Llegando más antes a Uspallata
Mientras Ogú dormía en el suelo de la habitación de la casa de unos amigos de Manuel Rodríguez, en el barrio de La Chimba (actual Recoleta) donde Mampato y Ogú se alojaban, Mampato se dijo a sí mismo:
- Bueno… Ahora deberíamos regresar a nuestras épocas. Pero al otro lado de los Andes se encuentra el Ejército Libertador. ¡Jum!
Tras unos segundos, Mampato se decidió por lo siguiente:
- ¡Está decidido! ¡Mañana partiremos a reunirnos con O'Higgins y San Martín!
Mampato originalmente pensó en que él y Ogú podrían llegar a tierras argentinas yendo a caballo. Pero el niño analizó detalladamente la situación:
- Si Ogú y yo continuamos el viaje a caballo, podríamos toparnos con más soldados realistas y Ogú querrá pelear contra ellos, corriendo el riesgo de ser baleado. ¡Ya tuvimos suficiente con el ejército de San Bruno en Paine! Si tratamos de seguir camino por la cordillera de los Andes, vaya frío que de seguro habrá allí, y Ogú está más acostumbrado a un clima cálido.
Después de pensar por unos segundos, Mampato llegó a la siguiente conclusión:
- Creo que sería más prudente que use mi cinto espacio-temporal para teletransportar a Ogú, los caballos y a mí a Uspallata. Así podremos comer, descansar y prepararnos tranquilamente para marchar con el ejército Libertador de vuelta a Chile antes de la batalla de Chacabuco, que se desarrollará el 12 de octubre de 1817.
Al día siguiente, Mampato, Ogú y los dos caballos que venían montando, fueron teletransportados a través de la dimensión espacio-temporal desde Santiago hasta Uspallata, al otro lado de la cordillera de los Andes, reuniéndose con O'Higgins, San Martín y el Ejército Libertador.
Así, Mampato y Ogú evitaron encontrarse con más soldados realistas españoles, pasar por la ciudad de Los Andes, y padecer del mal de altura de la cordillera de los Andes, ahorrándose cuatro días de viaje a caballo.
Tampoco Mampato tuvo que perder su cinto espacio-temporal bajo rocas de la cordillera.
Mampato participó como el niño tambor en el Ejército Libertador durante la batalla de Chacabuco y Ogú se salvó milagrosamente de morir por una bala que atravesó el gorro azul que llevaba el cavernícola en su cabeza.
- ¿Mistá morío? – le preguntó Ogú a Mampato, sacándose el gorro.
- ¡Vaya, no! - exclamó Mampato sonriendo con lágrimas al pensar lo peor - ¡La bala sólo te hizo la raya del peinado!
Mampato y Ogú festejaron el triunfo en Chacabuco y tras unos minutos, regresaron a sus respectivas épocas.
Nota: Esta es otra toma de si Mampato usara el sentido común y se acordara más antes de usar el cinto espacio-temporal para teletransportar a él y a Ogú desde Santiago hasta Uspallata, sin correr Mampato el riesgo de perder su cinto durante el viaje en la cordillera de los Andes, como en el cómic original.
