CAPÍTULO 15.
- ¡Es inútil! – gritó Korra desesperada cuando su último por liberarse resultó igual que el anterior.
- Eso dijiste la última vez, y la anterior, y la anterior a esa, y la vez antes que esa… es platino Korra, no importa cuántas veces lo intentes… pero podrías tratar de fundirlas – sugirió Bolin.
- Sólo si crees poder soportar el metal fundido en tus manos – dijo Mako.
- Deberían tratar de calmarse – dijo Asami – esto no durará para siempre, en algún momento tendrán que sacarnos de aquí y entonces tendremos oportunidad…
- ¡Aaarrggh! – gritó Korra - ¿cómo resultó todo tan mal?, ¿qué podría ser peor que esto?
- Korra, en serio no deberías decir eso, las cosas siempre empeoran cuando alguien dice… - la situación le dio la razón a Bolin antes de terminar su frase.
El camión se detuvo y escucharon el sonido de pasos. Cuando la puerta se abrió tuvieron que cerrar los ojos porque la luz del exterior los cegó, y casi de inmediato sintieron una intensa descarga.
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- ¿Ayudaste a Iza a arrebatarle la corona a Ursa? – preguntó Kiya incrédula.
- Iza me prometió que era la única forma en que… sólo quería salvar a Korra, tú sabes cómo va a terminar esto… me dijo que si la ayudaba ella haría todo lo que estuviera en sus manos para que Korra saliera con vida…
"Y a mí me prometió que tú estarías a salvo", pensó Kiya.
- No sé quién es más persuasivo, Iza o Amón – dijo la maestra-tierra – creo que tengo una idea de dónde pudieron llevar a Korra, pero no sé si podemos confiar en Akuru…
- ¿Akuru te dijo a dónde la llevan?
- Me dijo algo extraño, igual que en el Palacio cuando nos advirtió del ataque. La única vez que me llevó con él durante sus guardias fue cuando me enseñó a enviar y leer telegramas, me contó la historia para que pudiera entender su mensaje.
- Te advirtió de su propio ataque cuando ya no podíamos hacer nada, eso fue conveniente…
- No sé, Alehk. Había algo en su expresión… creo que tal vez se sintió culpable y decidió ayudarme una última vez. A pesar de todo, no creo que sea capaz de enviarme a mí a una trampa…
- No estamos en la posición de despreciar alguna pista, Kiya, ¿qué fue lo que te dijo?
- Me dijo sobre un viaje a Omashu que hicimos cuando niños, durante el viaje nos detuvimos en Dao Yi, justo cuando se celebraba el festival del Avatar, recuerdo que le insistí mucho para que nos quedáramos porque según la tradición, cada año el Avatar visitaba ese lugar y yo quería conocerlo, pero Korra era muy pequeña entonces, y obviamente nunca apareció. Dao Yi está de camino a Ciudad República, y faltan meses para el festival, Akuru me dijo que debía estar allí mañana… tal vez porque sabe que Korra estará allí…
- La única forma en que estén mañana en Dao Yi es si van por tierra, nos llevan un día de ventaja, tendríamos que volar para llegar antes que ellos…
- ¿No crees que se trate de una trampa?
- Yo también creo que Akuru no te haría eso, Kiya. Y aún si es una pista falsa, estaríamos más cerca de Ciudad República.
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Iza volvió a escuchar las palabras de Ursa en su cabeza, pero ya no le producían ninguna emoción. Incluso la culpa por lo que había pasado después había desaparecido. Ahora que su objetivo estaba claro, no tenía lugar para seguir dudando.
El intenso calor de las llamas frente al trono comenzó a asfixiarla, el Señor del Fuego al que se le ocurrió la brillante idea de una cortina de fuego, no tomó en cuenta que las llamas azules eran más calientes que las rojas.
- Majestad – dijo Zein que apareció – hay una situación urgente que necesita de su atención…
Las llamas se apagaron e Iza se permitió respirar profundamente.
- ¿Qué pasa ahora, Zein?
- El Príncipe Kuei acaba de llegar al Palacio, Majestad. Solicita hablar con el Señor del Fuego inmediatamente… y el Avatar fue capturada en Ba Sing Se… - le informó el general.
Iza no pareció sorprenderse con las noticias.
