Esta historia se situa una semana después de la perdida de la Princesa Adana y la transformación de Keldor a Skeletor, y sigue a un jóven Man-At-Arms, el cual había recibido informes de que algo nuevo estaba ocurriendo en el Point Dread y fue a revisar de que se trataba.

Al llegar procuro aterrizar lejos el Wind Raider para no llamar la atención de quien sea que estuviera ahí y decidió seguir el resto del camino a pie hasta que llegó a la base del Point Dread y miro a través de unos binoculares como alguien estaba en la cima conjurando alguna especie de hechizo desconocido para el. Rápidamente se puso en marcha y empezó a subir con cuidado de no haber el más mínimo ruido que delatara su presencia a quien estuviera en la cima.

«¿Que estará pasando allá arriba?», se preguntaba Man-At-Arms al ver los destellos de energía mágica.

De pronto oyó a alguien acercarse y se ocultó tras una gran roca, fue entonces que se dio cuenta de que se trataban de Tropas de Keldor.

— ¿Por que seguimos siguiendo sus órdenes ahora que se ha convertido en esa, esa cosa? —Quería saber uno de ellos.

— Por favor, guarda silencio, hace cosa de nada vaporizó a alguien por cuestionar su plan, mejor quédate callado y así sobrevivimos —Explico el otro.

— Pero es que su plan es enfermizo, ¿Quién clona a una mujer y hace que dicho clon sea su esposa? —Quería saber.

— Tampoco me gusta la idea, pero no arriesgare mi vida criticandolo, no ahora que se ha convertido en ese monstruo —Dijo el otro.

«¿Clon, esposa, monstruo, de que están hablando?», pensaba Man-At-Arms mientras esperaba a que esos dos se largarán.

Una vez eso ocurrió siguió su camino hacía la cima hasta llegar al cañón creado por Evil-Lyn que evitó que Randor pudiera llegar a sus hijos aquel fatídico, y justo ahí vio al otro lado a una figura encapuchada realizando aquel hechizo de clonación mencionado por aquellos soldados. Aunque estaba cubierto por una gran capa, era obvio para Man-At-Arms de que se trataba de Keldor, cosa que le sorprendía, pues no esperaba que siguiera con vida después de lo que le pasó, sin mencionar el hecho de que no tenía claro por qué estaba haciendo algo tan repulsivo como crear al clon de una mujer para ser su esposa si el ya tenía dos mujeres.

«¿Que te está pasando, Keldor?», se preguntaba.

Entonces Keldor se dió la vuelta y Man-At-Arms rápidamente se ocultó tras la roca para no ser visto, por lo que para seguir viendo mando una pequeña cámara voladora para ver desde arriba que estaba ocurriendo ahí. Lo que vio lo asqueo en demasía e hizo que un sudor frío recorriera su espalda al ver a Keldor, pues su rostro ya no existía, ahora era puro cráneo, el cual estaba unido a un cuello con la tráquea abierta, además todo su cuerpo parecía el de un cadáver con partes en dónde incluso se podían ver sus huesos, sus brazos y piernas tenían aletas como de tiburón a los costados y el parte trasera respectivamente, además sus pies tenían ahora solo tres dedos y tenían forma de pata de ave. Sea lo que sea que esa cosa le hizo a Keldor, había eliminado lo último de Humanidad que aún había en el.

«¿¡Que demonios te paso, Keldor!?, pensaba Man-At-Arms.

Lamentablemente su shock provocó que soltará un pequeño grito que alerto a Keldor de su presencia.

— ¡Te oooooíííííííí! —Exclamo con una voz de ultratumba mientras cargaba un ataque mágico.

Sabiendo que ya no tenía sentido seguir escondiéndose, decidió salir del otro lado de la roca mientras desplegaba su cañón de mano para darle a Keldor antes de que el lanzará su hechizo.

Keldor bloqueo con un campo de fuerza el disparo y lanzo su hechizo, el cual afortunadamente Man-At-Arms fue capaz de esquivar por muy poco. Tras esquivar el ataque activo su rayo de fuego y arrojó un chorro de napalm encendido hacia Keldor, el cual también se protegió, pero eso fue una distracción para los misiles que Man-At-Arms lanzo desde el compartimiento de su espalda.

— ¡Tonto, tonto, tonto! —Dijo Keldor con tono cantor esquivando los proyectiles.

— ¡No te apuntaba a tí! —Revelaba Man-At-Arms.

Entonces Keldor se dió la vuelta y vio como los misiles impactaban contra el altar y liberaban a quien estaba encerrada ahí dentro, la cual resultó ser la Hechicera en forma de Águila.

— ¡No, mi futura esposa! —Grito Keldor.

— ¿Que demonios te paso, Keldor por qué has caído tan bajo como para hacer esto? —Realmente quería saber.

