CAPITULO 1: EL CHICO AQUEL

¿Con qué se pega un corazón cuando está roto?

Voy a ver si lo arreglo con los besos de otro

Alguien que me ame y me devuelva la autoestima

Alguien que trate de curarme las heridas

-"¡Qué absurda canción!" - pensó aquella chica mientras caminaba. - "Es tonto pensar que puedes olvidar un amor utilizando a alguien más."

La joven se encontraba en el parque haciendo su caminata diaria, al mismo tiempo que escuchaba esa canción. Le parecía muy cruel utilizar a una persona para superar un amor pasado. Aunque sus amigas se lo insinuaron en su momento, ella nunca estuvo de acuerdo con ese pensamiento. No era justo dañar a terceros para sanar sus propias heridas. Aunque a veces pensaba que el contexto de la canción era otro, cuanto más lo analizaba, más concluía que se trataba de "sacar un clavo con otro clavo".

Habían pasado 4 años desde que aquella persona le rompió el corazón. Por eso, había decidido rotundamente no volver a confiar en los hombres y juró no enamorarse nunca más. No quería volver a llorar y mucho menos deprimirse por alguien que no valía la pena. Desde esa ruptura, empezó a pensar más en sí misma, a arreglarse para ella misma y a ser feliz únicamente para ella. Se permitió empezar a ser un poco egoísta y ponerse a sí misma como prioridad antes que a los demás.

Mientras seguía caminando, sacó su celular y cambió esa canción por algunas de Rammstein. Sentía que el metal le ayudaba a mantener un buen ritmo en su rutina alrededor del Forest Park. Muchas personas acudían a ese lugar para disfrutar de la naturaleza y descansar bajo los árboles, mientras otros preferían practicar deportes y muchos más corrían o caminaban como lo hacía Kayla.

Estaba tan inmersa en la música y el ritmo que no se dio cuenta de que alguien se acercaba hasta que ambos tropezaron.

-Auch. –se quejó y se apoyó de un árbol para no caer

-Discúlpame, - se excusaba el chico, quien la miraba un poco preocupado por el incidente- no te vi, fue mi culpa. Debí estar más pendiente

-No te preocupes, yo también venía distraída -dijo sin darle tanta importancia- no pasa nada

-En verdad, lo siento, ¿Estás bien?

Kayla lo ignoró y siguió caminando sin darle tanta importancia a lo sucedido. Ni siquiera volteó a verlo. En cambio, él no pudo dejar de observarla mientras caminaba. A pesar de que quiso ir tras ella para preguntarle su nombre y confirmar que no la había lastimado, prefirió seguir su camino y encontrarla en la siguiente vuelta. Había quedado impactado por su belleza, y aunque no pudo ver sus ojos directamente, tuvo la ligera sospecha de que en su mirada había un poco de tristeza

Ambos seguían con sus rutinas. Él sabía que en cualquier momento volvería a encontrarla, pero Kayla era lo último que esperaba. Solo pensaba con algo de molestia en lo sucedido."

-"Como no se iba a dar cuenta de que había alguien frente a él... Si estaba corriendo, era lógico que debía ir con cuidado. Pero... yo... bueno... también tuve algo de culpa, estaba demasiado distraída... Pero él... ya, mejor lo olvido" -suspiró- ¡Rayos! -dijo molesta mientras seguía caminando- mejor concéntrate antes de que se haga más de noche.

-D-disculpa, ¿e-estás bien? –preguntó alguien con cierta timidez

-Eh, si, estoy bien, gracias -respondió con un poco de fastidió, parecía que hoy todos se tenían que fijar en ella.

-Bueno… Es que… pensé que te habías lastimado, y…

-¿Cómo? -preguntó Kayla, mostrando curiosidad por la persona que le estaba hablando.

En ese instante, Kayla levantó la mirada y se encontró con los ojos del chico con el que se había tropezado hace unos momentos. Medía alrededor de 1.87 cm, tenía tez clara, cabello castaño y ojos color azabache. Sus labios eran carnosos y su vestimenta consistía en unos shorts holgados que llegaban hasta la rodilla y una playera sin mangas que se pegaba a su cuerpo debido al sudor. Podía notar que tenía un abdomen bien trabajado. Algunas chicas que pasaban cerca de ellos le sonreían coquetas y descaradamente, tratando de llamar su atención, pero él estaba enfocado únicamente en Kayla. Ella se sonrojó y sintió cómo su corazón se aceleraba, llegando a pensar que él podría escuchar sus latidos. No entendía por qué reaccionaba de esa forma si nunca lo había visto antes. La voz del chico la sacó de sus pensamientos.