- Démosle algo de tiempo a Kuei para que se ponga al tanto de la situación – dijo levantándose - ¿sabes si también tienen a Alehk y a los demás?
- Él y Kiya no estaban con el Avatar cuando pasó, pero la señorita Sato, el joven maestro-tierra y el maestro-fuego…
- Si sólo ellos estaban con el Avatar, no me sorprende que hayan podido capturarla. Los Dai Li deben estar involucrados en esto. Desde el principio fue un riesgo que fueran a Ba Sing Se.
- Si puedo preguntar, Majestad – dijo Zein sorprendido de la falta de interés de Iza en el tema - ¿piensa hacer algo para tratar de rescatarla? Hay hombres que puedo movilizar de inmediato…
- No es necesario. Kiya y Alehk son bastante competentes, cualquier ayuda que no soliciten sólo los retrasaría, ¿dónde está Jiang? Pensé que este era su trabajo, ¿no deberías estar con el Ministro Yu?
- Le pedí a Jiang que se hiciera cargo de la seguridad de Lin Bei Fong mientras está en la Isla Ember… Majestad, ¿piensa dejar que hable con Ursa?, ¿no cree que podría ser peligroso si las dos deciden…?
- Lin puede hacer lo que quiera, Zein. Y lo mejor es que no nos acostumbremos a nuestra nueva situación, podría cambiar en cualquier momento.
- Con Jiang fuera del Palacio pensé en asignar como jefe de su escolta a…
- ¿Te parece que necesito que alguien cuide de mí?
- Majestad, Sheng Yu aún está en algún lugar tratando de… - la expresión de Iza se endureció y Zein tuvo que darse por vencido – será como usted ordene.
- No dejemos esperando a Kuei.
Iza bajó y comenzó a caminar en dirección al Salón Azul, donde la esperaban, y Zein comenzó a caminar tras ella.
- ¿Hay algo que aún no me hayas dicho? – preguntó Iza. Zein pareció sorprenderse con la pregunta.
- No confió en ese hombre… hay algo… algo está pasando dentro del Palacio, Majestad y no logró saber qué es, y la llegada del Príncipe Kuei parece demasiado oportuna.
- Haz tu trabajo y deja que los demás hagan el suyo, te nombré General por una razón. Necesito alguien en quien pueda confiar. La mayoría de los Generales que están en la Ciudad eran partidarios de Iroh… - Iza recordó entonces que no había tenido noticias del Príncipe desde el Agni Kai, debía estar bien porque Lin no había dicho nada luego de visitarlo, pero aún así… - ¿cómo está el pequeño Iroh?, ¿salió ya de la enfermería?
- En cuanto pudo moverse salió hacia el puerto. Al parecer la Armada de las Naciones Unidas sigue pensando en ir a Ciudad República… partirán por la mañana.
- Es un desperdicio, no tienen oportunidad. Si por lo menos hubieran esperado, o convencido a la Tribu Agua del Norte… son unos tontos.
- El halcón llegó del Reino Tierra por la mañana, Majestad.
Iza se detuvo de inmediato y se dio la vuelta para estar de frente a Zein.
- ¿Y por qué no se me había informado antes?
- Llegó herido… y no tenía su armadura… su respuesta debió perderse en algún lugar entre…
- No, esa fue mi respuesta – dijo Iza pensativa.
- El cuidador dijo que tiene probabilidades de sobrevivir, pero que difícilmente volverá a ser de utilidad…
- Tenemos otros halcones, no es una tragedia – dijo Iza retomando su camino, era cierto que había sido un regalo de Zuko, y que ella misma lo había cuidado la mayor parte de su vida, pero si había algo con lo que Iza estaba familiarizada era con las pérdidas – Rhizu es… era un buen halcón, pero de nada sirve lamentarse. Cumplió con su deber. ¿Algo más?
- Hiro, el maestro-fuego que rescató a Kiya solicitó hablar con usted…
La petición fue completamente inesperada para Iza, que casi había olvidado el incidente. De inmediato pensó que el hombre, luego de enterarse de que Iza había ascendido al trono, y luego del enorme servicio que le había prestado, debía querer algún tipo de compensación, y ella estaba dispuesta a dársela. Disponía de los recursos suficientes.
- Creo que por lo menos le debo esa cortesía.
- ¿Hablará con él? – preguntó Zein sorprendido.
