Hola a todos los que lleguen a esta historia.
Llevó unos 4 años (o tal vez más sin escribir), por lo que puede que no sea la mejor historia, ni la más completa, o bien redactada, pero escribir esto me hizo recordar lo mucho que amo inventar cosas jajaja.
Espero que les guste pese a que me quedó algo corto en comparación a lo que escribía antes, estoy tratando de retomar de a poco el ritmo.
Eran las tres de la tarde y aún no podía ver a Asami, las obligaciones como Avatar me tenían completamente ocupada. Toda la mañana en reuniones del reino tierra para realizar un calendario de visitas según las elecciones que programaron algunas de las ciudades y pueblos más entusiasmadas con los gobiernos democráticos. Afortunadamente, en los próximos dos meses solo son cinco localidades.
Después del almuerzo que tuve con Tenzin y su familia en el que hablamos un poco de como la nación del Aire intentaría realizar un santuario para la conservación y preservación del portal espiritual, caminé a la torre de Industrias Futuro para ver a mi novia, sin embargo, la chica de la recepción me avisó que había salido a una reunión importante con Industrias Globales Varrick.
Aburrida me puse a vagar con Naga por la ciudad, caminamos por el estadio de pro-control, el bosque de los espíritus e incluso anduvimos frente al ayuntamiento, pero no había grandes cosas por hacer. Terminamos en la parque recostadas al lado del río.
-¿Qué haces aquí tan tarde? -Escuché una dulce voz llamándome. Me dificultaba abrir mis ojos ¿cuándo me había quedado dormida?
Froté con una de mis palmas mi cien y ojos-¿Asami? -Pregunté subiendo mi mirada.
-Hola dulzura -Me dijo mi novia agachándose a mi altura.
Recuperé totalmente la conciencia y examiné el alrededor. Mi mejor amiga estaba sobre su espalda con la lengua afuera, totalmente inmersa en el sueño, mientras que el sol estaba a punto de ponerse del todo, colores violeta se comían el anaranjado que restaba de los últimos momentos del día, y frente a ese hermoso paisaje, unos ojos verdes deslumbraban mucho más dejando pequeña la belleza del entorno. Sonreí con genuina felicidad.
-¿Cómo me encontraste? -Pregunté curiosa.
-Escuché que fuiste a buscarme -Mencionó pensativa-Bolin apenas termina de trabajar con la presidenta Zhu Li corre a ver a Opal. Y Mako está muy ocupado con la jefa Lin siguiéndole las pistas a las triadas. Una corazonada me dijo que estarías por aquí.
-No podía esperar menos de mi novia y su estoica personalidad -Reí por lo bajo.
-Me alegra haberte encontrado -Se dejó caer a mi lado y se apoyó en mi hombro-Te he extrañado mucho estos días.
-Yo también – Dije apoyando mi cabeza en la suya-han sido días muy agitados para ambas.
-Pero ya es hora de que tengamos nuestro tiempo a solas, ¿verdad? -Preguntó dulcemente a punto de que un puchero se le formara en esos carnosos labios.
-Si me lo pides así es imposible que me niegue -Sonreí alejándome un poco para tener una visión más clara de su rostro-¿Mañana a las ocho en punto en las albóndigas de Fan?
-Me encantaría -Tomó una de mis manos y las colocó en su rostro. Me tenía completamente extasiada en su belleza.
Hubo un silencio, demasiado encantador como para romperlo. No pude evitar acercar lentamente su rostro y besarla tiernamente. Su cuerpo instintivamente se acercó, casi como requiriendo más de mí. La verdad es que la deseo con locura, más de lo que mi cabeza me permitía pensar sin sentirme como una pervertida, sin embargo, pese a que hemos dormido juntas y nos hemos besado muchas veces nunca hemos llegado a algo más. Creo (y espero) que la razón no es porque no hayamos querido, sino que la ocasión nunca ha sido la idónea.
-Espero con ansias nuestra cita -Le comenté con una sonrisa.
-¿Nos quedamos unos momentos más así? -Me preguntó abrazando mi brazo.
-Está poniéndose frío, ¿qué tal si vamos a tu casa y nos quedamos juntas esta noche? -Dije un poco avergonzada, la verdad es que estaba siendo demasiado atrevida.
-Sería genial -Sonrió alegre.
Me levanté y la ayudé a ponerse de pie. Acercándome a la bola de pelo que aún no se dignaba a despertar me lancé en su estómago -Despierta Naga, has dormido todo el día.
-Tú también -Rio Asami.
Fruncí un poco el ceño, pero sonreí traviesa -Es cierto.
La perra-oso polar con un impulsó se dio vuelta y se puso de pie. Sacudió su cuerpo y apenas vislumbro a Asami se le lanzó arriba.
-Hola Naga -Saludó a la peluda quien no podía mantener su cola quieta y se frotaba animadamente por las ropas de Asami pidiendo más atención y mimos.
-Vamos chica, vas a llenarla de pelos -Le dije pegándole una palmadita en su maciza espalda-Ya es hora de la cena.
Nos subimos a su espalda, y fui consciente de cómo sus manos pasaban por mi cintura y me abrazaba fuertemente. Tuve el deseo de besarla una vez más, pero evité el impulso y me limité a dirigir a Naga, aunque ella sabía exactamente a donde íbamos. En un momento del camino sentí las manos y el cuerpo de Asami relajarse, ¿se había quedado dormida? Probablemente, después de todo ha tenido mucho con que lidiar en estos días.
Casi llegando a su mansión la escuché suspirar -Lo siento, Korra -Murmuró -Estoy muy cansada y me dormí en tu espalda.
-¿Por qué te disculpas? -Sonreí -Me gusta que puedas relajarte cuando estoy cerca.
-Gracias -Acercó todo su cuerpo a mí. Colocó su cabeza entre mi cuello y pelo provocándome pequeñas cosquillas. Sus brazos se entrelazaron con fuerza en mi cintura.
Apenas llegamos los guardias de la entrada nos dieron la bienvenida y abrieron la reja de hierro. Entramos por el costado para evitar las escaleras que separan los niveles de la gran finca. Al bajarnos, rápidamente le saqué la montura a Naga, después de todo, la estuvo cargando durante gran parte del día.
-Avisaré que estas aquí para que preparen la cena -Dijo Asami levantando una mano.
-Gracias -Le sonreí levantando mi mano en respuesta.
Ella entró a la gran mansión y desapareció tras las amplias puertas. Un suspiro se me escapó pensando en su belleza y en lo afortunada que era de tenerla.
Estaba absorta en mis pensamientos hasta que Naga se lanzó sobre mí. Reí con ganas -¿Acaso estás celosa? -Dije usando fuerza en un empuje poco efectivo -Ven, juguemos un poco.
El gran espacio que teníamos aquí pedía ser usado, por lo que nos pusimos a correr y a saltar en lo que nos dábamos empujones y Naga atacaba con pequeños mordiscos. Estábamos en eso hasta que en vez de pisar la usual tierra algo blando me hizo perder el equilibrio y caí de cara sobre el suelo. Justo en ese instante mi novia salía de la puerta, encontrándome en aquella vergonzosa situación.
-¿Korra? –Preguntó algo preocupada acercándose a mi rápidamente.
-Estoy bien, no es nada –respondí de inmediato levantándome con ambas manos
-Te sangra la pera -Su cejas levemente arqueadas como signo de preocupación -¿qué pasó?
-Pisé algo, y perdí el equilibrio -Expliqué, mientras con la vista intentaba encontrar al culpable.
-Fue culpa mía –Admitió con pesadumbre. Se levantó y trajo consigo una pelota de las que le gustan a Naga -Estuve haciendo unas pruebas de un prototipo de lanzador para poder jugar también con Naga y dejé el piso plagado de estas.
Me senté en el suelo -¿Estabas haciendo eso por ella? -Pregunté con un asombro que me remeció el corazón.
-Por supuesto, pasamos mucho tiempo las tres juntas, y sé que es tu mejor amiga -Sonrió con cariño.
