N/A. Apenas puedo creer que pasaron más de diez años desde que empecé a escribir esta historia. Siempre dije que tendría un final, pero luego la vida se atravesó, se perdió la computadora donde tenía los archivos, y la vida de adulto a veces no da tregua. Hace un par de meses enfermé de COVID justo al inicio de mis vacaciones, ya no pude viajar y me tuve que conformar con quedarme en casa, tratar de recuperar mi jardín, y ver Netflix, y en las recomendaciones apareció la Leyenda de Korra. Al volver a ver los capítulos de esa primera temporada recordé esta historia. Publicar el final, aún si nadie lo lee (han pasado muchos años, después de todo) era un asunto que tenía pendiente. Hacía muchos años que no tenía tanto tiempo libre, y me decidí a reescribir esos últimos capítulos perdidos.
No olvides que aquí sólo se contempla el primer libro de la Leyenda de Korra, no había más. En ese entonces se rumoreaba que la hija de Zuko se llamaría Ursa. Tampoco sabíamos si alguno de los personajes de la Leyenda de Aang, además de Katara, seguía con vida.
Gracias por leer y hasta siempre.
CAPÍTULO 19
Con el último rayo de sol, se habían marchado también las esperanzas de Korra de terminar el día en mejores términos con Alehk. El maestro-aire apenas le había dirigido la palabra desde que dejaron el mundo de los espíritus y la tensión la estaba matando. Su cuerpo estaba lleno de energía, podía sentir las fluctuaciones de humedad, y cada partícula de agua que chocaba contra su piel le producía electricidad.
Alehk había permanecido frente a los controles, en silencio desde el inicio del viaje. Parecía tranquilo, pero Korra sabía que no era así, podía sentir su sangre recorriendo cada centrímetro, su corazón acelerado… tantas sensaciones, tanto poder la abrumaban y la intranquilizaban, pero no había nada peor que saber lo que había hecho. Era como si hubiera vendido su alma, y su amistad, si es que se podía llamar amistad al vínculo que compartía con el maestro-aire.
- Llegaremos en pocas horas a Ciudad República, deberías descansar – dijo el muchacho acercándose hacia donde Korra veía por la ventana – descuida – dijo, como si le leyera el pensamiento – Asami puso algo llamado piloto automático, no hay más que miles de kilómetros de océano frente a nosotros, no hay nada de qué preocuparse.
- Alehk…
- Hay algo que debes saber antes de que lleguemos, pensaba decírtelo cuando desembarcamos en el Polo Sur, pero no tuve oportunidad – dijo Alehk sentándose frente a ella.
El corazón de Korra se aceleró de pronto, no sabía qué estaba esperando escuchar, pero aún así…
- Cuando lleguemos, seguramente ya habrá comenzado la guerra – continuó el maestro-aire – Amón desplazó la mitad de sus ejércitos a la Nación del Fuego y tienen la Capital bajo su control, Sheng-Yu está ahora instalado en el palacio y Iroh está en la prisión de la Roca Hirviente.
- ¿Cómo pudo pasar eso? El ejército de la Nación del Fuego es el más poderoso de…
- La prioridad del ejército no era defender la Nación del Fuego, la mitad de las tropas zarparon hace dos días hacia Ciudad República por órdenes de Iza.
- Pensé que ella no quería iniciar una guerra…
- Sabía que era inevitable. Una vez que Amón sea derrotado, los ocupantes de la Nación del Fuego se quedarán sin respaldo y recuperarán la ciudad. Hay negociaciones para que la Tribu Agua del Norte les envíe a sus mejores guerreros.
- Pensé que no querían involucrarse…
- Todo cambió cuando cayó Caldera. Saben que es cuestión de tiempo para que Amón los ataque también.
- ¿Cómo pudieron empeorar tanto las cosas? – dijo Korra llevándose las manos al rostro - ¿cómo permití que el mundo entrara en caos otra vez? No sólo el Reino Tierra, ahora también la Nación del Fuego peligra, ¿qué pasará cuando se extienda a las cuatro naciones…?
- Estás muy lejos de ser la responsable de todo esto, y no había nada que pudieras hacer– dijo Alehk acercándose a Korra – y no debes preocuparte por lo que pasa fuera de Ciudad República.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Quién está detrás del caos en el Reino Tierra y en la Nación del Fuego, no es Amón. Y no tienes que preocuparte.
- ¿Qué quieres decir con que no es Amón?
- La razón por la que Iza intervino en la guerra, y por la que mandó a las tropas que le son leales a Ciudad República, es porque Azue está involucrado.
- ¿El hijo de Azula?
- No pensarás que Amón, siendo un maestro-agua tan poderoso, está realmente en contra de los maestros, ¿o si? Amón no siempre buscó el poder, ahora es peligroso porque quiere el control absoluto, y no le importa el costo. El discurso de los igualitarios es el discurso de Azue, Amón sólo lo tomó y decidió seguir sus consejos. Desfortunadamente, Azue heredó el poder de persuasión de su madre y lo usado para reclutar seguidores en todas las naciones. Pero tú sólo debes preocuparte por Amón.
- ¿Qué pasará con Azue?
- Iza me prometió que no debías preocuparte por él – dijo Alehk antes de alejarse.
OOO-OOO-OOO-OOO
- No hay forma en que hayan improvisado esta prisión – dijo Kiya mientras veía alrededor.
Las gruesas paredes de platino le impedían sentir cualquier partícula que respondiera a su control. No había ni una pequeña ventana, la sensación de encierro era asfixiante, pero podían escuchar las pisadas de los Dai Li encargados de resguardarlas.
- ¿Sabes cómo logró convencer a Azula a los Dai Li de que se le unieran? – preguntó Iza, que hasta el momento había guardado silencio – porque respetan el poder sobre cualquier otra cosa.
- ¿Eso cómo nos va a ayudar a salir de aquí? Aun no entiendo qué estabas pensando cuándo nos trajiste aquí.
Iza respiró profundo tratando de aclarar sus ideas. No había sido la mejor decisión, pero si la única posible. Tal vez era hora de poner todas sus cartas sobre la mesa. Si quería el apoyo de Kiya, lo menos que le debía era la verdad.
- Sabes que los igualitarios tomaron la Capital – Kiya iba a interrumpirla, pero Iza continuó – sabía que lo harían desde hace un par de semanas. Amón usó su influencia sobre Sheng Yu para convencer a varios de los generales de la Nación del Fuego. Ellos en realidad nunca confiaron en mí, luego del Agni Kai prefirieron aliarse con él en mi contra.
- ¿Y decidieron aliarse con Amón sólo porque no confiaban en ti?
- No me es extraño el odio que sienten por mí y lo que represento, sabía que muchos de ellos no me iban a seguir, y estaba preparada, pero no contaba con que los igualitarios se iba a ganar su apoyo prometiéndoles mi cabeza. Prefirieron respaldar a Amón en mi contra… supongo que, al final, subestimé su odio – dijo Iza resignada. – Cuando supe el rumbo que habían tomado las cosas le devolví el trono a Iroh, esperando que eso los desalentara, pero aún prefirieron mi cabeza, incluso a la seguridad de su Nación. Apresaron a Iroh, y a estas alturas, probablemente también a Ursa y a Lin. Y los van a ejecutar, a menos que me presente para comparecer por mis crímenes…
- Eso no tiene sentido, ¿por qué apresar a sus gobernantes legítimos?
