Capítulo 32 Enojo


Al llegar Hermione y Draco a la casa Lovegood, Hugo dejó de jugar con su primo y corrió a los brazos del joven, quien al instante lo abrazó y lo hizo girar ,dando vueltas y haciéndolo reír. Al bajar al Niño, este le miró consternado.

—¡Draco! ¿No estás enojado conmigo?

—¿Por qué estaría enojado contigo, campeón?—contestó el joven, despeinando al niño.

Hugo miró al piso cómo si de pronto hubiera algo interesante de ver ahí.

—Creí que estabas enojado porque dije que la abuela Narcisa me entregó a papá.

¿Abuela Narcisa? Se preguntaron ambos jóvenes.

Draco sonrió enternecido—Hugo tu no hiciste nada malo, tú siempre haces el bien…y te aseguro que mi madre está arrepentida por haberlo hecho—dijo esto último mirando a Hermione, quien no creía nada de eso.

El niño miró a su madre y luego a Draco— no la odio, pero no me gustó lo que hizo.

El joven auror sonrió y abrazó al pequeño—Gracias por ser como eres Hugo.

—¿Sabes Draco? Tenemos una invitada en casa… Debemos cuidarla, está golpeada y se ve como mi mamá de antes.

—Lo se Hugo, no te preocupes— le tranquilizó el joven.

Luego de eso Hermione Draco y Ginny, quien se encontraba en la cocina preparando unos bocadillos para los niños, subieron a la habitación donde se encontraba Lavender. Mientras tanto, dejaron a los niños jugando en el piso de abajo con señor Lovegood.

Hermione tocó la puerta y esperó unos segundos hasta que la joven abrió la puerta y los recibió. Lavender al darse cuenta que iba acompañada bajó el rostro intentando ocultar sus golpes.

—Pero ¿Qué te paso?¿Qué te hicieron?— preguntó Ginny, recibiendo un codazo por parte de su amiga.

Lavender se retrajo y se sentó en la cama ,sin alzar la vista, Hermione y Ginny se sentaron a su lado.

—Dices que tu esposo te golpeó ¿No? Necesito que me digas todo sobre él— dijo Draco, y Hermione al instante le regañó con la mirada

—¿Qué?— preguntó sin saber porque se molestó con él —necesito que me digas cómo se llama, dónde trabaja y cuál es su dirección.

Ginny resopló molesta al ver que el joven no entendió la indirecta de Hermione, no podía comprender como a veces los hombres podían ser tan brutos en temas tan delicados.

—Tranquila Lav. Malfoy a veces puede ser un poco impertinente …discúlpalo ¿Si?

La aludida se mantenía en silencio, mirando sus manos

—Hermione está haciendo lo posible por domesticarlo… Pero aún le falta mucho— dijo con diversión a lo que Draco chasqueó la lengua ofendido.

—¡Oye no hay necesidad de hablar de mi!—renegó el joven.

—¡Oh está bien! Ya me callo… Pero no entiendo por qué los hombres siempre piensan que todo se resuelve a golpes.

—¡Ya basta! Déjenla respirar — pidió Hermione con una suave voz mandona que hizo sonreír al joven—No te angusties solo están bromeando…en el fondo son buenas personas—dijo la joven tomando a Lavender de las manos.

—¡Que simpática estás hoy hermy!—dijo con ironía Ginny.

—Yo.. yo oí hablar mucho de ustedes—interrumpió Lavender con voz baja.

—¿Y qué es lo que dicen? si se puede saber…—cuestionó Draco escéptico ante la situación de Lavender.

—¡Draco!—regañó Hermione y el se alzó de hombros inocente.

—Muchos dicen qué Malfoy ha sido muy valiente por salvar a una mujer inocente y… Otros dicen que es un maldito por secuestrar a la esposa de otro hombre.

—Vaya que la gente es chismosa —dijo Ginny —seguro esto es obra de skeeter.

—Entonces… Tomé valor y hui de casa…. Ustedes me demostraron que aún hay gente buena en este mundo…Y pensé que tal vez también podrían ayudarme.

