Draco Malfoy y el misterio de la lagrima de la sirena.

Capítulo 14: Tercera prueba.

Draco despierta por la sacudida de Terry que parece ser el elegido para buscarlo, gruñe sujetando la almohada, pero Terry lo empuja fuera de la cama de Harry; el bastardo que es su amigo en Gryffindor, observa desde la cama de Ron con los hombros encogidos, indicando que intento despertarlo amablemente pero que dormía como una piedra. Draco lo ve indignado, antes de estornudar por el frio que hacía y en lugar de colocarse su túnica, solo toma sus zapatos antes de tomar una sudadera que supone es de Harry porque esta sobre la cama; es roja de Gryffindor y parece costosa, definitivamente fue un regalo de Sirius. El propio Harry parece algo incrédulo cuando se la pone, si puede que fuera algo idiota, pero Draco quiere algo de Harry; esto no va ayudar a disminuir sus sentimientos por él, pero realmente no le importa.

Si.

No es la mejor idea, pero Draco tampoco piensa muy bien cuando esta dormido.

Cuando salen el Gryffindor sigue aturdido, pero Draco solo bosteza de mal humor a Terry, que lo mira con una sonrisa divertida.

—Inteligente—es lo único que este dice, pero antes de poder decir algo, deben correr a la torre Ravenclaw, donde los demás ya tienen todo listo.

Se siente culpable, pero Padma comenta que es mejor tenerlo despierto que con sueño y que este año le toca a Terry ser presentador.

Michael y Luna han ido por los campeones, mientras que Anthony sigue colocando las cajas que Draco había preparado para este día; algunos favores pendientes, pedidos de los gemelos, pedidos de otros años y tenía todo lo que necesitaba de la lista de la fiesta. Claro que no era una fiesta como usualmente planeaban hacer, pero es que con cada año que pasaba, las cosas solamente parecían ir incrementando como de costumbre.

Los campeones llegan confundidos, aunque Cedric parece bastante emocionado de ser parte de los míticos juegos legendarios de la torre Ravenclaw, que este año probablemente tengan un nuevo giro inesperado para los participantes.

Draco ha estado pensando sobre esta noche mucho más que en la tercera prueba, podría ser algo inmaduro, pero la vida se trata de diversión.

—Bienvenidos a la noche de juegos de la torre Ravenclaw, mi nombre es Terry y seré su presentador esta noche; siempre queremos recordar la regla principal que sería: …—

—Lo que pasa en la torre Ravenclaw se queda en la noche Ravenclaw—corean todos los Ravenclaw, más Cedric que parece adivinar la idea, porque es como la única cosa que se menciona cuando alguien pregunta a cualquiera de los participantes.

Viktor y Fleur se ven con el mismo rostro que la mayoría de los involucrados pasan cuando descubre esto por primera vez.

Que no deben estar aquí.

—Esta noche tendremos muchos juegos para involucrar a nuestros campeones debido al torneo actual, y también tenemos a Draco que logro colarse como siempre—lo último lo dice en broma, pero Draco hace una dramática reverencia que hace a los demás reír—también tenemos auspiciado por, realmente no queremos saber, pero Draco ha logrado hacer lo imposible el día de hoy con esto—musita Terry negando con la cabeza y sacando una caja de su espalda.

Al ponerla frente a todos, algunos como Padma que no estaban del todo enterados de la situación o Fleur que parecen incrédulas cuando la caja se abren revelando una gran cantidad de cervezas de mantequilla y otras bebidas; como Coca-Cola.

Si.

Draco tuvo que enviar muchas lechuzas, pero puede confiar en Dora y Sirius para ser los familiares consentidores de dudosa responsabilidad moral.

Anthony era el único enterado de la idea inicialmente hasta hoy.

—Estas son cervezas de mantequilla normales, pero estas otras tienen grados de alcohol bajos, estas por último lugar son solamente si realmente has probado antes el licor—señala Draco las bebidas y Padma le da un pequeño zape en el brazo.

—¡Draco! —sisea ella con incredulidad y un poco de reproche.

Cedric silba impresionado y otros como Michael se acercan para ver curiosos, Terry toma sin dudarlo una sin alcohol y le pasa una también a Luna que agradece. Draco asiente porque no pensaba que Luna tomara alcohol, apenas tenía 13 años, no era un monstruo.

Ellos tienen solo 14 años, pero eso es un mundo de diferencia para Draco actualmente.

—No tienes que tomar Padma si no quieres, pero es probable que alguien, aunque con posibilidad bajas pueda morir, me gustaría pensar que pude tomar con amigos antes que eso pase—habla tomando una de las bebidas con alcohol medio.

En su anterior vida como Orion no tenía tiempo de salir y tomar con sus amigos, a pesar de su padre alcohólico, Draco puede apreciar un poco la locura de tomar y reír sin sentido; su mejor amiga solía tomar con él, pero siempre envidio un poco los grandes grupos de amigos en los bares.

Si iba a morir.

Al menos habría tomado con ellos.

Charlie le había dado su primer trago de whisky de fuego, había tomado champagne en alguna cena de navidad, pero hoy tomaría con amigos.

—No creo que esto sea legal para ustedes—habla Viktor tomando la bebida de mayor alcohol y Draco levanto la suya en señal de salud.

—Son niños—farfulla Fleur tomando una de alcohol medio, mientras que Cedric toma una igual que Viktor.

Padma lo ve con furia cuando toma una bebida sin alcohol, por otro lado, Michael toma la que tiene más alcohol, solo para escupirla en el primer trago y tomar una con alcohol medio con mucha mayor duda. Draco rueda los ojos tomando la bebida que Michael dejo de lado, para después, por ahora el sabor dulce de la cerveza de mantequilla, apenas si cambia un poco por el alcohol.

Donde lo consigue Sirius no tiene ni idea, pero le da risa que no hiciera preguntas y solo enviara las cajas.

Luchando claramente con Dora sobre quien es el mejor primo (¿tío?) de la familia Black.

Ojalá Remus no se entere.

—Esta noche tenemos una gran cantidad de juegos planeados, pero empezaremos por nuestro nuevo clásico, pictionary—añade Terry de forma teatral, haciendo que todo el color desaparezca del rostro de Draco.

Oh no.

Los campeones ven confundidos como los Ravenclaw parecen aguantar la risa, mientras Luna palmea su brazo de forma reconfortante.

Veinte minutos después, sin necesidad de alcohol, todos incluyendo Viktor miran con un poco de lastima el dibujo de Draco; él quien se encuentra casi arrodillado sobre sí mismo, al tiempo que una muy incrédula Padma intenta adivinar su dibujo. Era su idea de una jirafa, pero luego de que Padma estuviera segura que de alguna forma era un dementor, Draco no esperaba que estuviera en el último puesto del juego.

No era su culpa que todos tuvieran habilidades magistrales en el dibujo, incluyendo a Michael, ¡Michael!.

Cedric no era tan bueno en el dibujo, pero a pesar de eso hizo un gran equipo con Terry, quien sin talento al menos lograba hacerse a entender. Otros como Luna parecían tener una vena totalmente artística y Fleur había hecho un lirio tan detallado en pocos segundos que Draco sintió envidia; Viktor hizo dibujos toscos, pero Michael pudo descubrirlos fácilmente.

Algo abatido por su falta de habilidad, no pudo evitar pensar que al menos Harry no se burlaría de él, Harry era un buen amigo.

Gruño mentalmente, el pensamiento de Harry se había colado muchas veces en los últimos días, pero se había prometido que esta noche no pensaría en él y estaba fallando sus propias reglas. Una parte quiso invitarlo, pero Draco no quiso que notara alguna desigualdad entre los invitados, ninguno de ellos había venido más de una vez y no quería que pensaran algo raro; si alguien descubría sus "no-sentimientos" suponía que sería sumido a una vergüenza inmensa.

Así que mejor no pensar en Harry.

Perdió en pictionary, con puntos negativos (Intento dibujar una flor, no sabe cómo eso obtuvo puntos negativos, pero fue el conceso general) y era la hora de saltar al siguiente juego.