-Eres increíble -Mi corazón saltaba de amor y alegría.
-¿Qué te parece si limpio esa herida y luego jugamos las tres un poco? -Preguntó.
-¡Claro!
Entramos las tres y nos dirigimos al baño del primer piso. Sin cerrar la puerta para que Naga viera exactamente lo que estábamos haciendo, mi novia me sentó en un taburete de madera y sacando alcohol y algodones me iba a torturar con esas cosas.
-Espera -La detuve -¿No sería mejor que usara agua control para sanar esto?
-Mm… -Pensó -Puede que tengas razón -Sonrió -A veces olvido que estoy saliendo con la poderosa Avatar.
-No es eso lo que quise decir -Me avergoncé -Perdón.
-No te preocupes -Dijo dándome un beso en la frente -Me da alegría que puedas curarte a ti misma, aunque a veces me gustaría mimarte un poco más.
-Tampoco es que sea la mejor maestra agua curadora del mundo, así que, de todas formas, necesitaré una tirita de mi novia -Asami sonrió y rebuscando en sus cosas sacó una rosa con ositos estampados.
-Esta te vendrá excelente -Dijo orgullosa.
Sonreí ante su ternura y poniéndome de pie abrí un poco el grifo para sacar un lazo de agua que envolvió mi mano, y acercándola a mi mentón redirigí el chi provocando una tenue luz azul. Una pequeña línea color rojo fue lo único que quedó, a lo que la chica de ojos verdes se me acercó curiosa, una leve sonrisa culposa se dibujó en sus labios y en lo que tomaba su cintura para acercarla a mí, ella se concentraba en colocarme la bendita.
-Gracias -Le sonreí apegándola aún más.
-Korra, aún hay asistentes dando vuelta por aquí -Sé que en realidad eso no le preocupa, ya que todos empleados han estado con ella desde su infancia, y saben que estamos juntas. Sé que lo decía por mera vergüenza y timidez.
-Eres demasiado tentadora -Sonreí coqueta. Cerré el último espacio que quedaba entre nosotras y sentí como su respiración chocaba con mis labios y se iba acelerando.
-Señorita Asami, Señorita Korra -Avisó oportunamente el mayordomo dando tiempo a alejarnos un poco -La cena está servida.
-Gracias -Sonrió Asami un poco sonrojada por la situación -Vamos de inmediato.
-Creo que deberíamos ir -Le sonreí pícaramente,
Nos sentamos una al lado de la otra, con Naga a un costado de la gran sala devorando un inmenso plato de delicias que prepararon especialmente para ella. Hablamos de nuestros días y de como se habían dado las tantas reuniones en las que tuvimos que participar.
Ya era bastante tarde, la sobremesa nos tomó al menos una hora entre risas y charlas amenas. Sin embargo, mi novia fervorosa de mostrarme su inventó me llevó a la entrada de la mansión. En el armario del costado sacó una especie de cilindro corto con un gatillo.
-¡Woh! Es genial -Sonreí orgullosa de mi novia y su increíble inteligencia. Realmente se veía asombroso -Aunque se ve un poco pesado -Comenté.
-Para nada -Sonrió ella inflando el pecho -Tiene pocas partes y está totalmente optimizado.
-Eres sorprendente -Reí gustosa de como siempre pensaba en todo.
-Vamos a jugar, Naga -Con entusiasmo salió al jardín, y tomando la bola del piso la introdujo al aparato.
Naga y yo, expectantes, no le sacábamos la vista de encima, al presionar el gatillo sonó una especié de ventilador girando *bzzz* y una especie de explosión mandó a al menos 50 metros la pelota. Naga saltó feliz y corrió tras ella sin dudarlo.
-Es muy potente -Comenté sorprendida.
-Solo con mis manos es difícil lanzarla lo suficientemente lejos para que una perra-oso polar este realmente satisfecha -Sonrió ella.
-Creo que Naga estará eternamente agradecida que quieras jugar con ella -Dije emocionada -Yo también lo estoy.
Sus ojos se iluminaron y el verde pareció temblar por pequeñas lágrimas que salieron trémulas de sus ojos.
-Lo siento, ¿Asami? -Preocupada me acerqué a ella- ¿Dije algo malo?
-No -Secó sus ojos con su muñeca -Estoy feliz -Susurró con un nudo en la garganta -Que todo el esfuerzo recibiera tales palabras es maravilloso.
-Tú eres la maravillosa -La abracé suavemente -Quiero hacerte tan feliz como tú me haces sentir. Valoro cada cosa que haces por mi o por Naga, no puedo estar más feliz de tenerte en mi vida -Nuestros ojos trasmitían una especie de complicidad y me daban ganas de besarle todo ese hermoso rostro.
El ladrido nos asustó un poco y nos separamos lentamente recibiendo a Naga. Jugamos con ella mucho tiempo, turnándonos en lanzar la pelota y en lo que la masa de pelos de mi amiga corría tras ella, nosotras jugábamos a nuestro ritmo, persiguiéndonos y riendo.
Unas horas después nos dirigimos las tres al amplio cuarto de Asami y Naga no tardó ni un segundo en acostarse en el largo felpudo que ya tenía colocado.
-Han pasado casi seis meses desde que empezamos a salir -Recordé mientras cambiaba mis ropas al pijama que ya tenía en uno de los cajones de mi novia.
-El tiempo vuela -Sonrió a gusto.
La miré extasiada, su leve ropa me provocaba, pero no quería molestarla con mi mirada -Adelántate al baño -Le comenté en lo que empezaba a retirar los vendajes que cubrían mis pechos.
Ella hizo caso y volvió unos minutos después. Se arropó en la cama y saco un libro de su mesita de noche. Le dirigí una última mirada antes de encaminarme al baño. Sonreí al ver mi cepillo de dientes al lado del suyo y me apresuré a alistarme.
-¿Qué quieres hacer ahora? -Dije al volver a la habitación con una toalla alrededor de mi cuello.
No recibí respuesta, mi novia estaba totalmente dormida con su libro en una de sus manos. Intentó mantenerse despierta, pero no lo logró. Saqué con delicadeza el libro y lo coloqué donde correspondía, apagué la luz y me recosté a su lado en la cama. Como si su cuerpo buscara mi calor, en la inconciencia de algún sueño se apegó. La abracé dulcemente y dándole un leve beso en su cabeza concilié rápidamente el sueño.
La luz pegando en mis ojos me devolvió al mundo. Ya era mañana, y para mi decepción estaba sola en la cama. Un pequeño trozo de papel en una de mis manos me puso curiosa, e incorporándome leí "Salí temprano para terminar pronto con el trabajo, no quise despertarte. Te amo. Asami". Pese a la breve longitud del escrito me sentí llena.
Salimos de la habitación lista para comenzar mi día como el Avatar del mundo. Sin embargo, el mayordomo me esperaba al final del pasillo.
-Señorita Korra, su desayuno está listo -Levantando una mano en dirección del comedor -La señorita Asami insistió en que desayunara apropiadamente.
-¡Gracias! -Mi novia es maravillosa, no hay duda de aquello.
Con Naga comimos felices los manjares que nos dispusieron y después de agradecer el desayuno nos dispusimos a dar una vuelta de reconocimiento por Ciudad Republica.
Toda la mañana estuve hablando con espíritus enojados por algún niño que se colgaba de las lianas espirituales, o hablando con ciudadanos molestos por cualquier pequeñez. Nuestro estomago empezó a rugir con fuerza, y sabiendo que ya era la hora del almuerzo le pedimos a algunos soldados del Loto Blanco que nos llevaran en barca a la isla del Templo Aire.
-¡Korra! -Gritó la joven maestra aire bajando de su planeador.
-Jinora, ¿cómo va todo? -Pregunté.
-Muy bien, estábamos practicando aire control en los planeadores -Subiendo la mirada me encontré con la multitud de aprendices de aire control dando vueltas.
-¿Y Tenzin? -Dije curiosa.
