Capítulo 6: Sesión 6. Locuras en la Ciudad de Acero

Luego de derrotar a Puppetmon, los Niños Elegidos llegaron a un desierto pedregoso en otro de los sectores de la Montaña Espiral para continuar con su misión de acabar con los demás Dark Masters. La caminata era agotadora debido al intenso calor del desierto, y a la falta de sombra o algún refugio inmediato. Lo único destacable en ese momento, era que Agumon y Gabumon habían regresado a su nivel de novato para descansar unos momentos.

- Que calor de espanto…
- Tranquilo hermano; estoy seguro que encontraremos una sombrita en este desierto…
- ¡Eso dijiste hace media hora, TK, y ni siquiera nosotros provocamos sombra!
- Matt, cálmate o te daré pastillas tranquilizantes.
- De acuerdo, Gabumon… -mirando de reojo a su compañero- Oye... Sigue pareciéndome un verdadero enigma cómo le haces para no derretirte con esa piel.
- Cosas de digimon, Matt. No entenderías... jeje...
- Ay... Me siento mal…
- Kari; no es mi culpa que te sientas mal; de seguro es por comer tantos dulces en la casa de Puppetmon.
- No seas así con tu hermana, Tai -le recriminó Agumon- ¿O debo diagnosticarte con comportamiento conflictivo con la familia?
- Óyeme tú, lagartija Freud; ya tuve bastante de tu psicoanálisis en la casa de Puppetmon como para soportarte en este abrasador desierto, así que mejor te…
- ¡Silencio, cabeza de piña! -gritó Floramon, interrumpiéndolo- ¡No discutas con el profesional!
- Ay… tú. ¿Otra vez?
- Tai… Será mejor que dejes a Floramon en paz. No es bueno meterse con una mujer enamorada... además de furiosa.
- Ajá, como digas, Sora…
- ¿Dónde rayos está Tentomon? -reclamaba Izzy- ¡Se supone que sólo iba a buscar agua!
- Ojalá no se la haya bebido toda -dijo jadeante- Me muero de… sed…
- Gomamon; si quieres te convido de mi agua -pasándole la botella-
- ¿Huh? No sé si lo notaron... -dijo Mimi, cubriéndose con su sombrero- pero Kari no está con nosotros.

Ni bien escucharon a Mimi, todos voltearon su mirada hacia atrás para descubrir a Kari extendida en el asfalto y apenas moviéndose. De inmediato, todos fueron a socorrerla, y la recostaron en un banco que hallaron en una parada de autobús.

- ¿Por qué dirá "Ningún Lugar" ese letrero, Patamon?
- Porque no estamos en ningún lugar, TK. Estamos en el desierto ¡DOH!
- No me agrada este sitio. -dijo Mimi al ver los letreros- Sólo miren estos nombres: Tierra Robada, Aldea Malvada, Las Brujas, Slaughter Gulch… Suena como un lugar de mala muerte.
- ¡Demonios, Kari: despierta! ¡Te ordeno que te mejores!
- Estúpido Tai; está enferma… Debe ser su resfriado.
- Si, Sora… como digas… Los resfriados son tan comunes en nuestro verano con temperaturas de 30°C… -mirando a su hermana- Pero aun así me preocupa; no tenemos medicinas.
- Hermano... Perdona por no tener buenos genes y ser tan enfermiza…
- ¡Este no es momento de echarse la culpa por tus defectos, Kari! ¡Debes ser lo más fuerte que te permita tu cuerpo!
- Bueno... -tosiendo- Lo... intentaré...
- Joe, supongo que tú tienes alguna mísera idea de lo que debemos hacer… -le dijo Matt, de brazos cruzados-
- ¡Buscar medicinas!
- Brillante, Joe... -dijo Gomamon de manera sarcástica, con una pala sobre la sien- Ahora dinos algo más útil.

En ese momento, llegó Tentomon volando luego de varias horas de ausencia, y sumamente agotado. Luego de que Joe le diera algo más de agua para reponerse, el digimon insecto comenzó a relatarles de algo que vio en las cercanías de ese lugar: una gran ciudad que se extendía por todo el horizonte.

- De seguro hay un hospital en esa ciudad. Llévanos a ese lugar, Tentomon, por favor…
- Pero si acabo de llegar… -reclamó agotado-
- ¡DIJE QUE LO HAGAS!
- Ay... bueno…
- ¡Nosotros te ayudaremos, Tentomon!
- ¿Huh?
- ¡Floramon, danos una mano!
- ¡Como digan, doctores! –levantando sus brazos, con ambos digivice en mano-

Tentomon digivolve a… Kabuterimon!
Gabumon warp digivolve a… Metalgarurumon!
Agumon warp digivolve a… Wargreymon!

