Klahadore


One Piece pertenece a Eiichiro Oda


Día 26: Klahadore tomando el té con Edward Scissorhands (Eduardo Manostijeras en España)


Era el día libre del segundo mayordomo de la mansión de villa Syrup y Klahadore había decidido ir a la ciudad para cumplir con unos encargos personales. Así que tomó el ferri muy temprano.

Había llevado sus uñas de gato a afilarlas y que estuvieran en buen estado para su uso. Aunque el antiguo capitán Kuro, el Gato Negro, ya no participara en abordajes, ni saqueara pueblos y ciudades, debía tener su preciada arma en buen estado para su último plan: ganarse la confianza de los dueños de la mansión de villa Syrup durante un período de tres años, hacer que sus antiguos subordinados atacaran el pueblo y mataran a los propietarios de la mansión y a su hija, pero antes hacerles firmar un testamento donde legaban todos sus bienes a su fiel mayordomo Klahadore… Y así podría vivir con mucho dinero sin ser perseguido por la Marina o los cazarrecompensas. Y para eso, seguía entrenando a escondidas, por si tenía que entrar en batalla. Y para ello, necesitaba que su arma estuviera en buen estado.

Tenía unas ganas de que llegara el día en que todo sería suyo… De acabar con la vida de esos millonarios pusilánimes y su hija mimada, que dejaron entrar a cualquier muerto de hambre en su casa sin mirar antes sus antecedentes.

Mientras esperaba a que su encargo estuviera listo se fijó en un hombre de cabello negro y despeinado, que tenía tijeras por manos y vestía con ropa negra con partes metálicas. Dicho hombre tomaba una taza de té en una terraza. Las tijeras le recordaron a sus uñas de gato. Por curiosidad, decidió sentarse a hablar con él. Esperaba que no fuera un fan de Kuro, el de los Mil Planes y no lo reconociera. O tendría que matarlo. Quizás podría usarlo para su plan…

— Buenos días — saludó Klahadore sentándose en frente del hombre y pedir otra taza de té. — Me llamo Klahadore.

— Edward. — se presentó el otro hombre y dio un sorbo a su taza.

— Me he fijado en tus manos…

— Sí, fui creado así. Con tijeras en lugar de manos. Pero me he adaptado bastante bien a la vida. Amo hacer esculturas con ellas y ver la cara de felicidad en la gente… Sobre todo, la de Kim, mi esposa.

— Menudo desperdicio… Con esas manos podrías ser muy poderoso. Todo el mundo te temería.

— Pero yo no quiero hacer daño a la gente… Ya lo hice una vez, cuando me obligaron a usar mis manos para abrir cerraduras y robar. Jamás lo volveré a hacer.

— Veo que tienes un corazón demasiado blando… Lo importante en este mundo es el dinero y el poder, aunque tengas que derramar sangre para conseguirlo. Las personas solo son simples peones.

— Las personas tienen un corazón enorme y supieron perdonarme cuando cometí mi mayor error.

Se llenó un tenso silencio…

— ¡Edward!

Ambos se giraron en dirección a la voz que había llamado a Manostijeras. Era una mujer joven, rubia, de aspecto angelical y una enorme sonrisa.

— Mi esposa Kim ya ha terminado de hacer sus encargos. — dio un largo sorbo para terminar su té. — Si me disculpa, debo volver con ella y podar el jardín.

Edward se levantó y se dirigió hacia su esposa.

Kuro se quedó sentado. No valía la pena matar a ese blandengue. Solo faltaba un año para que terminara su tan ansiado plan. Y nadie impediría su ejecución.

Terminó su té, recogió sus uñas de gato y emprendió el regreso de nuevo hacia villa Syrup.


Me gusta bastante Kuro como villano. Me parece un personaje muy sádico y sin escrúpulos (no solo con la población civil, sino con los de su propia tripulación) y alguien muy metódico, que lo planea todo al detalle. El fic estaría ambientado antes del fallecimiento de los padres de Kaya.

Sé que aparecen bastantes insultos tanto a los padres de Kaya, la propia Kaya y a Edward, pero es lo que creo que Klahadore (el punto de vista de la narración) pensaba de ellos.

Me gustaría saber qué fue de los antagonistas del East Blue. A parte de Buggy y Alvida no sabemos qué fue de los demás.

Espero haber sido bastante fiel a la personaldad de Edward Scissorhands, no he visto la película.

Hasta la próxima