- Los pretextos no tienen por qué tener sentido, Kiya – continuó Iza - fue entonces cuando entendí de qué se trata esta guerra, y confirmé quienes están detrás de ella. Había escuchado rumores de lo que Amón hacía en Ciudad República desde hace un par de años, su causa creció porque tenía sentido, todos los maestros consciente o inconscientemente hemos causado daño alguna vez a un no-maestro con nuestro control. Si a eso le sumas que todos los cargos en todas las naciones los ostentan los maestros, cuando la mayoría de la población son no-maestros, la falta de balance es evidente. Era cuestión de tiempo hasta que surgiera una confrontación, pero el Ávatar, aun siendo tan joven, hubiera sido capaz de resolverla.
- Pero se convirtió en otra cosa, ¿no es cierto?
- Desde hace varios meses los igualitarios se radicalizaron, y el movimiento comenzó a crecer sin parar y a expandirse por todas las naciones, fue cuando supe que algo había cambiado, y que se había convertido en algo peligroso, ya no buscaba justicia sino poder, y un control absoluto sobre todos los maestros de las cuatro naciones. En una de las reuniones con Amón dijo una frase que me recordó a Azue, y entonces supe que había sido él quien había influenciado el movimiento de Amón. No es un maestro, pero es un manipulador mucho más brillante que Azula, le dio voz al resentimiento, y esa es una fuerza muy poderosa.
- Aún así no entiendo, ¿qué hacemos aquí?
- Kiya, los Dai Li son la influencia más poderosa del Reino Tierra, controlan las estructuras de poder y tienen influencia en la milicia de Ba Sing Se desde los tiempos de Long Feng, y no hay forma en que puedan ser leales a tu padre o a Azue, ellos son leales al poder, y no me refiero al poder político. Por eso obedecían a Long Feng en lugar de obedecer al Rey, porque Long Feng era el maestro más fuerte, y cuando siguieron a Azula, lo hicieron porque reconocieron un poder mayor en ella. Siguen a Akuru porque es el maestro más fuerte, pero Akuru es fiel a tu padre… Kiya, sabes lo que te estoy pidiendo…
- Iza, no hay forma en que lo haga - Kiya se llevó las manos al rostro - no quiero volver aquí, no puedo hacerlo, y ni siquiera sé si podría hacerlo, Akuru es un gran maestro y yo…
- Si no hacemos algo, van a electrocutarnos en esta celda y luego van a marchar a Ciudad República, van a atacar con todas sus fuerzas al Avatar, porque con el poder que conseguirán, ya no tendrán que ocultar nada ni temer a nadie, ¿y sabes quién va a estar en el fuego cruzado?, ¿sabes quién va a recibir cualquier ataque antes de que pueda alcanzar a Korra?, ¿sabes cuál será el corazón que Amón haga explotar justo antes de asesinar a…?
- Basta ya, Iza…
- Sabes que te estoy diciendo la verdad.
- ¡Pero no tienes derecho a complicar mi vida otra vez!, ¿sabes que pasó la última vez que te escuché? ¡Me convenciste de que Alehk debía ser el guardián del Ávatar!, ¡me convenciste de perder el combate!, ¡Alehk me abandonó en cuanto recibió su nombramiento!
- Kiya…
- ¡No!, ¿sabes lo que me estás pidiendo? Lo único que me queda es mi libertad, y retar a Akuru significa perderla también…
Iza guardó silencio unos minutos, luego se sentó frente a la maestra-tierra.
- Nunca seremos libres, Kiya, pero a cambio tendremos cosas extraordinarias, y no hablo del poder o del reconocimiento…
- No quiero escucharte…
- Ayúdame a salir de aquí – suplicó Iza – si morimos ahora, nada habrá valido la pena, no habrá libertad, ni nada qué recuperar – Iza respiró profundo – ¿quieres saber qué es lo que me hizo prometer Azula antes de morir? – preguntó Iza, sorprendiendo a Kiya – que terminara su misión. Y durante mucho tiempo no lo entendí, al principio pensé que tenía que convertirme en Señor del Fuego, terminar lo que había comenzado Ozai… y eso me atormentaba porque no quería lastimar a Ursa ni a Iroh. Cuando la acompañaba a las reuniones secretas, cuando escuchaba conversaciones que no entendía, pensé que traicionaba a todos los que insistían en que yo no era como ella... – Iza respiró profundo, odiaba hablar de su abuela – Cuando analicé las acciones de Azula me di cuenta que ella siempre había velado por su Nación. Y había pasado sobre el Señor del Fuego y sobre todos, tomando las decisiones que nadie quería tomar, y haciendo lo que los demás no se atrevían, por su Nación. Ella era capaz de sacrificar a pocos por el bien de muchos. Cuando todos se quedaban de brazos cruzados porque no era honorable. Ella, en cambio, actuaba… y es lo que trato de hacer ahora…
- ¿Y quieres sacrificarme a mí por el bien de tu Nación?
Iza bajó la vista.
- Yo también te sacrificaría por Alehk – dijo la maestra-tierra- supongo que eso nos pone a mano.
Las dos guardaron silencio. Las decisiones que tomarían eran malas decisiones, pero eran las únicas posibles.
- Cuando comencé a reprocharte, pensé que ibas a decir que Alehk nunca me quiso – dijo Kiya, tratando de sonreír.
- ¿Cómo podría opinar de algo que no conozco, Kiya?
- Guardé esas palabras mucho tiempo… te odié cuando Alehk se marchó. Aún no entiendo qué ganabas tú si él se convertía en guardián.
- A veces sólo soy egoísta. Alehk es mi familia, mucho más que Ursa o Iroh… no tenía oportunidad de ganarte.
- Azula me lo advirtió – dijo Kiya poniéndose de pie – me dijo que si no me alejaba de ti, un día me ibas a arrojar a los lobos para no arder, quién lo hubiera dicho, su profecía se cumplió.
La maestra-tierra respiró profundo y comenzó a golpear la puerta, hasta que los guardias abrieron la pequeña rejilla.
- Deberían tranquilizarse, tenemos órdenes de electrocutar la celda si dan problemas.
- Oficial, ¿podría informarle a Akuru Deng que su hermana, Kiya Deng reclama su derecho y lo desafía por el honor de ser el jefe de los Dai Li?
OOO-OOO-OOO-OOO
Alehk cerró los ojos y la escena del mundo de los espíritus se repitió por enésima vez.
- ¿Mis recuerdos? – preguntó Alehk confundido.
- Es un pequeño precio a pagar por la salvación del mundo – dijo Sihe - ¿no es así, Avatar Korra?
- Yo… no lo sé… Alehk – la angustia en los ojos de Korra era evidente, y la desesperación que emanaba de ella era tan abrumadora.
- De acuerdo –dijo Alehk – puedes tener mis recuerdos si le das la respuesta que necesita.
Tal vez fue sólo una proyección de sus deseos, pero Alehk sintió la protesta reprimida en Korra, que no dijo nada.
- Para derrotar a Amón – dijo es espíritu acercándose, para susurrar al oído del Avatar – tienes que convertirte en maestra-sangre, igual que lo hizo él.
