Está historia se desarrolla varías décadas antes del nacimiento del Príncipe Adam, y tiene lugar en la extraña dimensión de Trolla, hogar de la raza del mismo nombre, la raza de Orko, la cual había tenido una de sus villas arrasada por las tropas de Hombres Serpiente lideradas por Lady Slither.
De este ataque solo sobrevivieron dos jóvenes Trollans, un chico junto a su hermano menor, quienes se refugiaron en una casa destrozada para huir de los Hombres Serpiente. Ambos portaban la típica tunica y sombrero rojos y su bufanda haciendo que no se pudieran ver sus rostros, lo unico que los diferenciaba era que el mayor tenía una "G" negra en el pecho y el menor una "O".
Ahí en medio de las ruinas el mayor trataba de evitar que a su hermano menor le diera un ataque de pánico y delatará su posición a los Hombres Serpiente. Así estuvieron durante horas hasta que oyeron un gran estruendo y de repente vieron a los Hombres Serpiente huir despavoridos mientras varios eran asesinados por distintos hechizos. Ambos hermanos sabían que significaba esto, los Grandes Magos habían venido en persona. Y justo en ese momento los vieron pasar encima de ellos.
Los Grandes Magos de Trolla, la creme de la creme de toda la dimensión, grandes maestros de las artes místicas y portadores de inmensos poderes. Cada uno vestía de forma distintiva para diferenciarse de los demas Trollans, uno vestía de azúl, otro de verde, otro de un rojo más oscuro e intenso que el resto de Trollans, otro amarillo y el ultimo y más poderoso de morado.
Tanto el mayor como el menor quedaron maravillados al ver como los Grandes Magos eliminaban con pasmosa facilidad a los Hombres Serpiente.
Fue solo cuestión de minutos para que la zona estuviera libre de Hombres Serpiente, entonces aparecieron los equipos de rescate y ayuda para atender a los sobrevivientes que aún estaban por la zona, incluidos los hermanos, quienes por suerte lograron encontrarse con su tío, un Trollan anciano con lentes cuadrados y larga barba gris con una "M" en la túnica.
— ¡Gorpo, Orko, me alegro de que estén bien! —Exclamaba su tío—. ¿En dónde están sus padres, por qué no están con ustedes?
— Hicieron de carnada para que pudiéramos huir —Dijo llorando Orko.
— Ahora mismo han de estar en el estómago de un Hombre Serpiente siendo digeridos, Tío Montork —Dijo entre lágrimas Gorpo.
Montork los abrazo aún más fuerte para tratar de consolarlos, aún cuando sabía que eso no sería suficiente. Sin embargo, ambos hermanos, si bien dolidos por la muerte de sus padres, también estaban llenos de convicción para salir adelante, sobretodo tras ver a los Grandes Magos en acción, razón por la que decidieron volverse ellos mismos en los siguientes Grandes Magos, sueño que perseguirían hasta lograrlo.
30 años después.
Finalmente había llegado el día en que todos los años de esfuerzo de los dos hermanos al fin darían frutos, pues estaban frente a la puerta del salon de los Grandes Magos esperando a ser llamados. Gorpo estaba calmado y confiado, mientras que Orko no podía ocultar su ansiedad.
— Cálmate hermano, se que lo hemos conseguido, de lo contrario no nos habrían llamado —Afirmo Gorpo.
— Si, tienes razón, Gorpo, no puedo mostrarme nervioso —Dijo Orko tratando de calmarse.
Aunque la verdad es que Orko no creía que fuera a ser elegido, al fin y al cabo solo hay un puesto vacante.
Finalmente la puerta se abrió y los dos hermanos entraron al salón. Ahí vieron a los Grandes Magos, o al menos a cuatro de ellos, pues uno habían perdido trágicamente su vida luchando contra los Hombres Serpiente y otro estaba envenenado y con los días contados. Los cuatro sobrevivientes eran Uvo, El Gran Mago Verde y Señor de la Naturaleza, la Flora y la Fauna. Awkti, El Gran Mago Azúl y Señor del Espacio Exterior, el Océano Profundo y las Montañas. Aoshi, El Gran Mago Dorado y Señor de la Luz, el Aire, la Curación, la Meditación y la Trascendencia. Y Loron, El Gran Mago Morado y Hechicero Supremo y Señor de Todo, quien además era el envenenado.
