Bueno, ¿Que puedo decir?, me encontré con un post viejo en Tumblr sobre HiccelsaWeek, y me encanto. Me gustaría poder dibujar, pero como no soy muy buena en eso, me conforme con llenar este espacio de historias aleatorias.

Las primeras serán con la temática de aquella semana, para después seguir con one-shots independientes. Todas aquellas ideas Random que no son del todo largas o suficientes para crear un fic, pero que se merecen su espacio.

Y si han leído algo de mis trabajos anteriores en los diferentes fandom, sabrán que no miento cuando digo que lo que aquí acontecerá sera muy variado.

Sin más, espero que les guste.


Tema: Día 3 : Magic

Etiqueta: T

Categoría: Romance- Drama

Sinopsis: Se supone que lo mas extraño le debió pasar era haber sobrevivido a un accidente aéreo, no haber vuelto con una genio a cuestas.

Advertencia: Me veo en la necesidad de admitir que esto probablemente este maleado por haber visto "Aladin" y "Mi bella genio" al mismo tiempo que estaba viendo un Kdrama.


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- ¿Y con eso como se siente? -La monótona voz reseca por la edad le pregunto.

Aun oyendo el bolígrafo sobre el papel y cargando con el fantasma del dolor por sus heridas en sanación, se giro a su costado sin poder evitarlo y medio se levando del diván donde estaba, viendo incrédulo al terapeuta que el ejercito le había asignado desde que había vuelto. Una medida de la que francamente no podía culparlos y nunca les recriminaria, de verdad. Pero si uno de tus pilotos tiene un caso de estrés postraumatico por haber sobrevivido a un accidente aéreo en medio de territorio enemigo en guerra, prácticamente ileso pero balbuceando sin cesar sobre una genio mágica dentro de una botella que obviamente nadie puede ver, se esperaría que el tema fuera abordado con seriedad.

No que fuera directamente ignorado por un profesional de la salud, al que claramente le interesaba más garabatear en su libreta mientras repetía incesantemente la misma frase cliché, que prestarle la debida atención a su paciente.

Uno que estaba a nada de tener una crisis, y no por las razones que todos creían.

Pero se contuvo, tan solo un poco, lo suficiente como para poder hablar entre dientes mientras mentalmente contaba hasta cien.

- Como ya dije las ultimas cinco veces, doctor, me siento confundido y preocupado. - Y eso era algo que no había cambiado desde que despertó con una herida sangrante en el costado y su avión destruido a sus espaldas en ese desierto hace dos meses.

-Entiendo, es normal. -

Seguido de eso no dijo nada mas. Se encontró entonces sorprendido ante el aparente silencio, en el que no se oía su voz repitiendo las mismas cosas en respuesta a las mismas preguntas.

Por lo que tentativamente, se levanto por completo y con calma viendo desconcertado pero aliviado al hombre de cincuenta años, vestido de traje y gafas negras gruesas seguir dibujando en su pequeña libreta.

Una parte de él se sentía indudablemente ofendida por su desinterés a un problema bastante serio, mientras que por otro lado, la parte de si mismo que quiere irse y largarse para nunca mas volver, solo espera que el silencio signifique precisamente lo que espera; que la sesión acabo y no tendría que preocuparse por esa tortura pagada de cuarenta y cinco minutos hasta la próxima semana.

Ese pensamiento lo tranquilizo, tachando mentalmente un problema de su lista preocupantemente extensa. Ahora solo tenia que planear como haría para convencer a su familia y amigos de que las citas con el psicólogo solo eran un protocolo y que no se estaba volviendo loco, incluyendo obviamente a Astrid, a quien por sobre todo tenia que manejar con cuidado para no molestarla al rechazar su oferta de vivir juntos.

Al menos, no mientras todavía este ese problema moviéndose por su departamento.

-¿Sabe señor Haddock?, este tipo de experiencias siempre son diferentes dependiendo de cada individuo. -

Sorprendido con la guardia baja dio un pequeño brinco en su asiento. Rápidamente hizo una mueca cuando su costado dolió, pero se las arreglo para no llevar una mano al lugar afectado. En su lugar se concentro de nueva cuenta en el psicólogo sentado a un metro de él, mientras retomaba la platica que había dejado en el aire, y de hecho decía algo mas que no fuera "Aja", "Entiendo", y la frase por excelencia "¿Y con eso como se siente?".

-¿Enserio? -Pero como su boca no tenia un filtro decente y estaba molesto con el hombre por haberlo ignorado todo ese tiempo, en lugar de dejarlo hablar por primera vez desde que entro y se recostó, lo enfrento sarcásticamente. - Y yo que creía que todos sufrían una conmoción cerebral que les hacia alucinar chicas mágicas. -

Y rubias, de hecho muy bonitas.

-Pues no lo es -Le informo tranquilamente.

Rodando los ojos inclino la cabeza hacia atrás mientras hablaba. -Vaya, que mal. Y yo que quería hacer una reunión de amigos imaginarios todos juntos. -

-Esa actitud defensiva también es normal. -Con clama y aun escribiendo, el hombre hablo, aparentemente impermeable a todo. -En situaciones fuera de nuestro control tendemos a recuperarlo de la forma que sea, y si la evasión o la agresión a otros nos da algo de eso, lo tomaremos. -

Esta bien, eso...eso fue un golpe bajo.

No esperaba haber sido así de analizado y abordado. No en la primera sesión, y mucho menos por alguien que parecía aburrido y apático.

-Usted fue derribado y cayo en un área geo politica inestable- Le dijo. - Estuvo fuera de todo contacto humano por dos semanas y fue rescatado por un helicóptero que se había desviado de su curso y lo encontró por accidente. -Entonces se detuvo al fin de escribir, y le dedico una mirada por sobre el marco grueso de sus gafas negras. - Son muchas cosas fuera de control -Le dijo mientras podía sentir un nudo formándose en su garganta. -Es normal que su psique creara esas alucinaciones. -Entonces después de una pequeña pausa pregunto ligeramente curioso. -Dígame una cosa, ¿Ella era bonita?. La genio, quiero decir. -

Sorprendido por esa nueva faceta del hombre,y aun luchando contra el dolor en su garganta, respondió un poco dudoso.

-Si -

- ¿Deseable?-

Más incomodo aun por los repentinos flashes de pelo rubio, ojos azules y labios rojos, contesto luchando contra un pequeño sonrojo. Pero al final perdió y contesto tenso.

-Si -

-¿Y dispuesta a ayudar?-

Ante sus palabras, pudo sentir una picazón fantasma en su costado que ignoro para poder responder.

-Si-

Con eso, el hombre se recostó en su asiento viéndolo atentamente pero con una mirada aun, quizás, demasiado desinteresada.

-Así que una mujer bella dispuesta a brindar ayuda, prácticamente una materialización de seguridad y confort. -Entonces le dio una pequeña sonrisa tranquilizadora que no lo tranquilizo ni un poco. -Es la clásica fantasía. Una bella mujer en una isla desierta a su disposición. -Acercándose un poco al frente le pregunto. - ¿Sabe quien era esa chica?-

Repentinamente golpeado por un gran numero de emociones varias, se las arreglo para simplemente negar con la cabeza. A pesar de que los hombros y cuello le dolían por la tensión del incomodo interrogatorio.

