Disclaimer: Naruto y todos sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: Omegaverse, mención de Mpreg, yaoi…

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Sin importar el tiempo

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Capítulo 13

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Iruka entró en la casa, cerrando la puerta tras de sí para quitarse los zapatos y dejarlos a un lado.

Puede que sus chicos estuvieran de vacaciones, pero él todavía tenía trabajo por hacer por al menos un par de semanas más antes de poder tomarse unos merecidos días libres. Con los cursos que la Academia ofrecía en las vacaciones, más los alumnos que iban a las clases de reparación para poder dar el examen final otra vez luego de reprobarlo a la primera, más el típico papeleo administrativo… Sí, todavía tenía trabajo.

Por suerte, ya era viernes y tendría el fin de semana un poco más descansado. Tal vez a Menma y a Minato les gustaría salir, o a lo mejor ambos ya tendrían planes para el sábado y el domingo. En cualquier caso, ya vería cómo distraerse él mismo.

Entró a la cocina dispuesto a hacerse un sándwich antes de comenzar a preparar la cena, y se sorprendió de encontrar a Menma en la mesa del comedor jugando con una servilleta, apoyando la mejilla en su mano con una expresión aburrida en el rostro.

—Hey. —le revolvió los cabellos y este parpadeó, apenas notando su presencia. — ¿Qué haces aquí solo?

—Todos mis compañeros estaban ocupados hoy, no encontré a Minato por ningún lado tampoco, y me aburro.

Oh, vaya.

Sí, Menma solía aburrirse fácilmente, e Iruka ya sabía que Minato de vez en cuando se escondía de él cuando quería un poco de tiempo a solas. No era algo que ocurriera todo el tiempo, pero sí pasaba. Lo que más le llamaba la atención es que Menma todavía no hubiera descubierto que Minato se desaparecía a propósito. Pero en fin, eran niños, no pensaba entrometerse. No es como si no pasaran bastante tiempo juntos, tenían una relación bastante buena, así que no lo consideraba preocupante.

—Bueno, si te aburres, ¿qué tal si me ayudas a preparar la cena?

El chico lo miró unos segundos con sus grandes ojos azules, idénticos a los de su padre, y luego sonrió más animado.

— ¡De acuerdo!


El sonido del cuchillo golpeando levemente la tabla para cortes era, curiosamente, el único sonido que se escuchaba en la cocina, además de el leve burbujeo de la olla sobre el fuego.

Iruka miró con curiosidad a Menma, quien se mantenía inusualmente callado, y solo con eso supo que el supuesto aburrimiento no era lo único en la mente del chico. Más bien, sus pensamientos parecían estar en otro mundo. Lejos, muy lejos… y no pudo evitar preocuparse por ello.

—Hey, ¿todo bien? —le preguntó mientras distraídamente le agregaba unas especias extra al caldo.

Menma parpadeó, saliendo de su ensoñación para darse cuenta que ya había terminado de cortar las zanahorias. Suspiró, tomando la tabla para cortar para dejar caer las zanahorias en el plato donde estaban el resto de las verduras picadas. Luego, tomó la tabla y el cuchillo para lavarlos.

— ¿Menma?

El chico suspiró otra vez.

— ¿Si te digo que no pasa nada dejarás de preguntar?

Iruka soltó una risita mal disimulada.

—No.

Menma entonces cerró la llave del agua y dejó los utensilios limpios a un lado para que escurrieran.

—Estoy algo preocupado por Minato. —admitió en voz baja, secándose las manos con una toalla, sin voltear a verlo a los ojos.

— ¿Preocupado? —repitió Iruka con algo de sorpresa. — ¿Por qué? ¿Crees que está metido en algún aprieto?

El pelinegro negó con la cabeza.

—Nah. La mayoría de veces que se mete en líos es porque yo lo meto en líos.

Iruka simplemente negó con la cabeza con diversión, y luego le hizo un gesto para que lo acompañara a sentarse en la mesa. En silencio, Menma obedeció, meciendo las piernas de atrás hacia adelante una vez que se hubo sentado.

— ¿Entonces?

—Es que…—el Uchiha dudó un instante, jugueteando con sus dedos en un gesto nervioso. —Es por nuestros padres.

Los ojos de Iruka se abrieron ligeramente, comprendiendo que las preocupaciones de Menma debían ser más serias de lo que pensó originalmente.

— ¿Qué pasa con ellos?

—Minato está muy ilusionado con todo este asunto de… Bueno, ya sabes. Y no es que yo no lo esté, pero… ¿Qué pasa si fallamos y nos estamos ilusionando por nada?