—Quédate tranquila ,haremos todo para ayudarte —le contestó Hermione acariciando su cabello. Lavender asintió conteniendo las lágrimas.

Draco no dejaba de observar a Lavender. Había algo en su comportamiento qué no cuadraba del todo. Podía notar que estaba nerviosa y en ocasiones apretaba los labios, cómo conteniéndose de hablar más de la cuenta, cómo si sus diálogos estuvieran ensayados, y por más que la escuchaba sollozar eran pocas las lágrimas que caían de su rostro. Intentó hacerle más preguntas pero solo lo evadía.

Hermione por otro lado no podía ser neutra en esa situación, porque sentía la necesidad de ayudarla, así como le hubiera gustado que alguien le ayudara a ella. Y aunque en el fondo sentía que la situación era un poco extraña, lo dejó pasar, ya que solo le importaba ayudarla. Y al ver que Draco no paraba de hacer preguntas se levantó de su asiento y le pidió que hablaran a solas.

Al salir de la habitación se dirigieron a la recámara de Hermione.

—¿Qué te pasa?¿Por qué no paras de interrogarla?—el iba a replicar pero ella le interrumpió—¿Sabes qué? Lo mejor es que te vayas.

El alzó una ceja—Tú insististe en que viniera aquí… ¿Y ahora me echas?

—Pues me equivoqué, lo mejor es que te vayas.

—¡Quién te entiende mujer! Tú me pediste que viniera ¿no?

—¿Y de ese modo pretendes salvarla? Solo te paraste frente a ella y no hiciste más que interrogarla, como si ella fuera la culpable.

—No veo que tiene de malo pedirle la dirección de ese idiota golpeador ¡Iré allá y lo moleré a golpes!

Ella sonrío y arremedando su voz dijo—"No sé qué vamos a hacer con tu instinto asesino, Hermione"… ¿Recuerdas?—dijo ella divertida y él sonrió al recordar aquella ocasión en que Hermione estuvo dispuesta acabar de una vez por todas con Ron y él se lo impidió—¡Y luego te quejas de mí!

El dio un paso hacia ella y acarició su mejilla con delicadeza.

—Soy yo quien no sabe que hacer contigo Hermione.

Ambos se miraron fijamente y Hermione sentía el corazón latiendo fuertemente contra su pecho. Mientras lo observaba, pudo ver que su debilidad era ella y solo ella. Bajó la mirada a sus labios ligeramente separados el uno del otro. Sintió un anhelo de acercarse a ellos, a él, sentir la suavidad de ellos contra la suya y tener sus brazos atrapándola.

¿Pero qué estás pensando Hermione?— se regañó a sí misma—¡No podemos estar juntos, no podemos!

—Hermione…

Ella llevó su mirada a esos ojos, esos ojos grises en los que durante años deseó volver reflejarse.

—Creo que es hora de que me vaya—dijo el joven rehuyendo su mirada.

—Draco… ¿Regresarás pronto o seguirás evitándome?—preguntó nerviosa.

El soltó un largo suspiro.

—Debo hacerlo ,Hermione y lo sabes.

Ella asintió

—Lo sé pero..

En ese momento tocaron a la puerta ,desviaron la mirada y tras Hermione murmurar un "adelante", su amigo de lentes entró.

—Siempre tan oportuno, Potter.

Harry miró al joven y de ahí a su amiga, quien bajó la mirada y supo que tal vez había interrumpido algo importante.

—Lo siento, ¿interrumpí algo?

Su amiga rápidamente negó con la cabeza y se acercó a abrazarlo y saludarlo.

—¿Qué pasó Harry? ¿Todo está bien?

—Sí, solo quería saber si aceptaste ir a terapia.

La aludida frunció el entrecejo y los miró interrogante, en ese momento Draco le dio un codazo a su amigo por imprudente.

—Aún no se lo decía—dijo entre dientes y el joven río nervioso

—¿Terapia?— preguntó la joven a Harry.

—sí ,lo que pasa es que Astoria…

—Potter—advirtió Draco y Harry supo que había hablado de más nuevamente.

