CAPÍTULO 2: RECUERDOS
-Mucho gusto, soy Lee Min Ho. -Dijo extendiéndole la mano
-"Vamos, Kayla, reacciona. ¿Qué te pasa? No actúes cómo idiota -pensaba aún muy nerviosa – Eh… ¿Lee Min Ho? –"Tonta ¿No pudiste decir otra cosa?"
¿Quién era ese tal Lee Min Ho que había logrado ponerla nerviosa? Estaba tan molesta consigo misma por haberse dejado impresionar a tal punto de no saber qué decir, pero era inevitable al estar frente a frente con aquel chico que parecía modelo de portada de revista. Min Ho sonrió al notar el nerviosismo de Kayla.
-Si, Lee Min Ho
-¡Oh!... Bien… bueno Lee Min Ho, tengo que irme… adiós
-Espera -la tomó del brazo suavemente, evitando que pudiera escaparse- Aún no me has dicho tu nombre
-¿Mi nombre?… Bien… mi nombre es… -trataba de pensar rápido, pues no quería dar su nombre real- yo… me llamo... Soy Laura…, si, mi nombre es Laura
-¿Laura? -no estaba muy convencido con esa respuesta
-Si, es que soy mexicana y… y… -se dio cuenta de que ya estaba empezando a dar datos sobre ella; ese era uno de sus defectos, hablar de más cuando estaba nerviosa- … ahora que ya sabes cómo me llamo, me tengo que ir
-Por favor, no te vayas "Laura" -hizo énfasis en el nombre; era tan perspicaz que pudo darse cuenta fácilmente de que le había mentido- Vamos pequeña, dime tu verdadero nombre
-Ya te dije que no me llames pequeña… no soy… -Min Ho se le acercó demasiado- no soy pequeña
-Por tu estatura, yo diría que sí. Mira -se pegó más a ella- eres más bajita que yo, así que sí eres pequeña -pudo notar cómo las mejillas de Kayla se sonrojaba- vamos, no seas tímida -levantó el rostro del mentón y ella se estremeció al sentir la calidez de si mano- dime cómo te llamas.
-Ya… ya te dije… soy -no pudo evitar perderse en sus ojos color azabache y la forma tan tierna en que la miraba- soy… Ka… Quiero decir, Laura
-Está bien, te llamaré Laura; aunque estoy seguro de que pronto me ganaré tu confianza y por fin me dirás cómo te llamas realmente
-Si, claro, cómo tú digas -se alejó de él- Ahora, si me permites, tengo que irme
Esta vez no la detuvo y sólo se limitó a observarla hasta que cruzó la calle; aquella misteriosa mujer había llamado su atención de tal manera que rogaba al cielo volver a encontrarla. Supo entender que no era como todas las chicas que solo se le acercaban para coquetear; ella era diferente, reservada, tímida, y aunque se comportó algo distante, su voz denotaba dulzura y nerviosismo; además no podía pasar por alto sus hermosos ojos azabache que hacían juego con el color de su cabellera. Medía alrededor de 1.65 y sus labios delgados que brillaban a causa del bálsamo. Definitivamente, estaba decidido a volver a verla.
Al día siguiente, Kayla despertó muy temprano, se duchó, se vistió, se maquilló ligeramente y tomó su mochila para ir a trabajar. Salió de casa y caminó media cuadra hasta la parada del autobús. Llegó justo a tiempo y tomó la ruta que la llevaría a Flower-Kindergarten, una de las escuelas preescolares más prestigiosas de Seúl, donde formaba parte de los doce docentes que conformaban el personal. Desde niña había soñado con ser maestra y amaba a los niños, por lo que decidió convertirse en educadora. Con gran esfuerzo, logró obtener un puesto como profesora. Desafortunadamente, en México, el nivel educativo es bajo debido a la falta de infraestructura, su constante deterioro y la distribución desigual de los recursos. Por eso, cuando tuvo la oportunidad de participar en un intercambio pedagógico en Corea, no lo pensó dos veces y decidió postularse. Afortunadamente, fue una de las seleccionadas y, a pesar de la oposición de su familia, emprendió su viaje hacia una nueva aventura.
