Narra Quatre
— Y entonces te prometo que la cara de Wufei era una oda al odio y a la violencia y yo dije: no, si no intervengo lo va a matar—. La risa de la señorita Relena inundaron mis oídos provocándome una risa para acompañarla en su historia que involucra a mi compañero Wufei.
— Imagino su cara, debió ser una prueba de fuego para el rehabilitado de la violencia—. Comenté. Ese día había pasado por la señorita Relena, estaba de visita en mi Colonia así que fui por ella a su oficina de sorpresa y le propuse llevarla a almorzar. Bueno, no era novedad, casi siempre que estábamos cerca me hacía el tiempo para pasar por ella. De un tiempo a esta parte nos habíamos vuelto cercanos, muy amigos.
Siempre nos habíamos llevado bien, desde el día que nos conocimos, en su país, donde amablemente nos cobijó aún sabiendo lo que eso significaba para su reino y lo que siguió después, su ascenso como reina. . . y todo lo que sigue, que ya se encuentra en el pasado, para nuestra fortuna. Ahora compartimos tanto laboralmente, como personalmente. El proyecto Marte nos ha dado infinitos temas de conversación, así como también las juntas que a veces tenemos con los antiguos pilotos Gundams y quienes estuvimos en esa parte trágica de nuestra historia.
Ahora se tantas cosas de ella.
Como por ejemplo, que cada vez que salimos a comer, ella escoge.
— Una limonada de menta jengibre por favor—. Escucho que le dice al mesero que comienza a tomar nuestra orden. — Y un . . .
— Dos trozos de pastel de chocolate con nueces, por favor—. Terminó yo el pedido y veo su cara de sorpresa al escucharme. El mesero toma la orden y se marcha, volviéndonos a dejar solos. — Creo que hoy me sumaré para descubrir porque el pastel ese le fascina tanto, señorita.
— Me impresiona que te animes a describir como se siente el coma diabetico, pero te prometo que es el cielo en la tierra— Me dice divertida, mientras coloca un mechón de su cabello tras su oreja. Siempre se ve tan linda, tan elegante, tan prolija.
No recuerdo en que momento comencé a reparar tanto en las facciones de su rostro.
No recuerdo en que momento comencé a notar lo feliz que me hacía compartir una comida con ella.
Tal vez fue la vez que la vi trabajando arduamente por levantar a los heridos por la guerra. Pero eso ya fue hace mucho tiempo. Tal vez fue el día que pelié fervientemente cuando Marimeia la secuestró, o quizás fue cuando nos fuimos de viaje una semana por cosas de trabajo y fui el único que pudo ir con ella, a pesar de la negación de Duo porque yo fuera el único que la acompañara.
Tengo claro que no me ve como yo la veo a ella.
Se muy bien, que solo puedo pretender esta linda amistad que hemos generado ambos, donde muchas veces recibo un "gracias amigo, te quiero mucho".
Y tengo muy claro, quien de nosotros 5 es el afortunado de estar en su corazón.
Pero con que me considere su amigo y pueda estar de su lado, es suficiente para mi.
