Disclaimer: Los maravillosos personajes son de la fantástica Stephenie Meyer y de J. K. Rowlin.
Nota:
Este cap no lo tenía previsto, es decir, que el siguiente cap iba a ser la llegada a Forks, pero cuando se me mete una idea a la cabeza, no puedo sacármela hasta escribirla. No sé si os gustará, pero espero que sí.
Capítulo 06.
-Esto… Sirius… Ya sé que juraste nunca volver a Grymmauld Place… Pero necesito ir a recoger algunas cosas y… a lo mejor, tú también quieras recuperar algo.
El Gryffindor miró a su hermano con la peor de sus miradas.
-Seguro que esa vieja arpía lo tiró todo. -Espetó.
-Padre selló la habitación para que madre no tocase nada tuyo. -Musitó el menor.
Sirius se sorprendió muchísimo por lo dicho por su hermano.
-¿Por qué lo haría? -Inquirió.
-Porque eres su hijo.
-no quiero ir a ese sitio. Además, seguro que hay barreras que impiden entrar a los vampiros. Yo sería el único que podría traspasar las protecciones… Ah, no, que mi "queridísima" madre me desheredó.
-Actualízate hermano. Padre te nombró heredero antes de morir.
Si el animago hubiese tenido algo en las manos, seguro que se le hubiese caído.
-Además, tú eres el único que podría quitar las barreras para que nosotros pudiéramos pasar.
-Está bien iré. Pero me debes una muy grande Regulus Acturus Black.
-De acuerdo. -Concedió el menor.
-Jamie, no quiero ir a esa horrenda casa. -Gimoteó Canuto.
-Ya le has dicho a tu hermano que irías. -Intervino Remus.
-¿Podemos ir ahora? -Pidió Regulus unos minutos después.
-¿Ahora? ¿No prefieres ir… no sé… dentro de doscientos años?
-¡Sirius! -Protestó su hermano.
-Pero vamos todos. -Dijo el animago.
-¿Qué? Yo ahí no entro. -Espetó James.
-Sí yo voy, tú vienes conmigo.
-En esto estás solo amigo.
-Cornamentita, dile a papá que tiene que acompañar a tu padrino querido.
Harry miró a su padre poniendo ojitos de cachorrito abandonado.
-Mierda Black. ¿Por qué le has enseñado a poner esa mirada?
Sirius se encogió de hombros.
-Vale te acompañaré.
Un rato más tarde, todos estaban en frente de la casa.
Sirius retiró las barreras que impedían a los vampiros y al licántropo acceder a ella, y minutos después, todos estaban dentro.
-Casa fea. -Dijo Harry en voz baja.
-Super fea. -Concordó Sirius.
Se escuchó un pop y un elfo doméstico apareció delante de ellos.
-¿Amito Regulus? ¿Eres tú?
El joven asintió.
-Eres un… -El elfo iba a decir sucio vampiro pero no lo hizo.
-Sí. Es una larga historia.
Regulus habló un rato más con el elfo, y después se fue a recoger lo que quería llevarse.
Sirius ya lo había hecho.
Había guardado en su baúl, el cual tenía un hechizo de expansión indetectable, todas las cosas que tenía en su cuarto. Solo dejó los posters.
Él era bisexual, pero con el paso del tiempo, le fueron atrayendo más los hombres.
Bajó las escaleras y se dirigió a la sala donde estaba colgado el tapiz del árbol genialógico. Vió varias caras quemadas.
Su hermano aparecía etiquetado como criatura.
Sirius se quedó mirando el tapiz durante varios minutos. Entonces vio algo extraño junto a su nombre.
Había una ramificación que lo unía a un nombre: Angelo Zabini. Encima de éste, había una calavera señal de que el nombrado había fallecido.
Luego descubrió una ramificación más pequeña que unía a Angelo Zabini con Camille Castle.
Esa mujer era conocida por casarse con hombres ricos que después fallecían repentinamente dejándola a ella como dueña de sus fortunas.
