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Advertencias del capítulo: (Sexo explícito y lenguaje obsceno)

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UNEXPECTED LOVE

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CHAPTER 6

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Night Alone


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El ingreso a su segundo año de universidad y la labor de acomodar todos los horarios entre el trabajo y las clases, había hecho, que tanto Ranma como Akane, estuvieran demasiado ocupados.

Apenas habían logrado verse por pequeños momentos, regularmente cuando iban a la universidad, algunas veces durante los recesos y un par de días, cuando salían del trabajo. En ocasiones, apenas tenían tiempo para saludarse y ciertamente, la falta del otro pesaba en ambos, tan acostumbrados como estaban, a estar juntos.

Los primeros meses fueron complicados, mientras volvían a la rutina usual, luego de las vacaciones de navidad.

Una noche del viernes, la primera en la que podía pasar por Akane esa semana, Ranma decidió que necesitaba un momento a solas con su novia.

Extrañaba pasar tiempo con ella, conversar o simplemente estar a su lado. Ya no podían compartir un momento juntos, como cuando volvían al apartamento por las tardes, luego de la universidad o en las noches, después del trabajo, tal como en su primer año. Ambos estaban tan agotados, que en cuanto llegaban a casa, únicamente buscaban la comodidad de la cama para dormir, por lo que se despedían con un único beso.

Era él quien ahora tenía un horario en el trabajo un poco más apretado por falta de personal y la solicitud de horas extras. También se le había ocurrido ingresar una clase a una hora inconveniente, aunque había solucionado la ultima cancelando a tiempo, sin que esto afectara su rendimiento académico.

Ciertamente aquellas no habían sido sus mejores decisiones y estaba dispuesto a remediarlo.

—Creo que… voy a renunciar al trabajo — le comentó a Akane casualmente, mientras iban de la mano, de camino al apartamento.

—¿Cómo? — la chica volteó hacia él, sorprendida —. ¿Por qué? ¿Sucedió algo?

—En realidad, no me gusta el horario que tengo. Estoy demasiado presionado entre el restaurante y la universidad, y no quiero bajar mi rendimiento por la falta de tiempo.

—Pero…

—Además… casi no tenemos tiempos juntos — él la miró sobre el hombro —. No nos vemos como antes.

Akane se sonrojó, mientras observaba la expresión decidida de Ranma. Ella tenia que aceptar que se había acostumbrado tanto a él, que inevitablemente también lo extrañaba. Echaba de menos sus almuerzos juntos, cada momento del día en el que iban de un lugar a otro. Esperarlo para ir a casa, perder algunas horas de sueño solo para conversar con él o ver alguna película.

Ella extrañaba profundamente su compañía, pero había intentado decirse que estaba bien. No quería suponer una carga para Ranma cuando sabía cuan ocupado él estaba, tampoco quería hacerle lidiar con sentimentalismos. Ella había decidido apoyarlo en todas sus decisiones.

Pero saber que él también sentía de alguna manera lo mismo, hizo que su corazón se llenará de pura calidez. Ella se sintió profundamente enternecida y querida.

—Yo también te extraño — le susurró con la mueca de una sonrisa en los labios.

—Bien… — Ranma asintió con bruscamente y volteó el rostro, con la piel de las mejillas ardiendo —. Voy a empezar a buscar. Creo que no voy a renunciar hasta tener un trabajo seguro, aunque si le voy a avisar a mi jefa, ya que no quiero mostrarme malagradecido.

—Eso sería buena idea.

—Espero que no se me dificulte encontrar algo más.

—No lo creo — Akane le dio un apretón en la mano, como apoyo —. Tienes experiencia y además, eres muy dedicado y honesto. Seguramente encontrarás algo rápido.

—Esos si son ánimos de los buenos — Ranma sonrió y se inclinó, para darle un beso en la cabeza —. Gracias.

—No hay de que.


Como Akane había predicho, poco después de un tiempo, Ranma encontró trabajo en una cafetería, que en esa ocasión, quedaba exactamente en la misma calle que el restaurante para el que Akane trabajaba.

El lugar le parecía de los más conveniente, pero lo que realmente le gustaba, era el horario flexible. La cafetería contaba con puros empleados universitarios, sin contar a los cocineros y por supuesto, al jefe, quien resultó una gran persona. El hombre le había dicho a Ranma que podía ubicar sus horarios de la manera que mejor le conviniera ya que no deseaba interrumpir sus estudios. El ambiente laboral era bastante bueno. Habían un total de doce trabajadores, incluyéndole. Seis chicas y seis chicos. Los trabajos se repartían por semana, entre ser ayudante de cocina, estar en la caja y entregar los pedidos en ventanilla, hasta tomar el puesto de mesero y repartir.

La cafetería solía llenarse mucho todos los días, aunque eran los fines de semanas cuando más actividad había, por suerte, Ranma logró negociar trabajar solo en las mañana de esos días, dependiendo del que le tocara, para así tener un poco de tiempo libre y disfrutar.

Y él estaba dispuesto a hacerlo con su novia.

Integrarse al grupo y al trabajo como tal, no le tomo mucho tiempo, apenas una semana. Akane fue muy comprensiva ese tiempo y le ayudó a organizarse, y mantener un equilibrio en todo, mientras se acomodaba correctamente.

El viernes por la noche, Ranma decidió que debía compensarla, así que llevó algunos postres de la cafetería y pasó por ella.

Akane aún no había salido cuando ingresó al restaurante. Un par de chicas, compañeras de su novia, le saludaron, mientras tomaba asiento en una mesa. Conocía a casi todo el personal, por su continuas llegadas al restaurante y por suerte, se había llevado bien con todos, incluso la jefa de Akane.

Es que todos te adoran", le había comentado ella en un momento.

O bueno, casi todos.

Ranma miró hacia la caja, donde su novia se encontraba al parecer, cerrando números. A su lado, había un chico, mas o menos de su edad, talvez uno o dos años mayor, quien parecía estarla ayudando.

Akane había dicho que todos sus compañeros eran muy buenos con ella, pero Ranma decidió que algunos intentaban serlo demasiado. No le caía bien ese sujeto, porque no dejaba de ver a su novia como si se tratara de un ángel.

Akane parecía ignorarlo y siempre guardaba las distancias debidas. Era tan respetuosa que nunca se le ocurriría pensar que ella intentaría alguna vez poner la atención a cualquier otra persona, mientras ellos estuvieran juntos. Además, ellos se querían, pero al parecer algunas personas no lo entendían.

Decidió que talvez debía tener algunas palabras con ese sujeto ¿Cómo se llamaba?

—¡Ranma! – el llamado femenino le sobresaltó y le hizo darse cuenta que al parecer, se había distraído en sus pensamientos, un poco demasiado.

El mencionado levantó el rostro y observó como su novia se acercaba.

La manera en la que su expresión brillaba, sus pasos apresurado, la brillante sonrisa en su rostro —¡Todo!— hizo que estar ahí valiera la pena. Ranma sintió como una sensación de calidez se esparcía en su pecho, con la promesa de ahogarlo en una dulzura enternecedora por dentro.

Akane apoyó las manos en la mesa y se inclinó, cerrando los ojos con rapidez y ofreciendo sus labios de una manera tan adorable que él no pudo evitar sonreír. Se apresuró a besarla con ligereza, procurando que su contacto se mantuviera todo lo políticamente correcto que pudiera en un lugar público, aunque lo mas deseaba era devorarle la boca.

Se irguió en cuanto Akane lo hizo y sonrió, desde la altura, antes de quitarle la mochila a la chica. Ella no dudo en dársela.

—Lo siento… por tardar, intente terminar lo más rápido posible — susurró ella.

Él se apresuró a negar.

—No hay problema, no te preocupes — la tranquilizó —. ¿Podemos irnos?

—Si, vamos… — ella volteó y agitó una mano —. ¡Adiós chicos!

Ranma la tomó de la mano y dirigió la mirada hacia la caja donde el compañero de Akane los observaba con una expresión indescifrable. Sonrió fríamente y luego se despidió de los demás chicos, antes de halar a su novia y sacarla del lugar.

Los días aun eran fríos, aunque no lo suficiente para significar un problema. El invierno lentamente desaparecía, por lo que la nieve se había empezado a derretir y las calles volvían a llenarse con su usual actividad.

—¿Cómo fue tu día? — indagó Akane apenas estuvieron a solas.

—Bastante bien… se que te lo había dicho antes, pero me gusta mucho el ambiente de la cafetería y todo, creo que me irá muy bien ahí.

—Me alegra mucho — ella sonrió con rapidez —. Sabía que podrían conseguir algo que se adaptará a lo que necesitabas.

—Si… y en agradecimiento por la paciencia que me has tenido…

—No es nada — agitó una mano.

—Para mi lo ha sido.

—Lo hago con mucho gusto, no necesitas darme nada — Akane fue firme.

—Bien — le inclinó y apoyó su cabeza en la de ella un segundo antes de erguirse y encoger los hombros —. Es una mala suerte, porque ahora tendré que ver que voy a hacer con estos — levantó la caja por la agarradera que sostenía.

—Qué es? — ella se inclinó frente a su cuerpo, para echarle un vistazo.