- ¿De qué estás hablando? – preguntó la joven.
- Amón vino aquí buscando respuestas también, quería saber cómo derrotar al Ávatar.
- ¿Fuiste tú quién le dio sus poderes a Amón?
- Un don tan terrible como el suyo, sólo puede ser el regalo de un espíritu. Mi hermano Elké puede otorgar poderes terribles a los maestros, fue él quien hizo la sangre-control de Amón tan poderosa. Tu talento natural es más grande, también lo será tu capacidad para hacer sangre-control. Es la respuesta que buscas, la única forma de evitar que Amón detenga tu corazón, es detener primero el suyo.
Korra se estremeció con la imagen que su mente elaboró con las palabras de Sihé.
- Korra, ¿está segura que quieres continuar? – preguntó Alehk.
- No hay otra forma, ¿cómo encontramos al espíritu…?
- Sólo tienes que desearlo y Elké te encontrará a ti. Es un espíritu de caos, y la oportunidad de involucrar al Ávatar… debe estar ansioso.
Es espíritu desapareció y de inmediato un camino de sangre apareció frente a ellos, y luego de caminar unos pasos Elké apareció frente a ellos
- He esperado diez mil años por ti, Avatar.
El espíritu no había pedido nada a cambio, el caos era su único interés. Cuando tocó la frente de Korra, Alehk sintió mucho miedo de lo que pudiera pasarle al Ávatar, pero luego de un instante, el espíritu desapareció.
OOO-OOO-OOO-OOO
Asami observó los planos frente a ella por enésima vez, tratando de encontrarles sentido. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan cansada.
Acababan de embarcar los últimos meca-tanques con las mejoras que había propuesto. Luego de encontrar una forma de aumentar la potencia de los guantes de electricidad y aumentar la vida de la batería, cada arma había pasado por sus manos para implementar las mejoras.
Había sido la semana más productiva de toda su vida. Sólo le quedaba esperar que se desatara el caos.
- ¿Aún estás aquí? – preguntó su padre – deberías ir a descansar. Mañana será un día largo, hay noticias de que el Ávatar está por llegar.
- ¿Aún no hay noticias de Mako y Bolín?
- Desaparecieron luego del ataque al campamento. Sin la información que nos diste sobre el platino de la Nación del Fuego y tus ideas para interceptarlo, habríamos estado en problemas para cumplir con las órdenes de Amón. Dicen que aún tardarán un par de semanas los suministros de metal del Reino Tierra, sin contar todas las pérdidas en armamento que tuvimos con los ataques que sufrimos.
- Descuida, papá. Estoy segura de que Amón sabrá cómo recompensarnos.
- ¿Son los planos de las máquinas voladoras?
- En el ataque a la Armada noté que les faltaba estabilidad durante el ataque, pero no logró identificar el problema
- Es porque no está en los planos – dijo Hiroshi satisfecho – para lograr que vuelen tan bajo y poder atacar, toda la estructura está hueca para hacerlos ligeros, pero también los hace inestables y muy frágiles, un golpe en el lugar equivocado y caerían de inmediato. Por suerte sólo deben volar muy rápido y por poco tiempo.
- Porque tampoco pueden cargar demasiado combustible, ¿no es cierto? – dijo Asami interesada – apuesto a que si cambiamos la cubierta que tienen por una más delgada de platino los podríamos hacer más ligeros y podrían llevar más combustible o más armamento.
- Eso no se me hubiera ocurrido, pero no creo que tengamos tiempo de cambiar nada.
- Te prometo que las mejoras serán sencillas, papá – dijo Asami entusiasmada.
- Puedes trabajar en ellas, pero yo tengo la última palabra en su implementación.
- Te mostraré mi propuesta esta tarde, ahora tengo que trabajar.
Hiroshi se marchó satisfecho. Asami sacó una de las monedas que llevaba en el bolsillo y luego de observarla por última vez, comenzó a trabajar en los planos. Había mucho trabajo que hacer antes del ataque final de Amón.
OOO-OOO-OOO-OOO
Mako caminaba nervioso de un lado a otro del salón mientras esperaban noticias de la flota a cargo del general Yu, mientras escuchaba los reclamos de un par de generales por cosas que no entendía.
- Ese General Hiao es intimidante – dijo Bolín acercándose – por un momento pensé que iba a presentar su renuncia.
- Tenía razón en estar molesto, Bo. La Nación del Fuego cayó porque la mayoría de sus tropas vienen camino aquí – dijo Mako.
- Su Majestad dijo que Caldera era una causa perdida. La forma de salvar Caldera es salvar a Ciudad República. Pero no es fácil ver el trono ocupado por traidores – dijo Jiang amargamente.
- Señor –dijo un mensajero que entró de prisa – acabamos de recibir un mensaje, la nave del Ávatar está entrando a Ciudad República.
OOO-OOO-OOO-OOO
- Por fin estamos aquí – dijo Alehk desde la ventana, donde Korra pudo ver los rascacielos de Ciudad República.
- Estás nervioso – dijo Korra – puedo sentir como tu sangre corriendo a toda velocidad por tus venas… es aterrador. Nunca hubiera imaginado que la sangre-control fuera algo tan… oscuro.
- Si lo piensas bien, es lógico – dijo Alehk – incluso Katara solo pudo hacer sangre-control cuando se rindió a sus deseos de venganza.
- Siempre me advirtió que no debía ir allí, que una vez que lo intentara no habría marcha atrás, que ningún Ávatar debía cruzar esa línea… y resulta que es la única forma de detener a Amón.
- ¿Cómo sabes que Sihé dice la verdad?
- Él te salvó una vez Alehk, ¿por qué me mentiría?
- Los espíritus como Koh, Sihé y Elké sólo sirven a sus intereses Korra, si hay más de una respuesta, te van a dar la que más les convenga a ellos. Desde que salimos del mundo espiritual no puedo dejar de pensar en que esto es lo que ese espíritu quería desde el principio, dijo que te había esperado diez mil años.
- Alehk, esto tampoco es fácil para mí, pero esto va más allá. Amón no es un maestro fuego empoderado por un cometa, contra eso podría luchar, Amón es un maestro-sangre que puede hacer explotar en un segundo el corazón de cualquiera que se acerque...
- Sólo piénsalo Korra, ¿por qué otra razón recuperaste tus recuerdos? Sihé te los regresó para que lo buscaras de nuevo, y en cuanto lo hiciste te envió con Elké. Katara siempre dijo que, si los espíritus estaban involucrados, cosas muy malas pasarían si los recuperabas.
- Ahora sé lo que sintió Aang cuando huyó antes de enfrentar a Ozai – dijo Korra mientras veía la nave descender – también quisiera huir, pero no tengo a dónde ir… No quiero matar a Amón, pero hasta ahora, sólo Sihé me ha dado una forma de enfrentarlo.
OOO-OOO-OOO-OOO
La celda estaba alejada del resto, pero desde hacía varios minutos el bullicio afuera iba en aumento. La noticia de la petición de Kiya se había corrido entre los Dai Li. Ni Iza ni Kiya habían dicho una palabra, cuando escucharon la cadena de la puerta de la entrada a la prisión moverse, supieron que ya no había más tiempo.
- No tienes que hacer esto – dijo Iza por fin.
- Si, si tengo. Tú misma me convenciste de hacerlo.