Cuando llegaran al verdad y reto sería una tortura, Draco se vengaría, pero ahora solamente queda de disfrutar una inocente partida de Jenga; que han agrandado para hacer un Jenga gigante y tal vez, aunque ha tomado poco alcohol comienza a sentir un zumbido que lo hace sonreír un poco. Viktor parece pensar que todo es demasiado inocente y aunque Fleur parece confundida de su lugar, no tiene miedo en usar su encanto en Michael para hacerlo perder.

Draco comienza a reírse demasiado desenfrenadamente y Luna toma fotografías como siempre.

El álbum que tienen para este evento lo lleva Terry, hay una fotografía del beso que tuvo con Harry el año pasado que no piensa ver nunca.

Al menos no hasta que no tenga sentimientos y se pueda reír.

—Todo parece muy inocente—expresa Cedric a su lado, ahora todos jugando Stop y sin duda agregando líneas como mitología (podría ser griega-egipcia-nórdica) y hechizos para su mayor dificultad.

Padma estaba gruñéndole a Michael que el color azul verde era también azul, pero que agregarle otra palabra no lo hace ser único en colocarlo; la pelea parece incrementar, pero Michael también se ríe bastante ahora y parece ser un peso ligero.

Draco le sonríe a Cedric.

Al igual que muchos antes que él, el usar juegos tranquilos (claro que Scrabble está vetado) provoca como siempre una sensación de tranquilidad; todos piensan que la noche será solamente de juegos inocentes y no es hasta que llegan al verdad y reto que todo se descontrola.

—Por supuesto, no sé qué esperaban, es solo una noche de tranquilidad—habla Draco tomando una botella de licor pesado, no es whisky de fuego, pero ahora quema su garganta y Draco sabe que, aunque no es un peso ligero ha comenzado a tomar mucho.

Cedric se encoge de hombros.

—Los gemelos siempre hablan sobre esa noche que fueron invitados, pensé que esto se iba a descontrolar—argumenta Cedric con una mirada confundida, pero Draco solo sonríe.

Se pregunta cuanto tiempo durara en cambiar de opinión.

.

.

Una hora.

Si, Draco cree que tal vez agrego alcohol demasiado pronto, sus planes cuando vio que todo esto sería anual, es ingresarlo hasta su sexto año, pero es un joven adolescente con miedo a morir con familiares de dudosa moralidad; así que bueno. No estaba en un estado que no recordara nada, cuando comenzaron el juego de verdad o reto fue bastante inocente como siempre, Luna contando su peor temor (el estar sola sin amigos) o Terry haciendo como un cerdo (que ocasiono risa de todos) y la forma en como Anthony replico una escena de Indiana Jones golpeándose contra la pared; todo inocente. No fue hasta que Draco uso su poder para el mal, obligando a Cedric a besar en la boca a Viktor, cuando los campeones supieron que estaban en la boca del lobo.

Como siempre, retos ridículos menos para Luna, Draco aplaudió cuando Viktor se quitó la camisa (porque siempre ocupan alguien sin ropa) y Michael lloro porque a la persona que le toco besar a Fleur era Terry en lugar de ser él; Terry no pareció afectado por el encanto de Fleur y esta pareció sorprendida por el hecho que el chico no parecía afectado.

Y no está seguro quien fue el de la idea.

Anthony o el propio Draco.

Pero alguien soltó una idea ridícula impulsados por el alcohol y antes de saberlo Draco utilizo sus runas para convertir las cortinas de la habitación en invisibles, la regla de no salir de la torre Ravenclaw por la ventana como ellos; en realidad bajaron por las escaleras con las cortinas sobre ellos en grupos d personas.

Cualquier otro día entrar al bosque perdido sonaría una mala idea, pero con algunos litros de alcohol en su cuerpo, sonaba como una idea fantástica.

Por suerte Terry estaba con los cuatro campeones en la cima de una montaña dentro del bosque prohibido, Luna que conocía mejor el lugar señalo la montaña un poco más elevada que colindaba con el castillo, Terry los guio con el lumos y con una destreza que demuestra no haber tomado ni una gota de alcohol como Luna, transformo un poco de madera en una especie de caja con ruedas.

—Se que no me van a escuchar, pero creo que esto podría ser una locura, no es que piense detenerlos—hablo el chico con tranquilidad, usando el hechizo deslizante en la parte inferior de las cajas mortales.

—S'il vous plaît, pensez-vous que nous ne pouvons pas le faire? (Por favor, acaso crees que no podemos hacerlo) —Fleur hace algún tiempo había dejado de hablar inglés, solamente hablando Frances luego de hacerla tomar dos botellas de licor en un reto.

Cortesía de Padma.

Que no se diga que Fleur no acepta un reto.

Terry no se ve impresionado, Cedric con un grito entra a su carro/cajón/ataúd mientras Viktor que parece menos afectado de los cuatro campeones parece replantarse si esto fue buena idea, aunque no aprecia querer dejar de formar parte del grupo ya que entro a su cajón de mayor tamaño por su contextura.

Draco no era fanático de los deportes extremos en su vida pasada.

¿Pero en esta?

Quidditch, montar hipogrifos, montar dragones y hacer una carrera desde una montaña prohibida en medio de una caja sin seguridad.

Si.

Draco estaba emocionado y riéndose mientras picaba con una ramita a Cedric, que se reía también.

No totalmente ebrios, pero solamente a un paso en el mejor de los casos.

—Los chicos están en la línea de meta, el primero que llegue con vida es el ganador supremo de la noche y el campeón definitivo del torneo de los 3 magos; aunque esto no signifique realmente nada—susurra lo último Terry antes de ponerse en su posición y levantar la varita, los cuatro levantan las manos y cuando Terry saca una chispa de luz verde.

Se deslizan.

Ahora Draco ve la dificultad.

Los cuatro en diferentes estados de ebriedad comienzan a deslizarse por la montaña, que probablemente la subida fue mucho más dura que esto, pero ahora que hay tan poca luz, árboles en todos lados que apenas son esquivados y los gritos de cada uno solamente como indicador de su distancia; tal vez fue mala idea. Todo parece retumbar, pero Draco intenta como puede lograr tomar control de su vehículo improvisado, pensando seriamente lo triste que es saber que el dragón fue mucho más fácil de dominar que esto.

Se comienza a desviar mucho a la izquierda.

Peligrosamente.

Donde está el lago.

Oh maldita sea.

Draco suelta un chillido incrédulo, antes que la magia lo haga desviarse nuevamente al camino, como si fuera atraído hacía alguien. El carrito se levanta en el aire por una rama mal puesta, Draco sabe que va a caer y probablemente romperse un hueso, que será muy difícil de explicar; pero en su lugar una mano lo sujeta casi en el aire.

Se siente de película cuando cae contra el pecho de alguien, es Viktor.

Dos personas en un carrito.

Si.

No funciona.

Apenas Viktor logra atraparlo, ambos terminan impactando contra un árbol y volando un poco, rodando por los aires antes de rodar en el suelo para terminar en medio de un pozo de lodo; Viktor se levanta con un gruñido, antes de ir en su dirección para levantarlo como si fuera un cachorro por la parte trasera de su sudadera (que no es la de Harry, esa está a salvo en su habitación).

—¿Ya tuviste suficiente? —habla Viktor cansado, pero apenas lo pone de pie, Draco solo logra tambalearse un poco atrás.

Sin ninguna extremidad rota, antes de vomitar en un árbol cercano.

Escucha los lamentos en ruso de Viktor.

Fleur se corona como ganadora, ya que Cedric también impacto contra un árbol, luego de una ducha y escaparse de Filch de forma casi milagrosa; Draco se duerme abrazando a Viktor como un oso de peluche, al igual que Cedric del otro lado.

Es su culpa por ser el único sobrio y cuidarlos.

A los rusos o húngaros o de donde fuera, los hacen de una manera diferente.

.

.

