Disclaimer:
Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y a JK Rowling.
Solo la trama es mía.
Capítulo 13.
Después de descargar la infinidad de bolsas del Geep, James y Sirius cogieron a sus hijos y los llevaron a la mansión Cullen donde cenarían.
Remus pensó que a él también le gustaría tener un pequeño retoño.
-Y… ¿Qué ha pasado en el centro comercial? -Preguntó Emmett de manera socarrona mirando al licántropo.
El joven se ruborizó.
Maldijo entre dientes a sus amigos y les fulminó con la mirada.
-¿A qué te refieres?
Jasper soltó una carcajada.
-Siento tu vergüenza desde aquí.
-No ha pasado nada digno de mención.
-¿Ah no? ¿Y ese incidente con aquella chica? -Inquirió James.
-N no sé a qué te refieres.
Ahora todos reían sujetándose el estómago.
-Venga Remmie. Si ha sido divertido.
-¡No lo ha sido en absoluto!
Emmett sonrió ampliamente.
-Así que… Sí ha sucedido algo.
-Una mujer me ha intentado coquetear.
-Qué frígido eres para algunas cosas. -Refunfuñó Sirius.
El licántropo se puso aún más colorado de lo que estaba.
En ese momento, recordó lo que había sucedido hacía menos de medio día.
***Flashback.***
Jacob había llevado a Remus a un claro oculto por unos arbustos para conversar con privacidad.
Lunático le siguió temblando debido a los nervios.
Su mente no dejaba de dar vueltas y vueltas.-(¡He encontrado a mi compañero! Mío. Mi pareja.) -Pensaba.
El lobo dentro de él estaba aullando de dicha.
Al llegar al claro, Jake no sabía qué decir. Se sentía nervioso.
Nunca había imaginado que imprimaría en un hombre.
-Eres un chico. -Dijo un rato después.
-Tú también. -Comentó Remus con una sonrisa.
-¿Pero cómo es posible que haya imprimado en ti? -No es que me queje. -Se apresuró a añadir. -Pero no comprendo…
-Como ha dicho Sirius, los magos tenemos la posibilidad de concebir.
-¿Magos? El chupasangres nos había dicho algo, pero…
-¿No te lo crees?
-Me cuesta un poco hacerlo sin haber visto alguna demostración.
Entonces, Remus sacó su varita y la movió.
Dijo unas palabras que Jacob no entendió y asombrado vio que sus pantalones cortos tenían figuras que se movían.
Con otra palabra, su imprimado cambió su color de pelo y con otra más, todo volvió a la normalidad.
-¿Me crees ahora?
El menor asintió.
Jake sintió un olor dulce y embriagante que lo envolvía.
De repente, se vio en la necesidad de acercarse a Remus y reclamarlo ahí mismo.
Trató de controlarse porque no quería asustarlo pero su compañero le miraba con los ojos dorados.
Ninguno supo quién había dado el primer paso, pero unos segundos después habían unido sus labios en un beso abrasador.
Jacob trataba de controlarse, de verdad que lo hacía, pero ese olor y los gemidos de su pareja no le dejaban pensar coherentemente.
Remus era consciente de que la primera vez que hicieran el amor sería algo brusco y salvaje. Pues el lobo de Jacob lo reclamaría para sí y su lobo haría lo mismo.
la ropa no tardó en desaparecer y pronto ambos estaban tendidos en el suelo.
Jake se posicionó sobre su imprimado juntando sus miembros erectos para frotarlos juntos.
Debido al frenesí, no tardaron en correrse teniendo uno de los mejores orgasmos de sus vidas.
Rápidamente, el lobo menor volteó a su compañero.
Repartió besos y mordiscos desde su espalda hasta llegar a la fruncida entrada.
Jacob la lamió con gran placer, pues para sorpresa de éste, tenía un sabor dulce y además, soltaba lo que después supo que se trataba de lubricante natural.
Los licántropos por así decirlo, sumissos, segregaban lubricante natural porque los dominantes solían ser salvajes cada vez que reclamaban a sus parejas.
No les hacían daño, porque les gustaba de esa forma, pero como el ano era una zona sensible, podría desgarrarse si no se trataba con el debido cuidado.
Jake no sabía como preparar a su amante para que su grueso miembro entrara en él. Así que hizo algo que funcionaba en las mujeres.