- Puso su vida en peligro por salvar a Kiya, estoy en deuda con él. Y además era del círculo cercano de Amón, tal vez podría proporcionar información valiosa.
- Majestad, después de usted, Hiro es el mejor maestro-fuego que he visto en mi vida… y apenas logró salir con vida de las manos de Amón, tal vez debería…
- Entiendo que hasta ahora tu único trabajo era mi seguridad – dijo Iza con más paciencia y consideración hacia Zein de la que podía recordar – pero velo de esta forma: si yo no puedo protegerme, tú tampoco puedes hacerlo.
- Pero podría ayu…
Se detuvieron frente a la puerta del Salón Azul. Además de los maestros-fuego imperiales, había media docena de agentes Dai Li, la guardia del Príncipe Kuei.
- Asegúrate de que esos hombres estén vigilados en todo momento – dijo refiriéndose a los maestros-tierra – dile a Hiro que lo veré en cuanto termine con Kuei y vuelve al puerto, necesito saber exactamente lo que está pasando.
Iza se dio la vuelta para marcharse, antes de alejarse sintió la mano de Zein sujetando la suya, era un gesto tan extraño y tan poco común que su reacción violenta fue frenada por la confusión. La mirada de desaprobación, que hubiera convertido en piedra a cualquiera, apenas pareció afectar al General.
- No confió en ese hombre… sólo tenga cuidado, Majestad.
Iza no dijo nada, retiró su mano violentamente y se marchó de prisa. Ya tendría oportunidad de hablar con Zein y de recordarle cuál era su lugar.
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Cuando Korra despertó ya no estaba en la caja del camión, ni los demás estaban con ella. Estaba en una celda, con sus manos atadas a la espalda.
- Parece que ya despertó – dijo una voz que le resultó familiar.
Trató de levantarse, pero sus ataduras limitaban su movilidad.
- Es el Avatar en persona – dijo la misma voz – ¿puedes creer que ella sea la persona más poderosa del mundo?
- Amón es la persona más poderosa del mundo, ella sólo es una maestra, igual que tú y que yo – dijo otro sujeto – o lo será hasta que Amón le ponga las manos encima.
El comentario enfureció a la joven, iba a tratar de arremeter contra los sujetos cuando sintió una extraña vibración en la cadena que la sujetaba. Al parecer sus captores no estaban al tanto de que ya era maestra-metal.
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Bolin estaba sentado en el piso de la celda con los brazos cruzados. Hacía un par de horas que él y Mako habían despertado y aún no habían visto a nadie.
- ¿Crees que Pabu esté bien? – preguntó el maestro-tierra preocupado – cuando nos separamos siempre pasa algo malo… pero luego todo se arregla, como la vez que me secuestraron los igualitarios… ¿crees que Amón esté detrás de todo esto?
- No sabemos dónde está Korra, ¿y a ti te preocupa tu mascota?
- Korra es el Avatar y Pabu es sólo un hurón, y es más que mi mascota, es mi amigo. Ha estado conmigo desde… desde siempre – dijo Bolin, que no podía recordar un momento de su vida en el que no hubiera estado acompañado del animalito - Tal vez ahora está perdido en Ba Sing Se… ¿crees que Kiya y Alehk lo encontraron cuando volvieron a buscarnos al Dragón de Jazmín? Es un hurón muy listo, pudo haberlos encontrado él mismo…
Mako se dio por vencido, si Bolin quería volcar su preocupación sobre su mascota perdida, tal vez era mejor.
- Eso debió pasar, Bo. ¿Estás seguro que no puedes sacarnos de aquí?
- Mmm… no, la respuesta aún es no. Debieron recordar que soy maestro-metal desde la última vez – dijo Bolin casi orgulloso – la celda está recubierta de platino. ¿Dónde crees que estamos?
- No lo sé… viajamos muchas horas antes de detenernos, si la idea era llevarnos a Ciudad República aún estamos muy lejos…
- Este no parece un sitio de paso… digo, ¿por qué tomarse la molestia de construir un lugar como este si su plan es llevarnos a Ciudad República?
Mako guardó silencio, contaba con que Korra estuviera a salvo mientras estuviera lejos de Amón, pero, ¿y si Amón estaba más cerca de lo que pensaban?
- Tenemos que salir de aquí y encontrar a Korra – dijo Mako apretando los puños.