Pero lo que chocó a Sirius fue ver una pequeña ramita que unía el nombre Angelo Zabini y el suyo, con otro nombre: Blaise Zabini.
En el tapiz también aparecía Camille como guardiana del pequeño.
El heredero de la fortuna Black, sintió un fuerte dolor de cabeza y posteriormente se desmayó.
Todos estaban en la cocina esperando a Regulus.
El joven bajó, y cuando iba a preguntar por su hermano, escucharon un fuerte golpe que provenía de uno de los salones.
-Ya está destrozando cosas otra vez. -Suspiró Regulus antes de salir a mirar lo que había hecho Sirius.
Los demás le siguieron curiosos.
Por suerte, Harry estaba dormido en brazos de Alec.
-¿Canuto? -Preguntó James al ver a su amigo tirado en el suelo.
El joven no reaccionó.
-¿Sirius?
Remus se acercó y por casualidad vio el nombre de Sirius. Iba a girarse a ayudar a su amigo, pero algo le llamó la atención.
Después de leerlo dijo:
-Deberíais ver esto.
James y Regulus se acercaron a mirar.
Alec se quedó algo más atrás con el pequeño.
-¿Quién es Blaise Zabini? -Inquirió Regulus.
Los merodeadores se encogieron de hombros.
James le lanzó un Rennervate a su amigo.
Cuando Sirius despertó, casi se desmaya de nuevo al ver el tapiz.
-¿Quién es Blaise Zabini? -Quiso saber Remus.
-Al parecer, es mi hijo.
-¿Y por qué no sabíamos esto? -Inquirió James.
-Angelo me lanzó un oblibiate. Por eso no recordaba nada.
-¿Así que tuviste un hijo con el sexi Zabini?
-Sí Cornamenta. Logré acostarme con Angelo Zabini. Y ahora que me acuerdo, dijiste que si lo lograba, harías lo que yo quisiera.
El animago miró a su amigo con una sonrisa nerviosa.
-Ya pensaré en algo. -Dijo Sirius.
-¿Y conociste a tu hijo? -Quiso saber Remus.
-Sí. Pero no pude estar con él mucho tiempo. Los Zabini… bueno… estaban al lado de Voldie. El único que no le apoyaba era Angelo. Pero su familia no lo sabía así que les dijo que el niño lo había tenido con una bruja sangre pura que se había ido días después de que Blaise naciera. Era por esa razón por la que teníamos que vernos a escondidas.
-¿Y nosotros no lo sabíamos por qué…? -Preguntó James un poco dolido.
-Bloqueé vuestros recuerdos, de forma que solo yo pudiera desbloquearlos y nadie pudiera leeros la mente y descubrirlo. En caso de mi muerte, les mandé a los duendes una carta, que sería entregada al que siguiera vivo de vosotros dos.
-¿Bloqueaste nuestros recuerdos? -Se escandalizó Remus.
-Vosotros me dísteis vuestro permiso.
-Bueno… ¿Podrías desbloqueárnoslos? -Pidió el licántropo.
Sirius cogió su varita, recitó algo en voz baja, y después mirando a sus amigos a los ojos dijo:
-"Juro solemnemente que mis secretos serán los vuestros."
James y Remus se agarraron la cabeza debido al repentino dolor que sintieron.
-Antes de irnos a Tenedor, tengo que recuperar a mi Canutito.
-¡Tengo un ahijado! -Chilló James.
-¡Tengo un sobrino! -Gritó Regulus.
-Genial… Más mocosos. -Refunfuñó Alec.
Su pareja le dio un puñetazo en el hombro.
-No te doy más fuerte porque tienes a Harry.
-¿Cómo recuperaremos al otro cachorro? -Quiso saber Remus.
-Aún no lo sé, pero hay que avisar a la pelirroja. Porque si no desbloqueo sus recuerdos, se hará un colgante con mis partes íntimas. -Contestó Sirius.