En un principio, tuvo grandes dificultades porque no conocía el idioma y su dominio del inglés era muy limitado. Además, no conocía a nadie en el país. Sin embargo, la embajada mexicana se encargó de los gastos de vivienda y la ubicó en un pequeño departamento cerca de la institución en la que trabajaría durante un año. También le asignaron una traductora, Lee Jung Hyun, quien hablaba español a la perfección. Rápidamente se hicieron grandes amigas, y durante las tardes, Lee Jung Hyun le enseñaba el idioma. En menos de seis meses, Kayla logró dominarlo en un 90%.
Pronto se acostumbró a la vida en ese país, incluyendo su cultura, gastronomía y la naturaleza. Además, conoció a Yoo Eun Soo, una chica que se mudó al mismo edificio en el que vivía Kayla. Pronto se hicieron amigas y Kayla la presentó a Jung Hyun. Las tres chicas comenzaron una gran amistad. Sin embargo, todo comienzo tiene un final y su estadía en Corea estaba por terminar. A medida que se acercaba la fecha en la que debía regresar a México, Kayla se detuvo a pensar seriamente si debía quedarse o no. El sistema educativo en Corea era de primer nivel, lo cual influía mucho en la imagen social, la economía y el futuro del país. Además, no tenía a nadie que la esperara, excepto a su madre. Ese sería el único motivo por el que regresaría, pero Kayla se armó de valor y habló con ella sobre sus intenciones.
«Hace 6 años»
-Eomma
-Habla en español hija, todavía estoy medio dormida
-Lo siento mamá, ¿qué hora es allá?
-Son las 3 de la mañana… ¿estás bien hija? Nunca me llamas a esta hora
-Si mamá, todo está bien, sólo que…
-¿Qué sucede?
-Mamá, ¿qué pensarías si te digo que… -no sabía cómo decirle que deseaba quedarse a vivir en Corea
-¿Qué pienso de tus intenciones de quedarte allá en Corea?
-Mamá -se sorprendió cuando le dijo lo que a ella no podía- es que, me gusta estar aquí, el trabajo es mejor que en México, me gusta el sistema que tienen, la cultura, el clima, pero… no quiero dejarte sola
-Hija -suspiró mientras se sentaba al borde de la cama- si eso es lo que quieres y te hace feliz, adelante, te apoyo. No renuncies a tus sueños por otras personas. Al final, podemos seguir comunicándonos - intentó aclarar su voz para que su hija no notara que estaba a punto de llorar- además, no es como si dejáramos de hablar, y sé que vendrás a visitarme o tal vez yo pueda ir a verte.
- Mamá... -Kayla empezó a llorar- ¿estarás bien sola? -sollozaba.
- Claro que sí, hija. Además, sabes que tus tías no me dejarán sola.
-Quisiera traerte a vivir conmigo, sé que no querrías, por eso...
- No busques excusas para sabotear tu propia felicidad, hija. Te prometo que estaré bien -suspiró-. No te preocupes por mí, piensa en ti y en lo que creas que es mejor para ti.
- Mis tías no estarán de acuerdo y harán lo que sea para que regrese -ahora se escuchaba muy seria.
- No les hagas caso. Te aconsejo que todavía no les digas nada. Tarde o temprano tendrán que aceptarlo.
- Gracias, mamá. Te amo y... -respiró profundamente, no tenía más que pensar, estaba decidida a seguir sus sueños-. Mamá, lo he decidido, me quedaré en Corea -el silencio al otro lado del teléfono se hizo presente, así que siguió hablando-. De todas maneras, tengo que regresar a México en 3 semanas. El permiso está por terminar y debo presentar mi renuncia antes de que reactiven mi puesto en la escuela. Aquí en Corea, los trámites no son un problema. Me ofrecieron un trabajo estable en el centro educativo donde estoy de intercambio, y... -se escucha su voz llena de emoción- solo necesitaba saber que estarás bien.