- Pero fue injusto, Kiya, no debí…
- Estoy harta de esto Iza – dijo Kiya levantándose. La puerta de su celda debía pesar varias toneladas y el mecanismo tardaría un par de minutos más en abrirla, había tiempo para aclarar las cosas – estoy harta de que todos piensen que soy la tonta e influenciable Kiya. Todas las decisiones que he tomado han sido mías. Me fui con Toph porque quería ser maestra-tierra, dejé la Academia de metal-control porque quería ver el mundo, perdí la batalla con Alehk porque no soporté verlo derrotado, yo tomé cada decisión. Cada vez que te escuché, hice lo que me pediste porque tenías razón. Deja de pensar que las personas te escuchan porque las manipulas, sólo les muestras la realidad, y ellas toman la decisión. No eres Azula, y si lo fueras, no sería tan malo. – Kiya se acercó a Iza que seguía sentada del otro lado de la celda sin levantar la vista, y se puso de rodillas frente a ella - Mi último comentario sobre tu abuela fue injusto, cuando me dijo que me arrojarías a los lobos, no lo dijo para que me alejara de ti, lo hizo para mostrarme cómo iba a ser tu vida, porque sabía que un día tendrías que tomar decisiones difíciles. Te conozco desde hace muchos años, ¿y sabes cuál ha sido la única vez que he visto el miedo en tu rostro? – Iza negó con la cabeza - Cuando Amón me atrapó, en ese momento supe que en realidad te preocupabas por mí, y que no era otra pieza en tu tablero.
- Ahora también siento miedo, Akuru no juega limpio, Kiya. Y tú eres demasiado honorable para…
- Sólo cuando el otro juega limpio – dijo levantándose y extendiéndole la mano a Iza, que también se levantó.
En ese momento la puerta se abrió y de inmediato fueron aprisionadas por la guardia Dai Li.
- Akuru ha aceptado el desafío – dijo uno de los guardias – la princesa debe quedarse y nos pidieron que por protección fuera inmovilizada.
- ¿Me creen capaz de lanzar llamaradas o rayos en una celda cubierta de platino? Se me ocurren formas menos dolorosas de morir.
- Iza es mi testigo de honor, debería estar presente – dijo Kiya.
- Eso debemos consultarlo con Akuru…
- No es necesario – dijo otro de los guardias – la ley dice que necesita un testigo, y Akuru no debe aprobar la ley
OOO-OOO-OOO-OOO
Los igualitarios sabían que Korra estaba en Ciudad República, antes de que tocara el suelo de la playa, la habían derribado, y ella y Alehk habían apenas habían salido bien librados porque se habían arrojado al agua. Estaban tratando de mantenerse a flote mientras eran atacados sin tregua, sin que pudieran hacer casi nada.
La sangre control era algo extraño. Cuando uno de los maestros fuego se había acercado para electrocutarlos, bastó con desear que se alejara, para inmovilizar su cuerpo. Fue inconsciente y desagradable, pero efectivo. No duró mucho, ese maestro fue reemplazado por diez más y ni ella ni Alehk, que estaba recibiendo la peor parte, tenían forma de hacerles frente.
- ¡Korraaaaa! – escuchó de repente la voz de Bolín – que apareció de algún lado, piloteando una nave de la Nación del Fuego.
Los maestros-fuego comenzaron a atacar a los igualitarios, y Korra y Alehk aprovecharon para nadar a la playa. En tierra, y sin el peligro de ser electrocutados, la batalla se niveló. Eran decenas de igualitarios, pero ella tenía el océano a su disposición, y cuando encontraba resistencia, tenía también al fuego y a la tierra de su lado. Justo acababa de lanzar a un par de igualitarios por los cielos en bloque de tierra cuando sintió un par de brazos que la rodeaban y no tardó en liberarse con una ráfaga de fuego.
- ¡Auch! – gritó Bolín – Mala idea abrazar a alguien en medio de la batalla – dijo levantándose, pero te extrañé Korra.
- Yo también te extrañé Bolín – dijo Korra – pero tal vez deberíamos dejar los abrazos para el final.
En ese momento iban a ser embestidos por una corriente de agua, pero una llamarada lo impidió.
- Bienvenida a Ciudad República, Korra – dijo Mako, con una sonrisa que hubiera podido iluminar la ciudad.
La batalla se extendió sólo un poco más, la llegada de los maestros-fuego hizo que los igualitarios se retiraran al verse superados. Dejando atrás a la mayoría de sus compañeros que fueron apresados por los maestros-fuego.
- ¿Cómo se enteraron que habíamos llegado? – preguntó Alehk que caminaba con dificultad.
- Un "gracias" habría estado bien – dijo Mako.
- Amón también sabía que habíamos llegado, y probablemente ustedes se enteraron de la misma forma – dijo el guardián.
- Recibimos un… halcón… ahora que lo pienso, ¿quién envió el halcón, Mako? – dijo Bolín.
- Algún informante de Iza – dijo el maestro-fuego.
- ¿El mismo que advirtió del ataque al campamento cerca de Omashu? – le preguntó Korra a Alehk.
- Probablemente – dijo su guardián, recargándose en una de las estructuras destruidas - Quien sea, al parecer es confiable. Deberíamos ir a un lugar más seguro. Si Amón hubiera querido atraparte lo habría hecho, esa comitiva sólo quería dar una advertencia.
- La nuestra también fue una advertencia – dijo Mako – ahora Amón sabe que tienes a la Nación del Fuego de tu lado.
OOO-OOO-OOO-OOO
- Avatar Korra, es un honor recibirla en nuestro campamento – dijo el general Hiao cuando el Avatar entró a la sala – y tenemos excelentes noticias también. Acabamos de recibir un telegrama, la Armada de Caldera viene hacia acá y estará aquí pasado mañana. Todos los buques excepto dos resistieron el ataque de las tropas del traidor.
- Esas son… buenas noticias – dijo Korra confundida.
- Excelentes noticias, Su Majestad debe saberlas de inmediato, me aseguraré de mencionar su papel, maestro Mako. Sin su acertada decisión de enviar al Batallón de la Isla Roku, no habrían resistido la embestida de los traidores – dijo el general satisfecho - No hay tiempo que perder, comenzaré a trabajar con los generales en la estrategia para la batalla en la ciudad – le tendré un reporte esta misma noche – dijo dirigiéndose a Mako.
- De… de acuerdo – dijo el maestro-fuego.
El general se marchó, todavía entusiasmado, comenzó a llamar a varios oficiales que lo acompañaron.
- ¿Cuánto tiempo estuve en Dao Yi? – preguntó Korra confundida - ¿cuándo te convertiste en un Almirante de la Nación del Fuego?
- No soy un Almirante, Iza me dejó a cargo… no me dejó a cargo sólo me pidió que… sólo tengo que tomar algunas decisiones, en realidad no hago nada – dijo Mako avergonzado.
- Debieron pasar cosas interesantes entre ustedes, la última vez…
- ¿No tenías que curar a tu guardián o algo así? – dijo Mako para terminar la conversación.
Alehk estaba del otro lado del salón, todavía hablaba con Jiang, pero Korra podía ver que apenas podía mantenerse de pie.
- Nunca lo había visto terminar tan mal un combante- dijo Mako – y hemos tenido peores batallas que las de hoy.