— Bienvenidos jóvenes Trollans, es un enorme placer verlos cara a cara al fin —Dijo Loron.
— El placer es nuestro, Gran Loron —Dijo Gorpo haciendo una reverencia junto a Orko.
— Gorpo y Orko, los mejores magos salidos de la Academia Mágica, me alegra informarles que Orko a partir de ahora será el Gran Mago Rojo y Señor de las Sombras, el Fuego, la Necromancia y la Magia que los simples mortales llaman Negra en sustitución de Pyris, que en paz descanse —Revelo Loron.
Orko no cabía en si por la noticia, realmente no esperaba ser elegido, el solo creía que estaba aquí para presenciar el ascenso de su hermano.
— ¿Les parece bien que yo reemplace a su amigo muerto? —Pregunto Orko.
— Es cierto que la muerte de Pyris fue un duro golpe para nosotros, pero no podemos dejar que su muerte nos debilite —Contesto Awkti.
— Además a Pyris no le gustaría que nos la pasáramos llorando y dejáramos su puesto vacío, muy probablemente se levantaría de los muertos tan solo para golpearnos con su guitarra y luego volver a la tumba —Expreso Uvo.
— Si, sin dura sería capaz de eso —Dijo Aoshi.
Oír esto tranquilizó un poco a Orko. Pero entonces le vino a la mente un pensamiento.
— Pero si yo seré el Gran Mago Rojo, ¿Entonces que pasará con Gorpo? —Quiso saber Orko.
Incluso Gorpo pensaba lo mismo en este momento, aunque no tanto en el sentido de estar asustado o angustiado, sino más bien curioso.
— A tu hermano le aguarda un honor más grande —Revelaba Loron—. Gorpo, hijo de Sathak y Melina, tú serás el próximo Gran Mago Morado, mi sucesor.
20 años después.
Loron ya había muerto hace mucho producto del veneno, y ahora Gorpo era el Hechicero Supremo y líder de los Grandes Magos. Y como lider no tardó en llevar un enfoque más ofensivo contra los Hombres Serpiente, por lo que en vez de limitarse a defender a los Trollans, ahora atacaban las tierras controladas por el Clan de la Víbora, el gobierno de los Hombres Serpiente con gran éxito, sembrando el terror en los corazones de tal reptilianos seres.
— ¡Sientan la furia de Orko el Grande! —Grito a viva voz Orko quemando todo a su paso.
Mientras los Hombres Serpiente huían de las fuertes llamas, fueron atacados por Uvo con enormes plantas devora hombres y por Awkti, quien abrió un pequeño agujero en la ionósfera sobre una parte de la fortaleza, provocando que la radiación ultravioleta entrará al área y todo líquido se evaporará, incluso el agua en la sangre de los Hombres Serpiente, noqueandolos en el acto, los únicos que se salvaron fueron los Grandes Magos, quienes fueron protegidos por Gorpo.
Luego y para rematar, Aoshi les arrebato el aire de sus pulmones para matarlos más rápidamente.
En cosa de nada la fortaleza ahora era una enorme tumba. Cosa que Orko aprovecho para reanimar a los Hombres Serpiente en un ejército de No-Muertos que planeaban enviar a más fortalezas de los suyos.
— Bien hecho, con esta ya van cinco fortalezas que destruimos en una semana, a este paso el Clan de la Víbora perderá cada vez más territorio hasta abandonar Trolla —Decía Gorpo.
— Ah, hermano, tengo mis dudas, ¿En serio es necesario convertir a los Hombres Serpiente muertos en zombies? —Preguntaba Orko—, mira que no me gusta usar la Necromancia de esta forma.
— Orko, tan solo recuerda el como se comen vivos a nuestra gente, el como se comieron a nuestros padres, no hay que tener compasión de ellos, se merecen todo lo que les hagamos —Dijo Gorpo.
— Bastante extremista —Expreso Aoshi.
— Aunque no sin razón —Afirmo Awkti.
— Mejor volvamos a casa, que ha sido un día largo —Pedía Uvo.
20 años después.
Lo que alguna vez fue un poderoso imperio de los Hombres Serpiente, ahora era casi puramente testimonial, pues de la gran porción de tierra que habían conquistado, ahora tan solo les quedaba su palacio, el cual estaba siendo atacado por los Grandes Magos.
