Está historia se desarrolla apenas una semana después del debut de He-Ro al mundo, y tiene lugar en el castillo de Salamare que Skele-Gar había estado usando como base temporal, ahí un grupo de Guardias Reales encabezados por Air-Bag y Andra estaban investigando el lugar en busca de cualquier cosa de valor que hubiera quedado atrás después de que He-Man hiciera colapsar el lugar. Entre ellos se encontraba Doodon en su armadura de Caballero de la Orden de la Luna Brillante por petición del Rey Adam al Rey Orión, gobernante de susodicha Luna que órbita Eternia, ya que Adam quería que le mandarán al mejor de sus caballeros, pero le terminaron mandando a hijo, Doodon.

Doodon quería estar en cualquier otro lugar que no fuera ahí mientras sentía un terrible malestar en el estómago provocado por el miedo y el estrés. Si algo carece Doodon eso sería sin duda alguna autoestima y confianza, el se sentía fuera de lugar ahí junto al resto, se sentía una carga y tan solo desearía que Theydon hubiese venido también, al menos oír su voz y sus palabras de ánimo lo ayudaban a sentirse mejor, pero no estaba y su ausencia se sentía en Doodon.

«Tranquilizate Doodon, reprime tu miedo, reprime», pensaba Doodon.

— Me podrías decir otra vez para que quiere el Rey Adam que revisemos estás ruinas —Decía Andra a Air-Bag.

— Según lo que nos contó el Rey Adam, aquí hay Abominaciones que de haber sobrevivido al colapso del castillo podrían representar una amenaza para los pueblos circundantes —Explico Air-Bag haciendo que Andra viera la importancia de estar ahí.

— ¿Alguien puede decirme cómo es posible que el Rey Adam hiciera colapsar un castillo entero y matar en el proceso a Daimar y Haramesh? —Quería saber Doodon.

— El dijo que plantó explosivos en las bases del castillo tras haberse liberado de Karg y que los detonó tan pronto vio aparecer a esos dos demonios mientras corría para rescatar al Príncipe Dare —Respondió Air-Bag.

— ¡Espero que Karg haya muerto con el colapso! —Esperaba Andra increíblemente disgustada por haber oído el nombre de Karg.

— El rey si que se ha vuelto más valiente desde que tomo el trono —Susurro uno de los Guardias Reales a su amigo.

— Menos mal, hubiese sido terrible que aún fuera el Cobarde Adam a estás alturas —Expreso dicho amigo.

— ¡Bueno, amigo, creo que ya va siendo hora de entrar y patear un poco de abominables traseros! —Exclamo Andra rodeando a Doodon con su brazo derecho.

Andra no lo noto debido al Yelmo de Doodon, pero el tipo se había puesto rojo como un tomate al tener a Andra demasiado cerca, al punto de empezar a sudar de los nervios.

— Es verdad, es hora de despacharlos —Dijo Doodon tratando con todas sus fuerzas de no romper su voz por la lluvia de emociones mayormente negativas que le estaban invadiendo.

Una vez todo fue dicho empezaron a buscar entre los escombros algún punto por el que descender a las profundidades del castillo. Tras una hora Air-Bag encontró la entrada tras mandar a volar con la fuerza de sus pulmones unas enormes rocas, por lo que todos procedieron a bajar y adentrarse en la oscuridad. Doodon estaba muerto de miedo, no sabía que hacer y solo quería salir de ahí. Pero al ver a Andra bajar sin el más mínimo apice de temor hizo que el tragara saliva y continuará adelante aún cuando todo su ser le gritaba que saliera corriendo de ahí.

El sitio era demasiado oscuro al punto de que las linternas no alumbraban gran cosa. También se oían ruidos extraños provenientes de todas las direcciones, algunos más intensos que otros. Para Air-Bag esto era una prueba de que las Abominaciones habían sobrevivido, cosa que hizo angustiarse aún más a Doodon, quien caminaba como si tuviera botas de concreto en los pies y miraba paranoicamente a todo sitio con un mínimo de profundidad que alumbrará con su linterna. Pero luego se arrepintió de haberlo hecho cuando alumbró en un área tan profunda que perfectamente algo se podría ocultar ahí, y afectivamente algo se estaba ocultando ahí y termino por asomar ligeramente su cabeza desde la izquierda. Doodon reaccionó como cabría esperarse de el y agarrando un rifle láser de uno de los Guardias Reales a su lado disparó a la Abominación a matar mientras gritaba como un loco alertando a las demás Abominaciones para que los atacarán, sobretodo la madre de la criatura que acababa de matar, que al ver a su hijo muerto se abalanzó con furia a su asesino solo para ser abatida por los demás Guardias Reales que estaban al lado de Doodon.