-Papá se la pasa escribiendo las tradiciones de nuestro pueblo, espera que pronto podamos celebrarlas y venerarlas como el abuelo hacia con sus acólitos.
-Eso es genial -Dude unos segundos -Supongo.
-No te gustan mucho las tradiciones y esas cosas ¿verdad? -Comentó.
-Más bien, no son de mi estilo -Sonreí.
-Y ¿Cuáles son tus planes para hoy?
-Tengo una cita con Asami está noche -Dije con entusiasmo.
-¿Pasaras la noche con ella de nuevo? -Con una picaresca sonrisa que me recordó a su hermana Ikki.
-¿Cómo sabes que pasé la noche con ella? -Algo nerviosa respondí.
-Se te nota -Dijo entre risas -Aparte, papá recibió la llamada de la casa Sato ayer en la noche.
-Tenzin es muy sobreprotector, apuesto que le pidió a Asami que le avisara -Concluí.
-Claro que se preocupa por ti -Me rodó los ojos -Y confía mucho en Asami, por eso le pidió que cuidara de ti.
-Hablan como si viviera con ella, o estuviéramos casada -Reí jubilosa ante la idea.
-Tal vez -Dijo subiendo sus hombros -Quizá sea porque son una gran pareja.
-Pues lo somos -Sonreí -Casi tanto como tú y Kai.
-Claro que no -Se sonrojó.
Aprovechando de molestarla un poco en lo que caminábamos hacia el comedor, aprovechamos de intercambiar algunos consejos amorosos.
La tarde pasó tranquila, faltaba un poco más de dos horas para nuestra cita. Me duché y ya que mi pelo estaba a la altura de mis hombros junté dos mechones del frente y los llevé hacia atrás con el mejor trenzado que mis habilidades permitían. Me coloqué los pantalones y botas, encima traía la camisa con vuelos en las mangas, y agujeros que permitan ver mis hombros adornados de listones celestes. Me coloqué un collar y me miré al espejo al menos diez veces. Luego de pedirle opiniones a Ikki y Jinora tomé mi planeador y salí de la isla no sin antes darle unos mimos a Naga.
Faltaban unos diez minutos para las ocho cuando aterricé a unas cuadras del lugar, compré unas rosas y una caja de bombones y me acerqué al restaurant. A lo lejos me encandiló la hermosa mujer que levantaba felizmente un brazo en señal de saludo. Vestía un vestido rojo casi hasta el suelo con un escote en "u" sus hombros al descubierto con suaves telas más claras cayendo en sus delgados brazos, tacones a juego y un cinturón algo más oscuro que resaltaba su hermosa silueta.
-Te ves preciosa -Susurré tomando una de sus manos y con la otra le extendí los regalos -El rojo definitivamente es tu color.
Aceptó gustosa y se llevó las flores a la cara para olerlas -Gracias, son hermosas -Su agraciada sonrisa apareció deslumbrándome -Tú también te ves preciosa, las luces de la torre Armonía te iluminan, Korra -Dijo mi nombre como si le supiera a dulce.
-¿Entramos? -Pregunté antes que la vergüenza y el sonrojo me nublaran el pensamiento.
-Vamos -Me tomó la mano e ingresamos de esta manera al local -Tenemos una reservación a nombre de Asami -Le dijo al recepcionista de la puerta.
-Las estábamos esperando señoritas -Comentó el hombre -Es un honor tener a tan gran empresaria y al Avatar comiendo en nuestro humilde restaurant -Nos guio a la mesa con mejor vista de todo el lugar, unas velas en candelabros iluminaban el mantel y un ramo de flores decoraba el centro, dos menús se encontraban al frente de las sillas -Cuando estén listas para ordenar vendrán de inmediato a atenderlas.
-Gracias -Dijimos casi al unisón.
Miramos la carta en lo que comentábamos cual podrían ser los mejores platos.
-¿Deberíamos pedir alcohol? -Pregunté inocente.
-¿El Avatar bebiendo? -Molestó ella.
-Solo era una idea -Fruncí un poco el ceño.
-Tranquila, era una broma -Sonrió ella-Ya tienen casi 22 años, puedes beber si quieres.
-La verdad es que sería la primera vez que bebo alcohol -Algo avergonzada comenté.
-Vaya, por tu personalidad esperaba que probaras todo apenas tuvieras la pequeña oportunidad de hacerlo -Me miró curiosa.
Hice un puchero -No soy tan salvaje como crees -Pero levantando una ceja me ganó la curiosidad -¿Tú has bebido antes?
-Por supuesto, en muchas reuniones colocan el alcohol de por medio para poder consumar los tratos mucho antes -Dijo despreocupadamente.
-Quizás entonces lo pueda probar.
-Creo que es una gran idea, además, estaré aquí para cuidarte -Sonrió -Pero no te podré acompañar, estoy conduciendo.
-Entonces no tiene gracia -Suspiré decepcionada -Ya da igual.
Ella me miró, pensativa -¿Qué te parece si antes de salir de aquí pedimos un buen vino y lo llevamos a casa?
-Es una idea maravillosa -Sonreí -Podríamos beberlo en el balcón de tu habitación.
-Suena excelente.
-Entonces después de cenar ¿vamos a dar un paseo en pato-tortuga? -Sugerí -Así complementamos la noche.
Deslizando su mano por la mesa tomó la mía -Siento que esta noche va a ser perfecta.
-Intentaré que así sea -Le sonreí.
Ordenamos entusiasmadas. La comida llegó al poco tiempo y nos deleitamos con cada platillo.
-La comida estaba fenomenal -Comenté -¿Deberíamos pedir postre?
-No es necesario -Me respondió mi novia haciendo un pequeño gestó con su mano a alguno de los camareros.
En menos de un minuto venía aquel hombre con un plato de volcán de chocolate, en el se leía "Feliz ½ aniversario". Pasmada miré a mi novia y volví mi cara al postre. El lo dejó y en lo que se retiraba intentaba hallar las palabras.
-Quizá fue mucho -Dijo preocupada Asami ante mi poca vocalización -Lo siento.
-No -Pude articular -Esto es maravilloso -Sentí como lentamente bajaban lágrimas por mis ojos y entendí su preocupación -No lo esperaba, lo olvidé, soy yo la que se debe disculpar.
-Pensé que lo recordabas por lo que dijiste ayer en la noche -Dijo -Exactamente hoy cumplimos seis meses desde que empezamos a salir.
Tapé mi cabeza con culpa -Lo siento, es decir, sabia que había pasado todo ese tiempo, pero no tenía en mi cabeza el día exacto.
Ella rio a carcajadas -Tranquila, esta vez te lo perdonaré, pero ya sabes que día es, y en el verdadero aniversario no tendrás tanta suerte.
-Es imposible que lo olvide -Le sonreí de vuelta -Debo agradecer lo afortunada que soy de poder ser tu novia.
-Te amo, Korra.
-Y yo te amo a ti, Asami.
Disfrutamos el postre y tal como acordamos seleccionamos un vino. Dejamos el planeador, los regalos y la botella en el satomovil y dimos un paseo agradable paseo en pato-tortuga.
-Escuchas eso -Comenté ante las notas de un violín en la costa del lago en el que estábamos.
-Es hermoso -Una media sonrisa se formó en sus labios. Su piel estaba fría y la abracé suavemente en lo que pasábamos frente la torre.
-¿Tienes frío? ¿Deberíamos volver? -Pregunté.
-Estoy bien -Suspiró acurrucándose más a mi lado. Una pequeña llama se generó en una de mis palmas, calentándonos un poco más e iluminando su fino perfil.
Levantó la mirada curiosa. Sus ojos verde con leves tonos anaranjados de la llama me cautivaron y la besé suavemente, cortamente para que mi respiración no afectara al fuego control de mi palma.
Finalizando el recorrido caminamos cerca para proporcionarnos calor. Entramos al coche y nos encaminamos a su casa. Las conversaciones con ella eran interminables y los silencios que a veces aparecían eran cómodos y relajantes.