Draco no había tenido resaca en su vida anterior, pero le gusta como en esta vida siempre hay espacio para nuevos recuerdos que va aborrecer; hacer nuevos errores. Vomitar en el baño no es algo agradable, todo a su alrededor duele, la luz duele, su cuerpo esta pesado y tiene un lindo hematoma color rojo por casi todas partes en su cuerpo. Los campeones se marcharon en la madrugada, sus amigos menos Luna y Terry lucen como una miseria, Michael se niega a levantarse y Anthony gruñe cuando lo empuja; la mirada de Padma es de cansancio, quien solamente es la única que lo acompaña a tiempo para el desayuno. Luna y Terry parecen algo cansados y prefieren seguir durmiendo, motivo por el cual toman asiento en la mesa Gryffindor, Padma al lado de su hermana y Draco al lado de Neville.

Ambos amigos golpean sus rostros contra la mesa.

—¿Qué sucedió anoche? —cuestiona Hermione cuando llega unos cinco minutos después con sus dos amigos, Harry toma asiento a su lado rápidamente.

Draco quisiera notarlo, pero su cabeza duele.

Todo duele.

Estúpida resaca.

¿Le podría pedir una pocion a Snape?

Solo si quiere que lo castigue hasta que tenga 18 años, no hay forma que le diga que, con 14 años, esperen, Draco tiene 15 años; no es que le dijera a nadie sobre su cumpleaños, nadie parece saber la fecha exacta y Draco se ha encargado de que eso se mantenga. Aparte del anillo que le ha enviado su madre, este con hechizos protectores, nadie más sabe que día cumple años y todos piensan que es durante el verano.

Usualmente recibe regalos en verano.

Bien tiene 15 años, no esta tan mal para una primera borrachera, es bastante irresponsable y estúpido, pero Draco duda volver a repetirlo a corto plazo.

—Noche de juegos torre Ravenclaw—habla Padma aun con el rostro sobre la mesa, provocando que Parvati se ría divertida mientras le acaricia la espalda.

—Miren, Cedric luce horrible—gruñe Ron rápidamente, Draco hace un esfuerzo sobrehumano para levantar el rostro, solo para ver a Cedric en la mesa Hufflepuff con el rostro en ambas manos luciendo demacrado.

Levanta el rostro.

Ve a Draco.

Draco ve a Cedric.

Ambos sonríen antes de hacer una expresión de dolor.

—¿Fue divertido? —hay una clara nota burlona de Harry, que hace a Draco golpearle el tobillo con su pie, que provoca al chico reír y Draco mete con dificultad una tostada en su boca.

Sabe a tierra, pero no dice nada para no alertar a todos.

—Es domingo, no vamos hacer nada en todo el día, solo dormir—habla Padma cuando su hermana le pregunta sobre el día y la invita a la torre para pasar el día juntas, a lo cual esta parece encantada; probablemente la cuide todo el día.

Voltea a ver a Neville, quien detiene su comida al sentir su mirada.

—Neville—dice seriamente, el chico ladea el rostro—quiero un hermano mayor como Padma hoy, quiero ser consentido, ¿me cuidarías hoy? —pregunta casi esperanzado de tener alguien que solamente lo haga sentir como su madre.

Neville parece casi divertido, antes de ver detrás de él donde debe estar Harry, lucir luego un poco pálido antes de negar con la cabeza.

—N-no creo que sea una buena idea Draco—

—¿Por qué no? —

—¿Porque no quiero morir? —

Draco se incorpora luciendo confundido, su cabeza aun martilleando, sigue la mirada de Neville, pero solamente encuentra un Harry que luce demasiado inocente metiendo un trozo de manzana a su boca; entrecierra los ojos al ver las risas de Ron y Hermione, que se detienen al sentir su mirada.

Tal vez podría ir por Luna, parecía querer dormir el día de hoy, pero quizás quiera hacerlo sentir consentido.

Gira su rostro a Ginny, esta quien parecía no prestar tanta atención, se encuentra viéndolo divertida antes de negar la cabeza.

Maldición.

Su rostro va a la mesa Hufflepuff, Megumi es demasiado joven, pero sabe que podría cuidarlo o al menos un poco; Draco había olvidado como en su vida pasada cuando se siente como una mierda se debía cuidar por su propia cuenta, en esta vida fue demasiado consentido por su madre.

Antes de saberlo, cuando terminan el desayuno es Harry quien lo empuja con sus otros amigos, sonríe un poco cuando termina sentado sobre un sofá de la sala Gryffindor, totalmente sentado de forma muy poco apropiada mientras cabecea un poco adormilado. Frente a él puede ver como Hermione y Ron intercambian miradas, pero Harry parece bastante tranquilo sentado al pie de su sofá haciendo su ensayo de pociones, preguntándole cosas que Draco gruñiría antes de cerrar los ojos.

Hasta que algo llama su atención.

—¿Rita escribió sobre Harry? —cuestiona confundido, Hermione le pasa un periódico que Draco toma casi con cansancio.

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HARRY POTTER, «TRASTORNADO Y PELIGROSO»

El muchacho que derrotó a El-que-no-debe-ser-nombrado es inestable y probablemente peligroso, escribe Rita Skeeter, nuestra corresponsal especial. Recientemente han salido a la luz evidencias alarmantes del extraño comportamiento de Harry Potter que arrojan dudas sobre su idoneidad para estudiar en Hogwarts.

Potter, como revela en exclusiva El Profeta, pierde el conocimiento con frecuencia en las clases, y a menudo se le oye quejarse de que le duele la cicatriz que tiene en la frente, vestigio de la maldición con la que Quien ustedes-saben intentó matarlo. El pasado lunes, en medio de una clase de Adivinación, nuestra corresponsal de El Profeta presenció que Potter salía de la clase como un huracán, gritando que la cicatriz le dolía tanto que no podía seguir estudiando.

Es posible (nos dicen los máximos expertos del Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas) que la mente de Potter quedara afectada por el ataque infligido por Quien-ustedes-saben, y que la insistencia en que la cicatriz le sigue doliendo sea expresión de una alteración arraigada en lo más profundo del cerebro.

«Podría incluso estar fingiendo —ha dicho un especialista—. Podría tratarse de una manera de reclamar atención.»

Pero El Profeta ha descubierto hechos preocupantes relativos a Harry Potter que el director de Hogwarts, Albus Dumbledore, ha ocultado cuidadosamente a la opinión pública del mundo mágico.

«Potter habla la lengua pársel —nos revela un estudiante anónimo de cuarto curso de Hogwarts—. Hace dos años hubo un montón de ataques contra alumnos, y casi todo el mundo pensaba que Potter era el culpable después de haberlo visto perder los estribos en el club de duelo. Pero lo taparon todo. También ha hecho amistad con gigantes. En nuestra opinión, sería capaz de cualquier cosa por conseguir un poco de poder.»

La lengua pársel, con la que se comunican las serpientes, se considera desde hace mucho tiempo un arte oscura. De hecho, el hablante de pársel más famoso de nuestros tiempos no es otro que el mismísimo Quien-ustedes-saben. Un miembro de la Liga para la Defensa contra las Fuerzas Oscuras, que no desea que su nombre aparezca aquí, asegura que consideraría a cualquier mago capaz de hablar en pársel «sospechoso a priori: personalmente, no me fiaría de nadie que hablara con las serpientes, ya que éstas son frecuentemente utilizadas en los peores tipos de magia tenebrosa y están tradicionalmente relacionadas con los malhechores». De forma semejante, añadió: «Cualquiera que busque la compañía de engendros tales como gigantes parecen revelar una atracción por la violencia.»

Albus Dumbledore debería tal vez considerar si es adecuado que un muchacho como éste este dentro del castillo con otros estudiantes.

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Draco lee todo con ojos entrecerrados debido a la incomodidad de su cabeza, aunque se había reducido con café, claramente está lo suficientemente lucido para admirar el trabajo de la mujer; Thorin que había estado sobre su vientre, levanta la cabeza curiosa por leer el periódico, antes de acercarse a su cuello donde se hace otra pelotita caliente al tacto. Alegre de que aparentemente no fuera a buscarlos el día de ayer, aunque dudaba que escribiera algo al respecto de los campeones; no quería que pudiera escribir algo sobre los juegos de la torre…o el alcohol.