— ¡Estamos rodeados! —Aviso Air-Bag cuando una Abominación que emitía luz fluorescente tan potente que iluminó toda la zona revelando a todas las Abominaciones que los habían estado rodeando desde que bajaron.

La vista era espantosa, ver todas esas afrentas a la creadora retorciendose de forma inhumana, algunas con tantas extremidades que nadie tenía idea de cómo cabían en sus cuerpos, otros que parecían serpientes formadas por la fusión de tres torsos humanos y con la cara reducida a una enorme boca repleta de dientes, provocaba rechazo en los Amos y Guardias que ahí estaban, por lo que no dudaron en abrir fuego tan pronto vieron que iban a ser atacados.

— ¡A sus posiciones! —Ordeno Air-Bag mandando a volar a varias Abominaciones para darles tiempo.

— ¡¿Cuántas de estas cosas hay?! —Quiso saber Andra mientras disparaba a toda Abominación que se le acercará.

— ¡Ni idea, no se separen o serán hombres y mujeres muertos! —Ordeno Air-Bag haciendo que todos formarán un círculo.

Por desgracia una enorme lengua agarro a uno de los Guardias Reales que estaba en el centro del círculo y lo arrastró hacia arriba en medio de sus gritos y de los de sus compañeros para ser inmensamente devorado por la Abominación, manchando de sangre a todos los que estaban abajo. Doodon estaba a punto de darle un ataque de nervios mientras que los Guardias Reales venganban a su camarada caído.

En medio de la refriega una Abominación que parecía el cruce entre un Gorila y un pez Rape golpeó el suelo tan fuerte que lo partió, mandando a Doodon y a varios Guardias Reales a caer dentro de la grieta directos a otra zona del castillo. Una vez ahí fueron atacados sin piedad y masacrados por las Abominaciones que ahí estaban.

— ¡Caballero, levántese, que solo quedamos nosotros! —Le avisaba un Guardia Real muy mal herido—. ¡Cubra mi espalda y yo cubro la suya, si tenemos suerte saldremos de aquí con vida!

Pero Doodon no lo escucho, y tan pronto se vio atacado por las Abominaciones salió corriendo dejando al Guardia Real solo rodeado de esas bestias.

De vuelta en la parte superior, Air-Bag y Andra junto al resto de Guardias Reales estaban aguantando como mejor podían, moviéndose para no ser un blanco fácil. Aún así estaban perdiendo a muchos soldados con demasiada rapidez. En ese momento una Abominación con cuerpo de araña y cabeza de hombre mutilado se apareció y con su telaraña atrapó a Andra y a varios Guardias Reales para luego arrastrarlos a su nido. Y cuando Air-Bag trato de liberarlos con una ráfaga de viento fue cortado por un bisturí arrojado en el estómago, provocado un enorme agujero por dónde se escapó el aire, privando a Air-Bag de su principal poder. Cuando Air-Bag volteo para ver quién fue vio una figura lamentablemente familiar irse en la dirección de la araña.

— ¡¿Ahora que hacemos sin su poder?! —Quería saber un Guardia Real asustado.

— ¡No podré usar mis vientos, pero aún puedo luchar! —Exclamo Air-Bag agarrando una maza y hundiendola en la cabeza de una Abominación.

De vuelta donde Doodon, este había corrido hasta perderse en la oscuridad, esperando no ser hallado mientras se maldecía a si mismo por lo que acababa de hacer.

— ¡Maldito, maldito, maldito, abandonaste a un compañero a morir, eres una maldita escoria! —Se insultaba entre lágrimas—. ¿¡Por qué, por qué tienes que ser tan inútil y cobarde, por qué!?

En eso sintió como su brazo izquierdo empezaba a temblar del miedo, lo que provocó su furia e hizo que se quitara la armadura de ese brazo para empezar a golpearlo salvajemente para que se detuviera.