—Algunos postres nada más — se encogió de hombros —. Pensaba en que podríamos ir por una pizza de esas que te encantan y talvez ver alguna película en el apartamento, mientras comemos… pero si no quieres.

—¡Si quiero! — el chillido de Akane casi le hizo reír, ella le dirigió una mirada entrecerrada y avergonzada —. Eres malvado… sabes que no puedo rechazar algo así.

—Ya te lo dije… te conozco muy bien.


Justo luego de que terminaran de comer pizza. Akane se levantó y se encaminó hacia la cocina por unas cucharas. Ranma la observó todo el camino, con la mirada fija en su trasero y lo bien que le quedaban los pantaloncillos de pijama.

¡No!, negó con la cabeza, intentando alejar aquellos pensamientos. Su novia se sentiría muy avergonzada si supiera lo que imaginaba cada vez que la observaba vestir de aquella manera. Pero su imaginación no sólo volaba cuando Akane lucía así, porque él no podía negar que siempre le había parecido atractiva, hermosa y deseable. Era hombre después de todo y asumía que era muy natural tener pensamientos nada inocentes acerca de su novia, a su edad.

Llevaban ya cinco meses de estar juntos y casi un año de conocerse. No sabia el punto en el que había desarrollado sentimientos por Akane o cuando había dejado de verla como una amiga, aunque sospechaba que lo último nunca había sucedido en realidad.

Ella le había gustado desde un inicio. Era divertida, amable y muy hermosa. Perdonó su mentira sobre su verdadero género, jamás le juzgó y le apoyaba continuamente. ¿Cómo podía él no haberse enamorado de ella?

Creí que lo había hecho incluso durante los primeros meses de conocerse, o al menos un par de meses antes de que ellos se declararán. Para él no había sido un proceso lento y se le hacia obvio pensar en su novia de otra manera. Sin embargo, la chica no había dado indicio de tener una necesidad de contacto mayor a la que ya compartían y no quería presionarla.

Pero la deseaba.

A cada momento.

Sus besos y caricias habían dejado de ser inocentes, y los apretones de manos ya no bastaban. Ranma intentaba convencerse de que solo debía ser paciente, estaba decidido a no hacer que Akane se sintiera incómoda, ni mucho menos. Ella le importaba demasiado, tanto para poner sus necesidades muy por debajo de lo que ella estuviera dispuesta a dar o incluso, en una posición inferior a su relación de pareja.

Pero aún con todo aquello fuertemente establecido en su mente, él no podía controlar sus pensamientos y estos se inundaban con más frecuencia de sus deseos por tocar, besar y amar a la dulce chica.

—Aquí esta — Akane se sentó a su lado de pronto, haciéndole sobresaltar.

Él volteó y notó que ella le extendía una cuchara. Se apresuró a tomarla.

—Gracias.

—Esto se ve delicioso — la chica lucía bastante emocionada mientras veía la mesita frente a ellos.

Directamente de la caja, habían tres postres en sus respectivas cajitas plásticas, lucían muy apetitosos había que admitir.

—Si — él no podía quitarle los ojos de encima tanto soltaba aquello, relacionándolo en su mente con lo que Akane había dicho mientras la observaba. Rápidamente se dio cuenta de la estupidez que pensaba, lo que le arrancó una risa y le hizo concentrarse en lo que le rodeaba —. Pedí tus favoritos.

—Muchas gracias — Akane le sonrió.

—Pero vamos, come un poco.

—¿Y tu? ¿No vas a comer?

—Posiblemente lo haga, pero primero quiero que seas tu la que coma — le aclaró —. Traje los postres para ti.

—Pues yo quiero compartirlos contigo — ella se inclinó y observó los tres pedazos de pastel.

Había uno de chocolate, otro de queso y finalmente uno de fresas y crema. Sabia que el último jamás seria del gusto de Ranma, por lo que prefirió probar el primero, luego de abrirlo.

El de chocolate era muy húmedo y tenía una crema —también de chocolate— que era muy deliciosa. No era demasiado dulce, pero aunque sería una buena opción para compartir con Ranma, prefirió probar el de queso. Tomó una cucharada y la llevó a sus labios. La textura sedosa casi le hizo gemir, el sabor era más sutil, pero aún muy exquisito.

Decidió que seria ese.

Deslizó la cuchara en el pastel y tomó un buen trozo, antes de inclinarse hacia Ranma.

—Vamos, abre…

—Akane — él entrecerró los ojos.

—Te va a encantar, esta muy bueno… abre la boca — ladeó el rostro y parpadeó hacia él, procurando mirarlo de la manera mas tierna y dulce que podía. Ranma suspiró, rodó los ojos e hizo exactamente lo que le pedía.

—Mmm… — musitó en cuanto deslizó la cuchara fuera de sus labios y en tanto, saboreaba el pastel.

—¿Te gusta? – Akane lo miró ansiosa. El chico cerró los ojos y mastico un par de veces, antes de finalmente asentir —. Lo sabia, esta muy rico.

—Lo está… ¿Te gusta tu regalo?

—Me encanta — Akane se inclinó y le besó rápidamente.

Aunque su beso no fue profundo, ni mucho menos seductor, Ranma percibió el sabor del dulce en su boca, la mezcla de sabores, la suavidad. Se apresuró a enterrar una mano en la parte trasera de la cabeza de Akane y tomarla del cabello, en un agarre firme, antes de ladear el rostro y abrirle la boca con el pulgar sobre su barbilla.

Akane gimió cuando sus lenguas se encontraron y Ranma sintió el momento en el que se estremecía. Ella solía ser muy sensible a aquel contacto y no tardaba en agitarse y soltar esos pequeños suspiros adorables. Él no podía evitar pensarlo demasiado, anhelando avanzar solo un poco más. Estaba completamente seguro que cuando llegarán a cruzar la línea con Akane e hicieran el amor, ella sería dulce, tierna y apasionada.

Sintió que se excitaba y se apresuró a tomarla de los brazos, alejándose de ella. La chica parpadeó y le miró de aquella manera que le causaba serios problemas dentro de los pantalones. Con anhelo y deseo.

—Los postres — lanzó una mirada rápida hacia los dulces y luego a Akane, quien asintió quedadamente.

Aunque pareció un poco desorientada en un inicio, la chica tomó su cuchara de nuevo y empezó a comer, intercalando entre cucharadas para ella y otras para él.

Ranma apoyó la mano en su espalda y la acarició de arriba abajo, mientras alternaba su atención entre la televisión y Akane, quien continuó dándole cucharadas de los pasteles en pequeñas porciones.

Notó que hasta el momento ella había evitado tocar la tarta de fresa, porque sabía que no era de su agrado. Esos pequeños detalles calentaron su corazón con la fuerza de una llama vivaz y duradera. Akane había sido así siempre, tan considerada y amable. Era una de las cosas que mas le gustaba de ella y también le hacían sentir lo importante que lo consideraba.

Cuando la chica finalmente tomó la tarta y deslizó la cuchara en esponjoso bizcocho, Ranma decidió que podría mas atención a la película, al menos la suficiente para mantener la mente distraída.

Pero no era fácil ignorar a su novia, no cuando suponía la distracción más tentadora que él jamás había tenido. Ella hacia unos sonidos peculiares cuando comía algo que realmente le gustaba. Era una persona muy vocal.

—Mmm…

Ranma negó, apretó el mando en su mano libre y alejó la otra de Akane, para apoyarla en su rodilla.

Mientras él se encontraba de piernas abiertas, recostado contra el respaldar del brazo del sillón, con la pierna derecha alzada sobre el mismo y la otra extendida, en el piso. Akane se había acomodado entre sus muslos con absoluta comodidad. Le agradaba pensar que ella no tenía problemas para acercarse, tocarlo y besarlo, pero también sabia que Akane no entendía el peligro que corría así, tan cerca de él.

—¿Quieres un poco? — le preguntó la chica apoyando la mano en el muslo que tenia a su alcance.

Ranma negó con la cabeza, mientras volteaba para observarla a los ojos, con la garganta seca. Tragó saliva cuando se percató que Akane tenía una mancha de crema a un lado de los labios.

—Tienes crema en la boca — le señaló el lugar.

La chica se sonrojó y sacó la lengua, intentando alcanzar el área. Ranma se tensó, mientras la miraba. Frunció el ceño y se inclinó, apoyando el pulgar en los labios de su novia, tomando la crema para si mismo. Bajó la mirada de Akane, decidió limpiarlo, llevándolo a su propia boca y chupando.

Akane boqueo, cual si fuera un pequeño —adorable— pez fuera del agua, hasta que debió percatarse de su expresión y cerró los labios con rapidez y limitarse a observarlo fijamente. Tenía los ojos dilatados, las mejillas enrojecidas y la respiración acelerada.

Era una imagen demasiado estimulante, Ranma volteó y saboreó el dulce en su paladar.

Akane tardó un poco aun desconcertada, pero continuó comiendo, en esa ocasión, con mayor moderación. Ranma volteó a verla, al notar lo callada que se encontraba y percibió que tenía las mejillas aún enrojecidas. Eso le arrancó una sonrisa.

Él quería besarla.

—¿Akane?

—¡Si! — su respuesta rápida y fuerte, le obligó a retener a duras penas una risita.