— ¡Mierda, mierda, mierda, mierda! —Exclamaba un Hombre Serpiente de piel tan negra como el alquitrán con los labios amarillos y una pinza de cangrejo por la mano derecha que vestía únicamente un taparrabos peludo y una capa verde—. ¿¡Por qué Lady Sssslither me dejó aquí ssssolo!?
— ¡Lord Gr'Asssp, lossss Trollanssss han desssstruido la zona norte del palacio! —Aviso un Hombre Serpiente.
— ¡Essssa maldita, me dejó aquí para morir! —Exclamo Lord Gr'Asp—. Bueno, en esssse casssso al menossss caeremossss luchando, ¡Con honor hassssta el final, alissssten a lassss tropassss que quedan, hoy essss nuesssstra ressssisssstencia final!
— ¡Ssssi, Lord Gr'Assssp! —Acato la orden.
— ¡Hoy sssserá conocido como la Ressssisssstencia final de lossss Hombressss Sssserpientessss!
Y de pronto un portal se abre atrás suyo y de el sale una Naga, una mujer verde con una cola de serpiente por piernas que curiosamente parecía ser bastante Humana en apariencia de la cintura para arriba a pesar de la piel escamosa verde.
— ¿Lady Sssslither? —Dijo extrañado Lord Gr'Asp—, ¿Para que has vuelto?
— Ssssolo vengo a decirte que el Ssssin-Nombre sssse ha apiadado de ti y me ha mandado a ssssacarte de aquí, al menossss claro que prefierassss quedarte a morir con tussss hombressss —Le reveló Lady Slither.
— ¡Que sssse jodan missss hombressss, lo importante essss ssssalir de aquí cuánto antessss! —Exclamo Lord Gr'Asp entrando por el portal.
— Basssstante predecible, Gr'Assssp, como ssssiempre —Expreso Lady Slither antes de cerrar el portal.
Luego de eso a los Grandes Magos tan solo les tomo un minuto reducir el palacio a cenizas.
Cinco años después.
Con la destrucción del palacio de Lady Slither cinco años atrás se había vuelto tradición en Trolla festejar ese día como el Día de la Expulsión, en dónde todo el mundo celebraba hasta más no poder con sus seres queridos.
Y en caso de Orko, este ultimo estaba celebrando con su novia Dre-Elle y su tío Montork en la plaza central de la ciudad, en cambio Gorpo estaba metido en la Gran Biblioteca con la cabeza metida en varios libros de magia avanzada.
— ¿Gorpo no va a venir? —Pregunto Dre-Elle.
— Ya sabes cómo es el, cariño, encuentra más diversión con un libro que con una fiesta —Respondía Orko.
— ¡No pensemos en el aburrido de tu hermano, hoy es día de festejar su triunfo! —Exclamo Montork.
— Tienes razón, tío, es hora de celebrar como se debe —Dijo Orko materializando gran cantidad de juegos para fiesta acompañados de buena comida y las bebidas alcohólicas más fuertes de Trolla.
— ¿Al menos lo verías en la mañana? —Pedía Dre-Elle.
— Por supuesto, amor, es prácticamente mi trabajo sacarlo de la Gran Biblioteca cada mañana —Afirmaba Orko.
— Muy bien, en ese caso disfrutemos de esta noche juntos —Dijo Dre-Elle poniéndose a bailar junto a Orko.
En cambio en la Gran Biblioteca, Gorpo estaba buscando desde hace horas alguna información valiosa sobre el Inter-Reino.
— Vamos, debe de haber algo aquí, no puede no haber nada sobre el Inter-Reino, debo saber en dónde están Lady Slither y Lord Gr'Asp —Se decía a si mismo—. A este paso nunca sabré a dónde se fueron.
En eso oyó un extraño ruido viniendo de afuera de la Gran Biblioteca, cosa que le pareció extraña, pues todos estaban en la ciudad. Siendo conciente de que podría ser algo malo se preparó con su varita en mano mientras salía a ver qué había producido ese sonido, solo para no ver ni oír nada una vez afuera.
— Tal vez fue fruto de mi imaginación —Se dijo Gorpo—. Será mejor que vuelva a… ¿Y este libro?
La Mañana Siguiente.
— Hey, Gorpo, el sol ya salió, es hora de que salgas de tu madriguera —Le decía Orko afuera de la Gran Biblioteca—. Gorpo, abre, no me obligues a cantar para despertarte.