—Así que se fue ahora por Harry, esa vieja bruja no aprende—musito antes de regresar el periódico y acomodar con Thorin.

Ron ve resentido a su hurón, antes de con curiosidad a Draco.

—Esa reportera ha escrito de todos los campeones, Harry y Hagrid, pero aparte de la cita en la revista corazón de bruja no ha dicho mucho sobre ti—comenta Ron curioso, Hermione también asiente como si lo hubiera pensado o meditado antes.

Draco hace una mueca.

—Hable con mi madre hace semanas—cuando se vieron en Hosgmeade, aunque no comento sobre eso—también me parecía curioso, claro que amenace a Rita antes del torneo—los tres se vieron alarmados—no pensé que llegara a respetar eso, pero lo hizo en su mayor parte, según me dijo mi madre parece ser que mi padre fue quien ayudo a Rita a despegar su carrera; así que tienen un acuerdo para no hablar demasiado mal de mi familia, lo cual aún se aplica a mi—añade con un bostezo, no tiene sueño, pero el lugar es cómodo.

—Suertudo—dice Harry con algo de celos, que hace que sonría un poco adormilado.

—Pero cómo es posible que sepa todas esas cosas, es como si estuviera en el castillo—musita Hermione con enojo, Ron y Harry se ven preocupados, pero Draco solamente acaricia a Thorin.

—No lo sé, probablemente tenga algún hechizo para escuchar o tal vez sea un animago, no sería la primera vez que alguien entra de esta forma; pondría runas si fuera el director, pero no lo soy—los ojos de Hermione lo ven fijamente, pero Draco levanta a Thorin quien ladea la cabeza tan adorable que sonríe—¿pero quién es la hurón más linda de todos? —pregunta y Thorin suelta un pequeño chillido que lo hace sonreír.

Restriega el rostro contra el pequeño animalito, que incluso le da una lamida en la mejilla que lo enternece. Le encantaría poder llevar a Thorin a la torre Ravenclaw para que sea mimada por todos, pero luego de lo sucedido con Scabbers (*tos* *tos* Peter *tos* *tos*) duda que Ron le permita tener a su mascota; incluso si fue Draco quien se la dio.

Tampoco sabe cómo reaccionara Steven.

Solo puede jugar con Thorin en la torre Gryffindor, tal vez algún día deba traer aquí a Luna.

—Ron—comienza Draco, pero este ni siquiera lo ve cuando contesta.

—No—

Draco hace un puchero antes de mantener a Thorin sobre su pecho.

—Uno deja que muera una mascota y ya no se vuelve a confiar en uno, que sensibles—susurra solo para sí mismo, pero Harry sentado en el suelo frente a él, suelta una risa que oculta con tos.

Ron los voltea a ver de mala forma, ambos hacen miradas inocentes que hace que gruña algo similar a: "se han multiplicado", provocando que Draco siga manteniendo su aspecto perezoso sobre el sofá. Por la ventana de la torre puede ver la lluvia, aunque no es temporada parece ser que algunas nubes se han perdido y su mente viaja a que en menos de una semana estará en la última prueba.

No hay forma que nada malo suceda.

No con Harry fuera del torneo.

Necesitaban a Harry, sin Harry, todo estaría bien.

Un año menos sin el señor tenebroso.

Ve de reojo a Harry, quien sigue trabajando diligentemente en su trabajo, sus ojos se distraen un poco entre su cabello; su mano viaja a su cabeza, deteniendo a Harry en su lugar, congelado. Pero Draco aparta con una mano su cabellera, notando que hay una ligera cicatriz un poco abierta en la parte trasera de su nuca, al tocarla suavemente Harry parece saltar incomodo.

De reojo nota las miradas fijas de Ron y Hermione sobre ellos.

Las ignora.

—Tuve un accidente en una clase hace unos días, nada serio, solo un corte algo escandaloso—susurra Harry apenado, Draco lo ve de perfil notando su rostro rojo.

Su ceño se frunce confundido.

No parece un corte muy grande, es como si hubiera golpeado con una superficie afilada, pero parece ser nada serio tampoco; su mano sigue en la cabeza de Harry, acariciando ahora suavemente alrededor de la herida. Usualmente no alentaría este comportamiento, la idea es que ningún sentimiento creciera, pero con la tercera prueba tan cerca y ver como en las últimas dos estuvo cerca de morir, piensa que ser irracional no es tan malo.

No puede ser peor que ayer.

Borrachos, una locura, muchas risas y vomito.

Harry al notar que no se iba alejar, no dice nada, en su lugar se acomoda contra el sofá de Draco, dejando de lado cualquier idea de estudiar, con los ojos cerrados acercándose más para aumentar el contacto; Draco piensa que lo correcto sería alejarse, aunque no puede evitar notar similitudes de Harry con Sirius, ambos de alguna forma necesitados de afecto.

¿Quién es él para negarle esto?

Es raro como Harry no parece empezar el contacto con otros, pero permite el suyo, quisiera sentirse importante, aunque no tiene idea del por qué.

Cierra los ojos, dejando que su mano siga en la cabeza de Harry, permitiéndose pensar solo por un instante que esto está bien; tal vez lo sea, tal vez Harry necesite este afecto que sus amigos puede que no le den, no importa, parece disfrutarlo y Draco también.

No hay nada malo.

Draco gimotea dentro de su mente, pensando en lo jodido que es tener sentimientos por Harry y no hacer nada por evitarlos, porque en algún momento si no se detiene esto puede ser doloroso.

Abre solo un ojo para ver a Harry sonriendo con los ojos cerrados.

Maldición.

Es difícil pensar que esto es malo, cuando el chico se ve tan feliz.

En algún momento se queda dormido, cuando despierta es porque Luna fue a buscarlo, hablando de que necesitan volver a la torre donde Michael sigue sin querer levantarse; Draco lo empuja con fuerza fuera de la cama, todos aplauden su acción.

.

.

El día de la prueba Draco despertó un poco de mal humor, incluso aunque se le había exentado de las pruebas por ser un campeón, Draco había sido testarudo en querer hacerlas simbólicamente para ver si le ganaba a Hermione; era algo mezquino, pero su vida necesitaba cosas interesantes. Pero antes que pudiera hacer un examen Flitwick lo aparto del resto de sus amigos, el pequeño hombre parecía sonreír divertido mientras Draco hervía en curiosidad. Al final cuando entraron a la gran sala pudo ver a Cedric y sus padres estaban junto a la puerta. Viktor Krum se hallaba en un rincón, hablando en veloz búlgaro con su madre, una señora de pelo negro, y con su padre. Había heredado la nariz ganchuda de éste. Al otro lado de la sala, Fleur conversaba con su madre en francés. Gabrielle, la hermana pequeña de Fleur, le daba la mano a su madre. Saludó con un gesto a Draco, y él respondió de igual manera. Luego vio, delante de la chimenea, sus pies casi tropiezan cuando vio a su madre ahí, luciendo tan hermosa y regia como solo ella podía ser.

A su lado estaba su tía Andrómeda con una sonrisa un poco tensa y al lado de ellas…

—Sirius—susurro, antes de apresurarse y Sirius en su encuentro lo envolvió en un abrazo abrumador.

Todo en Sirius era cálido, este lo hizo girar en el aire en círculos, aún era más alto que Draco, pero estaba seguro que en unos años podría sobrepasarlo; se apartó con una sonrisa brillante antes de abrazar también a su tía Andrómeda, cuyo aroma parece ser como una tarta de manzana constante y Draco inhala el aroma con potencia.

Su madre espera pacientemente, cuando se separa de los otros dos la ve con dudas, pero esta extiende sus manos y ahora Draco prácticamente choca contra ella para abrazarla con fuerza.

Casa.

A esto huele casa.

Los abrazos de su madre le recordaban cuando era pequeño, cuando todo era más fácil en este mundo y solamente tendría que correr hacía esta, para que lo abrazara y todo parecía no significar mucho.

—Veo que has crecido otro poco más—musita su madre con pesar, lo que hace que Draco sonría antes de apartarse con una mirada de suficiencia.