—Cambie de opinión… — susurró, ladeando el rostro —. Quiero un poco de dulce.

—¿En serio? — ella parecía muy sorprendida.

—Pero yo voy a tomarlo — susurró, mientras se inclinaba.

Deslizó las manos en las caderas de Akane y luego en su cintura. La chica abrió los labios y le miró.

—¿Vas a tomar un poco? — parecía nerviosa.

—Si, eso haré — inclinándose, Ranma la sostuvo su rostro con una mano y la obligó a ladear la cabeza en su dirección y levantar el mentón, antes de apoderarse de su boca.

Akane gimió y se meneó, girando el cuerpo en su dirección y apoyando una mano en su pecho y otra su muslo, muy cerca de su entrepierna. Ranma no podía dejar de pensar en eso, ni en lo dulce que Akane sabía.

¡Mierda!

Siento que se agitaba y enterró los dedos dentro de su melena, por el lado izquierdo de su rostro, rozando con el pulgar la pequeña oreja y moviéndose poco a poco, lentamente, hacia su nuca, para lograr un agarre firme.

La chica gimió y se inclinó aun más en su dirección, abriendo los labios cuando él empezó a profundizar el beso.

Ranma permitió que su lengua saliera, ingresando a la boca femenina con lentitud, muy tranquilamente y sin ningún tipo de presión. Akane se estremeció, soltó un silbido con la nariz, en sus prisas por tomar aire y apretó los dedos en su camisa, tomando la tela a puñados.

Su contacto fue volviéndose más intenso, alocado. Ranma sintió como su espalda tocaba el brazo del sillón y como Akane se apoyaba sobre su cuerpo, aún sostenida a él como si necesitará algo firme a lo que aferrarse.

Sus formas femeninas estaban completamente pegadas a las suyas y mas que hacerle sentir nervioso, resultaron una distracción total. Advertir cada curva, inhalar su dulce aroma, notar la manera en la que respondía a sus caricias y percibir sus besos cada vez más apasionados, fue demasiado para él.

Pronto, Ranma sintió como un escalofrío le recorría el cuerpo y justo cuando Akane apoyó las rodillas en el colchón, despegando sus caderas para acercarse aún más a él, fue que notó el latido ligero, pero estremecedor en su ingle. La presión en su vientre solo le comunico lo inevitable y antes de que pudiera reaccionar a ello, su miembro empezó a erguirse, poco a poco; estirándose, creciendo, endureciéndose.

Ranma gimió y echo la cabeza hacia atrás, observando al techo mientras intentaba acompasar su respiración, cada vez más agitada.

Estaba excitado.

—Ranma…

Él le dirigió una mirada y ahogó un gemido a duras penas, tras la visión de sus cabellos alborotados, la piel sonrosada, los labios hinchados y los ojos húmedos, cuyas pupilas se encontraban dilatadas.

Akane era un pecado.

¡Ohh mierda! ¡¿Acaso alguien estaba poniéndolo a prueba?

Estaba lejos de ser un santo y con seguridad, no iniciaría en un futuro cercano.

—Akane… yo… — abrió los labios, dispuesto a soltar una disculpa y al mismo tiempo, a pedirle que le permitiera continuar. Él necesitaba tocarla, más que cualquier cosa en ese momento.

Sin embargo, logró ver a través de su bruma sexual y comprendió, que si no se detenía en ese momento, no volvería a ser el mismo luego, y no sabía si podría detenerse si Akane se lo pedía después.

Con un nudo en el pecho y el calor de su pasión viajando como lava a través de sus venas, apoyó las manos en los brazos de Akane y la alejó.

La chica parecía desconcertada y él mismo tuvo que recurrir a cada gramo de su autocontrol para soltarla.

Se levantó tan rápidamente que Akane soltó un jadeo de sorpresa. No la miró en ninguna ocasión, mientras murmuraba una disculpa, antes de atravesar el salón con una sensación de brasas en el cuerpo, un nudo en el pecho y su miembro sensible, estremeciéndose al son de cada uno de sus pasos.

¡Maldita sea!

Akane parpadeó, observando como Ranma se alejaba, con un andar extraño, mientras apretaba los puños.

La chica jadeó, tomando un poco del aire que se negaba a entrar en sus pulmones. Tenia la piel sensible, el cuerpo caliente, sudoroso y los pechos pesados. Sus pezones erguidos ardían, todo su cuerpo lo hacia. El centro mismo de su feminidad se encontraba hecho un desastre, pegajoso por todos lados. Ella podía sentir aquella punzadas de placer insatisfecho en su interior y anhelaba, con toda su alma, algo que pudiera terminar aquella agonía.

Lo había hecho por mucho tiempo.

Había intentado suprimirlo.

Amaba a Ranma.

Y le deseaba.

Era una mujer saludable y joven. Era obvio a su parecer, que el deseo hubiera despertado en su cuerpo luego de conocerlo. Vivía con su novio y Ranma era un hombre muy atractivo.

Había evitado pensarlo demasiado. El sexo en la actualidad era un tema muy abierto e incluso, en su país, tan conservador como era, se promovía la educación sexual en todas sus formas. No era una ignorante, pero nunca había sentido una necesidad por experimentarlo. El deseo era algo novedoso para ella.

Empezó de manera sutil, cuando los besos parecieron muy cortos y sus caricias muy ligeras. Quería prolongar su contacto, quería besarlo más, mucho más. Ranma siempre había sido un caballero, en toda la extensión de la palabra y ella se avergonzó, pensando que era la única que pensaba en llevar su relación a otro nivel.

Ella no sabia como vocalizarlo, no sabia como expresarse. Se sentía encerrada en sus propias deseos y sentimientos. Amaba y deseaba a Ranma, pero temía no recibir con la misma intensidad con la que se entregaba.

Empero, recordó que Ranma siempre demostrado tener sentimientos por ella.

Habían sido pequeños los detalles, pero estaban ahí y en lo personal, pensaba que el mayor de ellos, era el evidente interés que Ranma tenia en ella. Siempre preocupándose por cualquier cosa que pudiera pasarle, al pendiente de cada aspecto de su vida, yendo por ella de un lado a otro y recogiéndola solo para pasar un momento, aunque este fuera corto, a su lado. Ranma la miraba y ella se sentía la mujer más bonita del mundo.

Había sentido sus sentimientos, pese a que estos nunca habían sido vocalizados. Cada beso había sido una palabra susurrada con amor, las caricias que poco a poco se tornaban más intensas, mas fogosas. Y ella ardía con facilidad y se dio cuenta en ese momento, que Ranma seguramente lo hacia de igual manera.

Porque algo así no podía fingirse, mucho menos ocultarse.

Sus labios cada vez más insistentes y dominantes, esas manos grandes tomándola con fuerza y al mismo tiempo, con suavidad. Adoraba como él la tocaba, como la miraba, como la besaba… adoraba cuan bien Ranma la amaba.

Y deseaba más… mucho más.

Con el rostro enrojecido y el cuerpo tembloroso, se puso de pie, sobre sus débiles piernas. Su piel se sentía sensible y la temperatura en cada rincón de su ser aún era demasiada elevada para pensar con claridad.

Decidió que era mejor de esa manera, mucho mejor. Ella no podía arrepentirse de lo que haría.

Con la respiración agitada, se encaminó hacia el pasillo y lo cruzó en un santiamén, deteniéndose frente a la puerta de Ranma.

Ella levantó una mano y estuvo a un paso de tocar, pero justo en el ultimo segundo, como si se tratara de un globo demasiado inflado de valor y determinación, este se reventó, dejándola hecha un despojo de nervios e inseguridades.

Se mordió el labio inferior y estuvo a punto de dar un paso hacia atrás. Negoció consigo misma sobre lo que haría y supo que si no era en ese momento, en otra ocasión tendría que trabajar en sus pensamientos de la misma manera en la que lo había hecho.

Intercalando entre toques infructuosos y suspiros decepcionados y ansiosos, Akane frunció el ceño y finalmente tomó una respiración profunda, casi cinco minutos luego de posicionarse frente a la puerta del Saotome, decidida a tan solo conseguir un poco de aliento y tan solo tocar, mucho antes de poder arrepentirse.

—¿Ranma?

El chico no contestó de inmediato, pero ella volvió a tocar, decidida a conseguir lo que se proponía. Quería hablar con él, verlo… encontrar un punto en común.

—Ranma… ¿Qué… sucedió allá atrás?

Escuchó unos ligeros pasos al otro lado de la puerta y como estos se detenían a una distancia moderada de donde ella estaba.

—¿Hice algo malo? — indagó.

Percibió el suspiro masculino y luego le oyó, carraspear.

—No es eso Akane.

—Entonces…¿Puedes abrir?

Pasaron varios segundos antes de que Ranma lo hiciera. Apenas asomó la parte superior del cuerpo y Akane no pudo evitar reparar mucho en ese detalle.

—No es nada — susurró quedadamente

—Pero… creí que… — ella señaló por el pulgar hacia su espalda, en dirección a la sala —. Ya sabes… estábamos bien ¿no? Y tu de pronto… solo te fuiste.

Ranma la miraba a los ojos, pero luego desvío la mirada y ladeó el rostro de un lado a otro, como considerando algo profundamente. No le contestó de inmediato y ella fue poniéndose cada vez más nerviosa.

