Harry Potter, Los vengadores y El Legado Bourne no me pertenecen. Escrito sin fines de Lucro.
Resumen: Lillian Potter Black es abandonada en un hogar grupal para personas con capacidad cognitiva insuficiente en Reno, Nevada. Ahí conoce a Kenneth James Kitsom. Su relación parece poder vencer contra viento y marea, hasta que Kenneth muere en la Operación Libertad Iraquí como soldado de primera clase en el ejército de los Estados Unidos. La historia de como nace un Fénix.
Título: Antes de caer
Prologo
El Sr y Sra Dursley se consideraban personas normales, nada raro o extraño afectaba a su familia. Ella era una ama de casa que cuidaba de su jardín, su casa y se ocupaba de preparar la comida para su marido y querido hijo. También espiaba a los vecinos, para saber cualquier nuevo y jugoso chisme antes que nadie. Todos podían decir que era una mujer dedicada a su familia y se encargó de fomentar la relación con las personas que la rodeaban, ir a tomar el té de la tarde para ponerse al día con otra ama de casa, hablar durante horas de lo que sucedía en el vecindario. Si, la vida de Petunia Dursley era bastante normal. Su esposo, Vernon, era un hombre trabajador y dedicado a su esposa e hijo a quien malcriaba dándoles pequeños gustos y lujos que podrían o no permitirse. Él esperaba un pronto ascenso en su importante trabajo. Su precioso y perfecto hijo, Dudley, era un pequeño voraz que crecía a pasos agigantados y del cual estaba orgullosa, era la luz de sus ojos. Una viva imagen de su padre, crecería para tener su temperamento y su volumen. Si, ellos eran una familia feliz, normal y perfecta. Nada ni nadie podría quitarles esa normalidad de la que presumían. Todo era perfecto. Y cosas buenas les suceden a las personas buenas.
En los primeros días de noviembre de 1.981 sus vidas normales dejarían de serlo y se transformarían en todo lo contrario cuando su sobrina llegara a su cuidado después de que sus fanáticos padres fuesen asesinados por otro monstruo más fanático que ellos. Durante una madrugada, una canasta dejada frente a su puerta les arrebató esa normalidad. En ella había una pequeña niña envuelta en una manta y una simple carta. Solo eso. Era una boca más que alimentar, una carga más para su ahora maldita familia. Un rencor creció en ella por esa niña que apenas esa mañana había conocido, no le importaba la muerte de su hermana y su cuñado, solo veía la carga que esto podría representar y afectar a los suyos. Ni siquiera importaba que el nombre de la niña era Lillian. Petunia debía hacer que su familia sea nuevamente perfectamente normal, solo había un impedimento, ese pequeño monstruo al que había encerrado en el armario debajo de la escalera. Nadie debía ver que estaba emparentada con esa cosa.
Los primeros años fueron un verdadero martirio para ellos, Petunia ya no podía invitar a nadie a su casa por temor a que esa niña hiciera alguna de sus cosas extrañas. Temía por su hijo, no sabía cómo podría influir la situación en su pobre y dulce bebé. Comenzó a encerrar más tiempo a la niña en el armario, dejarla salir una vez para ir al baño, brindarle un mínimo de comida al día, siguió con quitarle muchas cosas, brindándole ropa de segunda mano y que había encontrado que donaban para caridad. Le parecía suficiente brindarle un lugar en donde vivir y comida suficiente. Ella se encontraba cansada de lidiar con su sobrina. No quería ni pensar en ella como un familiar. No podía ver a la dulce y tierna niña a los ojos. Todo lo que veía era una terrible responsabilidad. Responsabilidad que no había pedido ni querido.
—Vernon, debemos hacer algo. No quiero más a esa niña en nuestra casa. Es una mala influencia para nuestro Dudley —Petunia decía a la hora de la cena, mientras su esposo e hijo se atiborraban con comida y asentían o gruñían para estar de acuerdo con lo que ella decía.
—Tienes algo en mente —Vernon ya conocía a su esposa.
—Hablaste de ir a un viaje familiar a Estados Unidos. Creo que deberíamos llevarla y dejarla en un lugar en donde puedan manejar su monstruosidad —El desdén en su voz fue compartida con su marido.
—¿Qué dirán los vecinos? —Se preocupó Vernon.
—Diremos que sus padres quisieron que ingresemos a la niña en un centro, fallecieron antes de que pudieran hacerlo. Nosotros quisimos brindarle normalidad a la niña, ella no se adaptó. Su comportamiento empeoraba y tuvimos que cumplir con los deseos de sus padres…
—¿Los monstruos no vendrán a buscarla?
—Nos mudaremos antes de que sea el momento en que tengan que buscarla—La convicción de petunia convenció por completo a Vernon. Ya tenían un plan. Ahora solo tenían que llevarlo a cabo.
—Podemos llevarla a un orfanato.
—Pensé en alguna institución para bichos raros. Dejaremos la información mínima. Nombre, edad y fecha de nacimiento. Su partida de nacimiento. Ella n sabe su nombre, tampoco el de nosotros. En un país nuevo…
—Seria muy fácil abandonar a una niña —Vernon se veía complacido.
—Dudley debe comenzar pronto el colegio. No tendré a mi hijo en una misma clase con ese monstruo.
Ninguno de los dos se detuvo a pensar que estaban hablando de abandonar a una pequeña niña de tres años, pronto cumpliría los cuatro. Debían deshacerse de ella rápidamente. Debían liberarse de la carga que les impusieron. Y estaban decididos a nunca más volver a ver a esa niña. Fue así como durante el verano de 1.984 abandonaron a Lillian.
