Los días pasaron y pasaron, sin embargo, la situación no mejoró, lo contrario, cada vez Amanda peleaba con Liam por cada pequeño detalle. Esto tenía a Liam muy confuso, no sabía que estaba haciendo para causar problemas. Ni siquiera el 15 de septiembre, en donde Sebastián y Sofía hacían fiesta todos los años, pudo alegrar a Liam. Sin embargo, algo que siempre lo apartaba de cualquier problema que tuviera era cocinar, y justamente su negocio con Jack "Delicias Baker" iba muy bien últimamente, por qué muchas chicas le pedían cocinar a Liam muchas veces al día, lo cual lo dejaba con una buena remuneración económica que Jack apreciaba mucho. Cierto día, más en específico, el 25 de septiembre, los chicos tomaban sus clases como normalmente.
-…no te voy a dar la poción vigorizante – dijo Emma
-por qué no? Tu no la necesitas – suspiro Jack – solo dame un poco
-que no! – dijo Emma guardando una botella circular con algo verde dentro
De repente, Liam entro al aula, bastante conmocionado. La clase había acabado, por lo que entrar a el aula era algo que no muchos alumnos estaban haciendo.
-Liam, estás bien? – dijo Jack mirando preocupado a Liam
-sí, sí, todo bien – contesto Liam secándose algunas lágrimas y tomando sus cosas
-seguro? No te ves… muy bien – dijo Emma – ¿quieres poción vigorizante?
-no, no, estoy bien – sonrió Liam con dificultad – tengo que… ten – Liam extendió 5 galeones a Jack – los veo luego – dijo y salió con la voz quebrada
-creo que otra vez discutieron – dijo Emma cabizbaja
-no, Liam no – suspiro Jack – Amanda
-claro, en fin, no podemos hacer mucho de todos modos – Emma apoyo su mejilla en sus manos
-si… oye, pero si me vas dar poción vigorizante?
-que no! Y vámonos ya – Emma se puso de pie y salió del aula junto con Jack
Más tarde, ese mismo día, Emma iba caminando por ahí, en dirección hacia el campo de Quidditch, cuando en un pasillo solitario se encontró con Amanda, quién se encontraba casi como Liam.
-Amanda? – dijo Emma parando su rápida caminata
-Que quieres? – contesto Amanda intentando ocultar sus ojos llenos de lágrimas, pero aún que lo hubiera logrado, su voz quebrada decía muchas más cosas
-estas bien? – Emma miro preocupada a Amanda
-tú que crees? – contesto Amanda de mala manera
-bueno… perdón – suspiro Emma – eh… oye... lo que está pasando con Liam…
-sí? – Amanda miro a Emma
-no están bien – negó Emma con la cabeza – que está pasando? ¿Por qué de repente eres tan… así?
-así? ¡No lo sé – sollozo Amanda – no sé lo que está pasando!
-ah… no? – Emma estaba muy confundida
-no! ¡No sé por qué me siento así! – lloro Amanda – no sé por qué me enojo tan fácil!
-creo que… creo que se – suspiro Emma
-ah sí? – Amanda trataba de no llorar demasiado, pero no lo lograba
-pues… te pasa qué… – Emma le empezó a explicar a Amanda todo lo que a biología femenina se refiere (NA: y que no me atrevo a escribir)
-sí, si eso es exactamente lo que me pasa – sollozo Amanda
-es un poco difícil – decía Emma algo apenada – mamá dice que siempre varía y eso
-entiendo… entiendo – Amanda se secó las lágrimas – ya no quiero estar así con Liam
-sí, yo tampoco – suspiro Emma – mira, habla con él, tranquila
-sí, sí, voy a hablar con el – suspiro Amanda – pero… que le digo? Debe de estar molesto conmigo, ¿y si ya no quiere nada más?
-no, no te preocupes, Liam te sigue… - de repente Emma sintió cierta dificultad en decir lo que quería decir - …queriendo, y eso…
-Segura? – Amanda vio a Emma con ojos de esperanza
-Si, estoy segura – sonrió Emma y puso su mano sobre el hombro de Amanda
-gracias – sonrió Amanda – necesito pensar que decir. Ah, y, por cierto, ¿a dónde ibas?