—No es tu culpa… tu estuviste perfecta — susurró finalmente.

—¿Entonces?

—Yo soy el problema — él levantó el rostro y la observó directamente. Akane se estremeció, al darse cuenta de la intensidad con la que sus ojos la atravesaban. No era la misma mirada de hace un momento.

Pero a ella le gustaba también… mucho… demasiado.

—Te deseo — su voz fue ronca, masculina, mientras establecía una verdad tan absoluta que ambos sintieron como sus corazones se aceleraban.

—Ranma… — Akane jadeó, sorprendida, nerviosa y… emocionada.

Y no puedo contenerme… no en este momento.

—Yo…

—Lo mejor es que terminemos esto por hoy y… — él desvío el rostro y apretó la mandíbula —. Lo…

—¡Yo también te deseo! — las palabras de Akane fueron apenas un susurro, pero tuvieron el impacto de un volcán en erupción.

Ranma volteó con rapidez y la observó sorprendido. Akane había bajado el rostro y juntado las manos frente a su vientre, tomando una postura avergonzada. Se encontraba cada vez mas enrojecida, seguramente se sentía muy apenada por sus propias palabras.

Pero lo había dicho.

La presión en su pecho amenazaba con ahogarlo. Ranma se irguió en toda su altura y supo que ya no tenía sentido ocultarse más, porque Akane también le deseaba, porque ella se encontraba ahí, frente a su puerta y él ya no estaba dispuesto a dejarla escapar.

—¿Estas segura? — su voz fue oscura, ronca de excitación.

La chica le miró a los ojos —con las mejillas tan enrojecidas que él sólo pudo pensar en lo adorable que lucía— y se limitó a asentir, un solo movimiento que causó estragos en su interior y le llevó a la ruina.

—Bien, eso esperaba.

Él la tomó de la mano y terminó de abrir la puerta, para halarla al interior de su cuarto lentamente.

Para su sorpresa, no sintió nervios ante la perspectiva de hacerle el amor a su novia, tan solo percibió un poco de ansiedad y mucha decisión. Deseaba complacerla de la mejor manera, amarla con todo su cuerpo y demostrarle cuan importante ella era para él.

Akane tampoco se mostraba inquieta, como siempre asumía que una mujer luciría en ese tipo de situaciones. Admiraba su valentía y también, le encantaba, porque hacia aún más evidente, que no era el único que deseaba culminar su acto de amor.

Sabia que su novia nunca había pasado por aquello antes. Ella nunca había tenido un novio previo a él e incluso, hablaron en algún momento, sobre sus intereses amorosos pasados. Ranma podía ser honesto al respecto, no era un hombre que se tomara libertades con las mujeres a la ligera y solo estuvo en una relación, mas bien extraña, con quien había sido su amiga en el pasado, pero nunca pasó a más.

Sin embargo, él no ignoraba los placeres de la carne, no los que podía proporcionarse a sí mismo. Y no podía esperar compartir algo igual con Akane.

Se posicionó frente a ella y apoyó las manos en la parte superior de sus brazos, sosteniéndola cerca, antes de bajar el rostro y besarla.

La chica abrió los labios y se inclinó sobre él, mientras lentamente le tocaba el torso. Ranma la tomó de la cintura y Akane le abrazó por el cuello, apretándose contra su cuerpo.

Sentir sus formas, percibir su receptividad, tocarla, besarla y saber que lo que seguiría a continuación era inevitable, fue su perdición.

Akane igualaba su pasión, le respondía con verdadero entusiasmo. Era tan perfecta.

—Ranma — gimió cuando se separó de sus labios y empezó a depositar besos ligeros y sensuales en su rostro, luego su cuello.

Le gustaba el aroma de su piel, la suavidad de su tez, como se enrojecía cuando estaba avergonzada, pero también excitada. Escuchar los pequeños sonidos que emitía entre suspiros, incitando sus caricias.

Ambos ardían.

Ella llevaba una camisa de tirantes y un short. Solía utilizar pijamas sencillas para andar en casa y no podía negar cuan atractiva le parecía. Ranma tomó los tirantes sobre su hombro izquierdo y los deslizó, quitándolos de su lugar, se había llevado del sostén consigo. Empezó a besar la pálida piel que había dejado al descubierto, mientras acariciaba la espalda de Akane de arriba abajo. Ella no parecía incomoda con sus caricias y en su lugar, había movido las manos a su cabello, proporcionándole mimos ligero1as.

Akane le aceptó, igualando su pasión. Pese a su evidente vergüenza, no dejó que eso le ganara, devolviendo con entusiasmo sus caricias, tocándole los brazos, el torso y el cuello, y respondiendo a sus besos.

Cuando le quitó el otro tirante y a continuación, tomó su camisa por el dobladillo inferior, Akane le observó fijamente. Ranma le devolvió la mirada al instante, solo para comprobar que no hubiera ninguna duda.

La chica se limitó a sonreír y hizo un vago, apenas perceptible cabeceo, indicándole que podía continuar. Levantó los brazos cuando Ranma le quitó la camisa. Ella llevaba un sostén de encaje bastante sencillo, en color rosa pálido. Su piel brillaba y la tela no era lo suficientemente gruesa para ocultar sus encantos. Ranma casi podía vislumbrar el color coral de sus pezones erguidos. Permitió que su mirada se deslizará por los pechos firmes de Akane, de un lado a otro, y de ida y vuelta.

La chica no lució incomoda en ningún momento, aunque pareció sonrojarse aún más por la manera en la que la observaba. Ranma no podía dejar de hacer. Akane le parecía a cada segundo más hermosa.

La expresión de ella no había cambiado en lo absoluto cuando la miró a los ojos de nuevo. Ella seguía observándole fijamente, lo que le dio la pauta de actuar como más quisiera… y lo que en ese momento anhelaba más que nada era acariciarla.

Levantó las manos y las llevó a los senos redondos. Sus manos los abarcaban a la perfección, aunque sin tomar todo, aun así, el peso y demás le parecía adorablemente perfecto.

Akane abrió los labios, sin emitir un sonido. Entrecerró los ojos cuando él apretó y luego, abrió los dedos, encajando los pezones en medio, para presionarlos.

Empujó sus senos hacia arriba, arqueándolos con gracia hacia sus labios y depositando besos ligeros en su piel. La respiración de Akane se agitó y la suya propia también lo hizo.

Soltó su mano derecha y la deslizó por la espalda femenina para tomar el broche del sostén. Tuvo que luchar bastante para desabrocharlo, tanto que estaba poniéndose nervioso. Akane intentó murmurar algo y llevo las manos a su espalda para ayudarle justo cuando finalmente lo logró. El sostén no tardó en caer, lentamente, revelando aquello que tanto ansiaba ver, tocar y besar.

Akane tenía la piel pálida y sus pezones eran adorables. Dos pequeños botones erguidos de excitación, listos para sus dedos y sus besos.

Ranma agarro la delgada tela y la apartó, tirándola a un lado. Luego tomó ambos senos en sus manos y una vez más los elevó, en esa ocasión, a la altura de su boca.

Miró a Akane un segundo y notó que se mordía el labio inferior mientras le observaba con los ojos entrelazados. Ranma bajó el rostro, abrió la boca y deslizó la lengua por la piel rugosa del pezón izquierdo. Había algo perverso, delicioso en su acción. Akane se estremeció, tomo aire y siguió viéndole. El moreno volvió a deslizar la lengua por la piel lisa alrededor de su aureola, después abrió los labios y permitió que el botón ingresara en su boca, antes de cerrarse a su alrededor y chuparlo. El acto le producía un placer sin igual, pero incluso este mismo no se comparaba con lo que hacía en él, la reacción de Akane.

La chica se agitó, enterrando los dedos en su melena y arqueándose hacia él. Los soniditos que emitía fueron volviéndose mas vocales e inquietos, y sintió que se estremecía, con cada tirón de su boca. Era evidente lo sensible que era de los pechos, tomó nota de ello.

Se alejó y decidió que debía darle la misma atención al otro seno y porque no, también saborear y dejar rastro de su toque en cada parte de su piel. Akane respiraba por la boca cuando la observó, estaba enrojecida, pero en esa ocasión el rubor descendía por su cuello, pintando de rosa todo el camino hacia su pecho. Era tan atractivo y Ranma no pudo evitar preguntarse perversamente, ahora sin ningún tipo de restricción, si ese rubor descendería aun más hacia el resto de su cuerpo, cuando la tuviera desnuda por completo y le hiciera el amor.

Llevó las manos a la espalda de la chica, mientras atrapaba su pezón entre los labios, para luego descender a su generoso trasero, darle un apretón posesivo ahí, y bajar aún más, hacia la parte baja de sus muslos donde presionó y alzó.

Los bonitos senos, ahora enrojecidos, quedaron a la altura de sus labios. Akane no se quejó, ni emitió ningún sonido, tan solo se sostuvo con rapidez de la camisa sobre sus hombros y abrió las piernas, para abrazarle rápidamente por la cintura.

