Disclaimer: Naruto y todos sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.
Advertencias: Omegaverse, mención de Mpreg, yaoi…
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Sin importar el tiempo
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Capítulo 12
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—No termina de convencerme. —murmuró Sakura, observando el último de los experimentos con el jutsu prohibido volverse cenizas.
Habían estado experimentando con plantas y objetos inanimados y, en las últimas fases, con un par de animales pequeños. No era una parte de su vida que la hiciera sentir orgullosa pero, al igual que con los avances en la medicina, todo requería un proceso antes de llegar a ser probado en humanos. Aunque, en esta situación, no habría ninguna persona involucrada en la que fueran a experimentar esa técnica. Era demasiado riesgosa.
Primero comenzaron con cosas pequeñas. El jutsu requería de mucho chakra y no valía la pena gastar de más en lo que descubrían cómo realizarlo correctamente. Los primeros objetos de experimentación fueron frutas, luego cierto tipos de materiales con distintos periodos de descomposición.
Al principio, ninguno de ellos pudo ejecutar de manera correcta el jutsu y terminaron haciendo que los objetos se desvanecieran en segundos. No poder controlar cuánto tiempo hacían envejecer una cosa era definitivamente un problema principal. Necesitaban descubrir la forma de calcular con precisión el tiempo que manipulaban.
Tomó más tiempo del esperado, pero al final lograron hacer crecer una planta hasta que esta diera frutos maduros. Para cuando llegaron a intentarlo con animales, consiguieron envejecerlos solo uno o dos años, acortando un poco su expectativa de vida pero sin causarles ningún tipo de daño. De nuevo, Sakura no estaba orgullosa, pero al menos habían conseguido su cometido.
Otro problema era que hacer que el jutsu funcionara de un modo tan cronometrado requería mucha concentración y energía. De entre Shikamaru, Kakashi y Sakura, quienes eran los que habían aprendido a realizar la técnica, solo Sakura lograba mantenerse lo suficientemente fuerte como para realizar el experimento varias veces, gracias a sus largas reservas de chakra.
Era claro que, a la hora definitiva, tendrían que trabajar en equipo, ya que dos personas adultas eran mucho más grandes que, por ejemplo, un ratón o una banana. Tal vez Kurama contara con suficientes energías para echarles una mano, pero eso tendrían que averiguarlo luego.
Ahora se les había presentado otro problema. No conseguían que, teniendo dos objetos juntos, solo uno de ellos fuera afectado por el jutsu. Por ejemplo, tener una banana y hacer que el interior se mantenga intacto y solo la cáscara se viera afectada.
Ya llevaban varios días en ello y no había ningún cambio.
No era como si los cuerpos de Naruto y Sasuke estuvieran cubiertos de piedra en lugar de haberse vuelto piedra, así que tal vez intentar hacer eso ya era demasiado, pero todavía estaban preocupados por lo que el jutsu pudiera hacer si no sabían controlarlo perfectamente.
—Ni a mí, pero creo que es lo mejor que lograremos hoy. —dijo Shikamaru, jugueteando distraídamente con su barba. —Ya conseguimos hacer todo lo que indicaban los pergaminos y llevamos invirtiendo suficiente tiempo en esto como para considerar que tal vez el jutsu no funcione de esta manera.
—Me sorprende escucharte resignado en lugar de teorizar ideas. —comentó Kakashi, metiéndose las manos en los bolsillos con expresión aburrida.
—Creo que ya hemos intentado de todo con esto. Llevamos semanas investigando. Además, anoche casi no pude dormir y estoy agotado. Ya no puedo pensar, todo esto es un fastidio.
—Ah, eso lo explica. —Sakura soltó una risita. — ¿Volviste a tener problemas con Temari?
Shikamaru solo suspiró, prefiriendo ignorar la pregunta y no responder, lo que hizo a Sakura sonreír más.
—Bueno, creo que es hora de dejarlo por hoy. Todavía tengo muchas cosas que hacer en la oficina. —declaró entonces el Sexto, ganándose un asentimiento por parte de Shikamaru antes de que este se despidiera con un ademán de la mano y desapareciera por la puerta.
—Sí, supongo que yo también estoy retrasada con el trabajo del hospital. —se resignó Sakura con un suspiro, atándose el cabello con una liga. También estaba cansada, no hacía falta decirlo, pero el deber la llamaba, al igual que a todos los demás.
—Sakura. —Kakashi la detuvo poniéndole una mano en el hombro antes de que comenzara a recoger sus cosas para irse. La pelirrosa volteó a mirarlo con gesto interrogante, y Kakashi le sonrió debajo de su máscara. —Buen trabajo, pero no te sobre esfuerces.
