendo llevadas, por varios agentes cada una de ellas, y aun así, se mostraba que no fue una tarea fácil. Las personas que ven esto, quizás piensen que los policías no estaban colocando el debido esfuerzo, pero yo sabía mejor. Ellas, las víctimas de esa súper-droga, por lo que se había mostrado en la serie, además de perder la cordura, ganaban súper-fuerza y... detuve mi proceso de pensamiento.
La droga utilizada, era llamada "Platinun Lily." una droga tan poderosa y devastadora, que una pequeña dosis, destruiría la mente de cualquiera. Era tan potente, que el tiempo de acción, eran solo unos pocos segundos, lo que era la razón real de que no hubiese cura, ya que era de acción rápida, por lo que la cura nunca seria proporcionada a tiempo.
Esta droga hacia que literalmente perdieras todo lo que te hacía ser tú, siendo únicamente guiado por los instintos. Inicialmente, el placer paralizaba a la víctima, luego, se tornaba más frenético y violento. En esencia, te impedía producir ningún tipo de pensamiento, no hay miedo, tampoco dolor, dejándote básicamente encerrado en tu propio cuerpo, mientras veías como tu cuerpo se movía solo en contra de tu voluntad, en esencia te volvía... un Zombi.
Parece que descubrí cuál es el último ingrediente que faltaba. Veo que mis cálculos finales estaban mal, hay alguien más que debe ser eliminado. Kyōji Tobishiro.
Este era una figura política bastante conocida, la cual fingía ser un ciudadano ejemplar, mientras detrás, cometía secuestros, asesinatos y violaciones, por mencionar solo alguno de sus crímenes. El tipo se parecía a Gula de full metal alchemist, pero con un trozo de pelo, que pensarías es una ardilla muerta. Eso, y que parecía estar furioso o cachondo la mayor parte del tiempo.
Me estaba comenzando a doler la cabeza. Justo cuando pensé que estaba por cumplir mis metas y poder ir a una vida más normal, esto se estrella en mi cara. Cerré los ojos. Bueno, quizás debería estar agradecido de haber visto esto a tiempo, para poder planear en consecuencia. La reportera dejó de entregar nueva información, por lo que simplemente apagué la Tv.
Solo golpeé mis mejillas con las palmas de mis manos para hacerme concentrar. Debería solo relajarme, para poder pensar más claramente. Este no era un punto que debía resolver de inmediato. De hecho, al ser descubierto, la policía llevará a cabo una investigación, y es posible que este problema sea resuelto sin mi intervención.
Suspiré.
Miré al reloj de la pared, confirmando que aún faltaba una hora para ir por Alice.
Hace tiempo que no tenía un momento libre y debería tomarlo y relajarme. Es curioso, pero honestamente, con sus subidas y bajadas, me estaba divirtiendo en mi vida escolar, principalmente por el club de atletismo, donde casi todos mis amigos estaban. Sí, extrañaba un poco ir a la escuela, porque en esta ocasión, era más una forma de descanso que una presión real para mí. Llevé mis platos, ahora vacíos a la cocina para limpiarlos. Está decidido, daré un paseo mientras llega la hora de buscar a Alice.
Mientras la escuela pasó por mi mente, medité sobre la situación actual en ella. Aún no estoy seguro de porque fui el blanco de esto. Quiero decir, sí, les caía mal a algunas personas, pero no era realmente un odio para ser atacado, más bien para ser ignorado, pero parece que alguien no pensó de la misma manera.
Y en ese mismo punto, ¿cómo lo estaría haciendo Yuu? Me encogí de hombros y seguí con mis preparativos para salir.
/-/
Un poco más temprano en la mañana se podría ver a Yuu, llegando a la escuela acompañada de su mejor amiga, Kominato Hinako. Mientras esta última hablaba animadamente, Yuu solo sonreía y fingía que la escuchaba, mientras repasaba por su cabeza, todo lo que había planeado para ese día. Su principal objetivo en mente, era, por supuesto, limpiar el nombre de su nuevo amigo, mediante su plan, el cual ella realizaría, con una determinación que no había sentido desde hace tiempo por cumplir una actividad. Después de todo, le debía una bastante grande al chico, no, a Akihiko.
Todo esto comenzó como un rumor, y lo que lo hace un poco más raro desde la perspectiva de Yuu, es que se propagara de manera tan eficiente, siendo únicamente comenzado por los chicos. Ella investigó con algunas amigas de su círculo cercano el día pasado, y con grupo de amigas se refería a su equipo de Baloncesto, donde ella se había vuelto una de las jugadoras más importantes. Entonces en total eran 8, lo que la incluía a ella, 4 senpais de cursos superiore de primer año. Estas últimas, a diferencia de Yuu, aún no estaban listas para partidos contra otras escuelas, pero aún pertenecían al club.
Cuando Yuu planteo el tema, todas notaron que el rumor apareció simplemente un día. Cada una de las compañeras de cursos superiores recuerda que lo escuchó de chicos que lo discutían en voz alta entre ellos. Nunca le dieron mucho pensamiento, y fueron las chicas que, luego de escuchar esto, e intentaron acercarse y fracasar al quitarle la máscara al chico en cuestión, que pensaron que esos rumores eran ciertos.
En este sentido, Yuu pensó que, una mentira se dijo tantas veces, que se convirtió en verdad en el pensamiento colectivo de todos los estudiantes. Yuu se detuvo un instante para pensar en aquel momento, y se dio cuenta de que, así como el rumor fue comenzado por tan gran cantidad de personas, si ella intentaba romper con eso, incluso con pruebas, tardaría en llegar a la mayor cantidad del alumnado, por lo que en este caso, confiaría en sus amigas.
Y así ella les habló de haberlo conocido el día anterior por casualidad, al salir con otros amigos a ver una película.
Por supuesto, eso llamó la atención de las chicas allí. Incluso si la mayoría no lo había conocido, él se había hecho de una reputación, y los chismes eran algo que entretenían a muchas de sus amigas, algo a lo que ella daría buen uso.
A lo que Yuu comenzó a hablar, quizás maquillando la reunión un poco diferente a lo que realmente pasó. Ella dijo que, él fue llevado por su amigo Kohta Hirano, para que él no estuviera tan deprimido. Primer punto que llamó la atención de las más jóvenes, y una de las mayores. El chico Kohta Hirano era bastante popular, o al menos, las chicas lo hicieron popular, ya que, para Yuu, él era demasiado callado, lo que las demás traducirían a Misterioso.
