Está historia ocurre una semana antes del encuentro entre Adam y Dare, y se desarrolla en las Arenas del Tiempo, el más grande desierto en toda Eternia. Hace nada un depósito de tecnología de los Antiguos había sido descubierto, y como cabría esperarse, Andras fue incapaz de quedarse en el Palacio Real y fue directo al depósito solo, siendo capturado en el proceso por los Hombres Reptil. Para su suerte, su madre Andra se entero y partio en su rescate.
Le habia tomado todo el día, pero por fin había llegado al campamento de los Hombres Reptil durante la noche. Y aprovechando la oscuridad escaló hasta llegar al techo del campamento para tirarse encima de los dos guardias que custodiaban la entrada, matandolos a ambos y ocultando sus cuerpos para no llamar la atención, luego procedió a entrar, siempre asegurándose de que no la vieran.
Tras burlar a dos guardias que estaban patrullando, mató a otro que estaba quieto delante de un montón de cajas en dónde lo oculto, luego tomo el rifle de los Hombres Reptil del cadáver, famosos por su casi nulo ruido al disparar, y lo uso para eliminar un sentinela a lo lejos que la había visto antes de que pudiera hacer sonar la llamada, entonces ingreso aún más en el campamento.
En lo más profundo del mismo se hallaba el líder del grupo de Hombres Reptil, un tipo alto de piel verde, manos palmeadas, y una túnica azúl con capucha. A su lado se encontraba Andras encerrado en una celda de madera y con todos sus objetos confiscados para que no pudiera escapar.
— ¿Por qué tú gente sigue viniendo a nuestras tierras, tanto le cuesta a tu gobierno dejarnos en paz? —Pregunto el líder.
— ¡Yo solo vine para ver el depósito de tecnología Antigua, no quiero tener nada en contra de tu gente! —Afirmo Andras.
— ¿Me ves la cara de idiota para que me crea eso? —Pregunto indignado—. Ninguna palabra dicha por ustedes puede ser tomada por verdad, eso lo aprendió mi padre por las malas.
— ¿Tu padre? —Dijo Andras confundido.
— Mi padre es aquel quienes ustedes conocían como Lizard-Man, Amo del Universo que confio ciegamente en ustedes y fue recompensado al ser utilizado como carne de cañón contra las fuerzas de Skeletor —Revelo con amargura.
— Lo siento por tu perdida —Expreso Andras.
— Tus disculpas no me importan, lo único que me importa es darte de comer a un Centipede para librarme de ti —Expreso el líder.
— Eso no le gustaría a mi madre —Dijo Andras.
— ¿Y por qué debería importarme lo que piense tu madre? —Quiso saber.
— Porque es la Teniente Andra de los Amos del Universo —Revelo con una sonrisa pícara.
— ¡Oh, mierda! —Exclamo el líder ahora preocupado de que ella pueda estar aquí.
Y su preocupación era fundada, pues Andra acababa de matar a otro vigía en una atalaya cercana y ahora le estaba apuntando a la cabeza con el rifle que robó con anterioridad. Sin embargo se abstuvo de matarlo en el instante en que lo miro con más detenimiento gracias a la mira del rifle, ahí se dió cuenta de que había visto a este Hombre Reptil cuando era niño, era el hijo de Gayn, por respeto a su padre decidió no matarlo pero a cambio empezó a disparar cerca de el para alejarlo de la jaula en la que estaba su hijo.
Una vez estuvo lo suficientemente lejos ella sacó una pistola de gancho, la apunto a la jaula para disparar el susodicho gancho y que se enroscada en las barras, luego ató el otro extremo a la atalaya en la que estaba y con el rifle se colgó del cable para bajar como con una tirolesa. Una vez en el suelo le apunto y disparo a la cerradura de la jaula con un rayo congelante que tenía en un brazalete en su brazo derecho, para luego hacer lo mismo con un rayo de fuego con el otro brazo para debilitar la integridad estructural de la cerradura y así volarla con un disparo del rifle láser y poder liberar a su hijo.