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Estaba oscureciendo cuando el dirigible aterrizó en el bosque, a un par de kilómetros de Dao Yi. Alehk y Kiya habían tenido las varias horas que había durado el viaje desde Ba Sing Se para planear lo que harían a continuación, pero la verdad era que no estaban siquiera seguros de que Korra y los demás estaban allí.
Sus esperanzas crecieron mientras se acercaban, había demasiado movimiento, considerando que se trataba de una aldea de pescadores. Aunque se aseguraron de alejarse de los caminos, podían escuchar el ruido de los motores de los camiones que iban y venían.
- Creo que Akuru te dijo la verdad – dijo Alehk cuando por fin llegaron al lugar – nunca había estado en este lugar, pero estoy seguro que no es así como debería verse.
Había un muro alrededor de la aldea, era muy alto pero parecía demasiado burdo, como si lo hubieran construido de prisa. Y debía ser reciente porque aún resultaba ajeno al paisaje. En lo alto del muro había decenas de igualitarios armados vigilando lo que ocurría al interior y a los alrededores. La única entrada estaba resguardada, y los vehículos y las personas que entraban y salían eran inspeccionados exhaustivamente.
- Ahora nos servirían los uniformes de igualitarios – dijo Kiya.
- Siempre podemos conseguir algunos – antes de terminar la frase Alehk había saltado hasta quedar sobre el muro, el hombre a pocos metros que vigilaba nunca lo vio venir, Alehk bloqueó su chi y el sujeto cayó inmóvil antes de poder defenderse o alertar a los demás. El hombre que vigilaba a quince metros no tardó en seguir el mismo destino. Un par de minutos después bajó con los dos uniformes – tenemos que irnos antes de que despierten – dijo extendiéndole uno a Kiya.
Kiya ocultó las espadas de Alehk y el resto de sus cosas en un lugar donde tal vez podrían volver por ellas, y luego el maestro aire la ayudó a subir al muro y bajar del otro lado. Lo que encontraron, una vez adentro, les produjo aún más indignación que sorpresa. Habían convertido la aldea en un campamento, las casas de los habitantes de Dao Yi habían sido completamente demolidas y reemplazadas con tiendas.
- ¿Qué es este lugar? – preguntó Kiya.
- Desde aquí planean invadir Ba Sing Se – dijo Alehk, que apenas podía dar crédito a lo que veía. Habían convertido el lugar en un depósito de armamento. Había más meca-tanques de los que podía contar y a lo lejos pudo ver estacionadas varias máquinas voladoras como las que habían acabado con la Armada de las Naciones Unidas. Cerca de la playa había decenas de dirigibles e incontables filas de hombres llevaban y traían armas aprovisionándolos. Alehk se sintió desesperanzado, ¿cómo iban a poderle hacer frente a algo así?
- Creo que sé dónde podrían tener a Korra – le dijo Kiya sacándolo de sus pensamientos.
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Una vez que sus muñecas estuvieron libres de los grilletes, Korra decidió que la próxima vez que viera a Kiya iba a agradecerle por enseñarle metal-control. Ya sin ataduras no le fue difícil doblar los barrotes de la celda. Hacía casi media hora que no escuchaba voces o algún sonido que le indicara que había alguien cerca.
Sabía que estaba bajo tierra, pero no tenía idea de dónde, mucho menos de qué esperar o a dónde ir para salir de ese lugar. Su celda era lo único que había en ese lugar, y el túnel por el que se accedía se extendía a la derecha y a la izquierda, la única luz que había provenía de un antorcha colgada en la pared frente a la celda, y no le permitía ver más allá de algunos metros en cada dirección. Korra no se sentía más inclinada a ir hacia una dirección u otra, el silencio era tan absoluto que el sonido de su propia respiración resultaba estridente. Recordó que los hombres que había visto antes habían llegado por la derecha y decidió ir hacia la izquierda.
