Disclaimer:

Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y a JK Rowling.

Solo la trama es mía.

Capítulo 14.

Ya habían pasado dos semanas desde que los británicos habían llegado a Forx.

Paul, Seth, Jacob y Sam les visitaban todos los días pues la imprimación les impedía estar lejos de sus compañeros durante mucho tiempo.

Desde aquella primera vez en el bosque, Jacob y Remus no habían vuelto a tocarse de aquella forma. Solo se besaban y se tomaban de las manos.

En cuanto a Sirius, a pesar de que coqueteaba con sam haciendo que el lobo se pusiera nervioso, no había querido ir rápido así que también compartían solo algunos besos.

Paul había tenido varios enfrentamientos con James.

Más bien, el vampiro gritaba y le lanzaba por los aires mientras que el metamorfo se quedaba quieto sin pelear. Cosa que sorprendía muchísimo a sus hermanos de manada porque él era el más temperamental y saltaba a la primera.

Rosalie estaba encantada con los dos niños. Aunque no fueran suyos, a menudo James y Sirius la dejaban pasar tiempo con ellos.

Ella les llevaba a pasear, les compraba chucherías y juguetes y también les cantaba o les contaba cuentos para dormir.

Cada vez que Emmett veía a su esposa con los pequeños se le dibujaba una amplia sonrisa.

Ese día de madrugada, Regulus vio que una lechuza desconocida sobre volaba la mansión Cullen hasta llegar a la suya.

Observó como picoteaba la ventana de Remus y al ver que nadie le abría, el ave furiosa se dirigió a otra ventana.

Regulus la abrió y la lechuza dejó caer una carta y se marchó tras fulminar al vampiro con la mirada.

Al recoger la carta, el menor de los Black se atiesó.

Con un suspiro se encaminó a la habitación del licántropo.

Tenía el presentimiento de que debería leer la misiva cuanto antes.

Alec volvió de cazar en ese momento y contempló a su pareja con curiosidad.

-Reggie. -Dijo en voz baja.

El joven le miró.

-Son las tres de la mañana. Nosotros no dormimos pero Lupin sí.

-ya lo sé Alec. Pero ha llegado una carta y tengo el presentimiento de que Remus debería leerla.

-¿Y no puede esperar hasta mañana? Tengo… Planes…

Regulus sonrió tímidamente.

-me encanta que a pesar de todo el tiempo que llevamos juntos, aún te muestres tímido cuando te propongo hacer el amor.

El ex Slytherin sabía que si hubiera sido posible, se habría sonrojado más que el pelo de Evans.

-Pero la carta…

-Déjamela a mí. Entraré en la habitación y la dejaré sobre su escritorio. Por la mañana la verá y la leerá entonces.

Como Regulus no se veía muy seguro, Alec se acercó a él y besó su cuello y le mordió el lóbulo de la oreja.

-Vale. -Murmuró. -Pero date prisa. Ni se te ocurra dejarme a mitad del pasillo con esta erección.

Después de un beso que prometía más placer, Alec corrió al cuarto del licántropo. Dejó la carta sobre el escritorio y volvió con su novio.

Remus se removió en la cama pero no se despertó.

El vampiro solo tardó tres segundos.

Entre besos y risitas, fueron hacia su habitación.

Después de cerrar la puerta, Regulus puso un hechizo silenciador y ambos vampiros se dejaron llevar por el placer.

Los magos habían reforzado toda la casa con magia para que no se destruyera debido a la fuerza vampírica.

Mientras Regulus y Alec se besaban, rasgaban su ropa como dos desesperados que llevaran tiempo sin verse.

Cuando estuvieron completamente desnudos, se tumaron sobre la cama y siguieron acariciándose.

Horas después, Regulus reparaba los muebles mientras Alec preparaba la gran bañera.

***HP-T***

Esa mañana Remus Lupin se despertó de buen humor.

Desde que había encontrado a su compañero, el lobo dentro de él estaba menos agresivo.

Cuando se puso en pie, notó que había algo en su escritorio.

Al acercarse frotándose los ojos, se dio cuenta de que era un sobre azul.

Le dio la vuelta con curiosidad y al ver el remitente retrocedió un paso.

Volvió a mirar, pero poco a poco como si de un momento a otro el sobre fuera a salir volando hacia él.

Sin embargo, por más que miró, parpadeó, se frotó los ojos, los cerró y volvió a mirar, el remitente no cambiaba.

Resaltaba en tinta roja como si el que lo hubiera escrito, quisiera que se notara lo máximo posible.

-Si esto es una broma, no tiene ninguna gracia. -Susurró.

Abajo en la cocina, James miró hacia el piso de arriba con confusión.

-¿Qué le pasa a Lunático? -Quiso saber. -Parece agitado.

Sirius le miró con curiosidad.

-¿A qué te refieres?

-No deja de caminar de un lado al otro y ha susurrado algo así como que si eso era una broma, no tenía gracia.

-Yo no he hecho nada. -Se apresuró a decir Regulus ante la mirada que le lanzaba su hermano mayor.

Blaise y Harry desayunaban sentados en sus tronas mirando con curiosidad a sus tíos.

-papá.

-Dime Cervatillo.

-¿E tío Guluz toma leche?

-¿Leche? -Quiso saber James.

El niño asintió.