- ¡¿QUÉ?! -exclamaron Tai y Matt al verlos evolucionados- ¡¿Desde cuándo pueden digievolucionar sin nosotros?!
- Desde que Metalgarurumon hackeó los digivice… Ahora; ¿Podrían subir? -enfatizó el Guerrero Dragón, al ver a Kari enferma- Creo que tenemos algo de prisa.
- ¿Qué Metalgarurumon hizo que? -preguntó Izzy, exaltado-
- ¡Bah! Es algo que hasta un niño haría… con un masterado en Electrónica. Ahora súbanse por favor sobre nosotros o sobre Kabuterimon.
- Está bien, está bien… -dijeron los demás-

Los Elegidos y demás digimon se acomodaron: la gran mayoría fue sobre Kabuterimon -incluida Kari, que era cuidada por Sora-, mientras que Matt, TK, Patamon y Deramon iban sobre el lomo del Lobo Cyborg. El mayor problema era obviamente el Guerrero del Valor, que tuvo que soportar una pelea entre Tai y Floramon sobre quién iría sobre sus espaldas; al final, ambos fueron sobre él, pero no dejaron de pelear. Resuelto el problema de transporte, se fueron en dirección a la ciudad.

- Doctor Wargreymon; no deje que me caiga, por favor; está muy alto.
- Aprovechada. -susurró Tai-
- No lo haré, Floramon; aunque si te caes te rescataré de igual manera... si me haces un favor.
- ¿Cuál, doctor?
- Deja de aferrarte... tan fuerte a mi cuello… o no podré reeespirar…
- ¡Ups! Disculpe…
- ¡JAJA! Ese Wargreymon; siempre queriendo llamar la atención... -se reía Metalgarurumon a lo lejos-
- Sigh…
- ¡Allá está! -exclamó el insecto gigante, señalando la ciudad, que se hallaba conectada a un puente- ¿La ven?
- ¡Vaya! -exclamó Izzy al verla- La ciudad es sorprendente: parece tener edificaciones de Nueva York, Roma y París.

- De hecho esa ciudad que parece Nueva York se llama Liberty City. -agregó Kabuterimon-
- ¡¿Acaso nunca vamos a encontrar un Rio de Janeiro, un Buenos Aires o un Acapulco en este Digimundo?!
- De hecho los hay, Sora -contestó el Lobo Cyborg- Sólo que están esparcidos por todo el Digimundo.
- Personalmente yo quisiera conocer Los Ángeles del Digimundo; sé que es el hogar de las estrellas.
- Creo que para eso existe Los Santos, Palmon -respondió Wargreymon-
- Busquemos un lugar para que Kari pueda descansar. -señaló Joe-

Acto seguido, llegaron a una gran casa de dos plantas muy confortable, en cuya habitación recostaron a Kari bajo el cuidado de Sora, Mimi y Joe. Mientras tanto, TK y Angemon hacían de guardias, al momento que Tai, Matt e Izzy buscaban las medicinas en el botiquín del baño y en la cocina; al ver que no las hallaban en la casa, tomaron una decisión.

- Debemos buscar la medicina en la ciudad; un hospital o una farmacia servirán.
- ¿Sabes por donde comenzar, Izzy?
- Ehm… No…
- ¡Izzy! -exclamaron Tai y Matt-
- Con mi computadora podremos hallar la ubicación de esos lugares; no se preocupen.
- Nosotros los ayudaremos. -dijo Tentomon- Podremos recorrer la ciudad desde el aire.
- Así podremos tener una mejor vista de la ciudad. -completó Metalgarurumon-
- De acuerdo -asintió Matt a la idea- ¡Vamos!
- ¡Nosotros también vamos! -exclamó Floramon, tomando a la fuerza a Deramon de una de sus alas-
- ¡Ah, no; eso sí que no! ¡Ya he tenido suficiente de ti, florecilla!
- ¡Cómo me llamaste, cabeza de...!
- Ya basta ustedes dos -interrumpió Wargreymon- Floramon, Deramon: irán con nosotros, pero no se metan en problemas, por favor.

Tai, Matt, Izzy con sus respectivos digimon abandonaron el refugio temporal para explorar la ciudad, mientras los demás cuidaban a Kari. Entre los elevados rascacielos y la densa niebla, los digimon buscaban algún edificio de asistencia médica; de repente, Metalgarurumon pareció percibir algo.

- ¡Oigan, miren!
- ¿Qué es, Metalgarurumon? -preguntó Matt-
- ¿Es un hospital?
- No lo sé; Tai; hay mucha niebla para distinguirlo… -dijo Izzy, que se esforzaba por ver-
- Mmm… Eso no me parece un hospital. -agregó Kabuterimon-
- Wargreymon; bajemos a investigar.
- Como digas… -le respondió al lobo cyborg, y descendió de inmediato junto a los otros-
- Espero que mis sensores no me estén jugando una broma… ¿Tu que dices, amigo Wargreymon?
- No te están engañando…Es... es…
- ¿Es un hospital? -preguntaron los demás, impacientes-
- ¡ES LA CASA DE SIGMUND FREUD!
- ¡¿QUÉ?!

Enfrente suyo, podían observar un hermoso edificio de estilo historicista tardío alemán/austriaco de fines del siglo XIX de aproximadamente cinco plantas, cuyas aberturas superiores estaban enmarcadas por frontones y molduras de carácter neoclásico, mientras que la única entrada quedaba enmarcada por un frontón triangular y un arco sobresaliente. Los niños y los demás digimon no podían quitar su mirada de los megadoctores, cuyos ojos parecían brillar de la emoción al ver semejante edificación.

