Funciona, no funciona, ¿funciona?

El día continuó normal para Sophie, unas cuantas miradas molestas por parte de sus compañeros pero nada muy importante. Cuando por fin pudo recostar la cabeza en la almohada, sintió un alivio recorrerle el cuerpo hasta que alguien más entró en la recámara.

«Mis slytherin favoritas, estoy segura» pensó con los ojos aún cerrados.

—Sophie, no me digas que ya tienes sueño, queríamos saber cómo estuvo tu primer día en Hogwarts, ¿algún inconveniente? Sabes que estamos aquí para ayudarte —preguntó inocentemente Pansy Parkinson quién estaba parada en el pie de la cama.

«Ayudarme a saltar de la torre de astronomía seguramente».

—Qué amable eres Pansy, me las arreglé bastante bien —respondió Sophie mientras se incorporaba en su cama.

—Sí, se notó mucho en adivinación —habló esta vez Daphne bastante casual.

Sophie sonrió forzadamente recordando la clase.

—Despertarnos tarde el primer día es más común de lo que parece, le pasó a Tracey en primer año. Pobre bobita, se ganó el apodo de Tracey la retrasada —dijo Pansy mientras soltaba unas risitas.

A Tracey al parecer no le sentó muy bien que le recordaran eso pues salió del cuarto bastante apurada.

«Con esas amigas no hacen falta enemigas…»

—Cosas que pasan —murmuró Sophie mientras las observaba.

Siempre lucían pulcras, con sus miradas altaneras y sonrisas orgullosas, casi inalcanzables, aunque solo fuera una fachada. Ellas también debían de tener sus propios secretos, su propio talón de aquiles. Sophie sabía que debía descubrirlo de alguna forma, esa sería su mejor arma.

Después de hablar sobre algunas banalidades más, Pansy se puso seria de repente.

—Sophie, ¿has escuchado hablar de los sagrados 28?

—Familias completamente sangre puras —dijo recordando lo que habló hace un rato con Susan.

—Así es, somos familias que jamás se han manchado de ninguna forma. Y así ha sido siempre.

»Si hay algo que se valora en Slytherin es dicha pureza. El mismísimo Salazar repudiaba a aquellos contaminados…

—Pansy —interrumpió Sophie con el mismo tono serio—, ¿estás tratando de preguntarme si soy una sangre sucia? — Algo dolió en ella cuando pronunció eso último, pero era lo correcto. Sophie sabía que tenía mucho que perder.

Pansy pareció sorprenderse cuando escuchó a la chica, por lo visto no esperaba que reaccionara de esa forma.

—Pues ya que lo dices así…

Sus otras compañeras se mantuvieron expectantes, casi manteniendo la respiración ante la respuesta de Sophie.

—No realmente —comenzó a hablar Sophie escondiendo su nerviosismo—, crecí y viví mis primeros años en el mundo mágico cerca de Montpellier en Francia hasta que mi padre mago murió. Mi madre no es una bruja así que nos fuimos juntas al mundo muggle, ella quería rehacer su vida y volvió a su antiguo apellido al igual que yo. No crecí muy alejada de la magia, mi madrina estuvo ahí.

No habló muy rápido o muy lento, e intentó no ponerse muy rígida, sabía que mantener la compostura era importante y así lo hizo. Si esta era la mentira que iba a sostener por los siguientes años, debía de comenzar a practicar.

El silencio reinó por unos momentos en el lugar hasta que Daphne lo rompió:

—Una mestiza entonces —dijo mientras fruncía ligeramente el ceño.

—Igual que Tracey —habló Millicent.

Sophie aún aguardaba la respuesta de Pansy quién solo sonreía mientras la observaba. Por unos segundo, Sophie pensó que Pansy se levantaría y le gritaría "mentirosa sangre sucia " pero eso nunca pasó, en su lugar Pansy pareció relajarse un poco antes de hablar de nuevo.

—No pregunté con una intención mala, solo queríamos, ya sabes, asegurarnos. Pero ya que se arregló eso podemos seguir como antes —dijo mientras soltaba una risita relajada— no hay porque estar tan serias.

Sophie sonrió al escucharla. No por felicidad, sino por alivio, aunque sabía que aún no podía cantar victoria. Había algo que no se sentía bien.

—Y solo por curiosidad —volvió a llamar la atención Pansy esta vez entrecerrando un poco los ojos—, ¿podemos saber el nombre de tu padre?

«Eso estoy tratando de averiguar» pensó mientras se recargaba en la cabecera de su cama.

—No es ningún secreto, su nombre era Enso Arnaud.

Pansy no volvió a hablar, en esta ocasión todo lo que hizo fue sonreír mientras asentía.