Es raro ver a los tres juntos, sabía que su madre estaba en contacto con tía Andrómeda, pero ver a Sirius ahí, era extraño ver a 3 miembros de la familia Black reunidos; Sirius veía a su madre algo tenso, pero mantenía una sonrisa cada que Draco lo veía.

Según parece los campeones podían recibir la visita de su familia, fue un poco decepcionante no ver a su padre, pero había querido tanto ver a su madre y tía juntas, que la decepción no duro mucho; además Sirius presente era bastante agradable también.

Cuando Severus paso por el pasillo y vio a Sirius, rodo los ojos antes de seguir su camino.

—No le agrado a tu padrino—

—Te odia—

Ambos intercambian miradas divertidas, antes que Andrómeda comente que es hora de visitar el castillo y cuando le da un paquete lleno de una tarta de manzana; bueno, Draco camina siempre con algo en sus mejillas. Es extraño escucharlos hablar, su madre Narcisa habla de cómo ella fue una golpeadora en sus años de Hogwarts, Sirius la llama estirada, tía Andrómeda comenta que había conocido aquí a su esposo; las tres historias parecen una forma diferente de decirse la misma.

Parecen esquivar minas entre ellos tanto como es posible, Draco supone que llegaron algún acuerdo.

Por él.

Se siente conmovido.

—¿Qué tal Remus? —pregunta por bajo Draco, cuando ve a Andrómeda y su madre discutir amablemente sobre quien dio a rebelar la ubicación de los aposentos en Slytherin.

Aparentemente fue Andrómeda para Edward, pero no da el brazo a torcer.

Sirius le ve con duda.

—Para alguien tan ajeno a sí mismo, parece interesado en la vida de los demás—farfulla Sirius sin querer contestar, por lo cual lo mira fijamente antes que Sirius levante las manos al cielo cansado—no ha pasado nada, fue solamente un beso, estábamos ebrios y ahora lunático finge que no paso nada—gruñe molesto y Draco intenta apartar el recuerdo del beso de Harry.

No es momento para eso.

Ambas historias son totalmente diferentes y se quiere convencer de eso.

—Podrías hacerlo mejor que Remus—ninguno de los dos está ocultando que hay algo entre Remus y Sirius, lo que tal vez sea mejor para todos—eres un heredero bastante apuesto, está en tus genes—

—Eres demasiado joven, no lo entenderías aunque probablemente está en nuestra sangre—Draco quiso burlarse al respecto—hay veces donde encontramos una persona, alguien especial, alguien que sabemos desde ese momento que no se puede remplazar; puede que el camino sea doloroso, pero mi persona siempre ha sido Remus—habla Sirius encogiéndose de hombros.

Draco siente un pequeño tic en su frente, la imagen de Harry apareciendo por las palabras de Sirius, pero lo aparta dando manotazos en su mente; porque las estúpidas ideas de Sirius en el amor no significan nada para Draco.

Tercera prueba.

Concéntrate.

Disfrutar a tu familia reunida.

Concéntrate.

Lo demás queda por fuera ahora y con suerte para siempre.

—Vales demasiado Sirius, si te rompe el corazón que se prepare para que le duela algo más que su trasero—farfulla Draco con una sonrisa maliciosa.

—Eso si sobrevives a la tercera prueba—

El humor negro de Sirius, gana un zape en la cabeza de Andrómeda y Narcisa coordinadas, Draco se ríe mientras sigue caminando; dejando el lago del castillo lo más alejado posible.

Regresan a la hora de la comida, Sirius va un momento a la mesa Gryffindor para saludar a su ahijado con un abrazo; Harry parce mucho más cómodo con este, porque le regresa el abrazo con ánimos. Narcisa saluda amablemente a Megumi, quien parece emocionada de verle y Andrómeda saluda a Cedric quien parece haber ido a casa algunas veces con Dora.

Les presenta a sus amigos su familia, feliz de que su madre pueda estar hablando con ellos en la mesa Ravenclaw. En la tarde y exento de clases convence a Sirius de un juego sobre escobas, para su sorpresa su madre demuestra ser una gran voladora todavía y Andrómeda gruñe sobre la escoba en grupo de 2.

Las hermanas ganan para sorpresa de los chicos.

Y por un momento todo es perfecto.

.

.

Una hora antes de la tercera prueba es cuando Draco entra en pánico, tiene la teoría que es el pánico que debió haber sentido durante todo el año, pero aparece en el peor momento posible y termina moviendo su pie de forma incontrolable con ambas manos unidas frente a él; su familia (ambas hermanas Black) se ha ido para hablar con los profesores y le indicaron que lo verían entre el público, Sirius se va a pasar tiempo con Harry como se lo solicito Draco. Sus amigos intentan controlarlo, pero cuando el reloj avanza y quedan solo 30 minutos, Draco tiene que correr al baño más cercano para vomitar lo poco que pudo cenar; Anthony es quien lo encuentra e intenta tranquilizarlo.

Luna llega después, ambos se ven preocupados, pero Draco solamente toma el agua ofrecida por Luna.

Sus manos tiemblan.

Todo va salir bien, uso la noche de juegos para que los campeones (y todos sus amigos) tuvieran dentro de su sistema una pocion que al menos durante un mes, les daría una forma de rastrearlos con un suave hechizo; lo había usado en los últimos días como prueba con sus amigos y todo funcionaba.

Podría encontrarlos, los campeones, durante el laberinto, sacarlos del partido y el propio Draco fingiría una lesión o demencia, nadie tocaría el cáliz.

Cualquier forma para ver al posible señor tenebroso fuera de pantalla.

No estarían involucrados.

Todo seria genial.

Sujeto su cabeza entre sus manos, los ataques de pánico no habían llegado tan lejos, pero después de los eventos de este año, sinceramente fue muy optimista al pensar que saldría todo demasiado bien; Anthony estaba por levantarse para buscar a los demás o un profesor, pero Draco lo detuvo por la muñeca.

Iba decir que estaba bien, que ocupaba un momento para unir sus piezas y luego podría seguir como siempre.

Incluso si eso significaba la posibilidad de morir esa noche.

Abre la boca.

—Soy una rencarnación—las palabras salen de su boca casi sin controlarlas, provocando que se quede en shock, Anthony ladee la cabeza incrédulo y Luna frunza el ceño.

Es raro tomar a Luna desprevenida en cualquier tema, así que debe ser una indicación de lo que dijo, en un nuevo nivel de locura para el mismo Draco.

Curioso, había tenido la certeza de nunca revelar dicha información, y si de alguna forma tuviera que decirla, seria en algún momento dramático de su vida.

Este era un evento dramático, pero estaban sentados en el baño de Myrtle.

Patético.

—Espera un momento, ¿qué acabas de decir? —cuestiona Anthony con una ceja alzada y brillo incrédulo en sus ojos, si, no es que Draco fuera a creerle a alguien si le dijera esas palabras, aunque lo pondría en duda solo porque lo ha vivido.

Es un momento para negarse, echarse atrás y decir que es una broma por los nervios.

Ve a Luna fijamente, que permanece silenciosa y viéndolo expectante.

—Escuchen sé que suena ridículo, pero necesito que me crean, aunque no lo hagan, solamente necesito que confíen en mi—Anthony ve a Luna, quien mantiene aún el rostro serio, nadie dice nada y Draco solo tiene 30 minutos—puede que esta noche ocurra algo muy malo, tengo la teoría de que la copa es un traslador y si es activado llevara a quien este ahí a un lugar muy malo; Moody, no confíen en Moody, tal vez no sea malo esta vez…o tal vez si…definitivamente quería poner el nombre de Harry—ahora solo está balbuceando, pero Anthony logra detenerlo sujetando sus brazos.

—Draco, palabras, formula una idea y dila clara—es una orden que Draco puede seguir.

—Rencarné, yo era una persona en un mundo sin magia, pero morí y desperté en este cuerpo, soy Draco Malfoy, pero tengo las memorias de mi vida pasada y…—se lame los labios secos y meditando sobre que decir o no—Orion Blake, no el mago oscuro que buscamos, mi nombre en mi vida pasada era Orion Blake…sé que suena una locura, pero necesito que me crean—dice casi de forma alarmada.