Cuando comenzó a correr sus piernas apenas pudieron responderle, no sabía cuánto tiempo había pasado desde Ba Sing Se, pero debía ser mucho, porque le faltaban las fuerzas. Cuando la oscuridad fue total, formó una llama en la palma de su mano para poder ver lo que había adelante, y tuvo que caminar para conservarla. Caminó algunos metros más y pudo ver que el túnel se bifurcaba, decidió ir de nuevo a la izquierda, y veinte metros después el camino volvía a dividirse, esta vez fue a la derecha, y treinta metros después fue a la izquierda…
El túnel comenzó a divergir una y otra vez, hasta que fue tan confuso que Korra no tuvo idea de dónde estaba ni de cómo salir de ese lugar. Casi se dio por vencida cuando vio una pequeña luz a algunos metros y corrió hacia ella, sólo para encontrarse de nuevo frente a la celda de la que había salido. Sintió ganas de llorar, estaba exhausta y perdida. Habían construido un laberinto debajo de la tierra, desde el principio habían contado con que iba a escapar de la celda, y habían encontrado una forma mejor de aprisionarla. Algo le decía que si con algo de suerte lograba llegar a la salida, iban a estar esperándola.
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- Por fin despertaste – escuchó Asami cuando abrió los ojos. Se sobresaltó cuando vio que su padre estaba sentado a la orilla de la cama donde estaba recostada. Vio a su alrededor y no se encontró con barrotes, guardias o nada que le indicara que se encontraba en algún tipo de prisión. Era una habitación normal, incluso agradable.
- ¿Qué… cómo llegué aquí? – preguntó tratando de levantarse, y de inmediato vio que era una mala idea, sintió un dolor punzante en la cabeza que la hizo volver a recostarse.
- Esos idiotas se excedieron cuando trataron de dejarlos inconscientes, estaba preocupado porque no despertabas – dijo Hiroshi tratando de acariciar la frente de Asami.
- ¿Qué estás haciendo aquí?, ¿dónde están Korra y los demás?
- Ellos están bien.
- ¿Qué estás haciendo aquí? – volvió a preguntar.
- Es mi última oportunidad – dijo Hiroshi, su tono le recordó a Asami al padre que había conocido hasta hacía algunas semanas – es la última oportunidad que tengo para convencerte de entrar en razón… luego de esta, Amón no hará diferencia entre tú y los demás.
- Pierdes tu tiempo, papá…
- Ya no hay nada que puedan hacer, el Avatar no va a salir de este lugar, Ba Sing Se y la Nación del Fuego van a caer… ya no hay nada que puedas hacer, Asami. Y si estás de su lado cuando eso pase… Amón no va a dejar que…
- ¿Qué le hicieron a Korra? – preguntó Asami levantándose, esta vez ignorando el intenso dolor.
- Se acabó, hija. Amón está en camino para deshacerse del Avatar, la Orden del Lotto Blanco cayó, hay suficientes armas en este lugar para reducir a Ba Sing Se a cenizas…
- ¿Cómo pudiste hacer algo así, papá?, ¿tienes ideas de cuántas personas van a morir si esto continúa?
- Ninguna que entre en razón morirá, Asami. Y si son tan insensatos como para apoyar a los maestros… entonces tal vez lo merecen.
- ¿Incluso si se trata de mí?
- He tratado de hacerte entrar en razón, y de protegerte frente a Amón, pero luego de hoy no habrá nada que pueda hacer por ti. Si prefieres seguir del lado del Avatar y de los maestros… serás tú quien selle su destino, y aunque me duela tendré que ver cómo sufres el mismo destino que todos los demás.
Asami se sintió terriblemente exhausta. Habían sido días difíciles y lo peor estaba aún por venir. Estaba sola, y era incapaz de hacer nada para ayudar a Korra o a los demás.
- Entonces así será – dijo antes de cerrar los ojos y dejarse vencer por el cansancio.
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Kiya había llevado a Alehk hasta el extremo Norte de la aldea, allí estaba la mayor edificación de todo el lugar y la única que parecía estar construida con esmero. Aún a simple vista parecía que no iba a ser sencillo entrar y mucho menos salir. Estaba vigilada por docenas de hombres que debían ser maestros porque no llevaban armas.
- ¿Es allí donde tienen a Korra? – preguntó Alehk mientras se acercaban.
- Es posible, pero algo me dice que no es adentro, sino debajo donde podría estar.
- ¿Qué quieres decir?
- Creo que la verdadera prisión está debajo de ese edificio. Es impresionante – dijo Kiya, casi con entusiasmo – no había visto algo así desde que Toph me llevó a la montaña de Omashu. Hay un laberinto de túneles bajo tierra que se extiende hacia la montaña, pero los maestros-tierra que los hicieron no eran muy hábiles, la mayoría están en peligro de derrumbarse. Bajar allí es una trampa mortal.