El terapeuta por el contrario a él, se veía resuelto mientras se inclinaba lo suficiente hacia él, y poniendo una mano en su hombro le dijo como si no fuera la gran cosa. -Esa mujer era su madre. -

Alarmado, se hecho para atrás tan rápido que prácticamente pudo sentir el latigazo en su espalda. Se alejo apartando su mano y sujeto su propio hombro como si su toque lo hubiera quemado. - P-pero si mi madre esta en áfrica - Replico incrédulo.

-Soy psicólogo, reconozco a una madre cuando la veo -Entonces se levanto, y lo llevo del brazo con él. Como si la situación fuera nada del otro mundo. -Ahora, le recomiendo que vaya a su casa y descanse, que bien lo necesita. -

Aturdido, no pudo hacer otra cosa más que seguirlo a través de la oficina hasta al puerta. Y una vez ahí, agrego una ultima cosa antes de despedirse.

-No se preocupe, aunque las alucinaciones pueden prevalecer un tiempo, confió en que un tiempo inactivo y en reposo, junto con las cesiones programadas las terminaran por completo. Ya vera, cuando menos lo espere volverá a servicio y todo esto solo sera una anécdota curiosa. -

Sin mas, cerro la puerta detrás de él. Dejándolo solo en un pasillo vació, donde solo podía pensar en una cosa.

-¿M-mi madre?-


Despertó con el sabor de la arena y la sangre mezcladas en la boca. Después los dolores aleatorios comenzaron a llegar, primero en sus brazos, luego en su cuello y así fueron avanzando y apareciendo por todo su cuerpo. Pero cuando estos fueron tantos y con el dolor aumentando en muchos de ellos no pudo evitar gritar, dejando entrar mas arena.

Comenzó a toser automáticamente, intentado que sus vías respiratorias permitieran dejar entrar la cantidad de aire adecuada. Pero sus costillas dolían, y solo lograba que mas sangre saliera de la fea herida en su costado, donde un pedazo de metal lo atravesaba de lado a lado.

Penso que iba a morir.

No, corrección.

Sabia que iba a morir.

Todo se lo decía. El calor de los pequeños incendios a su alrededor, su vista de costado al metal retorcido y caliente, la estática de la radio destruida que termino por silenciarse a lo lejos.

La arena caliente de dunas casi infinitas que poco a poco comenzaban a teñirse con su sangre.

Y ni siquiera recordaba que paso. Solo tiene imágenes bagas de un cielo azul, las luces parpadeantes en los controles en el tablero, fuego fuera de la cabina, estática, gritos quizás suyos, quizás de la otra persona al otro lado del comunicador. Después nada.

Después de despertar.

Después de su grito.

...Nada.


-¿Se encuentra bien?-

Aturdido, parpadeo rápidamente para alejar de sus ojos los restos de la pesadilla. Luchando para recuperar el ritmo normal de su corazón y tratar de recordar como respirar con normalidad.

Sentía la boca seca y en un acto reflejo se llevo su mano derecha a su costado temiendo encontrar un metal retorcido y sangre ahí. Pero en su lugar se topo con un par de manos pequeñas y frescas envolviendo las suyas. Las manos ajenas se hicieron espacio para poder palpar el lugar de su vieja herida con un toque suave y preocupado.

-¿Hay algún problema con su costado?, ¿Le duele algo? -

Fue solo entonces, cuando el oxigeno llego a su cerebro y no se vio rodeado de un desierto, que se dio cuenta de su presencia a un lado de él en la cama. Ella traía puesta su ropa vieja, la que le había dado como un cambio de ropa auxiliar cuando llego para que dejara de usar ese atuendo chicle que paresia sacado de una caricatura, pero que en lugar de desecharla camisa y pantalones holgados cuando le consiguió ropa nueva, prefirió quedárselos y usarlos como pijama por razones que no quiere decirle cuando le pregunta. Su cabello no estaba sujeto en la trenza que siempre usa, y su por lo general tranquilas facciones se encontraban en un rictus de preocupación mientras veía su costado atentamente, buscando que estaba mal.

-No hay sangre, ¿Quizás es un problema interno? -Alarmada ante su conclusión, volteo a verlo atentamente sin soltarlo. - ¿Que le duele exactamente? -Pegunto mientras de la nada, las luces de su habitación se encendieron dejando ver más que solo tonos azules y blancos.

-¿Debería llamar a alguno de sus amigo, o llevarlo de inmediato a un doctor?-

Aun luchando con su respiración y el dolor del martilleo en su pecho, se las arreglo para tomar sus manos y detenerla de levantarse e irse.

Podría estar mareado, y aun confundido por la pesadilla, pero no estaba tan ido como para no darse cuenta de que era una mala idea dejarla ir por ahí sin supervision adecuada. Más si de usar un teléfono se trataba, o peor aun, de explicar como es que párese aparecer o desaparecer de la nada.

No quería volver a tener que pagar una factura obscena por llamadas de larga distancia a Timbuctú, o tratar con Snotloud y sus miradas sospechosas por cosas que son cada vez más difíciles de explicar.

Y ciertamente una mujer rubia que no era su novia y que se encontraba usando su ropa mientras irrumpa casas u hospitales en medio de la noche, era una de ellas.

-Tranquila, estoy bien. -Soportando el dolor de garganta, se esforzó por sonar tranquilo y confortante. -Solo fue una pesadilla. -

Eso pareció tranquilizarla, aunque solo un poco.

Se aparto ligeramente y lo miro con grandes ojos azules, sin darle tregua a su pobre corazón. -¿Una pesadilla?- Le dijo, y él asintió sin poder encontrar palabras. -¿Por eso gritaba?-

Oh, así que su grito no se había quedado en el sueño. Probablemente era por eso que su garganta dolía tanto, o la razón por la cual Elsa había venido y entrado a su habitación, luciendo tan asustada y alarmada.

Por lo general, su genio era mucho más compuesta que esto.

-Si -Y solo para tranquilizarlos a ambos, se atrevió a sujetar sus manos con las suyas apartándolas de la vieja herida con cuidado. -Solo fueron recuerdos duros, eso es todo. -

Momentos cada vez más distantes, menos claros.

Ojala también se dispersara de esa forma el miedo y el dolor, pero eso era algo que ella no necesitaba saber. Solo a él y a su terapeuta le incumbían esas cuestiones, ni siquiera sus amigos o familia tenían por que saberlo.

-Entiendo -Ella le dijo con voz pequeña. Se encontró entonces siendo llamado inmediatamente de vuelta a la conversación y a la situación actual, donde ambos se encontraban en medio de la noche en su cama por una fuerte pesadilla. Con cuidado, soltó sus manos y se alejo lo suficiente esperando no ser grosero.

Por suerte ella no dijo nada al respecto, simplemente continuo con lo que estaba diciendo y puso sus pequeñas manos en su regazo. -Aveces mis recuerdos duros también me persiguen por las noches. -Entonces su mirada se aparto de él para mirara a la ventana, donde las luces de la ciudad se veían casi como estrellas.

-¿Oh? - Eso era nuevo, no sabia que eso pasara. -¿Quieres...quieres hablar de eso?- Pregunto inseguro.

No sabia si era adecuado preguntar algo tan personal, después de todo solo se habían conocido por un mes, bueno, técnicamente tres. Pero fue en el ultimo de ellos que acepto el hecho de que no era una una alucinación ocasionada por el TDEPT, o el efecto secundario de una contusión cerebral mal tratada. Y si bien, ella era muy física al expresar su preocupación por él, tomando sus manos, invadiendo su espacio personal o abrazándolo, por lo general el resto del tiempo era distante, temerosa si tenia que ponerlo en otras palabras.