Con algo de inseguridad, introdujo uno de sus dedos en aquel agujero. Lo movió en círculos buscando dilatar la zona.
Cuando introdujo un segundo dedo, sintió un bulto extraño y al tocarlo, su compañero gimió aún más alto.
Con una sonrisa de suficiencia, siguió tocando ese bulto logrando que su Remus moviera las caderas en busca de más contacto.
Cuando introdujo un tercer dedo, se dio cuenta de que su compañero no había emitido ni una queja de dolor.
Por lo que había oído por ahí, había supuesto que el sexo entre hombres era doloroso así que se sorprendió un poco.
Sacó sus dedos obteniendo un lloriqueo de protesta.
Aquel líquido extraño goteaba de su mano así que decidió embadurnarse el pene con él.
Se colocó detrás de su imprimado, el cual estaba a cuatro patas, y se introdujo en él lentamente.
-Hazlo rápido. No siento dolor. -Gimoteó Lunático.
Jacob obedeció algo renuente.
Cuando entró por completo, sintió un placer indescriptible.
-Estás tan apretado… -Gimió.
Tuvo que apretar los dientes para no correrse de inmediato.
-¡Por Merlín Jacob Black! ¡Muévete!
Las estocadas eran lentas y profundas al principio porque el lobo menor no se sentía totalmente seguro. pero a medida que pasaban los minutos, las envestidas fueron más rápidas y fuertes.
Los gemidos llenaron el claro.
Jacob repartía besos por toda la piel que alcanzaba a besar.
Cuando se corrieron, Remus giró la cabeza y su compañero le mordió el cuello dejando una marca permanente.
Después, Lunático hizo lo mismo.
una luz dorada les cubrió y por un momento ambos se transformaron en lobos y culminaron el acto por segunda vez soltando un aullido potente al unísono cuando acabaron.
Volvieron a ser hombres de nuevo y exhaustos, se quedaron un rato tumbados acompasando sus respiraciones.
Cuando lo lograron, Remus reparó la ropa con un hechizo y se vistieron.
-Eso ha sido increíble. -Susurró Jacob.
Remus sonrió tímidamente.
Compartieron varios besos lentos antes de unirse a sus amigos.
Cogidos de la mano, volvieron al claro en el que estaban los demás.
***Fin flashback.***
-Remus… ¡Remus!
El licántropo parpadeó un par de veces y miró a Canuto.
-¿Qué pasa?
-¿En qué pensabas que estabas tan absorto?
Jasper y Edward fruncieron el ceño.
Si hubiera sido posible, se habrían sonrojado. Sobre todo el vampiro de pelo cobrizo.
Normalmente, el compañero de James no habría podido leer la mente de Remus, pues le costaba leer la mente de los magos. Pero esa vez, sus pensamientos le habían llegado más claros que el agua más cristalina y prefería no haberlos escuchado.
-¿Qué pasó con aquella chica en el centro comercial? -Volvió a insistir Emmett.
-Se me pegó como una lapa y pasó sus senos por todo mi brazo. Sentí mucho rechazo hacia ella porque hoy he encontrado a mi compañero y la gruñí. En vez de irse, ella se excitó y se frotó contra mi pierna.
En la sala, casi todos los hombres estaban riéndose a carcajadas.
-Pues a James se le ha insinuado un chico.
Edward dejó de reír al instante pero Emmett, Jasper y Sirius rieron aún con más ganas.
-(Menos mal que hemos puesto un hechizo silenciador en torno a los niños.) -Pensó Regulus.
-¿Cómo?
Cornamenta sonrió con inocencia.
Sirius le dejó ver a Edward lo ocurrido.
Con un gruñido, el vampiro mayor cogió a su compañero y dos segundos después, estaban en la cama del moreno en la otra casa.
El ex Gryffindor sonrió complacido.
Mientras tanto, Esme fue a la cocina a preparar la cena para Remus, Sirius, Blaise y Harry.
Rosalie apareció segundos después para ayudarla.
Desde que habían llegado los niños, la vampiresa rubia resplandecía.
Sonreía más y estaba muy animada.
Nota importante:
¿Queréis que Remus quede embarazado o preferís que llegue una carta de Londres diciéndole que tiene un hijo de la edad de sus sobrinos del que debe ocuparse?
¿O queréis ambas opciones?
