Aclaraciones: Algunos datos, y hechos cannon del manga/anime, serán cambiados a mi conveniencia para mejor desarrollo de la historia.

Disclaimer: No soy dueña de One Piece, ni de ninguno de sus personajes a excepción del OC.
Adverencia: Spoilers sobre One Piece en su totalidad.


Una de las principales razones por la que duré tanto tiempo renegando escalar de posición, era que en la actual no podía negarme a una orden directa, ni librarme a entregarla a otra persona de mayor o igual rango. Siempre lograba convencer a Sengoku, al conocer la historia detrás de mi negativa, pero actualmente no estaba en Marine Ford, y habían dejado a Sakazuki a cargo, al cual no le importó cuanto me quejara, continuaba recordándome mis deberes como vicealmirante.

De todos los almirante, Akainu era con quien peor me llevaba. Desde el instante en que entré a la marina, había estado en mi contra. No podía asegurar si por ser hija de mi padre, o solo por haber escalado tan rápido en tan poco tiempo. Aun así, no valía de nada quejarme en este momento, por más que lo hiciera, tenía que cumplir mi deber. Me dije esto varias veces delante de la puerta que tenía en frente antes de abrirla y hacer acto de presencia.

Como era de esperar, no había llegado todo los convocados, rara vez pasaba, a pesar de que muchos los llamaban perros del gobierno, la marina le tenía una cuerda muy larga para poder controlarlos en su totalidad. Moria fue el primero que percibí gracias a su aspecto de zombi que aun solía molestarme a pesar del tiempo que servía al gobierno, el cual me sonrió en cuanto me notó.

La ausencia de la única chica del grupo se hizo notar sin sorprenderme. Boa era la que más hacia lo que quería cuando quería, y la que mejor me caía de ellos, a pesar de que no solía verla. Kuma ni siquiera me dirigió la mirada por encima de sus anteojos, Mikawk tampoco se encontraba presente, algo que tampoco me sorprendía. Jimbei fue el primero en saludarme con cortesía con la mirada mientras atravesaba la sala hasta el asiento principal, y ponerme en la mirada de los que había evitado desde el principio.

Con una gran diferencia de expresiones, casi contrarias en su totalidad. Cocodrile me miraba satisfecho de verme, casi se podía asegurar que estaba más que feliz de que fuera quien dirigiría la reunión de hoy, mientras Doflamingo me observaba muy molesto, tanto que estaba más que segura que si no fuera por la circunstancia actual me hubiera atacado sin dudar.

Casi agradecí a cualquier Dios que existiera en cuanto terminó la reunión, dejándome libre de volver a mi barco en cuanto antes y salir de aquí. Necesitaba poner kilómetros de distancia entre yo y el nuevo rey de Dressrosa lo antes posible.

—No pudiste evitar la reunión de hoy —me detuvo una voz con sorna en cuanto salí de la sala en la que estaba y fui seguida por uno de los señores del mar evocando que casi me riera al conocerme lo suficiente para asegurar eso—. Es la primera vez que te veo en una reunión de shichibukai.

—Mi superior fue cambiado y no pude librarme —me quejé sonando un poco a una niña pequeña dejando que me acompañara pero manteniendo cierta distancia, aun me encontraba en la base de la marina, lo último que quería era tener problemas, o más de lo que solía tener—. Es mejor que sigas tu camino Coco, no es bueno que nos vean juntos —añadí dedicándole una mirada con una media sonrisa, que evocó que se riera.

—No estoy haciendo nada malo, Row, solo sigo mi camino a la salida mientras hablo con alguien en el trayecto —se burló de mi acusación aun sabiendo lo que estaba haciendo, una de las razones por la cual tenía una relación con varios piratas, era que la marina no estaba enterada de manera directa, y en su defecto, lo ignoraban al no ser obvia con mis acciones—. Hace mucho que pasas por allá, creí que estabas molesta por algo —allí estaba el reclamo que sabía que llegaría a hacerme.

