Las ninfas te guiarán a un lugar seguro, no dejes que las dudas te distraigan.


Hiccup, evidentemente, había tenido toda la razón cuando me dijo que, una vez en alta mar, el viaje sería muchísimo más rápido que antes cuando todavía atravesábamos el país mediante sus ríos y buscando la forma de conectar un río a otro. No había llegado a realmente dudar de lo que me había asegurado, pero jamás me había detenido a pensar en cuánto realmente podría llegar a acelerarse ese proceso. No me preguntes con respecto a cuanto avanzábamos por hora porque realmente jamás llegué a comprender como todo eso de kilómetros por hora funcionaba, solo puedo decirte, querido lector, que íbamos muy rápido, al punto de que de vez en cuando, en un giro algo brusco, tenía que sostenerme en cualquier pared o mueble para no terminar en el suelo de momento a otro.

De vez en cuando veía una que otra ninfa, algo diferentes a las que habíamos visto por los ríos, nadando justo al lado del barco, de vez en cuando alzándose desde las aguas para mostrar su majestuoso cuerpo marino que tenía admitir que podía llegar a ser algo hipnotizante por absolutamente impactante que podía llegar a ser su imagen. Sus cuerpos mayormente era de unos tonos azules, mucho más claros por su vientre que en su espalda, sus cuerpos me recordaban un poco a la de los personajes de Avatar, no sé si realmente se parecían o sencillamente es lo primero con lo que las vinculé, pero creo que es mi mejor forma de explicar cómo era que se veían las ninfas del océano. Hiccup me explicó que al ser más libres y, por decirlo de alguna manera, más salvajes, sus apariencias ya no se acercaban tanto a la humana porque realmente no tienen ninguna necesidad ni deseo de ello.

Estaba algo nerviosa por lo mucho que el siguiente paso –en verdad el primero– de nuestra misión se estaba acercando, no tengo ni idea qué es lo que realmente significaría conocer a Eumolpo, no tenía ni la más remota idea de qué era lo que tenía que esperar de aquel antiguo rey griego. Era un hijo de Poseidón, todos en esa familia eran violentos, algunos de manera más sádica, algunos sin motivo alguno, pero era innegable que los hijos de Poseidón eran poderosos y sabían como hacerte temblar del miedo si te terminas cruzando en su camino; también están fuertemente vinculados con la lujuria, Hiccup me ha dejado muy en claro que esa es una parte que jamás le gustó de su naturaleza, pero que desde que aprendió a cantar como las sirenas jamás había sido capaz de escapar de esa parte de sí mismo.

Pero Eumolpo no era solo un hijo de Poseidón de la Gracia antigua, no. Eumolpo no era solo un hermano de Hiccup, Eumolpo también era, por mucho que me incomodara la idea, también mi hermano. Otro hijo de Quíone, otro hijo de la diosa de la nieve y el invierno, el único del que estaba completamente segura de su existencia –investigando terminé leyendo de algunos sacerdotes que... ah... nacieron del incesto... pero no quiero creer que eso realmente ocurrió–, del único que los historiadores han registrado, él único que al menos se sabía que había nacido de ella.

Que seamos solo dos siempre me ha llevado a la misma duda, a la misma pregunta. Se supone que todo semidiós obtiene rasgos de personalidad, ventajas, habilidades, defectos y problemas inherentes por ser hijos de un dios o de una diosa en particular. Los hijos de Poseidón son de una manera, los hijos de Zeus son de una manera, los hijos de Atenea son de una manera, los hijos de Deméter son de una manera, los hijos de Niké son de una manera, los hijos de Hermes son de una manera, los hijos de Hécate son de una manera. Así es, así funciona, algo de ti viene de tu padre o madre divinos.

¿Cómo es un hijo de Quíone? ¿Cómo debería de ser un hijo de Quíone?

¿Cómo debería de ser yo?

Todo lo que soy ahora, ¿soy yo misma o solo soy un cúmulo de aptitudes, defectos y virtudes que he heredado de una mujer que jamás he conocido? ¿soy yo misma o solo soy un burdo intento de alejarme todo lo posible de lo que ella representa? ¿Soy lo que debería ser una hija de Quíone ideal o solo he logrado ser lo contrario a esa idea por mi insistencia de alejarme de mi madre divina?

Incluso cuando conozca a Eumolpo ni siquiera podré tenerlo claro, porque sigue siendo hijo de Poseidón, sigue teniendo sus características y poderes, lo seguirán conociendo como un hijo más de Poseidón que llego a reinar y ensañarle a tocar la lira a Heracles, no como el único hijo de Quíone que ha llegado a formar parte de la historia. Que no haya registrado de absolutamente nadie más incluso me hace preguntarme si nosotros dos somos los únicos de toda la historia, si seré yo quien de alguna forma defina como deberían ser los hijos de Quíone, si realmente yo seré tomada en cuenta sabiendo que también desciendo de Afrodita.