Daphne y Pansy se quedaron un rato más hasta pasadas las 9. Tracey no volvió hasta las 10 que era obligatorio. A Sophie le hubiera gustado decir que las cosas estaban mejorando pero había algo tenso en el ambiente.

Cuando Millicent y Tracy terminaron de arreglarse, ella pudo por fin pasar al baño a lavarse el rostro, aún estaba preocupada por cómo las cosas estaban yendo: para empezar no había logrado conectar con nadie en su casa - o al menos no con alguien que tuviera amigos que no la odiaran -. Es verdad que apenas había pasado un día pero tenía un presentimiento extraño.

Pensando más en su día, se dio cuenta que compartía varias clases con Ravenclaw, quienes eran bastante competitivos. Cada clase con ellos se sentía como un campo de batalla, pero había notado algo. Los Ravenclaw no sólo tenían una fuerte rivalidad con las demás casas, sino entre ellos mismos; cosa que Sophie no había sentido de los Slytherin.

Estuvo observando a sus compañeros durante las clases y se dio cuenta que en realidad parecían ser unidos; durante pociones con los Gryffindor, Snape había hecho un pequeño examen de "conocimientos previos"; Hermione Granger quién aparentemente era la chica que la había ayudado a llegar a adivinación, estuvo quejándose de de que en el examen había cosas que debíamos revista este año (como la solución encogedora) y eso era injusto para los demás (no mucho para ella pues sacó casi una nota perfecta), Snape, obviamente escuchó las quejas de los demás en aquella casa y les quitó puntos por no revisar con antelación el temario; el punto es que la mayoría de sus compañeros copiaron durante el examen. Observó a Pansy y Daphne intercambiando respuestas, lo mismo con Tracey y Blaise a quién ya había ayudado Draco. La mayoría en Slytherin aprobó, pues se ayudaron. No solo están juntos para molestar a los demás, sino para ayudarse entre ellos.

No estaba segura de cómo ella podría encajar en su dinámica, se sentía fuera de lugar.

Cuando salió del baño, lo hizo en silencio. Parecía que sus compañeras ya se habían quedado dormidas pero prefirió esperar un poco más antes de bajar a la sala común. Cuando escuchó los ronquidos de ambas, decidió que era hora de salir.

Una vez se cercioró de que no hubiera nadie en el pasillo, bajó los peldaños de las escaleras de puntitas. Antes de entrar a la sala principal, se aseguró de que no hubiera nadie. Al parecer todos estaban durmiendo.

La sala común de Slytherin era gigante, y bastante elegante a pesar de estar en las mazmorras. Estaba ubicada a un lado del lago negro, Sophie sabía que los ventanales estaban encantados, pero aún así no podía evitar de sentir algo de miedo al acercarse. Estaba todo oscuro pero aún así le pareció ver algo moverse afuera, al acercarse más a una de las ventanas no pudo evitar sobresaltarse cuando confirmó que en efecto había algo moviéndose afuera. No quiso averiguar qué. Parte de la sala común estaba sumergida en el lago pero no toda, al menos las recámaras de las chicas no, aunque el agua no se veía muy lejos.

Sophie siguió inspeccionando el lugar, tenía varios sillones con mesitas, algunos más apartados que otros, supuso que para dar un poco más de privacidad. También había una mesita para jugar al ajedrez y un librero pequeño, en la pared de enfrente había colgados algunos esqueletos de animales, esto último hizo que un escalofrío le recorriera la columna. Había una sala más pequeña cruzando uno de los arcos, ahí había una mesa más grande, lo más seguro es que ahí se reunían grupos a hacer tareas o algo parecido.

Se sentó en uno de los sillones frente a la chimenea, por unos momentos imaginó a un niño de su edad, con el cabello negro y los ojos oscuros como los de ella sentado frente a ella mientras escribía en su diario. Le hubiese gustado poder abrazarlo, pero ahí no había nadie. Estaba sola en la sala.

05/01/19_

_ me dijo que no entiende cómo me puede gustar estar en la sala común durante las noches. Dice que el lugar sin personas se siente tétrico y lúgubre y tal vez tenga razón, pero ya estoy acostumbrado, así se siente mi casa también. Creo que con el tiempo uno aprende a apreciar la soledad, algo así dijo padre alguna vez, aunque no sé si me guste el sentimiento.

Ayer me encontré con _ cerca de la torre de astronomía. Solo nos ignoramos. A veces lo envidio, él parece ser tan libre todo el tiempo mientras que yo me tengo que confirmar con las cadenas. Él siempre parece estar feliz y más cuando está con ellos, en cambio yo tengo que fingir que me agradan los demás. Tengo que fingir ser como ellos, no es tan difícil pero me da miedo que en algún punto deje de fingir…