Esta historia se desarrolla durante la Gran Agitación, y sigue al Amo del Universo Arten, mejor conocido como Hot-Shot, quien junto a unos Guardias Reales estaba investigando las ruinas de una ciudad en busca de supervivientes.
— No se separen, incluso si así cubrimos menos terreno sigue siendo más seguro, los Skelcons todavía pueden estar rondando —Ordeno Hot-Shot.
— ¡Si señor! —Acataron la orden.
Y dicho y hecho, pues docenas de Skelcons se ocultaban en las ruinas, y en el instante en que los oyeron salieron de sus escondites y atacaron, solo para ser abatidos por los Guardias Reales.
Tras matar a algunos cuántos oyeron un ruido proveniente de un edificio, y justo cuando iban a abrir fuego pensando que eran Skelcins, Hot-Shot los detuvo al oír el llanto de un bebé. Cuando entraron al edificio se encontraron para su alegría con una docena de supervivientes, algunos de los cuales estaban armados.
Entre los que tenían armas se les acerco una mujer caucásica de cabello rubio.
— Finalmente llegaron, llevamos días encerrados en este agujero escondiendonos de los Skelcons —Explico la mujer—. ¿Quien de ustedes está al mando?
— Yo, señorita, mi nombre es Arten de la Casa de Kairon —Se presentó Hot-Shot—. ¿Y quien está a cargo aquí?
— Lahri de la Casa de Zanramon —Se presentó ella—. Y soy yo quien está a cargo.
— Entendido, señorita, y veo que ha logrado mantener viva a toda esta gente durante este tiempo —Noto Hot-Shot.
— No ha tantos como me hubieran gustado, varios civiles fueron asesinados brutalmente por los Skelcons, y ni siquiera sabemos si hay más grupos de sobrevivientes —Explico Lahri.
— Por el momento debemos enfocarnos en sacar a estos sobrevivientes de la ciudad, luego veremos si hay más grupos después de eso —Expreso Hot-Shot.
Tras decir eso prosiguieron a sacar a los sobrevivientes del edificio y escoltarlos fuera de la ciudad. Más no fue fácil, pues varios grupos de Skelcons fueron atraídos por el ruido de un grupo tan grande y rápidamente fueron corriendo a su posición.
— ¡Protegan a los civiles, sobretodo a los ancianos y los niños! —Ordeno Hot-Shot.
— ¡Si, señor! —Acataron sus Guardias Reales rodeando a los civiles desarmados y usándose a sí mismos como escudos Humanos mientras habrían fuego a todo Skelcon que se acercara.
Durante el tiroteo, Arten pudo notar la enorme puntería y velocidad de disparo de Lahri, casi comparandose a la suya, cosa que lo sorprendió gratamente, pues no había visto a nadie capaz de seguirle el ritmo. Esto también se podía decir de Lahri, quien estaba feliz de ver a alguien que se le igualada al momento de disparar.
Una vez el grupo de Skelcons fue abatido, Hot-Shot aprovecho e hizo la pregunta.
— ¿Quien te enseño a disparar así?
— Mi padre, el fue un veterano de las Guerras Orcas y me enseñó todo lo que se sobre armas —Contesto Lahri.
— Pues debo decir que fue un excelente maestro —Dijo Hot-Shot.
— Señor, no quiero ser grosero y interrumpir, ¿Pero no cree que es más prioritario poner a salvó a los civiles antes de ponerse a coquetear con la señorita aquí presente? —Pregunto uno de los Guardias Reales haciendo que Hot-Shot y Lahri se pusieran rojos como un tomate.
— Si, tienes razón, Zeppo, debo concentrarme —Dijo Hot-Shot queriendo que se lo tragara la tierra.
— Si, es verdad, lo civiles son primero —Dijo Lahri con el mismo deseo que Hot-Shot.
Antes de que las cosas se pusieran más incómodas, el grupo procedió a sacar a los civiles de la ciudad mientras vigilaban a cada paso para evitar que alguno de ellos fuera atacado por un Skelcon.
Tras una hora de luchas constantes, Hot-Shot y su equipo lograron sacar a los sobrevivientes de la ciudad. Tras unas cuantas incursiones más para asegurarse de que no dejaban a nadie atrás, procedieron a bombardear la ciudad para acabar con los Skelcons que aún habían ahí dentro.
Doce horas después en un campamento temporal de refugiados, Hot-Shot entro en la tienda en dónde se encontraba Lahri y se sentó a su lado.
— ¿Cómo te sientes? —Pregunto Hot-Shot.
— No sabría cómo responder, acabo de ver arder a la ciudad que me vio nacer —Contesto Lahri melancólica.
— Lamento la perdida de tu hogar y tu familia —Dijo Hot-Shot.
— Ni tanto, mi familia murió mucho antes en otra ciudad, y además nunca tuve amigos, al final lo único que se perdió fueron cosas materiales —Revelo Lahri.
— ¿Por qué nunca tuviste amigos? —Pregunto Hot-Shot.
— Siempre me sentir mejor rodeada de armas que de gente. Supongo que al final fui yo quien los alejó —Explico Lahri.