- Nunca creí… que en toda mi vida profesional… sería capaz de estar en este lugar.
- Es un momento, único, Wargreymon… Es… sublime.
- ¡NO PODEMOS DESPERDICIARLO! -exclamaron ambos-
- ¿De qué están hablando ustedes dos? -les preguntó Tentomon, que había regresado a su etapa anterior-
- Estamos hablando…
- De tener una sesión psiquiátrica aquí…
- ¡NO PUEDEN HABLAR EN SERIO!les gritaron Tai y Matt-
- ¡Pero si ya nos atendieron a todos nosotros en la mansión de Puppetmon! ¡Además de que ya habíamos hablado de Karl Popper y el falsacionismo! -agregó Izzy- ¿A quién van a tratar?
- A nosotros…
- ¿Huh?
- No pensarán que nos excluiríamos de ese tratamiento, ¿Verdad?
- Tomando en cuenta sus locuras… -agregó el lobo cyborg- probablemente nosotros también necesitemos terapia… y este -señalando el edificio con su hocico- es el mejor lugar para ello.
- ¡Este lugar es tan sagrado para nosotros como lo es el Muro Occidental para los judíos, la Kaaba para los musulmanes, Los Ángeles para los actores de cine y cirujanos plásticos…! Ehm… Metalgarurumon; ayúdame con las comparaciones…
- La Mansión Playboy para los parranderos y proxenetas, Roswell para los ufólogos, Silicon Valley para los nerds…
- Pero ¿Y la medicina?
- Agh, vamos, Tai… -le contestó su compañero digimon- Kari no se va a morir por un resfriado; es la niña milagrosa. Ustedes busquen la medicina.
- Nosotros los alcanzaremos cuando terminemos nuestra sesión.
- ¡No puede ser...! -dijo Matt, con las manos sobre las sienes-
- ¿Lo ayudo en su sesión, Doctor Wargreymon?
- No es necesario, Floramon; será una sesión privada… -mirando a Floramon decepcionada- Pero… ¿Podrías hacerme un favor?
- ¡El que sea!
- Tú y Deramon cuiden a Tai y a Matt en nuestra ausencia, por favor.
- ¡¿Dejarás nuestra seguridad a esos dos?!
- Claro que no, Tai -agregó el Guerrero Dragón- También está Tentomon.
- Todo yo, todo yo… Ahora soy niñera de dos psicópatas potenciales…
- ¡AGH! ¡Está bien! Buscaremos la medicina mientras ustedes juegan a los psiquiatras... Pero ten muy en cuenta esto, Wargreymon… -dijo Tai con una mirada cuasiasesina al tiempo que lo señalaba con el dedo- Ya me las pagarás por esta…
- Como digas… -restándole importancia al asunto- Ay si, que miedo tengo –pensó-
- ¡Miren, una cabina telefónica! Si conecto mi computadora a su terminal, podré tener acceso a la información de la ciudad. ¡Vamos!
- ¡Sí!

Tai, Matt, Izzy, Tentomon, Floramon y Deramon fueron den dirección a la cabina, mientras que los megadoctores permanecieron parados en el pórtico del edificio, bastante pensativos, ya que aún se hallaban emocionados.

- ¿Crees que hubiera sido buena idea decirles que por nada del mundo se conecten a ese teléfono?
- Hmm… Nah... Ya lo averiguarán, Metalgarurumon.
- Si tú lo dices… ¿Unas carreras hasta la consulta de Freud?
- ¡El primero en llegar, se recuesta en el diván! -y entró corriendo a la casa- ¡SI!
- ¡Espera, Wargreymon!


Ya en su guarida, Machinedramon aún se hallaba en estado etílico, y le costaba mantenerse en equilibrio; sin embargo, estaba al tanto de que los Niños Elegidos habían llegado a sus dominios, y se preparaba para hacerse cargo de esas molestias.

- ¡Gran Machinedramon!
- Hmph… Que… -dijo algo somnoliento- ¡Mi cabeza! ¡Mi disco duro! ¡Más vale que sea importante, pedazos de latón!
- ¡Hemos detectado que esos niños han estado reuniendo información sobre hospitales y farmacias cercanas! –respondió el Haguramon-
- ¿Hospitales, farmacias? Así que esos Elegidos Comunistas buscan atención médica gratuita en mi ciudad. ¡JA! ¡Ni en sus sueños! ¡Muéstrenme los lugares! -de inmediato, los Haguramon mostraron un mapa en la pantalla señalando los lugares-
- Al parecer, los Niños Elegidos se hallan en este lugar, de acuerdo a su última conexión a nuestro sistema –señaló uno de los sirvientes- El Digimon Hospital.
- Bien… Prepara a los soldados para que se agrupen en ese lugar y comiencen el ataque.
- ¡Pero, Gran Machinedramon! ¡LadyDevimon se halla internada allí!
- Ah, sí... –dijo pensativo- Esa preciosura de cuerpo escultural que fue una excelente camarera, y que tuve la desgracia de caerme sobre ella rompiéndole todos los huesos de su cuerpo… Mmm…
- Gran Machinedramon; está embarrando el piso con su baba de aceite.
- ¡AGH! ¡Qué más da; hay muchas como ella! ¡Que el Imperio del Metal salga a luchar!
- ¡Si, Señor!
- ¡Y prepárenme algo de café… y que sea de Starbucks! ¡Necesito sacarme esta resaca!


