El Comandante Wufei Chang se encuentra mostrando una interesante presentación acerca de los cambios y ajustes en la seguridad para los miembros de ESUN mientras se encuentren de estadía en la Colonia X-3980134. Con su traje impecable de Preventivo se encuentra enfatizando en las interesantes mejoras que le otorgó al plan del que estuvo trabajando sin dormir por días.

Se encontraba en presencia de los representantes de ESUN, donde habían algunos que tenían la manía de encontrarle siempre algo malo a sus impecables planes, porque sí, Wufei era excelente en lo que hacía, pero el ego de algunos representantes debido a la inteligencia y probidad de Chang en su cargo pese a su corta edad hacía que muchas veces le discutieran su trabajo.

Él seguía teniendo la impulsividad de algunos años atrás, pero intentaba controlarse con aquellos representantes altaneros. Les rebatía con argumentos, porque no iba a tirar el trabajo de semanas por sus torpes egos.

Hasta el momento iba todo bien, nadie sugería ni expresaba peros.

Narra Wufei

"Esto va mejor de lo que pensé. Si no hay objeciones, Lady Une me aprobará el plan de seguridad" Pensé triunfante, casi se formó una sonrisa en mi rostro, pero no fue así. Siempre estaban los ancianos convencionales que odiaban las innovaciones expresando su desacuerdo por lo "demasiado riesgoso" de mi plan de seguridad.

— Comandante Chang, lo que usted propone me parece demasiado riesgoso considerando que hemos estado otras veces con el riesgo de grupos de oposición en esa Colonia. Me parece que debería pensar más en la comodidad de la gente mayor de los miembros de ESUN—. Allí estaba el viejo Bern dando la nota, el comentario que no quería oír. No hay que cantar victoria antes de tiempo.

Suspiré, no entiendo porque me hice la ilusión de que me aprobaría todo tan fácil, pues debe ser porque quiero quitarme pronto de encima este plan de seguridad de los mil demonios.

— Entiendo lo que dice, Ministro Bern, pero por eso estuve una hora y quince minutos explicándole el por que sí va a funcionar—. Definitivamente paciencia no le tengo a estos vejestorio, menos cuando realmente no he dormido nada.

— No sea majadero, Comandante Chang—. Me dice el viejo más majadero que conozco. Siento como mi ceja se curva y mi garganta se aprieta para responderle muy poco coordial al Ministro cuando escucho una voz familiar elevarse.

—Ministro Bern, me parece que el Comandante Chang esta exponiendo todos sus puntos con claridad. — La Ministra de relaciones exteriores Darlian ha aparecido en escena. Se levantó de su asiento y se dispuso a mirar a Bern, con esos ojos celestes tan desafiantes que la caracterizan. Su voz tenía el poder de aplacar a viejos mañosos como lo era toda esta manga de vejetes retrógrados.
— Pero Ministra Darlian. . .
— Sí, puede que sea arriesgado y un plan poco ortodoxo—. ¿Poco ortodoxo mi plan?, pensé — Pero estoy segura que podemos confiar totalmente en que saldrá bien—. Ella levantó su mirada hacia mi como si intentará hacerme saber que estaba de mi lado.

Hace un tiempo he venido trabajando con Relena Peacecraft en diferentes proyectos, yo como miembro de Preventers y ella en su cargo. Al principio no nos llevábamos para nada, consideraba que solo era una niña rica que nada le preocupaba demasiado, solo una niña con cargo de princesa que quería jugar a la política. Sin embargo. . . Eso ha cambiado. — El Comandante Chang es un experto en su materia, demasiada experiencia y perfectos análisis, no deberían preocuparse por seguir sus ideas. ¿Alguna vez han temido por su seguridad estando los miembros de Preventers? —
Punto para la chica. Toda esta gente comenzó a darle la razón y pudieron aceptar sin mas replicas mi plan.
Ella les mostró una tierna sonrisa esa que la mayoría de las veces ocupaba para poder tranquilizar el ambiente. La mayoría de las veces salía victoriosa en todo lo que se proponía en torno a esta gente.
— Bien, entonces continúe, Agente Chang—. Fueron las palabras del viejo mañoso. Rodé mis ojos y volví a concentrarme en la tarea de terminas esta dichosa presentación e irme a dormir.

Terminé la dichosa presentación, que sin más interrupciones fue aceptada. Lo líderes invitados comenzaron a hablar entre ellos y a despedirse. Por mi parte comencé a tomar mis cosas mientras el resto salía de la sala de juntas. Cuando ya no quedaba nadie sentí el taconeo que ya conozco acercarse.

— No. No te daré un gracias — Dije sin levantar aún mi mirada, estaba concentrado en tomar las carpetas con los documentos firmados que necesito para que Lady Une me deje en paz. De todas formas sentí una pequeña risa provenir de ella.