Antes de poder abrir la boca para protestar, el Hokage, su antiguo maestro, ya había desaparecido del lugar.
Dos golpes suaves en la puerta la distrajeron de los papeles que estaba revisando. Tallándose un ojo, dejó las cosas a un lado y dio permiso para entrar en voz alta. Ya sabía quién se encontraba del otro lado de la puerta, de todos modos.
— ¡Hola, tía Sakura! —Minato la saludó con ánimos, entrando para sentarse en la silla que siempre ocupaba cada vez que llegaba a visitarla.
—Hey. —le respondió el saludo y, casi inmediatamente, tuvo que taparse la boca para ocultar su bostezo.
Últimamente no había estado descansando muy bien. Ocupada con el hospital y con el asunto de Naruto y Sasuke apenas tenía tiempo de respirar. No había pegado un ojo en varias noches ya. Y no porque no lo intentara, sino porque su mente no la dejaba tranquila.
—Lo siento, creo que estoy algo cansada. —murmuró y se dio un par de palmaditas en la mejilla derecha para despabilarse.
—Oh, ¿debería regresar otro día? —se apresuró a preguntar el chico. Si su tía estaba cansada, tal vez lo mejor sería dejarla tranquila para que pudiera terminar su trabajo pronto y regresar a casa.
—No, no. —negó ella efusivamente. —Quédate y distráeme un poco. A mí cabeza le haría bien pensar en otra cosa además del trabajo. —admitió con una sonrisita y apoyó los codos en la mesa, prestándole su total atención. —Tenías tiempo de no pasar por aquí.
—Lo siento. —el Uchiha se disculpó, algo apenado. —Desde que salimos de vacaciones Menma no me deja en paz. Se aburre, y siempre que sus amigos están ocupados quiere que hagamos algo juntos y tiene demasiada energía…
Sakura soltó una carcajada.
— ¿Te estás escapando de él?
Minato se encogió de hombros en respuesta, a lo que Sakura volvió a reír. Era curioso cómo, en el caso de esos dos, era el hermano mayor quien buscaba la atención del menor la mayoría del tiempo, cuando normalmente era al revés.
—Bueno, puedes quedarte un rato si quieres y contarme qué hay de nuevo.
—Pues no mucho…—admitió el Uchiha antes de encogerse de hombros una vez más. — ¿Y qué hay de ti, tía? ¿No hay noticias con respecto a lo de…? Ya sabes…
Sakura negó con la cabeza con una sonrisa conocedora.
—Sabía que esa pregunta llegaría. ¿Por eso viniste a verme?
— ¡No, no! De verdad estoy escondiéndome de Menma, pero ya que estoy aquí…
Sakura volvió a negar, soltando una risita. Ya conocía bien a esos dos y, aunque Minato estuviera evadiendo a su hermano, había muchos lugares a los que pudo haber ido. Y, aunque el chico tenía la costumbre de pasar saludándola en el hospital de vez en cuando, la mirada anhelante que le dirigía estaba muy mal disimulada. El niño quería información. Lamentablemente, Sakura no podría darle la respuesta que realmente esperaba.
—Pues aún no llegamos a ninguna conclusión. Ya saben que estas cosas toman tiempo.
— ¡Pero ya han pasado varias semanas!
—Sí, pero sabes el tipo de técnica que intentamos utilizar y lo delicada que es la situación. No podemos permitirnos apresurarnos y arriesgarnos. Lo entiendes, ¿no?
Los hombros del chico se desplomaron con decepción. Sí que lo entendía, pero eso no le impedía estar impaciente. Cada día que pasaba la esperanza se iba haciendo más grande, al igual que la ansiedad. A veces ni siquiera entendía del todo sus emociones, ya que nada en su vida había cambiado en realidad. Era solo… la expectativa de la posibilidad de un cambio, nada más.
Una mano en su cabeza lo hizo alzar la mirada para encontrarse con los cálidos ojos jade de Sakura. Se había levantado de su asiento detrás del escritorio para acercarse a él y darle un par de palmaditas en el cabello, revolviéndoselo ligeramente.
—Ánimo, no vale la pena poner esa cara larga.
Él le sonrió en respuesta, y la pelirrosa no pudo evitar preguntarse por qué no podía ser tan fuerte internamente como pretendía serlo con Minato.
Decirle palabras de aliento y consuelo a Minato era fácil. Creérselas ella misma, no.