Al llegar, nos recibieron pocos empleados, sacamos unas copas de la alacena y nos encaminamos a su habitación. Un sillón de dos cuerpos colocado en el balcón nos invitaba a sentarnos. Tomé una manta del armario y nos sentamos una al lado de la otra arropándonos. Asami colocó una copa en mi mano y nos sirvió a cada una un poco del vino.
-Desde que estoy contigo -Comenzó a hablar como en un susurro -Sonrío mucho más y siento que mi vida es hermosa.
-Yo también, ya no quiero imaginar mi vida sin tu mano acompañándome -Murmuré.
Nos tomamos de la mano, y en lo que mirábamos las estrellas las dos copas se vaciaron pronto.
-¿Estás segura que es tu primera vez bebiendo?
-Sí, eso creo -La miré curiosa -¿por qué?
-Bebes más rápido de lo que esperaba -Contestó llenando los vasos de ambas -Y no te has quejado del sabor.
-Son parecidas al jugo de ciruela de mar que hacia mi padre -Dije.
-Ahora tengo ganas de probarlo -Sonrió -El problema es que este jugo puede terminar mareándote.
-Soy bastante fuerte, no creo que esto me pueda llegar a provocar algo -Con tono coqueto levanté mi brazo y apreté el musculo -Esto es difícil de golpear.
-Así es -Dijo ella golpean mi brazo cariñosamente.
-Este ya es nuestro segundo vaso, ¿estás algo mareada?
-No, la verdad es que tolero bastante bien el alcohol.
-Quizás una botella no será suficiente.
-Si quieres más siempre hay en las estanterías de la bodega.
-Todo depende de que tan tarde te quieras dormir.
-Desperté temprano hoy para tener todo el tiempo que quieras -Sonrió -Además, mañana es sábado, no tenemos obligaciones.
-Soy el Avatar todos los días, tengo obligaciones siempre -Un suspiro se me escapó.
-Pero también eres mi novia todos los días -Rio.
-Tienes razón -Sonreí gustosa tomando un gran sorbo de mi copa y acabándola -Y es tan importante como ser el Avatar.
-Eso espero -Tomándome por sorpresa se acercó y me dio un pequeño beso en los labios.
Nos bebimos la botella completa. Y la verdad es que estaba un poco más jocosa de lo normal, pero no me sentía mareada. Así que entre risas y susurros intentamos colarnos a la bodega de licores.
-No hagas tanto ruido -Decía mi novia entre una risa contenida y murmullos -Las habitaciones de los empleados están cerca.
-Tu eres la que está haciendo ruido -Tratando de aguantar la risa que me provocaba su propia contención, solté esas palabras como pude.
-Deberíamos encender las luce, abajo es bastante oscuro -Comentó.
-Está es una misión secreta, podemos hacerlo sin encenderlas -Dije lo más seriamente que me permitía la situación.
-Está bien -Rio levente.
La puerta de la bodega daba a unas escaleras. Bajamos con precaución agarradas de la mano. En la oscuridad nuestros ojos se adaptaron lo mejor posible, no obstante, solo alcanzaba a ver mis manos.
-Hay algo que nunca hemos hablado -Habló con precaución, mientras avanzaba lentamente -¿qué hiciste en los tres años que estuvimos lejos?
-Es un capítulo bastante oscuro de mi vida -Desvié la mirada, no estaba segura de hablar algo así, más en un día tan bello como el de hoy.
-Korra, me gustaría saberlo -Frunció un poco su labio y sus ojos mostraron tristeza -Me gustaría saber todo de ti.
-Está bien -Suspiré -Al principio solo quería estar en mi cuarto, ni siquiera tenía la fuerza para ver a la gente del pueblo, o a mis propios padres. Una noche mi mamá me aconsejó pedirle ayuda a Katara -Me tomé un segundo -Aunque al principio estaba entusiasmada, pasaron los meses y no podía dar más que unos pasos sin caerme y fue… -Mordí mi labio para evitar los sentimientos que se agolpaban recordando aquel sufrimiento -fue frustrante -Confesé.
-Me imagino -Dijo mi novia pasando su brazo por mis hombros. La oscuridad daba una extraña sensación, mi alma se estaba abriendo-Ven aquí -Susurró dejándome en su pecho.
-Fueron dos años hasta que pude correr y caminar con normalidad -Recordé -Y cuando Tenzin llegó a la Tribu del Agua del Sur a los pocos meses, quería demostrarle que estaba lista para volver, pero al luchar, la sensación de mis músculos al ejercer el control de los elementos me devolvió al pasado, al momento en que Zaheer me ahogaba en vacío.
-¿Quieres parar? -Preguntó mi novia algo preocupada.
-La verdad, es que ya estoy bien -Le sonreí genuinamente -Pasar tiempo con Toph y enfrentar nuevamente a Zaheer me ayudaron a convertirme en lo que soy ahora.
-Me habría encantado estar a tu lado, en todos esos momentos -Dijo.
-Estuviste -Tomando su rostro lo acerqué al mío -Cuando estaba sola tus cartas me animaron, y parte de mi siempre te tuvo presente.
-Lo sé -Sonrió -Me lo dijiste en el mundo espiritual.
-Pero te gusta que te lo diga -Dije burlona.
-Por supuesto -Lo dijo tan seriamente que la que se sonrojó fui yo. Me abrazo fuertemente desde atrás y sentí como su cuerpo se acomodaba en mí.
-Y tú, ¿Qué hiciste en esos tres años? -Pregunté curiosa.
-No te mentiré -Comenzó -Fueron muy aburridos. Me encerré en mis inventos, levanté el nombre de Industrias Futuro y estuve con un montón de proyectos sociales para mejorar la ciudad. Cuando te extrañaba escribía y me pasa días redactando todo lo que te quería decir. Me alegra tanto que regresaras.
-Y yo -Sonreí separándome un poco -Estoy feliz de poder estar contigo, así.
-¿Aunque estemos en un polvoriento y oscuro sótano?
-Es perfecto para mí.
Probablemente haya sido el alcohol, pero no pude evitar besar sus labios con pasión. Un barril me sirvió para apoyarla lentamente. Sus manos me acercaron más a ella y colocando una de mis piernas entre las suyas presioné suavemente contra su cuerpo.
-Korra -Un suspiro se escapó de sus labios, y me provocó una sensación de mariposas que comenzaban en mi barriga y bajaban hasta mi entrepierna.
-Asami -Respondí deseosa, besándola nuevamente.
-¿Deberíamos ir a la habitación? -Sugirió, casi como si fuera una petición. Pesé a que no veía mucho, noté su sonrojo.
Tomé su mano, y olvidando completamente lo que veníamos a hacer la conduje en silencio hasta la habitación. Estaba nerviosa, suponía lo que vendría después, y aunque me sentía lista, quería que fuera algo mágico para ambas. Al llegar a la habitación, cerramos la puerta, y apagamos las luces. Al estar usando la terraza, las cortinas descorridas permitían que la luz de la luna nos iluminara.
Nos sentamos en la base de la cama, sus ojos me cautivaban una vez más y casi al mismo tiempo nos acercamos. Su beso comenzó en calma, pero necesitaba más, así que rápidamente tomé el control. Colocando una mano sobre su pierna presione levente. Lentamente lamí sus carnosos labios, a lo que me correspondió separándolos. Profundicé el beso con mi lengua y la sensación de mariposas se incrementó, recorriendo todo mi cuerpo. Ella presionó mi mano contra su pierna, dándome el pase a seguir avanzando por ella, a medida que me acercaba a su intimidad una sensación de hormigueo se apoderó de mi nuca. Su largo vestido, aunque hermoso, me molestaba de cierto modo, e intentando sacarlo puse mi mano en su espalda para encontrar la cremallera.
Mis torpes dedos no podían bajarlo, y me puse incluso más nerviosa de lo que estaba -Korra -Me llamó mi novia dulcemente -Estás muy nerviosa.
Trague un poco pesado -Quiero que sea maravilloso -Susurré avergonzada.