Las puertas se abrieron en ese mismo instante y Orko pudo entrar, al hacerlo vio a su hermano de espaldas frente a un libro de tapa verde. Todo parecía normal y Orko no vio gran cosa, pues está imagen era común en sus mañanas. Sin embargo pronto sintió algo muy desagradable en el ambiente.
— Gorpo, ¿Estás bien? —Pregunto Orko al ver cómo la túnica de Gorpo estaba sucia y desecha por algún motivo—. ¿Gorpo?
Gorpo se volteo, cosa que hizo que Orko se estremeciera por instinto al ver a sus ojos, esos ojos lo perseguirían hasta en sus pesadillas más vividas, asimismo el resto de el transmitía una sensación horrible al estar cerca suyo.
— Gorpo, ¿Que paso? —Quería saber Orko.
— Oh hermano, no es nada, tan solo encontré la información que estaba buscando, ven, mira —Dijo Gorpo con la voz más suave y ronca que nunca había tenido mientras habría el libro—, esto te va a encantar.
Orko lo dudó en el acto y empezó a retroceder de espaldas mientras trataba de levantar sospechas.
— Descuida hermano, estoy perfectamente bien sin verlo, ese tipo de temas siempre han sido más pasión tuya, creo que mejor voy a ver a Dre-Elle —Dijo Orko.
— Insisto, velo, es algo maravilloso que no te puedes perder —Decía Gorpo bloqueandole el paso a Orko.
— ¡No, descuida, estoy bien, de veras no necesito verlo ahora mismo! —Exclamaba Orko—. Sabes, creo que es buena idea que llame a Uvo, Awkti y Aoshi, a así al menos te traen nueva ropa.
Pero justo cuando trato de salir se dió de bruces contra una barrera mágica que bloqueaba la salida de la Gran Biblioteca.
— ¡Gorpo, ¿Que haces?! —Preguntaba ya aterrado.
— Solo quiero que lo mires —Y puso el libro abierto justo en la cara de Orko.
Tras eso todo quedó nublado y oscuro al tiempo que oía algo parecido a fuertes vientos y el cantar de pájaros que nunca había oído antes. Cuando por fin recobro la conciencia y se levantó se dió cuenta de que estaba en un lugar extraño, parecía una jungla, pero los árboles estaban al revés, pues sus hojas apuntaban al cielo y sus raíces estaban bajo tierra, cosa que le hizo preguntarse en dónde estaba.
Asustado trato de sacar su varita y prepararse para cualquier tipo de ataque que pudiera aparecer, solo para darse cuenta de que ya no tenía su varita, pues la misma se había caído y no se veía por ningún lado.
Orko pensó que sería un problema menor, a fin de cuentas es un Gran Mago, por lo que no tener varita no sería ninguna limitación para el. O eso pensó, pues cuando trato de lanzar un hechizo este se descontroló y no hizo lo que quería, y lo mismo con un segundo hechizo, y con el tercero, y con el cuarto, y con el quinto.
— ¡Gorpo, esto no es gracioso! —Exclamo Orko tan solo para no recibir respuesta—. ¿Gorpo? ¿Hermano?
En eso oyó a alguien gritar de miedo y su instinto lo hizo ir hasta el origen del grito para salvar a quien estuviera gritando, pues a pesar de que su magia no estaba funcionando, Orko reconocía el llanto de un niño asustado y no podía dejarlo solo.
Al llegar a donde se originó el grito se topo con que una enorme Abominación que parecía el cruce entre un calamar y un escarabajo con la cara deformada de un Humano tenía a un niño Humano rubio entre sus tentáculos mientras varios otros Humanos armados estaban tratando de acabar con la cosa esa.
— ¡Ayuda! —Pedía el chico de apenas siete años.
— ¡Ya vamos, Príncipe Adam! —Exclamaba Man-At-Arms.
— ¡Regresame a mi hijo! —Gritaba llena de furia la Reina Marlena disparando desde un Attack-Trak.
— ¡Clamp-Champ, por favor salvar a Adam! —Ordeno el Rey Randor quien peleaba con la Espada de Gaz cortando tanto tentáculo pudiera.
— ¡A la orden señor! —Acato Clamp-Champ yendo por el príncipe.
Pero los tentáculos de la criatura no le dejaban a ese hombre acercarse al muchacho en cuestión. Cosa que solo empeoraba al ver que la Abominación estaba acercando a Adam a sus fauces para comerlo.