Anthony parece tener problemas para procesar todo, Draco quisiera poder tener tiempo para charlar entre ellos, pero no hay mucho.

Nada es planeado.

Nunca planeo revelar esto, pero ahora esta el gato fuera del saco y se siente horrorizado que lo rechacen.

—Eso no tiene sentido, no hay estudios sobre alguien rencarnado, aunque hay algunos escritos de diferentes culturas que hablan sobre el tema—comenta Anthony luchando para creerle o eso quiere pensar Draco.

Ve a Luna, esta lo ve fijamente, antes de poner una mano sobre la suya en el suelo.

—Draco, la prueba inicia pronto, no puedes romperte…necesitas hacerlo—las palabras de Luna también suenan como una orden, pero Draco está un poco hiperventilado.

—Moody—

—Nosotros buscaremos a Moody, hablaremos con algún profesor, si ocupas que lo detengamos lo haremos—tranquiliza Luna con una media sonrisa.

Anthony gimotea atrayendo la atención de ellos, cruzado de brazos aun pareciendo en una lucha interna.

—Tu dijiste que algo tramaba desde principio de año, Padma quería acusarlo, pero no lo hicimos porque en tercer año—detiene sus palabras volteando a ver a otro lado—el año pasado fue una mierda, no fuimos tus amigos cuando lo necesitabas y eras poseído—ahora frunce el ceño—y eso fue real, pero esto es una locura incluso mayor, pero si también es real estamos realmente jodidos—coloca una mano sobre su cabeza revolviendo su propia cabellera.

Asiente tembloroso, las manos de Luna acarician ahora sus mejillas.

Su respiración se calma.

Selena.

Piensa en su hermana, piensa en Luna, piensa en ambas y todo duele pero a la vez no.

Casa.

Es el pensamiento similar al que siente con su madre.

—Te creo Draco—las palabras de Luna lo golpean como si fuera un puñetazo, la ve en shock—tu dijiste que éramos familia, que me amabas, una familia debe creer en esta y eres mi primer amigo; creo en tus palabras—añade con una sonrisa, sus ojos brillando de sinceridad, que provoca a Draco sentirse anonadado.

Anthony bufa por bajo, Draco voltea a verlo.

—Tenemos que hablar más, ocupo tiempo para procesarlo, necesito una taza de té fuerte; pero te doy el beneficio de la duda, no puedes culparme por dudar, ocupo un momento para aceptarlo…llegare ahí lo prometo—asegura Anthony con ojos cansados.

Le creen.

Anthony y Luna le creen.

Al menos Anthony quiere creerle.

Es como si un peso cayera de su espalda, un peso que ya era demasiado y una risa ahogada sale de su boca.

—Deberían creerle, sin duda este niño no pertenece a este mundo totalmente—es la voz de Myrtle que hace a los tres saltar alarmados, Draco sin poder procesar que dos de sus amigos más cercanos en realidad saben algo que nunca pensó revelar a nadie.

—Myrtle—musita Draco incrédulo, pero la fantasma solamente ríe—¿No pertenezco a este mundo? —pregunta alarmado al ver el cuerpo traslucido de esta.

—Bueno no exactamente, pero tu alma es algo confuso, es como si algo la hiciera ya sabes…es especial—parece dudar un poco en la palabra, pero los tres estudiantes le miran curiosos—los fantasmas podemos ver el alma de las personas vivas, lo cual es bastante grosero; muchas almas son rencarnaciones, aunque nunca llegue al más allá para continuar mi camino. Tu alma Draco Malfoy es una anomalía, escuche de otros fantasmas que solo han visto un poco más de 3 casos anteriormente como el tuyo—

—Espera, ¿casos? —cuestiona Anthony resaltando el plural.

Luna también parece confundida.

Myrtle señala el pecho de Draco.

—Personas que recuerdan su vida pasada, almas que han pasado con sus recuerdos intactos…cada una de esas personas ha hecho estragos horrorosos en el planeta; por eso los fantasmas no le agradan las personas como Draco—dice casi juguetona—usualmente es muy difícil hacerlo, por eso hay tan pocos casos, algunos fantasmas tienen teorías; pero no me las dicen—añade aburrida con un encogimiento de hombros.

—No pareces asustada—señala Luna amablemente, a lo cual Myrtle solamente sonríe.

—Es que Draco es muy guapo—

—Esto es imposible—susurra Anthony en un quejido.

Draco esta confundido, como siempre que esta confundido, es hora de que todo entre en acción.

—Damas y caballeros, dentro de cinco minutos les pediré que vayamos todos hacia el campo de quidditch para presenciar la tercera y última prueba del Torneo de los tres magos. En cuanto a los campeones, les ruego que tengan la bondad de seguir ya al señor Bagman hasta el estadio—es la voz de Dumbledore que resuena en todas las paredes.

Maldición.

Aprieta los puños con incomodidad.

—Busquen a Severus, es su mejor opción contra Moody, solamente tienen que decirle que planea algo malo, no se acerquen…si es quien creo que es, es alguien peligroso; tampoco le digan nada de esto a nadie, si algo malo sale, dentro de mi baúl tengo un cuaderno de notas que relata posibles eventos de los siguientes años que deben darle a Sirius—es una instrucción vaga y hay mucho en medio.

Anthony asiente dudoso, Luna le da un fuerte abrazo.

—Vas a volver—es lo que dice ella y espera que tenga razón.

Traga saliva antes de moverse casi por inercia fuera del baño.

—Tendremos una larga charla de esto—es lo último que escucha de Anthony, antes que se vaya con Luna en búsqueda del profesor de pociones.

Bien.

Eso no había salido como había planeado, pero en su defensa, nunca planeo nada de esto.

Cuando Draco llega pálido al lado de Cedric, este parece verlo con duda mientras todos bajan juntos la escalinata de piedra por la que salía del castillo. Viktor esta inusualmente con el rostro como una piedra, Fleur parece un poco nerviosa, la tercera prueba estaba por dar inicio.

Oh Merlín.

Esto era una locura.

Llegaron al campo de quidditch, que estaba totalmente irreconocible. Un seto de seis metros de altura lo bordeaba. Había un hueco justo delante de ellos: era la entrada al enorme laberinto. El camino que había dentro parecía oscuro y terrorífico. Cinco minutos después empezaron a ocuparse las tribunas. El aire se llenó de voces excitadas y del ruido de pisadas de cientos de alumnos que se dirigían a sus sitios. El cielo era de un azul intenso, pero claro, y empezaban a aparecer las primeras estrellas. Hagrid, la profesora McGonagall y el profesor Flitwick llegaron al estadio y se aproximaron a Bagman y los campeones. Llevaban en el sombrero estrellas luminosas, grandes y rojas. Todos menos Hagrid, que las llevaba en la espalda de su chaleco de piel de topo.

Moody y Snape no estaban a la vista.

Apretó los puños esperando controlarse, otro ataque de pánico no funcionaría ahora, aunque deseaba desmayarse y despertar cuando todo hubiera terminado.

—Estaremos haciendo una ronda por la parte exterior del laberinto —dijo la profesora McGonagall a los campeones—. Si tenéis dificultades y queréis que os rescaten, echad al aire chispas rojas, y uno de nosotros irá a salvaros, ¿entendido? —

Tal vez podría lanzar una luz apenas entrara, seria cobarde, pero estaría con vida.

¿Qué pasaría si lo hiciera?

Los campeones asintieron con la cabeza.

—Pues entonces... ya podéis iros —les dijo Bagman con voz alegre a los cuatro que iban a hacer la ronda.

—Buena suerte, Draco —susurró Hagrid, y los cuatro se fueron en diferentes para situarse alrededor del laberinto.

Draco casi siente que fue en piloto automático si es sincero con él mismo.