A diferencia de Akihiko, que no recibía mucha atención del lado femenino gracias a los rumores sobre su rostro desfigurado, a Kohta no se acercaban las chicas por otras razones. Una de ellas, era que se sentían un tanto intimidadas, por su seriedad y aparente apatía. Otra era, que sus enamoradas secretas, espantaban a las nuevas que lo intentaban. Pero la principal razón para no tener novia, era porque él rechazaba a cualquier chica de esa escuela, y era en ese lugar donde más personas se declaraban a él. Muchas no sabían el porqué, pero era simple para él, era sencillamente porque formaban parte del grupo que dispersaba los rumores, sobre su amigo.
Pero con respecto al chico en cuestión, sus amigas solo se miraron la una a la otra. Algunas, las de primer año, no sabían nada de él, excepto lo que se había hablado, y ellas tenían una imagen mental bastante mala. Un chico con desfiguración facial, que usaba una máscara como el fantasma de la ópera, y que para el colmo, era un sujeto violento, atacando a personas cuando menos lo esperaban. Era difícil relacionarlo con el tipo deprimido del que Yuu hablaba, pero ninguna de ellas la interrumpió.
En el lado de las mayores, una de ellas solo lo había visto una vez de pasada, por lo que no tenía mucho que decir, otras dos, lo habían visto en el club de atletismo, y no vieron esa actitud agresiva de la que tanto se rumoreaba, por lo que estaban más inclinadas a creerle a Yuu. La última de las mayores, en realidad era una de las chicas que se había enamorado de él, a pesar de lo que se creía, ya que él era alguien bastante servicial.
Es cierto, el chico no buscaba a nadie, pero si le pedías ayuda, él lo haría. Por lo que, esta chica lo categorizó, como una persona amable, pero incomprendida. Lamentablemente, ella fue uno de los que creyó los rumores sobre el rostro por dos razones. Una, es cierto que el chico estaba aferrado a su máscara, lo cual, no fue del agrado de esta estudiante, y la segunda, su novio actual, fue una de las personas que difundió la noticia, afirmando que lo había visto sin máscara.
Ahora que parecían pensar un poco sobre esto, Yuu prosiguió con todo lo que había planeado. Lamentablemente, ella pensó que no sería buena idea contar que él le salvó la vida, a pesar de que eso ayudaría increíblemente con su reputación, por una simple razón.
Si esa noticia corría lo suficiente, podría ser conocida en el exterior, y eso podría llamar la atención de los criminales que escaparon la noche anterior. Es muy posible que parte de la paranoia de Akihiko, se contagiara a Yuu. Pero desde el inicio eso no fue parte de su plan, sino algo un poco más obvio.
Fue cuando Yuu reveló que, descubrió porque ese rumor comenzó y el porqué. Eso llamó aún más la atención de las chicas y despertó su curiosidad, ya que era algo bastante jugoso que saber.
La mayor de estas, levantó una ceja, y simplemente le preguntó. Cuando la respuesta de Yuu fue "envidia y celos" las más jóvenes parecían incómodas y algo incrédulas, pero no querían decirle a Yuu lo que pensaban. Bueno, una de las senpais allí, si lo hizo. Más específicamente la que su novio había declarado haber visto su rostro.
—No me gusta lo que tratas de insinuar, Momokino-kohai. —fue la respuesta de su senpai, su vos mostraba que no estaba contenta con esa declaración. A lo que Yuu procedió a revisar en sus bolsillos, y sacó su celular, agitándolo, dando una declaración que dejaba sin respuesta a su Senpai, y avivaba las llamas de la curiosidad de todas las que estaban allí, ya que algo realmente jugoso parecía estar por revelarse.
En el momento en que Yuu eligió una foto en particular. Fue una de las últimas fotos que ella tomó, donde Akihiko comenzaba a parecer un poco incómodo. Pero con el contexto que Yuu había dado sobre el supuesto estado de ánimo de Akihiko allí, esa expresión podría jugar a su favor.
—Eh aquí la prueba.—
Volviendo su atención a la actualidad, Yuu solo podía sonreír al ver como sus planes, habían comenzado incluso mejor de lo que había planeado originalmente. No hubo dudas luego de enviar la fotografía a todas por su celular. Claro, luego del largo rato, donde todas miraban estupefactas la foto allí. Ella observo detenidamente la reacción de todas, ya que quería ver un posible ejemplo, de cómo ella misma se había paralizado cuando lo vio por primera vez. Es como si el tiempo se detuviese, pero eso no le importo a la sangre que subía a las mejillas de todas. Casi podría jugar que veía corazones en los ojos de algunas, y no dudó de que, si ella no estuviera enamorada de alguien más, podría haber añadido esto a su reacción original. Se preguntó ligeramente si su reacción fue similar la vez que ella vio su rostro la primera vez, aunque esperaba que menos vergonzoso.
Se cruzó de brazos con una sonrisa maliciosa. La senpai que había parecido ofendida por la declaración de Yuu anteriormente, fue la que sugirió un plan aún mayor y posiblemente más malicioso, pero efectivo. ¿Por qué lo hizo? Bueno, porque ella y otras muchas, muchas chicas en esa escuela, comenzaron a salir con sus parejas actuales, al ser engañadas por los rumores, en los que sus novios estuvieron involucrados. Bien, muchas de ellas, eran felices con sus parejas actuales, pero, cierto sentimiento de despecho floreció en ella, y estaba segura de que muchas más lo sentirían, al ver lo que ellos hicieron, y el premio alejado de ellas. Claro, ella no diría esa última parte.
Por lo tanto, hoy comenzaría la operación "Pelotas Azules."
Hinako miraba a su amiga, la cual apretaba su puño de manera determinada, aparentemente ignorando todo lo que ella le había estado diciendo, a lo que esta simplemente reaccionó con un puchero, llegando así a la escuela, y entrando por el portón, sin prestar atención a la chica de pelo rosa con los brazos cruzados parada en un costado, como si estuviera esperando a alguien.
En estos últimos días, Saya ha tenido que mantenerse en una constante guardia a todo lo que está sucediendo a su alrededor, con tal de estar lista para cualquier posible inconveniente que ella pudiera predecir, los cuales, eran muchos. Últimamente, pareciera que todo el mundo estuviera confabulado para que ella y su príncipe no puedan verse siquiera. Pero ahora que ella era consciente de las posibilidades, era más fácil buscar contramedidas.