Siempre ocultándose si alguien entraba al departamento, hablando solo si se le pedía una opinión o tenia una pregunta para él sobre como usar algo eléctrico. Fácilmente podría vivir tranquilamente gracias a ello, sin tener que preocuparse por que la descubrieran. O al menos así seria si tan solo no lo siguiera a donde quiera que fuera, llevando un pequeño torbellino de destrucción por su paso.

Como si el caos general que causaba por si solo no fuera ya suficiente.

Aunque bien sabia que no era su culpa, la magia de los genios siempre era un vórtice creador de problemas independientemente del usuario. Era simplemente la naturaleza de su esencia, una ultima rebeldía de djinn el primer genio que fue esclavo, quien se aseguro de que todos aquellos que terminaran como él tuvieran la ultima risa.

O al menos fue lo que le dijo ella cuando la conoció, y le advirtió que volverse su amo no traería riquezas y poder, solo problemas.

Pero en ese entonces, se estaba muriendo, y solo quería vivir. Cualquier advertencia fue menospreciada y el trato fue hecho.

Y ahora...

Ahora tenia un genio.

Uno hermoso y amable, atento, pero emocionalmente distante, viviendo en una botella que descansa en una repisa de su sala. Un ente que se comía todo su cereal y cosas con azúcar, o encendía las alarmas contra incendio cada vez que su forma se desvanecía o aparecía siendo invocada.

Con quien tenia una...relación que se encontraba en construcción, sin definirse del todo, entre una amistada o un incomodo contrato amo-sirviente.

Por ello aun no sabia cuales eran sus limites, y si de hecho, quería ser su amigo.

Sin embargo, ella tomo cualquier decisión por los dos cuando hablo tranquilamente.

-Yo...no -Le dijo para después levantarse de la cama y avanzar a la puerta que se acababa de dar cuenta había estado todo el tiempo abierta, aun cuando ella pudo fácilmente entrar sin siquiera tocar la perilla.

Pero él no pregunta nada al respecto, simplemente asiente mientras ella vuelve a apagar las luces y responde a sus buenas noches en automático.

No la culpa, por el contrario, se siente aliviado.

No esta seguro de si quiere acercarse más de lo que es debido a ella.


..

...

Una vez solo se deja caer en su cama para envolverse pacíficamente por la oscuridad de su cuarto, iluminado únicamente por las luces fuera de su ventana y acompañado por el murmullo de una que otra sirena. Puede sentir como su boca todavía esta seca y lleva una de sus manos al costado que no tiene ninguna cicatriz, o siquiera fue mencionado en el reporte de su estado de salud cuando lo encontraron, pero que aun así duele con un eco difuso.

Y siente que esta mal.

Debería de tener al menos una marca, piel rosa y sensible que enmarque su anécdota. Que demuestre que fue lo que verdaderamente paso, que de hecho realmente estuvo apunto de morir en ese desierto.

Su piel debería ser imperfecta.

Pero cuando levanta su camiseta y siente con la punta de sus dedos el parche de piel lisa, sabe que no tendrá esa redención.

Sabe que tendrá que vivir con esa sofocante verdad él solo.

..

...


Como es natural cuando escondes un ser mágico de más de dos mil años mientras lidias con una recuperación psicológica, tu rutina cambia.

Por precaución, le pide a todos sus conocidos y familiares que ya no lo visiten, o en su defecto, que avisen con antelación. Claro que eso no ayuda a su causa de querer convencerlos de que no tiene ninguna secuela grave y no se esta volviendo un neurótico o un ermitaño. Y de hecho empeora cuando esa restricción incluye a Astrid, quien ya tenia un par de llaves del departamento, en el cual prácticamente vivía.

Eso..no fue nada bien, en realidad. Pero al final, abogo por querer tener un tiempo para él solo, y como nadie se atrevía a enfrentar que fue lo que le paso realmente en esas dos semanas que estuvo perdido para el mundo, lo dejan ser.

Tacho ese problema de su lista, y abordo el siguiente.

Quito todas las alarmas contra incendios de su departamento, no sin estar murmurando mil perdones al casero mientras lo hacia. Si ese hombre se enteraba que estaba rompiendo una de las reglas de seguridad del edificio, lo mataría.

Después de eso, y de casi rezar un padre nuestro solo por precaución, prosiguió a tratar de instruir a Elsa en todo lo que pueda del mundo moderno. Y es ahí, donde toda la rutina de su vida fue cambiada.

Porque ahora comparte su departamento con otra persona, quien tiene sus rituales y costumbres propias.

Así que ya no ve televisión por que "las pequeñas personas dentro de una caja ruidosa" alteran a Elsa, así que si quiere ver una película o las noticias, lo hace desde su computadora a solas en su habitación.

Tomo la cafetera y la wuafflera para esconderlas en la seguridad del fondo de su cama, lejos de las manos inexpertas de su genio, y la magia caótica que la rodea. Solo las saca cuando esta seguro de que solo él las manejara.

Comienza a practicas meditación y yoga con ella una vez que se da cuenda de que de hecho son muy beneficiosos y ayudan mucho con la terapia. Las pesadillas son cada vez menos frecuentes y menos vividas.

Ademas de que empieza a emplear muchos de sus concejos sobre el manejo del estrés, o cualquiera de sus concejos en general. Ella es buena escuchando, casi tan buena comos su terapeuta, pero mucho mejor en evitar puntos delicados.

Ella escucha, siente y comprende si él no dice nada más o se aleja. Lo apoya cuando su madre viene de visita e inevitablemente acaban discutiendo por que termino siguiendo los pasos de su padre uniéndose al ejercito y eso casi lo mata. O le da una mano cada vez que no puede evitar o evadir el salir con sus amigos, volviendo una reunión tensa e incomoda en una pequeña aventura. Y claro, son potencialmente peligrosas y difíciles de explicar ante la ley y los oficiales de policía, pero hey, realmente son divertidas...cuando ella no esta sobre él como una madre sobre protectora.

Incluso, se queda y habla toda la noche, cuando las cosas con Astrid tienen cierta fricción dolorosa. Lo hace hasta que esta segura de que ya no se siente mal, y de hecho es sincero cuando sonríe.

...Todo cambia.

Él no es el mismo, y la vida tampoco lo es. Es muy difícil luchar contra todo y pretender que tiene un atisbo de normalidad, por que es mentira.

Tiene cuatro meses de baja, y tanto él como su terapeuta, no están seguros de si es bueno que vuelva a pilotear. Sus manso tiemblan cada vez que intenta tomar un control, y solo le basto ver un avión de caza una vez para sufrir un ataque de pánico, acosado por la sensación de calor, pitidos en sus oídos y un sabor metálico fantasma en la boca.

Discute con todo el mundo por muchas cosas que pueden o no tener sentido, los aleja.

Pero...ella siempre se queda, así que esta bien.

Puede manejar todo esto, todo lo nuevo.

Tiene un nueva mejor amiga que también carga con algo invisible, y que párese al menos comprenderlo de algún modo, acompañándolo en el camino.


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Una vez le dio un chocolate.

Se dio cuenta rápidamente de que fue un grabe error.

Ahora tiene que agregar un kilo de chocolate a la lista de compras o si no tendrá que lidiar con una mujer mágica muy enojada que es perfectamente capas de hechizar sus zapatos izquierdos para que se muevan por si solos por todo el departamento y no pueda encontrarlos.

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Intento restringirselo una vez.

Y por dios, casi pierde una mano.