Salieron de Grymmauld Place, y se aparecieron fuera de la casa de Lily.
-¡Pelirrojaaa! ¡Pelirrojaaaaaaaaa! ¡peeeeeeeeeeliiiiiiiiiirroooooooooojaaaaaaaaaa! -Gritó Sirius.
Tomó aire para volver a gritar, pero la puerta se abrió dejando ver a una furiosa Lily.
-Dime que es importante, porque si no…
-¿Estabas haciendo bebés con Quej… Snape?
-¡Sirius! -Gritaron todos menos Alec.
-Pasad. -Suspiró Lily.
Todos entraron y tras sentarse, la joven dijo:
-Habla ahora Black.
-Tienes que ayudarme a recuperar a mi Canutito.
-¿Tu qué?
-Mi pequeño Blaise.
-¿Qué o quién es Blaise? ¿Alguna mascota?
-Quizá, como es tan irresponsable, ha perdido una planta. -Comentó Severus desde la puerta del salón.
Lily y Remus contuvieron una carcajada.
-Evans, Blaise Zabini es mi hijo.
Cuando el dolor de cabeza pasó, la chica miró a Sirius con el ceño fruncido.
-¿Sabes dónde está?
-En la mansión Zabini con esa arpía homicida.
-¿Y en qué puedo ayudarte yo?
-Tal vez podrías darme alguna idea de como recuperar a mi Cachorro.
-¿La arpía a la que te refieres, por casualidad es Camille Castle? -Quiso saber Severus.
Sirius asintió.
-¿Y ella sabe que ese niño es hijo tuyo? -Volvió a preguntar.
El animago negó.
-Bien. El otro día, caminando por el callejón Diagon, nos encontramos con Dorín Greyburn, y estuvo hablando un buen rato con Lily.
-Más bien, ella hablaba y yo escuchaba.
-Pues una de las cosas que le contó, fue que Castle buscaba ahora la fortuna de los Black y planeaba conquistar al ex comvicto Sirius Black.
Canuto puso cara de asco.
-Dorín también me dijo, que suele ir con su hijo al callejón todos los miércoles. Los demás días de la semana va sola.
-¿Y por qué os contó todo eso? -Se interesó Remus.
-Porque Greyburn y Castle son muy amigas y puesto que yo conozco a Sirius… Supongo que pensó que se lo diría.
-Me temo, que deberemos aplazar nuestra ida a Forks unos días más. -Comentó Remus.
-James puede adelantarse si lo desea. -Intervino Sirius.
-Nos vamos todos juntos. -Decidió Cornamenta. -No importa que tengamos que aplazar nuestro viaje.
-Mañana es miércoles. -Dijo Lily.
Sirius se puso nervioso.
-Hay un problema. -Dijo de repente. -¿Y si el chiquillo decide quedarse con Castle? No tendría el corazón de separar al pequeño de la que considera su madre.
Todos se miraron pero no dijeron nada.
-Mañana antes de iros, si váis todos, dejadme a Harry. Es mejor que no os vean con él. El ministerio aún piensa que James está muerto y que el niño aún está en casa de mi hermana. Esos incompetentes aún no le han notificado a Petunia que estoy con vida.
-De acuerdo. Mañana te traeremos a Cornamentita. -Decidió James. -No es bueno ponerle un hechizo glamur a un niño.
Un rato más tarde, todos se despidieron de Lily y de Severus, y se fueron a casa.
Alec, James y Regulus se fueron de caza mientras Harry, Sirius y Remus cenaban.
Volvieron horas más tarde, encontrándose a los tres dormidos en el sillón.
James llevó a su niño a la cama, y Regulus se encargó de despertar a Sirius y Remus para que se fuesen a las suyas.
Nota: ¿Qué queréis que Sirius le mande hacer a James por haber perdido la apuesta?
Espero que os haya gustado el capítulo.
¿Con quién emparejamos a Blaise? ¿Y a Sirius? ¿Y a Remus?