El primer inconveniente del día inició desde temprano. Su padre discutía con su madre la posibilidad de cambiarla de escuela, dado los últimos acontecimientos y algún elemento más del que ella, no llegó a escuchar, ya que sus padres decidieron detener esta discusión hasta que ella partiera, muy posiblemente habiéndola detectado. En ocasiones así, era horrible tener padres tan increíbles, porque dificultaba cosas tan simples como la recopilación de información.
Ella salió de la mansión familiar, y fue una mirada dura la que proyectó. Ella no perdería tan fácilmente.
Y así, cuando ella salió del vehículo que su padre siempre asignó para su traslado, fingió ingresar a la escuela, permitiendo de esta manera que el vehículo se retirará a hacer lo que sea que el empleado de su padre hiciera en el tiempo entre el horario de clases. Este vehículo estaría esperando cuando ella saliera, pero esta vez tenía planes diferentes.
Luego que se alejó el vehículo, ella dio la vuelta y se detuvo frente al portón, esperando que, uno de sus objetivos pasara por la entrada. Si uno de ellos lo hacía de manera individual, estaría bien, pero no ambos a la vez.
Es muy posible que Takashi no vuelva aún a la escuela, al menos hasta la próxima semana. ¿Por qué? Bueno, es cierto que Takashi fue dado de alta del hospital. Pero no significa que ellos deseaban hacerlo. Tan pronto como se declaró que la vida de Takashi no corría peligro, su madre exigió su dada de alta para cuidarlo en casa. Esto fue realizado, ya que el hospital no quería más problemas relacionados con este caso.
Por lo que, es muy probable que Takashi no se presentara en la escuela, pero ella esperaba ver a Reí. Otra vez, esto era igual o peor que si ellos venían juntos, ya que podría indicar que Reí está junto a Takashi en este momento, influenciando en su decisión para actuar con respecto al objetivo de su discusión.
Reí era la única forma que Saya conocía, en la que Takashi rompería su promesa hacia ella. Sí, existía la comunicación por celular, Pero conociendo a Rei como lo hacía, ella se presentaría personalmente para un mayor impacto, dado que no había influencia más grande que la presencial en casos como este, por lo que ella estaba lista para interceptar cualquier pobre plan que Reí pudiera fraguar usando a Takashi.
Sin embargo, había algo extraño. Era casi la hora en que la campana sonaría y las puertas estaban a punto de ser cerradas, pero Rei no se había mostrado aún. Saya únicamente pudo pensar, que su antigua amiga aprovechó para ir a la casa de Takashi, la cual no estaba precisamente cerca.
Unos pocos minutos después, sus pensamientos parecían reforzarse cuando la campana sonaba, y Reí no se había presentado.
Ella pudo ver al custodio acercarse, y ella simplemente seguiría con lo que había planeado para hoy. A la mierda Reí y sus intentos maliciosos, ella se encargaría cuando llegará el momento, pero no arruinaría lo que ella había planeado para el día.
Fue así como ella, al contrario de su rutina común, corrió hacia el exterior, con una dirección en mente.
Solo pasaron unos 20 segundos cuando ella dejó de correr y su ritmo se fijó en una simple caminata, viendo hacia atrás, solo para confirmar que ella no fue seguida por alguien que quisiera llevarla de vuelta. Era algo emocionante, pero también se sentía ligeramente inquieta, ya que era la primera vez que hacía algo como escapar de la escuela.
No conocía muy bien la calle por la cual se movía actualmente, pero al ser un área bien iluminada y rodeada de viviendas, su inquietud se redujo en cierto sentido, y aumentó en otro.
Las madres que se quedaban en casa, o los vendedores de los negocios en el exterior, le clavaban la mirada, la mayoría con un reproche en la punta de la lengua, pero sin ganas de acercarse a ella. Era por algo bastante simple, y resulta que ella aún llevaba su uniforme escolar, por lo que era obvio que se había escapado de la escuela.
Intentó ignorarlos, y miró su celular, donde el mapa allí la guiaba usando la dirección que ella había apuntado desde su última visita a casa de su objetivo, para llegar desde la escuela.
El viaje no sería largo, por lo que debía hacer un pequeño cambio de apariencia. Miró de reojo el pequeño maletín, el cual, no cargaba ningún material relacionado con los estudios, más bien, un cambio de ropa, cuidadosamente doblado, para no llamar la atención de sus padres. En un parque cercano, ingresó a uno de los baños públicos, y se cambió de ropa.
Al salir, ahora vestía una blusa manga larga con Volantes, al final de las mangas, y uno que corría desde el cuello de la blusa hasta el extremo inferior, así como una falda negra también con volantes, que llegaba hasta la rodilla. Las zapatillas seguían siendo las mismas que había usado hasta ahora, así como su bolso escolar, el cual ella colgó en su hombro derecho. se dio una rápida mirada y con una sonrisa que reflejaba su satisfacción, asintió.
Al sentirse lista, volvió a confirmar la ruta con su celular, para volver al camino nuevamente.
No fue mucho el trayecto total para llegar de la escuela a la casa de su Senpai, no más de unos 20 minutos, contando el cambio de vestimenta. Se detuvo a unos metros lejos de la entrada, detrás de un poste eléctrico, su nerviosismo deteniéndola. Fue cuando comenzó a repasar todo lo que había pensado para poder manejarse sin volver el momento incómodo, especialmente si ella vuelve a quedarse admirando su rostro un poco más de lo necesario.
Caminó un rato, en ese pequeño segmento de ida y vuelta, llegando incluso a morder la punta de la uña en su pulgar. Cuando al fin se sintió lo suficientemente segura, tomó un respiro, miró su celular por última vez, parpadeando sorprendida de que habían pasado unos 20 minutos más, solo en sus pensamientos y planes.
Sacudió la cabeza, y se preparó para dirigirse a la entrada de la casa, pero entonces, vio la manija de la puerta girar, y la sorpresa le hizo retroceder y esconderse tras el poste de luz donde estaba antes.
De la casa salió Akihiko, el cual vestía unos pantalones negros y una chaqueta con capucha de color blanco y dorado, así como unos lentes de sol redondos con base dorada. Luego de salir de casa, comenzó a dirigirse en una dirección opuesta a Saya, la cual lo veía alejarse y sacudió la cabeza. No lo pensó mucho para darle alcance, a unos 20 metros lo vio tomar de manera rápida una intercepción en una calle cercana, y le siguió, sin prestar atención a las dos personas que pasaban detrás de ella.