Ranma no perdió tiempo y se apresuró a avanzar hacia la cama. Apoyó una rodilla en el colchón y escaló sobre él, hasta casi el centro, que fue donde dejo a Akane. Se recostó sobre su cuerpo procurando no apoyar su propio peso en ella y en su lugar, hacerlo sobre sus rodillas y manos.

Cuando se irguió, observó a Akane desde la altura privilegiada que le proporcionaba su posición. Los cabellos esparcidos sobre la cama, la mirada entrecerrada, los labios abiertos, su torso desnudo, donde sus senos se erguían perfectos y ahora, enrojecidos. Ella era la imagen misma de la sensualidad y Ranma nunca esperó sentir lo que sintió en ese momento. Era una presión en el pecho, el latido de su corazón cada vez más rápido, que amenazaba con ahogarlo, con cortar su respiración. Todo el cuerpo le temblaba y la piel le quemaba. No habían nervios, solo aquellas locas ansias de tocar, besar y hacerle el amor a Akane.

Se irguió, para quitarse la camisa. Solía hacer ejercicio con regularidad y estaba bastante seguro y satisfecho con su físico. Fue un motivo de orgullo y ¿Por qué no?... de vanidad masculina, cuando la mirada de Akane le recorrió con apreciación. Inclinó el rostro y alzó una ceja, observando fijamente a la chica.

—¿Quieres tocar? — le preguntó en un susurro ronco. Akane se mordió el labio inferior y asintió, antes de elevar las manos en su dirección.

Ranma la tomó por las muñecas y guió sus palmas a su abdomen. Ella tenía la piel fría, aunque parecía muy tranquila. Abrió los dedos y acarició, por donde Ranma la guiaba, hasta que dejó de hacerlo y la soltó, a lo que las manos de Akane acariciaron cada rincón de su torso. Sospesando los músculos, subiendo y bajando a través de su piel y finalmente, centrándose en sus pezones. Ranma sintió una contracción en su bajo vientre cuando ella pareció muy interesada en sus pequeños botones, acariciándolos con los pulgares.

Se inclinó, casi cubriéndola con su cuerpo y la besó fogosamente, hasta que sus labios ardieron, hasta que creyó que podría beber de ella lo suficiente para calmar su sed y aún así, sin llegar a lograrlo del todo.

Deslizó una mano por la cintura femenina, mientras depositaba besos por su cuello, yendo hacia el sur, exactamente a sus pechos. Tomó el primero entre sus labios y empezó a succionarlo, en tanto descendía la mano de su cintura hacia su cadera, donde se entretuvo un momento, jugando con el elástico de su pantaloncillo de pijama, tan solo esperando que Akane aceptara lo que vendría. La chica no se tensó, ni mucho menos y eso le dio la pauta para deslizar la otra mano también ahí y tomar el otro lado del pequeño short, antes de halar. Procuró llevarse la braga consigo y encontró emocionante cuando Akane soltó el aire entre suspiros mientras levantaba las caderas y le permitía despojarla de lo último que la cubría.

Decidió colocarse de rodillas y tiró la ropa de Akane a un lado, antes de recorrerla con la mirada. Ella levantó los muslos, juntándolos. El primer indicio de timidez que había tenido todo ese tiempo.

Ranma se recostó a su lado y se alzó sobre el codo, mirándola fijamente. Akane también le siguió con la mirada, sonrojada y un poco nerviosa. El moreno llevó una mano a su rostro y le acarició las mejillas. Se apresuró a besarla, en esa ocasión, sin cerrar los ojos. No podía obtener una mirada clara de ella, por supuesto, pero tampoco ignoró como Akane cerraba los ojos y se inclinaba sonrojada hacia él. Fue una imagen muy estimulante.

Ranma llevó la mano que tenía en su mejilla hacia su hombro, a su brazo y finalmente a el pecho disponible. Dado que ella casi estaba sobre su costado, pudo apreciar de mejor manera su peso. Lo cubrió con toda su mano y apretó, dando ligeros y suaves masajes en círculos. Acarició el pezón el pulgar. El botón se encontraba completamente erguido, la piel rugosa que lo rodeaba era suave, tan tentadora y llamativa. Muchas veces había visualizado a su novia en su mente. La había imaginado de tantas maneras que si Akane alguna vez lo supiera o se enterara del tipo de pensamientos que tenía sobre ella, seguramente estaría muy avergonzada. Había asumido que sus pezones tenían el color de los pétalos de sakura, pero no era así, en su lugar, tenía un tono un poco más profundo, como el de una hoja de un árbol al inicio de otoño, un rosa coral.

Le gustaba.

Todo en ella lo hacía ¡Maldición!

Retorció el botón entre sus dedos un par de veces y le dio un par de jalones solo por placer, quería probarlo nuevamente con los labios, pero no podía dejar de besar a Akane. Él bebía de su dulzura y esos pequeños gemidos que soltaba por sus caricias.

Decidió dejar de jugar cuando ella empezó a agitarse a su lado. Deslizó la mano por su cintura y descendió lentamente, muy lentamente, esperando que ella se acostumbrará a su tacto, a sus intenciones y a todo lo que pretendía hacerle ¡Y había tanto en su mente!

Acarició el suave vientre femenino y luego, deslizó el dedo medio y anular, en caricias ligeras y circulares, lentamente hacia el triángulo entre sus muslos. Akane había cedido de encogerse como en un inicio y él no tuvo problemas para encontrar su fuente de calor, el escondite más profundo de su cuerpo, justo donde la pasión femenina bullía de excitación.

La chica echo la cabeza para atrás y le miró rápidamente. Lucía desconcertada y cada vez más sonrojada. Había fruncido el ceño con suavidad y su respiración fue tornándose pesada y rápida, aún así, no se alejó, cuando Ranma deslizó los dedos entre el fino vello femenino y encontró la humedad que tanto ansiaba.

Ella estaba caliente y quemaba, pero de una forma deliciosa, perfecta. Ranma dejó ir un suspiro entre sus dientes apretados que sonó como un silbido, y siguió ingresando, forzando su entrada entre los muslos apretados de la chica hasta que percibió el botón de sus pasiones. Akane se mordió el labio y se quejó, un sonido tan dulce y adorable. Ranma no podía quitar la mirada de su rostro, mucho menos de su expresión. Él deseaba verlo todo al mismo tiempo, pero en vista de sus limitaciones, prefería centrarse en eso y en todo lo bien que deseaba hacerla sentir.

Lo acarició ligeramente, con toques superficiales. No tenía experiencia, pero si el conocimiento y no se sentía avergonzado por ello, había investigado lo necesario sobre el placer femenino, porque creyó —y esperó— que aquel momento llegara, ahora que lo había hecho, no pensaba arruinarlo.

Akane gimió al sentir sus caricias y apretó un poco las piernas, pero eso no lo detuvo y continuó acariciándole, hasta que ella cedió a su agarre. Sus caderas empezaron a moverse y Ranma la obligó a colocarse sobre su espalda y abrir las piernas.

—Déjame tocarte — susurró, inclinándose sobre su rostro, le acarició el oído con los labios —. Quiero hacerte sentir bien.

—Ranma… — ella gimió, cerró los ojos y finalmente abrió las piernas.

La victoria nunca había sido tan buena.

Ranma retomó las caricias, primero sobre su clítoris y luego más abajo, hacia aquella humedad tan reveladora. Sintió la pequeña abertura con la yema de su dedo y la acarició, antes de apoyarse y empujar. Akane se tensó un segundo, pero se relajó con rapidez, mientras él le besaba el rostro, el cuello y los hombros.

Percibir como las cálidas y apretadas paredes se cerraban a su alrededor, era una sensación indescriptible. La temperatura aumentó en su cuerpo, como si aún fuera posible, el rostro le ardía y no podía ignorar por mas tiempo el fuerte latido en su miembro, el dolor del placer insatisfecho.

Akane frunció el ceño de nuevo, se quejó, pero permitió que continuara con sus caricias. Ranma sacó el dedo, delineó la fina entrada y volvió ingresar, hasta el fondo. Luego de eso, inició un vaivén ligero, gentil y nada forzoso; lo hizo hasta que Akane empezó a suspirar y movió las caderas, al ritmo de sus embestidas. Estaba cada vez más húmeda y caliente. Ranma admiró fascinado como el rubor había a descender por su cuerpo, pintando la piel de su pecho.

Decidió que podía jugar un poco más, él necesitaba prepararla si realmente iban a hacer el amor. Pretendía que ambos disfrutaran del placer mutuo.

Ingresar otro dedo resultó un poco forzoso en esa ocasión, Akane volvió a quejarse y frunció el ceño, pero no intentó apartarse en ningún momento.

—¿Estas bien? — le preguntó lamiéndose los labios.

Akane no contestó, se limitó a observarlo con la mirada entrecerrada y asintió.

Ranma decidió moverse, primero con embestidas superficiales hasta que la resistencia inicial cedió y el pasaje femenino se volvió mas suave y húmedo. Bajó la mirada a través del cuerpo femenino, Akane se encontraba agitada, sonrojada y sudorosa. Admiró el desastre que era y le pareció aún mas bonita de lo que había sido nunca. Deslizó sus ojos por cada rincón, hasta llegar a sus muslos, donde observó como sus dedos húmedos entraban y salían con rapidez.