- Sí, hija, tranquila. Sabes que lo más importante para mí es tu felicidad. Si eso está en Corea, adelante, haz lo que creas mejor para ti.
«Actualidad»
Esas palabras siempre las ha guardado en su corazón; y es que una madre es capaz de luchar e incluso anteponer su propia felicidad por la de sus hijos. Su amor es incondicional, al punto de estar dispuesta a darlo todo si eso significa la felicidad de su hijo. Ella es la única persona que no espera nada a cambio, solo quiere verte triunfar en todo lo que te suceda.
Pronto llegó a Flower-Kindergarten, así que pidió que el autobús se detuviera, bajó rápidamente y entró para comenzar a prepararse para otro día de trabajo.
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Del otro lado de la ciudad, los rayos de sol entraban por la ventana del departamento, iluminando el rostro de Min Ho. Poco a poco abrió los ojos y lo primero que vino a su mente fue el rostro de esa chica que había conocido en el parque. Sentía la necesidad de saber más sobre ella, pero no sabía por dónde empezar. Además, estaba seguro de que el nombre que ella le había dado era falso. Solo le quedaba la esperanza de verla nuevamente por la tarde en el mismo lugar.
De repente, el sonido de su teléfono celular lo sacó de sus pensamientos. A regañadientes, tomó su teléfono y suspiró al ver quién era. Tal vez, si lo dejaba sonar, esa persona dejaría de insistir, pero no fue así. En la tercera llamada, decidió contestar.
-¿Qué pasa Jang Mi?
-¡Oppa! -se escuchó un grito de emoción del otro lado del teléfono- Por fin me contestas, ¿estabas dormido, verdad?
-No, estaba a punto de desayunar -salió de la cama y se dirigió al armario para buscar su ropa.
-Oppa, te extraño. No quisiste decirme a dónde fuiste de vacaciones -su voz sonaba triste- Me hubiera encantado acompañarte.
-Olvídate de eso, Jang Mi. No te diré dónde estoy. Aprovecha este tiempo para salir con tus amigas, conocer a otros chicos. Tal vez encuentres al amor de tu vida y... -fue interrumpido bruscamente por la chica.
-¡NO! -Min Ho tuvo que alejar su teléfono debido al grito- Oppa, tú eres el amor de mi vida, con quien quiero casarme.
-Hemos hablado de esto varias veces. Hemos sido amigos desde el preescolar, y crees que el cariño que sientes por mí es amor, pero no es así.
-ES AMOR -su voz comenzaba a temblar, dando indicios de que en cualquier momento podría empezar a llorar- Tú nunca entiendes nada.
-Jang Mi -trataba de ser paciente con ella- Tranquilízate. No sé qué más hacer para que entiendas. Por eso no quise decirte dónde estaría, porque estoy seguro de que ya habrías tomado el primer vuelo.
-Sí, eso es seguro. Quiero estar contigo todo el tiempo.
-No, Jang Mi. Necesitas dedicar tiempo para ti misma, divertirte... Además, este tiempo que estaré lejos te servirá para aclarar tus dudas.
-Min Ho, eres un tonto.
La chica cortó la llamada de golpe. Min Ho estaba preocupado por Jeon Jang Mi. Han sido amigos desde la infancia. Ella era la niña a la que siempre molestaban y él la defendía de sus compañeros. Desde entonces, han compartido muchos momentos buenos y malos. Sin embargo, cuando estaban en la preparatoria, Jang Mi empezó a ver a Min Ho con ojos de amor. Se imaginaba una vida juntos, con hijos, una casa cerca del mar, los típicos sueños de una chica enamorada. No fue hasta que estaban en la universidad que se animó a confesarle sus sentimientos.
«Tiempo atrás»
-MIN HO -gritaba desde el segundo piso
-¿Eh? Jang Mi -levanto la mano para saludarla
-Espérame, acabo de terminar mis clases -recibió una sonrisa de su amigo, así que bajó corriendo las escaleras para encontrarse con él- Listo... por cierto, ¿no tenías una clase a esta hora?
