Disclaimer: Los maravillosos personajes son de la fantástica Stephenie Meyer.

Capítulo 04.

Forks.

Alice estaba haciendo nuevos diseños en su ordenador junto a Rosalie, Emmett y Jasper estaban jugando a pelear en la parte trasera de la casa, Esme estaba leyendo algunas revistas de decoración, Carlisle estaba trabajando y Edward estaba en su habitación leyendo un libro.

Hacía varios años que no sabían nada del compañero de Edward.

Un día, sin mas, había desaparecido sin dar explicación.

Habían intentado encontrarlo, pero no habían tenido éxito.

El vampiro sentía un vacío constante en su pecho y si no hubiera sido por su familia, hacía ya bastante tiempo que se habría vuelto loco. O tal vez, se habría entregado a los Volturis.

Por desgracia, como su compañero era mago, Alice no podía ver su futuro, pero podía visualizar el de Edward.

Esto significaba, que su amor, no estaría con él.

Todo había empezado hacía cinco años.

*Recuerdo*

Los Cullen estaban pasando una temporada en Londres.

Les gustaba esa ciudad, porque apenas salía el sol.

Un día, caminando por las calles, Edward se topó con cuatro jóvenes que miraban los escaparates de los comercios.

Intentó leer sus mentes, pero solo captó algunos pensamientos que no lograba comprender. Se le escapaban como agua de un colador.

Carlisle le había hablado de personas que eran capaces de repeler algunos dones vampíricos. Eran magos.

Cuando se acercó un poco más, captó un olor desagradable.

-Hombre lobo. -Se dijo.

Entonces, uno de los jóvenes se dio la vuelta y sus miradas se encontraron. En ese momento, Edward lo supo. Ese chico de cabello negro revuelto y de ojos color abellana, era su compañero. Lo que algunos llamarían alma gemela.

Edward se sorprendió al saber que su compañero era de su mismo sexo, y muy confundido se marchó.

habló con Carlisle, sin embargo, no quería encontrarse con él de nuevo.

-Era un hombre por amor de dios.

Pero las cosas no salieron como el vampiro quería.

James, también había sabido que ese sexi vampiro era su alma gemela, y no se rendiría hasta conquistarlo.

Y todos sabemos lo terco que es nuestro Cornamenta.

James encontró a Edward dos días más tarde y trató de hablar con él.

El vampiro trataba de aullentarlo, pero no por nada el ciervo había sido seleccionado en Gryffindor.

Meses más tarde, comenzaron una relación. Sobre todo, Edward había aceptado porque James y sus amigos eran muy insistentes y para colmo, su familia estaba del lado de James.

Edward se quedó con él en Inglaterra durante dos años. Pero un día, en el que el vampiro había salido a cazar, volvió y se encontró la casa que ambos compartían vacía.

Solo había una nota que decía:

"Me he ido. No me busques. No me vas a encontrar."

Después de eso, Edward estaba buscando como loco sin resultados.

Lo que no sabía el vampiro, era que James esttaba más cerca de lo que creía. Pero la razón por la que no pudo encontrarlo, se debía a que se escondía en la mansión Potter bajo un Fidelio y fuertes barreras de protección.

*Fin del recuerdo*

Londres.

Habían pasado dos semanas desde que sacaron a Sirius de Azcaban.

Al día siguiente, "El profeta" daba la noticia de que Sirius Black se había fugado. Además, los guardias habían encontrado veintisiete presos totalmente drenados entre los que se contaban los más sanguinarios mortífagos como Bellatrix y los hermanos Lestrange. También Barty Crouch Jr y Fenrir Greiback.

-Por lo menos ha acabado con la escoria. -Había dicho Sirius.

-No sé como pudiste beberte la sangre de un licántropo tan podrido como ese. -Comentó Regulus.

Alec solo había sonreído.

Hacía tres días que habían encontrado a Petigrew en casa de los Weasley, y Arthur y su esposa estuvieron horrorizados cuando se enteraron de que ese hombre había vivido en su casa durante dos años.

Amelia bones interrogó a peter bajo Veritaserun, y así fue como descubrieron la inocencia de Sirius Black.

El joven fue recompensado con cien mil galeones por cada año que permaneció en prisión y a Petigrew se le condenó al beso del dementor.

Ahora, la siguiente parada, era Forks en Estados Unidos.

James quería que su pareja conociera a su hijo y después, buscarían los demás horrocruxes.

Habían encontrado uno en la bóveda de los Lestrange, a la que Sirius tenía acceso por ser el eredero de los Black.

Habían descubierto como destruir esos horribles artefactos, y aunque se habían llevado varios árboles por delante, el guardapelo y la copa de Helga Hufflepuff, ya habían sido destruidos.

Además, habían descubierto que Harry tenía dentro de sí un trozo de alma de ese ser y gracias a los duendes, lograron sacárselo sin hacerle daño.

Regulus sabía que Lucius Malfoy tenía otro de esos objetos, pero no podían entrar a la mansión porque tenía barreras que los detectarían.

James, Harry, Sirius, regulus, Alec y Remus, estaban en el salón.

-Debería escribirle una carta. -Dijo James.

-¿A quién? -Quiso saber Sirius.

-A mi pareja destinada. Sabes que me fui sin decirle nada y tiene derecho a saberlo.

-En eso te doy la razón. -Intervino Remus.

-Harry. ¿Quieres escribirle una carta a tu otro papá conmigo?

El pequeño levantó la cabeza del regazo de su padrino y asintió con una sonrisa enorme.

se levantó y se sentó con James.

Forks.

Los Cullen estaban en el salón disfrutando de un día familiar, cuando una lechuza atravesó una de las ventanas y se posó en el hombro de Edward.

El joven vampiro la reconoció.

-¿Capuccino? -Preguntó.

El buho ululó contento y le frotó la mejilla con su cabecita.

Edward desató la carta que el ave tenía en la pata.

Capuccino se apoyó en el palo de una cortina, señal de que esperaba una respuesta.

Esme le dio algo de agua y un poco de comida.

Capuccino ululó agradecido y siguió esperando.

El vampiro abrió la carta con manos temblorosas y comenzó a leer.