Quería mirarla mientras la penetraba, deseaba tanto observar cada parte de ella, pero la posición no se lo permitía y no deseaba abrumar demasiado a Akane.

Tendrían tiempo luego, mucho tiempo.

Y pretendía hacerlo a cada oportunidad. Él dudaba conseguir algo de autocontrol luego de aquella vez.

Sabía que la desearía a cada momento.

—Ranma… — Akane empezó a tensarse y fue justo en ese momento cuando él decidió ingresa un tercer dedo. Ella chorreaba y no paraba de mover las caderas. Ranma observó el vaivén de sus senos mientras se ondulaba sobre la cama, aferrándose a las sabanas como si necesitará sostenerse de algo con rapidez.

—Ranma… — volvió a llamarle agitadamente.

—Ya casi – él aceleró sus movimiento.

—Me siento extraña — soltó en un gemido. Él podía sentir y observar como la tensión se apoderaba de su cuerpo. Akane apretó los muslos, encerrando su mano ahí y continuó ondulándose.

Ella parecía hacerle el amor a su dedos.

—Akane…

—Yo… yo voy… ¡Ranma! — él se inclinó y atrapó sus labios temblorosos.

Se colocó sobre sus rodillas y luego sobre ella, forzando sus rodillas con los muslos, hasta que casi la tuvo abierta, con cada pierna a su alrededor. Retomó sus caricias, en esa ocasión, con la mirada fija en aquello que tanto había deseado ver.

Era perfecta.

Rosa, pálida… suave.

—Ranma…

No podía esperar mas… le superaba.

—Voy a… — se detuvo e irguiéndose sobre sus rodillas, desabrochando con las manos torpes el pantalón corto.

Las manos le temblaban, todo su cuerpo lo hacia. Su miembro rebotó cuando finalmente lo liberó. Se veía enrojecido y lucía muy duro. Ranma lo tomó en una mano, notando que palpitaba de excitación. Estaba muy caliente y sensible. Se acarició unas pocas, en tanto deslizaba la vista a través de atractivo cuerpo desnudo de Akane. Ella miraba al techo y podía saber que estaba avergonzada. Era evidente que sabía de su desnudez.

Adorable

—¿No quieres verlo? — decidió mofarse de ella, agitado. La chica tragó saliva y bajó la mirada apenas, para verle el rostro.

—Es que…

—Vamos… — la incitó.

La chica ladeó el rostro de un lado a otro y finalmente descendió la mirada por su cuerpo, hasta finalmente detenerse en su entrepierna.

Ranma no podría negar que tener una mirada tan fija de ella resultaba excitante y emocionante. La observó abrir los labios y recorrerle con los ojos de un lado a otro. Ninguno era ignorante de aquellos temas considerando que la educación actual era muy amplia en ese sentido, no esperaba que Akane se mostrara sorprendida en lo absoluto y fue esa la razón por la que extraño que de hecho ella lo estuviera.

—¿Qué sucede? — frunció el ceño, inseguro de su expresión.

—Es… mas grande de lo que pensé.

Eso le arrancó una sonrisa de satisfacción masculina. Con su miembro aun en la mano, Ranma se atrevió frente a su mirada, a acariciarse una tan sola vez, solo para ver su expresión. Para su completo asombro por segunda ocasión, Akane no apartó la mirada.

—No te preocupes… encajaremos muy bien — sonrió de soslayo.

—¡Eso lo se! — chilló ella enrojecida.

Ranma se apoyó sobre sus manos, a cada lado de su rostro y sr inclinó, para besarla.

Akane no correspondió desde un inicio, debía estar nerviosa; empero, con la persuasión correcta, no tardó en seguirle el ritmo.

Su beso fue volviéndose intenso, mientras la tomaba de los muslos y se abría paso, extendiéndola completamente, y colocándose ahí.

El roce de sus intimidades era decadente. Akane soltó el aire en silbido y movió las caderas, acomodándose. Ranma podía sentir como su humedad rodeaba la piel sensible de su miembro. Ella estaba muy caliente.

Los siguientes minutos se encargó de besarla, acariciarla y eliminar cualquier temor que ella pudiera sentir. Se colocó sobre sus rodillas, aún inclinado sobre su cuerpo, solo para obtener el soporte necesario para moverse. Simuló pequeñas embestidas sobre la piel del sexo femenino, tan solo deslizándose de adelante hacia atrás en su humedad.

Akane fue saltándose, cada vez más receptiva, gimiendo lentamente en un inicio y con soltura después. Abrazándole, acariciándole y devolviéndole cada beso con pasión.

Cuando ambos llegaron al límite, entre temblores de excitación y gemidos menos controlados, Ranma tomó su miembro en una mano y se guió a sí mismo al pasaje femenino.

Miró a Akane a los ojos mientras empezaba a hacer presión. Como había pensado, hubo una resistencia inicial, pero él había preparado su cuerpo para su acto de amor y tras unos pocos empujones, pudo deslizar la primer pulgada.

Ambos gimieron sin aliento y se miraron. Ranma tomó la cadera femenina con las dos manos y luego las rodillas de Akane, hasta el interior del muslo donde la abrió aún más. Él necesitaba todo el espacio posible.

Retrajo y estrelló las caderas en movimientos superficiales, ingresando en ella de a poco, hasta que en un último segundo, decidió estrellarse con fuerza.

Akane se tenso, abrió los labios sin emitir ningún sonido y cerró los ojos con fuerza. Ranma pudo leer el malestar en su expresión, el último movimiento hacia sido necesario, pero no le complacía haberla lastimado de ninguna manera.

—¿Esta bien?

—Si… — ella se encontraba agitada —. Dame un momento.

—Si, si — él asintió varias veces, sin aliento. Nunca habla sentido algo así y le hizo comprender que todo lo que había imaginado o sentido jamás, era solo un efímero momento de placer en comparación a aquello.

Él nunca se habla sentido tan pleno, tan completo, tan fuerte. Supo sin lugar a dudas que nunca volvería a ser el mismo luego de aquello, que su relación seria completamente diferente a partir de ese momento y que ella le pertenecía, era suya tanto como él le pertenecía también.

La amaba.

Apretó los labios cuando sintió como Akane movía las caderas acomodándose. El placer corrió, desde su ingle al resto de su cuerpo de ida y vuelta.

—Akane — gruñó entre dientes.

—Lo siento… — ella le miró sonrojada, con los ojos entrecerrados.

—No te muevas — logró susurrar entre jadeos cortos.

—Bien…

Él quería darle el tiempo para recuperarse y decidió que por el momento podía disfrutar de la piel a su alcance. Se inclinó y le dio un beso rápido, luego deslizó los labios por su cuello, hacia sus senos. Se encargó de besarla mucho, de mimarla y acariciarla.

Mientras chupaba entre los labios, su pezón derecho, sintió como la chica volvía a moverse, lo que sin querer le asentó aún mas dentro de su cálido interior y consiguió otro escalofrío en su cuerpo.

—Te moviste — la acuso sin aliento.

—Ya no me duele — susurró ella tímidamente.

Ranma se irguió y la miró, para observar su expresión y cerciorarse de que sus palabras eran ciertas. No habían muecas de dolor, ceños fruncidos, ni pucheros.

Satisfecho y más ansioso que nunca, Ranma la tomó de la parte trasera de los muslos e hizo que ella acomodara las piernas en torno a su cintura antes de deslizarse fuera y nuevamente dentro.

La fricción era deliciosa. El cálido pasaje ya no se percibía tenso. Un escalofrío le recorrió la espalda y con los músculos rígidos, Ranma volvió a arremeter.

Cada embestida construía el placer que ya conocía, ese sentimiento que había tocado tan pocas veces y aún así, que era dimensionalmente diferente a lo que sentía en ese momento.

Él no podía reunir suficiente aire en sus pulmones. Su cabeza parecía como si fuera explotar. Hacia tanto calor y él se quemaba en la pasión y en el placer que construían juntos. Cada latido de su corazón era más decidido.

Sintió que se agitaba, apretó los dedos en los muslos de Akane y enterró el rostro en sus pechos, besando, chupando y mordiendo a su antojo.

La chica tampoco limitó sus caricias, parecía cada vez más inquieta. Sus gemidos estaban volviéndolo loco y podía sentir para su completo placer, como se aferraba a él, enterrando las uñas en su piel, dejando marcar por doquier.

Deslizó una mano alrededor del muslo de Akane y lo tomo con fuerza, elevándolo más arriba de su cintura. El ángulo le permitió llegar un poco más dentro.

—Akane — gimió en agonía.

Los escalofríos iniciaron, recorriendo a través de su cuerpo sin fin. Él no conseguía distinguir su alrededor, nada más allá del placer

—Ranma… — ella se arqueó, se mordió los labios y apoyó las manos en su abdomen, intentando sostenerlo más cerca.

Creyó que no podía soportarlo y justo antes de dar un paso hacia atrás, percibió aquella sensación tan bien conocida de lava, justo en el centro de su vientre. Miró entre sus cuerpos unidos y observó con placer como su miembro ingresaba en el pasaje femenino. La visión era sensualmente estimulante, llevo un par de dedos al clítoris endurecido que coronaba sus pasiones y lo acarició apenas. La reacción instantánea de Akane lo dejó sorprendido y profundamente satisfecho.