En el Castillo -aún en reparaciones- de Piedmon, este atendía a las postulantes al cargo de LadyDevimon con algo de prisa, pues sabía que Machinedramon, tarde o temprano sería derrotado.

- Esto se está poniendo muy aburrido; ya que Machinedramon no se detendrá hasta acabar con su enemigo y asegurarse de que este esté completamente destruido. Pobre Niños Elegidos; esperaba poder tratar con ellos lo más pronto posible…
- ¿Ya terminaste tu soliloquio, Piedmon? Ya hice mi movimiento…
- ¡No interrumpas mis monólogos, Ikasaman! -le gritó furioso, al tiempo que volvía su vista al tablero de ajedrez- Mmm... Veamos… Ya lo tengo; Jaque Mate. ¡Te gané!

- ¡Oh! ¿En serio? –inmediatamente, la pieza que Piedmon aún tenía en sus manos, le explotó en su cara, llenándolo de hollín- ¡Ay… perdiste!
- ¡Eres una tramposa! ¡Sabias que ganaría con esa jugada!
- Tranquilízate, querido: ese es el estilo de Las Venturas; deberías ser más atento a tu juego que a tus monólogos sin sentido… Pero supongo que no tienes remedio... -suspiró aburrida- Sigo preguntándome por qué no me escogiste para acabar con esos Niños Elegidos que tanto te molestan.
- Porque yo quiero acabar con ellos y sus digimon; y tú lo único que harás es jugar con ellos en tu dimensión, o mandarlos a otro lugar en el Digimundo.
- Pero si me siento muy sola… y no me agrada la violencia.
- Bah; como sea: debo ver a las demás postulantes.
- Como quieras, querido.

El Payaso del Infierno abandonó el salón de juegos donde se hallaba Ikasaman, y se reunió con las postulantes, a las que entrevistó una por una.

- A ver… ¿Cómo te llamas? ¿En qué te especializas?

- Soy Sakuyamon; soy miembro de la familia del Ejército Nightmare. Mi especialidad es la purificación de los malos espíritus.
- Mmm… Eso podría ser un problema... –pensó- ¿Sabes cocinar?
- Ehm... –confundida- No, pero yo…
- ¡Siguiente!
- ¡Oh, rayos! -dijo Sakuyamon, y se retiró enfadada-
- Bueno, hada malva... ¿Cuál es tu nombre?

- Soy Kazemon, y soy una de los 10 Guerreros Legendarios; soy la Guerrera del Viento.
- Interesante -asintió Piedmon- ¿Sabes cocinar?
- ¡Claro que sí! Sé hacer una excelente pasta italiana que es la envidia de la Península de la Bota.
- Excelente, aunque soy más proclive a la cocina francesa. Veamos tu experiencia de combate…
- Eh… Está bien. -y le pasa su expediente-
- Aquí dice que sólo has ganado tus batallas con ayuda: eso no me sirve de mucho.
- ¡Espere! ¡Puedo mejorar; entrenaré más duro si es necesario!
- ¡Siguiente!
- ¡Ni modo; mejor vuelvo con mi novio! -refunfuñó Kazemon, desapareciendo de escena-
- Y tú, intento de bruja escarlata… Dime quien eres y si me serás útil.

- Me llamo Witchmon, y soy una experta manejando la magia del viento y del agua, mi Señor.
- Ajá… Sólo dime si sabes cocinar, algo de albañilería y tienes experiencia en combate.
- Si, si… y sí, señor… ¡¿Acaso no está todo en mi currículum?! -le respondió con enfado-
- Me agrada esa actitud; te tomaré en cuenta. Pasa a la sala de espera, por favor -dicho esto, Witchmon se retira, esperanzada- ¡Siguiente! ¿Y ustedes quienes son, par de gemelas?

- ¡Yo me llamo Cyprine!
- ¡Yo me llamo Petirol!
- ¡Compartimos la mente…!
- ¡Y también el cuerpo!
- ¡¿Oferta de dos por uno?! ¡Me parece genial! -exclamó Piedmon- Pero esperen… ¿Ustedes son humanas? ¿Qué hacen aquí?
- Claro que lo somos, Señor; pero no por eso debe desprestigiarnos -aclaró Cyprine, de cabello azul-
- El Digimundo es una nueva fuente de oportunidades; si lo desea, pónganos a prueba. -completó Petirol-
- Y sí; sabemos cocinar, limpiar, reparar, y todo lo que quiera. Somos expertas científicas.
- Ya veo… Se oye prometedor; probemos su poder. ¡Hechizo Final!
- ¡Petirol!
- ¡Cyprine!

Las hermanas usaron sus báculos para absorber la ráfaga sónica de Piedmon, y se lo regresaron con el doble de fuerza; este lo esquivó con algo de dificultad moviéndose a un lado, sólo para ver el efecto destructivo de su ataque, quedando muy impresionado.