—¿Vas a prepararme una bienvenida acaso? —le seguí el juego escuchando como se reía satisfecho con mi pregunta—. Me lo pensaré, por ahora seguiré mi camino, Coco —me despedí aprovechando que el pasillo se bifurcaba en dos, uno que dirigía afuera de la base, y otro continuaba derecho.

—Con su permiso, Vicealmirante Rowel —se despidió montando un notable teatro al respecto, como si me mostrara respeto como si no me conociera, aunque en parte lo agradecía, si alguien llegó a vernos y lo escuchaba llamarme así, levantaría cualquier sospecha al respecto.

Aparté mi cabello rubio de rostro sintiéndome agotada de esa conversación, al saber que en cierta manera había cedido a verlo de nuevo. No era algo que me molestaba del todo, me molestaba el tipo de persona que era Cocodrile nada más, no las cosas que hacíamos juntos. Era un pequeño mal hábito del que intentaba librarme de manera paulatina. Pensando en ello casi había olvidado la razón de mi preocupación por hoy.

Evocando que girara hacia la puerta del fondo de donde había salido, y no encontrar al dueño de mis más profundos temores, lo cual me preocupaba que haberlo visto. Rogué porque hubiera seguido su camino, que me ignorara por completo, mientras caminaba por el pasillo, girando en varias bifurcaciones, alejada de cualquier curioso, al conocer este lugar como si fuera mi casa. Si volvía a girar media docena de veces más, lograría llegar al puerto, y por ende, a mi barco, en donde me esperaban. Me iría al mar a descansar unas horas o días si era afortunada, hasta que me dieran una nueva misión.

Mi haki de observación reaccionó antes de que una de las puertas laterales se abriera de golpe, haciéndome maldecir por haber deseado llegar al mar en paz sin ningún problema. Era demasiado pedir.

—Te queda bien el papel de mentirosa —me acusó el hombre dentro de lo que parecía ser una habitación vacía, evocando que mirara a ambos lados del pasillo antes de entrar. No quería dejar cabos sueltos—. Casi no lo creí cuando lo vi en periódico, vicealmirante Rowel.

—¿Qué quieres? —exclamé cruzándome de brazos antes de insonorizar la habitación, otro cabo suelto que debía cubrir—. Déjate de rodeos, tengo cosas que hacer, y si no te has fijado, estás en una base del gobierno.

—¿Crees que eso vaya a impedir que te haga algo? —me amenazó sin intimidarme, sino lograrme sonreír de lado con arrogancia.

—Estarías en el suelo antes de intentarlo —le respondí encogiéndome de hombros—. Y sabes perfectamente que soy más fuerte que tú, así que no me amenaces, amor —le advertí divirtiéndome su expresión de enojo y molestia al saber que tenía razón—. Pregunta lo que quieras ahora, antes de irme, y estoy siendo generosa.

—Dijiste que nunca entrarías en la marina, como tu padre quería que fueras parte y ahora…

—Las personas maduramos, Doffy, crecemos, aceptamos la realidad —me recosté de la pared al lado de la puerta—. Ahora soy una vicealmirante así como tú eres un shichibukai, no hay nada más… —pude prever cuando se iba a acercar en cuestión de segundo hasta mí, deteniéndose a pocos centímetros, lo suficiente para alzar la mirada y verlo a los ojos—. ¿Qué es lo que quieres?, porque estoy segura que no me acorralaste en este lugar para solo reclamarme que me uniera a la marina, así que se breve —le advertí sin aun inmutarme.

—Tenemos una larga conversación pendiente, Row —me respondió dejando un poco la hostilidad en su voz y casi podía jurar que sonaba algo dolido—. ¿Por qué diablos te fuiste?, ¿Fue por mi hermano?

—Ya hemos tenido esta conversación antes, no pasó nada con Rosinante, pero era mi mejor amigo, y odio que le hiciste —le recordé lo mismo que le dije entonces hace más de ocho años atrás—. Odio lo que hiciste con Dressrosa, lo que eres, como… —intenté seguir reclamándole pero sabía que no tenía sentido, eso ya era pasado, y nada iba a cambiar los hechos—. Me fui por lo que habías hecho, nada más, seguí mi camino, y tú el tuyo, no hay nada más pendiente.