-Tío Alec dijo: ¡Toma mi leche!

Sirius que en ese momento estaba bebiendo zumo de naranja, escupió lo que tenía en la boca sobre la cara de su hermano menor.

Cuando Alec estaba a punto de inventarse una historia para menores de cinco años, vieron que Remus entraba en la cocina sosteniendo un sobre con la punta de los dedos como si no quisiera tocarlo.

Cuando llegó a la mesa, lo soltó sobre el regazo de Sirius y se sentó en su lugar habitual.

-¿Qué es esto? -Preguntó cogiendo la carta.

El licántropo se encogió de hombros.

-¿La has leído siquiera?

-no. -Contestó cortante.

-¿Evelin Rosier? ¿La hermanastra de Evan Rosier?

-¿Te refieres a la Slytherin que se pegaba a Remus como una lapa? -Intervino James.

-Según esto, la carta es de ella.

-A lo mejor le declara su amor eterno. -Se carcajeó James.

-Deberíamos quemarla. -Comentó Remus. -Pero yo no pienso tocar ese sobre.

-¿No vas a leer la carta? -Quiso saber Alec.

-No. No me interesa saber lo que esa pirada quiera decirme.

-¿Por qué tanto rechazo hacia ella? -Quiso saber el vampiro más mayor.

-Porque un día, ella lo sedujo para acostarse con él. -Contestó James.

-le drogó con una poción. -Añadió Sirius.

-¿pero no se supone que al ser un licántropo tienes el olfato más desarrollado? -Preguntó Regulus con incredulidad.

Lunático gruñó molesto.

-Quema esa… Cosa. -Dijo mirando a Sirius.

-Voy a leerla primero. -Comentó el animago antes de abrir el sobre.

James se colocó detrás de él para poder leerla también.

"Lupin. Si hubiera sabido lo que pasaría al acostarme contigo, jamás lo habría hecho.

Soy una mujer independiente y por tu culpa, he dejado de serlo pero ya estoy harta.

Ven a por tu fábrica de mocos cuanto antes o si no, ya veré como deshacerme de él.

Quise abortar en cuanto me enteré de la noticia, pero como bien sabes, al hacerlo, la madre del bebé puede morir así que lo tuve.

Iba a dejarlo en tu puerta cuando nació, pero te perdí la pista.

En fin Lupin. Ven a por el niño. Ya no quiero hacerme cargo de él.

Evelin Rosier".

Cuando Sirius palideció y James abrió los ojos con asombro, Remus se temió cualquier cosa. Pero él no se imaginaba lo que diría esa carta.

-Deberías leerla. -Dijo Cornamenta levemente agitado.

-No quiero leerla.

-Remus… De verdad que tienes que saber el contenido de este pergamino.

Ambos merodeadores estaban muy serios.

Temiendo que fuera una burla, el licántropo cogió la hoja de las manos temblorosas de su amigo y comenzó a leer.

Al terminar, se le cayó la carta al suelo y se desmayó.

En ese momento, Jacob entró por la puerta y al ver a su imprimado inconsciente se preocupó.

-¿Qué pasa?

Debido a que los adultos estaban alterados, los niños comenzaron a inquietarse y a asustarse.

Alec y Regulus se apresuraron a llevarlos con Rosalie para que se calmaran.

Cuando volvieron a la cocina de la mansión Marauder, Remus estaba en el regazo de Jacob consciente pero no reaccionaba.

Cuando el metamorfo leyó la carta no supo como reaccionar.

-¿Qué significa esto? -Preguntó.

-Que probablemente haya otro miembro en la familia muy pronto.

-¿Remus tiene un hijo? -Preguntó incrédulo.

-Eso parece. -Contestó James.

-Y qué vamos a hacer? -Susurró Lunático.

Jake le abrazó con más fuerza.

-Ir a Londres a por él. -Respondió James con firmeza.

-Pero… Yo… Acabo de encontrar a mi compañero…

-Pero Remus… Se trata de tu Cachorro. Un pequeño Lobezno. -Dijo Sirius.

-Un cachorro… Mi cachorro… -Susurró.

-Yo… Yo necesito asimilarlo. -Musitó Jacob.

Levantó a su pareja con delicadeza y salió corriendo de la casa.

-Si él no lo quiere… Entonces tampoco nos quiere a nosotros. -Gruñó su parte lobuna.

Remus lo repitió en voz alta.

-¿A vosotros? -Quiso saber Regulus.

Remus asintió.

-A mí y a mi parte lupina. -Contestó.

-¿Y cuándo partimos a Londres? -Preguntó James.

-¿Vas a venir?

-Claro que sí. Vosotros habéis estado conmigo en todo momento. Lo justo es que yo esté para ti.

Edward no estará muy feliz. -Apuntó Alec.

El ciervo se encogió de hombros.

-Voy a ir le guste o no. -Sentenció.

-Que alguien memorice las coordenadas que hay apuntadas detrás del pergamino para poder aparecernos. -Ordenó Sirius.

-¿Qué os parece si partimos en dos días? -Cuestionó Regulus.

Todos estuvieron de acuerdo.

-Pues… Más nos vale que hablemos con nuestras respectivas parejas.

James se golpeó la cabeza contra la mesa.

la conversación con su vampiro sobreprotector sería intensa.