- Vaya, vaya… Me han dejado sin palabras, chicas.
- Además de eso, podemos usar ataques de energía oscura con nuestros báculos, y movernos a gran velocidad; además de poseer poderes hipnóticos.
- Otra de nuestras especialidades es el de manipular los sentimientos oscuros de nuestros adversarios para que se eliminen entre ellos.
- Me agrada... -sonrió Piedmon con malicia- En verdad me agrada; capaz acaben con esos Niños Elegidos y esos digimon de nivel ultra, Pero ¿Creen que será suficiente para derrotar a esos dos de nivel mega como Wargreymon y Metalgarurumon?
- Pff… ¡No son más que unas sanguijuelas!
- ¡Podemos destruirlos de un solo golpe! ¡Contrátenos y no se arrepentirá! -dijeron al unísono-
- Tentador… Pero debo ver a las demás postulantes… Ustedes entienden... Pasen a la sala de espera, chicas.
- Como diga. -dijeron las hermanas, y se transportaron hasta la sala de espera-
- Dudo que alguien supere a esas chicas… -mirando a su candidata- ¿Y tú quién eres?

- Me llamo Ranamon, y soy uno de los 10 Guerreros Legendarios; soy la Guerrera del Agua.
- Otra inútil… Supongo. -susurró Piedmon-
- ¡No soy ninguna inútil! ¡Yo si he tenido victorias propias, principalmente contra esa tonta mariposa creída de Kazemon!
- Bien… punto a favor para ti. -dijo el Dark Master, algo aburrido- Pero por si no lo notaste... aquí no hay agua.
- Eso se soluciona… -le respondió con ironía, mientras le sonreía- Además, sé hacer todo lo que pide la solicitud, ya que fui a una escuela de Economía Doméstica.
- Ajá… Bueno, como dudo que haya alguien más inútil por aquí… te tomaré en cuenta. Pasa a la sala de espera.
- ¡Gracias, señor!
- Mientras tanto, veré que hace Machinedramon.


En el Digimon Hospital, Tai y los demás recorrían los pasillos y cuartos del hospital en busca de la medicina para Kari. En una de las habitaciones, Izzy descubre un cuarto con una paciente completamente enyesada y conectada a una máquina de soporte vital y un suero.

- ¡Tai, Matt, Tentomon… y los extras! -susurró a sus compañeros-
- ¿Encontraste la medicina?
- La encontré hace como diez minutos, Tai. Pero miren; hay alguien aquí.
- ¡Esa es…!
- ¡SHH! -haciendo callar a Deramon- Silencio…
- ¿Quién es, Floramon?
- Es LadyDevimon, forma parte del Ejército Nightmare de Piedmon…
- ¿Cómo sabes eso? -le preguntó Tai-
- Lo dice el registro de visitas sobre su cama, cabeza de piña. ¡Aprende a leer!
- Grr…
- Para ser un digimon maligno se ve tan… lastimada; hasta me da pena. ¿Qué creen que le haya pasado como para que quede como una momia?
- Ni idea, Izzy. -respondió Tentomon, con indiferencia- Pero eso no es lo importante ahora.
- Guau… Ella se ve… muy…
- ¿Dotada, Matt? –le preguntó Tai, pícaramente-
- Ehm... -sacudiendo la cabeza- lastimada.
- Jeje... si, como digas.
- Es cierto... -pensó Floramon- Es demasiado bella pese a sus vendajes; debo encargarme de ella antes de que sea tarde.
- ¿Qué haremos con ella? No podemos ignorar su presencia así como así.
- Pero, Izzy; tenemos otras prioridades. -agregó Matt- Buscar la medicina para Kari.
- Vaya, Matt; gracias por tu preocupación.
- Yo también tengo un hermano, así que comprendo tu preocupación, Tai.
- ¡Oh, qué momento tan tierno entre hermanos mayores! -dijo Deramon con sarcasmo- Denme permiso para vomitar, por favor… Mientras pensamos en qué hacer con… ¿Floramon?
- ¿Huh?

Los niños desviaron su atención hacia la digimon planta, que tenía su mano por uno de los cables que suministraban electricidad a la máquina de soporte vital a LadyDevimon; incrédulos que haría lo que pensaban, tomo el cable con fuerza, y exclamó:

- ¡Adiós y muérete maldita zorra! -desconectando el aparato- ¡Nadie me quitará a mi doctor: NADIE! -se escuchó al aparato dejando de emitir sonido: LadyDevimon estaba muerta-
- ¡¿Qué fue lo que hiciste, maldita loca?! -le gritó Tai, horrorizado-
- Véanlo como un enemigo menos. Punto; ahora llevémosle esa medicina a tu sufrida hermana.
- Ni que esté sufriendo tanto… -dijo Matt-
- Con el hermano que tiene… yo sufriría en su lugar.
- ¡Oye, tú…!

Una explosión proveniente del exterior los interrumpe, obligándolos a abandonar el cuarto con prisa; al llegar a la entrada del hospital, descubrieron con horror que estaban rodeados de Mekanorimon y Tankmon, que no duraron en disparar, obligándolos a correr por sus vidas.

- ¡Corran por su vida!
- ¡Es tu culpa, Floramon; no debiste desconectarla!
- ¡Luego discutimos sobre eso, Tai; ahora debemos huir! -recalcó Matt-
- ¡Por esa ventana; rápido!


- ¡Gané! Me siento en el diván. –acomodándose- ¡Oh, que suave es! ¿Será de seda auténtica esta tapicería?