— ¡¡¡¡PARA, PARA, PARA, QUE PARES TE DIGO, DEJA DE TENER MIEDO, YO NO DEBO SENTIR MIEDO, DETENTE, DETENTE, PARA, DETENTE, DEBO DEJAR DE TENER MIEDO!!!!, debo dejar de tener miedo —Finalmente se detuvo una vez su brazo quedó todo morado y casi inutilizable—. ¿Por qué soy así?

En eso hoyo gritos Humanos y cuando fue a ver se encontró con que la Abominación arácnida había llevado a Andra y los demás justo frente a el, pues sin saberlo se había acercado demasiado al nido de la araña, el cual estaba iluminado con musgo luminicente. Ahí pudo ver cómo enrollaba a sus prisioneros en capullos de telaraña y los suspendía encima de unos huevos a punto de ecloseonar, claramente para servir de comida a sus crías, excepto por una persona, Andra, quien en cambio fue puesta en una parte que parecía ser una cama, además no fue envuelta en un capullo, tan solo fue amarrada de manos y pies para que no pudiera huir.

Antes de que Doodon pudiera preguntarse el por que el trato diferencial, sus respuestas fueron contestadas cuando apareció una figura indeseada. Karg, Guerrero Malvado al servicio de Skele-Gar, el muy infeliz había sobrevivido al colapso y de alguna manera también a las Abominaciones.

— ¡¡¡¡NO, NO, NO, NO, NO!!!! —Empezo a gritar Andra tan pronto como lo vio.

— ¡Ah, mi hermosa diosa guerrera, cuánto tiempo sin verte! —Dijo Karg mientras se acercaba a Andra.

— ¡¡¡¡ALÉJATE DE MI!!!! —Volvio a gritar con más fuerza.

— ¿Que te pasa, esa es forma de gritarle a tu alma gemela? —Preguntaba Karg.

Doodon estaba asqueado de haber escuchado eso. El sabía que Karg estaba enfermizamente obsesionado con Andra, y conociendo su fama, era bastante obvio que no tendría problemas en tomarla a la fuerza y abusar de ella para saciar su lujuria.

— ¡¡¡¡ALÉJATE O ME MATO AQUÍ Y AHORA!!!! —Exclamaba Andra buscando la cápsula con veneno entre sus dientes para quitarse la vida solo para describir que ya no estaba ahí.

— En primer lugar, le ordene a esta Abominación que te la quitara mientras te traía aquí, ¿Por qué crees que se puso a urgar en tu boca?, y segundo, ni muerta me detendrías —Revelo Karg para horror y asco de todos ahí presentes.

— ¿Cómo es que…

— Consigo que me hagan caso las Abominaciones, eso es muy fácil de explicar, todo se debe a que a estás Abominaciones les implantaron chips de control mental, y da la casualidad de que yo tengo el dispositivo que los controla —Respondió Karg revelando un control—. Ahora mi dulcura, que me dices si dejamos de hablar de toda esta mierda y vamos directo a lo que quiero.

Andra se empezó a mover desesperada tratando de huir mientras Karg se acercaba lentamente. La impotencia se apoderó de su cuerpo cuando esté dejo de respónderle, pues el veneno paralizante de la araña al fin había surtido efecto en ella, dejándola a merced de Karg, cosa por la que empezó a llorar por la desesperación. Y aún más cuando los huevos eclocionaron y las crías de la araña estaban a punto de empezar a devorar a sus compañeros.

— Deja de llorar, te juro que disfrutarás esto —Cualquiera con más de dos neuronas no peleadas entre si sabía que eso era falso.

Pero la Diosa parecía haber protegido a Andra y a los Guardias Reales, pues en cuestión de segundos una lanza de justas había atravesado a Karg en la espalda, luego su atacante lo levanto en el aire y lo estampó contra una pared. Era Doodon, quien para sorpresa de incluso el se había armado de valor al ver a Andra en peligro hasta el punto en que no solo atacó a Karg sin que lo viera, sino que también había matado a la Abominación y sus crías salvando en el proceso a los Guardias Reales.

— ¿Estás bien, Andra? —Pregunto Doodon.

— ¡¡¡¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!! —Exclamo de alegría Andra antes de ver el brazo izquierdo de Doodon—. ¡Doodon, tu brazo!

— ¡Irrelevante, ahora lo que importa es sacarlos de aquí! —Afirmo Doodon cortando las telarañas que tenían a todos atrapados y luego cargar a Andra al estilo nupcial.