Bagman se apuntó a la garganta con la varita, murmuró «¡Sonorus!», y su voz, amplificada por arte de magia, retumbó en las tribunas:

—¡Damas y caballeros, va a dar comienzo la tercera y última prueba del Torneo de los tres magos! Permítanme que les recuerde el estado de las puntuaciones: empatados en el primer puesto, con ochenta y cinco puntos cada uno... ¡el señor Cedric Diggory y el señor Viktor Krum—Los aplausos y vítores provocaron que algunos pájaros salieran revoloteando del bosque prohibido y se perdieran en el cielo cada vez más oscuro—. En segundo lugar, con ochenta puntos, ¡la señorita Fleur Delacour, de la Academia Beauxbatons! —Más aplausos—. Y, en tercer lugar con 70 puntos, ¡el señor Draco Malfoy, del Instituto Hogwarts! —

Draco pudo distinguir a duras penas, en medio de las tribunas a sus amigos Ravenclaw, que parecían confundidos entre ellos sin Anthony o Luna, sus familiares estaban ahí también, Harry estaba sentado al lado de Sirius viendo todo con lo que parece ser ansias.

Los saludó con la mano, y ellos le devolvieron el saludo, sonriéndole.

—¡Entonces... cuando sople el silbato, entrarán Viktor y Cedric! —dijo Bagman—Tres... dos... uno...—

Dio un fuerte pitido, y Viktor y Cedric penetraron rápidamente en el laberinto.

Tomo un tiempo hasta que Fleur entrara y cuando era el turno de Draco, sintió que era como si entrara en medio de un pozo negro.

No tiene que hacer esto.

No es un héroe.

No tiene que hacerlo.

Pensó en los campeones, en todo el tiempo junto a ellos y como no quería que murieran, no significa que tenga que ganar; no tiene que haber algún ganador, solo tiene que salvar sus traseros y pedir que lo saquen del laberinto.

No es la estrategia más noble, pero no importa.

Bagman anuncia su turno, Draco da un paso y cierra los ojos esperando que fuera la decisión correcta.

Los altísimos setos arrojaban en el camino sombras negras y, ya fuera a causa de su altura y su espesor, o porque estaban encantados, el bramido de la multitud se apagó en cuanto traspasaron la entrada. Draco se sentía casi corno si volviera a estar sumergido, lo cual no era un sentimiento del cual se sintiera feliz. Sacó la varita, susurró «¡Lumos!», seguido del hechizo de rastreo. Después de unos cincuenta metros, llegaron a una bifurcación.

Las pequeñas chispas a su alrededor parecían guiarle hacia diferentes direcciones, pero la flecha rosada parecía más insistente y era la de Fleur.

¿Por qué Salazar crearía una pocion como esta?

No tiene idea, pero ahora no hay muchas preguntas que tengan respuesta para él.

Comienza a correr, especialmente cuando un grito lo hace sentir la piel helada y no tarda en dar una vuelta para encontrar a Fleur desmayada en el suelo; lo cual es una muy mala señal. Parece estar bien y no herida, pero algo le indica que no está bien en el laberinto, pero su plan para sacar a un campeón está bien ya que lanza unas chispas rojas. Deja a Fleur lo mejor posicionada que puede para que nadie le haga nada, antes de seguir su camino a la siguiente flecha.

La de Viktor se mueve incontrolable, pero la de Cedric es fija y por eso tiene que apresurarse.

No va a morir.

No tiene que morir.

El camino que había escogido parecía completamente desierto. Giró a la derecha y corrió, sosteniendo la varita por encima de la cabeza para tratar de ver lo más lejos posible. Pero seguía sin haber nada a la vista.

La flecha insistía, Draco miraba atrás a cada rato. Sentía la ya conocida sensación de que alguien lo vigilaba. El laberinto se volvía más oscuro a cada minuto, conforme el cielo se oscurecía. Llegó a una segunda bifurcación.

También aquella calle estaba vacía, y cuando encontró un desvío a la derecha y lo cogió, volvió a hallar su camino libre de obstáculos. No sabía por qué, pero aquella ausencia de problemas lo desconcertaba. ¿No tendría que haberse encontrado ya con algo? Parecía que el laberinto le estuviera tendiendo una trampa para que se sintieran seguro y confiado.

No tiene sentido.

Algo ataco a Fleur.

Entonces es normal pensar que algo lo atacaría a él.

Practico por meses por esto.

Luego oyó moverse algo justo tras él. Levantó la varita, lista para el ataque, pero el haz de luz que salía de ella se proyectó solamente en Cedric, que acababa de salir de una calle que había a mano derecha. Cedric parecía muy asustado: llevaba ardiendo una manga de la túnica.

—¡Los escregutos de cola explosiva de Hagrid! —dijo entre dientes—. ¡Son enormes! ¡Acabo de escapar ahora mismo! —

La varita tembló entre sus manos, el rostro de Cedric pareció incrédulo antes de levantar también la varita.

—No puedo decir que no me da curiosidad de quien ganaría—susurra Draco divertido, porque tiene que ganar, tiene que detener a Cedric.

No iba a morir.

Cedric viviría.

Sirius viviría.

Dora viviría.

No iba a dejarlos morir.

Un sonido a su derecha hizo que ambos voltearan al mismo tiempo, una silueta aparecía desde la esquina, la misma silueta que había visto desde el año pasado en sus pesadillas y en sueños; el cuerpo descompuesto de una mujer, cabello enmarañado y ojos verde que parecían los de una película de terror.

Oh no.

Cedric y Draco intercambian miradas preocupadas.

La mujer tenebrosa sacada de una película de terror, avanzaba con sus más de dos metros de altura, el rostro mitad derretido, las manos extendidas, putrefactas, llenas de pústulas, palpando el camino hacia él. Draco oyó su respiración ruidosa, sintió que su húmeda frialdad empezaba a absorberlo, como si fuera otra vez atrapado dentro del lago.

Maldición.

—¡Reducto! —

Si, ese era su nuevo hechizo favorito.

Pero, aunque parte del laberinto pareció explotar y sin duda estarían atrayendo atención del público, la mujer parecía casi intacta.

Esta soltó una risa tenebrosa.

—¡Anda! —exclamó Cedric, yendo a su lado—, ¡tú eres un boggart! ¡Riddíkulo! —

Se oyó un golpe, y el mutable ser estalló en una voluta de humo, que hizo que Draco girara a ver incrédulo a Cedric quien también parece incrédulo del propio Draco haciéndolo sonrojar; todos tienen un talón de Aquiles y el suyo sin duda son los boggart.

Bueno.

Esto es incómodo.

—Sáasil weenel—habla señalando a Cedric, que parece quedar en un trance y Draco se da una palmadita en la espalda ya que el hechizo ahora funciona en humano, al menos lo suficiente.

No hay ningún hechizo aturdidor que conozca, así que toma uno de los troncos del suelo por la explosión, da una pequeña disculpa mental a Cedric y con un golpe en su cabeza (que su parte como golpeador estaría orgullosa) deja inconsciente al chico.

Bien, otras chispas rojas y solo queda Viktor.

A Harry le hubiera gustado que se quedara para acompañarlo, irse con Cedric cuando llegaran los profesores, pero solo quedaba uno de sus amigos. Siguió avanzando todo lo rápida y sigilosamente que podía, aguzando los oídos, con la varita en alto.

Izquierda, derecha, de nuevo izquierda... Dos veces se encontró en callejones sin salida a pesar que el hechizo rastreador parecía guiarlo por aquí. Volvió sobre sus pasos, tomó una calle a la derecha, y vio una extraña neblina dorada que flotaba delante de él.

Draco se acercó con cautela, apuntando con el haz de luz de la varita. Parecía algún tipo de encantamiento. Se preguntó si podría deshacerse de ella.

—¡Reducio! —exclamó.

El encantamiento salió como un disparo y atravesó la niebla, dejándola intacta. Se lo tendría que haber imaginado: la maldición reductora era sólo para objetos sólidos. ¿Qué ocurriría si seguía a través de la niebla? ¿Merecía la pena probar, o sería mejor retroceder?

Seguía dudando cuando un grito agudo quebró el silencio.

—¿Viktor? —gritó Draco.