-Acabamos de tropezar hace unos momentos, de verdad discúlpame -dijo él.

-Ah… ok… emmm… -estaba muy nerviosa y su intento por articular alguna palabra la delataba. Respiró profundamente y finalmente pudo decir algo- No… no te preocupes, estoy bien

-Menos mal -suspiró él aliviado- Tendré mucho más cuidado la próxima vez - le sonrió dulcemente, lo que la hizo ruborizarse un poco más. Pero desvió su rostro para que él no lo notara. Sin embargo, volvió a mirarlo, ya que su sonrisa era demasiado linda.

Kayla quedó hipnotizada con aquella melodiosa y varonil voz.

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-¡Eso es ridículo!- gritó el chico frustrado, mira a su jefe con indignación y replica- Sí, tal vez he llegado con aliento a alcohol en algunas ocasiones, pero eso no afecta mi rendimiento laboral. Y sobre las faltas, he tenido algunos problemas personales que han surgido recientemente. No es justo que me despidas sin siquiera darme una oportunidad de mejorar

-Lo siento Kim Min Joon -El jefe suspira y responde con calma- Comprendo que puedas tener problemas personales, pero es tu responsabilidad cumplir con tus obligaciones laborales. Tus faltas han afectado la productividad del equipo y han causado retrasos en los proyectos. Además, hemos tenido que cubrir tus ausencias y redistribuir las tareas entre los demás empleados.

-Lo sé - Min Joon, con voz más tranquila, intenta argumentar- Entiendo que haya tenido un impacto en el equipo, pero estoy dispuesto a trabajar más duro y compensar mis errores. Dame la oportunidad de demostrarte que puedo mejorar y que esto no volverá a suceder

-Min Joon, hemos tenido esta conversación en repetidas ocasiones y has prometido cambios antes, pero no has logrado cumplir con tus compromisos. Aunque aprecio tu sinceridad, la confianza se ha visto afectada. Creo que es mejor para ambas partes que sigamos caminos separados

- Entiendo -visiblemente derrotado, baja la mirada, toma sus pertenencias del escritorio y se dirige hacia la puerta con la cabeza baja, sintiendo la mezcla de frustración y resignación. Sabía que había perdido su oportunidad y que ahora debía enfrentar las consecuencias de sus acciones.

-Lo único en lo que puedo apoyarte es pagándote la liquidación de una vez. - dijo su exjefe mientras comenzaba a escribir algunos datos en su computadora para realizar el trámite.

-Gracias por al menos proporcionarme la liquidación

-Es lo menos que puedo hacer por tí. Espero que puedas encontrar un nuevo trabajo y que asumas más responsabilidad, no solo por ti, sino también por el bienestar de tu hija. -Le entregó una hoja impresa- Pasa con Yang Soo Jung para que te entregue tu liquidación.

Kim Min Joon no dijo nada más. Tomó la hoja y se retiró de la oficina No podía creer que hubiera perdido su trabajo. Era el décimo empleo en cuatro años desde que llegó a la Isla Jeju. No había logrado estabilizarse como le hubiera gustado, a pesar del tiempo que llevaba viviendo en ese lugar. Lo que más le desesperaba era que a veces no tenía ni para darle de comer a Kim Seo Woo, su hija, una niña dulce de 9 años que lo consideraba un superhéroe. Le había vuelto a fallar y ni siquiera se atrevería a mirarla a la cara. Pensó en regresar a su ciudad y entregarla a su madre, pero se deshizo rápido de ese pensamiento. Ya había perdido a sus dos hijas mayores y no permitiría que esa mujer le quitara a la más pequeña. Seguiría luchando.

Llegó hasta el cubículo de Yang Soo Jung para entregarle el papel. La chica hizo unos cuantos movimientos en su computadora, firmó un nuevo documento y se lo entregó a Min Joon para que también lo firmara. Él lo hizo y le devolvió la hoja. Entonces, Soo Jung le entregó el dinero de su liquidación. Él no dijo más y se retiró de la empresa. Mientras caminaba, la lluvia empezó a caer y las gotas de agua se unieron a las lágrimas que caían sobre su rostro al pensar que tenía otro fracaso en su vida.