Sin perder mas el tiempo todos se fueron de ahí. Aunque dos Guardias Reales decidieron llevarse al aún vivo Karg como prisionero al tiempo que uno de ellos rompía el control de Karg. Al hacerlo todas las Abominaciones dejaron de atacar a Air-Bag y los demás Guardias Reales y procedieron a intentar escapar, cosa que no ocurrió cuando Air-Bag y sus soldados les dieron caza a las Abominaciones hasta no dejar ningúna.

Con la misión cumplida todos los sobrevivientes salieron del lugar mientras volaban con dinamita lo que quedaba del castillo solo para asegurarse.

Mientras Doodon buscaba en dónde dejar a Andra para que la atendieran se topo con que el Guardia Real que había abandono sobrevivió, muy malherido, pero había sobrevivido. Pero a juzgar por la mirada que le dió era bastante seguro decir que le había ganado bastante desprecio a Doodon, cosa que entendió perfectamente, pues el sabía que la demostración de valor que tuvo no cambiaba lo que el era a sus ojos. Pero Andra, quien había quedado inconsciente por el veneno, era más importante en este momento, por lo que se fue a seguir buscando ayuda.

Una vez todos fueron atendidos se fueron del lugar sin que ninguno mirada hacia atrás.

Ya había pasado más de un año desde ese suceso, y entre las cosas que habían sucedido se encontraba que el Rey Adam en persona lo había nombrado oficialmente como un Amo del Universo, título que pesar de brindarle gran honor a él y su familia no se sentía merecedor del mismo. También Karg fue arrojado a una celda en la prisión especial debajo del Palacio Real para ser torturado por Dark-Shadow para sacarle la información de dónde está la verdadera base de Skele-Gar, cosa que ha sido infructuosa durante todo el año. Aunque los Amos esperan que con el nuevo prisionero recién capturado este día, Beast-Man, logren sacarle la información mucho más fácilmente

Mientras recorría los pasillos del Palacio Real para reunirse con Theydon con el Yelmo quitado, dejando ver su piel caucásica y su cabello rubio ondulado, se topo el joven Andras, hijo de Andra, quien se estaba acercando a el.

— ¿Es verdad lo que me acaba de decir mi madre, que la salvaste de ser violada por ese cerdo de Karg hace cosa de un año? —Pregunto Andras.

— Si, le clave mi lanza en su espalda y lo estampé contra una pared —Contesto Doodon.

— ¡Asombroso, no tienes ni idea de cuánto de la agradezco, eres todo un héroe! —Afirmo Andras antes de mirar su reloj por casualidad—. ¡Pero mira la hora, lo siento, me tengo que ir, tengo que ir a ayudar al Maestro Duncan reparar la nave de Rio Blast, nos vemos luego!

Doodon se sintió un poco bien de que el hijo de Andra lo mirará como un héroe, pero esa sensación se desvaneció cuando se topo con una Guardia Real que lo miraba con odio puro sin adulterar, Doodon no sabía la razón de ese odio, pero recordaba que la había visto junto a Kay-La y Syrenne bastante. La Guardia Real era Lyra, quien se acercó a Doodon y lo agarro de la armadura para acercarla a su rostro.

— ¡Da igual lo que haya dicho Andras, tu nunca serás un héroe, nunca olvidaré el como me abandonaste a mi suerte en esa misma misión, tú eres una basura, y siempre vas a ser una basura! —Afirmo Lyra.

Doodon no sabía de qué estaba hablando, el recordaba haber abandonado a un Guardia Real a su suerte, pero dicho guardia era un hombre. Fue entonces cuando conecto los puntos y se dió cuenta de que ese Guardia Real había transicionado y ahora era la mujer delante de él, en ese mismo instante trato de disculparse solo para ser golpeado en la cara.

— ¡No te atrevas a disculparte, yo nunca aceptaré ningúna disculpa que provenga de ti! —Exclamo Lyra—. ¡Mantente alejado de mi y mis amigas, así como del Príncipe Dare y sus amigos, o de lo contrario me haré un abrigo con tus intestinos!

Tras decir eso y escupirle en la cara a Doodon, se fue de ahí sin decir alguna palabra más, dejando a Doodon revolcándose figurativemente en su autodesprecio.

«Soy una completa basura», pensó Doodon tirado en el suelo y perdiendo la poca autoestima que le había dado Andras.