Una era una mujer fornida pero curvilínea con pelo azul, y la otra una joven adolescente con pelo rosa y un gusto por las coletas al igual que ella, las cuales parecían conversar algo con cierta seriedad por parte de la peli azul, mientras la más joven parecía solo tomarlo de manera relajada. Esta pareja observó de reojo a Saya, pero no notaron a Akihiko.
Saya desvió su mirada hacia las chicas que pasaron a su lado por un momento, y al volver la vista al frente, Akihiko ya se estaba alejando del lugar. Ella pensó simplemente Saludarlo para llamar su atención. Es decir, ¿Por qué no hacerlo? No es como si ella fuera alguna acosadora, para solo seguirlo.
Cuando ella estaba a punto de subir el volumen de su voz para llamar su atención, notó por el rabillo del ojo, la pausa repentina de movimiento de la pareja que pasó a su lado, y eso llamó su atención.
Al girar su rostro ligeramente en esa dirección, las palabras que pensaba dejar salir, quedaron atrapadas en su garganta, y se mostró ligeramente sorprendida, ya que esas dos chicas se habían detenido frente a la casa de su príncipe. Ellas aún no tocaban a la puerta, más bien discutían algo entre ellas.
La chica de pelo azul se cruzó de brazos, y la peli-rosa rodeo ligeramente la casa, y luego de unos pocos segundos volvió, negando con la cabeza. Saya solo podía deducir que estaban revisando si Akihiko estaba allí. En su mente no podría haber otra respuesta, a las personas que groseramente rodean la vivienda en lugar de tocar al timbre de la entrada, estas dos personas eran acosadoras.
Ahora, sería realmente una mala idea, alzar la voz y llamarlo por su nombre, teniendo en cuenta que acosadoras los siguen. Ella decidió girar nuevamente en dirección a donde Akihiko se dirigió, aunque lamentablemente, él no estaba a la vista, muy posiblemente habiendo llegado a la otra esquina. Ella quería correr, pero su calzado no era el más silencioso, por lo que tendría que esperar avanzar un poco más, para no llamar la atención de las acosadoras. Unos largos segundos después, Saya aumentó el ritmo de la manera más silenciosa posible, y mirando de vez en cuando hacia atrás, en caso de ser seguida. No quisiera llevar a las acosadoras a su Príncipe después de todo. Su paso se aligeró al llegar a la esquina, y se congeló.
Allí se encontraba un sujeto de gran estatura y físico musculoso, sujetando a su príncipe por el cuello de la chaqueta, mientras otra persona, más delgada en el suelo, gritaba de dolor mientras se sujetaba un brazo.
En su mente, la respuesta de lo ocurrido, parecía bastante obvia. Su príncipe debe haber tratado de ayudar a ese escuálido sujeto, mientras, este tipo quiso desquitarse con su príncipe, recurriendo a la violencia por interferir.
Saya retrocedió algunos pasos, más que nada, por el Shock, pero luego comenzó a buscar a sus alrededores, algo que ella pudiera usar como arma, para ayudarlo. Ella sabía que si iba simplemente como estaba, solo serviría para complicar la situación.
Los gritos del chico escuálido se habían detenido de repente, pero antes de que Saya pudiera echar un vistazo, escuchó en el silencio creado, pasos apresurados que venían en la dirección por la que ella provenía.
Se paralizó un momento, y giró lo más casualmente que pudo, controlando su expresión facial para ser lo más neutral posible. Efectivamente, detrás de ella, venía la pareja de mujeres que vio detrás, con la peli azul tomando la delantera y corriendo hacia su dirección.
Por su mente pasó la idea fugaz de detenerla, pero en esta ocasión, supuso que una fanática loca, podría ayudar. Al pasar a su lado, Saya pudo notar que esta mujer tenía un físico trabajado, por lo que podría ser de ayuda, tanto como podría ser contraproducente. No importaba, pues esta mujer la había rebasado, y Saya no tuvo más alternativa que dirigirse hacia el lugar, esperando lo mejor.
Cuando llegó a la esquina, solo pudo ver a la mujer de pelo azul, cruzar la avenida, y correr hacia otra calle. Saya se acercó intentando ver a quien perseguía, si al maleante, o a su príncipe, pero al final, no pudo ver de quien se trataba. La chica de pelo rosa, salió del lugar donde provenía, y al ver a Saya viendo con curiosidad al otro lado de la calle, siguió a su compañera.
Saya honestamente no sabía si debía seguirlas, y dio un paso más, mirando en esa dirección, para escuchar un crujido debajo de sus pies. Sus ojos se abrieron ligeramente, ya que ella sabía ahora, qué dirección debía seguir.
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Al terminar mi desayuno, decidí dar una vuelta por la ciudad, solo para relajarme mientras llegaba la hora e ir a recoger a Alice a su escuela. Actualmente, no había mucho que hacer en casa, y aunque me agradaba escuchar los efectos positivos de mis acciones, no eran algo a lo que decidiera entregar mucho tiempo, a menos que fuera algo importante.
Todo lo realizado ayer tuvo consecuencias que yo mismo no esperaba, así como tampoco esperaba que segmentos de la conversación con el líder de los terroristas fuera registrada. Pude reconocer alguno de esos efectos de todo lo sucedido ayer, solo tras poner un pie fuera de mi casa. No, no había nadie a la vista, fue más una sensación, una que no había sentido hace mucho tiempo. Ser vigilado, mientras me transmiten intenciones maliciosas.
Este es el mismo sentimiento, pero mucho más reducido del que sentía en mi infancia, es posible que la reducción en la sensación de peligro se haya visto disminuida, ya que la amenaza a mi vida no es como en mi niñez, en la cual si pude haber sido asesinado con armas de gran calibre.
Solo una persona vino a mi mente, y fue la misma persona que lo hizo en mi infancia, Miki Tsurugi la francotiradora de Black Label. Solo podía imaginar que era ella, ya que no tendría sentido que otra persona me vigilara. Estoy seguro de que mi rostro no fue registrado la noche pasada, así como tampoco fui seguido mientras me movía rápidamente para regresar a casa, así como tampoco tuve ningún sentimiento de ser seguido por alguien con algún tipo de intensión negativa, y con mis habilidades actuales, bueno era muy difícil o imposible evadir mi radar cuando de intenciones de ese tipo se trataba. Por lo que solo ellos podrían relacionarme con el héroe local.