Ella soltó un gemido largo e intentó apartarse, temblorosa. Tenia todo el cuerpo enrojecido, una imagen provocadora. Podía sentir como la presión empezaba apoderarse del cálido canal femenino, cada vez mas tenso. Supo sin lugar a dudas que Akane también debía estar al límite.

Se inclinó sobre ella y se apoyó en su cuerpo hasta que estuvieron piel contra piel y no hubo un espacio entre ambos. Akane le abrazó por el cuello y él tomó con una mano su muslo, en un agarre firme, mientras que apoyó la otra a un lado de su cabeza, como soporte.

Sus movimientos fueron volviéndose erráticos y superficiales, cada vez más rápidos. Akane gimió y buscó sus labios, enterrando la mano en su cabello. No paraba de temblar y ciertamente, él tampoco.

Sus labios se encontraron al final, entre suspiros y gemidos apenas contenidos.

Justo cuando creyó que ambos no podrían soportarlo, Ranma sintió como Akane se agitaba aún más y empezaba a temblar, echando la cabeza hacia atrás. Sintió como el cálido pasaje a su alrededor empezaba a contraerse, cada vez más tenso y húmedo. Observó la expresión de placer un segundo antes de que la chica soltara un gemido con su nombre y empezaba a temblar.

Observar su placer, sentir el suyo propio aproximándose, percibir las contracciones y humedad tan deliciosa sobre su miembro, todo fue un conjunto de pequeñas cosas que le llevaron a la inevitable culminación.

Ranma apretó los dedos en la sábana y el muslo de Akane y estrelló sus caderas con fuerza contra el cuerpo femenino, percibiendo cada temblor sobre su pene.

La sensación de placer nunca había sido tan increíblemente satisfactoria. Su cuerpo no podía parar de temblar y él sentía que el corazón se le saldría del pecho en cualquier momento.

Miró a Akane y observó que tenía los ojos cerrados, mientras intentaba recuperar el aliento. Él también se sentía sin respiración y más brioso que nunca.

Levantó una mano y la apoyó en la frente de la chica, peinando su flequillo hacia atrás. Ella tenía la piel húmeda y brillante, y los labios hinchados por sus besos. Aun así, Ranma no dudó en inclinarse y besarla, en esa ocasión, con lentitud.

La chica le correspondió lentamente y Ranma se limitó a acariciar sus labios de manera superficial.

En cuanto se separaron, la observó a los ojos y supo sin lugar a dudas, que aquello que parecía ahogarle por dentro era el sentimiento más puro y verdadero que jamás había experimentado.

—Te amo — susurró suavemente.

Akane pareció sorprendida, aunque su expresión no resultó extraña, dado que era la primera vez que se lo decía. La morena suspiró, con los labios temblorosos y enredó los brazos alrededor de su cuello para abrazarlo con fuerza.

Su acción le tomó desprevenido, más aún cuando la chica enterró el rostro en su cuello y permaneció así un momento.

—¿Akane?... — preguntó nervioso.

No le sentaba bien que su reacción fuera esa, luego de confesarle sus sentimientos. Habría esperado que Akane profesara los mismos con igual fervor.

—Yo también te amo — susurró ella contra su piel.

Claro que cuando lo hizo, él no lo esperaba.

—¿Como? — preguntó, más por sorpresa que otra cosa.

Akane suspiró y finalmente se alejó. Tenía el rostro de nuevo sonrojado y los ojos le brillaban de manera especial.

Lucía tan bonita.

—También te amo — musito tímidamente.

—Bien — con una sonrisa, Ranma la abrazó y rodó sobre su cuerpo, llevándola consigo.

Akane chilló y terminó desmadejada sobre él. El movimiento hizo que saliera de su interior, dejando un desastre auténtico entre ambos. No importo sin embargo, no mientras se abrazaban.

Akane se sentía mas feliz y enamorada que nunca.

Rato después, cuando el sueño casi le vencía, sintiendo las caricias de los dedos de Ranma en su espalda. Adormilada, sintió como el Saotome la movía.

—¿Akane? — la llamó con suavidad.

—Mmm...

—Ya es tarde… hay que tomar una ducha y dormir.

—Tengo sueño — se quejó.

—Bueno… — él le acarició la espalda y luego el inicio del trasero. Su caricia la espabiló —. Pero antes hay que bañarnos. Estamos hechos un desastre — se levantó rápidamente, llevándola consigo.

El movimiento hizo que Akane chillara, mientras Ranma la tomaba de la cintura y se erguía, acomodándola sobre su regazo. No le dio tiempo de que se quejara, mientras se arrastraba a la orilla de la cama.

—Espera… — la voz de Akane se notaba nerviosa —. Me voy a levantar.

—No hay necesidad, si yo puedo llevarte al baño — le indicó con una sonrisa, sosteniéndola de ambos glúteos.

—Pero… no es… quiero decir, puedo ir sola.

—O podemos ir juntos y bañarnos juntos.

—¿Juntos? — susurró agitada.

—Si, juntos — soltó y se levantó instantáneamente. Akane se sostuvo con rapidez de sus hombros, soltando un gemido de sorpresa —. Sostente.

—Pero Ranma…

—Vamos a tomar una ducha juntos — la ignoró dirigiéndose al baño.


Recorrió con la mirada el rostro dulce de su novia. Akane se había dormido luego de la ducha y de convencerla para terminar de ver la película, en esa ocasión, en el televisor de su cuarto.

Era extraño tenerla ahí, en su cama y en sus sabanas, pero supuso que no debería, no luego de todo lo que había sucedido entre ellos esa noche.

Habían hecho el amor y cada momento de ellos había sido perfecto.

Y ellos se habían confesado mutuamente.

Ambos se amaban.

Ranma nunca se había imaginado a si mismo de esa manera. Nunca se le había cruzado por la mente el enamorarse, tener una relación estable, entregarse tan de lleno a otra persona, pero era justamente lo que deseaba con Akane.

Ellos apenas tenían cinco meses de relación y un año y un poco más de conocerse, no sabia que sería de ellos en el futuro, no sabia que seguiría o los planes del destino, pero podía admitir con mucha seguridad que deseaba que su vida siempre estuviera entrelazada a la de Akane.

Ellos se habían conocido por casualidad, pero su unión no podía ser otra cosa mas que el destino y también una decisión, la decisión de estar juntos y amarse.

Deslizó los dedos por el flequillo de su frente y recorrió su rostro con la mirada. Delineó sus cejas con las yemas de sus dedos, peinó las largas pestañas, acarició la punta de su nariz logrando que Akane la moviera ligeramente, como lo hacía un pequeño conejito, y finalmente tocó sus labios con el pulgar, aún enrojecidos por sus anteriores besos.

Akane era tan hermosa y algunas veces le parecía que ella no lo sabía. Pero su belleza no era sólo física. Era una de las personas más dulces y gentiles que jamás había conocido. Le volvía loco de todas las formas posibles y le había enamorado, como el mayor idiota del mundo.

Sonrió y se inclinó, para deslizar un brazo por su delgada cintura y apegarla a su cuerpo. Ella se encontraba arrecostada sobre su brazo y tuvo que levantarle la cabeza con cuidado para moverse más cerca. Akane pareció percibir su calor, pues aún en sueños, se acomodó contra su torso desnudo, abrazándose a él como si se tratara de un enorme oso de felpa.

Era tan tierna.

Ranma jamás pensó un desenlace igual para su día. Había pensado en conseguir una noche a solas con su novia, tan solo para fortalecer su relación. Él temía algunas veces que ellos pudieran caer en la monotonía. Vivían juntos, iban juntos a la universidad y casi hacían todo juntos. Quería creer que estaban por sobre esas cosas, pero no podía ignorar que sucedería si ambos no cuidaban su relación.

No lo permitiría, porque amaba a Akane y quería estar a su lado.

Aquella había sido la primera de muchas noches juntos… la noche perfecta.

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FIN DEL CAPITULO


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NOTAS DEL CAPITULO:

Buenas tardes bellas.

Este capítulo tardó un poco más en salir del horno. Como les había dicho, había escrito los relatos por momentos a lo largo de varios días, tan solo escribiendo pequeños párrafos que se convirtieron en un capítulo y así, consecutivamente.

Claro que cuando llego la tarea de redactar, ahí es donde vino el problema. Y la primera vez de ellos, en su primer formato era… agfvjgidm jajaja. Parecía todo menos una primera vez con un "mete y saca" muy potente jaja. Es que me aplicaba a un fic tipo "Cincuenta sombras de Grey" jajaja.

En fin, con la modificación, lo primero que tengo que señalar, es que trate de expresar mas lo que sentía, que lo que hacían. Me imagino que debieron notar que decidí inclinarme hacia todo lo que pensaba Ranma, sus sentimientos a flor de piel y las ansias de unirse a Akane. Quería hacer de ello, algo más que solo sexual y espero haberlo logrado.

Con esto, ya solo me queda pendiente el último capitulo. ¿Algunas teorías de lo que podría tratarse?

Las ideas abundaron a montones para esta RanKaneWeek y debo admitir que la mía no se diferencia demasiado, aún así, espero agregarle algo novedoso y que les guste, porque, además de unas cuantas modificaciones, a mi me encantó como quedó.