- No es justo, Wargreymon; sabes que tengo dificultades para subir escaleras debido a que voy en cuatro patas.
- Detalles, Metalgarurumon; detalles. Ahora es mi turno de acomodarme en el diván. Mmm… mejor me quito mis Dramon Killer y mi escudo; no quiero dañar este precioso mueble. -sacándose los mencionados objeto y luego acomodándose en el mueble- ¡AH! ¡Qué cómodo es!
- Como quieras, pero recuerda que estar allí tiene un precio. -le respondió el lobo cyborg-
- Lo sé. Ahora lánzame todo lo que tengas, y trata de no tragarte el lápiz esta vez… jeje…
- ¡Ni hablar! Ya aprendí mi lección; de ahora en adelante usaré mi grabador incorporado en mis sesiones terapéuticas.
- ¿Cuántos aparatos tienes en tus sistemas, Metalgarurumon? ¿O acaso eres una tienda de electrónica ambulante?
- Créeme que ni yo lo sé. Bien… Hablemos de ti, Wargreymon; cuéntame algo de tu pasado.
- Bien… Obviemos el punto de que nacimos el mismo día, en el mismo lugar, junto a las mismas personas y nuestra estadía en la Universidad Jung, ya que sabes que estudié allí contigo.
- Obvio, pero debes decirme de algo que no esté enterado. ¿Qué ocultas bajo ese casco de tres cuernos que no quieres mostrar?
- Lo mismo que tú con esa piel, supongo. Pero metafóricamente hablando… puedo develarlo… Pues… siempre he tenido cierto problema con la comida: me encanta ¡Y mucho! Me agrada comer y disfrutar de la comida… Creo que por eso me dicen glotón en ocasiones… ¡Pero no puedo evitarlo; está hasta en mi nombre!
- Ajá… Al menos no es bulimia o anorexia… Continúa.
- Lo extraño es que nunca engordo; no sé si se deberá a mi acelerado metabolismo… Aunque ese nunca fue mi mayor problema.
- ¿Cuál es tu mayor problema, Wargreymon? Dímelo con tranquilidad; estamos solo nosotros dos; nadie lo sabrá.
- Tengo en realidad dos problemillas, pero el que más me acosa últimamente… ¡Es que soy demasiado sexy!
- ¡¿HUH?! -expresó sumamente confundido el lobo cyborg-
- ¡Siempre me han perseguido las mujeres! ¿O debería decir las niñas? De todas formas era muy irritante escuchar todo el tiempo: ¡Ay, qué lindo eres! ¿Cuándo podemos salir? ¿Quieres ser mi novio? ¡Hazme tuya, por favor! Y el peor: ¡Sin ti no soy nadie, y me voy a morir! ¡Y ERA SOLO UN KOROMON!
- Ugh… No me lo recuerdes; eso fue lo peor de la Universidad para mí.
- ¡Ni te imaginas lo que es vivir con esta carga, Metalgarurumon! ¡Ni qué decir ahora que estoy en mi nivel mega! ¡Tener a Palmon, Floramon y Gatomon tras de mi... y empiezo a sospechar de Kari y Sora! Tal vez Mimi también… ¡Tener este inexplicable atractivo, junto a una gran inteligencia que sólo te causa problemas! ¡Es una maldición!
- ¡¿MALDICIÓN?! -exclamó airado, levantándose- ¡ESTÁS LOCO! ¡Has sido bendecido con un gran y maravilloso don, Wargreymon!
- ¿Lo dices en serio?
- ¡Claro que hablo en serio! ¡¿Qué hombre en su sano juicio no querría estar en tu lugar en estos momentos?!
- Pues… nunca pensé en eso.
- La verdad no me sorprende; eres muy despistado, cosa que creo compartes mucho con Tai; al menos en el aspecto del romance. Creo que tu problema es que eres demasiado… ehm… como decirlo, inocente para esta clase de cosas. Inocentón podría decir, ¿Me explico?
- ¿Quieres decir que no me percato al momento de que las chicas se enamoran de mí, y para cuando lo hago es muy tarde y no tengo intenciones de herirlas con el rechazo directo, por lo que las ignoro, fingiendo que no se de sus intenciones?
- Oh, vaya; me quitaste las palabras de la boca, Wargreymon... Y eso que el doctor en esta sesión soy yo.
- Yo también soy psiquiatra, Metalgarurumon. -le señaló sin levantarse del diván- No pienso reprimir mis conocimientos clínicos sólo por ser el paciente.
- Supongo… Aunque eso le quita lo divertido. -suspiro- ¿Y cuál es el otro problema que tienes? Además de tus aparentes problemas gastrointestinales… Jeje
- Nah; esos son a causa de Tai. Mi otro problema, -señaló el Guerrero Dragón, con su "índice" al aire- ¡Es que todos creen que soy un bruto imbécil!
- Es por causa del prejuicio, Wargreymon; no debes hacerles caso. Ellos te juzgan sólo por tu apariencia sin llegar a conocerte del todo. Puede que a veces aparentes algo de imbecibilidad, pero sé que dentro de ese cráneo tuyo hay una mente brillante llena de ideas.
- Gracias… doctor. Eres un muy buen amigo.
- Para eso estamos… los psiquiatras, colega.
- ¿Por qué Tai y Matt no pueden ser tan buenos amigos como nosotros, sin recurrir a peleas estúpidas? ¿Crees que sea porque son seres humanos, Metalgarurumon?
- No; creo que más bien por ser idiotas inmaduros. -respondió firmemente- Pero gracias a nosotros, creo que ya solucionaron su problema… y recalco la palabra "CREO".
- Es verdad…
- Ahora, ya que resolvimos tus traumas, es hora de resolver los míos. Cambiemos de lugar.