Al ver esto Orko no pudo evitar ayudar. Si bien al lanzar el hechizo trataba de quemar a la Abominación lo único que consiguió fue que algo enorme parecido a un yunque cayera sobre esa cosa. Por lo menos eso sirvió, pues la Abominación soltó a Adam del dolor y este pudo ser agarrado por Clamp-Champ en pleno vuelo.
Con Adam fuera de peligro Marlena no tuvo más obstáculos para disparar un misil de plasma a esa Abominación para reducirla a cenizas en cuestión de segundos.
Tras todo eso Adam fue asustado a abrazar a sus padres, quienes lo rodearon en sus brazos mientras lloraban de angustia y felicidad.
— ¡Gracias, Clamp-Champ! —Le agradecía Marlena.
— No hay de que, su majestad, tan solo hacia mi trabajo —Expreso Clamp-Champ.
— ¿Pero de dónde apareció ese yunque? —Quiso saber Randor.
— Fui yo, señor —Respondió Orko.
Al instante todos posaron sus ojos sobre el.
— Un Trollan —Dijo Randor al verlo—. ¿Que hace un Trollan en la Jungla de Vid?
— Yo podría hacer la misma pregunta, ¿Quien trae a un niño a un lugar tan peligroso? —Demando saber Orko.
— No lo hicimos, la Abominación lo secuestro de nuestro picnic familiar y de lo llevo aquí para tratar de comérselo —Contesto Randor.
— ¡Mi bebé, gracias a Dios que estás bien! —Dijo Marlena llorando y abrazando a su hijo quién igualmente lloraba—. Y gracias a ti por ayudar a su rescate.
— ¿Como te llamas? para así recompensarte como se debe —Quería saber Randor.
— Oh, uh, Orko, señor —Contesto Orko.
— ¿Y que hace aquí un Trollan? —Pregunto Clamp-Champ.
— Si, este sitio no es precisamente el lugar que una esperaría encontrar a un Trollan —Expresaba Man-At-Arms.
— Yo, ni siquiera yo sé que hago aquí. Hace unos instantes estaba con mi hermano quién se comportaba raro en la Gran Biblioteca y al siguiente que él me pone la página de un libro en mi cara me encuentro aquí, solo, sin mi varita, con mi magia impredecible, y sin saber volver a Trolla —Explico Orko.
— Parece serio —Dijo Randor antes de mirarse con Marlena y llegar ambos a la misma idea—. Oye, Orko, seremos sinceros, no tenemos idea de cómo regresarte a Trolla, pero al menos podemos ofrecerte vivir en el Palacio Real de Eternos en lo que buscamos una forma de regresarte a tu hogar, ¿Que te parece?
— Gracias, ¿Uhh? —Orko se dio cuenta de que no sabía el nombre de Randor.
— Soy el Rey Randor de Eternia —Le informo Randor.
— Muy bien. Gracias, Rey Randor, sería un placer tener un lugar donde quedarme —Contesto Orko—, tan solo espero descubrir cómo regresar pronto, mi hermano no estaba actuando con normalidad y tengo miedo de lo que le pueda pasar a mi familia y amigos.
— En tal caso, salgamos de aquí antes de que la Tribu de la Jungla se entere de que estamos en su territorio —Dijo Randor cargando a su hijo en sus brazos.
Todos estuvieron de acuerdo y se fueron de ahí tan rápido como pudieron en el Attack-Trak.
Ese día Orko empezó a vivir en el Palacio Real, pero al no controlar su magia no era muy útil más allá de hacer algo gracioso con ella, que generalmente terminaba humillando a Man-At-Arms, siendo esa la razón por la que terminó como el bufón de la corte, cosa que no le molestaba, pues hacer reír a la gente era algo que le encantaba, pero aún así no podía quitarse esa espina en el pie acerca de lo que estuviera pasando en Trolla. Pero con los años pasando sin llegar a ningún avance en el viaje interdimensional, Orko cada día se daba más por vencido.
Si bien nunca se rindió del todo, con el paso del tiempo se empezó a hacer a la idea de que Eternia sería su hogar ahora, y sin su varita para estabilizar su magia tan sólo sería el bufón, por lo que empezó a aceptar su nueva vida. Al menos hasta que llegue un chico varios años más tarde y abra la puerta de las oportunidades nuevamente.