Por otro lado, espero que el capítulo nuevo sea de su agrado ¿Qué tal la primera vez de nuestros tortolos? Eran evidentes las ganas.

A mis personas favoritas:

Roxbonita: Jajaja, yo soy igual bella, apenas unas pocas actividades me hacen todo un desastre. Desearía volver a esos días donde podía andar de un lado a otro sin cansarme. Me alegra que te gusta la interacción de nuestra pareja. Concuerdo contigo con eso de que el primer amor es bello y también con las reacciones usuales en nuestra juventud. Todo es tan bonito y uno cree que las cosas siempre serán así, quiero reflejar eso en esta pareja, porque es así como los veo. Son su primer amor. Creo que es una de las pocas veces en las que los escribo así, siempre tiendo a hacerlo cuando son ya adultos y por lo tanto, ya han tenido otras experiencias. En este caso, son como pequeños a los que le falta mucho, pero lo bonito es lo descubrieran juntos.

La pista de la hielo habría sido una excelente opción, pero hice una escena igual en "Bajo el Muérdago" y no quería que pareciera que estoy reciclando, deseaba algo diferente. Estoy de acuerdo contigo respecto a lo emocionante y extraño que sería vivir con tu novio, pero ellos se vieron como amigos y conocieron de esa manera desde un inicio. Intento resaltar esto, porque en el caso de ellos, no se siente tan extraño. Es como si vivieran en un edificio de universidad, aunque con la diferencia que están solos. Sin embargo, como puedes notar aquí, la imaginación voló en ambos. Espero que te gustará el nuevo capitulo, te mando un abrazo y mucho cariño. Besos.

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Lucitachan: Gracias por tu comentario bella y siempre es un placer saber que disfrutas de mi lectura. Me alegra que encontrara el capitulo divertido y refrescante, era algo tan cotidiano y nada extraordinario, que temí que pudiera pasar desapercibido. Me encanta que resaltes eso del "tira y afloja" que también considero muy característico de estos dos. Es que no puedo imaginarlos de otra manera, lo juro. Es como si siempre tenga que haber algo, para hacer picante esa relación. Algo es definitivo, ellos nunca caerían en la monotonía, aunque me encanto mencionar que es un miedo real de Ranma *guiñó, guiño* espero que lo notarás.

Me alegra que sientas que manejo a los personajes de una buena manera. Juro que es un miedo real en mi, es que no me gusta modificar mucho sus personalidades, porque entonces siento como si estuviera escribiendo sobre alguien más. Respecto a Akane, pues no suele ser muy vergonzosa, pero creo que cada vez que se ve a si misma bajo la mirada de Ranma, tiende a sonrojarse y ponerse nerviosa, sumando que aquí ellos viven juntos y solos, además que Ranma es un poco más cariñoso, la pobre pasa con el corazón acelerado a cada momento, aún así, si se siente un poco mas tranquila, pero me alegra saber que aún así, hace "clic" con su personalidad.

Gracias por tus bellas palabras respecto a esta historia y todas las demás. Significa mucho para mí que les hayas dado una oportunidad y aun mas, saber que te gustan. Yo también prefiero el Friends to lovers, por eso es que "Someone Like You" se lleva mi corazón, pero no puedo negar que las otras tramas también. Intento ser versátil y no caer en lo mismo siempre. Juro que otro de mis miedos es caer en la redundancia o repetir sin pretenderlo una escena de mis otros fics. Para decirte que cuando siento que alguna escena se parece a otra que ya escribí, voy a releerla solo para verificar.

Que hermoso es saber que tienes en un puesto tan privilegiado a esta historia de la RanKaneWeek. ¡Es un honor! ¡Gracias! He visto que hubieron muchas participaciones, amo que el fandom crezca cada día más y ¿Qué te puedo decir? Veo que también hay mucha variedad y bueno, intento apegarme mucho a una trama determinada, así que es un alivio cuando alguien lo nota. Morí con la parte de (Siete capítulos melosos son demasiados). Considero que es lo difícil del fluff y ciertamente las palabras no daban muchas opciones, pero es bueno que todos hayan aportado su granito de arena. Gracias por las recomendaciones, solo con que lo hayas hecho te ganaste un espacio en el cielo y mi corazón —se pone melosa— jajaja.

Me disculpo por la demora, gracias por estar presente como siempre y por tu bello, hermoso comentario. Espero que la tardanza valga la pena y nos leemos. Un enorme abrazo a la distancia.

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AnyaShezar: Hola mi bella, gracias por leer el capítulo, más en las circunstancias en las que lo hiciste, espero que todo fuera bien en el trabajo luego de lo que me cuentas y que ya tus cargas se hayan liberado un poco.

Akane es una ternurita distrayéndose con Ranma ¿pero quien no? Yo sería como tu, mirándolo como si fuera un sueño, sin creer que fuera mío jajaja, es que tremendo monumento esta hecho el trenzudo. Y también fangirleo con mis escritos, así que sentí tu emoción mientras releía la parte en la que se confiesan. Me alegra mucho que te guste como va quedando todo.

Intente llevar la cita de una manera común, como dos chicos jóvenes, en pleno idilio romántico. Me gustó agregar ese toque de que Ranma quisiera algo más formal y que fuera Akane quien lo declinara. También soy team citas informales, algo muy elaborado me estresa y me vuelvo torpe. Encantada de que te divirtieras con la escena de los bolos. Ame que se tomarán el pelo, intento hacer algo propio de la pareja y creo que funciono ¡Hurra! Y lo de los postres —suspiros enamorada— que bonito que te gustará. También envidio a Akane.

Que bellas tus palabras, te adoro. Gracias por levantarme el animo de manera tan hermosa. Me produce tanta satisfacción saber que disfrutas de mis escritos tanto como yo disfruto escribirlos. ¡¡Gracias!!

Y te cuento, que pienso participar en el Sextember de este año. Así que ¿Crees que es buena idea para continuar Fantasy o intentar escribir algo igual de sabroso? ¿Será que puedo superarme? Me encantaría saber tu opinión. Aunque si no, ya me andan rondando varias ideas de Fantasy, ya sabes, algunos capítulos en los que desarrollar la historia y la relación de nuestros chicos y porque no, unas escenas todas suculentas, así bien cachondas. Me encanta cada vez que puedo encontrar a alguien con mi mismo nivel de diablura jajaja.

"Lo que fuimos" no morirá, aunque si hubo algo hace un tiempo que me desanimó totalmente y me obligó a tomar una decisión. Aún así, pretendo terminar todas mis historias para llevarla a cabo y obviamente eso implica el fic con el que inicie aquí. Leer tu comentario me hace enamorarme una vez más de mis historias y la manera en la que percibes ese fic es tan perfecta. Es como habría deseado que todos los hicieran. Gracias por tus hermosas palabras que atesorare siempre. No sabes la alegría inmensa que me causa saber que logré provocarte tantos sentimientos y más aún, saber que ese fic se encuentra en un puesto tan privilegiado en tu top de favoritos. Vaya que dejarlo en una parte tan emocionante fue una buena decisión jajaja.

En fin, espero que el nuevo capitulo te guste. Te mando un enorme abrazo con mucho cariño ¡Eres un sol! Nos leemos luego. Besos.

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Diluanma: Hola mi bella, muchas gracias por darle una oportunidad a esta historia.

Estoy de acuerdo en que no podemos culpar a Akane por distraerse con tremendo monumento. Sería la primera en quedarme viéndolo toda embobada y la fila seguramente sería muy larga jaja.

La RanKaneWeek fue todo un éxito, me alegra mucho que hubieran tantas participaciones y que el fandom se uniera de una forma tan bonita. Espero que te pusieras al día. Un enorme abrazo.

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Baybe Face: Primero que nada, muchísimas gracias por darle una oportunidad a este fic y por los bellos comentarios que me dejaste. Gracias bella.

Me alegra mucho saber que cada capítulo fue de tu agrado. Desde el comienzo captaste al instante hacia donde se dirigía la historia. Ese pobre Ranma no sabe disimular y me alegra que disfrutarás de su inicio. Akane fue lo bastante madura y práctica para pensar las cosas y no dejarse guiar por su furia y eso les dio también la pauta de conocerse mejor y llegar hasta donde están.

Me gusta que analices los capítulos y que nombres todo aquello importante. La confusión de Akane es adorable y es que Ranma no se la pone fácil. Como dices, ningún chico trata así a una mujer sin interés romántico, pero la pobre no le sabe jajaja

Tus palabras son bellas. También considero que ellos se complementan a la perfección y comparten tantas cosas que es inevitable. Me alegra que te terminas mis frases al terminar cada capitulo y que percibas tan bien el amor que intento transmitir, que nace entre ellos.

Espero que el capitulo nuevo también sea de tu agrado, te mando un enorme abrazo, nos leemos luego. Besos.

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A todas las demás personas, gracias por leer y darle una oportunidad a esta historia. Espero que se anime en algún momento a comentar también.

El siguiente y último capitulo saben que se titula: Las consecuencias de nuestro amor.

Solo puedo decir que hay una palabra que lo describe: adorable.

Nos leemos luego. Besos y abrazos.

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08/07/2023

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