- Han sido días difíciles… creo que para todos. ¿Cómo lograron escapar de Amón? – preguntó Korra aun observando al maestro-aire.
- Esa es una historia para otro día. Estoy más interesado en saber por qué volviste al lugar del que escapaste en primer lugar. No es el momento correcto Korra. Amón está concentrando sus ejércitos aquí, la batalla va a comenzar en cualquier momento, y sin las tropas completas no estamos preparados.
- Vine porque ahora tengo la forma de detener a Amón.
- ¿Hablas en serio?
- Es mucho peor de lo que te imaginas.
Korra le contó la historia de su viaje a la Tribu Agua del Sur y al mundo de los espíritus, de su encuentro con Sihé y con Elké, y sobre el origen de los poderes de Amón y sus nuevas habilidades. Mako se limitó a escuchar, pero era evidente por su reacción que su postura era la misma que la de Alehk.
- ... sé lo que debes estar pensando – dijo Korra angustiada – Alehk me dijo lo mismo, pero no encuentro otra solución.
- Si hubiera escuchado esto hace una o dos semanas, te habría dicho lo mismo – dijo Mako tomando su mano – pero estos últimos días me han dado otra perspectiva. A veces se tienen que tomar decisiones difíciles para proteger a los demás.
- La última vez que hablamos no tolerabas escuchar su nombre, y ahora suenas como Iza…
- Tiene razón en algunas cosas – dijo Mako serio - Hace un par de días recibimos llamadas de auxilio de dos aldeas cerca de Ba Sing Se, pero sólo teníamos un Batallón cerca. Para tomar la decisión, lo único que Iza preguntó fue cuántos habitantes había en cada una, la más pequeña tenía la cuarta parte que la más grande, así que el Batallón fue enviado a la aldea más grande. Me enfurecí y le reclamé a Iza por dejar que arrasaran una aldea de pescadores y salváramos una que habría resistido un poco más. Me costó un tiempo ver las cosas de otra forma, en realidad habíamos ayudado a más gente. No siempre podemos salvar a todos Korra, y en este caso, no creo que puedas salvar a Amón.
- Todos tienen derecho a ser salvados. Aang salvó incluso a Ozai.
- Ozai no era un maestro sangre…
- Yakón si lo era, y Aang lo detuvo, pero yo no tengo esa opción porque no soy un Ávatar completa, no puedo entrar en estado Ávatar, no puedo controlar la energía y…
- Korra – la llamó Alehk – tenemos noticias de los igualitarios.
- ¿Qué clase de noticias? – preguntó la joven, alarmada por el tono de Alehk.
- Están anunciando un rally, el más grande hasta ahora. Hay rumores de que Amón va a presentar su Concejo y… y a… a quitarle el control a prisioneros importantes de las cuatro naciones.
- ¿A quiénes? – preguntó Korra temiendo la respuesta.
OOO-OOO-OOO-OOO
El Duelo no ocurrió de inmediato, se aseguraron de agotarla a ella y a Iza dejándolas de pie toda la noche, eso sin contar que no habían comido ni bebido nada desde su llegada al Reino Tierra. "Akuru no juega limpio", le había dicho Iza. Al parecer era verdad.
La arena del Palacio de Ba Sing Se era la parte más antigua de toda la construcción. En ese lugar se había decido el destino de la ciudad desde sus inicios. Kiya observó con atención, los anillos de roca usados para el combate estaban apilados alrededor de la arena. Las reglas exigían que sólo se usara lo que estaba dentro de los límites, eso la dejaba sin metal a su disposición. Las gradas estaban llenas de agentes, y Li Deng y Azue estaban en los asientos reservados al Rey. Aunque ambos parecían satisfechos, Kiya podía sentir su nerviosismo. Cuando estuvieron frente a ellos le quitaron los grilletes, y a Iza la escoltaron a una de las celdas frente a la arena.
Hubo muchos discursos luego, leyeron el reglamento del duelo, pero Kiya no podía escuchar nada, estaba mareada y muy cansada, su cerebro apenas le permitía planear una estrategia. Akuru apareció rodeado de los oficiales de más alto rango dentro de los Dai Li, parecía muy tranquilo cuando se quitó la capa y mientras caminaba al centro de la arena. Al verlo, Kiya recordó a los generales de antaño, llevaba el mismo uniforme, con el dorso desnudo y gruesos brazaletes en las manos y en los pies.
- Que sea un encuentro honorable – dijo inclinándose frente a ella.
En cuanto sonó el cuerno, un montículo de tierra se levantó debajo de ella elevándola por los aires, y luego una fue atacada por una ráfaga de piedras, varias de las cuales habían acertado. Había sido una distracción costosa. Acababa de tocar nuevamente el suelo cuando sintió las vibraciones de un nuevo montículo levantándose, pero esta vez lo pudo esquivar. Cuando sus pies volvieron a tocar el suelo el cansancio, el hambre y el miedo desaparecieron, y fueron reemplazados por una corriente de adrenalina. Akuru comenzó a mover los anillos para atacarla con ellos. Los anillos eran de tierra muy compacta, estaban hechos para romper la roca sin romperse con facilidad, eso los hacía peligrosos, pero también difíciles de manipular, y Akuru sólo podía mover un par a la vez, antes de que la impactaran, Kiya desapareció debajo del suelo y los anillos se estrellaron el uno con el otro, rompiéndose en fragmentos. Kiya volvió a aparecer y le lanzó los fragmentos a Akuru, que trató de defenderse levantando una pared, que los proyectiles rompieron fácilmente, varios se impactaron contra el maestro-tierra haciéndolo caer.
- ¿Aún sabes un solo truco? – le preguntó Akuru furioso.
- Fue suficiente para derrotarte una vez – le respondió Kiya.
Su respuesta debió enfurecerlo aún, comenzó a lanzarle cuchillas de tierra a una velocidad vertiginosa. Kiya golpeó el suelo y levantó una columna de roca que proyectó a Akuru por los aires. Akuru hizo trizas la columna con sus manos y le arrojó un nuevo par de anillos, cuando Kiya iba a desaparecer bajo tierra de nuevo, sintió sus pies aprisionados al suelo, se confundió porque eso no podía ser obra de Akuru, la sorpresa la desconcentró y apenas tuvo tiempo de formar un grueso escudo de roca para cubrirse. Los anillos iban a romperlo, pero iba a absorber todo el impacto. Se estaba recuperando del golpe, cuando vio una ráfaga de cuchillos que no eran de piedra, sino de metal. Akuru había usado el metal en sus brazaletes para formarlos. Tomando los anillos de roca pudo cubrirse de la mayoría, pero uno alcanzó a herirla en el brazo, se estremeció cuando vio la satisfacción en el rostro de Akuru. Kiya respiró profundo, agitó la tierra y levantó una gruesa cortina de partículas de polvo, tratando de nublar la vista de Akuru, tratando de ganar tiempo para definir su estrategia.
- Esperaba con ansias que hubieras aprendido este truco – le dijo su hermano.
Por su voz, Akuru estaba frente a ella, pero comenzó a recibir ataques de todos lados y apenas conseguía bloquearlos. Levantó gruesas paredes a su alrededor para protegerse, pero era una batalla perdida. Si respondía a sus atacantes la descalificarían, y si sólo se defendía, no podría atacar a Akuru. Con un movimiento hizo que la hube de polvo de desvaneciera, y lo último que alcanzó a ver antes de caer al suelo, fue una daga salir de la mano de su hermano, luego todo se oscureció.