¿En algún punto de la historia habrán más descendientes de Quíone? ¿Mi madre divina planea tomar más amantes mortales luego de mi misión? ¿Soy yo una especie de mártir, una especie de chivo expiatorio, una especie de ofrenda para que el resto de mis hermanos no tengan que pasar por lo que yo estoy pasando? Si mi misión sale bien, si gano el perdón de los dioses, ¿los hermanos que llegue a tener no tendrán que lidiar con todo esto o cada uno tendrá que ganarse su lugar dentro del mundo oculto del panteón griego?

Si Quíone decide tomar más amantes, si algún día a mi cabaña tiene que entrar alguien más, si algún día esa cama dura por el frío es ocupada o si llega la necesidad de traer más camas... si algún día me enfrento cara a cara con un medio hermano... creo que ese sería el día que estallaría por completo contra Quíone y viajaría yo sola hasta Quebec y le prendería fuego a su maldito hotel entero y escupiría sobre las cenizas. La sola posibilidad de que fuera capaz de hacer eso, usarme para facilitarle la vida a los que en el futuro puedan venir, dejar olvidada a mi madre a quien se lo prometió y juró todo, abandonarnos por completo mientras se divierte en otras relaciones, en otras familias.

Jamás se lo perdonaría, jamás le permitiría partir de esa manera el corazón de mi madre, no después de verla todos estos años manteniendo lo mejor posible su esperanza de que algún día pudiéramos ser una familia ideal.

Dioses... extraño mucho a mamá, debí de haber intentando quedarme un par de horas más con ella... debería de haberle pregunta a Quirón de alguna manera de mantenerme en comunicación con ella todo lo posible, tal vez las voces me dejarían contarle a ella de los ojos y de todo lo que había estado ocurrido, tal vez ella hubiera podido buscar en Internet y decirme quiénes eran Plexipo y Pandión, tal vez ella me podría ayudar con todo el tema de las heridas, me hubiera regañado un poco por mi comportamiento y me hubiera convencido de que podía lidiar con ellas.

Me quito bruscamente las pequeñas lágrimas de la cara, realmente no las necesito en este preciso momento. Suspiro pesadamente y solo cuando intento regularla es que me doy cuenta de que mi respiración se ha vuelto pesada e irregular. Para mi alivio no he congelado absolutamente nada y las heridas siguen cerradas, sigo sin entender del todo bien qué es exactamente lo que hace que las heridas se abran, he intentando ver si se trata de una cuestión de períodos de tiempo, lo cual no ha sido la respuesta en lo absoluto. Por un momento creí que, al igual que mis poderes, estaban vinculadas a mis emociones, pero por el momento solo reaccionan de vez en cuando. Sencillamente no siguen ningún tipo de patrón.

He estado rebuscando nuevamente para obtener algo sobre Pandión y Plexipo, incluso me he atrevido a concentrarme, casi ponerme a meditar, y preguntarle directamente a las voces cuáles son sus otros nombres, dónde o cómo encontrar algo con respecto a ellos, no he recibido absolutamente nada, ni una sola respuesta. Pude identificar su silencio, los sentí a mi lado, observándome fijamente, llorando por ellos, pero ninguna voz me dijo absolutamente nada.

Suspiro pesadamente, finalmente decidiéndome que lo mejor ahora mismo sería encaminarme a la zona de maquinaria para preguntarle a Hiccup qué tanto habíamos progresado.

Me estiro un poco porque haber estado en la misma posición por tanto tiempo ha dejado algo tensa mi espalda, camino con algo de pereza pero cuando siento la primera sacudida a causa de la velocidad me apresuro para llegar rápidamente a la zona cubierta y así tener algo en lo que apoyarme. Bajar a la zona de la maquinaria también es una molestia, necesaria, sí, pero una molestia a fin y al cabo.

No tengo que llevar a esa habitación en específico, cuando estoy al pie de las escaleras, luego de sujetarme con fuerza a la pared de mi izquierda para no caer de cara contra el suelo, me encuentro con Hiccup al final del pasillo, mirándome con algo de gracia por mis desesperados intentos de no comerme la madera del suelo.

–Hey –le digo, fingiendo que todo es absolutamente normal y que no está ocurriendo nada vergonzoso para mí. Él avanza un poco más para luego cruzarse de brazos y mirarme con una sonrisa ladina.

–¿Necesitas ayuda para caminar, mi copito? –me pregunta juguetón, sin moverse en lo más mínimo, definitivamente esperando a que yo le pida ayuda.

Me pongo recta con toda la seriedad y elegancia que puedo. –No, no, estoy bien por mi cuenta, gracias –le respondo con falsa seguridad, aprovechando la momentánea calma para avanzar hasta él lo más rápido posible–. Entonces... ¿cómo vamos?