— No sé si este es el mejor momento para decir esto, pero creo que puedes considerarme tu primer amigo, yo también soy un obsesivo de las armas —Expreso Hot-Shot con una gran sonrisa.
— Eso me parece bien —Dijo Lahri devolviendo la sonrisa.
Y tras siete meses de conocerse mejor hizo que una cosa llevará a la otra y en un lapso de dos años a partir del momento en el que se conocieron terminaron contrayendo matrimonio. Hot-Shot todavía recordaba ese día como si fuera ayer, cosa que le recordaba el porque de su lucha actual, lo que le servía para motivarse a seguir como en la misión en la que actualmente estaba realizando junto a Clamp-Champ.
— Eternia llamando a Arten, deja de mirar a la nada y continuemos —Dijo Clamp-Champ chasqueando sus dedos a centímetros de la cara de Hot-Shot.
— Si, tienes razón, Raenius, lo siento —Dijo Hot-Shot saliendo de sus pensamientos.
— ¿Me podrías decir de nuevo que estamos buscando en este sitio alejado de la mano de la Diosa? —Pregunto Clamp-Champ viendo lo que parecía un búnker siendo rodeado por Hombres Serpiente desde la seguridad de una elevación de tierra cercana en la que estaban tumbados para no ser vistos.
— Ya te lo dije, aquí unos científicos de Zarkoran estaban investigando un objeto de tal poder que de caer en manos de los Hombres Serpiente sería un desastre que es mejor evitar —Respondió Hot-Shot.
— ¿Que puede ser tan peligroso como mantenerlo alejado de las manos de los Hombres Serpiente? —Quiso saber Clamp-Champ.
— La Gema de Tamadge —Revelo Hot-Shot.
— ¡No podemos permitir que caiga en manos de los Hombres Serpiente! —Exclamo Clamp-Champ empezando a preparar su pinza.
— Sabía que reaccionarias así —Afirmo Hot-Shot preparando sus armas—. En fin, será mejor prepararse.
Apenas pasaron unos cuantos minutos tras decir eso para que los Hombres Serpiente afuera del búnker sean ahora cadáveres tirados en el suelo. Luego entraron aprovechándose de que los Hombres Serpiente ya habían forzado la apertura de las puertas desde hace rato.
Adentro estaba destrozado y con signos de que los científicos habían pasado a mejor vida dentro de los estómagos de los Hombres Serpiente, aunque aún había luz, pues sorpresivamente, los Hombres Serpiente fueron cuidadosos de no dañar los cables y generadores de energía. Esto beneficio al dúo de Amos, pues así no tenían que luchar contra sus enemigos a oscuras, haciendo una tarea que de otro modo hubiera sido extenuante prácticamente un paseo por el parque. Los Hombres Serpiente no tuvieron oportunidad contra este dúo de Amos del Universo determinados a recuperar la Gema de Tamadge.
Una vez en lo más profundo del búnker notaron a dos Hombres Serpiente y de inmediato iban a atacarlos hasta que Clamp-Champ se percató de que eran generales y detuvo a Hot-Shot de hacer un movimiento que podría haberle costado caro.
Los generales en cuestión eran Fang-Or y Quickflick, quienes tenían justo en frente a la Gema de Tamadge, una Santalita de color rojo carmesí que irradiaba un inmenso calor, cosa que para seres de sangre fría como ellos era un disfrute total.
— ¿Cual es el plan? —Pregunto Clamp-Champ.
— Tu ocúpate de Quickflick, yo me encargaré de Fang-Or, pero antes los separaremos para lidiar con ellos más fácilmente —Explico Hot-Shot.
Para separarlos Arten arrojo un dispositivo diseñado para emitir ruidos sobre posibles presas que tienden a estar entre los animales cazados por las Serpientes.
— ¿Que fue eso? —Se pregunto Quickflick.
— Ni idea, mejor ve a revisar, quizá sea algo delicioso, mientras, yo preparo el contenedor para llevarnos la Gema de Tamadge —Respondió Fang-Or.
Quickflick hizo caso y tan pronto como pudo un pie afuera fue recibido por la pinza de Clamp-Champ, la cual para sorpresa del Amo, en realidad fue capaz de esquivar y preparar su arco para devolver el fuego.
— ¡No creas que podrás atrapar al Gran Quickflick! —Exclamo el Hombre Serpiente disparando tres flechas de una.
Obviamente Clamp-Champ las esquivo sin problemas y respondió disparando su pinza hacia Quickflick, el cual volvió a esquivarla y empezar a correr por el cable que aún unía la pinza a su plataforma en el brazo de Clamp-Champ para atacarlo directamente, lo que hizo que Clamp-Champ usará una pinza más pequeña para tratar de interceptar a Quickflick, solo para que esté también la esquivara y atacará su cabeza en vano, pues logró evadir la patada en el último segundo y logrando quitárselo de encima.
Quickflick aterrizó como si nada y con equilibrio total.
— No puede ser, ¿Acaso tú también tienes super sentidos? —Demando saber Clamp-Champ.
— Mamífero estúpido, con lo que has visto ya tendrías que tener la respuesta —Contesto Quickflick.