—Menma…

— ¡No quiero verlo sufrir por perder a los padres que nunca tuvo! —la repentina explosión de emociones hizo brincar a Iruka en su asiento, sorprendido por la reacción. Para tener un arranque así, Menma tuvo que haberse guardado esos sentimientos él solo durante algún tiempo, sin que nadie notara nada.

—Yo apenas recuerdo nada de ellos, pero…—se llevó la mano al pecho, encima de donde latía su corazón. —Ese día lo recuerdo con claridad. Este sentimiento… No quiero que Minato pase por eso, ni que sufra en vano.

Sin decir nada, el castaño se puso de pie y caminó hacia Menma. Con delicadeza, le limpió las lágrimas que resbalaban por su mejilla y le acarició los cabellos. El chico sollozó, abrazándolo por la cintura y dejando que lo consolara.

Se quedaron así durante varios minutos hasta que el llanto de Menma disminuyó, pequeños hipidos saliendo de sus labios.

Iruka se limitó a abrazarlo en silencio, brindándole su apoyo y acompañándolo, como siempre lo había hecho.

—Si las cosas no salen como esperamos… —comenzó a hablar entonces, apartándose un poco para que Menma pudiera verlo a los ojos. —No podremos evitar nuestros sentimientos. Pero personalmente, no estoy preocupado por Minamo. —Menma entonces lo miró interrogante, sus ojos ligeramente enrojecidos. —Tiene consigo al mejor hermano mayor, estará bien.

El Uchiha pareció sorprendido por su respuesta, incluso llegando a sonrojarse un poco.

—... ¿Tú lo crees? —preguntó en voz bajita.

—Estoy seguro.

Pasara lo que pasara, estarían bien. Por supuesto que no podrían evitar sufrir si las cosas no salían como lo estaban planeando, pero eso era simplemente parte del proceso. Menma y Minato podrían apoyarse el uno al otro y seguir adelante. Y, claro, tenían una gran familia que no los dejaría solos jamás.


Sakura observó de soslayo a Minato, quien por casualidades de la vida estaba de visita en su oficina por tercera vez esa semana.

El chico leía un libro sobre la historia de la aldea. Bueno, más que un libro, era algo así como una historieta, lo que honestamente le llamaba la atención, porque ese tipo de cosas eran más del estilo de Menma, pero tal vez Minato al fin había encontrado un cómic sobre un tema que genuinamente le interesaba y por eso había decidido leerlo.

La presencia del Uchiha no le molestaba en lo absoluto, ya que él siempre se mantenía en silencio y no la interrumpía en sus labores, pero sí estaba comenzando a aburrirse de Minato utilizando su lugar de trabajo para esconderse de su hermano mayor.

Menma también debía de estar afligido por no poder pasar tanto tiempo con Minato, especialmente considerando lo apegado que era a su hermano menor. No le extrañaría que un día de estos pasara por aquí para preguntarle si sabía a dónde iba Minato durante el día justo para encontrarlo escondiéndose en este preciso lugar.

En fin.

Sakura no entendía mucho de esos conflictos de hermanos. Ella era hija única, después de todo. Bueno, casi todos en su generación lo eran. Naruto, para empezar. Sasuke… Bueno, podrían argumentar que pasó la mayoría de su vida sin hermanos, de alguna manera. Él era un caso diferente. Kiba tenía una hermana, así que él no contaba. Tenten, Chouji, Lee, Shikamaru, Ino, Shino… Todos eran hijos únicos. Hinata y Neji… técnicamente no eran hermanos pero habían sido criados como tal. ¿Eso contaba?

Tan metida estaba en sus pensamientos que se sobresaltó al escuchar el sonido de toques en la puerta.

—Adelante. —dijo una vez recompuesta, escuchando a Minato reírse por lo bajo. Seguro que había notado su distracción.

Cuando la puerta se abrió, Sakura se sorprendió de que fuera su antiguo líder de equipo quien entrara. Normalmente, Kakashi no iba al hospital solo a saludar, así que debía tener alguna razón importante para venir.

— ¿Kakashi-sensei? —Sakura parpadeó, algo confundida de verlo ahí.

—Yo. —saludó con un deje aburrido. — ¿Qué hace el enano aquí?

— ¡Oye! —el Uchiha infló las mejillas. —No soy tan pequeño.

—Lo que digas, pitufo. ¿Te importaría dejarnos solos un rato? Debo discutir algo con Sakura. —le pidió con tono de voz firme, ignorando la queja por ser llamado pitufo.

Sin embargo, cedió, tomando sus cosas y saliendo de la oficina.

— ¿Viene aquí a menudo?

Sakura se encogió de hombros.

— ¿A qué ha venido, sensei?

Kakashi suspiró e inmediatamente después tomó una postura seria.

—Creo que encontramos una solución.