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A Hiccup le gusta pensar que es un hombre paciente, que ha metido la pata lo suficiente como para poder decir cuando algo va a salir mal, o al menos, poder repararlo, lo cual ha sido muy útil a lo largo de su vida como piloto del ejercito. Sin embargo, no sabe como abordar el despertar tranquilamente una mañana de sábado y encontrarse con su cocina llena de humo negro claramente toxico, mientras una muy preocupada Elsa sostenía una bandeja de plástico derretida y burbujeante entre sus manos.

Llevaba un vestido azul claro, manchado de algo que supone es harina o que conociéndola, bien podría ser bicarbonato. Su trenza ya no estaba impecable, y unos mechones salían libremente tras sus orejas.

Se llevo sus dedos el puente de su nariz, y contó hasta diez.

-No se supone que el té se meta en el horno -Hablo aun sin verla, plenamente consciente de que tendría que comprar cortinas nuevas, un filtro para la cocina y armarse de una escusa creíble para los vecinos de porque un fuerte olor a plástico quemado lo impregnaba todo, o porque eso no era tan perjudicial para la salud de todos ellos.

Y oh, el casero.

-Pero escuche a una de las vecinas decir que ella hierve el agua en su horno. -

Elsa sonaba verdaderamente avergonzada y preocupada, haciéndolo sentir un poco culpable por solo alimentar más esa culpa, cando ella claramente no quería hacer el mal.

Por ello la próxima vez que hablo, intento sonar mucho más tranquilo que la vez anterior. -Probablemente hablaba del horno de microondas, no del horno de la estufa. -

-Oh - Escucho, y se dedico a verla de nuevo, topándose otra vez con su cocina y notando muchas cosas más que estaban claramente mal y de las cuales tendría que comprar un repuesto porque claramente estaban mucho más haya de la reparación. Decidió entonces centrarse solamente en ella por el bien de sus nervios. -Lo siento. -

-Esta bien. -

-Pero no se preocupe, puedo repararlo -Y para probarlo, rápidamente chasqueo los dedos antes de que pudiera detenerla.

Para cuando llego a ella y sostuvo su mano alarmado intentando evitar el chasquido infernal, ya era demasiado tarde. El humo se había ido y el horno dejo de expelerlo como si fuera un fumador moribundo, pero en su lugar el grifo del fregadero estallo, de tal forma que una llave del metal fue a dar a la ventana y rompiéndola.

Afuera, pudo oír como un auto derrapa y sonaba su bocina.

Pero ignoro eso intentando ir al fregadero y detener la fuga de agua que ya los había empapado a ambos de pies a cabeza. Probo primero con poner sus manos en donde anteriormente estuvo el grifo que ahora se encontraba incusado en la pared, pero la fuerza del chorro de agua era muy fuerte y terminaba saliendo por los costados.

Así que probo otra cosa.

Tomo una cuchara de madera que esta manchada con algo espeso y negro proveniente de un cuento a un lado suyo, para ponerla en el agujero del que más salia agua. Ahora, lo natural hubiera sido que eso no funcionara, pero al parecer la materia desconocida de color negro era un buen aislante y la cuchara de madera se quedo fijada en su lugar, dejando solo otros dos problemas para atender.

Por lo que rápidamente tomo otro objeto aleatorio de la cocina, lo baño con el liquido espeso que se encontraba en el cuenco y lo puso en otra de las fugas. Cuando se detuvo, se apresuro a hacer lo mismo otra vez, pero se dio cuenta de que ya no le caía agua encima.

Sorprendido, volteo a su costado donde Elsa se encontraba apartándose de la ultima fuga que claramente detuvo imitándolo.

Ambos se voltearon a ver el uno al otro con grandes ojos, aun un poco alterados por el pequeño momento de caos matutino y cubiertos de agua como si hubieran ido a nadar con su ropa puesta.

Entonces estallaron en risas.

-¡Lo lamento! -Sosteniendo su estomago, Elsa se inclino tratando de respirar. Su trenza estaba desecha y las puntas de sus dedos manchados de negro por el pegote misterioso.

Parecía una niña después de jugar bajo la lluvia. Risueña y vuelta un desastre entrañable.

-¿Que se supone que es esto? -Envuelto en su propio ataque de risa y viendo sus manos también manchadas, tomo el tazón con la masa negra. Curioso para probar una loca teoría, lo volteo boca abajo viendo sorprendido como el contenido se mantenía firme y sin derramar violando la ley de la gravedad.

-Es-jajaja- es mermelada -

-¿Mermelada? -Incrédulo, sacudió el tazón frente a ellos. Cuando nada callo de el a pesar del impulso, rieron mas fuerte. - ¿De que esta hecha, de petroleo?-

-No, de jarabe de maíz, azúcar, grenetina y berenjenas. -

Dios, seguramente si era bicarbonato lo que manchaba su vestido.

-¿Que querías hacer exactamente?- Le pregunto ya una vez mas tranquilo, pero sin dejar de sonreír. Se aseguro de bajar el tazón y ponerlo aun lado, mientras ella tomaba su cabello y comenzaba a exprimirlo con sus manos.

-El desayuno -Le informo antes de estallar en pequeñas carcajadas. - Pero no encontré muchas de las cosas que quería usar, así que improvise. -

-Y de que forma, creo que creaste un nuevo tipo de pegamento industrial -Acto seguido, topo un tenedor y lo hundió con algo de dificultad en la masa misteriosa, encontrándose incapaz de sacarlo de nuevo. Rio divertido sacudiendo a cabeza, completamente incrédulo. -La NASA mataría por esto, apuesto a mantendría unida a toda una nave sin problemas...es incluso flexible. -Noto sorprendido, cuando empleando la suficiente fuerza el tenedor se levanto, pero con el buena parte de la masa negra, que al parecer no quería soltar a su presa.

Esto...de verdad podría ser útil.

-Resistente al agua, a la presión, se amolda y es aprensivo...incluso parece ser longevo, lo cual tiene sentido si la mayoría de sus materiales son a base de disacáridos, por lo que su degradación es mucho más lenta, probablemente si se refuerza con carbono pueda resistir incluso más. -

Curioso se llevo una mano a su barbilla mientras miraba atentamente como a pesar de mover el tenedor de un lado a otro, este no se desprendía o aflojaba.

-Hum, ¿Tú que crees Elsa, hacemos otro intento pero esta vez con otros ingredientes?-

-Por supuesto amo, lo que usted quiera. -

Sintiendo un balde de agua fría, se esforzó en no demostrar físicamente lo incomodo que se sentía ante el tono emocionado y complaciente con el que la mujer a su lado hablo.

Con cuidado, dejo el tazón en el fregadero y lo mas casualmente que pudo volteo a verla. Topándose con una sonrisa cálida y ojos brillantes que lo miraban como si fuera la puesta del sol, o un gatito adorable.

Una mirada que cada vez era más frecuente, en especial cuando estaban a solas.

Sin saber como reaccionar adecuadamente se aclaro la garganta con su puño y se alejo hasta estar del otro lado de la habitación.

Todo muy casual.

-Bien, entonces tal vez luego. -Moviendo sus hombros incómodamente salio de la cocina dando pequeñas miradas hacia ella, que comenzaba a moverse para limpiar. Para su mala suerte, era claro que se dio cuanta de lo incomodo que estaba e intentaba fingir también que no se había dado cuenta. -Me voy a cambiar, nos..nos vemos después. -

-Ss-i, hasta luego. -


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Él no es muy bueno pretendiendo que nada malo esta pasando, eso ha quedado muy claro.

En lo que es mucho peor, es en intentar ocultárselo a Elsa.