Esto solo tomó unos segundos, mientras cerraba la puerta de mi casa, pero también hizo que mi guardia subiera. Decidí dirigirme entre las casas del vecindario, tomando el camino con más residencias para obstruir la vista de esa persona, mientras pienso en mi siguiente movimiento. No fue muy lejos cuando sentí unos pasos apresurados, una calle más adelante. Cuando vi el primer mechón de pelo rosa, me desvié de inmediato por la calle a mi costado, y me agaché del otro lado de un cartel en una cafetería cercana, fingiendo atar mis cordones.
Esto funcionaria para ocultarme momentáneamente mientras Oriha pasada. Debía ser ella, ya que era demasiada casualidad ver ese pelo rosa, seguido del sentimiento anterior. Además, era la hora de la escuela, por lo que Saya aún debía de estar allí.
Esperé unos segundos, haciendo tiempo para que ella pasase, en lo que parecía para mí una estrategia de pinza para acorralarme. ¿Pero por qué? ¿Qué paso ayer que les ha hecho actuar de esta manera?
Respiré aliviado ya que aparentemente no me vieron. Normalmente, no me importaría, pero el hecho de ser apuntado con ese tipo de intención con los que se supone son mis aliados, no solamente me pone en guardia, sino también que me confunde de gran manera. Tanto que no sé si de verdad debería reunirme con ellos. Pues el último gran evento, fue lo sucedido ayer, quizás hice algo que no debía para romper el estatus de aliado que he tenido hasta ahora.
Me levanté de mi posición, y dando una mirada rápida detrás, para asegurarme que ninguna de esas dos me seguía, noté un mechón de pelo rosa ocultándose en una esquina. No sé si era Oriha oculta allí, o que habían acabado de pasar, tomando, más tiempo del necesario en esta intercepción, pero no importaba más. Troté a una velocidad humana normal, ya que no sé quién estuviera viéndome además de ese francotirador, y me aleje de allí.
El tránsito de personas era básicamente nulo a esta hora de lo que estaba agradecido. Desvíe ligeramente mi mirada del frente solo para ver si estaba siendo seguido, lo que me instó en reducir aún más mi velocidad, y aun así...
Choque.
Había chocado con alguien en ese segundo. Hice una mueca, sin saber en nivel de daño o siquiera la persona. Cuando giré, allí había un tipo de físico escuálido, casi calvo, pero con un mechón de pelo en la cima de su cabeza, asemejándose a una piña.
No fue mucho el tiempo de análisis, cuando el tipo comenzó a gritar mientras sujetaba su brazo, como si hubiera roto algún hueso... Lo que podría ser posible.
En esta situación, mi concentración se desvió de ser perseguido, dado el hecho de haber lastimado a alguien que, a pesar de su apariencia, no había hecho nada que lo mereciera. Entonces, si la francotiradora quería una prueba de mí, lastimando civiles, aquí estaba.
Antes de que pudiera agacharme y revisar los daños, un tipo musculoso de piel bronceada con un peinado peculiar similar al flacucho en el suelo y con una estatura superior a la mía, apareció de un callejón, aparentemente preocupado, y se acercó al chico en el suelo, el cual aún se retorcía de dolor.
—Hermano menor, ¿qué pasó, quien te hizo esto? — gruñó el hermano mayor a lo que el menor solo dijo.
—¡Fue ese tipo Aniki! ¡Aaaaaahhhhhh!— logró decir, antes de que volviera su mirada furiosa a mí.
—¡Que crees que le haces a mi hermano menor idiota!— gritó en mi cara, pero a diferencia de lo que hubiera hecho en otra ocasión, el hecho de lastimar al hermano menor de otra persona, no me permitió defenderme, ya que yo podría actuar de manera similar, si alguien lastimaba a Alice Frente a mí.
—Oye, lo siento, no fue mi intención...—- Dije tratando de disculparme, pero el hermano mayor, con físico trabajado al nivel de Dwaing Johnson (la Roca) me sugeto del cuello de la chaqueta y me levantó hasta la altura de sus ojos.
—¡Esto no se arregla mágicamente con pedir perdón!— Me grito a la cara, y tenía razón.
—Correcto.— levanté mis manos a la altura del pecho, para intentar apaciguarlo, quería alejarme del lugar, pero supongo que debería ir a ese lugar, quiera o no. — Vamos al hospital central, puedo arreglar algo para tu hermano. Dije tratando de calmarlo.
—¡No!— dijo inmediatamente y yo parpadeé.—¡Dame el dinero, yo lo llevaré!
Me tomó solo unos pocos segundos, pero al comprender lo que sucedía, mi mirada se volvió plana. Esto no era algo nuevo, alguien que fingía estar herido para conseguir dinero de otra persona. Pero en mi defensa, realmente pudo salir herido de un choque contra mí.
Ante mi falta de respuesta, el tipo comenzó a sacudirme, lo que produjo que mi capucha se deslizara hacia atrás, lo que hizo que el sujeto que me sacudió se petrificara y el que estaba en el suelo, dejara de gritar y quejarse del dolor, mirándome ahora con terror.
No mucho después este último se levantó del suelo con una especie de pirueta y salió corriendo en la dirección opuesta de donde vine.
Mientras el otro tipo solamente me depositó en el suelo lentamente, y limpiando el polvo de mi chaqueta, se disculpó en voz baja, para posteriormente cruzar la calle a mi costado de manera realmente rígida.
Únicamente pude preguntarme por unos pocos segundos por la rareza que ocurrió delante de mí, ya que escuché pasos apresurados en mi Dirección, los cuales provenían del lugar por donde vine. Esto solo me hizo pensar que se trataba de Sayo y Oriha, así que, corrí hacia la intersección más cercana, que resultó ser un callejón, no muy lejano. Me introduje y afortunadamente no resultó ser un callejón sin salida, por lo que pude salir en otra calle paralela.
Sin escuchar pasos detrás de mí, e intentando mantenerme fuera de rango del posible francotirador, fui a la zona comercial, para perderme entre la multitud.
Fueron unos 15 minutos en los que caminé sin un rumbo real, pensando en las razones por la cual, los miembros de Black Label, en especial el francotirador, actuaría de esa manera.