-ah, iba al campo de Quidditch – dijo Emma recordando su destino original
-ja, vas a entrar tan pronto? – dijo Amanda secándose las lágrimas y sonriendo
-sí, tenemos algo pendiente, ¿no? – río Emma
-claro – sonrió Amanda
Emma termino de hablar con Amanda, se fue con una sensación algo extraña, en cierta parte se alegraba de que los dos se reconciliaran, pero algo dentro de ella le molestaba un poco, no sabía que era, pero estaba consciente de que existía. Tal vez era el hecho de que nuevamente pasaría menos tiempo con Liam, quién sabe.
Las horas pasaron, el atardecer estaba por terminar. La profesora Amelia buscaba a Liam por todas partes, hasta que se le ocurrió el lugar lógico en donde Liam estaría.
-Liam? ¿Estás aquí? – dijo la profesora entrando a la cocina
-eh? Hola profesora – dijo Liam lavando algunos trastes – tiene hambre? ¿Le preparo algo?
-eh… no, bueno si… luego, ejem, Liam, recuerdas lo que dijiste sobre querer ser un animago? – dijo la profesora nerviosa
-por supuesto – sonrió Liam – me dijo que tenía que esperar
-sí, exacto, es hoy – sonrió la profesora
-hoy?
-sí, ejem, hoy es luna llena, necesitas ponerte una hoja de mandrágora – río nerviosa la profesora
-oh, claro, era el primer paso no?
-así es, y… eh… ven, ya tenemos la hoja, te diré cómo ponerla
-claro, voy! – Liam dejo lo que estaba haciendo y salió rápidamente de la cocina con la profesora
Independientemente de cómo estuviera con Amanda, el tema de ser un animago siempre emocionaba a Liam, y esa felicidad había regresado. En cuanto la noche cayó, la profesora Amelia le ayudo a Liam a colocar la hoja de mandrágora debajo de la lengua. Así que oficialmente, el proceso para convertirse en animago estaba iniciando. Liam tenía que mantener esa hoja ahí hasta la siguiente luna llena.
Dos días pasaron, Liam no había mantenido conversación con Amanda en ese tiempo, de hecho, no habían hablado siquiera. Pero ese no era sino uno de los problemas que se empezaban a presentar, en primera estaba el hecho de que no podía hacer mucha magia, por qué no podía pronunciar muy bien palabras. En segunda, el tema de la comida era muy complicado, tenía que beber todos sus alimentos, y, además, tenía que hacerlo con sumo cuidado, por qué si se llegaba a tragar la hoja, tendría que comenzar todo el proceso de nuevo.
-… y ese fue el origen de el hechizo – explicaba la profesora Amelia, una clase de transformaciones normal, hasta que de repente alguien tocó la puerta – sí? Adelante
La puerta se abrió, y a la clase entro el profesor Forker, muy nervioso, los alumnos lo miraron extrañados y empezaron a cuchichear entre ellos.
-Anthony… ejem, profesor, que hace aquí? – dijo la profesora Amelia confundida
-vengo a preguntarte algo – dijo el profesor Forker seriamente
-sí? – lo miro la profesora extrañada
-Ya no lo aguanto más – suspiro el profesor – te amo Amelia!
La clase hizo un sonido de sorpresa, todos miraban atentos a los profesores.
-A-Anthony! – dijo la profesora sonrojada
-Te amo mucho, y ya no quiero esperar más – el profesor Forker se puso de rodillas y del bolsillo de su traje saco una cajita negra, la abrió y un anillo se hizo visible, las chicas de la clase dieron un suspiro de emoción – Amelia Scott, ¿quieres casarte conmigo?
-Como?! – dijo asombrada la profesora – Anthony! ¡¿Es… es enserio?!
-totalmente – respondió el profesor
-Ay… yo… si! – contesto la profesora sonriendo – quiero casarme contigo!
-oh Amelia – el profesor Forker le coloco el anillo a la profesora en su mano izquierda – te amo
-yo también – sonrió la profesora con lágrimas de felicidad
La clase entera empezó a aplaudir, los alumnos saltaban sorprendidos de sus asientos y celebraban contentos. Liam miraba asombrado desde su asiento, se alegró por su profesora y empezó a aplaudir animadamente. Pero de pronto, su mirada se cruzó con la de alguien más. Ese día, gryffindor compartía la clase con Ravenclaw, así que Amanda estaba ahí, sentada a su lado. Los dos se miraron, no hacía falta decir algo para saber en qué estaban pensando los dos.
-después de clases – le dijo Amanda a Liam en medio de la euforia – en la torre de Astronomía
Liam asintió con la cabeza. La clase se interrumpió por obvias razones, el profesor Forker y la profesora Amelia salieron del salón en una explosión de aplausos y felicitaciones. Liam salió de clase junto con Jack, ninguno de los dos se lo podían creer, se lo contaron a Emma apenas la vieron en la clase de pociones.
