𝗖𝗮𝗽𝗶𝘁𝘂𝗹𝗼 01.
𝘓𝘢 𝘪𝘯𝘷𝘢𝘴𝘪𝘰𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘪𝘯̃𝘢𝘴 𝘮𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴.
Hayato suspiró mientras jugaba con sus dedos nerviosos.
Quería fumar.
Pero estaba en un aeropuerto.
— Hayato. —lo llamó una voz grave bastante conocida. G había llegado.— Vamos.
El adolescente no respondió, no se sentía de humor. A penas se levantó y caminó dos pasos, sin levantar la mirada.
Era incapaz de ver a G a la cara. No después de romper la promesa que le hizo hace tiempo.
G, notando esto, suspiró dándose nuevamente la vuelta para quedar de frente a su hermanito menor.
Hayato había crecido mucho desde la última vez que lo vió, cuando esté tenía ocho años y él se fue de casa. Odiaba que se reencontraran bajo aquellas circunstancias.
— No estoy enojado, mucho menos decepcionado.
Su tono era suave, como si tratará con un niño pequeño. Porque para él Hayato era eso, su pequeño hermanito roto.
Hayato tembló antes de esconder su rostro en el pecho de su hermano mayor sollozando por lo bajo.
— Juro que yo, que yo no quería llegar a eso.
G lo calló colocando una de sus manos en su claro cabello, despeinandolo aún más. Se quedaron en esa posición durante unos minutos más, sin decir nada, hasta que el propio Hayato la rompió limpiándose los mocos con la mirada desviada.
— Vámonos. —murmuró el menor tomando su maleta.
Deamon fue quien abrió la puerta y sabiendo de ante mano que se trataba de G, le lanzó su gata a la cara.
— Ya no la aguanto ¿Como se te ocurre dejarme solo con ese monstruo? —preguntó viendo como el animal se acurrucaba entre los brazos del pelirrojizo.
A G lo amaba, mientras con él era peor que un demonio.
— No seas exagerado, Deamon. Uri te trataría mejor si tú la trataras bien. —le respondió G entrando a la casa siendo seguido por su hermano.
Hayato miraba todo curiosos, inspeccionando la sala con los ojos.
— Es imposible tratarla bien cuando siempre me anda arañando. —se quejó el hombre de cabellos azulados recigiendo las mangas de su cazadora para mostrar un montón de rasguños tanto viejos como recientes.— ¡Mira!
— Uri es un amor. —le respondió G acariciando la cabeza del felino, quién maulló contenido.— ¿Verdad que sí, mi niña? ¿Verdad que eres la mejor gata de todo este mundo?
— ¿Siempre es así? —preguntó Hayato viendo como su hermano cambiaba su tono a uno más agudo al hablarle a la gata.
Deamon soltó un quejido.
— Siempre. Eres su hermano ¿no? El que va a empezar a vivir con nosotros.
Hayato asintió con la cabeza.
— Hayato, soy diez años menor que la fresa.
— ¡Hayato! ¡Te he dicho que no me llames fresa! Mi pelo es rojo ¡Rojo! -le gritó G dejando a la gata en el sofá para que está pudiera acurrucarse en uno de los cojines.
— Hermano, puedo asegurarte que la miopía no me ha hecho daltónico. Tú pelo es claramente rosado y lo sabes. —señaló Hayato lo obvio.
Deamon, por su parte, no podía dejar de reír.
— G, cariño, definitivamente amo a este muchacho ¿Podemos adoptarlo? Es mucho más agradable que tú gata del demonio.
— Deamon, cállate antes que te calle yo. —le gruñó el pelirrojizo.— Y Hayato ya es técnicamente nuestro hijo ahora que soy su tutor legal.
— Okey, entonces quiero ponerle mi apellido. Este chico tiene material para ser un Rokudo, lo huelo.
— Ni una mierda, Deamon, no le voy a poner Rokudo a mi hermano.
Hayato no quiso saber más de la pequeña discusión en la que el par se había enfrascado. Así que subió las escaleras y buscó cual de todas las puertas era la de su nueva habitación.