En el otro lado de la sala, Hot-Shot había logrado acorralar a Fang-Or detrás de una barricada improvisada en un rincón de la habitación con la Gema de Tamadge.
El Hombre Serpiente no podía ni asomar su cabeza sin temor a recibir un haz láser directamente en la cara. Debido a ello se puso a pensar rápido y a armar un escudo improvisado con lo que tenía a la mano. Al conseguirlo salió corriendo hacia Hot-Shot aprovechando su nueva defensa para llegar al cuerpo a cuerpo y golpearlo con lo que quedó de dicho escudo tras la lluvia de láser que Hot-Shot había desatado sobre el.
Al estar tan cerca, Hot-Shot perdió su ventaja y Fang-Or fue capaz de superarlo en el cuerpo a cuerpo, procediendo a usarlo cual trapeador por todo el sitio. Hot-Shot en un punto logró empujar a Fang-Or directo a la Gema de Tamadge, y entrar en contacto con dicha Santalita le quemó el hombro derecho a Fang-Or. Furioso, Fang-Or agarró a Hot-Shot y lo hizo darse de lleno en el pecho con la Gema de Tamadge, produciendo una fuerte explosión de luz que cegó a todos ahí presentes mientras todo era ahogado con los gritos de Hot-Shot.
— ¡Arten! —Exclamo Clamp-Champ tratando de ir a ayudar a su amigo solo para ser detenido por Quickflick.
Eventualmente la luz disminuyó su intensidad y se pudo ver qué le estaba ocurriendo a Hot-Shot. Para sorpresa de todo el mundo, la Gema de Tamadge no lo estaba reduciendo a cenizas, en cambio se estaba fusionando con el mientras intensas llamas se enroscaban alrededor suyo y sus ojos empezaban a emitir un intenso brillo carmesí.
Para cuando terminó, la Gema de Tamadge había hecho un agujero en su coraza y se había incrustado en su pecho, entonces lo gritos cesaron y Arten se vio extrañado mientras sentía como un inmenso poder recorría ahora sus venas.
— ¡¿Cómo es posible?! —Demando saber Fang-Or—, la única forma en que esto debería haber pasado es que seas…
— Un descendiente de Sir Laser-Lot —Dijeron Arten y Clamp-Champ al mismo tiempo.
— Que tal, llevo sangre de un Señor del Poder en mis venas, apuesto a que esto a truncado tus planes con la Gema de Tamadge —Expreso Arten formando un cañón con la energía generada por la Gema de Tamadge en su muñeca izquierda—. Creo que es hora de que te lo agradezca.
Fang-Or salió volando con quemaduras de tercer grado por ese disparo e hizo que Quickflick interrumpiera su lucha contra Clamp-Champ para ir a recoger a su compañero.
— Arten, ¿Te encuentras bien? —Pregunto Clamp-Champ mientras los Hombres Serpiente pasaban detrás de el directo a la salida.
— Mejor que bien, amigo mío, de hecho nunca me he sentido mejor en toda mi vida, siento como si me hubiera vuelto uno con la Gema de Tamadge —Afirmo Arten.
— Considerando que ahora está incrustada en tu pecho, eso tiene hasta sentido —Dijo Clamp-Champ—. Un descendiente de Sir Laser-Lot, nunca creí que algo así existiera.
— Una prueba más de que incluso lo más impensable puede terminar siendo realidad —Dijo Arten admirando sus nuevos poderes.
— Supongo que ahora el apodo de Hot-Shot es más preciso que nunca —Dijo Clamp-Champ.
— Sabes, creo que esto amerita un nuevo apodo, ¿Que tal Plasmar? —Quiso saber Plasmar.
— Si a ti te gusta por mí no hay problema —Respondió Clamp-Champ—. Por cierto, ¿No deberíamos hacer algo con los Hombres Serpiente que se escapan?
— Nah, prefiero dejar y ver cómo se retuercen en su fracaso, a ver qué opina su amado rey de este fallo —Contesto Plasmar.
— Haya tu —Dijo Clamp-Champ.
Cuando salieron del búnker vieron que Fang-Or y Quickflick estaban tirados en el suelo con heridas que no habían sido provocadas por Plasmar y Clamp-Champ, lo cual dejo confundidos a ambos, al menos hasta que vieron al Hordeano Mantenna a lo lejos desaparecer en un extraño portal.
— ¿Que hace aquí la Horda? —Pregunto Clamp-Champ.
— Y más importante, ¿Por qué solo se limito a atacar a los Hombres Serpiente? —Quiso saber Plasmar.
— Sabes, hoy ha sido un día largo, mejor no pensemos mucho y simplemente vámonos, que tu familia debe de estar preocupada por ti —Le hizo ver Clamp-Champ.
— Tienes razón, mejor volvamos al Palacio Real, ya quiero ver la expresión de asombro en mis hijos cuando se enteren de que son descendientes de Sir Laser-Lot —Expreso Plasmar con una sonrisa de oreja a oreja.
Y así se fueron de ahí, ignorantes de que ese Hordeano era en realidad Man-E-Faces disfrazado y que un plan ideado por Adam se había puesto en marcha, más eso es un evento de otra historia.