—¿Alguno de los dos me podría decir que está pasando aquí?—dijo ella poniendo las manos en jarra.

—Lo que sucede es que llevaré a Astoria al psiquiatra en San mungo….. obviamente lo haré a escondidas porque su padre no quiere verme —dijo Draco, rascándose detrás de la nuca— y pensé que sería buena idea que tú también fueras al psiquiatra…por lo de tus pesadillas.

—¿Y me estás pidiendo permiso para llevar a Astoria?—dijo ella con una pequeña sonrisa.

—No. Dime ¿Te gustaría ir?

—Lo pensaré.

—Hermione, debes ir—dijo Harry y ella bajó la mirada a sus manos con nerviosismo.

—No lo sé. Nunca me han gustado los psiquiatras.

—No lo pienses, las pesadillas te dañan mucho… Debes atender eso—intervino Draco.

Ella sonrío, levantando la mirada.

—Esta bien, iré.

—¡Ah claro! Debí suponer que si él te lo pedía aceptarías de una— bromeó Harry, causando que Hermione se sonrojara.

—Eso no es cierto, Harry— debatió ella.

Draco y Hermione se sonrieron y Harry carraspeó incómodo, nunca le había gustado ser el mal tercio.


Astoria estaba harta de estar encerrada entre cuatro paredes. Así que aprovechó esa noche que sus padres tenían un compromiso y no estarían en casa, para salir. Su hermana no era problema, solo saldría con el mayor cuidado de que no la escuchara y asunto arreglado.

Se apareció en un lugar muggle, dado que lo último que quería era encontrarse con personas que le preguntaron por su estabilidad mental. Y otras cuántas personas que le dijeran que lo que había hecho estaba muy mal. Ella ya lo sabía y no necesitaba que se lo repitieran, solo quería escapar de todo y de todos.

Caminó por varias calles perdiéndose entre la gente que vivía la vida nocturna, hasta que un letrero fluorescente llamó su atención. Entró y se dio cuenta que se trataba de un bar muggle.

Nunca había estado en un lugar así y sintió ganas de salir de allí pero tomó aire y con decisión se dirigió a la barra y pidió el trago más fuerte que tuvieran. El barman le advirtió que si no sabía beber ese trago le iba a sentar como una bomba, pero a ella le dio igual…

Después de un rato en el que ella ya estaba empezando a sentir los efectos del alcohol, sintió que alguien se sentó en la silla cerca de ella y se dijo: "Sea quien sea ese tipo, lo voy a besar". Sonriendo volteó hacia él y su sonrisa se borró al ver de quién se trataba.

—¿Tú?

—¡Yo!— respondió con voz cantarina y empezó a reír por las casualidades de la vida.

Neville abrió los ojos sorprendido al ver qué Astoria tomaba copa tras copa sin inmutarse.

—Tory detente —dijo él, intentando quitarle la copa pero ella la apartó.

—¡No!—gruño ella—Esta es mía, tú búscate la tuya.

—Tory deja de beber…¿Crees que así solucionarás tus problemas?

—¡Me cansé Neville… Me cansé de ser la chica tonta y estúpida que todos creen que soy!

—Tory no digas eso…

—Lo soy, nunca he podido ser como mi hermana ¡Mi padre siempre lo dice! ¿Por qué no eres como Daphne?— agregó con lágrimas y él la observó consternado —Pero ¿Sabes qué?¡Me harté de eso!¡Por una noche quiero ser yo misma!¿Me lo vas a negar? También tú me dirás que hacer?— dijo sirviéndose un trago, pues ya el barman le había dejado la botella.

—No te diré que hacer… Pero una cosa es clara, esa no es la manera para empezar a cambiar—dijo, pero ella le ignoró.

Neville cansado de la situación, se levantó con la firme decisión de llevársela de allí pero ella también se levantó y después de dar un trago le dijo:

—¡Escúchame bien Neville Longbotton!—el abrió los ojos—¡Yo no me voy de aquí hasta que pruebes esto!

Astoria sirvió un trago y se le ofreció, sin embargo cuando vio que no lo bebería, ella se lo puso en los labios y empujó hasta que el tomó la copa y por no despreciarla lo ingirió.