— No necesita dármelas, Agente Chang, yo no hice nada en particular, digamos que simplemente aporté en su buen plan — Una vez que junté todo lo necesario y lo puse bajo mi brazo alcé mi mirada para verla reír divertida.

Comenzamos a salir también de la sala de juntas caminando al mismo paso.

— Era lógico, no habían fallas en mi presentación— La humildad y yo no vamos mucho de la mano, aunque claro, no al nivel de mi colega Maxwell.

Ella asintió sonriendo con amabilidad. Esa amabilidad que era su sello distintivo. Esa amabilidad que siempre creí que era su peor defecto, siempre creí que para su carga lo más importante era que fuera presumida e indolente, bueno, ese creía de todas las niñas ricas de buena familia como ella, pero contra mi voluntad, debo admitir que Relena Peacecraft no es así. De pronto comenzó a comentarme algo más del proyecto de ESUN que francamente no puse mucha atención, porque comencé a recordar en que momento comencé a sentirme tan cerca de esta mujer.

No me mal interpreten, no creo sentir una atracción más allá de la debida con una mujer.

Evidentemente, su belleza es innegable, pero no creo que sea la única característica llamativa de ella.

Al principio, cuando comenzamos a trabajar juntos, por ordenes de Lady Une, no tenía intenciones si quiera de hablar con ella algo que no fuera estrictamente laboral. En un principio fui muy grosero y cortante, pero descubrí que la niña caprichosa que yo creía que era, no dudaba ningún momento en rebatirme cuando pensaba que estaba equivocado. No le temía al decir lo que pensaba y tampoco a que le dieran la espalda ni estaba dispuesta a agradarle a nadie con tal de lograr su cometido.

Comencé a acompañarla a sus reuniones con este grupo de viejos arribistas, que en un principio la miraban más bien como una muñequita que solo servía para demostrar que eran una mesa "progre" con una mujer a la cual "le permitían hablar" y yo mismo creí que ella se adecuaría a esto, pero no. No le temió jamás a ninguno de ellos, ni intentó ser políticamente correcta. Opinaba sin tapujos y actuaba según su instinto mezclado con su inteligencia, porque sí, a diferencia de lo que yo creía de una niña rubia y rica, es que si era muy inteligente.

Recuerdo perfectamente el día que la escogieron de Presidenta de ESUN, su rostro no parecía estar para nada feliz, algo le preocupaba terriblemente, porque ya a esa altura, podía saber perfectamente cuando algo la agobiaba, le pregunté que le sucedía, la molesté y le dije que quizás el cargo le quedaría muy grande. Me miró, sostuvo su mirada y asintió, quedé confundido ¿Por qué ella creería que no sería apta para el cargo?

— Probablemente, no sea la persona más adecuada para el cargo, pero así funciona la democracia ¿no?—. Me preguntó sin apartar su mirada celeste.

— No estoy seguro aún si esto es democracia disfrazada, pero supongo que así funciona. Aunque te he visto más animada otras veces ¿Qué sucede?—. Le pregunté sentándome frente a ella, vi como suspiró desanimada.

— No creo ser la persona adecuada para esto. Aún me falta aprender varias cosas. . . No creo tener el poder de representar bien el proyecto—. Me dijo

— Puedes renunciar y esperar que el viejo Subercasoux lo sea. Aunque si me lo preguntas, creo que eres más que él. Al menos eres más agradable a la vista que ese vejestorio. Pero creo que si es mucha responsabilidad para una mujer—. Sabía de sobra cual sería su reacción a mi comentario, odiaba que la despreciara por ser mujer, aunque ella no sabía que ya no era así.

— Las mujeres podemos tener infinitas responsabilidades, Wufei. Infinitos roles que podemos realizar.— Me miró con esa mirada segura que quería que me mostrara. — Haré lo que tengo que hacer, sin perder lo que me caracteriza, rendirse no es mi opción. Espero contar con tu ayuda—. Al decirme aquello, se levantó de su asiento, pareció volver a llenarse de entusiasmo y extendió su mano para que la estrechara. La verdad, dudé un poco en tomar su mano, la verdad no suelo tener contacto físico con nadie, menos con una mujer tan distinguida como ella, pero ella nunca parece hacer diferencia entre las manos de un soldado y las suyas. Entonces, acepté y estreche su mano, sellando de alguna forma nuestra extraña amistad.

Al recordar nuestro apretón de manos volví al presente, mirándola, ella se encontraba atenta a su móvil, creí que estaba leyendo algún correo enorme de sus deberes, pero una sonrisa que no sabría como explicar se formó en su rostro, iluminandola, de pronto, comenzó a caminar más rápido, intentando disimular su amplia sonrisa.

Creo que se con que o quien tiene que ver esa extraña sonrisa que pone.

Metí mis manos a los pantalones de mi bolsillo y suspiré.

Incluso si tuviera que librar nuevamente una guerra, pelearía sin dudarlo de su lado.

Porque creo que su sonrisa es nuestra salvación.