-enserio?! ¿En medio de clase? – dijo Emma sorprendida
-Si! ¡Fue genial! – dijo Jack
- [muy romántico] – dijo Liam, quien por cierto ahora habla con lenguaje de señas por qué realmente era muy difícil entenderle con una hoja en la boca
-wow, que bonito – sonrió Emma – me alegro por ellos
Realmente, toda la clase lo hacía, por qué hablaron de eso toda la clase de pociones. El pobre profesor Richard tuvo que parar su explicación por qué nadie le estaba poniendo atención. Naturalmente, los alumnos tampoco tuvieron Defensa contra las artes oscuras, pero si cuidado de criaturas mágicas, la cual fue bastante más aburrida que las demás clases que habían tenido. Ahora mismo, los chicos estaban aprendiendo sobre los gusarajos, unos bichitos no muy divertidos.
-… y yo le dije "no, no te vas a ir sin darme los galeones" pero ella me dijo "yo gané la apuesta" – le contaba Emma animadamente a Liam, quién escuchaba con atención porque era más interesante que ver a su gusarajo
- [y te dio los galeones?] – pregunto Liam
-ja, quieres ver mi bolsillo? – río Emma
-hola chicos – dijo Hagrid pasando alumno por alumno – que tal sus gusarajos?
-ah… babosos – río Emma
-bien, asegúrense que coman su lechuga – sonrió Hagrid y fue con otros estudiantes
-ah, te decía, entonces ella me agarró el brazo, pero yo le… – continuaba Emma alegremente
Para desgracia de Emma, la clase acabo, y para nuevamente desgracia de Emma, Liam tenía un asunto que resolver, así que la chica se quedó sin nadie que quisiera oír su interesante historia, o al menos, que Emma quisiera contarle. Liam fue directamente a la torre de Astronomía, cuando llego, la tarde lo recibió. Ahí mismo se encontró con Amanda, quién lo esperaba viendo tranquilamente el horizonte.
-estas aquí – suspiro Amanda en cuanto vio a Liam, quién asintió con un sonidito – bien, supongo que sabes que pasa, ¿no?
- [quieres dejarlo?] – dijo Liam con una expresión triste – [lo entendería, no sé qué hice para molestarte, lo siento]
-no hiciste nada Liam – dijo Amanda viendo atentamente a Liam
- [no lo hice?] – miro Liam confundido
-no, todo fue por qué… bueno, estamos creciendo Liam – suspiro Amanda – lo siento mucho, no quiero seguir peleando contigo
- [y por eso quieres…] – Liam detuvo sus manos
-no, no quiero eso – le miro Amanda – quiero estar contigo, me di cuenta de que eh estado comportándome cómo una tonta, ¡el hecho de que te fijaras en alguien más me hervía la sangre!
- [pero no lo hacía] – dijo Liam – [Amanda, solo me gustas tú]
-y que hay de la cazadora de México? – dijo Amanda – y esa chica de mi casa que siempre habla en historia de la magia?
Liam sabía a quién se refería, una chica de pelo azabache de Ravenclaw que recientemente participaba mucho en historia de la magia, y que era una de las razones por las que Liam no se quedaba dormido en la clase.
- [bueno, son bonitas] – dijo Liam – [pero no intentaría nada, porque, bueno, una es una adulta que vive en otro país] – Liam río un poco – [y la otra es solo una chica linda, aun así, a la que quiero es a ti]
-me quieres? ¿Aún que me eh comportado tan mal? – dijo Amanda mirando a Liam a los ojos
- [si, te quiero] – sonrió Liam – [Amanda, me gustas]
-ay Liam – sonrió Amanda y abrazo a Liam – perdóname
-te perdono – dijo Liam con algo de dificultad y correspondió al abrazo
Así los dos, juntos, observaron el cielo, vieron el atardecer hasta que finalmente la noche llegó. Liam y Amanda habían estado así antes una vez, justamente cuando Liam le declaró sus sentimientos a Amanda.
Pero fuera del empalagoso amor adolescente, Liam tenía más problemas de los cuales preocuparse. Cómo, por ejemplo, regresar a su sala común antes de que el conserje Filch lo viera fuera. De cualquier forma, Liam regreso contento a la sala común de gryffindor, entro a su dormitorio y se puso a jugar con aura, un poco después recibió a Jack en el dormitorio y finalmente se acostó para dormir.