-Lo será, cariño -Me dijo trayendo mi mano a su boca y dándome un beso -Estoy con la mujer que amo, ¿qué más perfecto que esto?
-Te amo, Asami -La miré desde abajo -Más de lo que mi cabeza logra procesar.
Ahora llevando mi mano a su pecho me permitió sentir el agitado latido de su corazón -Te amo tanto que siento que va a explotar -Acercándose a mi cuello con una mano levantó su cabello -Estamos sintiendo lo mismo.
Con una visión más clara logré tomar el cierre y jalarlo hasta la parte baja de su espalda. Rosando su blanca piel con mis yemas aproveché de mover las telas de su vestido descubriendo su brasier negro con encajes que acentuaban sus atributos.
-Lo justo sería que ambas estemos igual -Achinando sus ojos por la sonrisa traviesa que cruzaba sus rojos labios tomó la parte superior de mi conjunto y lo sacó.
-Esto es vergonzoso -Dije tapando instintivamente mi pecho descubierto.
-¿No usas brasier? -Preguntó algo sorprendida.
-Es incomodo, prefiero las vendas -Desvié la mirada rápidamente.
Hubo un silencio en el que no podía verla. Pero matándome la curiosidad por saber que estaba haciendo me la encontré terminando de retirarse el brasier.
-Dije que lo justo es que estemos igual -Sin ninguna duda expresó esas palabras, como si fuera yo la que le estaba dando muchas vueltas -¡Pero no me mires así! -Espetó.
-Lo siento -Olvidando mi vergüenza me acerqué un poco más a ella -Eres bellísima -Dije tomando sus brazos en lo que recorría cada parte de su cuerpo descubierto con mis ojos.
-Tu también -Agarrando mis hombros me empujó a la cama y en un ágil movimiento se sentó con una pierna en cada uno de mis costados -Eres hermosa, Korra.
La vista que tenía era asombrosa, tanto que un pensamiento se me vino de golpe "cómetela". Sentándome y gracias a la diferencia de altura quedé entre su pecho y su cuello. Ella tomó mi cara con ambas manos y me encaminó a sus labios. Mis manos estaban ocupadas acariciando su espalda y mientras el beso se calentaba la empujaba más y más a mí.
Besé su mandíbula un par de beses, bajé por su cuello, y ella ayudándome colocó su cabeza hacia al lado contrario permitiéndome lamerla suavemente y morderla con deseo.
-Korra… -Otro susurro se escapaba de sus labios quitándome un poco de mi cordura.
Su clavícula marcada me daba un línea que seguir con mi lengua, partiendo desde lo más cercano a su hombro bajé dejando un fino rastro de saliva y al encontrarme con el centro de aquel hueso me moví con dulces besos hacia abajo. Mi mano derecha subió casi al mismo tiempo en que mi boca se encontraba con la prominencia de su seno, y tomándolo con cuidado besé y lamí su pezón que reaccionaba endureciéndose con cada tacto.
-Ah… Korra -Su prófugo gemido me revolvió la mente y sin sacarme su pecho de mi boca me levante con facilidad agarrando sus nalgas para sostenerla.
Ella cerró sus piernas alrededor de mi cintura y abrazó mi cabeza dándome a entender que siguiera jugando con mi lengua. Caminando torpemente entre la oscuridad y la ropa, aproveché de sacarme las botas con mis pies. Al llegar a lo que suponía era el centro de la cama la bajé con gentileza y ella liberó mi cintura.
-Ayúdame -Le pedí con un hilo de voz en lo que tomaba su vestido y lo jalaba por sus piernas, a lo que ella levantaba sus caderas. Una tanga negra a juego con el brasier que se quitó apareció, y para evitar quedar embobada por ellas, lentamente me concentré en desatar los broches de sus tacones y quitarlos. Ya sin nada más que su escasa ropa interior, coloqué una pierna entremedio de las suyas para acercarme con una flexión a sus labios -Eres hermosa.
Un beso pasional se desató, sus manos recorrieron mi espalda dándome suaves punzadas de placer en lo que bajaban hasta mi vientre. Asami arqueó un poco la espalda y me jaló con impaciencia la ropa, acomodándome un poco fue capaz de sacarme por completo los pantalones, terminando en algún lado de la habitación.
Con mi pierna desnuda me acerqué lentamente a su ropa interior, percibiendo el calor y la humedad que crecía ahí. Doblando un poco su pierna hizo lo mismo, dándome conciencia de lo mucho que mi cuerpo la deseaba. Una de mis manos se movió a su pecho mientras que mi boca se centraba en el otro.
-Te deseo -Escuché al tiempo que con un ágil movimiento mi novia me colocaba bajo ella -Te deseo demasiado.
Sus palabras acariciaron mis oídos y me dejé atrapar por la dulce fragancia de su ser mezclada con sudor. Asami se sentó encima de mi y con ambas manos masajeaba mi pecho dándome un placer que no creía superable.
-Asami… -Su nombre me sabia dulce en los labios, y se me escapaba en cada pequeño agarrón que me daba. Sin dudarlo colocó una mano en la cama y con su boca empezó a lamer mi cuello y el lóbulo de mi oreja, una pequeña descarga ante su mordida me hizo levantar las caderas. No sabía como expresar lo que sentía en palabras, estaba a punto de derretirme en el calor y placer cuando su mano recorrió mi barriga y bajó hasta mis pantaletas -Asami… -Suspiré sin poder articular otra palabra más que su nombre.
Levantó con parsimonia y dedos hábiles la última tela que me cubría. Uno de sus dedos se deslizó fácilmente por mi intimidad, dándome una sensación que comenzaba ahí y provocaba explosiones en mi cabeza. Por un momento temí que el estado Avatar se desencadenara por tal mar de sensaciones, pero mi cuerpo en vez de tensarse se relajaba en su tacto.
Encontró fácilmente mi clítoris y con movimientos circulares, lubricados por mis fluidos, acarició con dulzura. Cada pequeño toque me cortaba la respiración y acrecentaban el placer que crecía en mi interior.
Sus ojos se iluminaron cuando baje la vista en su dirección. Deseo, ambición y lujuria me tentaban a mover mis caderas en busca de más. Sus manos ávidas tomaron el bóxer que llevaba y yo sin pensar levanté mi cuerpo facilitándole el trabajo. Su dedo húmedo y curioso recorrió completamente mi vulva, y encontrando lo que buscaba se introdujo lentamente en mi interior.
-A-Asami… -Mi voz entrecortada sonaba lujuriosa -…Así… ah… -Gemidos se escapaban incontrolablemente.
Con su mano libre volvió a acariciar mi centro con aquellos movimientos que me tenían loca empujándome cada vez más a la cúspide. Sus pechos rebotaban con cada movimiento suave pero constante de su mano acariciando mi clítoris. El solo hecho de estar así era una exuberante marea de deseos. Su boca semiabierta me parecía sensual, quería besarla. Usando una mano tomé impulso y subí a su altura. Totalmente frente a ella, sé que podía ver mi cara extasiada, sin embargo, la ambición era más que la vergüenza y comencé a besarla frenéticamente. Quería dejar mi marca, por lo que dejándome llevar mordí su cuello dejando puntos rojos por donde pasaba -Ah… -No podía evitar elevar la voz.
Mi mano temblorosa me hizo caer en la cama nuevamente -Voy a… -Solté sin poder terminar mi frase. Ella me miro con sonrisa traviesa, y con gentileza empezó a mover el dedo que tenía en su interior detonando un escalofrío que me recorrió placenteramente por toda la espalda -¡Ah…ah! -Y como si no fuera suficiente aumentó la velocidad de sus caricias y me provocó una contracción que comenzó desde mi intimidad y terminó en mi cabeza -Asami, Asami, ¡Asami~! -La última vocal perduró en mis labios hasta que mi cuerpo recuperó la calma y pude soltar las mantas que fuertemente empecé a sostener quizá en qué momento.