-A lo mejor, si no me hubiera comportado como un verdadero idiota, ahora estaría con ella viviendo felices y sin sufrir por la falta de dinero - pensó mientras caminaba hacia su casa.

Vivía en un pequeño cuarto donde apenas cabía una mesa para dos personas y una cama. No había logrado ganar lo suficiente como para buscar un lugar más amplio. Además, su vecina ya no quería cuidar a su hija sin recibir algún pago. Decía que era desgastante para ella tener que cuidar a otra niña además de sus dos hijos pequeños. Últimamente, se veía obligado a dejarla sola en ese cuarto.

Al llegar, su hija lo recibió emocionada.

-¡PAPIIIIIIII! -Corrió a abrazarlo mientras él dibujaba una falsa sonrisa en su rostro -Hoy llegaste más temprano

-Sí mi niña, y te tengo una gran noticia -dijo mientras se sentaba en la cama con ella. Le mentiría, pero no soportaría decepcionar a la única personita que confiaba en él. - A partir de hoy me quedaré contigo en casa.

-Mmmm, ¿te despidieron? -para su corta edad, ya se daba cuenta de los infortunios de su padre – me prometiste que ya no perderías tu trabajo -dijo con un tono muy triste

-No es eso Seo Woo… Mi jefe me dio un mes de vacaciones -mintió

-¿De verdad? -La niña estaba muy emocionada al escuchar a su padre, así que, sin pensarlo dos veces, le pidió algo que él nunca llegó a imaginar. -Entonces, ¿podemos regresar a Seúl?

-¿Seúl? -el hombre casi pone los ojos en blanco al escuchar la petición de su hija- ¿Por qué quieres ir a Seúl?

-Es que… - se puso un poco nerviosa y nostálgica a la vez -me gustaría… - no sabía cómo decirle a su papá sus intenciones- bueno, es que… extraño… quiero ver a …

La niña no pudo terminar su frase. No sabía cómo iba a reaccionar su papá al escuchar aquel nombre que quería decir. Él supo de inmediato de quién se trataba. No podía creer que después de mucho tiempo aún la recordara. No sabía qué responderle. Hacía mucho tiempo que no habían vuelto a hablar de aquella chica. Su hija ni siquiera sabía la verdadera razón por la cual se alejó de ellos, y lo único que le había dicho era que esa persona tenía que regresar por asuntos de trabajo. Seo Woo interrumpió sus pensamientos.

-Papá, si sabes a quien me refiero, ¿verdad?

-Bueno… - Min Joon no sabía que responder. Pensó en todo lo ocurrido y en cómo podrían haber sido las cosas si ella no se hubiera ido. - Mira, princesa... no sabemos nada de ella desde hace tiempo, y no sé dónde... - la niña lo interrumpió.

-Ella sigue viviendo en Seúl. Mira... - tomó el celular de su papá. - Hoy, en la escuela, Gae In me enseñó cómo crear una cuenta en Facebook, y lo primero que hice fue buscarla. Y aquí dice que sigue en Seúl - decía muy emocionada mientras le mostraba el celular a su papá. - ¿No te parece genial? Al fin podremos volver a verla.

- Eso es bueno, hija - veía cómo los ojos de la niña brillaban por la emoción. No quería romper sus ilusiones, pero tampoco quería ser tan cruel como para engañarla. - Pero no sabemos si ella quiera vernos.

- Claro que sí nos va a querer ver. Ella me dijo que siempre seríamos amigas.

Kim Min Joon sabía perfectamente que aquella chica que tanto extrañaba su hija no quería volver a verlo, o al menos eso fue lo que ella le gritó al irse de su lado. La niña no dejaba de verlo con esos ojos llenos de emoción, por lo que, después de darle unas cuantas vueltas a esa idea, decidió regresar.

-Está bien, princesa, vayamos a Seúl.

- ¡Siiii! - brincaba de emoción al saber la noticia. - Apúrate, papá, tenemos que preparar las maletas para volver.

- Sí, ya voy.

La niña corrió a sacar una mochila para comenzar a guardar su ropa. Kim Min Joon seguía pensando que era una mala idea; sin embargo, una luz de esperanza apareció en su corazón. Pensó que tal vez ella aún lo amaba, que podrían arreglarlo todo y así salir de ese bache tan oscuro por el que seguía atravesando. Entonces, también tomó una mochila para guardar sus cosas y regresar a Seúl.