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Su terapeuta le pregunta si alguna vez tuvo algún otro interés aparte de volar.

Es una respuesta difícil, porque desde que era niño siempre había querido surcar el cielo, ir lo mas cerca de las estrellas como pudiera pero sin irse de casa. Sin despegar del todo. Era algo que nadie creía que lograría, y sin embargo, los sorprendió a todos, les demostró de lo que verdaderamente estaba hecho.

El doctor Wilbur asiente, y con todo el tacto que pudo propone que busque otros intereses aparte de volar, solo por si acaso.

Para eso, definitivamente no tiene una respuesta.

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-Aveces siento que nunca he salido de ese desierto -Le confiesa una noche en voz baja mientras se oculta entre las sombras, acostados en el piso de la sala. Habia sido un mal día, y ahora ambos estaban echados boca arriba dejando el tiempo pasar.

-Entiendo -

-¿Realmente lo haces? -

-Si, algunas veces yo también creo que sigo dentro de esa botella. -

Sin poder evitarlo, señala una obviedad. -La botella sigue ahí, como, literalmente la estoy viendo. -

-Ese desierto también esta ahí afuera -Le dijo sin recriminación en su voz, también como si fuera solo una cuestión de hechos. -Esta ahí, y aunque ya no estas recluido por el, aun no eres libre del todo. -

Eso lo lleva a una pregunta que había estado guardando, y que siempre lo abordaba cada vez que la ve mirar por la ventana de esa forma tan melancólica. -¿Quieres ser libre del todo?-

-...Aveces -

-¿Solo aveces?-

-Si, solo aveces -

Después, no puede asegurarlo, pero llega a sentir la sensación fantasma de unos delicados dedos que se acercan a su mano en medio de la oscuridad.

Pero no del todo.

Nunca logra sentir un verdadero tacto.

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Su horno exploto.

También lo hicieron los hornos de todo el piso de departamentos.

Los vecinos creían que era algo relacionado con los campos magnéticos de la tierra o un defecto en el edificio. No dice nada al respecto, porque, bueno, nadie le creería si confesara que la causa de semejante incidente fue que su genio personal se equivoco al preparar pasta, y de algún modo, logro que todas las cocinas sufrieran de forma sincronizada.

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Sabe que lo que esta viendo es solo una fachada, una convincente e inquietante, pero a la que si le presta la debida atención se le pueden ver los defectos.

Así que mientras ve a Astrid que salio de la nada como un trueno, manejar a los generales y sus superiores para convencerlos de que le den otra oportunidad para volar, prefiere centrarse en el tono ligeramente claro de su cabello, la forma en que las puntas de este se envuelven un poco y como con el angulo de luz correcto sus ojos son de otro tipo de azul. Presta atención al tono de su voz, seguro y bravo, pero que esconde una nota apacible que claramente no pertenece ahí.

Su postura es levemente más recta, sus ademanes menos agresivos.

No se aleja de su lado, y cuando regaña a un general por interrumpirle en su discurso e insinuar que él no se merece otra oportunidad a pesar de sus años en servicio, es claro que es pura fachada.

Casi se ríe en frente de todos cuando quedan perfectamente claras todas esas imperfecciones, pero se contiene, porque Elsa se esta tomando tantas molestias para defenderlo, que simplemente no se atreve.

Ademas, es tremendamente linda tratando de fingir que no esta aterrada por lo que esta haciendo.

-Creo que ya es suficiente, si sigues así, harás llorar al teniente Watson -Con un humor que no encajaba con el contexto ni la situación, tomo a su "novia" por los hombros moviendola a un lado de él. Porque lo que decía era verdad, a pesar de ser todo más actuación que otra cosa, las palabra mordaces de su genio realmente apaciguaron a la mayoría de los hombres adultos en el lugar, reduciéndolos a cachorritos regañados.

Una parte de él esta asombrada de que realmente se atreviera a hacer algo como esto, pero la gran parte de su persona no lo esta. La ha visto ser aprensiva, y dominante si de su integridad y bienestar se trataba. Diablos, una vez la vio mandar una lluvia de cubiertos con una fuerza potencialmente mortal contra su primo solo por empujarlo cuando discutían.

Sin embargo, este no era un ataque anónimo. Era ella de pie frente a completos desconocidos interpretando a alguien mas. Habían muchas cosas que podían salir mal.

-Pero si aun no termino - Desconcertada por su interrupción repentina, se aparto de una sacudida de su agarre. Tenia que concedérselo, eso fue muy Astrid, casi convincente, si no se hubiera sonrojado un poco. -Ellos todavía no acceden a dejarte volar otra vez. -

-Y no lo haremos -La voz molesta del teniente McClaren se oyó. El para nada modesto hombre remarco su disgusto acomodándose la chaqueta asegurándose que sus medallas tintinearan.

-¿Que?...es decir, por supuesto que no lo haremos. -Un nervioso general Dos santos se corrigió rápidamente cuando el teniente le dedico una mirada fulminante por su insinuación de que cederían ante una pequeña mujer gritona. -Los resultados de su terapeuta han sido claros, no es apto para tomar el mando de un avión de caza, no por ahora, al menos. -

-Probablemente nunca -

-¿Como se atreve...? -En un movimiento rápido, evito que la única mujer presente avanzara otro poco hacia el teniente. La tomo de ambos brazos y la puso tras de él, mientras se apresura a hablar.

-Descuiden, no sera necesario. -Les dijo a todos con una sonrisa. Casi podía jurar ver como Elsa lo miraba completamente incrédula tras su espalda -Lamento todo esto, pero ya saben como es el comandante Hofferson, es normal que algo de eso le haya llegado a su hija. -

Eso causo las risas acalladas de unos cuantos, así que lo tomo como una buena señal para irse de una buena vez.

-Si...jeje, bueno, de nuevo, lo lamento pero seria bueno que nos fuéramos - Muy, muy lejos y lo más rápido posible.

Antes de que la verdadera Astrid llegue, o peor, el comandante.

Ese hombre vería los mismos defectos en la fachada creada por magia que él noto.

-Si, esta bien, seria lo más adecuado. -Diplomático como siempre, el general Dos santos limo las asperezas asintiendo y sonriendo amablemente. - Y acá entre nos. -Se alejo del resto de hombres que comenzaron a charlar y reír entre si por el extraño e inesperado encuentro, para poder hablarle en un tono bajo. -No te preocupes, no es nada vergonzoso que tu novia te defienda, creo que lo realmente malo seria que no lo hiciera. -

Esta vez, la sonrisa que dio en respuesta fue tensa, pero esta seguro de que el general no lo notaria, y si lo hacia no importaba. Ya no lo vería igualmente.

-Gracias por su comprensión -A tras de él podía sentir como Elsa se removía seguramente intentando zafarse para comenzar a replicar de nuevo, por lo que se apresuro a hablar. -Realmente me hubiera gustado que mi baja fuera menos, eh, escandalosa. -

Eso trajo una cara apenada al hombre frente a él. -Bueno, muchacho, no estaba mintiendo cuando dije que todo esto podía ser solo por un tiempo. -

Negando suavemente con la cabeza, le dedico una pequeña sonrisa más sincera que la anterior. -No, no haga eso, no tiene porque ser amable e intentar reconfortarme con mentiras blancas. Se que no volveré a volar un avión, ya hice las pases con eso. -

Mentira.

-Eso me alegra muchacho, aun eres joven, puedes empezar de nuevo. -

No quiere eso.