Respirando profundo, Minato tomó el pomo de la puerta y lo giró con lentitud, abriéndola ligeramente solo para asomar la cabeza.

Bien, la sala estaba despejada.

Con un suspiro de alivio, terminó de entrar a casa, dejando sus zapatos en la entrada. Observó meticulosamente cada esquina, pero no parecía haber nadie más que él. No escuchaba ruidos ni nada por el estilo, así que asumió que era seguro pensar que estaba solo en casa.

Pero, oh, había asumido mal.

Tan pronto como dio un paso dentro de la cocina, Menma apareció como una avalancha.

— ¡Minatoooo! —chilló, lanzándosele encima. El aludido no tuvo tiempo ni de reaccionar, apenas pudo soltar un grito ahogado cuando ambos cayeron al piso con un sonido seco.

— ¿Qué hice para merecer esto? —se lamentó el menor.

—Me has estado evitando. —replicó el mayor con un puchero.

No era extraño que Menma se hubiera dado cuenta de lo que en realidad estaba haciendo. Lo bueno era que no parecía realmente molesto, sino que estaba fingiendo estarlo solo para molestarlo. Aun así, no pudo evitar sentirse un poco culpable.

—Je, ¿perdón? —le ofreció una sonrisa incómoda.

Menma le sacó la lengua, apoyando las manos en el piso para sentarse.

—Dejas a tu hermano mayor solo y abandonado. Eso no se hace.

—Ayer jugamos cartas.

—Pero eso fue ayer.

Minato se quedó viéndolo con los ojos en blanco, pero luego suspiro.

Bien, podrían ver una película o algo, y al día siguiente Minato volvería a escabullirse para pasar algo de tiempo de calidad consigo mismo. Y probablemente esa sería su rutina hasta que se terminaran las vacaciones.

Unas horas más tarde, estaban acurrucados en el sofá, roncando a pierna suelta con la televisión encendida transmitiendo alguna película irrelevante. Así fue como Iruka los encontró, hechos un manojo de brazos y piernas en medio de la sala. No pudo evitar sonreír ante la escena, contento de verlos pasar algo de tiempo juntos como hermanos.

Verlos así le recordaba un poco a Naruto, cuando luego de sus entrenamientos lo invitaba a comer algo y terminaba quedándose dormido por el agotamiento. Solía ser muy inquieto de niño, incluso para dormir. Recordaba haberlo visto caerse de su antiguo sofá un día que accidentalmente se había quedado dormido luego de almorzar. No le extrañaría si eso le hubiera pasado seguido incluso en su cama.

Recordar a Naruto involuntariamente al ver a sus hijos hacía que se le oprimiera el pecho. A veces también resemblaban bastante a Sasuke, aunque era natural que pensara en Naruto con más frecuencia por haber sido más cercano con él. Iruka le guardaba cariño a todos sus chicos, pero no era un secreto para nadie que la relación entre Naruto y él siempre había sido un poco diferente.

Ver a Minato y a Menma ahora, tan grandes, le hacía preguntarse qué pensaría Naruto de ellos ahora. Si la idea del Sexto funcionaba y conseguían traerlos de vuelta, ¿cómo reaccionaría? ¿Y Sasuke? El pelinegro siempre fue más cerrado con sus emociones, así que era más difícil imaginar su reacción.

¿Cómo se sentirían al darse cuenta de que habían perdido alrededor de diez años de sus vidas? ¿De las vidas de sus hijos?

Sería doloroso, seguramente. Aunque lograrían hacerlo funcionar. Tal vez así, Menma y Minato tendrían la familia que siempre merecieron, y Naruto y Sasuke también. Apenas habían comenzado su vida juntos, apenas pudieron disfrutar. Luego de tantos problemas, tantas pérdidas, tantos sacrificios… Todo había acabado demasiado pronto.

Iruka tomó el control remoto y apagó la ignorada televisión. Luego, fue a buscar una manta para cubrirlos a ambos, acariciando gentilmente la cabeza de cada uno antes de suspirar y marcharse a su habitación para dejar sus cosas.

Los dejaría descansar. Que tuvieran algo de tranquilidad antes de la importante conversación que se avecinaba. Solo esperaba que todo saliera bien.

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N/A: Je, je, je. Primero que nada, buenos días XD

Me tomó algunos mesesitos actualizar esto, pero pues… No lo he abandonado xd Viéndole el lado bueno, el capítulo que sé que todos han estado esperando ya está próximo a ser publicado. Solo falta un capítulo más para la escena que le dio vida a esta historia.

Por cierto, esta vez fui floja y no quise revisar el cap, así que si ven algún horror ortográfico me avisan.

Nos vemos en el próximo cap :D