- Si es allí donde tienen a Korra no tenemos opción, debe haber alguna forma de entrar…
- El lugar más seguro para tener a alguien que no quieren que salga es del lado opuesto, debajo de la montaña, de esa forma tienen que atravesar hasta el otro lado… creo que ahora entiendo por qué los túneles son tan frágiles. No se puede hacer tierra-control para salir porque todo el lugar se vendría abajo. La única forma es atravesarlo, y aún hacerlo es peligroso… es cuestión de tiempo antes de que todo se derrumbe.
- ¿Estás segura que no puedes saber exactamente dónde está Korra? – preguntó Alehk ansioso.
- Podría estar en cualquier lado, pero sé dónde está la entrada. Deberíamos ir por allí, tal vez una vez adentro…
- No tenemos tiempo qué perder.
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- Amón va a querer verlos en cuanto llegue – dijo uno de los dos hombres cuando llegaron a la celda de Bolin y Mako. Los hermanos aún estaban en la misma posición en la que los habían encontrado horas atrás.
- Aún están dormidos, creo que en verdad nos excedimos cuando los…
Cuando se dieron cuenta del engaño ya era demasiado tarde. Bolin se puso de pie y antes de que pudieran reaccionar, levantó la tierra bajo sus pies catapultándolos y haciendo que se estrellaran contra el techo y de inmediato Mako lanzó uno de sus rayos contra ellos, haciendo que ambos perdieran la conciencia. Los hombres cayeron a un par de metros de los barrotes de la celda, Mako pudo ver las llaves en el cinturón de uno de ellos y Bolin usó metal-control para acercarlas.
- Tenemos que irnos antes de que despierten y den la voz de alarma – dijo Mako mientras abría la celda.
- Creo que ellos tienen algo que podría sernos útil para salir de aquí – dijo Bolin, recordando la última vez que había escapado de una prisión.
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Mientras Iza hablaba con el Príncipe Kuei sus sospechas sólo fueron confirmadas. Él no tenía ningún interés en apoyar los intentos del Avatar por recuperar Ciudad República, y tampoco se sorprendió al escuchar sobre los nexos entre Akuru Deng y Amón. A Iza no le fue difícil adivinar que su presencia en la Nación del Fuego era sólo una distracción.
- Es mi última palabra – dijo Iza deteniéndose en medio del jardín – la Nación del Fuego no tomará parte en los intentos del Avatar por recuperar Ciudad República, pero tampoco podemos permitir que Ba Sing Se caiga en manos de Amón, se convertirían en una amenaza para nosotros…
- La intervención de la Nación del Fuego en los asuntos del Reino Tierra es completamente inadmisible.
- Si Amón toma el control de la Ciudad, el Tratado de las Cuatro Naciones nos obliga a intervenir.
- Majestad, ese tratado es sólo un pedazo de papel. Si tuviera alguna validez, las Tribus Agua del Norte y del Sur habrían hecho algo respecto a la situación de Ciudad República…
- Tiene validez para nosotros…
- Entiendo que la Nación del Fuego es la que más pierde con esta situación, pero…
- Ciudad República está en manos de Amón, que está en camino a reducir Ba Sing Se a cenizas, ¿cómo puede decir eso?
- Nosotros lo vemos de forma diferente – dijo Kuei cruzándose de brazos. La expresión de suficiencia en su rostro indignó a Iza.
- ¿Le importaría compartir su visión conmigo? Porque estoy confundida – dijo Iza tratando de mantener la calma.
- Por ahora, sólo se trata de librarnos de la influencia de la Nación del Fuego, luego de casi doscientos años es necesario.
- Creo que acabo de decirle que no tenemos pensado participar, a menos que Ba Sing Se caiga. Queremos evitar la guerra a toda costa…
- Majestad, ¿de verdad cree que somos tan ingenuos? – preguntó el Príncipe Kuei – ¿quiere hacernos creer que sus ejércitos no están hace semanas en Ciudad República esperando el momento adecuado?
- Hace dos días que di la orden de detener los preparativos para la invasión…
- Hablo de los miles de maestros-fuego que envió para que formaran parte del ejército de Amón, pero que sirven bajo sus órdenes. Un plan brillante, debo añadir.