–¿Te refieres a cuánto nos falta para llegar con Eumolpo? –asiento ante su pregunta–. Llegaremos mañana por la mañana.

Pego un leve respingo ante su respuesta. –Wow, ¿qué? ¿en serio? –es él en esta ocasión quien asiente con sencillez–. ¿Cómo es posible?

Hiccup vacila un poco antes de responder, toma aire profundamente y suspira. –Se ha enterado que vamos, alguna de las ninfas pensaron que sería buena idea difundir el mensaje que dos de sus hermanos, sobre todo tú, necesitaban hablar con él por lo que al parecer va a hacer que llegar a él se muy fácil y rápido.

Mi corazón se acelera en ese momento, un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Eumolpo, nuestro hermano, el hijo de Quíone y Poseidón, antiguo rey de Tracia, soberano de un palacio en el terreno de su padre, él sabe que estamos de camino hacia su palacio, sabe que queremos hablar con él, sabe, seguramente, que lo necesitamos para algo.

¿Quién más sabe esto? ¿Acaso la noticia habrá llegado hasta el rey de los mares, Poseidón, el padre de Hiccup? ¿Sabe Poseidón siquiera que estoy en una misión mandada por Afrodita? ¿El resto del Olimpo sabe y aprueba esta misión para ganarme su perdón? ¿Esto me pondrá en peligro o pondrá en una mala situación a Afrodita? ¿Poseidón está esperando el momento justo para acabar con mi vida en estas aguas? ¿O quizá me perdona momentáneamente por estar junto a Hiccup?

Hiccup de momento a otro toma mis manos con delicadeza, sacándome de lo que estaba a punto de ser otro de mis grandes desvaríos. –Hey, tranquila, las ninfas me han contado que Eumolpo en verdad es bastante amable, que está emocionado por nuestra visita, nuevamente, especialmente por ti.

¿Qué?

Me señalo a mí misma dudosa. –¿Emocionado... –no me puedo creer ni lo que estoy a punto de preguntar– por verme a mí?

Hiccup asiente, con una sonrisa que me transmite muchísima calma. –Me han dicho que Eumolpo ha oído un poco de ti, que lleva tiempo interesado en conocerte, que también quiere enviarle un mensaje a tu madre como respuesta, eso no lo entendí del todo.

–Mamá le reza mucho –respondo sin pensarlo demasiado–. Bueno, le rezaba, en pasado. Cuando recién nací ella le rezaba muchísimo, creo que intentaba buscar algún tipo de conexión con un familiar divino que no estuviera en la mira del Olimpo por todo lo que ocurrió con Gea, quería que tuviera algo que me conectara un poco a Quíone –nos quedamos en silencio por unos segundos hasta que me atrevo a preguntar–. ¿Y qué opina de ti?

Hiccup se hunde en hombros. –Aparentemente no sabe casi nada de mí, las ninfas han prometido decir cosas buenas para que nos reciba bien a ambos, aparentemente está algo apartado de los hombres de la familia y suele estar en contra de recibir a nuestros hermanos o sobrinos –él se detiene por completo por a penas unos segundos cuanto termina de decir eso, seguramente, al igual que yo, se estaba preguntando en este preciso momento que era exactamente lo que significaba eso y qué podíamos esperarnos de Eumolpo.

Tal vez... solo tal vez Eumolpo sería la prueba de que no todos los hijos de Poseidón siguen el mismo rumbo que su padre, tal vez Eumolpo sea como Hiccup.


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No hay mucho más que comentar de este capítulo que sirve, junto con el siguiente, como la introducción al siguiente arco. Elsa sigue pensando demasiado, no hay mucha acción, solamente la pobre mente de nuestra protagonista cuestionándose que es lo que le aguarda el futuro, no solo con respecto a Eumolpo, sino también luego de la misión.

Por mucho tiempo, cuando recién estaba haciendo planes para esta saga, al inicio tenía planeado tocar el tema de que Elsa tenga un medio hermano, otro hijo de Quíone. Iba a usar Jack para eso, hacerlo bastante más joven que Elsa, seguramente que fuera más joven que ella cuando llegó al campamento, para que la rabia que sintiera la pobre tuviera que retenerla por bastante tiempo hasta que estallara con alguien más. Al final terminé descartando esa idea, porque ahora mismo Jack tiene un papel mucho más interesante para las dos partes siguientes.

Eumolpo no sé cuánta importancia va a tener, es decir, sé que la conversación que llegue a tener con Elsa va a ser muy importante para ella, en verdad, sé que la relación de estos dos va a terminar convirtiéndose en el nuevo soporte de Elsa, pero conforme pasemos a la secuela no sé cuánto estará presente en la historia.