La tarde caía y los pasos acompasados de tres individuos se escuchaban en las concurridas calles de la aldea Shinto, aldea que habían protegido hace dos días atrás, aldea que ahora los miraba con resentimiento y también respeto pero a pesar de ello el equipo aún no se daba por servido en su misión de encontrar a la pelinegra.

-Kagome debe estar encerrada en algún lugar, probablemente alguna casa alejada de la aldea - ante la idea un escalofrío la recorrió

-Quizá se esconde en alguna de estas casas...-sugirió Shippo mirando alrededor intentando olfatear

-Creo que lo mejor sería buscar por el lugar más evidente y eso sería la casa de citas nocturna - ante la idea podía sentir la mirada asesina de Sango apuntando a su nuca - podríamos ir juntos - añadió el monje intentando salvar su vida de la exterminadora.

-No creo que yo sea muy bienvenido a ese lugar, Miroku - la voz de Shippo se hizo presente otra vez, el monje negó con la cabeza claramente pensando en la idea más conveniente

-Shippo ¿cuanto tiempo podrías transformarte?... -comenzó Miroku.

-Podría sostener una transformación una hora quizás...

-Miroku... - Sango pronunció el nombre del monje casi en un reproche, quizá entendiendo la idea de su compañero.

- Transfórmate en la versión humana de Inuyasha - soltó al fin dejando pasmado al pequeño kitsune

-Miroku estás loco! Una transformación como esa no podría sostenerla por mucho tiempo, ademas sabes que imitarlo sería complicado - confeso apenado

-Lo harás bien pequeño Shippo - consolaba Sango agachándose junto al kitsune - eres muy bueno con las ilusiones y además ... - los ojos castaños se mostraron tristes durante un instante que no pasó desapercibido - ...es por Kagome

El infante asintió admitiendo que si bien no era el mejor kitsune haría lo que esté a su alcance para ayudar en la búsqueda del miembro perdido de su equipo y pensando en el equipo un click trono en su cabeza mirando a su entorno semialterado

-Miroku, Sango... -llamó- ¿donde esta inuyasha?

-Partió en la mañana, seguramente está usando sus métodos para buscar a la señorita Kagome...creo que es el más afectado emocionalmente en todo esto - sugirió avanzando hacia una de las casas más grandes en la aldea, seguido por sus amigos - es mi amigo y creo qué hay que darle el espacio que necesita - los demás asintieron al escucharlo

Una vez que llegaron a la enorme morada un guardia los detuvo en la puerta exigiendo tener información sobre ellos, claramente eran recibidos en el pueblo pero la sacerdotisa no había dado orden para que entraran a las casas y por esa razón acampaban a las afueras del pueblo.

Miroku siendo galante, haciendo uso de sus habilidades y poder de convencimiento contó una historia de dos jovenes enamorados que estaban buscándose mutuamente debido a que uno de ellos había perdido la memoria y la otra mitad vagaba en búsqueda de respuestas; convenciendo al guardia que los dejó acceder a la mansión sin poner más inconvenientes en el camino.

-Deberían golpearte por mentiroso - bromeo Sango a Miroku en un susurro cómplice, el monje sonrió para aclararse la garganta

-Me gustaría saber dónde se encuentra la señorita que fue rescatada hace un par de días ¿sabe algo al respecto? - objetó el monje encarando al guarda que caminaba frente a ellos

-Se refiere a la señorita Harumi - inquirió levantando sospechas en el monje

-Pero...¿acaso no es la sacerdotisa? ... - cuestiono Miroku y el guardia negó con la cabeza

-La aldeana que encontraron es una mujer que extrañamente tiene el mismo nombre de nuestra sacerdotisa, la habían dado por muerta días antes de que regresara misteriosamente con vida...

-¿qué? - musito Sango

-¿acaso la conocen? - sospechó el guardia mirando a quienes lo acompañaban, Miroku se apresuró a decir

-No...pero sabemos que ella conoce la leyenda de los enamorados y necesito consultar algunas cosas, por eso hemos viajado a varias aldeas en su búsqueda - se atrevió a decir Miroku dejando perplejos a Sango y Shippo - ya sabe... las leyendas deben estar completas para ser leyendas

El guardia parecía ser demasiado iluso al darle palmadas a Miroku en el hombro en señal de camaradería y derramando lágrimas de la más pura lástima. Sango y Shippo se giraron para evitar la graciosa escena, el monje realmente sabía cómo inventar una buena mentira y evitar una carcajada era difícil para ellos.

-Podrían pasar la noche en la mansión, nuestro shogún no está pero podría ofrecerles algo de techo para esta noche que aparenta ser fría -sugirió y entonces Miroku tomó la maños del guardia en señal de agradecimiento, mostrando el rostro más brillante y enfermo que Sango y Shippo pudieron ver.

-Bendito seas...gracias por dejarnos quedar la noche - agradecido se dejó encaminar a una pequeña caseta que parecía ser usada antiguamente como un depósito de armas probablemente.

Una vez que el guardia les dejó entrar al lugar explicó el antiguo uso de su morada nocturna y se disculpó por no ofrecer algo mejor, pero no podía permitir que personas extrañas entraran a la mansión del shogun, sin embargo no quería ignorar el hecho de que podría ayudarles durante una noche, así que agradecidos Sango, Miroku y Shippo se despidieron con un amable gesto y quedaron sentados dentro del lugar, esperando a su compañero perdido.

Continuara