— ¡Keldor está muerto, yo soy Skeletor! —Aclaro Skeletor preparándose para volver a atacar.

Sin embargo no pudo hacer tal cosa, pues la Hechicera se metió en su trastornada mente y evitó que lanzará cualquier hechizo, al costo de sufrir lo inimaginable al ver el estado de la mente de Skeletor y al monstruoso ser que se había alojado ahí dentro. Afortunadamente eso dio frutos, pues Man-At-Arms aprovecho para golpear a Skeletor con su masa y proceder a irse de ahí aprovechando que hizo que Skeletor cayera sobre el cañón que había hecho Evil-Lyn.

¡Duncan, espera un momento! —Pidío la Hechicera.

— ¿Que demonios? —Reacciono Man-At-Arms al oírla en su mente.

Se que es extraño para ti, pero tienes que escucharme, no puedes dejar a esa niña a su merced —Explicaba la Hechicera acercándose al altar para que Man-At-Arms viera lo que ahí había.

Al acercarse vio que ahí dentro había una bebé recién nacida de piel blanca y cabello rojo que tan solo estaba cubierta por una manta que Skeletor había puesto ahí de antemano.

— ¿Pero que? —Reacciono Man-At-Arms.

Interrumpiste su ritual de clonación, pero aún así fue capaz de hacer a la clon que deseaba, por favor, sacala de aquí y no permitas que ponga sus manos en ella —Se lo pedía la Hechicera.

— ¿Sabes, mujer pájaro? lo haré, no puedo dejar a una bebé inocente cerca de ese monstruo —Aceptaba Man-At-Arms tomando a la bebé entre sus brazos e iniciando la huida antes de que Skeletor se recuperará del golpe.

Man-At-Arms logro esquivar todos los disparos de las Tropas de Skeletor mientras bajaba el Point Dread, el cual ya estaba empezando a dar señales de que pronto iba a desaparecer nuevamente, y las Tropas de Skeletor también se dieron cuenta de eso cuando empezaron a ver como rocas al azar desaparecían, por eso dejaron de disparar a Man-At-Arms y en cambio también emprendieron la huida, con algunos que fueron por Skeletor para sacarlo de aquí antes de que fuera tarde.

Man-At-Arms logro llegar a su Wind Raider y salió volando de ahí lo más rápido que pudo mientras miraba como el Point Dread desaparecía una vez más en la nada misma. Tras volar durante cinco horas siguiendo a la Hechicera, llegó hasta el legendario Castillo Grayskull, cosa que Man-At-Arms nunca creyó que entraría en semejante lugar de leyendas. Una vez dentro vio como la Hechicera volvía a su forma Humana y noto lo hermosa que era.

— ¡No puedo creer que este en frente de la legendaria Hechicera del Castillo Grayskull! —Exclamo Man-At-Arms.

— La verdad, a mi también me sorprende que hayas sido tu quien me haya rescatado, no lo digo para mal, es solo que contacte a He-Man y aún no recibo noticias de el —Explico la Hechicera.

— ¿Y como terminaste atrapada por Skeletor? —Quiso saber Man-At-Arms.

— A veces, muchas veces de hecho, me gusta salir de este desolado lugar para viajar por Eternia y verla con mis propios ojos, incluso si debo estar transformada obligatoriamente en un Águila. Y fue en este último viaje que Skeletor me capturó y me encerró en el altar del Point Dread —Revelo la Hechicera—, y He-Man sigue sin aparecer.

— Lo bueno es que todo salió a pedir de boca al final, e incluso ganaste a alguien que te haga compañía en este sitio —Dijo Man-At-Arms viendo a la bebé.

— ¡Ni de chiste esta niña vivirá aquí conmigo, no puedo someterla a la tortura que significa vivir en este castillo apartada de todo, ella debe vivir una vida normal! cosa que yo ya no puedo —Exclamo la Hechicera.

— Yo, lo siento, ¿Toque una fibra sensible? —Pregunto Man-At-Arms.

— Si, mira, lo siento, no quería gritarte de esa forma, es solo que no quiero que ella tenga que sufrir viviendo aquí, ya de por sí la vida que le esperaba con Skeletor era atroz, y este lugar no es realmente mejor, por eso te pido, si no es mucho para ti, que cuides de ella como si fuera tu hija, y si no puedes entregala a alguien de confianza que sepas que la vaya a cuidar bien —Pidío la Hechicera acariciando la cara de quién para todo efecto práctico era su hija—. Ella debe tener una vida normal, tener amigos, una pareja que la ame y un final lejos de este lugar.

— Lo haré, la cuidare con mi vida —Acepto Man-At-Arms.

— ¿Estás seguro? —Quiso saber la Hechicera.