Los niños de la Academia en la Nación del Fuego no eran particularmente amables, pero con ella siempre habían sido crueles. Su ascendencia del Reino Tierra la hacía el blanco de las burlas y de las bromas más desagradables, pero ese día habían sido particularmente crueles. La habían engañado y luego la habían emboscado lanzándole bolas de fuego que estaban lejos de ser inofensivas, había comenzado a llorar cuando sintió las quemaduras, los niños no se detuvieron, y hasta que se cansaron de reír se marcharon.
Cuando extendieron una mano frente a ella, a la última persona que pensó encontrar fue a Azula. Kiya dudó en tomarla, pero aún en esa situación no quería ser irrespetuosa.
- Esos niños necesitan aprender una lección – dijo la anciana soltando su mano y dándole la espalda. Luego caminó unos pasos y se sentó en una de las bancas del jardín, luego le hizo un ademán para que la imitara.
- Le dije a los profesores…
- Voy a decirte algo que no debes olvidar jamás – interrumpió Azula – jugar de acuerdo a las reglas, sólo funciona cuando todos están dispuestos a seguirlas – la cara de confusión de la niña debió ser muy elocuente porque Azula continuó – sólo las personas honorables siguen las reglas, entonces – enfatizó para que Kiya entendiera - sólo si juegas con personas honorables debes seguirlas. Siempre juega de acuerdo a las reglas de tu enemigo – dijo la anciana.
- No entiendo…
- ¿Por qué dejas que te lastimen?, ¿por qué no los golpea de vuelta? Estoy segura que tus habilidades son muy superiores a las suyas…
- Pelear está mal…
- ¿Qué me dices de defender a alguien?, ¿eso está bien?
- Si… eso está bien.
- ¿Derrotar a los villanos?, ¿a los bravucones que golpean niñas?, ¿eso está bien?
- Si – dijo Kiya entendiendo.
- Entonces defiéndete y derrota a los bravucones. Y nunca olvides jugar de acuerdo a las reglas de tu enemigo, si él las rompe, tú también. Y no vuelvas a dejar que te lastimen por algo tan insignificante como el honor – dijo Azula levantándose.
Cuando abrió los ojos, lo primero que vio fue el rostro preocupado de Iza.
- Abrió los ojos – dijo uno de los oficiales, era el mismo que las había escoltado hasta la arena.
- Aún así no puede continuar, las reglas son claras – escuchó la voz de Li Deng.
- Han pasado menos de cinco minutos, y de acuerdo al reglamento, quien tiene la última palabra es su testigo de honor – dijo el oficial.
- Si, puedo continuar – dijo Kiya levantándose – Iza les dirá que si puedo continuar.
- Pero Kiya… - trató de intervenir la maestra-fuego – estás herida… y no es un combate justo…
- Si no puedo reponerme a algo tan trivial como una herida y un combate arreglado, ¿cómo voy a dirigir a los Dai Li?
El oficial encargado de Iza no pudo evitar sonreír, mientras les informó a todos que el combate continuaría.
Akuru se veía satisfecho, y eso le dio a Kiya la motivación que le faltaba. Las atenciones que había tenido con ella los últimos días la confundían, había estado segura que sus acciones estaban motivadas por una lealtad ciega a su padre, y que en el fondo se preocupaba por ella, pero todo había sido parte de su plan. Akuru sabía cómo manipularla.
- ¿Estás segura que puedes continuar? No te ves muy bien.
- No te preocupes, trataré de resistir hasta el final – dijo Kiya.
- No será necesario, conozco todos tus trucos.
- Estoy segura que hay varios que no has visto…
- ¿En serio crees que hay algo que ocurra en el Reino Tierra que no sepa?, ¿crees que todos estos años no he estado al pendiente de los trucos que aprendió mi hermanita? Sabía que este día llegaría y estoy preparado.
- Tal vez en lugar de espiar debiste entrenar – dijo Kiya.
Cuando el cuerno sonó de nuevo, hizo levitar una docena de anillos de roca que lanzó sin esfuerzo contra Akuru, que levantando una pared de roca, apenas pudo salir bien librado, iba a repetir el movimiento con el resto de los anillos cuando sintió una vibración cerca sus pies, alguien iba a aprisionarla de nuevo, pero alcanzó a levantar un montículo de tierra que la elevó, fragmentó todos los anillos, ante la mirada incrédula de Akuru, y formó un torbellino de piedra a su alrededor y luego comenzó a lanzar una ráfaga de fragmentos a su hermano, que apenas pudo esquivar algunos. Paredes de roca comenzaron a parecer para proteger a Akuru, Kiya levantó la vista y los vio, ocultos en las sombras de la arena, un grupo de agentes Dai Li estaban ayudando a su hermano. Debían ser muy buenos para poder manipular la roca a esa distancia, lanzó una ráfaga con el resto de los fragmentos, rompiendo las paredes que protegían a su hermano, y luego, golpeando el piso, levanto una plataforma de roca para levantarlo y elevó una para ella también. Ambos estaban frente a frente en el centro de arena.
- Incluso con ayuda no puedes ganarme – le dijo.
- No estés tan segura – dijo Akuru que comenzó a lanzar rocas, que Kiya desintegraba, antes de que la tocaran.
- Te dije que no habías visto nada - la joven cerró los ojos, y cruzó sus manos detrás de la espalda y con un puntapié rompió las plataformas.
Cuando estuvo en el piso sintió nuevamente las vibraciones del control de los Dai Li, y comenzó a formar columnas que subían y bajaban en toda la arena alrededor de ella y Akuru, creando interferencia.
- Eso no te salvará – dijo su hermano, que de alguna forma había conseguido aún más metal para formar una docena de dagas que lanzó contra Kiya. Antes de tocar a la maestra se detuvieron y se voltearon apuntando a Akuru.
- Perdiste desde que decidiste usar metal-control – dijo Kiya satisfecha- ¿Sabes cuál es el fundamento del metal control, Akuru? – preguntó mientras avanzaba a hacia su hermano - Es imponer tu voluntad sobre el metal. Tu voluntad es tan pequeña, que incluso tuviste que usar cobre y estaño – luego volvió a lanzar las dagas contra su hermano que apenas pudo cerrar los ojos, antes de tocar al maestro-tierra cambiaron y se convirtieron en cadenas que rodearon al maestro, cuando trató de librarse se encontró que no pudo hacerlo. Ahora están bajo mi voluntad, si eres mejor maestro que yo, te van a obedecer a ti.
La incredulidad de Akuru se reflejaba en el rostro de Li Deng. Pasaron minutos, que bien hubieran podido ser segundos u horas, pero se sintieron eternos, en los que Akuru trató sin éxito de librarse, y no logró ni hacer vibrar la cadena, que cada vez lo apretaba más
- Creo que está claro quién es el ganador – dijo uno de los oficiales Dai Li de más alto rango - ¡Dai Li! – llamó a los agentes presentes, que aún no asimilaban lo que habían visto - ¡saluden a la nueva jefa de La Orden!