Mi respiración agitada y mi cuerpo tembloroso le daba buenos indicadores a mi novia de lo que me acababa de provocar, sin embargo, pese a las señales se acercó a mí, y depositando un suave beso en mi mejilla preguntó -¿Se sintió bien?
-Fue¬ -Tragué intentando retomar un respiración normal -Fue maravilloso.
-Estoy muy feliz -Su júbilo se denotó en todo su rostro dejándose caer en la cama a mi lado. De inmediato se puso de costado y me miró con una sonrisa de orgullo -Me alegro de haberte dado placer.
Tomando mi cara con una mano, la deslizó por mi mandíbula para dirigir todo mi ser a su proximidad. Juntar mis piernas me permitió sentir la sensibilidad de mi zona inferior, recordar lo que acababa de pasar me ruborizaba, pero su parsimonia me tranquilizó, y cuando cayó un beso suave en mis labios perdí cualquier indicio de emoción negativa.
-Yo también estoy feliz -Mi cuerpo estaba algo pesado, pero mi mente vagaba por la infinidad de lugares en la que quería posar mi tacto -Pero dijimos que debía ser justo.
De un movimiento me coloqué encima de mi novia y poniendo mis manos a sus costados me zambullí en su ser. Con pequeños toques de mis labios besé su frente, su mejilla, su nariz, sus labios y su mandíbula -Korra me haces cosquillas -Rio un poco.
-No puedo evitarlo, te amo demasiado -Le dije seriamente.
Su voz y todo su ser me crispaban la piel. Como si fuera a tomar un bocado me aventuré a morder su oreja, y cómo si lo estuviese esperando sus manos se aferraron de inmediato a mi espalda -Ums… -Escuché levente su pequeña queja de placer, y como si fuera una alarma, ese leve sonido encendió todas los músculos que en algún momento creí agotados.
Mi mente me pedía escuchar más, y sacando tímidamente mi lengua la pasé por todo el borde de su oído. La sensibilidad de ese lugar me sorprendió, ya que apenas comencé sus uñas empezaron a clavarse en mi espalda y me acercaban más a ella. Pese a mi satisfacción por aquellas reacciones, tomé un último bocado de ese lóbulo y bajé entre mordidas hasta sus pechos.
Pasó sus manos acariciándome, y como si fuera una petición, al llegar a mi cabeza me condujo a uno de sus pezones. Yo gustosa agarré suavemente con mis dientes su erección y pasé mi lengua en círculos mientras jalaba levemente -Ums… Korra~ -Su voz parecía miel y me llenaba de un espeso sentimiento de lujuria que se apoderaba más de mí, por lo que, sin dudarlo, con una mano agarré su otro pecho y lo masajeé al mismo compás en el que movía mi lengua.
Queriendo probar cada trozo de su ser me aventuré a bajar con besos hasta su ombligo. Su abdomen blanco me recibió estremeciéndose bajo los toques que daba, casi como si le enviara electricidad. Mi lengua recorrió y dejó su rastro en donde quiera que pasase, el sabor de su piel me parecía exquisito y no podía evitar que se me hiciera agua la boca cada vez que probaba un nuevo rincón. Mis manos bajaron por sus costados, siguiendo las perfectas curvas que componían el cuerpo de Asami, al llegar a sus caderas, anhelantes, ambas tomaron con precaución el fino ropaje y lo fueron moviendo en lo que me levantaba para continuar el recorrido por todo su cuerpo. Sus bragas empapadas me provocaron una infinidad de pensamientos que por poco me hacen llevarlas a mi boca, pero, teniendo la fuente de ese néctar ahí, se me ocurría una mejor idea.
Besé su tobillo, continué la acción subiendo por el interior de sus piernas. Escasos centímetros pasada su rodilla sentí el calor que provenía de su intimidad, y afanada por probarla empecé a morder y succionar el poco tramo que me separaban del aquel lugar.
-No, es-espera -Su voz entrecortada, casi como un suspiro me devolvían a la habitación -¿A dónde vas?
-No es obvio -Sonreí mirándola de lleno en su punto rosa.
Con torpeza intentó cubrir su zona -Está sucio, no puedes -El súbito sonrojo y la luz de la luna tiñéndola de un filtro azul me hizo sentir que estaba viendo a un ser de otro mundo.
-Claro que no, amor -Escapando, el apodo se escuchó suave y tierno, provocando que Asami relajara un poco su cuerpo -Eres el sinónimo de pulcritud, definitivamente no está sucio
Besé ambas manos dándole a entender que no me iría de ahí. Sus brazos se alejaron e instintivamente cubrieron su rostro rojo por la vergüenza. La saliva cada vez más abundante formó un hilo entre mis labios que mi lengua rompió pidiendo llegar pronto. Sus fluidos me embriagaron más de lo que el alcohol pudo haberlo hecho, y me excitó nuevamente. Imitando sus anteriores movimientos, apenas encontré su clítoris hinchado meneé mi lengua en círculos alrededor con lentitud. Su vientre se contraía a cada contacto y me daba la idea de que tanto ajustar la velocidad necesaria.
-Korra… -Me llamaba con deseo -Así… -Sus labios entrecerrados y el aire entre sus dientes sesearon la palabra.
Aventurándome, tanteé con un dedo su mojada intimidad encontrando la entrada a su ser. Agradeciendo la humedad deslicé un dedo en su interior con facilidad sintiendo la calidez envolviéndome -Ahh… -Escuché el primer gemido completo que se le escapaba a mi novia. Amaba sus desesperadas ganas de silenciar su voz, pero me volvía loca el hecho que no pudiera.
Comencé a aumentar el ritmo en lo que sacaba y metía lentamente el dedo -Amor… -Me habló mi novia ganándose mi mirada -Respira -Me recordó puesto que mi concentración era tal que había olvidado meter aire a mis pulmones. Expandí mi pecho y respiré, a lo que Asami aprovechó y tomando mi rostro con ambas manos me acercó para besarme. El hecho de pensar que estaba hace poco lamiendo su intimidad y que mi novia estaba probando su propio sabor, me provocó hormigueos en toda mi cabeza. Profundicé el beso y me permití mover mi dedo que estaba en su interior, se separó de inmediato -Ums… -Su gemido chocó con mis labios y tuve que contenerme de aumentar la velocidad, quería ser cuidadosa con su cuerpo.
Me abrazó el cuello para acercarme en un beso algo rudo -Ah… -Gimió cuando levanté un poco el dedo acariciando la parte rugosa de su interior. Haciendo uso de sus fluidos humedecí otro dedo y lo introduje suavemente junto al otro -Oh… Korra… -Acercando su boca a mi trapecio clavó los dientes suaves en él, sin embargo, sentí como se estaba conteniendo, puesto que sus uñas, al contrario, se aferraban vigorosamente a la mi piel de mi espalda. Aumenté levemente la velocidad y me dejé extasiar por su voz. Mis movimientos eran consistentes pero suaves.
-Más… -Creí escuchar.
-¿Q-qué? -Pregunté incrédula.
-Quiero más -Rogaba mi novia en mi oído -Más rápido, amor, quiero más.
Tragué nerviosa, pero cumpliendo su deseo aumenté el ritmo y la rudeza de los toques de aquella zona rugosa -¿Así?
-Sí… Ah… -Su gemido justificó la respuesta que me dio.
En lo que la penetraba sus suspiros y sonidos iban en aumento. Como tenía capacidad de moverme bajé mi boca hacia su pecho y empecé a jugar con sus pezones -Ums… -Su cuerpo me daba a entender que quería más y conforme a eso aumente levemente la velocidad -Ah… ah…
Su cuerpo entero comenzaba a subir de temperatura, lo sentía. Una fina capa de sudor nos cubría a ambas-Korra, ven~ -Su voz lujuriosa me llamó entre gemidos -Estoy… voy a… -Subí rápidamente intentando no modificar la velocidad de mi mano, nuestros labios estaban a escasos centímetros, y sentía su aliento en mi rostro -Ums… sí… -Se quejaba clavando las uñas en mi espalda -Ah, Korra, Korra -Su espalda se curvó y sus manos subieron por mi espalda -¡Ah~! -Una contracción intensa se sintió en mis dedos. Añorando a mi novia apegué nuestros cuerpos en lo que disminuía bastante la velocidad de las penetraciones.