Dicho esto, Wargreymon se levantó del diván, mientras que Metalgarurumon se acomodó en su sitio; el Guerrero Dragón se sentó en la réplica de la silla de Freud con sumo cuidado, se colocó sus gafas, tomó su libreta y se puso en posición.

- Que suave diván… Creo que estás en lo cierto, Wargreymon; es seda auténtica.
- Lo es… Ahora, comencemos contigo Metalgarurumon. -jugando con sus gafas- Dime cuales son los problemas que te aquejan últimamente.
- Uff… Pues veamos: además del hecho de que mi amigo y compañero Matt haya tenido una crisis existencial tan grave como para creerle a un árbol completamente drogado hasta la copa, que haya descubierto que sufrió de un caso grave de complejo de Edipo, y que además tiene ciertas tendencias pervertidas reprimidas… Todo mi mundo es maravilloso.
- ¿Depende mucho de Matt tu felicidad?
- No exactamente, pero sabes que me preocupo mucho por el: Soy el digimon elegido de la amistad de todas formas.
- Y tú tienes una actitud muy introvertida respecto a las amistades. Comprendo... -anotando- Sé que los introvertidos se toma la amistad muy en serio, considerando que son muy selectivos con sus amistades; es decir, tienen pocos amigos, pero muy confiables. Ahora que lo pienso, yo soy bastante extrovertido en ese aspecto. Es posible que debido a eso…
- Wargreymon; es mi sesión, no la tuya: concéntrate.
- Perdón, perdón… En fin: dime de alguna experiencia que te haya marcado profundamente en tu psique.
- Pues… -rememorando- Tal vez el "incidente" en la Primaria. ¿Lo recuerdas?
- ¡Cómo olvidarlo! Fue el día en que… ¡Oh, oh!
- Era una bella mañana en la primaria: todos jugábamos tranquilamente en el patio de la escuela. Yo estaba particularmente feliz, pues había acabado de digievolucionar a Gabumon luego de mucha espera… y estaba particularmente emocionado por enseñárselo a…
- Renamon. -completó el Guerrero Dragón-
- Oye; si quieres, tú cuentas la historia.
- Lo siento; continúa por favor.
- Bien; ella era la chica más inteligente, fuerte y hermosa de toda la escuela... y sorprendentemente, la única que no se enamoró de ti.
- ¿Por eso todos decían que era lesbiana?
- Si, por eso… Yo estaba muy enamorado de ella, y planeaba confesárselo el día en que llegara a digievolucionar como ella; fui hasta el árbol en donde solía sentarse en el receso, y me dispuse a confesarme… pero -oprimiendo los dientes- ese maldito enano de Impmon me tendió una trampa, al sentarse sobre una rama justo encima de donde nos hallábamos Renamon y yo… y con una caña de pescar…
- Te quitó la piel exterior…
- ¡Y enfrente de todos, incluida Renamon! Fue el momento más HUMILLANTE de toda mi vida… Estaba tan apenado que perdí mi digievolución y regresé a ser un Tsunomon… y permanecí así hasta la llegada de Matt… Juré desde ese día que buscaría a Impmon por todo el Digimundo, y lo despedazaría por la humillación que me causó. GRRR… ¡LO VOY A DEVORAR DE UNA MORDIDA AL ENANO MISERABLE, Y LUEGO LO VOMITARÉ! ¡AGH!
- Detecto cierta agresividad en tu argumento, lo que connota algo de rencor hacia esa persona en particular, Metalgarurumon.
- ¡Oh! ¿En serio? -le preguntó con sarcasmo- ¿Tú crees?
- Deberías dejarlo en el olvido, pues no le hace bien a tu salud mental el reprimir un odio antiguo, y menos mantenerlo vivo. O si te hace sentir mejor... imagina que Impmon está muerto.
- Gracias… doctor. Creo que eso haré.
- Para eso estamos los psiquiatras.
- Empiezo a entender por qué te considero mi mejor amigo -aparte de Matt-; eres alguien de suma confianza, Wargreymon.
- Ni que sea para tanto…
- Te confié mi mayor secreto: eres el único del grupo que sabe cómo soy sin mi piel… Además del secreto que ella lleva.
- El sistema de acondicionamiento que le incorporaste a tu piel… Como olvidarlo; es sumamente ingenioso; así sobrevives incluso en el desierto a 50°C bajo la sombra.
- See... Es muy efectivo; de no ser por él, no hubiera sobrevivido en la sabana cercana a la Aldea Pyokomon, o en el desierto del continente Sarva. Pero no se lo digas a nadie, Wargreymon… O tendré que matarte –dijo esto último con voz muy fría-
- Sabes que no lo haré, y sé que si llego a cantar, eres capaz de hacerlo, así que… no diré nada.
- Otra cosa… ¿Crees que si llego a reencontrarme con Renamon, ella aceptar ser mi…? tú sabes…
- ¡Claro que sí, campeón! -le respondió con sinceridad- Tienes todas las de ganar… y si necesitas ayuda, yo estaré allí.
- Gracias, amigo.
- De nada. Bien… Sin nada más que agregar, creo que terminamos por…

Una explosión se escucha afuera de la oficina, estremeciendo todo el edificio, lo que puso a los digimon mega en alerta. El Guerrero del Valor guardó sus gafas, su libreta y miró por la ventana.