Cuándo un fuerte golpe en la cabeza con un bate de plástico lo tumbó al suelo, no supo como reaccionar. Gritó de dolor y se llevó las manos a la zona afectada, comprobando que no se haya abierto ninguna herida.
— ¡Alto ahí, ladrón desgraciado! -gritó una voz masculina puberta que desconocía.- ¡Mira que meterse a robar a una casa en plena luz del día y con gente dentro!
— Mukuro-nisama. —murmuró una voz a penas audible pero indudablemente femenina.
— Tranquila, mi querida Nagi, tu gran hermano mayor no permitirá que este ladrón pervertido te toque un pelo. —se río con orgullo la primera voz.
Había que decir que su risa era muy rara, un especie de 'Kufufu' que hizo a Hayato aguantar una burla.
Hayato se dió la vuelta aún sobándose la cabeza solo para encontrar a un par de piñas violáceas paradas frente a él. Una sosteniendo un bate rosa de Hello Kitty con el que le habían golpeado y la otra a penas y asomando su cuerpo por la puerta.
— ¿Que mierda? ¿Piñas mutantes? No jodas que la invasión alienígena ya empezó y yo ni enterado. —susurró para si mismo mientras se sentaba en en el suelo intentando enfocar su vista borrosa.— Nunca pensé que los aliens serían piñas de colores ¿O son algún tipo de UMA?
— No se de qué habla este tipo pero creo que le rompí algo. -dijo para si mismo la piña mayor mirando su bate.— No hay sangre, así que no hay evidencia del crimen. Nagi, ayúdame a llevarlo a un callejón y dejarlo ahí tirado.
— Mukuro-nisama. —volvió a murmurar la piña menor mirando a Hayato con preocupación.— ¿No cree que puede ser el hermano de G-sama? Se parecen mucho.
— No digas bobadas, Nagi, es imposible que G tenga a un ladrón pervertido como hermano menor. —negó Mukuro cruzándose de brazos aún sosteniendo su bate rosa con purpurina brillante.
— ¿Se puede saber a qué coño juegan? —preguntó G viendo la escena desde las escaleras.— Mukuro, dime qué no le diste a mi hermano con ese bate.
— Ups.
El bate calló al suelo y fue pateado lejos del adolescente.
G suspiró masajeandose el puente de la nariz.
— Hayato levántate, que el golpe no fue para tanto. —dijo acercándose a los menores.— Hayato, ellos son los hermanos menores de Deamon. Mukuro y Nagisa.
— Es Chrome. —murmuró bajo la chica arreglándose el parche que cubría uno de sus ojos.
— Nagisa, ya te dijimos que estar pasando por una fase emo no es razón para cambiarse el nombre. —respondió Deamon apareciendo detrás del pelirrojizo.
La chica murmuró algo de que no era emo y regresó a su cuarto.
'I tried so hard and got so far
But in the end it doesn't even matter'
El estribillo "In the End" de Linkin Park había empezó a sonar a todo volumen desde la habitación de la autodenominada Chrome.
— Y después dice que no es emo. —murmuró Deamon negando con la cabeza antes de acercarse a la puerta de la habitación.— ¡Nagisa, querida, baja el volumen o los vecinos vendrán otra vez a quejarse y la verdad no me apetece volver a lidiar con una loca armada con un soplador de hojas!
— ¿Una loca armada con una soplador de hojas? —preguntó Hayato, ya de pie y ahora confundido.
— Larga historia. —negó Mukuro con la cabeza.— Por ahora solo diré que si nuestra vecina de la izquierda te amenaza con un soplador de hojas no te preocupe, es normal. Tiene un incondicional odio a todos los que vivimos aquí. Hasta a Uri odia.
— Normal, con el demonio que ese gato. —murmuró Deamon recibiendo al instante un golpe en la cabeza por parte de su novio.— ¡Me golpeas porque sabes que es cierto!