— Claro, cuidar a una hija no será mucho problema, y también está el hecho de que no conozco a nadie que pueda ser un buen padre, y los reyes no cuentan, desde la perdida de la Princesa Adana no han sido los mismos —Contesto Man-At-Arms apesadumbrado por Adana.

— Que así sea pues, a partir de ahora ella será tu hija, cuidala y has que se convierta en una gran mujer —Pedía la Hechicera.

— Así lo haré —Prometio Man-At-Arms—. Y antes de irme, ¿Crees que le podrías poner un nombre como símbolo de su relación?

— Ella es sangre de mi sangre, carne de mi carne, básicamente soy yo nuevamente como bebé, en tal caso su nombre debe ser como el mío. Así como yo soy Teela Na, Teela será su nombre —Y así nombró la Hechicera a su pequeña hija dándole el único abrazo que pudo darle en los años por venir—. No me cansaré de repetirlo, cuidala bien.

— Y yo no me cansaré de repetirlo, lo haré —Volvía a prometer Man-At-Arms saliendo del Castillo Grayskull—. ¿Nos volveremos a ver?

— Más pronto de lo que creés, pues cuando el Príncipe Adam cumpla los trece años lo traeras aquí a que cumpla con su destino, hasta entonces encárgate de encaminar por el bien al Príncipe de Eternia —Y con esa revelación cerró la puerta de mandíbulas.

Más horas más tarde Man-At-Arms por fin volvió a Eternos y entró en el Palacio Real, haciendo que varios soldados y nobles lo mirarán extrañados por llevar a una bebé entre sus brazos.

— Duncan, que bueno que hayas vuelto, dime, ¿Que encontras… ¿Por que tienes a una bebé entre tus brazos?

— Es una larga historia, tan solo diré que ahora estoy a cargo de ella —Contesto Man-At-Arms.

«Yo pierdo una hija y el gana una, ¿Que clase de broma enfermiza del universo es esta? aunque ahora que lo pienso esto me viene bien», pensaba Randor—. Dime, Duncan, ¿Has pensado en el futuro de la niña?

— Planeas casarla con Adam, ¿O me equivoco? —Man-At-Arms ya se conocía a Randor.

— No voy a mentir, quiero que mi hijo se case con una mujer ideal y no con cualquier zorra de ahí, y alguien que conoce desde bebé y con quién comparta varios años de su vida es la elección ideal, y creo que también beneficiaría a tu hija, pues dudo que quieras verla casándose con un maleante —Ahí Randor lo atrapó.

— Eso debe de salir de ellos, pues sí forzamos su amor este no florecerá y tendrán una vida miserable juntos. No me opongo a la idea de nuestros hijos unidos en santo matrimonio, pero debe salir de ellos —Afirmo Man-At-Arms.

— Estoy de acuerdo con Duncan —Decía una demacrada Marlena que casi no había comido durante la semana a causa de la depresión de perder a su hija.

— ¡Marlena! ¿¡Que haces fuera de la cama!? —Preguntaba preocupado Randor corriendo para agarrar a su esposa y ayudarla a caminar.

— Ya no puedo seguir autolastimandome por Adana, aún tengo un hijo que cuidar y no puedo permitir que se quede sin madre —Respondió Marlena—. Y estoy de acuerdo con Duncan, el amor entre nuestros hijos debe salir de ellos.

— Está bien, amor, así se hará, solo ve a descansar, ya mandaré a un sirviente que te haga algo de comer, debes recuperar fuerzas —Decía Randor llevando a su esposa de vuelta a la habitación—. Por cierto, si quieres puedes poner a la bebé junto a Adam, está en la guardería siendo custodiado por Guardias Reales.

Y efectivamente, había un batallón entero custodiando a Adam, tanto dentro como fuera de la guardería, todos armados hasta los dientes y con detectores mágicos para cazar in fraganti a cualquier idiota que se atreva a intentar lastimar al Príncipe de Eternia. Man-At-Arms simplemente entró con el permiso de los Guardias Reales y coloco a Teela junto a Adam en la cuna. Adam se alegró al ver a Teela y se acercó a ella gateando, y Teela lo detuvo con su pie y fue en cambio ella quien se acercó a él y empezó a jugar con su cabeza para diversión de Adam.

— Parece que si van a hacer una linda pareja —Decía Man-At-Arms de forma inconscientemente profética—. Cuídense, pequeños, tienen un gran futuro por delante.

Entonces se fue para contarle a los reyes sobre lo de Skeletor. Se acercaban años muy oscuros, pero eventualmente lograrían salir de ellos y empezar una nueva era de paz dirigida por esos dos bebés que ahora jugaban inocentemente, pero que llegarían a ser los futuros Reyes de Eternia.