Nadie contestó. Miró hacia todos lados. ¿Qué le habría sucedido a él?

Tomó aire, y se internó corriendo en la niebla encantada. El mundo se puso boca abajo. Draco estaba colgado del suelo, con el pelo levantado, y ganas de vomitar. Comprobó, aterrorizado, su situación: era como si tuviera los pies pegados con cola al césped, que se había convertido en techo, y bajo él se extendía el infinito cielo oscuro y estrellado. Pensó que, si trataba de mover un pie, se caería de la tierra.

«Piensa —se dijo, mientras la sangre le bajaba a la cabeza—. Piensa...»

Pero ninguno de los encantamientos que había estudiado servía para combatir una repentina inversión del cielo y la tierra. ¿Se atrevería a desplazar un pie? Oía la sangre latiendo en los oídos. Tenía dos opciones: intentar moverse, o lanzar chispas rojas para ser rescatado y descalificado.

Casi quiso poder hacerlo.

Cerró los ojos, para no ver el espacio infinito que tenía debajo, y levantó el pie derecho con todas sus fuerzas, separándolo del techo de césped.

De inmediato, el mundo volvió a colocarse. Draco cayó de rodillas a un suelo maravillosamente sólido. La impresión lo dejó momentáneamente sin fuerzas. Volvió a tomar aliento, se levantó y corrió; volvió la vista mientras se alejaba de la niebla dorada, que, a la luz de la luna, centelleaba con inocencia.

La Copa tenía que estar cerca, él había llegado hasta allí... ¿pero no está Viktor? Fugazmente, se alarmo sobre encontrar primero la copa.

No era parte del plan.

Pasaron otros diez minutos sin más encuentro que el de las calles sin salida. Dos veces torció por la misma calle equivocada. Finalmente dio con una ruta distinta, y comenzó a avanzar por ella, ya no tan aprisa. La varita se balanceaba en su mano haciendo oscilar su sombra en los setos. Luego dobló otra esquina, y se encontró ante un escreguto de cola explosiva.

Cedric tenía razón: era enorme. De unos tres metros de largo, era lo más parecido a un escorpión gigante: tenía el aguijón curvado sobre la espalda, y su grueso caparazón brillaba a la luz de la varita de Draco, con la que le apuntaba.

Hagrid era asombroso.

—¡Desmaius! —

El encantamiento dio en el caparazón del escreguto y rebotó. Draco se agachó justo a tiempo, pero le llegó olor de pelo quemado: el encantamiento le había chamuscado la parte superior del cabello. El escreguto lanzó una ráfaga de fuego por la cola, y se lanzó raudo hacia él.

Quiso cortarlo en dos, pero no pudo hacerlo.

Hagrid estaría triste.

Draco probablemente muerto.

—¡Impedimenta! —gritó Draco. El embrujo dio de nuevo en el caparazón del escreguto y rebotó. Draco retrocedió algunos pasos tambaleándose antes de caer—Sáasil weenel—

El escreguto se hallaba a unos centímetros de él en el momento en que quedó paralizado: había conseguido meterlo en alguna ilusión, por lo que tuvo que haberlo hecho desde el principio.

Maldición.

Jadeando, Draco se apartó de él y corrió, con todas sus fuerzas, en la dirección opuesta: el embrujo obstaculizador no era permanente, y el escreguto recuperaría de un momento a otro la movilidad nunca había comprobado su límite.

Lo haría si sobrevivía.

Tomó un camino a la izquierda y resultó ser un callejón sin salida; otro a la derecha, y dio en otro. No tuvo más remedio que detenerse y volver a utilizar el encantamiento brújula. Desanduvo lo andado y escogió un camino que parecía ir al noroeste.

Llevaba unos minutos caminando a toda prisa por el nuevo camino, cuando oyó algo en la calle que iba paralela a la suya que lo hizo detenerse en seco.

—¿VIKTOR? —grito, pero nadie contesto.

Maldito laberinto.

Draco odiaba oficialmente los laberintos.

De vez en cuando llegaba a otro callejón sin salida, pero la creciente oscuridad era una señal inequívoca de que se iba acercando al centro del laberinto. Entonces, caminando a zancadas por un camino recto y largo, volvió a percibir que algo se movía, y el haz de luz de la varita iluminó a una criatura extraordinaria, un espécimen al que sólo había visto en una ilustración de El monstruoso libro de los monstruos.

Era una esfinge: tenía el cuerpo de un enorme león, con grandes zarpas y una cola larga, amarillenta, que terminaba en un mechón castaño. La cabeza, sin embargo, era de mujer. Volvió a Draco sus grandes ojos almendrados cuando él se acercó. Draco levantó la varita, dudando. No parecía dispuesta a atacarlo, sino que paseaba de un lado a otro del camino, cerrándole el paso.

Entonces habló con una voz ronca y profunda:

—Estás muy cerca de la meta. El camino más rápido es por aquí—

Si.

Draco quiere irse por otro lado, no ha visto a Viktor, sería imposible que ya hubiera pasado por aquí.

—Eh... entonces, ¿viste a otro chico por aquí? —le preguntó Draco, sin perder nada por intentarlo.

—No —respondió, continuando su paseo—. No te diré a menos que descifres mi enigma. Si aciertas a la primera, te dejaré pasar. Si te equivocas, te atacaré. Si te quedas callado, te dejaré marchar sin hacerte ningún daño—

Se le hizo un nudo en la garganta, debería irse, pero si Viktor estaba ahí.

—Vale —dijo—. ¿Puedo oír el enigma? —

La esfinge se sentó sobre sus patas traseras, en el centro mismo del camino, y recitó:

.

Si te lo hiciera, te desgarraría con mis zarpas,

pero eso sólo ocurrirá si no lo captas.

Y no es fácil la respuesta de esta adivinanza,

porque está lejana, en tierras de bonanza,

donde empieza la región de las montañas de arena

y acaba la de los toros, la sangre, el mar y la verbena.

Y ahora contesta, tú, que has venido a jugar:

¿a qué animal no te gustaría besar?

.

—¡La araña! —tal vez respondió demasiado fácil, pero todos los días ocupaba una respuesta para su torre que era algo similar a esto.

No pueden culparlo.

La esfinge pronunció más su sonrisa. Se levantó, extendió sus patas delanteras y se hizo a un lado para dejarlo pasar.

Llegó a una bifurcación de caminos luego de caminar un poco más, se congelo cuando vio una luz. La Copa de los tres magos brillaba sobre un pedestal a menos de cien metros de distancia.

Silencio.

Nada ataco, nada salto, no había nadie, pero la señal de Viktor parecía como loca.

Entonces al llegar más cerca, pudo ver a Viktor sentado, una araña gigante que parecía haber sido derrotada y no parecía que Viktor fuera consciente; había una mirada fría en sus ojos y casi vacía, que recordó Draco en él mismo cuando fue poseído.

Oh no.

Dio un paso atrás, una mano sobre su hombro lo hizo voltear aterrado, sus ojos se abrieron incrédulos cuando vio al profesor Moody detrás de él; no era el profesor, era como una persona en medio de una transformación que tiene partes de dos personas que no combinan entre sí.

Quiso levantar la varita, pero fue arrojado con violencia contra el suelo, apenas pudo procesar que pasaba, cuando sintió una sacudida en el estómago. Sus pies despegaron del suelo. No podía aflojar la mano que su varita, pero algo sobre su espalda estaba pegado con pegamento: lo llevaba hacia delante, en un torbellino de viento y colores, y nada tenía sentido.

Se estaba transportando a otro lado.

Maldición.

Continuara…

Muchas cosas y al mismo tiempo tan pocas, el siguiente capitulo va ser el último capítulo como tal para la historia. Aun no se si tendremo interludios, ya que el interludio de Harry de ambos años es demasiado largo, solo tengo escrito el de tercer año, pero el de cuarto será enorme, cualquier cosa cuando suba este capítulo ya sabre cuantos serán y estará en la descripción el número de capítulos en total.

Nos vemos en el siguiente capitulo con la final de otro en Hogwarts.