Disclaimer: Todo lo que reconozcáis le pertenec Rowling y a Stephenie Meyer.
No gano beneficio monetario o de otro tipo al escribir esto.
Capítulo 17.
Era Navidad.
Ya habían pasado unos cuantos meses desde que se habían instalado en Forx y se habían establecido en una especie de rutina.
Por las mañanas, a las ocho, todos estaban en el comedor mientras los niños, Sirius y Remus desayunaban.
Después, los metamorfos llegaban a la mansión Marauder y mientras los padres de los pequeños trabajaban o iban al instituto, ellos se quedaban con Harry, Blaise y Teddy.
Toda la familia había decidido que matricularían a los niños en la escuela muggle el próximo otoño.
A las cinco, volvían a reunirse todos esta vez con los Cullen al completo y pasaban algo de tiempo juntos.
Habían llevado a los niños al zoológico, al parque de atracciones y a cualquier sitio donde se divirtieran.
A menudo Carlisle se preguntaba que quiénes eran los niños porque los mayores se comportaban como tales.
Ese día, una emocionada Alice, una alegre Rosalie y una contenta Esme se encargaban de decorar la casa para las fiestas navideñas.
Desde que los niños habían llegado a sus vidas, ellas se sentían plenas.
Cuando los infantes volvieran de jugar en la playa, decorarían juntos el árbol.
Harry estaba emocionado al igual que sus dos primitos porque ellos nunca habían celebrado esos días como era debido así que toda la familia y también los lobos, se habían propuesto conseguir que esas fechas fueran especiales e inolvidables para ellos.
Llegaron a casa con la ropa llena de barro y ramitas.
Regulus les ayudó a bañarse y a cambiarse de ropa para después ir a la casa Cullen.
Al entrar, los pequeños corrieron a los brazos de las sonrientes vampiras.
-¿Decodamos el ábol ya? -Preguntó Teddy con impaciencia.
Sus primos asintieron a sus palabras igual de ansiosos.
-Claro. ¿Estáis listos? -Cuestionó Rose.
Los chiquillos aplaudieron y dieron pequeños saltos de dicha.
Se divirtieron mucho con la decoración y decidieron que la estrella la pusiera Harry.
Luego fueron a hacer galletas de chocolate con Esme.
Más tarde, James entró a la cocina recibiendo una bola de harina en el pecho.
Podría haberla esquivado, por su puesto, pero ¿Qué tendría de divertido si lo hubiera hecho?
la sala acabó siendo una batalla de harina.
Todos acabaron cubiertos de pies a cabeza. Aunque también hicieron galletas.
Al verlos, a Regulus casi le dio un ataque, al menos si hubiera sido posible que lo hubiera tenido.
***HP*T***
La mañana de abrir regalos había llegado y todos estaban contentos.
Los niños más que nadie porque nunca habían recibido regalos acordes a su edad o regalos en absoluto.
Los adultos también estaban muy contentos porque veían sonreír a los pequeños y eso les llenaba de dicha.
Todos los lobos que habían imprimado, les regalaron a sus compañeros una pulsera trenzada con un pequeño dije en forma de lobo hecho por ellos mismos y con el color de sus pelajes.
Jake, para que Teddy tuviera también una pulsera de lobo como sus primos, había hecho una para él y otra para Remus.
Alice les regaló ropa, Edward algunos libros educativos y a la vez divertidos, y los demás habían optado por juguetes y otros juegos interactivos.
Los tres primos disfrutaban felices de sus juguetes y se los dejaban unos a otros sin pelear.
Eran muy buenos niños y eso alegraba a sus familiares.
Después de los regalos, vino la comida de Navidad.
Los vampiros no comieron, por supuesto, pero Esme disfrutó cocinar también para los miembros de la manada y ellos disfrutaron comiendo sus manjares.
Poco a poco iban acostumbrándose a los olores. Los vampiros de los metamorfos y al revés.
Nota: ¿Queréis que alguien de Hogwarts sea compañero de un metamorfo o de un vampiro?
Se aceptan sugerencias.