¿Quizás para obtener información sobre los Jets injectors? Bueno, esa podría ser la razón de Sayo. Oriha, por otro lado, fue testigo de cómo salí vivo de un fusilamiento a quemarropa, así que, debe estar llena de preguntas, que no sé, si quiero o debería responder.
Por último, Miki, el francotirador. Ella proyectó, aunque débil, intención asesina, por lo que nada bueno viene de eso. Seguí avanzando por la calle de la zona comercial, cuando me detuve al costado de un callejón, solo por si debía tomar otro atajo. Más adelante había un grupo de personas aglomeradas, en tal cantidad, que solamente podrías verlo en Latinoamérica cuando dan cosas gratis.
Me mantuve allí un momento, quedando cerca a la multitud, ya que la curiosidad de lo que pasaba me llamo la atención, pero principalmente, porque en caso de que no haya perdido a los miembros de Black Label, podría ocultarme un poco entre la muchedumbre. Allí noté que la masa de personas, en realidad, estaba dividida en dos bandos, si tenía que adivinarlo, tanto por el comportamiento y expresiones que se lanzaban. Había una especie de valla que los separaba, pero cuyo propósito original podría apreciarse fácilmente, ya que se extendía desde una agencia de algún tipo, hasta a un vehículo negro, vigilado por el que, juraría, es el tipo de seguridad, que no me dejaba entrar ayer a NEO TV.
Giré mi cuerpo para alejarme del lugar, ya no quería saberlo. Pero mi curiosidad Me hizo echar un último vistazo, girando mi cabeza ligeramente hacia la izquierda, mirando por el rabillo del ojo. Lamentablemente, por esto mismo, alguien salió del callejón a mi derecha, y termino chocando contra mí y cayendo al suelo y haciendo que mis gafas se cayeran al suelo en el proceso. Lo primero que noté es que mis gafas estaban rotas, es decir, uno de los lentes se había salido, y solo quedaba uno.
Miré al suelo rápidamente y no pude encontrar el otro lente, lo que me indicaba, que posiblemente se haya caído antes, y no lo noté.
Mi ojo se crispó, sin pensar que un escenario como el presente sucedería, pero entonces vi la figura encapuchada al igual que yo, agarrando su cabeza adolorida. La posición sentada, rodillas tocándose, y gemidos suaves de dolor, me dijo que era una chica, antes de que levantara su rostro lentamente, saliendo de la posición semi-fetal.
Ella levantó la mirada, y pude notar que usaba lentes de sol y mascarilla, así que no pude saber qué tipo de expresión estaba haciendo. Eso no importó, ya que la vi temblar ligeramente y una lágrima deslizándose por el costado de su mejilla.
Ok, eso era injusto, ahora me sentí como un idiota por no estar atento a este choque y posiblemente lastimarla. Esto me hizo básicamente olvidar lo que pasó antes, por unas lágrimas. Ella se levantó apresuradamente y me atrapó en un abrazo.
—- ¡Maresato-Sama!—- Me quedé de piedra cuando ella habló.
—Esa voz... Sugihara Aya? —- Dije con sorpresa. Espera ¿Sama?
Ella solo levantó su cara llena de lágrimas, los lentes de sol deslizándose junto a la mascarilla, al levantar está la cabeza sin despegarla de mi pecho.
—¡Sí!— dijo, su voz llorosa y sus lágrimas cayendo sin detenerse.
Entonces, entendí el porqué la multitud cercana, lo que podría ser malo si me ven con ella, aunque no entendí el porqué de la gente furiosa allí. Pero viendo el abrazo tan profundo que ella me daba, sería difícil alejarla, sin lastimar al menos sus sentimientos.
Suspiré suavemente. Sería mejor ir a un lugar más tranquilo, al menos hasta que se calme.
— Vamos a otro lugar, uno menos ruidoso.— Dije sin alzar la voz. Ella, sin separarse del abrazo, y sin despegar la cara de mi pecho, asintió. Era como cuando el cachorrito que no veías hace años, te volvía encontrar. Coloqué mi brazo derecho sobre sus hombros, no solo para guiarla, sino también, para fingir que somos una pareja, lo que nunca imaginaría ningún fan, ver a uno de los famosos ídolos, mostrarse tan afectuoso con alguien del sexo opuesto. Sí, los ídolos tenían también sus propios problemas. Pero esta era una forma perfecta para que no sospecharan de quien era ella.
No mucho después, nos encontrábamos en una cafetería que yo frecuentaba de vez en cuando, principalmente porque uno de los camareros, es sorprendentemente bueno hablando español, por lo que, en cierta manera, nos hicimos amigos. Pedí una mesa al fondo, la cual obtuve sin problemas, aunque no pude conseguir que Aya Sugihara se siente frente a mí, ya que no me soltó en ningún momento.
Fueron unos buenos 5 minutos de desahogo, donde Di palmaditas con una mano en su espalda, hasta que ella logró calmarse.
—¿Mejor?— Intenté que mi voz sea lo más suave posible, y ella al fin me soltó... bueno, aún sujetaba parte de mi chaqueta con su pulgar, dedo índice y mayor, De su mano izquierda. Supuse que era la posición más cómoda que ella podía encontrar sin dejarme ir.
Hmmm, quizás debería buscar un tema en común para romper el silencio, ya que se estaba haciendo un poco incómodo, al menos para mí.
Quizás iniciar con algo simple.
—¿Cómo sabías mi nombre?— fui casual, pero dejé un tono de curiosidad escapar de mí. Tenía mi suposición, pero si no era correcta, podría volverse algo importante.
Ella levantó la mirada con timidez.
—Uh, fue Oriha-chan. Recordé que mencionaste que ibas a verla, así que supuse que ella sabría tu nombre.— ella tenía una mirada que indicaba que tenía una pregunta que quería hacerme.
Ella muy posiblemente quería preguntar si Saya sabe mi secreto, lo que muy posiblemente sería un no en su mente, por el hecho de que ella sepa mi nombre. Si Oriha lo supiera y sucedía todo el evento de la noche pasada, lo natural sería mentir y no decir mi nombre, si en realidad supiera mi identidad. Ahora bien, hablamos de Oriha, a veces solo hace las cosas sin darle mucho pensamiento.