- ¿Quién será el imbécil que está interrumpiendo la quietud de nuestra sesión? -refunfuñó Metalgarurumon-
- Ehm… Creo que es un Gigadramon atacando la ciudad -dijo con una despreocupación inicial-
- Ah, bueno, que suerte que no es uno de… Espera, ¿Está atacando por aquí?
- Si… y se está acercando…
- ¡Debemos detenerlo antes de que destruya este edificio!
- ¡Salgamos a darle su merecido!

De inmediato, los megadoctores bajaron las escaleras y salieron a la calle para enfrentarse a Gigadramon; mientras tanto, este atacaba a diestra y siniestra por toda la ciudad, destrozando todos los edificios que podía.

- Debo cumplir con las órdenes del Gran Machinedramon: llevar a cabo el Plan Z, sin comprometer el sector Exchange de la ciudad. ¡Misiles de la Oscuridad! -atacando con sendos misiles cargados de energía oscura, salidos de sus garras y destruyendo varios edificios a su paso- Creo que voy bien…
- ¡Detente!
- ¿Huh?
- ¡Estás atacando una ciudad con un gran patrimonio histórico y cultural de este mundo, lo que te convierte en enemigo del mismo!
- ¡Nosotros somos los digimon que luchan por el valor y la amistad de todos los digimon!
- ¡Yo soy Wargreymon Kamiya, el Guerrero Dragón del Valor, el Fuego y la Tierra!
- ¡Y yo soy Metalgarurumon Ishida; el Defensor de la Amistad y el Hielo! ¡Y no tolero a los malvados digimon como tú!
- ¡Nosotros te castigaremos, en el nombre del Digimundo! -exclamaron al unísono desde la terraza del edificio-

- ¿Se puede saber que rayos están tratando de hacer al decir esas tonterías con esas estúpidas poses pseudoheroicas?
- ¿Eh? Metalgarurumon ¿Tú sabes porqué hicimos toda esa coreografía?
- Mmm… Creo que sólo nos dejamos llevar por el momento, Wargreymon.
- Debe ser por estar defendiendo nuestro Sancta Sanctorum.
- ¿Van a pelear o se van a quedar allí discutiendo? ¡Misiles de la Oscuridad! -disparando contra unos edificios cercanos-
- ¡Oye! -le gritó Metalgarurumon- ¿Acaso no entiendes que vinimos a detenerte? ¡Wargreymon; usa tus Dramon Killer para acabar con él; como es de nivel ultra, te será fácil!
- De acuerdo… ¡Mega Tornado! -volando en dirección a el-
- ¡Ni lo intentes, patito! ¡Garras de Acero! -usando sus garras como misiles provisorios contra el Guerrero Dragón-
- Siempre cubriéndote las espaldas… Pues ya qué ¡Bomba Congelante! -congelando los misiles antes de que impacten en el blanco-
- ¡Oh, oh! ¡Debo huir!
- ¡No escaparás! -le gritó Wargreymon, reanudando el Mega Tornado-
- ¡NO! ¡MALDITA SEA MI MAYOR PODER DE ATAQUE QUE DISMINUYE MI VELOCIDAD! ¡ARGHHHHHHHH! -gritó de dolor, poco antes de ser atravesado por el Guerrero del Valor y ser convertido en datos-
- ¡Bien hecho, Wargreymon! -mirando a su compañero de batallas, que descendía junto a el- Ehm… ¿Estás bien?
- ¡Ayayay! -sacudiendo la cabeza- El Mega Tornado siempre me marea… Altera mi sentido del equilibrio… -se relaja unos segundos- Ya me siento mejor…
- Excelente ¿Y ahora qué haremos? -le preguntó el Lobo Cyborg-
- Busquemos a los chicos; de seguro estarán en problemas si hay más cosas como esa.
- ¿Por ejemplo, ese Megadramon que vuela en dirección a la casa donde se refugian Kari y los demás?
- Sí; exactamente como eso, Metalgarurumon.
- Vamos.

Los megadoctores volaron de inmediato a la casa donde se refugiaban sus compañeros, pero por desgracia, cuando llegaron, la encontraron en ruinas, junto a un edificio derrumbado en las cercanías. Luego de una breve investigación, Metalgarurumon concluyó que seguían con vida, pues aun detectaba la señal de sus digivice.

- ¿Dices que están bajo tierra?
- Así es, colega.
- Mejor empecemos a buscarlos... ¡Mega Tor...!
- Wargreymon…
- ¿Sí?
- Podemos usar el sistema de metro… -señalando la entrada a una de las estaciones-
- Está bien… -y bajaron las escaleras al subterráneo-

Continuará...


Nota de autor: Ciprine y Petirol son de Sailor Moon.