— ¡Mamá, que bueno que viniste! —Exclamo Andras dispuesto a abrazar a su madre antes de que está lo detuviera.
— Tu y yo vamos a tener una seria conversación después de esto —Dijo calmada pero furiosa haciendo que su hijo viera en cuántos problemas se había metido.
Pero antes de que pasara otra cosa casi fueron atacados por el hijo de Gayn, pero el se detuvo en el instante en que Andra le puso los ojos encima.
— ¿Que pensaría tu padre al ver en lo que te has convertido, Lizzie? —Pregunto Andra.
— ¡No hables de mi padre, por su culpa el está muerto, lo mandaron a morir contra las fuerzas de Skeletor! —Le recordaba Lizzie.
— Tu padre fue quien se ofreció para esa misión suicida, el Rey Randor trato de convencerlo de que recapacitará, más no lo logro, no mandamos a tu padre a morir, el mismo tomo la decisión sabiendo el peligro —Revelo Andra.
— ¿Y quieres que me crea esa mierda? —Pregunto Lizzie.
— Me importa un carajo lo que creas, tan solo vine por mi hijo, y si te atreves a intentar detenerme de llevármelo conmigo, juro por la Diosa que quemaré este sitio hasta las cenizas con los que aún no he matado dentro para que se cocinen, incluyendote a ti, me da igual que seas el hijo de un amigo, si te interpones en la liberación de mi hijo sufrirás una muerte horrorosa —La forma en que dijo esto sin levantar la voz y sin mostrar emoción alguna hizo temblar de miedo a Lizzie—. ¿Entonces que, nos dejaras ir?
Lizzie dudo durante unos segundos antes de tomar una decisión, luego la atacó. Media hora después el campamento estaba en llamas, con la mayoría de los Hombres Reptil quemándose vivos en su interior y con Lizzie apenas y logrando salir de los escombros con vida arrastrándose como un gusano y dejando un rastro de su verde sangre mientras buscaba ayuda. Andra y Andras por otro lado ya estaban cerca del Wind Raider de la primera, y justo en ese momento Andra abofeteo molesta la cara de su hijo.
— ¡Maldito idiota!, ¿Cómo te atreves a hacer algo tan estúpido e imprudente, acaso quieres hacerme sufrir, acaso quieres que ya no tenga una razón para seguir despertándome cada mañana? —Le pregunto ella antes de abrazarlo con fuerza—. No vuelvas a hacer algo así, mi corazón no soportaría perderte, eres el último recuerdo de tu padre y mi razón para seguir viviendo, no te me mueras tan joven.
Andras no sabía cómo responder, no había sido su intención preocupar a su madre, pero cuando se trataba de la tecnología de los Antiguos el simplemente perdía el control de si y se movia casi por instinto, en ese trance nunca se pone a pensar en el peligro, al final lo único que pudo hacer fue devolverle el abrazo a su madre y tratar de consolarla.
— A la próxima espera a que Man-At-Arms y un grupo de Guardias Reales te acompañen, de acuerdo, tampoco quiero que dejes de hacer lo que amas, solo ten más cuidado —Dijo Andra secándose las lágrimas—. ¿Puedes hacer eso?
— Si mamá, prometo que esperaré hasta tener compañía —Juro Andras.
— Muy bien, ya va siendo hora de volver a casa, si paso un segundo más en este desierto me volveré loca —Dijo Andra—, ¿Me ayudas a preparar la cena?
— ¡Por supuesto, el Maestro Duncan y la Reina Madre Marlena me enseñaron algo llamado la "Cocina Molecular" y quiero indagar en sus secretos! —Exclamo Andras.
— No tengo ni idea de qué estás hablando, pero te vez ansioso por probarlo, por lo que mejor nos damos prisa para empezar cuánto antes —Y tras decir eso se subieron al Wind Raider y se fueron de ahí.
Andras aún se metería en problemas por su trance en el futuro, pero al menos cumpliría su promesa e iría acompañado de su Maestro, los Guardias Reales y un amigo que está a poco de conocer y cambiar su vida.