—¡Verdad que es bueno!

—Esto está muy fuerte—dijo el limpiándose la boca.

Ella se rio tontamente y sirvió dos copas, una que ella ingirió rápidamente y otra para el..

—Anda, no seas mojigato.

—No soy mojigato, solo soy prudente.

—¡Aburrido!—canturreó.

El sintió su orgullo herido y tomó de la copa de un solo trago, lo cual ella le festejó.

Pronto ambos estaban tan borrachos que comenzaron a cantar el himno de Hogwarts a lo cual todos les miraron raro.

—Oye ¿Tú tienes —empezó ella olvidando lo que iba a preguntar, entrecerró los ojos y esforzó su cerebro—tienes la cicatriz?

Neville estaba demasiado aturdido para responder por unos segundos, pero finalmente logró tartamudear.

—¿Qué?...no soy Harry —dijo soltando una carcajada.

—¡Oh! ¡Hola ,Neville!— saludó Astoria riéndose.

Ambos rieron y Astoria estuvo a punto de resbalarse con un poco de alcohol tirado en el piso si no fuera por el hábil movimiento de Neville que la detuvo .

—Merlín, me encanta cómo eres tan considerado—dijo Astoria abrazándolo con la mano que no tenía una botella en ella.

Astoria realmente quería tocar esos mechones de cabello sedosos, pasar sus dedos a través de ellos, pegar esos perfectos labios a los suyos. Estaba tan mareada. Todo seguía girando y girando, y no podía pensar con claridad.

Empezó a reírse. Luego se hizo más y más fuerte, tuvo que sostener su estómago mientras jadeaba por aire, lágrimas de risa, miseria y miedo se deslizaban por sus mejillas, por lo que acababa de descubrir.

Toda su vida se convenció a si misma de estar enamorada de Draco Malfoy. Sin embargo, Neville siempre se había preocupado por ella en Hogwarts, él fue el único que se acercó a ella para preguntarle cómo estaba después de la segunda guerra mágica. Habían compartido un beso y para ser sinceros, a su lado se sentía segura y distinta. No tenía que rogar por atención, pues con él las cosas fluían, cómo no sucedía con Draco.

Cuándo finalmente paro de reír se encontró con la mirada de Neville, se veía intrigado por su risa repentina.

En ese momento, sintió la necesidad de hacer algo, mientras aún tuviera valor. Sin pensarlo dos veces, presionó sus labios contra los de Neville en un beso profundo y apasionado.

Neville por su parte se quedó paralizado, en estado de shock, no podía dar crédito a las acciones de Astoria, no obstante sucumbió a ese deseo que lo carcome desde hace años, y devolvió el beso con devoción.

Finalmente rompió el beso, dejando que su boca descansara junto a la oreja de Neville. Ella sonrió.

Neville no dijo una palabra, sólo sonrió feliz.

—Gracias por salvarme— susurró.

Luego jaló a Neville de la mano y juntos salieron a trompicones del bar.


Mientras tanto en la mansión Malfoy, Narcisa se hallaba sentada en su estudio esperando la visita de Rick, pues se habían vuelto cercanos y necesitaba alguien en quien confiar.

Después de un rato de espera, su elfa le escoltó hasta el estudio de Narcisa y este después de saludarse tomó asiento.

—Gracias por aceptar mi invitación… Últimamente está mansión ha estado muy sola—dijo soltando un suspiro—mi hijo apenas me habla y…

—Disculpa que te interrumpa querida ¿Pero qué paso?¿Por qué Draco se comporta así? ¡Dime si te a faltado al respeto por culpa de esa muchacha ,si es así yo hablaré con el.

La mujer negó con la cabeza tristemente—Yo… Yo le entregué a Hugo a Weasley.

El abrió los ojos sorprendido—¡Narcisa! Pero acaso perdiste la razón? ¡Cómo pudiste entregarle a Hugo a ese psicópata!

Narcisa se inclinó hacia atrás en su silla—El tipo nunca ha sido violento con el niño, solo con esa Granger—dijo intentando excusarse.