Todos se pusieron de pie y luego se inclinaron, incluso los agentes que estaban en las sombras y habían ayudado a Akuru. Kiya liberó a Akuru de sus ataduras y luego convirtió las cadenas en grilletes.
- Oficial, libere de inmediato al Señor del Fuego y aprese a Li Deng y a Azue de la Nación del Fuego, serán presentados como traidores.
El oficial hizo un gesto y los agentes rodearon a Li Deng y Azue.
- ¿Alguna indicación, para Akuru? – intervino el oficial a cargo de Iza.
- No lo pierdan de vista, también tendrá que responder por sus acciones.
OOO-OOO-OOO-OOO
Asami observó satisfecha la reacción de su padre mientras revisaba los planes.
- Esto es increíble, Asami. Nunca se me hubiera ocurrido incluir los generadores para disminuir el consumo de combustible, me preocupa la inestabilidad adicional, pero casi triplica su tiempo de vuelo – dijo Hiroshi – es una lástima que no tengamos tiempo de implementarlo.
- Pero está en los planos, papá. Sólo necesitaríamos un par de días para cambiar los motores de los aviones, son los mismos que en los meca-tanques, y las láminas de platino…
- En el plan original hubiera sido posible. Desafortunadamente hubo un cambio y todo se adelantó. Mañana a esta hora, Ciudad República estará en manos de Amón.
- ¿Ya no esperamos al ejército de Ba Sing Se?
- No, los regimientos que envió el Rey Kuei fueron dirigidos a la Tribu Agua del Sur, deben estar por llegar. Tenemos más que suficientes hombres y armamento aquí, y una vez que tomemos el control de la Armada de la Nación del Fuego, tendremos el ejército más grande y poderoso del mundo.
Asami se quedó pensativa un momento, no parecía una estrategia lógica.
- ¿Por qué enviaron maestros-tierra a la Tribu Agua del Sur? – pensó en voz alta.
- ¿Por qué enviaríamos maestros a cualquier lado? – dijo Hiroshi indignado – ¿a dónde crees que se envió la mayoría del armamento y los hombres entrenados en Dao Yi?
- Hay muchos más no-maestros que maestros, ese era el ejército de Ba Sing Se. Y supongo que hay uno en cada Nació, igual que en Ciudad República, ¿no es cierto? Es brillante.
- ¿Esperabas algo diferente de nuestro movimiento? – dijo Hiroshi satisfecho – desafortunadamente los salvajes de las Tribus Agua son más leales al Ávatar de lo que se esperaba, lo único que hemos logrados en esos lugares es infiltrarnos para evitar que intervengan.
- Por eso todos los campamentos están en las regiones del Reino Tierra y la Nación del Fuego más cercanos a las Tribus Agua – dijo Asami cayendo en cuenta - No entendía por qué no estaban más cerca de las ciudades.
- Es una de las razones, a otra es la cercanía de las minas para extraer los metales y el carbón.
- Tengo una duda, papá, en la Nación del Fuego contaron con el apoyo de Iza, pero ¿cómo lograron establecer los campamentos en el Reino Tierra sin que los Dai Li se enteraran?, ¿no se supone que su influencia se ha extendido a todas las ciudades?
- Los Dai Li son maestros, y todos los maestros sirven sólo a sus intereses. Fue costoso, pero nada que Industrias Futuro no pudiera costear…
- El dinero para construir las fábricas en el Reino Tierra… no hay fábricas, ¿o sí?
- No, el dinero fue mucho mejor invertido.
- ¿Estás seguro que no hay tiempo para implementar los cambios, papá? Con las modificaciones, los aviones podrían ser incluso más eficientes que los meca-tanques. Y son mucho más rápidos de fabricar…
- Es imposible, cariño. El rally de mañana será el inicio del fin de los maestros, empezando con el Ávatar.
OOO-OOO-OOO-OOO
Cuando la curandera terminó de tratar su herida, Kiya respiró profundo. Había sido un día muy largo y aún no terminaba.
- ¿Estás segura que te sientes bien? – preguntó Iza que observaba con los brazos cruzados desde el otro lado de la habitación.
- No creo que sea posible sentirme mejor en esta situación.
- El oficial Kurt me informó que Li Deng y Azue están en la prisión del palacio, mañana serán trasladados a la prisión del Lago Laogai.
- Eso, si no logran escapar antes.
- Imposible. Tu demostración frente a Akuru fue mucho más convincente de lo que hubiera imaginado. No sólo lo venciste en su juego arreglado, lo que hizo tu victoria aún más memorable, sino que lo…
- Lo humillé… no fue uno de mis momentos más honorables.
- Iba a decir que lo dejaste sin argumentos para retarte de nuevo. No te tortures demasiado por lo que ocurrió con Akuru, su demostración hubiera sido vergonzosa aunque hubiera ganado el combate...
- Eso de hecho me hizo sentir mejor – dijo Kiya levantándose - ¿Qué sigue ahora Iza?
- Aún no necesito dos cosas de ti Kiya.
- Déjame adivinar, necesitas a los Dai Li en Ciudad República…
- Y necesito hablar con Azue.
- Iza, no es una buena idea. Ya está en prisión, y he visto lo que pasa cada vez que hablas con él.
- Estamos muy cerca de tener todas las piezas, y además, esta vez voy a tener a la mejor maestra-tierra y jefa de los Dai Li a mi lado, no creo que intente nada.
En cuanto lo solicitaron, el oficial Kurt las escoltó a la prisión debajo del Palacio, las celdas donde mantenían a Azue y Li Deng estaban al final del pasillo. Iza se sorprendió al ver que la mayoría de las celdas estaban ocupadas. Todos los prisioneros en esa área eran no-maestros, pero la seguridad era incluso mayor a la que ellas habían experimentado. Iza respiró profundo cuando llegaron al final. Azue estaba en el extremo opuesto de la celda, aún en esas condiciones, cualquier hubiera adivinado que estaba frente a la realeza de la Nación del Fuego.
- Pareces muy tranquilo – dijo Iza tratando de conservar la calma - supongo que estás acostumbrado a la prisión.
- Es algo de familia – respondió Azue sin voltear a verla - estoy seguro que cuando esto termine, sin importar el resultado, vas a estar también en una.
- Tal vez, pero es algo que no verás. Voy a asegurarme, por todos los medios posibles que esta vez no salgas.
Azue levantó la vista, y no pudo ocultar su satisfacción cuando sus ojos se encontraron con los de la princesa y pudo ver miedo en ellos.
- Si piensas que tienes la ventaja, eres una decepción aún más grande de lo que esperaba – dijo Azue levantándose del suelo, caminó hasta que estuvo justo frente a Iza, que no pudo evitar retroceder. - Este fue un mal día para Li Deng, a mí no podría importarme menos.
- Estás acabado Azue, no te queda nadie más a quien manipular…
- Aún no lo entiendes, ¿o sí? No puedo creer que Madre haya desperdiciado sus últimos días en ti, siempre le dije que no valía la pena, tal vez todos decían la verdad, y ya había perdido la razón…
- No te atrevas a hablar de Azula - dijo Iza furiosa. Todos pudieron sentir la estática formarse.