-Sí, pero el profesor se reportó enfermo, así que salimos temprano.
-Ah, entiendo... ¿Qué te parece si vamos a la cafetería?
-Suena bien, vamos.
La cafetería estaba a una cuadra de la universidad, así que caminaron hacia allí, platicando sobre cómo había sido su día en el campus. Al llegar, ambos pidieron un Mocha Frappuccino con extra-chocolate. La chica encargada tomó sus pedidos, hizo el cobro correspondiente y les entregó un dispositivo que les avisaría cuando estuviera listo. Se sentaron en una mesa cerca de la ventana para seguir platicando, pero Min Ho notó que Jang Mi estaba muy nerviosa.
-¿Te pasa algo? Te noto algo nerviosa -dijo Min Ho preocupado.
-No es nada, estoy bien -respondió Jang Mi.
-Dime la verdad, te conozco y sé que algo te pasa. ¿Tienes algún problema? -su tono de voz se volvió más serio.
-En serio, no pasa nada -suspiró profundamente- bueno... en realidad... Min Ho...
-Alguien te está molestando, ¿verdad? -interrumpió Min Ho- ¿Quién es?
-Déjame hablar, por favor. Si no, no tendré el valor de decírtelo después -la miró desconcertado sin decir nada- desde que estábamos en la preparatoria... -quiso soltar una maldición, pero se contuvo- no sé cómo decirte esto, Min Ho, pero tú... bueno, yo...
-Me estás preocupando, Jang Mi. ¿Qué es lo que pasa? -preguntó Min Ho con sinceridad.
-Me gustas desde que estábamos en la preparatoria -Jang Mi soltó un suspiro de alivio- no sé cómo, pero de repente ya no podía verte solo como un amigo, me enamoré de ti.
Min Ho no podía creer lo que acababa de escuchar. No sabía cómo reaccionar ante esa confesión. Siempre había considerado a Jang Mi como su mejor amiga, más que eso, la veía como una hermana pequeña a quien debía proteger.
-Di algo, por favor -su mirada mostraba mucha incertidumbre- no te quedes callado
-Per... perdóname -Min Ho se animó a hablar- realmente no sé qué decirte, no... no me esperaba esto.
-¿Sientes lo mismo por mí? ¿También te gusto? -ella esperaba una respuesta positiva.
-Yo... Jang Mi, eres mi mejor amiga, como una hermana... lo siento -lo dijo de forma seria, lo que provocó que una lágrima escapara de los ojos de Jang Mi- No es tu culpa, eres demasiado hermosa, pero no puedo corresponder a tus sentimientos. Estás confundiendo las cosas.
-¿Y tú ¿Cómo sabes lo que realmente siento? -preguntó con tristeza.
-Tú misma lo dijiste, tenemos muchos años de conocernos... Jang Mi, no pretendo lastimarte, pero debes pensar bien las cosas. Hemos crecido como hermanos -Min Ho tomó su mano- tal vez más adelante conozcas a un chico del que verdaderamente te enamores, que sea tu alma gemela y...
-No, Min Ho, ese chico eres tú -Jang Mi estaba decidida a ganarse el amor de su amigo- y ya verás que tú también te vas a enamorar de mí.
Jang Mi salió molesta de la cafetería, al mismo tiempo que el dispositivo sonaba indicando que su pedido estaba listo. Min Ho recogió los frappuccinos y salió tras su amiga.
«Actualidad»
-Jang Mi, Jang Mi, -suspiró- ojalá no sea demasiado tarde cuando te des cuenta de que no estás enamorada de mí.
Dicho eso, tomó una ducha, se arregló, preparó el desayuno y salió a dar un paseo por la ciudad. Aunque era solo un pretexto, su verdadera intención era poder encontrar nuevamente a "Laura".
Continuará…
*Oppa: Usado por mujeres para referirse a su hermano mayor. Cuando hay mucha confianza pueden llamar de esa forma a un amigo
Hola, aquí estoy de nuevo con el segundo capítulo, espero les esté gustando, sus comentarios me ayudaran a seguir mejorando.