Bien, esto se ponía un poco incómodo, por lo que, podría quizás preguntarle lo que sucedía allí detrás, bueno, si es que se relacionaba con ella. También existía la posibilidad, de que ella pasara casualmente, y solo se estaba ocultando por el hecho de que, bueno, es un ídolo. Está bien, es posible que no debiera preguntar, ya que podría ser un tema delicado, pero también soy demasiado curioso, puesto que ella era realmente amada antes por sus fans, y me sorprendería demasiado, si esa turba furiosa allí fuera, estuviera dirigida a ella. Entonces, procedí con la pregunta que tenía en mente.
—Dime, ¿sabes algo de lo que pasaba allí detrás?—era una posibilidad, pues, la agencia que estaba allí, posiblemente era la agencia donde ella trabajaba junto a su grupo. El hecho de que ella saliera apresurada y tratando de ocultarse, a tal velocidad que chocó contra mí. Bueno, había altas posibilidades de que ella estuviera huyendo de la turba, pero la pregunta seria. ¿Por qué?
No esperaba que ella se crispara y pareciese encogerse, y voy a admitir que me sentí mal por preguntar, luego de ver su reacción. Estaba a punto de disculparme, ya que el suceso donde ella casi pierde la vida, estaba muy fresco para ella aún, y sería mejor no molestarle con mis preguntas poco sensibles. Para mi sorpresa, más que asustada, ella parecía más como preocupada, similar a un niño a espera de una reprimenda.
En ese momento ella parecía encogerse, y se aferró aún más al segmento de mi chaqueta que sujetaba. Le di tiempo para que se recompusiera, y luego de un suspiro, en el que su mirada rehuyó de mí, comenzó.
—Anoche, no sabía lo que había pasado luego que me dejaste oculta en aquella habitación... no sabía nada de lo que pasó, por lo que no pude evitarlo...—
¿Qué? Ok, no me gusta como comenzó.
—Yo cumplí mi promesa, pero...— no la interrumpí, ya que, su nerviosismo fue tan fuerte, que un poco me fue transmitido, y tragué en seco.
—Pero... parece que las otras chicas, de alguna manera, vieron tu pelo y lo mencionaron en sus respectivas entrevistas.— un silencio incómodo llenó el ambiente, hasta que mi mano izquierda fue a mi rostro, cubriendo mis ojos, y ocultando no únicamente la irritación, sino el casi visible dolor de cabeza.
Ella seguramente se refiere a los ídolos que estaban en el piso superior, el lugar donde me dispararon a quemarropa, destrozando parte de mi vestimenta y donde Oriha se encontraba.
Pensé simplemente en tener una charla tranquila, para poder calmarla, pero soy yo el que está comenzando a preocuparse.
Espera, ¿es esta la razón por la que los sujetos de hace un rato me dejaron en paz luego que mi capucha callera? ¿Tanto así se ha expandido la noticia?
¿Tendrá algo que ver con la razón por la que los miembros de Black Label me buscarían? Quiero decir, si están preocupados, es cierto que irían a avisarme, aunque lo normal sería por medio de una llamada, no tratando de encontrarse conmigo con tanta insistencia, y menos apuntarme a la distancia. Ahora bien, puede ser que Miki decidiera hacerlo por cuenta propia.
—lo único que se me ocurrió, fue hablar de tu apariencia, en aquel momento.— ella dijo en su monólogo, y yo solamente pude girar en su dirección, perplejo.
Ella vio mi rostro, y no sé lo que vio, pero mi sorpresa debería ser lo presente allí, quizás algunos otros sentimientos que no admitiría.
Ella procedió a elaborar rápidamente.
—N-no es lo que piensas, no te asustes por favor.— ella tomó mi mano como tratando de reconfortarme. — Dije que tu rostro estaba medio quemado, y que como la película, tenías alrededor de 30 años, y ya que la película había acertado con tu color de piel, y terminó con una gran explosión, se tomó en consideración que los productores o escritores de la película, en realidad sabían más de lo que admitían, y se tomó como real, así que al menos, no estarán buscando a alguien joven.—
La comprensión del porqué esa turba furiosa estaba allí, se hizo más clara para mí. Sus compañeras no dudaron en entregarme, para su momento de fama, por lo que habían ganado el odio de mis fans, porque sí, tengo fans bastante furiosos, por decirlo así.
Mi expresión se suavizó, ante su sacrificio y preocupación presente en su rostro actualmente. No pude hacer más que suspirar.
—Veo, gracias, realmente aprecio lo que hiciste. —ella me miró tímidamente, escudriñando mi rostro, quizás intentando ver la sinceridad de mis palabras, pero yo era honesto en este momento. Entonces ella sonrió, relajando sus hombros. Es posible que ella pensara que la iba a regañar, pero esto era algo que escapaba de sus manos, además de hacer lo que pudo.
Ella protegió mi identidad, tanto como fue posible, a costa del trabajo que tanto amaba. Sí, fue un sacrificio, porque, honestamente dudo que ella pueda presentarse por un largo tiempo, y tomando en cuenta que los ídolos en Japón tienen una edad estándar para presentarse, seguramente ella ya no podría realizar su sueño, cuando todo esto sea olvidado, si alguna vez se olvida.
Todos los eventos que han pasado últimamente, son casi como señales, que me indican que ya debo retirarme como héroe. En realidad lo mejor es hacerlo, honestamente, ya que esto podría afectar a mi familia. Pero aún falta ese grupo del que debo deshacerme, puesto que, si me retiro y ellos permanecen, el mundo terminaría, y eso obviamente afectará a todos.
En el presente, ella había perdido el trabajo de sus sueños, y había marcado un blanco en su espalda por mí bien, por lo que no podría aparecer nuevamente en el mundo de los ídolos... ¿Oh podría? Mi mano fue a mi mentón, y comencé a pensar en ello.
Yo había planeado con anterioridad una gran forma de ganar dinero, basada en el funcionamiento de este mundo, para cuando me retirara como vigilante. A diferencia de mi vida pasada, este mundo apoya el crecimiento de ciertos elementos más que otros, y pude confirmarlo a lo largo de mi vida aquí, aunque nadie parece notarlo. Primero, este mundo apoya el desarrollo de los cuerpos femeninos, de manera bastante llamativa, por decirlo menos.
Este mundo también da una clase de apoyo a los criminales, como tener una gran suerte, lo que hizo que fueran tan numerosos. Sin embargo, también apoyó a los justicieros, como yo o los miembros de Black label, convirtiéndonos en su enemigo natural, no la policía. También daba cierto apoyo al desarrollo de la medicina y fármacos, y por último, apoyaba a los ídolos. Esas eran las bases en la que este mundo se regía, pero que parecía pasar desapercibido para los demás, y en esto se basaba la idea que había pensado.