Ya había pasado por eso antes y creía ya haberlo superado. Hace unos ocho o nueve años habían estado en la misma situación, buscando alguna alternativa para salvar a esos dos idiotas. Claro, en aquel entonces, no habían tenido ningún tipo de indicio y, aunque intentaron encontrar alguna solución, terminaron siempre dándose de bruces contra la pared.
Ahora la principal diferencia eran dos cosas: tenían a Kurama dentro de la ecuación, y habían logrado confirmar que Naruto y Sasuke seguían con vida, no estaban completamente perdidos aún. Tener evidencias más concretas había solidificado sus esperanzas, y eso la aterraba de sobremanera.
Ya una vez había pasado por todo el proceso de lamento y pérdida. No quería que esto terminara igual. No sabía si era lo suficientemente fuerte como para soportarlo una segunda vez.
De algún modo, se había acostumbrado a la vida sin ellos. Sin misiones que los involucraran a los tres, sin sus salidas en grupo, sin Naruto o Sasuke (o ambos) apareciendo en el hospital con heridas que requerían atención urgente… Se había acostumbrado a la monotonía de su ausencia, así como a interactuar con Menma y con Minato con solo Iruka como tercer involucrado.
Esa era la vida a la que se había acostumbrado. A veces sentía que era una vida completamente diferente a la que tenía antes, tal vez porque Naruto y Sasuke habían sido una parte muy importante y siempre presente de ella que, al no estar más, fue como si toda su realidad se transformara.
Y ahora, el prospecto de recuperar eso perdido… Era tan vigorizante como aterrador. ¿Qué ocurriría si fallaba? ¿Podrían perdonarla sus chicos? ¿Podría perdonarse ella misma?
Entró en su casa con un suspiro. No era un lugar muy grande, pero la prefería a un apartamento. Menma y Minato solían quedarse a hacer pijamadas con ella cuando eran más pequeños. De alguna manera extrañaba esos tiempos, pero los chicos estaban creciendo, entrando en la adolescencia, y tal vez las pijamadas ya habían perdido el encanto para ellos.
Cerró la puerta y se dirigió directo a su habitación para quitarse la ropa y darse una ducha, dejándose caer sobre la cama solo con la toalla puesta y el cabello empapado. Se quedó viendo el techo durante un rato y, cuando el sueño jamás llegó, se levantó. Se vistió con algo cómodo, unos short y una camiseta holgada, y se recogió el pelo en una moña sin importarle que este siguiera húmedo.
Entonces, volvió a la cama y se sentó junto a la mesita de noche, tomando entre sus manos la retratera que descansaba sobre esta.
— ¿Todavía creerías que soy increíble si me vieras en este estado? —murmuró, como si hablara con la fotografía, observando fijamente los brillantes ojos azules del Naruto de doce años.
— ¡Woah! ¡Lo destrozaste de un solo golpe! —recordaba lo entusiasta que este se mostraba cuando ella hacia uso de la fuerza y las técnicas que había aprendido de la Quinta Hokage. — ¡Eres increíble, Sakura-chan!
Sasuke nunca le había dicho nada parecido, pero el atisbo de orgullo en sus ojos cuando luchaban juntos era más que suficiente, aunque este quisiera aparentar indiferencia.
Su vista se desvió a esos ojos negros que, muchísimos años atrás, la habían enamorado. Un enamoramiento infantil al inicio, que creció luego de conocerlo más, y que tuvo que hacer a un lado cuando fue obvio que estos sentimientos jamás serían correspondidos.
Hubo una época en la que se sintió un mal tercio. Siempre eran Naruto y Sasuke, juntos. Estaban hechos el uno para el otro, y Sakura llegó a sentirse un estorbo entre ellos… Hasta que Naruto no se lo permitió más, reiterándole en innumerables ocasiones que los tres eran una familia. Y, oh, cómo fue de doloroso perder a esa familia.
Dejando la retratera a un lado, se secó las lágrimas con el dorso de la mano.
Todavía tenía mucho trabajo por hacer.
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N/A: Este capítulo estuvo más enfocado en Sakura, lo que me resulta un cambio interesante, para varias. No es común que yo escriba las perspectivas de otros personajes fuera de los protagonistas, pero me sentí bastante cómoda con este capítulo.
Y, hey, hubo actualización este año todavía XD
Ya solo estamos a un par de capítulos de distancia de la escena que le dio vida a este fic. La tengo escrita desde mucho antes de haber publicado el primer capítulo, así que espero que una vez que la publique sea de su agrado :'D
Y, bueno, creo que con eso me despido, deseándoles Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2023 😊