Su cuerpo se relajó, sus ojos se mantenían cerrados y su boca un poco abierta para regular su respiración -Te amo -Solté casi sin pensarlo, solo sintiéndolo en lo profundo de mi pecho agitado.
Ella abrió levemente sus ojos y me miró con delicadeza -Yo también te amo -Una de sus manos rozó mi mejilla y me dio un pequeño beso.
Me levanté de la cama y del balcón saqué la manta que habíamos estado usando ahí. Tapando a mi novia me acosté a su lado y me cubrí también. Puse mi brazo sobre su cabeza y ella entendiendo mi pedido la levantó lo suficiente para poder pasar hasta su cuello. Asami se acercó a mi pecho para descansar mientras que con una de sus manos rodeaba mi cintura y entrelazaba sus pies con los míos.
-Deberíamos tomar un baño -Decía la hermosa pelinegra en mi brazo -Nos quiero enfermar por dormir sudada.
-Solo quedémonos unos minutos más así -Comenté susurrándole. Comencé a acariciarle el pelo, en lo que me embriagaba con su olor -Aunque temo que nos vamos a dormir, estoy muy relajada.
-Entonces iré a preparar el baño -Se levantó rápidamente y me dejó frio el costado.
-Noo -Haciendo un puchero intenté alcanzarla con mi mano -No te vayas.
-Volveré pronto -Rio al verme. Ya levantada pude ver su exuberante figura y me esforcé en no babear -Espérame.
-No quiero, voy contigo -Me levanté y rápidamente me puse tras ella -Te acompaño -Desnudas sentía aún más la diferencia de altura, por lo que me puse de puntillas para abrazarla por detrás y colocar mi cabeza en su hombro.
Ella sonrió feliz y tomando mi brazo giró la cabeza para besarme -Vamos entonces -No era lejos ni mucho menos, de hecho, el baño era en suite, pero solo quería pasar más tiempo con ella. Mi novia se despegó y abrió el agua para llenar la tina -Esperemos a que se caliente.
-No es necesario -Sonreí. Coloqué el tapón y generando una pequeña llama en mi mano la coloqué debajo de la tina para calentarla. Vapor comenzó a salir por lo que me detuve. Con un poco de agua control le quité el hollín a la bañera y lo boté al desagüe -Listo -Sonreí orgullosa. Asami estaba con sus brazos cruzados bajo sus pechos y me miraba divertida -¿Qué?
-Solo espero que no hayas hecho agua control desnuda enfrente de otras personas, me pondría muy celosa -Su risa se debocó y soltó carcajadas -Amo como se mueven tus pechos.
Me sonrojé de inmediato y ella sin pudor tomó mis pechos con ambas manos -¿Q-Qué haces?
-Después de todo lo que hemos hecho, ¿te sonrojas por esto? -Me dio un apretón y me besó en la mejilla -¿Entremos? La bañera está lista.
Sin esperar respuesta se metió. Tomando mi mano me condujo adentro y con un movimiento me dejó entre sus piernas. Sus pechos tocaban mi espalda y abrazó mi cintura -Gracias… -Comenté casi en un murmullo -Ha sido una noche maravillosa.
-¿Por qué me agradeces? –Preguntó traviesa -¿Tanto te gustó?
-Claro que sí -Me tenía al borde de un colapso de nervios -Solo espero que a ti también.
-Me encantó, amor -Susurró en mi oído -Estoy muy feliz -Y comenzando a besar mi cuello empezó a jugar con mis pechos -Quiero hacértelo de nuevo.
-Estás muy atrevida, Asami -Susurré aguantándome el suspiro.
-Es que eres muy linda -Con voz ronca se acercó a mi oído -Te quiero solo para mí.
-Soy toda tuya -Relajando mi cuerpo me entregué. Jugó con mis pechos en lo que me subía la temperatura corporal-¿Cómo es que sabes donde tocarme? -Pregunté aguantando lo más posible perder la cabeza.
-No lo sé -Rio suavemente, como si se tratara de una melodía -Es instintivo supongo.
-¿Segura que no tienes experiencia en esto? -Pregunté algo curiosa y con un poco de recelo.
-Es mi primera vez -Mordió un poco mi oreja -Aparte de tocarme a mi misma, no tengo otra experiencia -Comentó -¿y tú?
-Eres la primera -Admití en voz baja.
-Me habría sentido celosa de no ser así -Confesó en lo que bajaba por mi vientre tocando cada uno de mis abdominales.
Sus manos bajaron a mi entrepierna y presionaron levemente la ingle, rasguñaron un poco y me estremecí del placer. La tina era grande y espaciosa, casi como un yacusi, cabíamos las dos perfectamente sin tocarnos, pero me tenía envuelta en sus brazos y mi cuerpo, traicionero, se negaba a despegarme de su dulce tacto. Abrí un poco las piernas y ella sin dudarlo se encaminó a mi zona, sus dedos tocaron mi intimidad y se notaba la diferencia entre mis fluidos y el agua, lentamente introdujo su índice y me dejé consumir por la sensación.
-Ah… Asami… -Mi voz se perdió en el eco del baño. Al igual como yo lo había hecho comenzó a presionar mi interior lentamente.
Me presionaba con afán uno de mis pechos mientras aumentaba el ritmo de sus penetraciones. Descargas eléctricas de todos lados iban a parar a mi cabeza, desbocándola y descontrolándome. El golpe de gracia se me dio cuando con su pulgar comenzó a acariciar mi clítoris, sus caricias eran suaves, pero me enviaban dosis enloquecedoras de placer, probablemente debido a que todo en mi estaba más sensible de lo usual.
-Te amo, Korra -Soltó ella con voz pesada mientras comenzaba a besar y morder mi cuello. Sus manos hábiles no se detenían y me sorprendió un poco como podía masajearme tan tiernamente mientras me penetraba con deseo. Juntando sus piernas levantó mi trasero y colocándolas entre las mías separó las suyas para abrirme de par en par. Estaba literalmente sentada sobre ella.
De repente sacó su dedo de mi interior, y comenzó a masajear lentamente -Ums… -Nuevamente se encontraba en mi entrada, pero ahora, con sutileza introducía índice y medio a la vez, casi como pidiéndome permiso-Ah~, Asami, es mucho -Me quejé, pero no se detuvo.
-Relájate -Pidió, pero mi mente estaba muy enfocada en lo que pasaba ahí abajo -Amor confía en mi -Apreté un poco los labios y me hice consciente de su petición, con un poco de concentración destensé los músculos que ni siquiera me di cuenta de haber estado apretando.
Sus dedos ahora pasaban expeditos hacia mi interior y me brindaba mucho más placer que antes -Ah… Ums… -Gemí de placer. A medida que mi cuerpo reaccionaba, ella me leía como libro abierto por lo que regulaba su velocidad medidamente.
Su mano salió de mi pecho y recorrió mi cuerpo hasta llegar a mi pierna para nuevamente subir en caricias cautivantes. Me volvía loca y aunque sentía que en cualquier momento me desmayaría no podía hacer otra cosa que repetir su nombre y gemir. Al colocar la mano en mi monte de venus no tuve que decir nada, aumento levemente la velocidad, mientras volvía a tomar mi pecho con una rudeza exquisita además de morder mi lóbulo y cuello en rítmicos toques.
-Ay… Asami… -Incapaz de contener mi voz casi grité -Asami, agh… ums… -El placer subió por mi vagina hasta volarme los sesos en un duradero orgasmo e intentando juntar mis piernas me topé con las suyas, presionándolas.
Mi cuerpo se relajó encima del de ella, su respiración estaba casi tan agitada como la mía y logré ver como sacaba los dedos de mi interior. Sacando su mano del agua separó ambos dedos y se formó un visible hilo -Te mojaste mucho -Traviesa me susurró al oído, moviéndome un poco me dejó reposar en uno de sus hombros en lo que acercando sus dedos los chupó enfrente de mí. Definitivamente había hecho eso a propósito.