- ¿Vas a lanzarme otro rayo? – dijo Azue acercándose aún más, hasta que su rostro estuvo frente a los barrotes. Su presencia aún detrás de las rejas, era imponente – todavía tienes que pagar por el primero, así que te aconsejo que esta vez no falles y lo apuntes al corazón - La intensidad de la estática aumentó y podían verse las chispas alrededor de Iza. – Te lo voy a decir porque sigues siendo una niña tonta…
- No vuelvas a llamarla así – dijo Kiya acercándose, y levantando los brazos hizo que el suelo debajo de Azue se moviera, lo puso de rodillas y levantando grilletes de piedra a ambos lados aprisionó sus brazos.
- Vas a pagar por esto…
- Aún no has entendido que en esta celda no tienes ningún poder. Podría sepultarte y nadie movería un dedo para detenerme.
- ¿Crees que me das miedo? Una niña tonta como tú no sería capaz…
Kiya deshizo los grilletes de piedra y en un movimiento sepultó a Azue hasta los hombros.
- ¿Por qué no lo haría?, ¿Por el honor? – preguntó Kiya furiosa - No voy a dejar que algo tan insignificante como el honor permita que sigas lastimando a Iza –. Los ojos de Azue se abrieron por la sorpresa, sin duda reconoció la referencia – tú no mereces que yo siga las reglas. Antes no pude detenerte cuando le hacías daño, pero ahora… - y dando otro puntapié sepultó a Azue hasta el cuello.
- Kiya, fue suficiente – dijo Iza, que aún no entendía lo que pasaba.
La maestra-tierra levantó los brazos y Azue estuvo de nuevo de rodillas, sólo aprisionado con los grilletes de piedra.
- No importa si Amón y todo su ejército cruzan esa puerta sólo para rescatarte, no vas salir con vida de la prisión y no vas a poner un pie en Caldera – dijo Iza -. Nadie sabe que fuiste tú quien estuvo detrás de Amón, nadie sabe que, gracias a ti, lo que hubiera sido un movimiento en las calles de Ciudad República, se convirtió en el conflicto más grande desde que Sozin inició la guerra. Serás una anécdota para la Nación del Fuego, la mayoría no sabe siquiera que Azula tuvo un hijo – Azue estaba tan furioso que su intento de esconder sus emociones, fracasó. - Pero si me dices lo que necesito – continuó la maestra-fuego - me aseguraré de que cumplas tu condena en la misma celda que Ozai. Y serás recordado, igual que es recordado Sozin, y Amón será sólo un títere que sucumbió a tus maquinaciones.
- ¿Por qué aceptaría un trato tan estúpido?, ¿qué diferencia hace donde cumpla mi condena?
- Tú lo dijiste, ese nuestro destino como descendientes de Azula y de Sozin. Pero igual que ellos no podemos ser olvidados, porque hay muchos que piensan que nuestra visión es la correcta, tú lo dijiste una vez…
- Las rebeliones no se van a acabar porque somos hijos de Sozin y de Roku.
- La única forma de que continúen, es que todos sepan lo que hiciste.
OOO-OOO-OOO-OOO
- Todavía no puedo creer que haya funcionado – dijo Iza – cuando estuvieron fuera de la prisión – necesitamos viajar de inmediato a Ciudad República, supongo que la nave en la que llegamos está disponible.
- Iza, sobre lo que dijiste…
- Ahora no tenemos tiempo, Kiya, hay muchas cosas que resolver antes de marcharnos. Oficial Kurt – llamó Iza a su escolta – informe a los oficiales que preparen a sus cuadrillas y les informen que viajaremos al amanecer rumbo a Ciudad República. Necesitamos las naves más rápidas. La escolta de Kiya y nosotras viajaremos por delante.
- Enseguida, princesa – dijo el oficial.
- ¿Sabe si han tenido éxito localizando al Rey?
- Desplegamos a los mejores oficiales, les informaré en cuanto tengamos respuesta.
Cuando llegaron al salón, Iza de inmediato tomó un pergamino y comenzó a escribir.
- Maestra Kiya – llamó uno de los oficiales – acabamos de recibir un telegrama de Ciudad República, está dirigido a usted.
Kiya tomó el telegrama, y luego de hacer una reverencia, el oficial salió de inmediato.
- ¿Son malas noticias? – preguntó Iza.
- No tengo idea, está en una clave que no logro descifrar – dijo entregándole el documento a Iza. La maestra-fuego se puso a revisarlo de inmediato.
- Quien lo envió, sabía que los Dai Li lo revisarían primero – Iza formó una llama en su mano y comenzó a leer a través de la luz.
- Iza, ¿piensas cumplir lo que le dijiste a Azue?, ¿no crees que sería peligroso?
- Tú lo dijiste Kiya, no podemos permitir que algo tan insignificante como el honor permita que la influencia de Azue perjudique a alguien. Dijiste que no era tan buena manipulando a las personas, ¿qué piensas ahora? – preguntó Iza sonriendo.
- Serías una excelente jefa de los Dai Li.
- Te prometo que en cuanto el asunto de Amón quede resuelto, encontraremos la forma de sacarte de aquí.
OOO-OOO-OOO-OOO
Korra caminaba de un lado a otro de la habitación, las noticias que llegaban de uno de otro lado la llenaban de angustia y aumentaban su sentimiento de impotencia.
- Deberías tratar de descansar. No hay nada más que podamos hacer – le dijo Alehk.
- No puedo dejar de pensar en todo lo que está ocurriendo, ¿y si los rumores del ataque a la Tribu Agua del Sur son ciertos?
- No habría nada que tú o cualquiera pudiera hacer al respecto, estamos muy lejos para poder ayudarlos.
- ¿Te das cuenta que no he podido ayudar a nadie desde que todo esto comenzó?, ¿cuál es mi propósito, entonces?
- Eso no es verdad, Korra, sólo es tu frustración hablando. Esto aún no termina, y no olvides que en esta guerra, tú eres la persona más importante y la fuerza decisiva.
- Avatar Korra – la llamó uno de los generales – acabamos de recibir esta carta para usted.
Korra la tomó y la leyó de prisa.
- Es de Amón – les informó – me está invitando al Rally dice que, si no me presento, no sólo les quitará el control a los jefes de las Naciones… piensa ejecutarlos.
- ¿Cómo logró apresar a Ursa, Iroh, el Rey Kuei y el jefe Takeda? – preguntó Mako tomando la carta - Si algo le pasa a cualquiera de ellos…
- Otra guerra de 100 años sería inevitable, y el blanco de todos los ataques sería Ciudad República – dijo Alehk.
- Tenemos que ir a ese rally – dijo Korra.
- Y nosotros vamos a ir contigo – dijo Mako.
- Tú aún tienes que esperar el regreso de Iza – dijo Alehk – yo iré con ella.
- La última vez que terminó como prisionera de Amón, no me voy a quedar de brazos cruzados – dijo el maestro-fuego.
Korra esperaba la protesta de Alehk, que apretaba los puños, podía ver el conflicto en sus ojos.
- Maestro Mako – protestó Jiang – el Almirante Hiao necesitará su aprobación…
- Yo me haré cargo – dijo Alehk – estoy seguro que Iza estaría de acuerdo. No necesito decirte que cuides bien de Korra – le dijo a Mako – siempre lo has hecho. Yo trataré de protegerla desde aquí – luego extendió su mano. Mako dudó un momento por la sorpresa, pero luego la estrechó.