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Kayla no podía apartar la mirada de los ojos de aquel chico; sentía que su cuerpo no le respondía hasta que escuchó a unas chicas hablar mientras pasaban por el lugar.

-Adiós, guapo -le guiñó un ojo a aquel muchacho.

-¿Quieres correr con nosotras? -le insinuó coquetamente la amiga de aquella otra chica.

-No puedo, chicas. Estoy con mi amiga -dijo caballerosamente.

-Ash, te lo pierdes -aquellas jóvenes siguieron su camino.

-Mira, por mí no hay problema. Ve con ellas si quieres, yo tengo que seguir mi rutina. Adiós. -comenzó a caminar rápidamente alejándose de él.

-Oye, espera -quiso detenerla, pero ella ya se estaba alejando, así que solo la observó mientras dibujaba una sonrisa en su rostro y pensaba – "Me gusta tu aura llena de misterio. Esta chica tiene algo que me atrae, y tengo que averiguar qué es"

Volvió a correr, pero añadió más velocidad para encontrarse nuevamente con Kayla, y en menos de dos minutos estaban frente a frente. Kayla resopló con fastidio y trató de evadirlo, pero fue imposible, ya que aquel joven tan apuesto se interpuso en su camino.

-Y ahora, ¿qué quieres?

-Solo platicar un poco.

-Realmente no veo el sentido de una conversación entre dos personas que ni siquiera se conocen.

-Ese es el punto, conversar y dejar de ser desconocidos, ¿no crees?

-No, no lo creo. -Kayla intentaba ocultar su nerviosismo, pues temía que se tratara de algún pervertido. ¿Por qué su insistencia en querer entablar una conversación?

-No tengas miedo, no soy ningún delincuente ni algo parecido jaja. -Eso sobresaltó a Kayla, como si él supiera lo que ella estaba pensando- Sé que te sientes un poco nerviosa, pero te aseguro que es porque estás impresionada al verme, -comenzó a bromear para romper el hielo. - Tal vez te gusto.

-Qué arrogante... Además, ¿quién te dijo que estoy nerviosa? -trató de sonar muy segura.

-Tu actitud, pequeña.

-No me digas pequeña -se quejó entre dientes.

-¿Por qué no... PEQUEÑA?

Se notaba algo de diversión en el rostro del joven, ya que pretendía ganarse un poco la confianza de aquella chica difícil. Sin embargo, por el rumbo que estaba tomando la conversación, se dio cuenta de que no le estaba funcionando, lo confirmó al ver el rostro molesto de Kayla. A pesar de sentirse nerviosa, ella mostraba cierto fastidio por lo que estaba sucediendo. ¿Cómo era posible que alguien tan guapo pudiera ser tan engreído? Lo más seguro es que todas las chicas se interesan rápido en él, o al menos eso era lo que notaba mientras estaban en esa pequeña discusión. Pero con ella se estaba equivocando, Kayla no estaba interesada en él y mucho menos cuando se comportaba de manera tan arrogante. Dejarse impresionar por su encanto era lo último que ella haría y estaba decidida a demostrárselo. De pronto, la voz tan varonil del joven sacó a la chica de sus pensamientos.

-Bien, lo acepto, me estoy comportando algo arrogante -dijo el joven.

-Qué bueno que te das cuenta -respondió Kayla sarcásticamente.

-Pero tú también te estás comportando de la misma manera. Solo quiero platicar un momento contigo y te haces la difícil -se quejó el muchacho.

-Ya te dije que no me interesa conocerte -El joven sonrió, lo que hizo que Kayla se pusiera nerviosa de nuevo-. Sabes qué, mejor me voy.

-No, espera -esta vez la tomó de la mano- por favor, no te vayas -Kayla se ruborizó, pero trató de disimular mientras observaba el agarre de aquel chico-. No nos hemos presentado como debe ser... -la soltó y agregó-, Mucho gusto, soy Lee Min Ho -dijo extendiéndole la mano.

Kayla se quedó inmóvil, no podía creer que después de 4 años, un extraño le hiciera sentir tantos nervios y, para qué negarlo, ese contacto entre sus manos la hizo sentir bien. Nuevamente, su corazón se aceleraba por alguien. Tenía miedo de lo que pudiera suceder de aquí en adelante.

Continuará…


Hola, mucho gusto... soy nueva escritora, espero que esta historia les agrade, es el primer capítulo

Se acepta cualquier sugerencia para mejorar :)