—Aún así , no o debiste entregarle al niño.

La mujer negó fervientemente y se inclinó hacia enfrente—Si tuviera la oportunidad de hacerlo de nuevo ¡Lo haría!¡Mil veces lo haría! Lo hice por mi hijo y por él haría cualquier cosa.

Rick la miró interrogante y ella deslizó su mano izquierda hacia uno de sus cajones y de ella sacó un pergamino atado con una cinta negra, la cual retiró y abrió el pergamino mostrándoselo a la distancia. El hombre se acercó y pudo leer que era la confesión de Ron weasley sobre la muerte del padre de Hermione.

El hombre intentó tomar el papel pero ella rápidamente lo alejó.

—Lo siento, pero es mío—dijo la mujer guardando el pergamino.

—¡Pero que dices mujer, eso es evidencia!

—¡No! Esto mantendrá a mi hijo a salvo y debo guardarlo muy bien—dijo posando ambas manos bajo su barbilla.

El auror frente a ella no pudo evitar reír, por un momento pensó que ella está bromeando pero al ver su semblante serio se dio cuenta que no bromeaba.

—Narcisa, con todo respeto creo que no estás pensando bien.. esa es evidencia suficiente para meterlo a Azkaban.

—Y¿ luego qué? Lo enviarás Azkaban y mientras tanto, él mandará a alguno de sus hombres a matar a mi hijo—negó con la cabeza de tan solo imaginarlo—¡No pienso perder a mi hijo!

Cuando el auror estaba a punto de replicar, escucharon como la puerta se cerrará violentamente y detrás de ella entraba Draco Malfoy, tenía el semblante disgustado pero también decepcionado. Era evidente que había escuchado la conversación.

—Así que esa es la razón de que hayas entregado a Hugo—afirmó acercándose.

Tanto Narcisa como Rick se pusieron de pie.

—Draco, por favor cálmate—pidió él hombre.

—¿No entiendes que todo lo hice para salvarte?—dijo la mujer acercándose al joven —¡No quiero perderte hijo!¡Ese hombre sabe que si te toca entregaré esa confesión al ministerio!

—Y ¿Por qué diantres no entregas esa confesión para que vaya a Azkaban de una vez por todas?

—No puedo hijo, entiéndelo. Esa confesión es lo único que te mantiene con vida.

Él le dio la espalda a su madre rodando los ojos por su terquedad.

—y tú ¡cuando entenderás, madre, que mi vida no es más importante que la de los demás!—se giró encarándola—Hermione perdió a su padre por ese maldito psicópata ¡Entiende!

—Pero él ya está muerto. Yo no estoy dispuesta a enterrarte a ti— respondió Narcisa con terquedad.

—Tú ya me has enterrado, me enterraste en las lágrimas de esa madre buscando a su hijo ¿¡Quién te quitó el corazón, Narcisa Malfoy?!

Ella abrió los ojos sorprendida por el atrevimiento de su hijo.

—¿Acaso no fue suficiente todo lo que vivimos en esa estúpida guerra?—replicó Draco iracundo—¿Qué pasó contigo, madre?¿Qué paso con tu humanidad?

—Draco, contrólate—advirtió Rick.

—No, no puedo hacerlo ¡Qué culpa tiene ella y qué culpa tiene su pobre hijo!¡Porque todos en este puto mundo los castigan a ellos como si fueran culpables!

—Hijo, cuidado de cómo me hablas— dijo Narcisa sería.

—Tú me diste tu palabra de honor….juraste protegerlos como a tu familia, pero desde el comienzo no has cumplido y ¿sabes qué? yo no lo haré tampoco.

—Hijo..

—Tomaré a Hermione y a su hijo y nos iremos lejos de aquí ¡Tan lejos que nunca más nos volverás a ver!¡Espero ya estés satisfecha!—dicho esto último, salió del estudio como un vendaval.


Hola de nuevo:

Siento por desaparecer varios meses pero tuve algunos problemas, de ahora en adelante ya actualizaré una vez por semana ya que por fortuna tengo algunos capítulos adelantados.

¡Nos leemos!