-Si, cuento con eso. -

-Espero de todo corazón que te vaya bien, fuiste un excelente piloto, único como pocos -

Eso duele.

-Gracias, igualmente. -

Sin nada más que agregar, el hombre que le estrecho la mano el primer día que llego, lo hizo una ultima vez antes de darse la media vuelta eh irse.

Aparentemente, eso era todo lo que obtendría de ellos.

Fue mucho menos de lo que esperaba, y a la vez, mucho, mucho peor.

-Lo siento amo, pensé que si tomaba la forma de la señorita Astrid quizás podría convencerlos. -

Soltando una risa hueca que movió sus hombros negó con la cabeza una vez más, mientras formaba un puño con la mano que fue fácilmente estrechada y dejada de lado. Lo hacia mientras se dacia a si mismo que no dejaría que ella le viera a la cara, no ahora.

- No, no tienes de que preocuparte -En su lugar, decidió cambiar de tema. -Mejor dime como lograste cambiar de forma así, no sabia que podías hacerlo. -

Esta pequeña genio suya, siempre estaba sorprendiéndolo con nuevos trucos.

-Si, es una habilidad que todos los genios tienen, solo que no me gusta hacerlo.-

-¿Porque?-

-Fingir ser alguien más para engañar a la gente, no me párese justo.-

-Sin embargo, los has hecho. -

-...Si, pero, ni siquiera por hacer eso pude ayudarlo. Lo lamento. -

-Ya te dije que no te disculpes, no es tu culpa. -

De verdad, de todas las personas involucradas, Elsa era la menos culpable de cualquier cosa. Ella lo había salvado, se aseguro de mantenerlo vivo hasta que consiguió ayuda, lo soporta, lo anima.

Acaba...

Acaba de abogar por él, haciendo algo que le desagrada en un intento, por poco fructífero que fuera, de poder hacerlo feliz. Es la única que ha intentado algo para verdaderamente ayudarlo en lugar de simplemente rendirse con él y decirle que lo supere, que deje toda la porquería atrás, incluidos sus sueños de toda una vida.

¿Porque siquiera pensaría que podía ser capaz de guardar un sentimiento amargo como lo era la recriminación o el resentimiento hacia ella?.

-...¿Amo?-

Apartando lo mejor que podía las lagrimas de sus ojos, intento hablar a través de la pequeña obstrucción en su garganta. -¿Si?-

-¿Podría por favor verme a los ojos?-

-...No, no ahora. -

-¿Por que no? -

-Porque no creo ser capas de hablarte con normalidad si luces así...-

De nuevo, no puede comprobarlo, pero podría jurar que casi siente una mano intentando llegar a la suya.

Pero como todo es bruma de magia y no esta seguro de lo que siente con exactitud, retira la mano solo por si acaso.


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Ella no vuelve a transformarse en Astrid o en alguien más.

Él esta quizás demasiado aliviado por eso.

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Una noche, cuando la luz se fue por causa de una tormenta eléctrica, se arma de valor y le pregunta como fue que llego a esa botella que ahora era simplemente el adorno de una sala.

Nunca hablan de eso, pero hace un par de semanas, cuando se habían quedado hasta tarde escribiendo una lista de nuevos trabajos para él, ella murmura un nombre medio dormida.

Dice una oración completa, con palabras que no entiende y casi lo deja pasar. Pero luego ella llora, en un tono bajo, de una forma en la que solo puedes llorar cuando te han roto.

Así que cuando encuentra una oportunidad se lo pregunta.

Elsa realmente parecía dudar entre hablar o desaparecer como siempre lo hacia cada vez que algo la asustaba lo suficiente. Pero cuando ya se imaginaba levantándose de la cama para apagar las alarmas de incendio que se encendían cada vez que ella se desvanecía en humo, hablo.

Casi desea que no lo hubiese hecho.

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Ella tuvo un amo, el ultimo antes de él.

Y ese amo era bueno, justo. Toda la riqueza que obtuvo la compartió con la gente que lo rodeaba, nunca fue tocado por la envidia, jamas pidió dañar a alguien . Trajo riquezas para todo el pueblo, todos lo amaban.

Ella lo amaba.

Pero entonces un rey corrupto se entero del hombre de gran riqueza, y fue a su palacio llenándolo de falsas alabanzas, regalos envenenados. Elsa había salvado a su amo de todo peligro cada vez, pero un día, mientras se aseguraba de que nada de ese podrido rey vestido de oro pudiera dañar a su amo, fue vista por ese mismo hombre.

Y la codicio como esposa.

Naturalmente ella se negó, su amo también lo hizo y el horrible hombre fue echado del palacio.

Pero volvió. En forma de hambruna, sabotaje y guerra.

Después, se entero que ella no era humana y la codicio aun más, deseoso del poder que ella tenia con tan solo chasquear los dedos.

Así que una noche mientras dormían, se la llevo y asesino a su amo en silencio.

No pudo ayudarlo cuando más la necesitaba, y eso era algo que aun la seguía atormentando hasta la fecha. Probablemente lo haría para siempre.

Pero no pudo hacer algo en venganza, no tuvo ni siquiera una oportunidad porque fue encerrada en una botella rápidamente y en contra de su voluntad. Gracias a una maldición, aun más vieja y fuerte que la magia de un genio.

satabqaa hunak , hataa yaeud siduk althamiyn lak

Dijo.

almuteat fi aintizar alkhulud

Hablo.

Y nunca volvió a ver la luz del sol hasta dos mil años después.


...Esa fue su historia.

Y ahora sabe.

Sobre razones, sobre cosas tan lejanas, tan...milenarias, pero al mismo tiempo ahí, presentes y atemporales.

Pero supone que era de esperarse que ella sea como es ( De aprensiva y asustada) si pasas dos mil años enserada en una botella; Tienes mucho tiempo para pensar en el rey que mato a tu amo anterior, y te encerró con una fuerte maldición en una botella por que no aceptarte casarte con él.

Mucho tiempo para sentirte culpable y llorar a quien no pudiste proteger, viviendo en un espacio tan pequeño sin ver el tiempo pasar, temiendo quedarte así por toda la eternidad.

Algo que él no se imagina viviendo, y se teme, con lo que no pueda ayudarla.

A ella, quien le salvo la vida, lo trajo a casa y lo cuida con miedo y devoción que él apenas puede entender. Y aunque lo intentara, sabe que jamas podrá comprender lo que es el encierro, una vida eterna y de esclavitud forzada, o como es, que a pesar de todo eso se llegue a amar a quien es prácticamente tu dueño, a extrañarlo, a doler tanto su muerte que aun después de milenios te sientas tan culpable como para temer, verdaderamente, temer volver a cometer el mismo error con otro ser humano.

No sabe de ese tipo de miedo, porque nunca lo a vivido.

Y le encantaría poder ayudarla con eso, tal y como ella lo hace con cada cosa que resuelve o enfrenta por él. Pero no sabe como devolvérselo, y su corazón se rompe un poco al darse cuenta de eso.


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El 30 de junio, Elsa aprendió a usar el microondas.

Fue una fecha que ambos acordaron marcar en el calendario con un marcador rojo, y para festejar, comieron dos tazones de sopa instantánea que estaban al fondo de su alacena.

Estaba realmente buena.

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Un mes después, tiene que pagar cierta factura de teléfono exorbitante por una serie de llamadas a Timbutcú.

De nuevo.

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Le toma otros dos meses enterarse de que el misterioso remitente de llamadas a larga distancia de su genio, es de hecho, una vieja amiga que actualmente servia a una familia rica de la zona.