— Cállate, Deamon. El único demonio en esta casa eres tú, y tal vez el loquito de tu hermano.
Mukuro silbó viendo la nueva discusión que comenzaba a desarrollarse. Miró a su derecha, donde Hayato miraba a la pareja sin ninguna expresión en particular en su rostro. Decidió arrastrar al chico a si propia habitación y así poder hablar.
— Entonces, no eres un ladrón pervertido. —dijo sentándose en la silla del escritorio. De nuevo con su bate de Hello Kitty en manos.
— Yep, yo aún no estoy seguro si tú eres una especie de piña mutante o no ¿Eres un UMA que viene a conquistar la Tierra?
— ¿Conquistaré la Tierra? Si ¿Soy un UMA? No tengo ni idea de que es eso. Pero si sé que no soy una piña mutante, agradecería que no me llamaras así. —su sonrisa parecía amable, pero Hayato podía ver algo torcido en ella.
El chico se encogió de hombros.
— Okey, piña.
— Te estás buscando que te vuelva a dar con mi bate. —amenazó Mukuro golpeando si palpa con el bate.
— ¿El bate es tuyo? Pensé que era de la piña emo.
— Oe, más respeto ¿Algún problema con mi bate rosa de Hello Kitty?
— Ninguno, ninguno.
Enma estampó su cara contra la cama de su mejor amigo, quejándose entre lloriqueos ridículos.
Tsunayoshi lo miró intrigado, como si intentará descifrar el motivo del llanto de su mejor amigo.
— ¿Qué pasó ahora? —preguntó levantándose con Natsu en brazos para sentarse en la cama junto al pelirrojo.
Enma murmuró algo, pero era inentendible. Tsuna suspiró y le pidió que hablara bien o no podría ayudarlo.
— Me terminé el manga shojo que estaba leyendo. —murmuró Enma recostándose de lado en la cama, ahora con Natsu entre sus brazos.
— Ajá.
— Termina mal. Los protagonistas no se quedan juntos.
— ¿Seguro de que es el final? ¿No lo estarán escribiendo aún?
— No, en la última página hay un comunicado de la autora diciendo que ese era el final. —negó Enma.
— Oh, ¿por qué no se quedan juntos? —preguntó Tsuna.
— El prota siempre tuvo miedo de declararsele a ella y cuando por fin reúne el valor ya es demasiado tarde. Ella ya estaba con alguien. —explicó volviendo a llorar.
Y ahí Tsuna entendió porque tanto drama por parte de Enma. Se sentía identificado con el protagonista porque era parecidos: ambos temían invitar a salir a la chica que les gustaba; y ahora Enma estaba seguro de que le pasaría lo mismo que al protagonista del manga.
Tsunayoshi suspiró, dándole unas suaves caricias al cabello esponjoso de su mejor amigo antes de darle un suave corcorrón.
— ¡Au! ¡¿Y eso por qué?!
— Por dramático. Si no quieres que te pase lo mismo que al prota del shojo ese entonces tienes que invitar a salir a Chrome cuanto antes.
Enma apretó los labios meditando las palabras de su mejor amigo.
¿Y sí-
— Deja de pensar en tonterías o definitivamente Chrome se irá con otro. -se cruzó de manos Tsuna.— La cafetería de la 27 estará de oferta esta semana por su décimo aniversario de apertura.
— ¡Eres el mejor, Tsuna-kun! —agradeció Enma lanzándose a los brazos de su mejor amigo.- Si tan solo fueran tan bueno siguiendo tus consejos como lo eres dándolos ya estarías saliendo con Sasagawa-chan.
Tsuna se quejó sintiendo como una enorme piedra le caía encima. Enma había olvidado, otra vez, que Kyoko lo había rechazado.
Hi! No se de dónde salió esto, pero debo decir que me gusta lo que tengo en mente para esta historia.
Ni yo sé por qué decidí emparejar a Deamon y a G, pero me gusta a decir verdad. Tampoco es que vallan a tener una relevancia como pareja en la historia así que meh.
1793 palabras.
5.07.23