-A-Asami, no lamas eso –Intenté darme vuelta, sin embargo, su otro brazo afirmó mi cintura y con sonrisa traviesa los puso en mis labios, se acercó de golpe y continuó lamiéndolos. Se veía increíblemente sexy y perdiendo el juicio correspondí aquel besó.
-Sabes bien -Dijo separándose un poco.
-Te burlaste mucho del Avatar, ahora me toca a mi -Sonreí apartándome un poco, con sonrisa traviesa -Es mi turno.
Me miró divertida y curiosa. Me la comí con la mirada antes de aproximar mi boca a la suya. La besé con pasión, tomando su nuca y acercándola a mí, nuestras lenguas jugaron desenfrenadamente. Agradecí todo el ejercicio físico de mi cuerpo puesto que nuevamente el cansancio se había ido y pude dirigirme a su cuello con facilidad. El agua se había enfriado un poco, por lo que con un movimiento estudiado de mi brazo hice una llamarada que giró un par de veces alrededor de la bañera y la calentó nuevamente.
-Es muy conveniente ser la novia del Avatar -Sonrió mi novia.
-Y no has visto nada -Se dibujó la travesura en mi rostro y con un fluido movimiento formé una cúpula de agua que rodeó mi cabeza. Sin dudarlo me introduje en el agua y convirtiendo la cúpula en un óvalo dejé mis labios libres para ir besando el interior de sus muslos, mi intención era clara. Ella no trató de detenerme, en cambio cedió tiernamente en lo que separaba lentamente sus piernas con mis manos. Acostándome en el piso de la bañera abracé sus glúteos y atraje su intimidad.
Su cuerpo me pertenecía, y la mejor prueba de ello era su reacción a cada caricia. Lamí su ingle y con dulces besos me fui acercando a su intimidad, lentamente acaricié con la lengua uno de sus labios y me lo metí en la boca, apretándolo suavemente con mi boca. Sus gemidos se escuchaban apagados, pero aún los podía diferenciar entre el agua dando vueltas en mi cabeza. No quería perder la concentración de mi control, por lo que dejé que mi lengua se enloqueciera a su propio ritmo.
Cuando tenía total claridad de que no perdería aquella burbuja de aire me dispuse a tomar el control, encontré fácilmente su clítoris engrandecido por la lujuria. Lo cubrí con mis labios y lo lamí de arriba abajo lentamente. Subiendo la mirada, mi novia estaba totalmente aferrada a los bordes de la tina, sus ojos cerrados y su boca semiabierta me daban un claro indició de lo mucho que le gustaba, no quería perderme ninguna de sus reacciones. Succioné un poco, solo lo suficiente para evitar que ingresara agua a mi boca, y viendo sus movimientos supe que iba por buen camino. Empecé a aumentar la presión de mi lengua más no su velocidad.
-Ums… -Aquel gemido llegó clarísimo a mis oídos - Korra… -La escuché llamarme mientras se mordía un poco el labio inferior. Sus caderas se empezaron a mover para darse más placer, y pidiéndome que me apresurará.
Hacía lo posible para que mi lengua se moviera en orden, aumentando paulatinamente la velocidad mientras sus movimientos comenzaban a volverse circulares. Traté de igualar lo que hacia con sus caderas y la vi apretar más el agarre de sus brazos en lo que un grito ahogado se le escapaba- …Ah… -Subí más la velocidad, y mi cabeza se movió al compás para dar pequeñas succiones que le extraían otro y otro gemido.
Sus caderas se apegaron más a mi boca y metiendo sus manos al agua agarró mi cabello. El óvalo de agua control se rompió empapándome el pelo y quitándome la fuente de aire. Sus manos metidas enredadas en mi cabeza me acercaron hasta apegar mi nariz a ella, no obstante, pese a la distracción, en ningún momento detuve mis caricias, de hecho, las aumenté más ante su petición silenciosa.
-Korra, Korra -Mis oídos, ahora bajo el agua apenas lograban distinguir, pero era obvio que mi nombre se escapaba lujurioso de sus labios -Korra… ah… ahhh… mmm… -Su cuerpo se tensó de golpe por unos segundos, comenzando a relajarse después de eso soltó su agarré. Con el último aliento que me quedaba me permití darle unas concluyentes lamidas.
Saqué la cabeza del agua -Uff… -Tomé aire al fin.
Mi novia se tomó unos segundos derrotada en aquel lugar antes de abrir sus ojos y mirarme -Estás empapada -Al finalizar eso tragó pesado y dio una ronca espiración.
-Perdí mi agua control -Reí -Pero valió completamente la pena -Mirandola me sentí completamente satisfecha del esfuerzo.
Salí del agua y tomé dos de las toallas que estaban en el armario del baño y me envolví una en el cuerpo. Colocando la otra en mi hombro, me acerqué a la bañera ante la mirada cauta de Asami, y colocando mis manos bajo ella la levante cual princesa.
-¡Korra! -Se quejó.
Yo reí feliz y con delicadeza la coloqué en la butaca que había. Extendiendo la toalla la coloqué en sus hombros y la envolví -Debemos secarnos.
-Está bien… -Dijo algo avergonzada, pero comenzó a frotarse con la tela para secarse. Desde la estantería del baño saqué el secador de pelo y lo enchufé.
El sonido llenó la habitación y colocándome atrás comencé a secar su largo cabello negro. Las ondas se comenzaron a formar de inmediato y ella se dejó acariciar. El momento era mágico, sentía una conexión única, confianza e intimidad. Pasaron pocos minutos hasta que su cabello estuvo completamente seco.
-Listo.
-Gracias, amor -Sonrió ella ya acostumbrada al dulce apodo -Ven, secaré el tuyo.
Levantándose ató la toalla a su cuerpo y le entregué el secador. Sus manos peinaron mi lacio cabello con caricias que me provocaban un placer tierno. Al ser mucho más corto mi cabello no pasó mucho hasta que estuvo completamente seco, para mi decepción. Ella se encaminó a la tina para vaciar el agua y yo guardé el secador en su respectivo lugar, ya que, si lo dejaba en cualquier lugar Asami se quejaría al darse cuenta.
Ella se colocó a mi lado y sacando su cepillo de dientes me sonrió diciéndome lo que debíamos hacer. Mirándonos en el espejo no pude evitar preguntar si pronto viviríamos juntas y esto sería rutinario, me encantaba el hecho de que quizás en un tiempos sería posible. Definitivamente con Zhu Lin como presidenta podíamos impulsar leyes a favor del amor para todos los géneros y llegar a casarnos. De reojo miré a mi novia, tal vez era muy pronto para pensar en eso, pero me entusiasmaba el solo hecho de que pudiera hacer todas esas cosas con esta mujer que me tenía locamente enamorada.
Al finalizar de cepillamos fuimos a la cama y nos acostamos desnudas. La abracé como big spoon y ella, tomando su lugar se acomodó a la perfección. Nuestras manos se entrelazaron y nuestros cuerpos se dispusieron a caer en manos de Morfeo.
-¿Me seguirás amando cuando ya no sea joven y bonita? -Preguntó tomándome por sorpresa.
Colocando nuestras manos juntas sobre su pecho la atraje más a mi -Te amaré toda mi vida, mi amor -Sumergiéndome en ella.
Su otra mano cubrió las nuestra -Sé que lo harás -Su susurró se fue apagando en lo que caía lentamente en el sueño.
-Te amo, Asami -Dije a punto de empaparme del mundo onírico.
No puedo evitar imaginar a Asami siendo una loquilla y a Korra muy tímida. Me divertí mucho escribiendo la parte donde Korra usa sus poderes de Avatar, creo que es muy de ella tratar de coquetear mostrándose fuerte.
Y aunque eso fue todo espero sus comentarios, quizás así me motive para escribir más y más. Les agradezco el haber terminado este one-shot menorque3