—¿Dime, te gustaría seguir siendo un Ídolo, sin las consecuencias de todo lo que pasó?—
Ella me miró de inmediato, pero su expresión, primero era de sorpresa, luego de dolor, y al final, parecía resignada.
—No me arrepiento de lo que hice, si es lo que preguntas. —respondió, alejando su rostro de mi dirección. Parece haberle dado un significado más profundo a mi pregunta de la que debería.
—No me refería a eso. Quise decir lo que dije, porque tengo una forma en que podrías hacerlo.-
Su mirada volvió rápidamente a mí, la esperanza reflejada en sus ojos.
—Déjame hablarte de algo a lo que llamó, Vtuber.— y así, di una pequeña charla, mostrando todos los puntos importantes de la profesión online, en la que puedes ocultar tu identidad y seguir siendo un ídolo, interactuando incluso con tus fans. A ella le encantó.
Tururu Tururu.
Ese timbre ligero fue escuchado, y ella por primera vez me soltó de manera vacilante, para poder sacar el celular de su bolsillo.
Ella miró la pantalla de su celular un momento, y al final, suspiró.
—Son mis amigas, están cerca de mi ubicación y vendrán a recogerme. Parece que el peligro ya pasó allí fuera. —
Curiosamente, no sonaba feliz al decir eso. Pero ya era suficiente, yo tenía algo que hacer, y había usado bastante tiempo, aunque también, obtuve bastante información, y tengo una idea de porque Sayo y Oriha, me buscarían, así que no necesito huir de ellas, pero la francotiradora. Simplemente, cerré los ojos, y mostrándome tranquilo, me levanté del asiento.
—Es hora de que me retire.— ella dudó algunos segundos, pero al final, simplemente se levantó para dejarme salir, pero cuando estuve de pie, me apretó fuertemente en un abrazo. –te deseo la mejor de las suertes, Sugihara-chan. Dije, dándole unas palmaditas en la espalda.
Ella levantó la mirada aun en el abrazo, sus ojos brillantes, los cuales cerró, y sus mejillas sonrojadas, para consecuentemente pararse en la punta de sus dedos, para tomar un beso.
Fue en el momento donde pude sentir una ligera intensión maliciosa viniendo del exterior. En lugar de mirar hacia la gran ventana de cristal a nuestra izquierda, giré ligeramente hacia mi derecha.
El beso terminó en mi mejilla, mientras pude observar la sombra de alguien proyectándose en el interior del negocio. La razón para no girar en dirección a la ventana fue simple. La primera y principal, es que nada cubría mi rostro, así que podría ser fotografiado, si se trataba de un paparazzi. La segunda, era confirmar la cantidad de personas, por el reflejo de sus sombras en el interior de la cafetería.
Fui liberado del abrazo, su cara mostraba una suave sonrisa, pero expresión triste.
—Mereces algo mejor que yo. Deseo tengas una vida pacífica, y cumplas tu sueño. —dije con un tono suave en mi voz. Así, me giré mientras subía mi capucha, y sacaba de mi bolsillo una mascarilla, para ocultar al menos la parte baja de mi rostro.
Justo en ese momento, la puerta de la cafetería se abrió, y tres chicas, una con lentes, una con mascarilla, y la tercera con una combinación de ambas, entraron al local, y comenzaron a buscar a alguien. Yo ya me había alejado una mesa de distancia, cuando ellas notaron a Aya, y trotaron suavemente para encontrarse con ella, pasando a mi lado.
Es posible que notaran que la atención de Aya no estaba en ellas, viendo como ella derramaba lágrimas y sonreía suavemente. Giraron hacia atrás, para ver lo que estaba llamando su atención, pero para ese momento, yo ya no estaba allí.
Al salir de la cafetería ahora con mi capucha puesta y una mascarilla cubriendo mi boca, por lo que giré a la izquierda con la idea de ver a quien nos observaba. Pero allí, había alguien retirándose que no esperaba ver.
Era una chica con una blusa blanca y falda negra, retirándose con paso apresurado, y puños cerrados temblorosos. Pensaría inicialmente que era Oriha, pero por la estatura y complexión más delgada, supe casi de inmediato, que se trataba de Saya.
Fue bastante fácil llegar a la conclusión, de que la persona que nos veía desde el otro lado de la ventana era ella.
Bueno... mierda.
Nota del autor:
Y aquí el nuevo capítulo, espero lo hayan disfrutado y Lamento la larga espera.
Si sirve de consuelo, no dejé de escribir, pero, eche hacia atrás en varias rutas alternativas, ya que solo alargarían innecesariamente la historia, luego de haberlo escrito, por lo que borré bastante... algo así como unos 16K de palabras.
La actual es la ruta más rápida para terminar con Triage X, y dirigirnos a HSOD, ya que la historia, está resultando un poco más extensa de lo que pensé inicialmente, jaja. En el próximo capítulo, ya deberíamos terminar con Triage X y dirigirnos a HSOD.
Como dije al inicio, siempre que haya alguien allí interesado, seguiré adelante y terminare la historia. Aunque intentare no tardar tanto la próxima vez.
Mi agradecimiento a los lectores que siguen alli, ya que se continua esta historia gracias a sus comentarios.
Velvet Owl:
Me alegra que te este gustando, y bueno, tienes razón, lástima que la población en general allí, no piense lo mismo, jaja.
Si, intentare avanzar a HSOD, lo cual debería suceder en un capitulo mas, y así, mas de Saya y Kohta debería presentarse. Lo del mensaje será un secreto por ahora, pero se revelara más tarde, descuida.
Akutzu Pentaghast:
Je, me alegra ver que sigues allí, que te este gustando la historia y poder sacarte al menos una carcajada. Si, es posible que ya sea un poco tarde para que los miembros de black Label presionen el botón de abortar.
Aunque, basado en la serie, en realidad ellos podrían tener un objeto capaz de hacer daño real, lo que sería una especie de noble phantasm o código místico bastante fuerte, cuya habilidad es cortar todo con relativa facilidad… supongo que solo funciona si es que pueden tocarlo, jaja.
AstolfoBrHue:
Muchas gracias, aprecio el comentario.
Tenma Kirin:
Me alegra que te guste, gracias por el comentario.
