Un mes después de lo de Grizzlor, Theydon y Doodon acompañados de un grupo de Guardias Reales Vaderianos estaban investigando la ciudad capital de Vaderia con la misión de investigar el área, pues se había recibido noticias de que algo extraño estaba merodeando por las alcantarillas y Dakon pidió ayuda a Ciudad Grayskull, pues no iba a permitir que una potencial amenaza rondará por su ciudad sin tomar cartas en el asunto.

— ¡Por la Diosa! ¿Que nadie revisa este lugar? —Pregunto Theydon al ver lo desastrosa y en mal estado en la que se encontraban las alcantarillas de Vaderia—. Con razón el agua sucia tiende a emerger de las entradas a este sitio. Que alguien recuérdeme nada más salir decirle al Rey Dakon que despida a los encargados de mantener este sitio y contratar gente que si trabaje.

— Entendido —Dijo uno de los Guardias Reales.

— Bien, ahora, Sylvanas ¿Verdad?, ven aquí —Pidío Theydon.

Sylvanas le hizo caso y se acercó sacando un proyector holográfico que mostraba el mapa de las alcantarillas.

— Por aquí —Señalo Theydon la zona sudoeste—, aquí vieron por última ves a esa cosa.

— Esa zona queda a cinco minutos de aquí —Dijo un Guardia Real.

— Perfecto, así no tendremos que soportar pasar mucho tiempo aquí —Expreso Theydon tapándose la nariz por el insoportable olor de las alcantarillas.

Cinco minutos después llegaron al área, y efectivamente ahí vieron la silueta de la criatura en cuestión que andaban buscando. Rápidamente se ocultaron detrás de la pared en las esquinas de la entrada a ese canal.

— ¿Que demonios es esa cosa? —Preguntaba un Guardia Real.

— Parece un engendro de Despondos —Dijo Theydon al ver la silueta.

La silueta mostraba a un ser flacucho y larguirucho con una enorme cabeza alargada horizontalmente y que poseía cuatro piernas.

— ¿Y ahora que hacemos? —Pregunto un Guardia Real.

— Nos aseguramos de bloquear todos los caminos para cortar cualquier ruta de huida —Explico Theydon—. Ahora mismo, Doodon y los suyos ya deben de estar bloqueando los caminos de norte a sudeste, nosotros debemos hacerlo con los caminos de sur a noroeste.

— Entendido —Dijo el Guardia Real.

Así todos se movieron a sus respectivas posiciones, tan solo empezaron a esperar la señal de Theydon para actuar en contra de esa cosa.

Theydon se quedó mirando a ese ser durante un buen rato esperando el momento idóneo para atacar, pues le habían llegado informes de una extraña habilidad con los ojos de esa criatura y no quería correr riesgos innecesarios, por eso no se movió hasta que vio como algo llamaba la atención de esa cosa y se empezaba a mover.

— ¡Ahora! —Dio la orden para comenzar.

Y entonces todos los Guardias Reales empezaron a colocar generadores de campo de fuerza para cerrar todas las rutas de escape mientras que Theydon y Doodon avanzaban hacía la criatura con escudos y lanzas en mano acompañados por varios Guaridas Reales. Y tal pareciera que la criatura los oyó, pues se empezó a alejar de ellos.

— ¡No tienes salida, sabandija! —Afirmo Theydon.

Por más que busco un salida, todas y cada una de ellas estaban bloqueadas por los campos de fuerza. Y así fue como la obligaron a ir por los caminos que deliberadamente dejaron libres para llevarla a una trampa. Al final llegó a un sitio sin salida, una zona de las alcantarillas que se derrumbó durante el ataque de las Tropas de Skele-Gar y que aún no había sido arreglada, aunque mejor para ellos, pues la aprovecharon para encerrar a la criatura, la cual se veía rodeada por Theydon y Doodon junto a los Guardias Reales.

— Podemos hacer esto de la manera fácil o de la difícil, tu eliges —Le decía Theydon.

— Mejor no nos confiemos, Theydon —Advertía un tembloroso Doodon.

— Tranquilizate, amigo, esto lo tenemos bajo control —Aseguraba Theydon.

— ¿Entonces por qué se está riendo? —Quiso saber un preocupado Doodon.

— Bastante fácil, yo no caí en su trampa, ustedes cayeron en la mía —Afirmo la criatura mientras sus ojos salían de sus cuencas y empezaban a brillar.

Todos alzaron sus escudos para protegerse, más fue en vano, pues los rayos que salieron de sus ojos traspasaron los escudos y les dio directamente paralizandolos.

— ¡¿Pero que?! —Exclamo Theydon.

— ¡No puedo ni mover los ojos! —Exclamo Doodon.

— ¿No es fantástico el don con el que yo, Glieeb-Tolio Jak-Us, nací, ? —Preguntaba Glieeb-Tolio Jak-Us mientras se les acercaba con un cuchillo en mano—, a decir verdad me ha sido bastante útil durante toda mi vida, no habría durado mucho sin el.

— ¿Glieeb-Tolio Jak-Us? —Decí confundido Theydon.

— Si te cuesta recordar mi nombre siempre puedes decirme Mantenna, aunque tampoco es que vayas a seguir viviendo el tiempo suficiente como recordarlo —Dijo Mantenna mientras cortaba los cuellos de los Guardias Reales sin que Theydon y Doodon pudieran mover un solo músculo para salvarlos.

— Ahora tocan ustedes —Dijo Mantenna con una sonrisa sádica tras matar a todos los Guardias Reales solo para ser interrumpido por una llamada—. Mantenna al habla, sí, ya coloqué las cargas, sí, también me deshice de los que intentaron atraparme, de hecho justo ahora iba a matar a los líderes del grupo. ¿Que? ¿Que quiere que? ya veo, muy bien, se los entregaré en persona. Parece que su destino será otro al parecer.

— ¿¡Que planean hacernos!? —Pregunto Doodon.

— Bienvenidos a la Horda del Mal —Expreso Mantenna volviendo a dispararles con sus rayos oculares noqueandolos—. Es la hora del show.

Y tras decir eso presionó un detonador que activo las cargas explosivas debajo de Vaderia, haciendo que grandes franjas de la ciudad se hundieran y colapsaran ante los ojos horrorizados de la Familia Real Vaderiana que veía desde el palacio como buena parte de la ciudad volvía a ser destruida.

— ¡Avisen al Concilio Eterniano, ahora! —Ordeno Dakon.

— ¡Si, su Majestad! —Acato la orden un Guardia Real.

— ¡Por la Diosa! ¿Que acaba de ocurrir? —Quería saber Maran.

— ¡Esa pobre gente! —Exclamo Valen.

— ¡Quien haya hecho esto lo pagará! —Juro Dakon poseído por la furia.

— Ahhh, adoro un trabajo bien hecho —Dijo Mantenna saliendo de las alcantarillas arrastrando a Theydon y Doodon sin que nadie lo viera—. Siguiente parada, la Zona del Terror.