Propone entonces comprarle un celular, para que pueda mensajear y mantenerse en contacto con su amigo sin tener que costarle un ojo de la cara.

Elsa acepta gustosa, y escucha atentamente cada palabra sobre como usar adecuadamente un celular.

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De pronto, se siente viejo y amargado cuando se encuentra regañando a la joven mujer por estar hasta altas horas de la noche mandando mensajes, o hablando a propósito en Árabe o Hebreo para que no pueda entender de que estaban diciendo. No entiende que puede ser tan importante para que él no escuche.

Maldijo la hora en que pensó que comprarle uno de esos infernales aparatos era una buena idea.

Ademas, ¿Como era posible que dominara un teléfono celular, pero aun no pudiera comprender como funcionaba el televisor?

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En realidad no le toma mucho tiempo averiguar eso cuando, cuatro meses después, la misteriosa amiga de Timbuctú se muda junto con la familia a la que servia a la ciudad. Resulta que es una chica joven de pelo rubio extrovertida y perfectamente bien adaptada a la vida moderna.

Se entera de que fue ella quien le enseño a Elsa todo sobre el uso del móvil, las vídeo llamadas, y ser la responsable directa de la creación del Instagram de su genio que tantos problemas causo.

Inmediatamente no le cae bien, pero eventualmente sede cuando muestra ser una buena influencia de integración para Elsa. Ademas, Rapunzel no era alguien a quien pudieras odiar.

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Toma la decisión de forma abrupta.

Acaba de terminar su relación de cinco años en un intento desesperado de poder acabar en buenos términos, y , que con el tiempo y algo de suerte puedan ser algo así como amigos algún día. Quiere mucho a Astrid como para hacer eso. Siempre lo ha hecho, y siempre lo haría, ella era...no, fue su enamoramiento desde la secundaria, pero, tristemente ni él era un muchacho lleno de ilusiones ni ella era una chica con la paciencia para soportarlo.

Habian cambiado, y en esta nueva cosa que eran sus vidas, ya no encajaban uno con el otro.

Así que como ya no tiene mucho que perder en realidad, y como se convirtió en lo que su familia y amigos tanto temían; En un solitario, ermitaño amargado que esta en busca de un nuevo camino para si mismo., no lo piensa mucho y simplemente lo hace.

Ademas, puede que a eso se le sume que haya bebido de más, por lo que ignora todo lo que trabajo con su psicologo a lo largo de ese año, e irrumpe en su departamento gritando.

-¡Es todo, te voy a liberar! -

Probablemente fue su entrada abrupta, o su grito sin contexto, pero en un santiamén ya tenia a Elsa frente a él tomando su rostro, tocando su frente.

-¿Se encuentra bien amo? -Pregunto alarmada. -¿Fue golpeado fuertemente en la cabeza?- Con cuidado comenzó a virar su cabeza por todos los ángulos, frunciendo sus cejas de una manera que le pareció muy graciosa.

Se rió por eso mientras se apartaba de sus manos con algo de torpeza. -¿Que?, no -

Desconcertada, se alejo un paso hacia atrás. Realmente parecía que lo que veía frente a ella no encajaba de ningún modo en su esquema de la realidad. -¿Entonces por que esta diciendo cosas sin sentido?, esa es una característica de un fuerte traumatismo craneal. -

Oh, ahí estaba ella, usando ese tono medico y regañon al mismo tiempo, el que fue perfeccionando a lo largo de los meses a causa de su usual torpeza y mala suerte. Siempre le hablaría en ese tono cuando estaba siendo un cazo difícil, pero, a pesar de todo, se aseguraría de que estuviera bien y a salvo.

-¿Sabes?, probablemente deberías de ser doctora o enfermera. -Comento ignorándola, ganándose que Elsa se alejara otro paso para cruzarse de brazos.

Sip, ahí estaba su modo mamá gallina activado.

-Eres realmente buena memorizando esos libros de medicina que Rapunzel te dio, ademas de que ya dominas la mirada de "cállate y siéntate" muy bien. -

-Amo...- Detectando su tono molesto, se apresuro a caminar rumbo al sofá que nota sin sorpresa, estaba lleno de bolas de estambre y peligrosas agujas para tejer. Las tomo casi todas y las dejo caer a un lado, cuidando de que el suéter a medio hacer no se deshilara.

Entonces continuo.

-Eso estaría bien, ¿No?. Te gusta ayudar a las personas, y nunca te pierdes Grey´s anatomy - Sin ceremonia se dejo caer en el sofá, sonriendo. -¿Quien sabe? quizás podrías conseguirte un Derek Sheperd o encontrar la cura al cáncer. -

-Eso es ridículo, ¿Esta seguro de que se encuentra bien? -

-Sip -Remarco como si reventara una goma de mascar. - Y no me cambies el tema, todavía tenemos que ver en que tipo de doctora seras - Fingiendo molestia, la señalo desde su lugar. -Y te lo advierto señorita, no quiero una uróloga en esta casa, o si no te mandare a un convento. -

-¡Amo! -Escandalizada, su genio se volvió roja. Dejo de cruzarse de brazos para señalarlo con ellos. - ¡Nunca haría algo como eso! -

-Que bueno, entonces solo nos queda hablar sobre los internos.- Parándose recto en su lugar, y usando un tono serio, le advirtió. - A esos no los dejas acercarse, punto. -

-¡Eso tampoco! -

-También estoy hablando de las internas, no hay discriminación en esto. -

-¡Amo! -

Por el bien de la salud de Elsa se detuvo. Ella había alcanzado un rojo equivalente a un tomate maduro, ademas de que parecía que en cualquier momento se hartaría y se desvanecería en un humo.

-Deténgase por favor. -

-Esta bien, esta bien -Intento tranquilizarla sacudiendo su mano mientras se dejaban caer de nuevo en su lugar. - Doctora no, ¿Pero que tal cantante?, tienes una bonita voz. -

-No -Para su desconcierto, ella se cubrió la cara con sus manos evitando verlo.

-¿No? -Bueno, ella no era muy adepta al publico a si que eso era de esperarse. -¿Y por que no instructora de Yoga?, eres una muy buena maestra -Sorprendido se levanto un poco de su asiento al recordar la salida al parque donde vieron una exposición de arte, esa vez realmente paresia interesada en el mundo de la pintura. -Incluso una pintora, Rapunzel podría ayudarte con eso también, después de todo da clases en un centro comunitario. -A él vinieron cientos de posibilidades ante esa perspectiva. Hablo emocionado. -Podrías trabajar en soledad, nadie tendría por que conocerte, solo tus trabajos. Dejarías de estar al pendiente de mi y tendrías tiempo para ti, solo para ti, no ser la sombra de alguien más, o hacer todo lo que otra persona te diga. Podrías hacer todo lo que quisieras, sin ningún tipo de limite como esos feos brazaletes que siempre tienes, o la tonta botella que aun te da pesadillas. -

Seriamente, ¿Porque no se le ocurrió esto antes?, ¡era perfecto!.

-No tendrías que ver la vida pasar desde una ventana de un sexto piso, podrías vivirla y sentirla , ver el resto del mundo y apreciar como ha cambiado en todos estos siglos. No te desperdiciarías en un departamento de cien metros cuadrados, ligada a un tipo que es un desastre. -Repentinamente, todos sus ánimos se fueron, y cuando hablo la ultima parte, realmente sonaba vencido. - Tendrías una vida, solo tuya, sin ninguna deuda...¿No suena eso genial? -

No obtuvo ninguna respuesta y se pregunto si es que en algún punto de su discurso Elsa se había cansado y se fue. Casi quería comprobarlo, pero prefirió ver atentamente los restos de estambre que no quito del sofá, así de cobarde era.