Era verdad. En ese entonces le había parecido un buen plan a Iza. Sabía que Amón confiaba en ella porque le había pedido hombres para incorporar a su ejército. Aunque al principio había dudado, las ventajas se habían revelado de inmediato: le estaban dando la oportunidad de enviar un ejército completo y de esconderlo bajo la fachada de estar del lado de los igulaitarios. Iza no sólo había enviado a los mejores hombres, sino a los más leales, también había enviado a algunos de sus mejores Generales. Supo que Amón había dejado de confiar en ella cuando trató de poner a su propio ejército en su contra. El maestro-sangre debía estar nervioso, no podía sólo deshacerse de cinco mil maestros-fuego, él era demasiado listo para hacer algo así. Primero porque, aun cuando él tenía todo ese armamento, eran maestros-fuego y su poder destructivo era similar; luego porque uno no sólo se deshace de una fuerza de ataque de esa magnitud sin antes tratar de encontrar la forma de utilizarla a tu favor.
- ¿Qué piensan hacer ahora que lo saben? – preguntó Iza.
- Al principio pensamos en deshacernos de ellos, pero la verdad es que los necesitamos, algunos maestros-agua y maestros-tierra no son lo mismo que miles de maestros-fuego. Llegamos a la conclusión de que si queríamos que sirvieran a nuestra causa, teníamos que hacer que se sintieran confundidos y traicionados, y la única forma de lograrlo era despareciendo al objeto de su lealtad…
- De eso ya me encargué yo – dijo Iza – Ursa no está en ningún lugar que…
- No estoy hablando de Ursa.
Iza apenas tuvo tiempo de reaccionar, cuando Kuei terminó de hablar pudo sentir una gran cantidad de estática formándose, cuando se dio la vuelta alcanzó a ver Hiro a pocos metros y lo siguiente que vio fue a Zein aparecer de algún lado y desplomarse frente a ella. No tuvo tiempo de pensar en lo que acababa de pasar, Hiro trató de atacarla de nuevo, pero Iza fue más rápida y lo último que vio el maestro-fuego fue el resplandor azul de los rayos de la Princesa.
Iza no se detuvo a pensar en que tal vez acaba de matar a un hombre, nunca lo había hecho, pero en ese momento no importaba. Tuvo que forzar a sus músculos para que le permitieran arrodillarse junto a Zein, cuando vio la quemadura en medio de su pecho… hubiera querido no haber visto nunca lo que ese tipo de rayos podían hacer, así habría tenido alguna esperanza de que Zein siguiera con vida.
- Zein – lo llamó Iza levantándolo para que su cabeza quedara sobre su regazo – Zein – volvió a llamarlo, pero él no respondió.
Zein siempre respondía, siempre estaba allí, aún antes de que Iza supiera que lo necesitaba. La desesperación comenzó a invadir a Iza que sentía que había perdido algo que ni siquiera alcanzaba a comprender.
- ¡Zein! – volvió a llamarlo, pero él ya no podía responder.
N/A: Ni siquiera sé cuánto tiempo pasó desde la última actualización… lo único que puedo decir es que la vida de repente se volvió complicada. Detesto los fics inconclusos, así que pueden contar con que voy a terminarlo. Espero que aún les interese leerlo.
Hace un par de meses alguien tuvo la enorme atención de leer mi historia y hacerme llegar sus comentarios, y me hizo ver que la última parte es muy diferente de la primera, que la historia se está volviendo confusa y las situaciones no aportan mucho para que la trama se desarrolle, y creo que tiene razón. La verdad es que hacer que una historia fluya es más difícil de lo que pensaba, y mi respeto por los escritores de fics ha aumentado considerablemente. Me dieron algunos consejos que traté de seguir (uno de ellos fue tratar de hacer capítulos más cortos)… en fin, ya me dirán si dio resultado.
Gracias a todos por leer, y especialmente a los que se toman el tiempo de dejar algún comentario Lucky charming, Lemon Wild (si aún es tu nombre de usuario), Mokona-kuchiki (ya sé que no tiene nada que ver, pero en serio tienes que actualizar tu historia), Jrosass, Ariy Avatarbender, Buck (no eres el primero que me lo dice, pero la verdad es más incapacidad por desarrollar la historia que intención de alargarla) y Truthtotell (?).