—¿Qué hay del niño? —por primera vez en nuestra conversación me hizo palidecer sin permitirme mentir al respecto al instante al no haberme esperado esa pregunta, ni creerme que la información de Kaleb se había llegado a filtrar—. ¿Es por eso que me dejaste?, estabas embarazada de mi hijo.

—No es tu hijo —intenté negarlo a pesar de saber que era tarde para ello—. No sé que sabes o crees saber… —intenté darme la vuelta para ir a la puerta, pero en cuanto puse la mano en la hebilla de esta, pude sentir su aliento detrás de mí.

—¿Crees que no me iba a enterar? —me cuestionó como si fuera una mala broma—. Sabes quien soy, el poder que tengo, en cuanto supe eras vicealmirante, pedí toda tu información al gobierno, el niño estaba entre ella —maldije al saber que esa había sido una de mis sospechas en cuanto el periódico anunció mi ascenso. Dentro del gobierno, Kaleb no era un secreto, era información a la cualquiera dentro de este podía acceder—. Tiene siete años, me dejaste hace ocho, es mi hijo.

—¿Quién te dijo que no estuve con alguien cuando te dejé? —le cuestioné intentando no derrumbarme en el proceso al saber cual grande había sido mi debilidad por ese hombre en el pasado—. No es tuyo, Doffy, lo siento —giré la manija de la puerta sin abrirla.

—Lo he visto —hace años que no tenía miedo como en este momento, al saber que era más difícil negarlo ahora, al estar al tanto de lo mucho que se parecían, incluso tenían el mismo color granate de ojos—. No personalmente si es lo que temes, conseguí que lo fotografiaran, en los lugares que sueles frecuentar —me mantuve en silencio antes de soltar la puerta y girarme a encararlo, encontrándomelo sonriéndome con arrogancia, al saber que me tenía en sus manos de nuevo—. ¿Seguirás negando que es nuestro hijo? ¿Qué te fuiste con mi heredero en tu vientre? —me amenazó porque estaba seguro que significaba eso, la manera en que sería un escándalo que la heroína de la marina, la prodigio había tenido un hijo con un pirata, un shichibukai, el rey del bajo mundo.

—¿Qué es lo que quieres? —le pregunté sin responder a su pregunta—. No voy a darte a Kaleb, primero te mato —le advertí llevando mi mano a su rostro—. ¿Vas a hacerlo público?, estoy segura que podría librarme si entregara tu cadáver hoy mismo, incluso puedo asegurar que en Mary Geoise estarían dichosos de librarse de ti —cambié el tono de la conversación al saber que era inútil negar al verdad, mientras llevaba mi mano hasta sus anteojos, dejando que cayera al suelo para verlo a los ojos—. ¿Quieres la verdad?, sí, escapé de ti hace ocho años porque me enteré que llevaba tu hijo en mi vientre, que ese niño era tu heredero, porque no quería que fuera criado por un monstruo como tú, no quería que fuera como esos niños que estaban bajo tu cuidado.

—No tenías derecho a irte —me reí en su cara por tal acusación sin alejarme—. Sé que no vas a matarme, Row, no sino toco a ese niño —se corrigió más rápido de lo que imaginé logrando hacerme reír por ello—. Lo pondrías por encima de mí sin pensarlo —agradecí que no se hubiera vuelto idiota con los años—. ¿Sabes que quiero?, que vuelvas a mi lado, te quiero conmigo, como antes, como mía —aquello no lo esperaba y menos como terminó por besarme, dejando que lo hiciera como si hubiera pasado una eternidad desde la última vez que nuestros labios llegaron a tocarse.


Holaaa a quien este leyendo, espero te haya gustado es un One Shot prueba a ver si a alguien le gusta primero antes de subirla. No será un típico fanfic de Doflamingo como personaje masculino principal, sino un tipo multishipper. Con los ship: OCxMarco, OcxCocodrile, OcxKatakuri, OcxShanks, en distintas partes de la historia. Espero a alguien le guste.