No podía enfrentarla, no podía enfrentar a nadie. Prefería cortar todos los lazos que le importaban a tener que lidiar con el desastre que tenia en frente. ¿No era eso lo que hacia ella cada vez que tejía?, si un hilo de estambre se rompía o enredaba más haya de la reparación, simplemente era cubierto por nuevo hilo y puntadas, no intentabas pegar de nueva cuenta el hilo, por que las hebras simplemente no lo permitían. Simplemente seguías adelante , pretendiendo que el error no paso, desechando los restos de hilo sin reparación.

-¿Hice algo mal? -

Extrañado por encontrarse con que no estaba solo, dejo de ver la bola de estambre color amarillo, dirigiendo su mirada a la puerta, donde una afectada Elsa que se abrazaba así misma lo veía apunto de llorar.

Inmediatamente se levanto y toda su auto culpa lo dejo.

-¿Lo he ofendido de alguna manera?, ¿Por eso quiere deshacerse de mi? -

-¿Que?, no, no, no, no -Sin pensarlo mucho, se acerco hasta ella y la tomo por los hombros tratando de tranquilizarla. -¿Porque piensas eso? -

¿Cuando fue que insinuó algo como eso?.

-Usted estaba diciendo todas esas cosas sobre dejarme en libertad, y como es que estar a su servicio era tan malo y restrictivo. -Conteniendo su llanto, Elsa sorbió un poco su su nariz angustiada. -¿Eh sido muy aprensiva, lo estoy hostigando?, prometo que no lo haré más. -

-No, eso...eso no era lo que quería decir. -

Él simplemente quería darle opciones, libertad.

Específicamente la opción de irse, y la libertad de escoger lo mejor para ella.

Esperaba que ella la tomara, que se alejara de una vez antes de tener que arrepentirse de estar en el mismo barco deprimente que él. Como habían hecho todos, como lo hizo Astrid hace un par de horas cuando él le dio esa opción y ella la tomo fácilmente, sin cuestionar más. Jamas creyó que Elsa no quisiera irse.

No estaba preparado para esto.

-Es solo que...¿No quieres hacer otras cosas?, vivir tu vida. -

-Estoy viviendo mi vida, hago lo que me gusta, no tengo ninguna queja. -

-No -Le dijo negando con compasión.- No es lo mismo estar conforme a realmente hacer lo que quieres. -Lentamente, tomo un poco de su cabello rubio con cariño, notando nuevamente que ese era un tono mágico, no natural. -La vida como un genio, sirviendo a cualquiera que encuentra tu botella, es todo lo que conoces, por eso dices esas cosas. - No era como si realmente ella pudiera aspirar a pensar fuera de la caja, nunca tuvo una opción.

Pero ella lo estaba viendo como si el que no sabia de lo que estaba hablando era él.

Apenas contenía las lagrimas, su nariz y mejillas ya estaban rojas, tomo sus manos que aun la tenían sujeta de los hombros y las dejo ahí. Lo veía de nueva cuenta como si fuera algo cálido, seguro, adorable.

Quiso apartarse de inmediato, había una forma de verlo esta vez que era incluso diferente a las anteriores. Menos restrictiva, más valiente.

Demasiado humana.

Demasiado parecido a alguien que comprende.

-He vivido milenios sirviendo a cientos de hombres y mujeres, es verdad que todo lo que conozco es una vida de servidumbre, y que aveces me gusta imaginar una en la que no hay grilletes sobre mis muñecas. -Entonces, lentamente, solo una de sus manos para posarla en su rostro, acariciando su mejilla.

Tomo todo de él para no recargarse en su toque.

-Pero si soy sincera, esta es la primera vez que me siento libre y contenta. Usted ha sido mi mejor amo.-

-¿Incluso mejor que tu antiguo amo?-

-Si, incluso mejor que él. -Sonriendole menciono. -Usted sabe, él siempre fue generoso y bondadoso, incluso con migo. Todo lo que tuvo, joyas, oro, cedas...me vistió con ellas, siempre pidió mi consejo y respeto mi voluntad. Pero incluso él , tan bueno como era, jamas considero darme mi libertad. -Con una mirada de cariño y un toque suave agrego. -Y aquí esta usted, ofreciendomela, aunque no la he pedido y no la quiero. -

Luchando para encontrar su voz, solo pudo murmurar. -¿Porque? -

-Porque le importo lo suficiente para dejarme ir, y usted me importa lo suficiente como para quedarme.-

Entonces, en un movimiento tranquilo y esperado, ella se acerca y lo besa.

Le toma un momento, pero le corresponde.


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A partir de entonces ya no hay dedos o toques fantasma nunca más, solo agarres firmes y cálidos.

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Él le promete que un día de verdad le dará su libertad, cuando ella así lo quiera.
Ella no le dice que libre ha sido desde que él la encontró y rompió el hechizo que la mantenía encerrada y esclava de la botella.

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Esto fue mucho más extenso y profundo de lo que tenia planeado. Se supone que fuera solo comedia.

...Pero puedo explicarlo!, verán, es verdad que vi "Aladin" en la televisión por cable, y recordé ese viejo programa de "mi bella genio", ademas de que estoy viendo actualmente un KDrama llamado "Touch your heart" y puede que por eso y mi necesidad de tener una verdadera trama de fondo, termine con drama romántico al que le tome mucho cariño y deje un poco a final abierto, porque planeo darle una segunda parte, o bien, hacerle un fic completo.

Fue divertido mesclar esas tres cosas en mi licuadora mental, y como que me niego un poco a dejarlo ir.

En fin...espero que esto no les haya aburrido, y les haya gustado.

Notas para le Gente curiosa:

-Esta es mi primera vez haciendo un fic completo desde la perspectiva de Hiccup, eh, se nota mucho?
-Jamas pude ver a Elsa actuando como Jeannie, pero tomando en cuanta el Cannon de "Frozen Fever", la culpa si puede ser usada como un motor de apego. Es por eso que solo en situaciones donde Hiccup este en peligro o este mal animicamente, ella sera mucho de contacto físico.
-Me pareció interesante mezclar un poco el Cannon con el tema de estar encerrado en una lampara, eso le da mucho de su personalidad original a esta nueva Elsa.
-Según traductor Google, satabqaa hunak , hataa yaeud siduk althamiyn lak quiere decir: Te quedaras ahi, hasta que tu preciado amo vuelva por ti. Y almuteat fi aintizar alkhulud : Diviertete esperando una eternidad.
-Por cierto, hay una parte donde Hiccup menciona que tendria que desconectar las alarmas contra incendios, a pesar de que menciono ya haberlo hecho antes. Bueno, las volvió a colocar cuando el casero se dio cuenta de lo que hizo y Elsa prometió no tomar una forma incorpórea solo por que si.
-Hablando de cosas tras bambalinas, sip, Elsa se enamoro primero...y no era muy buena ocultándolo por lo que vemos.

warlocktoungue: Hey! bueno saber que el capitulo y los chistes te divirtieron, espero que la larga espera no haya sido en vano y este también e haya gustado. Oh! y lo siento por haber leído mal, suele pasar XD jajaja.

AngiieHerondale: Ow! eres muy amable, me alegra que mis humildes historias te gusten y que hayas retomado el amor a esta linda pareja. Espero que este capitulo también te guste!